miércoles, 22 de abril de 2015

Pequeñas Semillitas 2662

PEQUEÑAS SEMILLITAS

Año 10 - Número 2662 ~ Miércoles 22 de Abril de 2015
Desde la ciudad de Córdoba (Argentina)
Alabado sea Jesucristo…
Somos seres humanos, con fortalezas y debilidades, y un método para el crecimiento espiritual es ‘renunciar y acumular’.
Debo renunciar lo negativo. Aunque tenga ganas de gritar contra alguien, de pelear con una persona, aunque los celos y la envidia me consuman, hay que aprender a transformar esta negatividad en algo positivo. Pues la ira sólo conquista un terreno destruido y los celos solamente muestran cuan inferior soy yo. Si tomo de la ira su fuerza y energía, si paso a cooperar con algo grandioso, para el bien de otros, entonces sentiré cuan grandioso soy.
Y estaré acumulando en mi alma la maravilla de lo divino que tengo adentro de mí, un divino que es puro y perfecto y que existe y siempre existirá en la esencia de cada ser humano.

¡Buenos días!

La palabra mágica
“Me preguntas qué es la Madre. Junta el perfume de todas las flores y el arrullo de todas las montañas y la inquietud de todos los ríos; la frescura de todos los valles y la mirada de todas las estrellas; la caricia de todas las brisas y el beso de todos los labios. Todo guardado por Dios en un corazón de mujer. Eso es una  madre”. (Mons. Antonio María Barbieri).

Cuenta una leyenda que el que acertara decir la palabra mágica, haría reír a la Esfinge del desierto, junto a las pirámides de Egipto, y sería inmensamente rico. Como es de suponer, lo intentaban todos, no lo conseguía nadie. Una noche, unos gitanos dormían bajo las mil estrellas de la noche africana. Habían fracasado en su intento de hacer reír a la Esfinge, pronunciando las más bellas palabras. Inútilmente. Una gitana dormía con su hijito junto a la misma Esfinge. Desde el río Nilo soplaba una brisa fresca. El pequeño tenía frío. Y buscando el abrigo del seno materno dijo: ¡"Madre, madre... tengo frío! Sus palabras fueron cortadas por un ruido estruendoso. La Esfinge había reído y de su boca dejaba escapar un caudal de monedas de oro. El pequeño había acertado con la palabra mágica: ¡Madre!

“La Madre es esa mujer que, mientras vive, no sabemos estimar porque a su lado todos los dolores se olvidan; pero, después de muerta daríamos todo lo que somos y todo lo que tenemos por mirarla de nuevo un sólo instante, por recibir de ella un solo abrazo, por escuchar un solo acento de sus labios”. (Mons. Ramón Jara). Comparte con tu madre hoy alguno de estos pensamientos.
Enviado por el P. Natalio

La Palabra de Dios:
Evangelio de hoy
En aquel tiempo, Jesús dijo a la gente: «Yo soy el pan de la vida. El que venga a mí, no tendrá hambre, y el que crea en mí, no tendrá nunca sed. Pero ya os lo he dicho: Me habéis visto y no creéis. Todo lo que me dé el Padre vendrá a mí, y al que venga a mí no lo echaré fuera; porque he bajado del cielo, no para hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me ha enviado. Y esta es la voluntad del que me ha enviado; que no pierda nada de lo que él me ha dado, sino que lo resucite el último día. Porque esta es la voluntad de mi Padre: que todo el que vea al Hijo y crea en Él, tenga vida eterna y que yo le resucite el último día».
(Jn 6,35-40)

