sábado, 23 de septiembre de 2017

Pequeñas Semillitas 3456

PEQUEÑAS SEMILLITAS

Año 12 - Número 3456 ~ Sábado 23 de Setiembre de 2017
Desde la ciudad de Córdoba (Argentina)
Alabado sea Jesucristo…
Hoy celebramos felices la memoria litúrgica de un gran santo del siglo XX: San Pío de Pietrelcina, que fue beatificado (2 de mayo de 1999) y luego canonizado (16 de junio de 2002) por otro amado santo de nuestro tiempo: San Juan Pablo II.
Según algunas fuentes muy confiables, cuando Karol Wojtyla era un sacerdote en su nativa Polonia, cada vez que visitaba a Italia viajaba a San Giovanni Rotondo para confesarse con el Padre Pío. En una de esas ocasiones, el Padre Pío pareció entrar en un breve trance y le dijo: "Vas a ser Papa" … y continuó: "También veo sangre... Vas a ser Papa y veo sangre".
El 13 de mayo de 1981, ocurrió el atentado contra aquel mismo sacerdote polaco, ahora S.S. Juan Pablo II.  La sangre fue derramada.  El mismo Papa canonizó años despues al Padre Pío.
El mensaje del Padre Pío coincide con el mensaje de la tercera parte del secreto de Fátima aunque este era aún secreto cuando ocurrió la profecía.

¡Buenos días!

Clarividencia del Padre Pío
Consta en la biografía de varios santos dedicados al ministerio de la confesión, que Dios les regaló el don de la clarividencia, por ejemplo, a san Juan Bosco y al santo Cura de Ars. Por medio de este carisma ayudaban a los penitentes a clarificar y ordenar su conciencia para recibir con fruto el sacramento del perdón. Aquí tienes una curiosa anécdota del Padre Pío.

En la primavera de 1967, en el tren del trayecto Nápoles-Foggia, se encontraron dos madres con sus respectivas hijas que iban a ver al padre Pío para confesarse. Las dos chicas se hicieron rápidamente amigas. Maria Teresa, que ya había estado con el fraile, viendo a la otra en minifalda, le aconsejó que cambiara de ropa al llegar a San Giovanni Rotondo, porque si no el santo fraile la haría alejarse del confesionario. Las dos chicas fueron a una tienda, y la napolitana, compró una falda larga. Pero, mirándose al espejo, dijo: “¡Si me viese mi novio, pensaría que soy un payaso!”. Al otro día, la chica de Nápoles, que estaba esperando, vio que se abría la ventanilla y oyó que le decían: “Fuera, ¡vete! Yo no confieso a los payasos”.

Con el padre Pío, los trucos no funcionaban. Ella pensaba que conformaría así al santo, pero por otro lado continuaría cediendo para agradar a su novio. A Dios no le agradan los engaños. Por eso iluminó al santo fraile. Un refrán popular dice: “No está bien encender una vela a Dios y otra al diablo”. Dios quiere corazones enteros y no partidos.
* Enviado por el P. Natalio

La Palabra de Dios:
Evangelio de hoy
Texto del Evangelio:
En aquel tiempo, habiéndose congregado mucha gente, y viniendo a Él de todas las ciudades, dijo en parábola: «Salió un sembrador a sembrar su simiente; y al sembrar, una parte cayó a lo largo del camino, fue pisada, y las aves del cielo se la comieron; otra cayó sobre piedra, y después de brotar, se secó, por no tener humedad; otra cayó en medio de abrojos, y creciendo con ella los abrojos, la ahogaron. Y otra cayó en tierra buena, y creciendo dio fruto centuplicado». Dicho esto, exclamó: «El que tenga oídos para oír, que oiga».
Le preguntaban sus discípulos qué significaba esta parábola, y Él dijo: «A vosotros se os ha dado el conocer los misterios del Reino de Dios; a los demás sólo en parábolas, para que viendo, no vean y, oyendo, no entiendan.
»La parábola quiere decir esto: La simiente es la Palabra de Dios. Los de a lo largo del camino, son los que han oído; después viene el diablo y se lleva de su corazón la Palabra, no sea que crean y se salven. Los de sobre piedra son los que, al oír la Palabra, la reciben con alegría; pero éstos no tienen raíz; creen por algún tiempo, pero a la hora de la prueba desisten. Lo que cayó entre los abrojos, son los que han oído, pero a lo largo de su caminar son ahogados por las preocupaciones, las riquezas y los placeres de la vida, y no llegan a madurez. Lo que cae en buena tierra, son los que, después de haber oído, conservan la Palabra con corazón bueno y recto, y dan fruto con perseverancia». (Lc 8,4-15)

Comentario:
Hoy, Jesús nos habla de un sembrador que salió «a sembrar su simiente» (Lc 8,5) y aquella simiente era precisamente «la Palabra de Dios». Pero «creciendo con ella los abrojos, la ahogaron» (Lc 8,7).
Hay una gran variedad de abrojos. «Lo que cayó entre los abrojos, son los que han oído, pero a lo largo de su caminar son ahogados por las preocupaciones, las riquezas y los placeres de la vida, y no llegan a madurez» (Lc 8,14).
—Señor, ¿acaso soy yo culpable de tener preocupaciones? Ya quisiera no tenerlas, ¡pero me vienen por todas partes! No entiendo por qué han de privarme de tu Palabra, si no son pecado, ni vicio, ni defecto.
—¡Porque olvidas que Yo soy tu Padre y te dejas esclavizar por un mañana que no sabes si llegará!
«Si viviéramos con más confianza en la Providencia divina, seguros —¡con una firmísima fe!— de esta protección diaria que nunca nos falta, ¡cuántas preocupaciones o inquietudes nos ahorraríamos! Desaparecerían un montón de quimeras que, en boca de Jesús, son propias de paganos, de hombres mundanos (cf. Lc 12,30), de las personas que son carentes de sentido sobrenatural (...). Yo quisiera grabar a fuego en vuestra mente —nos dice san Josemaría— que tenemos todos los motivos para andar con optimismo en esta tierra, con el alma desasida del todo de tantas cosas que parecen imprescindibles, puesto que vuestro Padre sabe muy bien lo que necesitáis! (cf. Lc 12,30), y Él proveerá». Dijo David: «Pon tu destino en manos del Señor, y él te sostendrá» (Sal 55,23). Así lo hizo san José cuando el Señor lo probó: reflexionó, consultó, oró, tomó una resolución y lo dejó todo en manos de Dios. Cuando vino el Ángel —comenta Mn. Ballarín—, no osó despertarlo y le habló en sueños. En fin, «Yo no debo tener más preocupaciones que tu Gloria..., en una palabra, tu Amor» (San Josemaría).
Rev. D. Lluís RAVENTÓS i Artés (Tarragona, España)

