domingo, 1 de marzo de 2015

Pequeñas Semillitas 2616

PEQUEÑAS SEMILLITAS

Año 10 - Número 2616 ~ Domingo 1 de Marzo de 2015
Desde la ciudad de Córdoba (Argentina)
Alabado sea Jesucristo…
Hoy Jesús nos invita al Tabor, a una experiencia gozosa de Dios, a subir con él a la montaña, a contemplar la manifestación del Padre. 
Subir a la montaña, símbolo de lo inmenso y majestuoso, supone elevación, retiro, anhelo de limpieza y belleza, silencio gratificante, oración,  paz, esfuerzo, tensión y superación en el ascenso, lucha contra la comodidad, mirada a la cima... Siempre más.
Pero también Jesús nos invita a superar la tentación de instalarnos en nuestras pequeñas tiendas de insolidaridad, egoísmo, incoherencia, comodidad, rutina…  Nos anima a bajar de las nubes e implicarnos en la realidad de la vida cotidiana, a seguir viviendo y anunciando la Buena Noticia con rostro alegre y “transfigurado”.
No es posible detenerse en el camino de seguimiento de Jesús. Hay que continuar caminando. Seguimos a Jesús. Él nos precede y acompaña.

¡Buenos días!

Tu vida es un reflejo
Hoy puedes quejarte por el día lluvioso, o puedes dar gracias a Dios porque gratis riegan tu jardín. Hoy puedes quejarte de tu salud o alegrarte porque estás vivo. Hoy puedes enojarte por ir a trabajar o puedes gozar la alegría de tener trabajo. El día saldrá como tú le des forma. Lo que suceda hoy depende de ti, de nadie más.

Un hijo y su padre, paseaban por las montañas. De repente, el hijo se cae, se lastima y grita: ¡Aaah! Asombrado, oye una voz que repite: ¡Aaah! Con curiosidad el niño grita: ¿Quién está ahí? Y le responden: ¿Quién está ahí? Enojado por la burla, el niño grita: ¡Cobarde! Y le remedan: ¡Cobarde! El niño mira a su padre y le pregunta: ¿Qué sucede? El padre, sonríe y le dice: Hijo mío, fíjate. Y el padre grita a la montaña: ¡Te admiro! Y la voz responde: ¡Te admiro! De nuevo, el hombre grita: ¡Eres un campeón! Y responden: ¡Eres un campeón! El niño estaba maravillado, pero no entendía. Entonces el padre le explica: La gente lo llama eco, pero en realidad es la vida. Te devuelve todo lo que dices o haces.

La vida te devolverá exactamente aquello que tú le has dado. Tu vida no es una coincidencia, es un reflejo de ti. Alguien dijo: si no te gusta lo que recibes, revisa muy bien lo que estás dando. Cultiva pues actitudes de confianza, optimismo, serenidad…
Enviado por el P. Natalio

La Palabra de Dios:
Evangelio de hoy
En aquel tiempo, Jesús tomó consigo a Pedro, Santiago y Juan, y los llevó, a ellos solos, aparte, a un monte alto. Y se transfiguró delante de ellos, y sus vestidos se volvieron resplandecientes, muy blancos, tanto que ningún batanero en la tierra sería capaz de blanquearlos de ese modo. Se les aparecieron Elías y Moisés, y conversaban con Jesús.
Toma la palabra Pedro y dice a Jesús: «Rabbí, bueno es estarnos aquí. Vamos a hacer tres tiendas, una para ti, otra para Moisés y otra para Elías»; pues no sabía qué responder ya que estaban atemorizados. Entonces se formó una nube que les cubrió con su sombra, y vino una voz desde la nube: «Este es mi Hijo amado, escuchadle». Y de pronto, mirando en derredor, ya no vieron a nadie más que a Jesús solo con ellos.
Y cuando bajaban del monte les ordenó que a nadie contasen lo que habían visto hasta que el Hijo del hombre resucitara de entre los muertos. (Mc 9,2-10)

Comentario
Hoy contemplamos la escena «en la que los tres apóstoles Pedro, Santiago y Juan aparecen como extasiados por la belleza del Redentor» (Juan Pablo II): «Se transfiguró delante de ellos y sus vestidos se volvieron resplandecientes» (Mc 9,2-3). Por lo que a nosotros respecta, podemos entresacar un mensaje: «Destruyó la muerte e irradió la vida incorruptible con el Evangelio» (2Tim 1, 10), asegura san Pablo a su discípulo Timoteo. Es lo que contemplamos llenos de estupor, como entonces los tres Apóstoles predilectos, en este episodio propio del segundo domingo de Cuaresma: la Transfiguración.
Es bueno que en nuestro ejercicio cuaresmal acojamos este estallido de sol y de luz en el rostro y en los vestidos de Jesús. Son un maravilloso icono de la humanidad redimida, que ya no se presenta en la fealdad del pecado, sino en toda la belleza que la divinidad comunica a nuestra carne. El bienestar de Pedro es expresión de lo que uno siente cuando se deja invadir por la gracia divina.
El Espíritu Santo transfigura también los sentidos de los Apóstoles, y gracias a esto pueden ver la gloria divina del Hombre Jesús. Ojos transfigurados para ver lo que resplandece más; oídos transfigurados para escuchar la voz más sublime y verdadera: la del Padre que se complace en el Hijo. Todo en conjunto resulta demasiado sorprendente para nosotros, avezados como estamos al grisáceo de la mediocridad. Sólo si nos dejamos tocar por el Señor, nuestros sentidos serán capaces de ver y de escuchar lo que hay de más bello y gozoso, en Dios, y en los hombres divinizados por Aquel que resucitó entre los muertos.
«La espiritualidad cristiana -ha escrito Juan Pablo II- tiene como característica el deber del discípulo de configurarse cada vez más plenamente con su Maestro», de tal manera que -a través de una asiduidad que podríamos llamar "amistosa"- lleguemos hasta el punto de «respirar sus sentimientos». Pongamos en manos de Santa María la meta de nuestra verdadera "trans-figuración" en su Hijo Jesucristo.
Rev. D. Jaume GONZÁLEZ i Padrós (Barcelona, España)

Cada día de Cuaresma
Día 12: Del Tabor al Calvario
Jesús había declarado a sus discípulos lo que iba a sufrir y padecer en Jerusalén, antes de morir a manos de los príncipes y sacerdotes. Los Apóstoles quedaron sobrecogidos y entristecidos por este anuncio. La ternura de Jesús les da ahora “una gota de miel” a los tres que serán testigos de su agonía en el huerto de los Olivos, Pedro, Santiago y Juan: les hace que contemplen su glorificación. Mientras Él oraba, cambió el aspecto de su rostro y su vestido se volvió blanco, resplandeciente (Lucas 9, 29). Y le ven conversar con Elías y Moisés, que aparecían gloriosos. Pedro exclama: Señor, ¡bueno es permanecer aquí! Hagamos tres tiendas... El evangelista, refiriéndose a este suceso, comenta “no sabía lo que decía”: porque lo bueno, lo que importa, no es hallarse aquí o allá, sino estar siempre con Jesús, en cualquier parte, y verle detrás de las circunstancias en las que nos encontramos. Si permanecemos con Jesús, estaremos muy cerca de los demás y seremos felices en cualquier lugar o situación en que nos encontremos.