Comentario
Hoy vemos cuánto le preocupan a Dios nuestro hambre y nuestra sed. ¿Cómo podríamos continuar pensando que Dios es indiferente ante nuestros sufrimientos? Más aún, demasiado frecuentemente "rehusamos creer" en el amor tierno que Dios tiene por cada uno de nosotros. Escondiéndose a Sí mismo en la Eucaristía, Dios muestra la increíble distancia que Él está dispuesto a recorrer para saciar nuestra sed y nuestro hambre.
Pero, ¿de qué "sed" y qué "hambre" se trata? En definitiva, son el hambre y la sed de la "vida eterna". El hambre y la sed físicas son sólo un pálido reflejo de un profundo deseo que cada hombre tiene ante la vida divina que solamente Cristo puede alcanzarnos. «Ésta es la voluntad de mi Padre: que todo el que vea al Hijo y crea en Él, tenga vida eterna» (Jn 6,39). ¿Y qué debemos hacer para obtener esta vida eterna tan deseada? ¿Algún hecho heroico o sobre-humano? ¡No!, es algo mucho más simple. Por eso, Jesús dice: «Al que venga a mí no lo echaré fuera» (Jn 6,37). Nosotros sólo tenemos que acudir a Él, ir a Él.
Estas palabras de Cristo nos estimulan a acercarnos a Él cada día en la Misa. ¡Es la cosa más sencilla en el mundo!: simplemente, asistir a la Misa; rezar y entonces recibir su Cuerpo. Cuando lo hacemos, no solamente poseemos esta nueva vida, sino que además la irradiamos sobre otros. El Papa Francisco, el entonces Cardenal Bergoglio, en una homilía del Corpus Christi, dijo: «Así como es lindo después de comulgar, pensar nuestra vida como una Misa prolongada en la que llevamos el fruto de la presencia del Señor al mundo de la familia, del barrio, del estudio y del trabajo, así también nos hace bien pensar nuestra vida cotidiana como preparación para la Eucaristía, en la que el Señor toma todo lo nuestro y lo ofrece al Padre».
Fr. Gavan JENNINGS (Dublín, Irlanda)

Santoral Católico:
Beato Francisco de Fabriano
Presbítero Franciscano
Nació en Fabriano (Las Marcas, Italia) el año 1251, en el seno de una familia rica y distinguida, y murió allí mismo el 22 de abril de 1322. De joven vistió el hábito franciscano en el convento de su ciudad. Durante el noviciado visitó Asís para ganar la indulgencia de la Porciúncula, y allí se encontró con fray León, compañero de san Francisco; conversó familiarmente con él y leyó sus escritos; más tarde trasmitió la información sobre el origen de la Indulgencia. Ordenado de sacerdote, se consagró con intensidad a la predicación y al confesonario, a la vez que atendía a los pobres y a los enfermos y moribundos. Destacó también por su vida de oración y por su rigurosa penitencia; profesó particular devoción a las almas del purgatorio. Con la herencia paterna fundó en Fabriano la primera biblioteca de la Orden.
© Directorio Franciscano    

La frase de hoy

"Quítame el pan, si quieres, quítame el aire, pero no me quites tu risa.
Niégame el pan, el aire, la luz, la primavera, pero tu risa nunca porque moriría"
~ Pablo Neruda   ~

Tema del día:
Abiertos a Dios

La vida humana está llena de paradojas. Hay señales de bondad, pero también signos de odio y violencia. Hay médicos eficaces, pero también enfermedades incurables. Hay personas generosas y justas, pero también quienes destruyen familias y calumnian sin piedad.

Ante una vida tan confusa, donde tras momentos de luz encontramos túneles de angustia, necesitamos abrirnos a algo, a Alguien, que dé esperanza.

Sólo cuando reconocemos que hay un Dios bueno, que la Justicia triunfará sobre el mal, que la misericordia puede perdonar los pecados, empezamos a respirar un aire nuevo.

Necesitamos vivir abiertos a Dios: a su ternura, a su paciencia, a su paternidad, a su hermosura, a su interés continuo y discreto por todos y cada uno de sus hijos.

Sólo si permitimos que Dios entre en nuestras almas seremos capaces de dejar a un lado preocupaciones que asfixian, trabajos que esclavizan, miedos que paralizan, angustias que deprimen.

Vivir abiertos a Dios significa, sobre todo, descubrir su acción en la historia humana, su humilde venida entre nosotros con la Encarnación del Hijo. "Y el Verbo se hizo carne, y habitó entre nosotros, y hemos contemplado su gloria, gloria que recibe del Padre como Hijo único, lleno de gracia y de verdad” (Jn 1,14).