Santoral Católico:
San Pío de Pietrelcina
Presbítero Capuchino
Nació en Pietrelcina (Benevento, Italia) el año 1887, y en 1903 entró en la Orden Capuchina. Ordenado de sacerdote en 1910, fue destinado en 1916 al convento de San Giovanni Rotondo, donde permaneció hasta su muerte, desarrollando una extraordinaria aventura de taumaturgo y de apóstol del confesonario. Desde 1918 llevó en su cuerpo las llagas del Señor y fue objeto de otros dones divinos extraordinarios. Se santificó viviendo a fondo en carne propia el misterio de la cruz de Cristo y cumpliendo en plenitud su vocación de colaborador en la Redención. Centró su vida pastoral en la dirección espiritual de los fieles, la reconciliación sacramental de los penitentes y la celebración de la Eucaristía. Su preocupación por los pobres y los enfermos se materializó en la «Casa Alivio del Sufrimiento». Otra iniciativa suya fueron los grupos de oración, que rápidamente se extendieron por todo el mundo. Murió el 23 de septiembre de 1968 en San Giovanni Rotondo (Apulia). Juan Pablo II lo beatificó en 1999 y el mismo papa santo lo canonizó en 2002.
Oración: Dios omnipotente y eterno que, con gracia singular concediste al sacerdote san Pío participar en la cruz de tu Hijo y, por medio de su ministerio, has renovado las maravillas de tu misericordia, concédenos, por su intercesión, que unidos constantemente a la pasión de Cristo podamos llegar felizmente a la gloria de la resurrección. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.
© Directorio Franciscano

Palabras del Santo Padre Pío
"Solo quiero ser un fraile que reza...
Reza, espera y no te preocupes.
 La preocupación es inútil.
Dios es misericordioso y escuchará tu oración...
La oración es la mejor arma que tenemos;
es la llave al corazón de Dios.
Debes hablarle a Jesús,
 no solo con tus labios sino con tu corazón.
 En realidad, en algunas ocasiones
debes hablarle solo con el corazón...” 

Tema del día:
Algunas anécdotas del Padre Pío
¡Cuida por dónde caminas!
Un hombre fue a San Giovanni Rotondo para conocer al Padre Pío pero era tal la cantidad de gente que había que tuvo que volverse sin ni siquiera poder verlo. Mientras se alejaba del convento sintió el maravilloso perfume que emanaba de los estigmas del padre y se sintió reconfortado.
Unos meses después, mientras caminaba por una zona montañosa, sintió nuevamente el mismo perfume. Se paró y quedó extasiado por unos momentos inhalando el exquisito olor. Cuando volvió en sí, se dio cuenta que estaba al borde de un precipicio y que si no hubiera sido por el perfume del padre hubiera seguido caminando... Decidió ir inmediatamente a San Giovanni Rotondo a agradecer al Padre Pío. Cuando llegó al convento, el Padre Pío, el cual jamás lo había visto, le gritó sonriendo:- “¡Hijo mío! ¡Cuida por dónde caminas!”.

Debajo del colchón
Una señora sufría de tan terribles jaquecas que decidió poner una foto del Padre Pío debajo de su almohada con la esperanza de que el dolor desaparecería. Después de varias semanas el dolor de cabeza persistía y entonces su temperamento italiano la hizo exclamar fuera de sí: -“Pues mira Padre Pío, como no has querido quitarme la jaqueca te pondré debajo del colchón como castigo”. Dicho y hecho. Enfadada puso la fotografía del padre debajo de su colchón.
A los pocos meses fue a San Giovanni Rotondo a confesarse con el padre. Apenas se arrodilló frente al confesionario, el padre la miró fijamente y cerró la puertecilla del confesionario con un soberano golpe. La señora quedó petrificada pues no esperaba semejante reacción y no pudo articular palabra. A los pocos minutos se abrió nuevamente la puertecilla del confesionario y el padre le dijo sonriente: “No te gustó ¿verdad? ¡Pues a mí tampoco me gustó que me pusieras debajo del colchón!”.

Los consejos del Padre Pío
Un sacerdote argentino había oído hablar tanto sobre los consejos del Padre Pío que decidió viajar desde su país a Italia con el único objeto de que el padre le diera alguna recomendación útil para su vida espiritual. Llegó a Italia, se confesó con el padre y se tuvo que volver sin que el padre le diera ningún consejo. El padre le dio la absolución, lo bendijo y eso fue todo. Llegó a la Argentina tan desilusionado que se desahogaba contando el episodio a todo el mundo. “No entiendo por qué el padre no me dijo nada”, decía. “¡Y yo que viajé desde la Argentina sólo para eso!... El Padre Pío lee las consciencias y sabía que yo había ido con la esperanza de que me diera alguna recomendación”, etc, etc. Así se quejaba una y otra vez hasta que sus fieles le empezaron a preguntar: “Padre, ¿está seguro que el padre Pío no le dijo nada? ¿No habrá hecho algún gesto, algo fuera de lo común?”. Entonces el sacerdote se puso a pensar y finalmente se acordó que el Padre Pío sí había hecho algo un poco extraño. “Me dio la bendición final haciendo la señal de la cruz sumamente despacio, tan despacio que yo pensé: ¿es que no va a acabar nunca?”, contó a sus fieles. “¡He ahí el consejo!”, le dijeron, “usted la hace tan rápido cuando nos bendice que más que una cruz parece un garabato”. El sacerdote quedó contentísimo con esta forma tan original de aconsejar que tenía el Padre Pío.

El vigilante y los ladrones
“Unos ladrones merodeaban en mi barrio, en Roma, y esto me impedía ir a visitar al Padre Pío. Al final me decidí después de haber hecho un pacto mental con él: “Padre, yo iré a visitarte si tú me cuidas la casa...”.  Una vez en San Giovanni Rotondo, me confesé con el Padre y al día siguiente, cuando fui a saludarle, me reprendió: “¿Aún estás aquí? ¡Y yo que estoy sudando para sostenerte la puerta!”.
Me puse de viaje inmediatamente, sin haber comprendido qué había querido decirme. Habían forzado la cerradura, pero en casa no faltaba nada.”

Niños y caramelos
“Hacía tanto tiempo que no iba a visitar al Padre Pío que me sentía obsesionada por la idea de que se hubiera olvidado de mí.
Una mañana, después de haberle confiado, como de costumbre, mi hija bajo su protección, fui a Misa. De regreso, encontré a la pequeña saboreando un caramelo. Sorprendida le pregunté quién le había dado el “melito”, como ella llamaba a los caramelitos, y muy contenta me señaló el retrato del Padre Pío que dominaba sobre el corralito donde dejaba a la pequeña durante mis breves ausencias.
No di ninguna importancia al episodio y no pensé más en él.  Después de algún tiempo, no logrando sacarme de la cabeza la idea de que el Padre Pío se hubiera olvidado de mí, pude finalmente ir a visitarlo. Inmediatamente después de la confesión, cuando fui a besarle la mano, me dijo riendo: “¿También tú querías un “melito”?”.