La existencia de los hombres es un caminar hacia el Cielo, nuestra morada (2 Corintios 5, 2). Caminar en ocasiones es áspero y dificultoso, porque con frecuencias hemos de ir contra corriente y tendremos que luchar con muchos enemigos de dentro de nosotros mismos y de fuera. Pero quiere el Señor confortarnos con la esperanza del Cielo, de modo especial en los momentos más duros o cuando la flaqueza de nuestra condición se hace más patente. El atisbo de gloria que tuvo el Apóstol lo tendremos en plenitud en la vida eterna. El pensamiento de la gloria que nos espera debe espolearnos en nuestra lucha diaria. Nada vale tanto como ganar el Cielo.

Lo normal para los Apóstoles fue ver al Señor sin especiales manifestaciones gloriosas, lo excepcional fue verlo transfigurado. A este Jesús debemos encontrar nosotros en nuestra vida ordinaria, en medio del trabajo, en la calle, en quienes nos rodean, en la oración, cuando nos perdona en la Confesión, y sobre todo, en la Sagrada Eucaristía, donde se encuentra verdadera, real y sustancialmente presente. Pero no se nos muestra con particulares manifestaciones. Más aún, hemos de aprender a descubrir al Señor detrás de lo ordinario, de lo corriente, huyendo de la tentación de desear lo extraordinario. Nunca debemos olvidar que aquel Jesús con el que estuvieron en el monte Tabor aquellos tres privilegiados es el mismo que está junto a nosotros cada día, ahora mismo. Esta Cuaresma será distinta si nos esforzamos en actualizar esa presencia divina en lo habitual de cada día.
P. Francisco Fernández Carvajal

Palabras de San Juan Pablo II

"Hoy se exalta con frecuencia el placer, el egoísmo, o incluso la inmoralidad, en nombre de falsos ideales de libertad y felicidad. La pureza de corazón, como toda virtud, exige un entrenamiento diario de la voluntad y una disciplina constante interior. Exige, ante todo, el asiduo recurso a Dios en la oración… [también] Pidamos juntos a Dios, rico de misericordia y de perdón, que apague los sentimientos de odio en el ánimo de las poblaciones, que haga cesar el horror del terrorismo y guíe los pasos de los responsables de las naciones por el camino de la comprensión recíproca, de la solidaridad y la reconciliación"

Tema del día:
No confundir a nadie con Jesús
Según el evangelista, Jesús toma consigo a Pedro, Santiago y Juan, los lleva aparte a una montaña, y allí «se transfigura delante de ellos». Son los tres discípulos que, al parecer, ofrecen mayor resistencia a Jesús cuando les habla de su destino doloroso de crucifixión.

Pedro ha intentado incluso quitarle de la cabeza esas «ideas absurdas». Los hermanos Santiago y Juan le andan pidiendo los primeros puestos en el reino del Mesías. Ante ellos precisamente se transfigurará Jesús. Lo necesitan más que nadie.

La escena, recreada con diversos recursos simbólicos, es grandiosa. Jesús se les presenta «revestido» de la gloria del mismo Dios. Al mismo tiempo, Elías y Moisés, que según la tradición, han sido arrebatados a la muerte y viven junto a Dios, aparecen conversando con él. Todo invita a intuir la condición divina de Jesús, crucificado por sus adversarios, pero resucitado por Dios.

Pedro reacciona con toda espontaneidad: «Señor, ¡qué bien se está aquí! Si quieres, haré tres tiendas: una para ti, otra para Moisés y otra para Elías». No ha entendido nada. Por una parte, pone a Jesús en el mismo plano y al mismo nivel que a Elías y Moisés: a cada uno su tienda. Por otra parte, se sigue resistiendo a la dureza del camino de Jesús; lo quiere retener en la gloria del Tabor, lejos de la pasión y la cruz del Calvario.

Dios mismo le va a corregir de manera solemne: «Éste es mi Hijo amado». No hay que confundirlo con nadie. «Escuchadle a él», incluso cuando os habla de un camino de cruz, que termina en resurrección.

Sólo Jesús irradia luz. Todos los demás, profetas y maestros, teólogos y jerarcas, doctores y predicadores, tenemos el rostro apagado. No hemos de confundir a nadie con Jesús. Sólo él es el Hijo amado. Su Palabra es la única que hemos de escuchar. Las demás nos han de llevar a él.

Y hemos de escucharla también hoy, cuando nos habla de «cargar la cruz» de estos tiempos. El éxito nos hace daño a los cristianos. Nos ha llevado incluso a pensar que era posible una Iglesia fiel a Jesús y a su proyecto del reino, sin conflictos, sin rechazo y sin cruz. Hoy se nos ofrecen más posibilidades de vivir como cristianos «crucificados». Nos hará bien. Nos ayudará a recuperar nuestra identidad cristiana.
© José Antonio Pagola

Nuevo vídeo y artículo

Hay un nuevo vídeo subido a este blog.
Para verlo tienes que ir al final de la página.

Hay nuevo material publicado en el blog
"Juan Pablo II inolvidable"
Puedes acceder en la dirección:

Agradecimientos
Dicen que en el cielo hay dos oficinas diferentes para tratar lo relativo a las oraciones de las personas en la tierra:
Una es para receptar pedidos de diversas gracias, y allí los muchos ángeles que atienden trabajan intensamente y sin descanso por la cantidad de peticiones que llegan en todo momento.
La otra oficina es para recibir los agradecimientos por las gracias concedidas y en ella hay un par de ángeles aburridos porque prácticamente no les llega ningún mensaje de los hombres desde la tierra para dar gracias...
Desde esta sección de "Pequeñas Semillitas" pretendemos juntar una vez por semana (los domingos) todos los mensajes para la segunda oficina: agradecimientos por favores y gracias concedidas como respuesta a nuestros pedidos de oración.

Desde la ciudad de Buenos Aires, Argentina, llega el agradecimiento a Dios y a todos los que rezaron por Lorena Carla, que fue operada con éxito y dada de alta. Todavía ella necesita de nuestras oraciones para terminar de superar todos sus problemas.

Desde Las Tunas, Cuba, agradecen a Dios y a la Virgen de la Caridad del Cobre por haber escuchado las oraciones hechas para José Salvador, que ha viajado a Uruguay a trabajar en su profesión de ingeniero.

Nuestro lector Juan David C. C. agradece por los seis meses que ya lleva leyendo “Pequeñas Semillitas”.