Desde entonces no sólo hay milagros (ciegos, cojos, paralíticos curados), sino una certeza: el amor es más fuerte que el pecado, la vida ha vencido a la muerte.

Este día puede ser completamente diferente. Basta con acercarme al Evangelio y escuchar. Entonces dejaré entrar a Dios, me abriré a su Amor, daré pasos nuevos que me unan a la gran familia de los que se dejan purificar por la Sangre del Cordero que murió y resucitó por mí.
© P. Fernando Pascual LC

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Pedidos de oración
Pedimos oración por la Santa Iglesia Católica; por el Papa Francisco, por el Papa Emérito Benedicto, por los obispos, sacerdotes, diáconos, seminaristas, catequistas y todos los que componemos el cuerpo místico de Cristo; por la unión de los cristianos para que seamos uno, así como Dios Padre y nuestro Señor Jesucristo son Uno junto con el Espíritu Santo; por las misiones; por el triunfo del Sagrado Corazón de Jesús y del Inmaculado Corazón de María;  por la conversión de todos los pueblos; por la Paz en el mundo; por los cristianos perseguidos y martirizados en Medio Oriente, África, y en otros lugares; por nuestros hermanos sufrientes por diversos motivos especialmente por las enfermedades, el abandono, la carencia de afecto, la falta de trabajo, el hambre y la pobreza; por el drama de los inmigrantes del Mediterráneo; por los presos políticos y la falta de libertad en muchos países del mundo; por la unión de las familias, la fidelidad de los matrimonios y por más inclinación de los jóvenes hacia este sacramento; por el aumento de las vocaciones sacerdotales y religiosas; y por las Benditas Almas del Purgatorio.

Pedimos oración por la salud física, psíquica y espiritual de la joven Mariana, que vive en Guatemala.

Pedimos oración para Carolina, de Buenos Aires, Argentina, que ha sido mamá de Bautista con siete meses de gestación, y ella está ahora internada con infección urinaria y presión alta. Que la Santísima Virgen les conceda a ambos su protección y se recuperen en plenitud.

Pedimos oración por María Trinidad A. A. (Trini), de Bogotá, Colombia, afectada de una crisis bronquial severa, rogando a la Virgen de Lourdes que interceda por su salud.

Tú quisiste, Señor, que tu Hijo unigénito soportara nuestras debilidades,
para poner de manifiesto el valor de la enfermedad y la paciencia;
escucha ahora las plegarias que te dirigimos por nuestros hermanos enfermos
y concede a cuantos se hallan sometidos al dolor, la aflicción o la enfermedad,
la gracia de sentirse elegidos entre aquellos que tu hijo ha llamado dichosos,
y de saberse unidos a la pasión de Cristo para la redención del mundo.
Te lo pedimos por Cristo nuestro Señor.
Amén

Unidos a María
Si tenemos frecuentemente el Nombre de María en los labios y, sobre todo, en el corazón, entonces tenemos la seguridad de que perseveraremos en el bien y la justicia y al fin alcanzaremos la salvación eterna. Porque el que se olvida de María, muy pronto caerá en las tinieblas del pecado y será presa de los demonios. ¡Ay de nosotros si perdemos la devoción a María! Estaremos perdidos. Por eso siempre hay que avivar el amor que tenemos a esta augusta Doncella, que es nuestra Madre dulcísima y que está constantemente a nuestro lado para ayudarnos en todo trance y contra las fuerzas del Infierno. Siempre, junto al Nombre de Jesús, debemos pronunciar también el Nombre de María, terror de los demonios y causa de alegría espiritual para quienes lo pronuncian con fe y amor. ¿Quién nos podrá arrebatar de las manos de María? Nada ni nadie, porque María es todopoderosa por gracia de Dios, que le ha conferido todo su poder para que Ella defienda a los que les son fieles y devotos y salve a los hombres del Maligno. Aumentar la devoción a María es trabajar por la santidad propia y de los demás. Invitemos a confiar en la Virgen y llenaremos de esperanza a las almas desesperadas.

Jardinero de Dios
-el más pequeñito de todos-

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