Un calvo
“No había remedios para mi cabello que iba desapareciendo de mi cabeza, y sinceramente me disgustaba quedar calvo. Me dirigí al Padre Pío y le dije: “Padre, ruegue para que no se me caiga el cabello”.
El Padre en ese momento bajaba por la escalera del coro. Yo lo miraba ansioso esperando una contestación. Cuando estuvo cerca de mí cambió el semblante y con una mirada expresiva señaló a alguien que estaba detrás y me dijo: “Encomiéndate a él”. Me di vuelta. Detrás había un sacerdote completamente calvo, con una cabeza tan brillante que parecía un espejo. Todos nos echamos a reír.

El zapatazo
Una vez un paisano del Padre Pío tenía un fuertísimo dolor de muelas. Como el dolor no lo dejaba tranquilo su esposa le dijo: “¿Por qué no rezas al Padre Pío para que te quite el dolor de muelas? Mira aquí está su foto, rézale”. El hombre se enojó y gritó furibundo: “¿Con el dolor que tengo quieres que me ponga a rezar?”. Inmediatamente cogió un zapato y lo lanzó con todas sus fuerzas contra la foto del Padre Pío.
Algunos meses más tarde su esposa lo convenció de irse a confesar con el Padre Pío a San Giovanni Rotondo. Se arrodilló en el confesionario del Padre y, luego de decir todos los pecados que se acordaba, el Padre le dijo: “¿Qué más recuerdas?” “Nada más”, contestó el hombre. “¿Nada más? ¡¿Y qué hay del zapatazo que me diste en plena cara?!”

El saludo “grande, grande”
Una hija espiritual del Padre Pío se había quedado en San Giovanni Rotondo tres semanas con el único propósito de poder confesarse con él. Al no lograrlo, ya se marchaba para Suiza profundamente triste, cuando se acordó que el Padre Pío daba todos los días la bendición desde la ventana de su celda. Se animó con la idea de que por lo menos recibiría su bendición antes de partir y salió corriendo hacia el convento. Por el camino iba diciendo para sus adentros: “quiero un saludo grande, grande, sólo para mí”. Cuando llegó se encontró con que la gente se había marchado pues el Padre había dado ya su bendición, los había saludado a todos agitando su pañuelo desde su ventana y se había retirado a descansar. Un grupo de mujeres que rezaban el Rosario se lo confirmaron. Era inútil esperar. La señora no se desanimó por eso y se arrodilló con las demás mujeres diciendo para sí: “no importa, yo quiero un saludo grande, grande, sólo para mí”. A los pocos minutos se abrió la ventana de la celda del Padre y éste, luego de dar nuevamente su bendición, se puso a agitar una sábana a modo de saludo en vez de usar su pañuelo. Todos se echaron a reír y una mujer comentó: “-¡Miren, el padre se ha vuelto loco!”. La hija espiritual del padre comenzó a llorar emocionada. Sabía que era el saludo “grande, grande” que había pedido para sí.

Un niño y los caramelos
Un niño, hijo de un guardia civil, deseaba tener un trencito eléctrico desde hacía mucho tiempo. Acercándose la fiesta de Reyes, se dirigió a un retrato del Padre Pío colgado en la pared, y le hizo esta promesa: “Oye, Padre Pío, si haces que me regalen un trenecito eléctrico, yo te llevaré un paquete de caramelos”. El día de los Santos Reyes el niño recibió el trencito tan deseado.
Pasado algún tiempo, el niño fue con su tía a San Giovanni Rotondo. El padre Pío, paternal y sonriente, le preguntó: “-Y los caramelos, ¿dónde están?”.

¡Por dos higos!
Una señora devota del Padre Pío comió un día un par de higos de más. Asaltada por los escrúpulos, pues le parecía que había cometido un pecado de gula, prometió que iría en cuánto pudiera a confesarse con el Padre Pío. Al tiempo se dirigió a San Giovanni Rotondo y al final de la confesión le dijo al padre muy preocupada: “Padre, tengo la sensación de que me estoy olvidando de algún pecado, quizá sea algo grave”. El Padre le dijo: “No se preocupe más. No vale la pena. ¡Por dos higos!”.

¿Esperas que me case yo con ella?
El Padre Pío estaba celebrando una boda. En el momento culminante del acto el novio, muy emocionado, no atinaba a pronunciar el “sí” del rito.
El Padre esperó un poco, procurando ayudarlo con una sonrisa, pero viendo que era en vano todo intento, exclamó con fuerza: “¡¿En fin, quieres decir este “sí” o esperas que me case yo con ella?!”

¡Padre, ruegue por mis hijitos!
Una señora muy devota del Padre Pío nunca se iba a dormir sin haberle encomendado antes a sus hijos. Todas las noches se arrodillaba frente a la imagen del Padre y le decía: “Padre Pío, ruegue por mis hijitos”. Después de tres años de rezar todos los días la misma jaculatoria pudo ir a San Giovanni Rotondo. Cuando vio al Padre le dijo: “Padre, ruegue por mis hijitos”. “Lo sé, hija mía”, le dijo el Padre, “¡Hace tres años que me vienes repitiendo lo mismo todos los días!”.

¡Y tú te burlas!
Una devota del Padre Pío se arrodillaba todos los días frente a la imagen del padre y le pedía su bendición. Su marido, a pesar de ser también devoto del padre, se moría de la risa y se burlaba de ella pues consideraba que aquello era una exageración. Todas las noches se repetía la misma escena entre los esposos. Una vez fueron los dos a visitar al Padre Pío y el señor le dijo: “Padre, mi esposa le pide su bendición todas las noches”. “Lo sé”, contestó el Padre… “¡Y tú te burlas!”.