Desde México, Isabel escribe para agradecer las oraciones hechas por la salud de María Guadalupe M. B., quien -gracias a Dios- despertó del coma el día 13 de febrero sólo para poder despedirse de su hijo, y al día siguiente partió al cielo en paz.

Estadísticas
El siguiente es el estado demostrativo de la cantidad de visitas registradas en los dos blogs que llevamos adelante en internet: "Pequeñas Semillitas" y "Juan Pablo II inolvidable". Esta información se publica el primer día de cada mes.

Debe recordarse que las visitas se cuentan desde el inicio de cada uno de ellos que ha sido en fechas distintas:

Desde el 1º de Marzo de 2007 hasta hoy ha sido visitado por 2.123.674 lectores. Durante el último mes (febrero 2015) registró 15.230 nuevas visitas.

Desde el 25 de Diciembre de 2009 hasta hoy ha sido visitado por 425.383  lectores. Durante el último mes (febrero 2015) registró 4.244 nuevas visitas.

Unidos a María
María es la vencedora del Infierno y aleja de nosotros a los enemigos infernales cuando éstos quieren acercarse para dañarnos. Debemos tener una gran confianza en el poder de María que Ella quiere usar en favor nuestro. Para ello debemos invocarla frecuentemente con el Avemaría, oración que hace temblar al Infierno, y también es necesario que pronunciemos frecuentemente el nombre de María junto al de Jesús, esto será un buen remedio para ahuyentar las tentaciones del Maligno enemigo y protegernos de sus ataques y astucias. María es nuestro escudo y de su mano no debemos temer a nada ni a nadie, porque con Ella estamos bien protegidos y seguros.
Jardinero de Dios
-el más pequeñito de todos-

sábado, 28 de febrero de 2015

Pequeñas Semillitas 2615

PEQUEÑAS SEMILLITAS

Año 10 - Número 2615 ~ Sábado 28 de Febrero de 2015
Desde la ciudad de Córdoba (Argentina)
Alabado sea Jesucristo…
El obispo argentino Mons. Mario A. Cargnello, ha predicado lo siguiente para el tiempo cuaresmal:
“Sin la Palabra de Dios que nutre nuestro ser, el ayuno se vacía. La Palabra de Dios es la fuente que reconstruye vínculos destruidos por la vacuidad de tantas palabras inútiles y mentirosas. Desde ella hemos de recorrer el camino cuaresmal buscando reconstruir la confianza entre los hermanos, entre los ciudadanos de nuestra patria. Decir la verdad, tratarnos con respeto, cumplir los compromisos, sostener la palabra, son caminos para vivir esta realidad interior del ayuno en nuestro hoy. Crecer en fidelidad a lo prometido reconstruirá las familias y también el tejido social que sufre un fuerte deterioro por tantas promesas incumplidas”

¡Buenos días!

Aves rapaces y mosquitos
Para tener una buena convivencia con los demás, trata de ser comprensivo, poniéndote en su lugar. Al dialogar con ellos destaca siempre lo que los une. Acepta al vecino, a los del equipo de trabajo tales como son y expresa con sinceridad lo bueno que hacen. Cuando existe comprensión es más fácil disculpar, ser amable y vivir con plenitud la tolerancia mutua.

Entre el águila y el buitre hubo una cuestión muy grave y durante mucho tiempo se oyó  el ruido de cacareos y graznidos agresivos. Los corvos picos y las garras feroces se afilaban en los peñascos. Se venía una terrible guerra. Pero, al fin, todo se arregló y la cordillera, repartida con justicia, quedó en paz. Poco después el mosquito y la mosca, para no ser menos que las aves de rapiña, empezaron a disputarse la posesión de las orillas de un pantano. Hubo mucho ruido, —así lo aseguraban ellos, pues nadie alcanzó a oírlo—; y cuando hicieron la paz, nadie sabía que hubieran estado por pelear. Godofredo Daireaux.

Juan Pablo II animaba a los creyentes de todas las religiones, junto con los hombres de buena voluntad a que, abandonando cualquier forma de intolerancia y discriminación, se propusieran  construir la paz. Bueno, hoy puedes practicar una idea genial y fácil de Madre Teresa de Calcuta: “La paz comienza con una sonrisa”.
Enviado por el P. Natalio

La Palabra de Dios:
Evangelio de hoy
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «Habéis oído que se dijo: ‘Amarás a tu prójimo y odiarás a tu enemigo’. Pues yo os digo: Amad a vuestros enemigos y rogad por los que os persigan, para que seáis hijos de vuestro Padre celestial, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y llover sobre justos e injustos. Porque si amáis a los que os aman, ¿qué recompensa vais a tener? ¿No hacen eso mismo también los publicanos? Y si no saludáis más que a vuestros hermanos, ¿qué hacéis de particular? ¿No hacen eso mismo también los gentiles? Vosotros, pues, sed perfectos como es perfecto vuestro Padre celestial». (Mt 5,43-48)

Comentario
Hoy, el Evangelio nos exhorta al amor más perfecto. Amar es querer el bien del otro y en esto se basa nuestra realización personal. No amamos para buscar nuestro bien, sino por el bien del amado, y haciéndolo así crecemos como personas. El ser humano, afirmó el Concilio Vaticano II, «no puede encontrar su plenitud si no es en la entrega sincera de sí mismo a los demás». A esto se refería santa Teresa del Niño Jesús cuando pedía hacer de nuestra vida un holocausto. El amor es la vocación humana. Todo nuestro comportamiento, para ser verdaderamente humano, debe manifestar la realidad de nuestro ser, realizando la vocación al amor. Como ha escrito Juan Pablo II, «el hombre no puede vivir sin amor. Él permanece para sí mismo un ser incomprensible, su vida está privada de sentido si no se le revela el amor, si no se encuentra con el amor, si no lo experimenta y lo hace propio, si no participa en él vivamente».
El amor tiene su fundamento y su plenitud en el amor de Dios en Cristo. La persona es invitada a un diálogo con Dios. Uno existe por el amor de Dios que lo creó, y por el amor de Dios que lo conserva, «y sólo puede decirse que vive en la plenitud de la verdad cuando reconoce libremente este amor y se confía totalmente a su Creador» (Concilio Vaticano II): ésta es la razón más alta de su dignidad. El amor humano debe, por tanto, ser custodiado por el Amor divino, que es su fuente, en él encuentra su modelo y lo lleva a plenitud. Por todo esto, el amor, cuando es verdaderamente humano, ama con el corazón de Dios y abraza incluso a los enemigos. Si no es así, uno no ama de verdad. De aquí que la exigencia del don sincero de uno mismo devenga un precepto divino: «Vosotros, pues, sed perfectos como es perfecto vuestro Padre celestial» (Mt 5,48).
Rev. D. Joan COSTA i Bou (Barcelona, España)