Amor del Padre Pío por San Pío X y Pío XII
El Padre Pío solía decir que San Pío X era el papa más simpático desde San Pedro hasta nuestros días. “Un verdadero santo”, decía siempre, “la auténtica figura de Nuestro Señor”. Cuando murió San Pío X Padre Pío lloraba como un niño diciendo: “Esta guerra se ha llevado a la víctima más inocente, más pura y más santa: el Papa”, pues corrían rumores que el Santo Padre había ofrecido su vida para salvar a sus hijos del flagelo de la guerra.
Otra vez Padre Pío dijo a un sacerdote que iba para Roma: “Dile a su Santidad (Pío XII) que con gusto ofrezco mi vida por él”. Cuando murió Pío XII el Padre Pío también lloraba desconsoladamente. Al día siguiente de la muerte no lloraba más y entonces le preguntaron: “Padre, ¿ya no llora por el Papa?” “No”, contestó el padre, “pues Cristo ya me lo ha mostrado en Su gloria”.
© Web Católico de Javier

Humor de sábados
- Buenos días, quisiera hablar con alguien que me dé información sobre un paciente que está internado en ese Hospital.
- ¿De qué paciente se trata?
- Se llama Pablo Rodríguez y está en  la habitación 376.
- Un momento, lo voy a pasar con enfermería.
- Buenos días, soy la enfermera Josefina. ¿En qué le puedo ayudar?
- Quisiera saber el estado actual del paciente Pablo Rodríguez que está en la habitación 376, por favor.
- Un minuto que voy a localizar al médico de guardia.
- Buenos días, habla el doctor Gutiérrez. ¿En qué puedo ayudarlo?
- Vea doctor, quisiera que me informasen sobre la salud de Pablo Rodríguez de la habitación 376.
- Espéreme un minuto que consulto la ficha del paciente.
- ¡Vale!, gracias
- Aquí está. Hoy comió bien, la presión y el pulso están estables, y responde bien a la medicación y ya le retiraremos el monitor cardíaco mañana. Si continúa bien, le daremos el alta en dos o tres días.
- Muchas gracias, doctor. No sabe que noticia maravillosa que me ha dado... ¡Qué alegría!
- Por su entusiasmo, ¿usted debe ser algún pariente muy cercano? ¿No?
- No, no... Yo soy Pablo Rodríguez y estoy llamando de la habitación 376. Lo que pasa es que todos los médicos entran y salen de la habitación, hablan entre ustedes, y a mí nadie me dice nada...

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Pedidos de oración
Pedimos oración por la Santa Iglesia Católica; por el Papa Francisco, por el Papa Emérito Benedicto, por los obispos, sacerdotes, diáconos, seminaristas, catequistas y todos los que componemos el cuerpo místico de Cristo; por la unión de los cristianos para que seamos uno, así como Dios Padre y nuestro Señor Jesucristo son Uno junto con el Espíritu Santo; por las misiones; por el triunfo del Sagrado Corazón de Jesús y del Inmaculado Corazón de María;  por la conversión de todos los pueblos; por la Paz en el mundo; por los cristianos perseguidos y martirizados en Medio Oriente, África, y en otros lugares; por nuestros hermanos sufrientes por diversos motivos especialmente por las enfermedades, el abandono, la carencia de afecto, la falta de trabajo, el hambre y la pobreza; por los niños con cáncer y otras enfermedades graves; por el drama de los refugiados del Mediterráneo; por los presos políticos y la falta de libertad en muchos países del mundo; por las víctimas de catástrofes naturales; por la unión de las familias, la fidelidad de los matrimonios y por más inclinación de los jóvenes hacia este sacramento; por el aumento de las vocaciones sacerdotales y religiosas; y por las Benditas Almas del Purgatorio.

Los cinco minutos de María
Setiembre 23
El Concilio Vaticano II propuso a María como Modelo de la Iglesia.
Cada cristiano, y cada familia cristiana (pequeña Iglesia doméstica), tienen también en ella su Modelo.
¡Ojalá que la Virgen, mirando a sus hijos, goce al contemplar cuánto se le parecen!
Nuestra Señora de la evangelización, evangelízanos para poder evangelizar.
* P. Alfonso Milagro
FELIPE
-Jardinero de Dios-
(el más pequeñito de todos)

viernes, 22 de septiembre de 2017

Pequeñas Semillitas 3455

PEQUEÑAS SEMILLITAS

Año 12 - Número 3455 ~ Viernes 22 de Setiembre de 2017
Desde la ciudad de Córdoba (Argentina)
Alabado sea Jesucristo…
Hermosa lección de humildad de un papa santo:
El Papa Juan XXIII contaba del día de su elección al Pontificado: Cuando me invitaron a bendecir a los fieles de la plaza de san Pedro, cerré los ojos y bajé la cabeza. Mientras atravesaba el Aula de las bendiciones, repleta de gente que me aclamaba, entre tantos gritos me pareció distinguir una voz conocida, que me susurraba: “Angelito, sé humilde, sé humilde, sé humilde”. Tres veces me repitió aquellas palabras. ¿Saben de quién era aquella voz tan bella? Era la voz de mi madre. Y un hijo, aun cuando lo elijan Papa, debe escuchar los consejos de su mamá.
Y el mismo Papa san Juan XXIII decía: En mi casa éramos pobres, pero éramos felices. No teníamos nada; pero, si pasaba un pobre, siempre había un puesto para él en la mesa. No teníamos nada, pero no faltaba en nuestra casa el canto. No teníamos nada, pero teníamos todo: Dios estaba en nuestra casa.

¡Buenos días!

Convivencia cotidiana
Vivir la caridad cristiana no es fácil. En verdad está por encima de nuestra capacidad humana. Por eso es indispensable suplicar con humildad y constancia al Señor el don de la fraternidad, para poder elevarnos sobre nuestros egoísmos, retraimientos, susceptibilidades… Pero cuando el amor de Dios nos invade podemos “disculpar, soportar y esperar sin límites”.

Existe un poblado en Escocia que mantiene la tradición de que cuando alguien del pueblo se muere, los otros habitantes se reúnen junto a la tumba y dicen algo positivo sobre el difunto antes de que el féretro sea enterrado. Esto fue así durante generaciones, pero surgió un problema y la comunidad no estaba segura de poder continuar con esa tradición. Había un personaje malvado que vivía en la colina y era tan odioso que nadie podía pensar algo positivo de él. Finalmente murió. Los habitantes del pueblo estuvieron de pie en torno al ataúd durante horas, en total silencio. Al final, alguien dijo: “Era malo; pero creo que podría haber sido peor”. Y todos entonces enterraron el cuerpo.

El amor que pide Jesús es capaz de evitar en el trato cotidiano las faltas de aceptación, incomprensiones y malentendidos. El Señor nos quiere ver fraternos, bondadosos, cordiales… No es fácil, pero lo podrás, si lo pides cada día: “Señor, ayúdame a ser hoy comprensivo, compasivo y paciente con todos”. Que pases un día feliz de buena convivencia.
* Enviado por el P. Natalio

La Palabra de Dios:
Evangelio de hoy
Texto del Evangelio:
En aquel tiempo, Jesús iba por ciudades y pueblos, proclamando y anunciando la Buena Nueva del Reino de Dios; le acompañaban los Doce, y algunas mujeres que habían sido curadas de espíritus malignos y enfermedades: María, llamada Magdalena, de la que habían salido siete demonios, Juana, mujer de Cusa, un administrador de Herodes, Susana y otras muchas que les servían con sus bienes. (Lc 8,1-3)

Comentario:
Hoy, nos fijamos en el Evangelio en lo que sería una jornada corriente de los tres años de vida pública de Jesús. San Lucas nos lo narra con pocas palabras: «Jesús iba por ciudades y pueblos, proclamando y anunciando la Buena Nueva» (Lc 8,1). Es lo que contemplamos en el tercer misterio de Luz del Santo Rosario.
Comentando este misterio dice el Papa San Juan Pablo II: «Misterio de luz es la predicación con la que Jesús anuncia la llegada del Reino de Dios e invita a la conversión, perdonando los pecados de quien se acerca a Él con fe humilde, iniciando así el misterio de misericordia que Él continuará ejerciendo hasta el fin del mundo, especialmente a través del sacramento de la Reconciliación confiado a la Iglesia».
Jesús continúa pasando cerca de nosotros ofreciéndonos sus bienes sobrenaturales: cuando hacemos oración, cuando leemos y meditamos el Evangelio para conocerlo y amarlo más e imitar su vida, cuando recibimos algún sacramento, especialmente la Eucaristía y la Penitencia, cuando nos dedicamos con esfuerzo y constancia al trabajo de cada día, cuando tratamos con la familia, los amigos o los vecinos, cuando ayudamos a aquella persona necesitada material o espiritualmente, cuando descansamos o nos divertimos... En todas estas circunstancias podemos encontrar a Jesús y seguirlo como aquellos doce y aquellas santas mujeres.
Pero, además, cada uno de nosotros es llamado por Dios a ser también “Jesús que pasa”, para hablar —con nuestras obras y nuestras palabras— a quienes tratamos acerca de la fe que llena de sentido nuestra existencia, de la esperanza que nos mueve a seguir adelante por los caminos de la vida fiados del Señor, y de la caridad que guía todo nuestro actuar.
La primera en seguir a Jesús y en “ser Jesús” es María. ¡Que Ella con su ejemplo y su intercesión nos ayude!
Rev. D. Jordi PASCUAL i Bancells (Salt, Girona, España)

Santoral Católico:
San Mauricio
Mártir
San Mauricio (llamado también Maurice, Moritz o Mauritius). Era el comandante de la Legión Tebana y murió martirizado a principios del siglo III.
La Legión Tebana, integrada sólo por cristianos procedentes de Egipto, recibió órdenes de partir hacia Galia para auxiliar al emperador Maximiano. Aunque combatieron valientemente, rehusaron obedecer la orden imperial de perseguir a los cristianos, por lo que fueron diezmados. Al negarse por segunda vez, todos los integrantes de la Legión Tebana fueron ejecutados. El lugar en que supuestamente tuvieron lugar estos hechos, conocido como Agaunum, es ahora la sede de la abadía de Saint Maurice, en el cantón suizo de Valais.
Esta es la versión más antigua de la historia del martirio de la Legión Tebana, de acuerdo con la carta que Eucherius, arzobispo de Lyon (c. 434 – 450) dirigió al también obispo Salvius. En otras versiones varía la causa del martirio, y los legionarios son ejecutados por negarse a hacer sacrificios a los dioses romanos.
© Directorio Franciscano  

Pensamiento del día

“Enojarse es fácil,
pero enojarse en la magnitud adecuada,
con la persona adecuada,
en el momento adecuado,
eso es cosa de sabios”
- Aristóteles -

Temas Médicos:  
Probióticos, pequeños aliados para tu salud
Han sido utilizados históricamente por el hombre para conservar y procesar alimentos, pero fue recién en 1965 que surgió el término probiótico. Es relativamente nuevo y significa “a favor de la vida”.

La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) los define como “microorganismos vivos que, cuando se administran en cantidades apropiadas, confieren al huésped un beneficio para la salud”.

Hoy en día es muy común consumir este tipo de productos, ya que la publicidad y la inmensa variedad que se encuentran en el mercado nos acercan cada vez más a ellos.

Pero muchas veces no sabemos realmente si sirven, si poseen los beneficios que dicen tener, y si es necesario introducir al organismo microorganismos vivos. La respuesta es: sirven, tienen múltiples beneficios y en algunos casos es una buena opción incorporarlos en nuestra alimentación.

¿Por qué?  En la flora intestinal conviven cientos de bacterias “buenas” que ayudan a mantener el intestino libre de bacterias patógenas “malas”. Cuando nacemos nuestro aparato digestivo aún es estéril y es recién desde la primera semana de vida que comenzamos a recibir bacterias “buenas” a través de la leche materna .En el caso de recibir leche de fórmula se obtendrán menos bacterias buenas en el colon lo que puede disminuir las defensas y por tanto llevar a enfermarse más, pero ya en esos primeros días su aparato digestivo se va colonizando rápidamente.

Por lo tanto, tenemos desde el nacimiento una buena flora, que actúa previniendo la entrada de bacterias patógenas, pero que también cumple otras funciones como generar energía para la célula del intestino, producir vitamina K y ácido fólico y proteger a las células de la acción de algunos tóxicos.

¿Pero qué sucede si nuestra flora intestinal se altera?

Hay distintas situaciones en las que es necesario recurrir a productos que contengan estos microorganismos, porque se alteró el equilibrio de la flora intestinal provocando una inflamación intestinal. Algunas de las causas pueden ser, infecciones, diarreas, dietas bajas en fibra, tratamiento con quimio y radioterapia, uso de antibióticos, desnutrición, entre otras.

Productos con probióticos
Los productos que encontramos en el mercado generalmente presentan bacterias que deben ser capaces de sobrevivir al paso por el aparato digestivo y proliferar en el intestino. Las tres especies más utilizadas y estudiadas son: Lactobacillus acidophilus, Lactobacillus casei y Bifidobacterium spp.

Los alimentos que las contienen son principalmente leches fermentadas, yogures y quesos, también pueden presentarse en cápsulas. Algunos ejemplos comerciales son: actimel, yakult, activia acti regularis, bioqueso, entre otros.