Cada día de Cuaresma
Día 11: Llamados a la santidad
Sed, pues, vosotros perfectos, como vuestro Padre celestial es perfecto (Mateo 5, 48), nos dice el Evangelio de la Misa. El Señor no sólo se dirige a los Apóstoles sino a todos los que quieren ser de verdad sus discípulos. Para todos, cada uno según sus propias circunstancias, tiene el Señor grandes exigencias. El Maestro llama a la santidad sin distinción de edad, profesión, raza o condición social. Esta doctrina del llamamiento universal a la santidad, es, desde 1928, por inspiración divina, uno de los puntos centrales de la predicación de San Josemaría Escrivá, fundador del Opus Dei, quien ha vuelto a recordar que el cristiano, por su Bautismo, está llamado a la plenitud de la vida cristiana, a la santidad. Más tarde, el Concilio Vaticano II ha ratificado para toda la Iglesia esta vieja doctrina evangélica: el cristiano está llamado a la santidad, desde el lugar que ocupa en la sociedad. Hoy podemos preguntarnos si nos basta solamente con querer ser buenos, sin esforzarnos decididamente en ser santos.

La santidad, amor creciente a Dios y a los demás por Dios, podemos y debemos adquirirla en las cosas de todos los días, que se repiten muchas veces, con aparente monotonía. “Para la gran mayoría de los hombres, ser santo supone santificar el trabajo, santificarse en su trabajo y santificar a los demás con el trabajo, y encontrar así a Dios en el camino de sus vidas” (Conversaciones con Monseñor Escrivá de Balaguer, 55) Santificar el trabajo: bien hecho, cumpliendo en forma fidelísima la virtud de la justicia y afán constante por mejorar profesionalmente. Santificarnos en el trabajo: Nos llevará a convertirlo en ocasión y lugar de trato con Dios, ofreciéndolo a Él, y viviendo las virtudes humanas y sobrenaturales. Santificar a los demás con el trabajo: El trabajo puede y debe ser medio para dar a conocer a Cristo a muchas personas si somos ejemplares en la manera cristiana de actuar, llena de naturalidad y de firmeza.

La Iglesia nos recuerda la tarea urgente de estar presentes en medio del mundo, para conducir a Dios todas las realidades terrenas. Así lo hicieron los primeros cristianos. Esto sólo será posible si nos mantenemos unidos a Cristo mediante la oración y los sacramentos. El Señor pasó su vida en la tierra haciendo el bien (Hechos 10, 38). El cristiano ha de ser “otro Cristo”. Esta es la gran fuerza del testimonio cristiano. Pidamos a Nuestra Madre que nos ayude ser testigos de su Hijo, mientras nos esforzamos en buscar la santidad en nuestras circunstancias personales.
P. Francisco Fernández Carvajal

Santoral Católico:
San Augusto Chapdelaine
Mártir
Nació en La Rochelle (Francia) en 1814. Estudió en el seminario diocesano y, en 1843, recibió la ordenación sacerdotal. Deseoso de ser misionero, en 1851 ingresó en la Sociedad de Misiones Extrajeras de París. Al año siguiente embarcó hacia la misión de Guangxi (China), a la que llegó en febrero de 1854, después de prepararse y de superar muchas dificultades. En seguida recorrió todo el territorio en un contexto de mucha inseguridad. Creció el número de neófitos. Estuvo encarcelado por una falsa acusación; probada su inocencia, el mandarín lo dejó en libertad. Llegó un nuevo mandarín, muy hostil a los cristianos, y su anterior denunciante lo acusó ahora de ser un extranjero que difundía una religión perversa. El P. Chapdelaine, advertido del peligro, no quiso huir, para evitar problemas a sus cristianos. Detuvieron al misionero y a otros cristianos. No pudieron hacerle renunciar a su fe. Le dieron trescientos latigazos, lo encerraron en una pequeña jaula y, ya muerto, lo decapitaron y arrojaron su cuerpo a los perros. Esto sucedía el 29 de febrero de 1856 en Xilinxian, provincia de Guangxi. Fue canonizado el año 2000. [En los años bisiestos, su memoria se celebra el 29 de febrero]
© Directorio Franciscano    

Palabras del Papa Francisco

“Uno de los desafíos más urgentes sobre lo que quiere detenerme en este mensaje es el de la globalización de la indiferencia. La indiferencia hacia el prójimo y hacia Dios es una tentación real también para los cristianos. Por eso, necesitamos oír en cada Cuaresma el grito de los profetas que levantan su voz y nos despiertan. Dios no es indiferente al mundo, sino que lo ama hasta el punto de dar a su propio Hijo por la salvación de cada hombre. En la Encarnación, en la vida terrena, en la muerte y en la Resurrección del Hijo de Dios, se abre definitivamente la puerta entre Dios y el hombre, entre el Cielo y la tierra”

Historias:
Una madre heroica
Ricardo tenía sólo dos meses de vida cuando su madre, María Cristina Cella, descubrió que estaba enferma de cáncer. Era el año 1994, en una ciudad italiana cerca de Milán.  María Cristina y Carlo Mocellin, hasta ese momento, eran unos padres felices. Tenían otros dos hijos, Lucía y Francisco. Podían decidir el uso de medicinas para curar a la madre, pero a riesgo de que Ricardo muriese.  Cristina tomó una decisión valiente, difícil, heroica. En vez de someterse al tratamiento médico, decidió esperar: primero está la vida de Ricardo, y luego su vida…

Ricardo nació a los pocos meses, mientras el cáncer avanzaba con velocidad en el cuerpo de su madre. De nada sirven las dolorosas sesiones de quimioterapia. Un año después, el 22 de octubre de 1995, la muerte había triunfado sobre Cristina. Tenía sólo 26 años de edad.

Pero una madre no puede irse al cielo sin dejar algo a sus hijos. Cristina les mostró lo que significa amar hasta dar la vida. Además, quiso dejar a Ricardo una carta, escrita un mes antes de morir. Seguramente habrá sido una de las primeras lecturas que realizó su hijo cuando pudo dominar los misterios del alfabeto.

Vale la pena releer este escrito de una madre que, de verdad, “da la vida”. Nos ayuda a contrastar la mentalidad de quienes defienden, quizá olvidando que también ellos estuvieron en un seno materno, el mal llamado “derecho” al aborto... Nos ayuda, sobre todo, a comprender que la vida sólo vale la pena cuando la vivimos para amar sin límites, hasta la muerte, a nuestro prójimo.