Presentan múltiples beneficios:
Está comprobado científicamente que los probióticos actúan en alteraciones digestivas,  previniendo la diarrea infecciosa por rotavirus, así como en el tratamiento de diarrea de ese mismo virus, por Clostridium difficile y también la asociada a antibióticos. Tiene un efecto probable (no comprobado todavía científicamente) ayudando en la mejora del estreñimiento, la intolerancia a la lactosa y la diarrea del viajero.
En las alteraciones inmunológicas, ayudan a prevenir y tratar las dermatitis atópicas modulando la respuesta inmunitaria.
Otros posibles beneficios que necesitan más estudios para comprobarse son: impidiendo o retrasando la aparición de algunos tipos de cáncer como el de colon, mejorando la incidencia de recaídas en enfermedades intestinales inflamatorias como Crohn y Colitis Ulcerosa Crónica (CUC), y la disminución de enterocolitis necrotizante en prematuros.
En el caso de personas sanas hay poca evidencia aún de su efecto en su consumo de forma diaria, pero no existe evidencia científica que demuestre que su ingesta sea contraproducente.

En conclusión, los probióticos pueden formar parte de una alimentación consciente, equilibrada y diversificada, con un uso controlado y siempre de acuerdo al estado intestinal de la persona, de manera de ayudar a prevenir o tratar distintas patologías.
© María Eugenia Brun         

Meditaciones
Un día, los hombres del pueblo decidieron orar para pedir que lloviera. El día de la oración, toda la gente se reunió, pero solo un niño llegó con paraguas. Eso es FE.
Cuando levantas a un bebé en el aire y se ríe es porque sabe que lo atraparás de nuevo. Eso es CONFIANZA
Cada noche nos vamos a dormir, sin la seguridad de que estaremos vivos a la mañana siguiente y, sin embargo, ponemos la alarma para levantarnos. Eso es ESPERANZA
Hacemos grandes planes para mañana a pesar de que no conocemos el futuro en lo absoluto. Eso es SEGURIDAD
Vemos el sufrimiento en el mundo y, a pesar de ello, nos casamos y tenemos hijos. Eso es AMOR
Había un anciano con la siguiente leyenda escrita en su camiseta: “No tengo 70 años… Tengo 16 con 54 años de experiencia”. Eso es ACTITUD
¡Vive tu vida así, con Fe, Confianza, Esperanza, Seguridad, Amor y Actitud!!!

Pedidos de oración
Pedimos oración por la Santa Iglesia Católica; por el Papa Francisco, por el Papa Emérito Benedicto, por los obispos, sacerdotes, diáconos, seminaristas, catequistas y todos los que componemos el cuerpo místico de Cristo; por la unión de los cristianos para que seamos uno, así como Dios Padre y nuestro Señor Jesucristo son Uno junto con el Espíritu Santo; por las misiones; por el triunfo del Sagrado Corazón de Jesús y del Inmaculado Corazón de María;  por la conversión de todos los pueblos; por la Paz en el mundo; por los cristianos perseguidos y martirizados en Medio Oriente, África, y en otros lugares; por nuestros hermanos sufrientes por diversos motivos especialmente por las enfermedades, el abandono, la carencia de afecto, la falta de trabajo, el hambre y la pobreza; por los niños con cáncer y otras enfermedades graves; por el drama de los refugiados del Mediterráneo; por los presos políticos y la falta de libertad en muchos países del mundo; por las víctimas de catástrofes naturales; por la unión de las familias, la fidelidad de los matrimonios y por más inclinación de los jóvenes hacia este sacramento; por el aumento de las vocaciones sacerdotales y religiosas; y por las Benditas Almas del Purgatorio.

Los cinco minutos de María
Setiembre 22
El Concilio Vaticano II afirma que “María continúa alcanzándonos por su múltiple intercesión los dones de la eterna salvación y nos invita a ofrecerle súplicas insistentes, para que interceda ante su Hijo para que las familias de todos los pueblos sean felizmente congregadas con paz y concordia en un solo Pueblo de Dios para gloria de la Santísima Trinidad” (LG 69)
Nuestra Señora de la alegría, por ti ha llegado la alegría a todos los hijos de Dios. Haz que experimente y que lleve a mi ambiente esa alegría.
* P. Alfonso Milagro 
FELIPE
-Jardinero de Dios-
(el más pequeñito de todos)

jueves, 21 de septiembre de 2017

Pequeñas Semillitas 3454

PEQUEÑAS SEMILLITAS

Año 12 - Número 3454 ~ Jueves 21 de Setiembre de 2017
Desde la ciudad de Córdoba (Argentina) 
Alabado sea Jesucristo…
Mi Señor, hoy quiero recordar que tu presencia en mi vida es lo mejor que me pudo haber pasado. Te doy gracias por todas las posibilidades que me has dado en la vida para ser feliz y por los sueños que solo con tu poder y fuerza he podido realizar. Quiero seguirte, consagrarme a Ti y a tu Palabra que es fuente de vida, recibir de ellas la fuerza y el impulso para seguir adelante y derrotar al mal expulsando de mi vida todo aquello que me separa de tu gracia. Sé que también a mí me has llamado, también a mí me has escogido para realizar tus obras de amor y darle al mundo esperanzas y alegría de vivir. Señor, dueño de mi vida, conocerte ha sido el mejor regalo que pude haber recibido. Tú me enseñas el valor de prestarle atención a lo que realmente es importante en esta vida: la compasión y el amor por los que se sienten perdidos y menospreciados. Por eso, te confieso como mi Señor, me presento ante Ti… ¡Aquí me tienes!, valiente y decidido, estoy en tus manos, en las manos del Padre, en la guía poderosa del Espíritu Santo que a diario, con sus inspiraciones, me llena de fortaleza y sabiduría. Confío plenamente en Ti, confío en que, cuando me envías a la misión, ya has puesto sobre mí, toda tu bendición, toda tu fuerza y la asistencia fiel de tus ángeles para vencer toda dificultad y avanzar con valentía por cualquier camino que me toque vivir. Amén. (Píldoras de Fe)

¡Buenos días!

Súplica en el temor
“Ya no temo, Señor, la tristeza, ya no temo, Señor, la soledad;  porque eres, Señor, mi alegría, tengo siempre tu amistad. Ya no temo, Señor, a la noche, ya no temo, Señor, la oscuridad; porque brilla tu luz en las sombras ya no hay noche, tú eres luz”.

Señor, hay nubes en el horizonte. El mar está agitado. Tengo miedo. El recelo me paraliza la sangre. Manos invisibles me tiran hacia atrás. No me atrevo. Una bandada de oscuras aves está cruzando el firmamento. ¿Qué será? Dios mío, di a mi alma: Yo soy tu Victoria. Repite a mis entrañas: no temas, yo estoy contigo (Ignacio Larrañaga).

“Ya no temo, Señor, los fracasos, ya no temo, Señor, la ingratitud; porque el triunfo, Señor, en la vida tú lo tienes, tú lo das. Ya no temo, Señor, los abismos, ya no temo, Señor, la inmensidad; porque eres, Señor, el camino y la vida, la verdad”. Levanta el alma a Dios y él alegrará tu corazón.
* Enviado por el P. Natalio

La Palabra de Dios:
Evangelio de hoy
Texto del Evangelio:
En aquel tiempo, cuando Jesús se iba de allí, al pasar vio a un hombre llamado Mateo, sentado en el despacho de impuestos, y le dice: «Sígueme». Él se levantó y le siguió. Y sucedió que estando él a la mesa en casa de Mateo, vinieron muchos publicanos y pecadores, y estaban a la mesa con Jesús y sus discípulos. Al verlo los fariseos decían a los discípulos: «¿Por qué come vuestro maestro con los publicanos y pecadores?». Mas Él, al oírlo, dijo: «No necesitan médico los que están fuertes sino los que están mal. Id, pues, a aprender qué significa aquello de: Misericordia quiero, que no sacrificio. Porque no he venido a llamar a justos, sino a pecadores». (Mt 9,9-13)

Comentario
Hoy celebramos la fiesta del apóstol y evangelista san Mateo. Él mismo nos cuenta en su Evangelio su conversión. Estaba sentado en el lugar donde recaudaban los impuestos y Jesús le invitó a seguirlo. Mateo —dice el Evangelio— «se levantó y le siguió» (Mt 9,9). Con Mateo llega al grupo de los Doce un hombre totalmente diferente de los otros apóstoles, tanto por su formación como por su posición social y riqueza. Su padre le había hecho estudiar economía para poder fijar el precio del trigo y del vino, de los peces que le traerían Pedro y Andrés y los hijos de Zebedeo y el de las perlas preciosas de que habla el Evangelio.
Su oficio, el de recaudador de impuestos, estaba mal visto. Quienes lo ejercían eran considerados publicanos y pecadores. Estaba al servicio del rey Herodes, señor de Galilea, un rey odiado por su pueblo y que el Nuevo Testamento nos lo presenta como un adúltero, el asesino de Juan Bautista y el que escarneció a Jesús el Viernes Santo. ¿Qué pensaría Mateo cuando iba a rendir cuentas al rey Herodes? La conversión de Mateo debía suponer una verdadera liberación, como lo demuestra el banquete al que invitó a los publicanos y pecadores. Fue su manera de demostrar el agradecimiento al Maestro por haber podido salir de una situación miserable y encontrar la verdadera felicidad. San Beda el Venerable, comentando la conversión de Mateo, escribe: «La conversión de un cobrador de impuestos da ejemplo de penitencia y de indulgencia a otros cobradores de impuestos y pecadores (...). En el primer instante de su conversión, atrae hacia Él, que es tanto como decir hacia la salvación, a todo un grupo de pecadores».
En su conversión se hace presente la misericordia de Dios como lo manifiestan las palabras de Jesús ante la crítica de los fariseos: «Misericordia quiero, que no sacrificio. Porque no he venido a llamar a justos, sino a pecadores» (Mt 9,13).
Rev. D. Joan PUJOL i Balcells (La Seu d'Urgell, Lleida, España)

Santoral Católico:
San Mateo
Apóstol y Evangelista
Nacido en Cafarnaún, era de profesión publicano o recaudador de impuestos cuando Jesús lo llamó. Escribió en arameo el primero de los evangelios, que relata así su vocación. Vio Jesús a un hombre llamado Mateo, sentado al mostrador de los impuestos, y le dijo: «Sígueme». Él se levantó y le siguió. Y estando en la mesa en casa de Mateo, muchos publicanos y pecadores, que habían acudido, se sentaron con Jesús y sus discípulos. Los fariseos, al verlo, preguntaron a los discípulos: «¿Cómo es que vuestro maestro come con publicanos y pecadores?». Jesús lo oyó y dijo: «No tienen necesidad de médico los sanos, sino los enfermos. Que no he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores». Y a partir de entonces el nombre de Mateo figura entre los Doce elegidos por el Señor. En su evangelio proclama principalmente que Jesucristo, hijo de David, hijo de Abrahán, llevó a plenitud el Antiguo Testamento. Por lo demás, poco sabemos de su actividad apostólica y de las circunstancias de su martirio. Se dice que predicó en el Oriente.
Oración: Oh Dios, que en tu infinita misericordia te dignaste elegir a san Mateo para convertirlo de publicano en apóstol, concédenos que, fortalecidos con su ejemplo y su intercesión, podamos seguirte siempre y permanecer unidos a ti con fidelidad. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.
© Directorio Franciscano

Pensamiento del día

“La alianza nueva que Cristo pactó con su Padre se interioriza por el Espíritu Santo, que nos da la ley de gracia y de libertad que él mismo ha escrito en nuestros corazones. Por eso, la renovación de los hombres y consiguientemente de la sociedad dependerá, en primer lugar, de la acción del Espíritu Santo. Las leyes y estructuras deberán ser animadas por el Espíritu que vivifica a los hombres y hace que el Evangelio se encarne en la historia”. Doc. de Puebla, 199.
 
Tema del día:
Conociendo a San Mateo
San Mateo es llamado por dos evangelistas: Levi, ambos nombres son de origen judíos. El último lo obtuvo antes de su conversión, el otro lo tomo después, para mostrar la renuncia a su profesión y que era un hombre nuevo. Hijo de Alfeo, vivió en Cafarnaun, en el lago de Galilea.

Fue por profesión un publicano, o colector de impuestos para los romanos. Entre los judíos, estos publicanos fueron más infames y odiosos porque esta nación los miraba como enemigos de su privilegio de libertad natural que Dios les había dado, y como personas manchadas por su conversación frecuente y asociación con los paganos, y la esclavización sobre sus compatriotas. Los judíos los aborrecían universalmente, veían sus propiedades o dinero como fortunas de ladrones, les prohibieron su comunión y participación en su actividades religiosas, al igual que de todos eventos de la sociedad cívica y de comercio. Tertuliano esta ciertamente equivocado cuando afirma que solo los gentiles fueron empleados en este oficio sórdido como San Jerónimo demuestra en varios pasajes de los evangelios. Y es cierto que San Mateo fue Judío, aunque un publicano.

Su oficio dice haber consistido particularmente en acumular costumbres de comodidades que vinieron por el Genesareth o Tiberias, y un peaje que los pasajeros pagaban al venir por agua; San Marco dice que San Mateo mantuvo su oficio de cobro de peaje al lado del lago, donde él se sentaba. Jesús, habiendo últimamente curado un paralítico famoso, salió de Cafarnaúm, y camino sobre los bancos del lago o mar de Genesareth, enseñando a las personas que le seguían. Aquí él observó a Mateo que realizaba su trabajo de cobro de peaje a quien llamó a venir y a seguirle. El hombre era rico, disfrutaba de un sueldo lucrativo, era un hombre sabio y prudente, y entendía perfectamente lo que seguir a Jesús le costaría. Pero él no tuvo miramientos y dejó todos sus intereses y relaciones para hacerse un discípulo del Señor. No sabemos si él ya estaba relacionado con la persona o doctrina de nuestro Salvador, especialmente como estaba cerca de Cafarnaúm, y su casa parece haber sido en la ciudad, donde Cristo había vivido por algún tiempo, había predicado y hecho muchos milagros, por lo cual estaba en algún medio preparado a recibir la impresión que el llamado de Jesús había hecho sobre él.