“Querido Ricardo, tienes que saber que no estás aquí por casualidad. El Señor ha querido que tú nacieses a pesar de todos los problemas que había.
Papá y mamá, puedes comprender, no estaban contentos con la idea de esperar otro niño, puesto que Francisco y Lucía eran muy pequeños. Pero cuando supimos que tú estabas ahí, te hemos amado y querido con todas nuestras fuerzas. Recuerdo el día en el que el doctor me dijo que volvían a diagnosticarme tumor en la ingle. Mi reacción fue la de repetir varias veces: «¡Estoy embarazada! ¡Estoy embarazada! Señor doctor, ¡estoy embarazada!»
Para afrontar el miedo de ese momento recibimos una gigantesca fuerza de voluntad para tenerte. Me opuse con todas mis fuerzas a renunciar a ti, tanto que el médico comprendió todo y no añadió nada más.
Ricardo, eres un regalo para nosotros. Aquella tarde, en el coche, de regreso del hospital, cuando te moviste por vez primera, parecía que me decías: “¡Gracias, mamá, por amarme!”
¿Y cómo podríamos no amarte? Tú eres una joya, y cuando te miro y te veo tan guapo, avispado, simpático... Pienso que no existe ningún sufrimiento en el mundo que no valga la pena por un hijo. El Señor ha querido llenarnos de alegría: tenemos tres niños maravillosos que, si Él así lo querrá, con su gracia, podrán crecer como Él desee.
Sólo puedo dar gracias a Dios porque ha querido hacernos este regalo tan grande, nuestros hijos. Sólo Él sabe lo mucho que querríamos tener más hijos, pero por ahora es imposible”.

Cristina, 24 de septiembre de 1995, Hospital de Marostica (Italia).
© Fernando Pascual

"Pequeñas Semillitas" por e-mail
Si lo deseas puedes recibir todos los días "Pequeñas Semillitas" por correo, más el agregado de un powerpoint. Las suscripciones son gratis y solo tienes que solicitarlas escribiendo a Rocío (moderadora de los grupos) a: peque.semillitas.3@gmail.com  con el título: “Suscripción a Pequeñas Semillitas”.

Pedidos de oración
Pedimos oración por la Santa Iglesia Católica; por el Papa Francisco, por el Papa Emérito Benedicto, por los obispos, sacerdotes, diáconos, seminaristas, catequistas y todos los que componemos el cuerpo místico de Cristo; por la unión de los cristianos para que seamos uno, así como Dios Padre y nuestro Señor Jesucristo son Uno junto con el Espíritu Santo; por las misiones; por el triunfo del Sagrado Corazón de Jesús y del Inmaculado Corazón de María;  por la conversión de todos los pueblos; por la Paz en el mundo; por nuestros hermanos sufrientes por diversos motivos especialmente por las enfermedades, el abandono, la carencia de afecto, la falta de trabajo, el hambre y la pobreza; por los presos políticos y la falta de libertad en muchos países del mundo; por la unión de las familias, la fidelidad de los matrimonios y por más inclinación de los jóvenes hacia este sacramento; por el aumento de las vocaciones sacerdotales y religiosas; y por las Benditas Almas del Purgatorio.

Pedimos oración por el eterno descanso del alma de Ericka Haydée D., fallecida trágicamente el 29 de Diciembre pasado, para que el Señor la reciba en el paraíso y la Virgen otorgue consuelo y compañía a sus familiares. Ella vivía en Tegucigalpa, Honduras, y siempre fue una hija predilecta de María Santísima.

Unidos a María
Cuando estemos tristes y melancólicos, llamemos a María, invoquemos a la Virgen, y las penas se irán, o al menos se harán más soportables y una gran alegría inundará nuestros corazones y nuestras almas.
Porque la Iglesia llama a María: “Causa de nuestra alegría”. Y en sus fiestas, la liturgia hace que pidamos a María que nos dé la alegría espiritual, pues Ella es la causa de la alegría infinita de Dios, que se regocija en María, que es la obra maestra de su creación.
Si Dios es feliz contemplando a María, ¿no seremos también felices nosotros al invocarla, al nombrarla? Porque sólo pronunciar el Nombre de María, hace que los demonios huyan, y la alegría y la esperanza vuelvan a un corazón que las ha perdido.
Invoquemos a María, siempre y en todo lugar, especialmente cuando estamos tristes y abatidos, y veremos grandes cambios en nuestra vida; y los días más oscuros, tendrán su sol luminoso cuando pronunciemos el dulce Nombre de María, nuestra Mamá del Cielo.
Jardinero de Dios
-el más pequeñito de todos-

viernes, 27 de febrero de 2015

Pequeñas Semillitas 2614

PEQUEÑAS SEMILLITAS

Año 10 - Número 2614 ~ Viernes 27 de Febrero de 2015
Desde la ciudad de Córdoba (Argentina)
Alabado sea Jesucristo…
En la Iglesia hay una gran novedad. Y la novedad está dada por los desafíos que nos marca el tiempo presente, la época que estamos viviendo. Esta es la maravilla de la presencia del Espíritu en la Iglesia. El Espíritu siempre sopla para encontrar la nuevo en lo ordinario, porque es Cristo el que hace nuevas todas las cosas: Yo estoy por hacer algo nuevo; ya está germinando, ¿no se dan cuenta? (Is 43,19).
Y lo que hay de nuevo es el Espíritu, que sopla en este tiempo en la Iglesia de nuestro continente. ¿Y qué nos dice el Espíritu? ¿Qué nos viene soplando?
La necesidad de renovar (hacer nuevo) nuestro estilo evangelizador. Alcanzar un renovado estilo misionero, pues la fuerza de este anuncio de vida será fecunda si lo hacemos con el estilo adecuado, con las actitudes del Maestro, teniendo siempre la Eucaristía como fuente y cumbre de toda actividad misionera (DA 363).
La Iglesia en América Latina, reunida en el santuario de Aparecida en mayo de 2007, nos viene a decir que la novedad está en definir la identidad cristiana desde la única vocación de discípulos y misioneros de Jesucristo. (Obispos argentinos)

¡Buenos días!

Rodeados de milagros
“No hay cosas sin interés. Tan sólo personas incapaces de interesarse”, escribió Gilbert Chesterton, pensador inglés convertido al catolicismo.  Por ejemplo: a eso de que tus ojos miren y tus oídos oigan, y tu cerebro funcione y tus manos trabajen, y tu alma irradie y tu sensibilidad sienta, y tu corazón ame, a eso no lo llames humano, llámalo milagro divino.

Cualquier cosa que existe es un milagro, un brote de hermosura, un reflejo de Dios. Tomemos una hoja sencilla o una pequeña piedra. Si no existiera nada más en el universo y apareciera esa piedra, la valoraríamos mucho, nos deslumbraría, nos daríamos cuenta de que es maravilloso que esa piedra exista. Si descubrimos eso, podríamos pasarnos un buen rato contemplando esa piedra, tocándola, oliéndola y descubriendo todos los detalles que encierra (colores, luces y sombras, formas, olores, temperatura, grietas, etc.). P. Víctor Fernández.