San Jerónimo dice que un cierto aire de majestad brilló en la continencia de Nuestro Divino Redentor, y traspasó su alma y lo atrajo fuertemente. Este apóstol, a la primera invitación, rompió todas ataduras; dejó sus riquezas, su familia, su preocupaciones del mundo, sus placeres, y su profesión. Su conversión fue sincera y perfecta. San Mateo nunca regresó a su oficio porque era una profesión peligrosa, y una ocasión de avaricia, opresión, y extorsión. San Mateo, al convertirse, para mostrar que no estaba descontento con su cambio, pero que lo miraba como su más gran felicidad, entretuvo a Nuestro Señor y sus discípulos en una gran comida en su casa a donde invitó sus amigos, especialmente los de su última profesión, como si esperaba que por medio de la divina conversación de Nuestro Salvador, ellos también quizás sean convertidos.

Después de la ascensión de Nuestro Señor, San Mateo predicó por varios años en Judea y en los países cercanos hasta la dispersión de los apóstoles. Un poco antes de la dispersión escribió su evangelio, o pequeña historia de Nuestro Bendito Redentor. Que la compiló antes de su dispersión aparece no solo porque fue escrito antes de los otros evangelios, sino también porque el Apóstol Bartolomé se llevó una copia con él a la India, y la dejó allí. San Mateo escribió su evangelio para satisfacer los conversos de Palestina. El Evangelio de San Mateo desciende a un detalle más particular y completo en las acciones de Cristo que los otros tres, pero desde el Capítulo V al XIV él frecuentemente se distingue de los otros en la serie de su narrativos, ignorando el orden del tiempo, para que esas instrucciones que tienen más afinidad una con la otra, estén relacionadas juntas. Este evangelista más bien enfoca sobre las lecciones de moralidad de Nuestro Salvador, y describe su generación humana, en que las promesas hechas a Abraham y David respecto al nacimiento del Mesías de su semilla fueron realizados; tal argumento inducía de manera particular a los judíos para que creyeran en él.

San Mateo, después de haber hecho una gran cosecha de almas en Judea, fue a predicar la fe a las naciones bárbaras e incivilizadas del Este. Él era una persona muy devota a la contemplación celestial y llevaba una vida austera, usando una dieta muy rigurosa; pues no comía carne, en vez satisfacía su apetito con hierbas, raíces, semillas. San Ambrosio dice que Dios le abrió el País de los Persas. Rufinus y Sócrates nos dicen que él llevó el evangelio a Etiopía, significando probablemente las partes Sur y Este de Asia. San Paulino menciona que él terminó su curso en Parthia. Venantus Fortunatus relata que él sufrió el martirio en Nudubaz, una ciudad en esas partes. Dorotheus dice que él fue honorablemente enterrado en Hierapolis en Porthia. Sus reliquias fueron traídas al Oeste, el Papa Gregorio VII, en una carta al Obispo de Salerno en 1080, testifica que fueron guardados en una iglesia que tenía el nombre de la ciudad. Todavía están en este lugar.
© Corazones.org

Nuevo vídeo

Hay un nuevo vídeo subido al blog
de "Pequeñas Semillitas" en internet.
Para verlo tienes que ir al final de esta página

Meditaciones
Argentina, al igual que el resto de América Latina, se volvió Mariana al mismo tiempo en que se convirtió a la fe católica, en el siglo XVI. Sus principales santuarios dedicados a María son:
Nuestra Señora de Luján en el Este, Nuestra Señora del Valle, al norte, la Virgen de Itatí en la costa. Pero hay muchos otros porque los argentinos católicos se dedican sobre todo a la Virgen a quien invocan como su Madre.
Un gran número de ciudades argentinas llevan el nombre de María. Entre las más importantes del país; la más grande, Buenos Aires, fundada en 1535, cuyo nombre oficial es "Ciudad de la Santísima Trinidad y Puerto de Santa María de Buenos Aires", es decir " Ciudad de Trinidad y Puerto de María del Buen Aire "; Rosario, la segunda ciudad más grande de Argentina, le debe su nombre a la Virgen del Rosario, etc.
La devoción mariana es tan popular en Argentina que tanto las instituciones oficiales del país, como las familias, con frecuencia, eligen a la Madre de Jesús como su Patrona particular; por ejemplo, la Marina, el Ejército de Tierra y del Aire y otras jurisdicciones del Estado...

Pedidos de oración
Pedimos oración por la Santa Iglesia Católica; por el Papa Francisco, por el Papa Emérito Benedicto, por los obispos, sacerdotes, diáconos, seminaristas, catequistas y todos los que componemos el cuerpo místico de Cristo; por la unión de los cristianos para que seamos uno, así como Dios Padre y nuestro Señor Jesucristo son Uno junto con el Espíritu Santo; por las misiones; por el triunfo del Sagrado Corazón de Jesús y del Inmaculado Corazón de María;  por la conversión de todos los pueblos; por la Paz en el mundo; por los cristianos perseguidos y martirizados en Medio Oriente, África, y en otros lugares; por nuestros hermanos sufrientes por diversos motivos especialmente por las enfermedades, el abandono, la carencia de afecto, la falta de trabajo, el hambre y la pobreza; por los niños con cáncer y otras enfermedades graves; por el drama de los refugiados del Mediterráneo; por los presos políticos y la falta de libertad en muchos países del mundo; por las víctimas de catástrofes naturales; por la unión de las familias, la fidelidad de los matrimonios y por más inclinación de los jóvenes hacia este sacramento; por el aumento de las vocaciones sacerdotales y religiosas; y por las Benditas Almas del Purgatorio.

Los cinco minutos de María
Setiembre 21
Toda nuestra vida cristiana debe ser mariana, debe estar iluminada y regida por la devoción a María, que estuvo inseparablemente unida a Cristo desde la encarnación hasta la cruz.
Gran error es quedarse en María, sin llegar por su medio a Cristo, como prescindir de la que Él escogió, como Auxilio para su obra de salvación.
Nuestra Señora de las lágrimas, enjuga las nuestras y hazlas meritorias.
* P. Alfonso Milagro 
FELIPE
-Jardinero de Dios-
(el más pequeñito de todos)