Alguien expresó que le gustaría ser toda su vida como un niño para ir descubriendo siempre cosas nuevas y maravillarse de todo lo que va encontrando. Ahora bien, que sepas orientar tu interés y tu capacidad de asombro por todo lo que es noble y embellece la vida. Y recuerda: “El valor del hombre está en proporción de su capacidad de admirar”.   
Enviado por el P. Natalio

La Palabra de Dios:
Evangelio de hoy
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «Os digo que, si vuestra justicia no es mayor que la de los escribas y fariseos, no entraréis en el Reino de los cielos. Habéis oído que se dijo a los antepasados: ‘No matarás; y aquel que mate será reo ante el tribunal’. Pues yo os digo: Todo aquel que se encolerice contra su hermano, será reo ante el tribunal; pero el que llame a su hermano "imbécil", será reo ante el Sanedrín; y el que le llame "renegado", será reo de la gehenna de fuego.
Si, pues, al presentar tu ofrenda en el altar te acuerdas entonces de que un hermano tuyo tiene algo contra ti, deja tu ofrenda allí, delante del altar, y vete primero a reconciliarte con tu hermano; luego vuelves y presentas tu ofrenda. Ponte enseguida a buenas con tu adversario mientras vas con él por el camino; no sea que tu adversario te entregue al juez y el juez al guardia, y te metan en la cárcel. Yo te aseguro: no saldrás de allí hasta que no hayas pagado el último céntimo». (Mt 5,20-26)

Comentario
Hoy, el Señor, al hablarnos de lo que ocurre en nuestros corazones, nos incita a convertirnos. El mandamiento dice «No matarás» (Mt 5,21), pero Jesús nos recuerda que existen otras formas de privar de la vida a los demás. Podemos privar de la vida a los demás abrigando en nuestro corazón una ira excesiva hacia ellos, o al no tratarlos con respeto e insultarlos («imbécil»; «renegado»: cf. Mt 5,22).
El Señor nos llama a ser personas íntegras: «Deja tu ofrenda allí, delante del altar, y vete primero a reconciliarte con tu hermano» (Mt 5,24), es decir, la fe que profesamos cuando celebramos la Liturgia debería influir en nuestra vida cotidiana y afectar a nuestra conducta. Por ello, Jesús nos pide que nos reconciliemos con nuestros enemigos. Un primer paso en el camino hacia la reconciliación es rogar por nuestros enemigos, como Jesús solicita. Si se nos hace difícil, entonces, sería bueno recordar y revivir en nuestra imaginación a Jesucristo muriendo por aquellos que nos disgustan. Si hemos sido seriamente dañados por otros, roguemos para que cicatrice el doloroso recuerdo y para conseguir la gracia de poder perdonar. Y, a la vez que rogamos, pidamos al Señor que retroceda con nosotros en el tiempo y lugar de la herida —reemplazándola con su amor— para que así seamos libres para poder perdonar.
En palabras de Benedicto XVI, «si queremos presentaros ante Él, también debemos ponernos en camino para ir al encuentro unos de otros. Por eso, es necesario aprender la gran lección del perdón: no dejar que se insinúe en el corazón la polilla del resentimiento, sino abrir el corazón a la magnanimidad de la escucha del otro, abrir el corazón a la comprensión, a la posible aceptación de sus disculpas y al generoso ofrecimiento de las propias».
Fr. Thomas LANE (Emmitsburg, Maryland, Estados Unidos)

Cada día de Cuaresma
Día 10: Tiempo de penitencia
La eficacia de la auténtica penitencia, que es la conversión del corazón a Dios, puede perderse si se cae en la tentación, frecuente antes y ahora, de soslayar que el pecado es personal. Dios quiere que el pecador se convierta y viva (Ezequiel 18, 23), pero éste ha de cooperar con su arrepentimiento y su penitencia. “El pecado, en sentido verdadero y propio, es siempre un acto de la persona, porque es un acto libre de la persona individual, y no precisamente de un grupo o una comunidad” (San Juan Pablo II, Exhortación Apostólica). Los pecados dejan una huella en el alma. Además existen pecados y faltas no advertidas por falta de espíritu de examen o por falta de delicadeza de conciencia... Son como malas raíces que han quedado en el alma y que es necesario arrancar mediante la penitencia para impedir que generen frutos amargos. Concretaremos la penitencia en cosas pequeñas, y también con el consejo del director espiritual, otras mortificaciones de más relieve, que nos ayuden a purificar el alma y a desagraviar por los pecados propios y ajenos.

El pecado deja una huella en el alma que es preciso borrar con dolor, con mucho amor. Por otra parte, aunque el pecado es siempre una ofensa personal a Dios, no deja de tener sus efectos en los demás. Para bien o para mal estamos constantemente influyendo en quienes nos rodean, en la Iglesia y en el mundo. “No existe pecado alguno, aun el más íntimo y secreto, el más estrictamente individual, que afecte exclusivamente a aquel que lo comete. Todo pecado repercute, con mayor o menor intensidad, con mayor o menor daño, en todo el conjunto eclesial y en toda la familia humana” (San Juan Pablo II). Nos pide el Señor que seamos motivo de alegría y luz para toda la Iglesia, y sabernos ayuda, también en penitencia, para todo el Cuerpo Místico de Cristo. Penitencia discreta, alegre, inadvertida en medio del mundo, pero traducida en hechos concretos.

La vida del cristiano puede estar llena de esta penitencia que Dios ve: ofrecimiento de la enfermedad o del cansancio, rendimiento del propio juicio, trabajo acabado y bien hecho por amor de Dios. Una penitencia especialmente grata al Señor es aquella que recoge muchas muestras de caridad y tiende a facilitar a otros el camino hacia Dios, haciéndoselo más amable. Nuestra Madre Santa María nos enseñará a encontrar muchas ocasiones para ser generosos en la entrega a quienes están a nuestro lado en el quehacer de todos los días.
P. Francisco Fernández Carvajal

Santoral Católico:
San Gabriel de la Dolorosa
Religioso pasionista
Nació en Asís el año 1838. Se crió en Espoleto, destino de su padre que era administrativo de los Estados Pontificios, y allí estudió en La Salle y en los jesuitas. A los 18 años ingresó en el noviciado de los Padres Pasionistas. Su vida religiosa iba a ser breve, pero intensa. Tuvo una gran devoción a la Pasión de Cristo y a la Virgen Dolorosa. Fue ejemplar por su sencillez y humildad, alegría, amabilidad y paciencia. Empezó la carrera sacerdotal con ilusión, pero sólo recibió las órdenes menores. Enfermó de tuberculosis, y murió prematuramente en Isola del Gran Sasso (Abruzzo, Italia) el año 1862. Canonizado por Benedicto XV en 1920.
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La frase de hoy

“La Cuaresma nos ofrece una ocasión providencial
para profundizar en el sentido y el valor de ser cristianos,
y nos estimula a descubrir de nuevo la misericordia de Dios
para que también nosotros lleguemos a ser 
más misericordiosos con nuestros hermanos”
~Benedicto XVI~

Temas Médicos:
Vivir sin estrés
Si bien la palabra estrés o stress tiene socialmente una connotación negativa, en realidad todos los seres humanos lo tenemos, siendo una situación absolutamente normal y esperable. El estrés es un estímulo que pone a la persona en necesidad de una respuesta, por lo tanto es inherente a la naturaleza del hombre.

Sin embargo, así como este estímulo puede generar una respuesta necesaria y esperable (huida de una situación de emergencia, por ejemplo), también puede convertirse en una realidad diaria y someter al cuerpo a un constante bombardeo de adrenalina, y al consecuente esfuerzo de éste (y desgaste) para hacer frente a dicha situación.

Las claves para no caer en estrés
Este decálogo, elaborado  le ayudará a evitar los niveles poco saludables de estrés. Además le servirá de guía para encarar este año de la mejor manera, aplicando cambios de hábitos de vida que repercutan en un mejor estado de salud:

1. Planifique el descanso. Separe un tiempo libre todas las semanas. Evite seguir trabajando en su casa de lunes a lunes. Planifique sus vacaciones anuales y escapadas a mitad de año para poder disfrutar del ocio.

2. Cambie de actividad. Si su rutina le impide poder tener un esquema con horarios fijos de descanso, busque hacer un corte en las actividades y no tener esta sensación permanente de que las cosas no terminan nunca. Al menos, no coma al lado de su computadora…!!!

3. Disfrute el placer. Hay una sensación de que el placer tiene una connotación de “pecado”, pero hay muchas actividades que pueden generar este placer en forma saludable. Encuentre una de estas actividades de su agrado y tómela como un espacio personal, sin necesidad de que se transforme en una carga económica (ej. escuchar música, caminar, etc.)

4. Disfrute del ejercicio. Alcanza con poder realizar un corte en el día; pero esto depende de cada uno. La actividad física ayuda a descomprimir al organismo.

5. Tenga metas (realistas). Debemos saber “qué” puedo realmente hacer y “hasta dónde” puedo llegar. Así evitará la sobre estimulación, y esto le ayudará a enfocarse.

6. Ponga límites.  Entendemos que todos tenemos la necesidad inherente de ser aceptados y de agradar (algunos más y otros menos). Cuando una persona se encuentra en una situación estresante tiende a no medir sus posibilidades ni límites, entonces quiere abarcar todo.

7. Delegue lo delegable. Aprenda a ceder, a compartir, a poder manifestar que usted no puede hacer todo por sus propios medios y que necesita de la colaboración de sus pares.

8. Aprenda a responder. Esto tiene que ver con no aguantarse, no tragarse, no “comerse las broncas”, sino poder hablar de lo que ciertas situaciones le generan a nivel emocional.

9. Modifique su percepción: Usted puede, dependiendo de la situación que enfrente, tratar de detectar lo positivo de la misma o bien expresar su desilusión y cambiar el estímulo. La posibilidad de modificar lo que yo siento y pienso con respecto a lo que me está pasando, de responder correctamente a cada situación, es lo que tenemos más a mano como herramienta.

10. Vivir día por día. Esto tiene que ver con esta idea de poder tener conciencia del “aquí y ahora”, es decir, que no me ate el pasado y que no me genere ansiedad el futuro.

Vía Crucis
Hoy viernes, invito a los lectores a rezar el Vía Crucis como oración eficaz de preparación en esta Cuaresma.
El Vía Crucis es la meditación de los momentos y sufrimientos vividos por Jesús desde que fue hecho prisionero hasta su muerte en la cruz y posterior resurrección. Literalmente, “vía crucis” significa "camino de la cruz". Al rezarlo, recordamos con amor y agradecimiento lo mucho que Jesús sufrió por salvarnos del pecado durante su pasión y muerte. Dicho camino se representa mediante 15 imágenes de la Pasión que se llaman "estaciones". Te animarás a cargar con las cruces de cada día, si recuerdas con frecuencia las estaciones o pasos de Jesús hasta el Calvario.
Puedes conocer más detalles y rezarlo si entras en la página del Web Católico de Javier haciendo clic acá.

Unidos a María
La primera y más antigua antífona mariana occidental fue copiada de un himno oriental que dice: «En tu protección buscamos refugio, Santa Madre de Dios»
Viene de una vieja tradición que los monjes y místicos rusos expresaron así: en los momentos de turbulencia espiritual, no podemos hacer otra cosa que buscar refugio bajo el manto la Madre de Dios, ella nos protege y defiende.
Recordemos el Apocalipsis: «Es ella quien sale corriendo con el niño en los brazos para que el dragón no lo devore».
Jardinero de Dios
-el más pequeñito de todos-

jueves, 26 de febrero de 2015

Pequeñas Semillitas 2613

PEQUEÑAS SEMILLITAS

Año 10 - Número 2613 ~ Jueves 26 de Febrero de 2015
Desde la ciudad de Córdoba (Argentina)
Alabado sea Jesucristo…
Dicen que todos enfrentamos diariamente una batalla, ya sea física, emocional o material. Y eso lo vivimos todos, de alguna manera. Porque así como tú la enfrentas, también cada ser humano tiene su propia batalla personal.
Entender profundamente esta verdad es grandioso porque ella nos vuelve compasivos y amables con nuestro prójimo. Tratemos de mantener buenas relaciones interpersonales, ser mujeres y hombres sensibles para entender el sufrimiento del otro, porque todos llevamos algún dolor adentro.
Como cristianos estamos llamados a amar, y parte fundamental del amor al prójimo es el servicio.

¡Buenos días!

Fila india
Cuántas veces nos equivocamos al juzgar a los demás. No conocemos la realidad de las personas, con su historia concreta; y, sin embargo, las condenamos sin piedad porque quizás a primera vista nos han caído mal o por un detalle sin importancia. Dios es el único que puede juzgar, porque es el único que ve todo el hombre y toda su vida.

Un día alguien dijo que los hombres caminaban por la faz de la tierra en fila india, cada uno cargando con dos bolsas, una adelante y otra atrás. En la bolsa de adelante ponemos nuestras virtudes y en la bolsa de atrás nuestros defectos. Por lo tanto, durante el viaje de la vida, mantenemos los ojos fijos en las bellas cualidades que tenemos y, al mismo tiempo, reparamos sin compasión en la espalda del compañero de adelante y conocemos a perfección sus debilidades. Mientras no percibimos que la persona que está detrás piensa lo mismo de nosotros. Por eso no puedes olvidar que vas por el mundo en  fila india.

Jesús dice: “No juzguen y no serán juzgados”. No es fácil, pero con la ayuda del Señor avanzarás en esta dirección. Es más positivo elevar una oración por los que te hieren y fastidian que rumiar los agravios recibidos. Así conservarás la paz en tu corazón y harás algo efectivo para remediar los límites del prójimo. Que el Señor te asista.
Enviado por el P. Natalio

La Palabra de Dios:
Evangelio de hoy
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «Pedid y se os dará; buscad y hallaréis; llamad y se os abrirá. Porque todo el que pide recibe; el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá. ¿O hay acaso alguno entre vosotros que al hijo que le pide pan le dé una piedra; o si le pide un pez, le dé una culebra? Si, pues, vosotros, siendo malos, sabéis dar cosas buenas a vuestros hijos, ¡cuánto más vuestro Padre que está en los cielos dará cosas buenas a los que se las pidan! Por tanto, todo cuanto queráis que os hagan los hombres, hacédselo también vosotros a ellos; porque ésta es la Ley y los Profetas». (Mt 7,7-12)

Comentario
Hoy, Jesús nos habla de la necesidad y del poder de la oración. No podemos entender la vida cristiana sin relación con Dios, y en esta relación, la oración ocupa un lugar central. Mientras vivimos en este mundo, los cristianos nos encontramos en un camino de peregrinaje, pero la oración nos acerca a Dios, nos abre las puertas de su amor inmenso y nos anticipa ya las delicias del cielo. Por esto, la vida cristiana es una continua petición y búsqueda: «Pedid y se os dará; buscad y hallaréis; llamad y se os abrirá» (Mt 7,7), nos dice Jesús.
Al mismo tiempo, la oración va transformando el corazón de piedra en un corazón de carne: «Si, pues, vosotros, siendo malos, sabéis dar cosas buenas a vuestros hijos, ¡cuánto más vuestro Padre que está en los cielos dará cosas buenas a los que se las pidan!» (Mt 7,11). El mejor resumen que podemos pedir a Dios se encuentra en el Padrenuestro: «Venga a nosotros tu Reino, hágase tu voluntad así en la tierra como en el cielo» (cf. Mt 6,10). Por tanto, no podemos pedir en la oración cualquier cosa, sino aquello que sea realmente un bien. Nadie desea un daño para sí mismo; por esto, tampoco no lo podemos querer para los demás.
Hay quien se queja de que Dios no le escucha, porque no ve los resultados de manera inmediata o porque piensa que Dios no le ama. En casos así, no nos vendrá mal recordar este consejo de san Jerónimo: «Es cierto que Dios da a quien se lo pide, que quien busca encuentra, y a quien llama le abren: se ve claramente que aquel que no ha recibido, que no ha encontrado, ni tampoco le han abierto, es porque no ha pedido bien, no ha buscado bien, ni ha llamado bien a la puerta». Pidamos, pues, en primer lugar a Dios que haga bondadoso nuestro corazón como el de Jesucristo.
Rev. D. Joaquim MESEGUER García (Sant Quirze del Vallès, Barcelona, España)

Cada día de Cuaresma
Día 9: La oración de petición
Pedir y dar; eso es la mayor parte de nuestra vida y de nuestro ser. Al pedir nos reconocemos necesitados. Al dar podemos ser conscientes de la riqueza sin término que Dios ha puesto en nuestro corazón. Lo mismo nos ocurre con Dios. Gran parte de nuestras relaciones con Él están definidas por la petición; el resto, por el agradecimiento. Pedir nos hace humildes. Además, damos a nuestro Dios la oportunidad de mostrarse como Padre. No pedimos con egoísmo, ni llenos de soberbia, ni con avaricia, ni por envidia. Debemos examinar en la presencia los verdaderos motivos de nuestra petición. Le preguntaremos en la intimidad de nuestra alma si eso que hemos solicitado nos ayudará a amarle más y a cumplir mejor su Voluntad. La primera condición de toda petición eficaz es conformar primero nuestra voluntad con la Voluntad de Dios, y así habremos dado un paso muy importante en la virtud de la humildad.

Jesús nos oye siempre: también cuando parece que calla. Quizá es entonces cuando más atentamente nos escucha; quiere que le pidamos confiadamente, sin desánimo, con fe. Pero no basta pedir; hay que hacerlo con perseverancia, sin cansarnos, para que la constancia alcance lo que no pueden nuestros méritos. Dios ha previsto todas las gracias y ayudas que necesitamos, pero también ha previsto nuestra oración. Pedid y se os dará... llamad y se os abrirá. Y recordamos ahora nuestras muchas necesidades personales y las de aquellas personas que viven cerca de nosotros. No nos abandona el Señor.

Si alguna vez no se nos concedió algo que pedimos confiadamente, es que no nos convenía: ¡Él sí que sabe lo que nos conviene! Esa oración que hicimos con tanta insistencia habrá sido eficaz para otros bienes, o para otra ocasión más necesaria. Para que nuestra petición sea atendida con más prontitud, podemos solicitar las oraciones de otras personas cercanas a Dios: “Después de la oración del Sacerdote y de las vírgenes consagradas, la oración más grata a Dios es la de los niños y la de los enfermos” (SAN JOSEMARIA. ESCRIVÁ, Camino). También pedimos a nuestro Ángel Custodio que interceda por nosotros. Finalmente tenemos el camino para que nuestras peticiones lleguen con prontitud ante la presencia de Dios: Santa María, Madre de Dios y Madre Nuestra. A Ella acudimos ahora y siempre.
P. Francisco Fernández Carvajal

Santoral Católico:
Santa Paula Montal
Fundadora
Nació en Arenys de Mar (Barcelona) el año 1799. En su juventud, colaborando con su párroco en la catequesis de niños y jóvenes, constató la necesidad urgente de la promoción humana y cristiana de la mujer y de la educación integral de niñas y jóvenes. A tal fin, y empezando en Figueras, fue estableciendo escuelas y formando a sus miembros. En Sabadell, orientada y ayudada por los escolapios, con cuyo carisma se sentía identificada, estructuró canónicamente su nueva congregación, las Hijas de María, Religiosas de las Escuelas Pías, con la espiritualidad y reglas calasancias. La fundación creció y se extendió rápidamente. Paula pasó sus últimos treinta años en Olesa de Montserrat, trabajando en su comunidad y con niñas de la localidad, a la vez que se desbordaba en obras de caridad y ayuda a los pobres y necesitados. Y allí murió el 26 de febrero de 1889. Juan Pablo II la canonizó el 2001.
© Directorio Franciscano    

Palabras del Papa Francisco

“Dios no es indiferente a nosotros […]
Sin embargo, nosotros cuando estamos bien y nos sentimos a gusto,
nos olvidamos de los demás, no nos interesan sus problemas,
ni sus sufrimientos, ni las injusticias que padecen…
Entonces nuestro corazón cae en la indiferencia.
Esa actitud egoísta, de indiferencia, ha alcanzado hoy una dimensión mundial,
hasta tal punto que podemos hablar de globalización de la indiferencia” 

Tema del día:
Actitudes cuaresmales
Vivir la Cuaresma como entrada en la Resurrección de Cristo, a través de la participación y asimilación de sus sufrimientos y su muerte, incluye una serie de actitudes de espíritu, entre las que cada comunidad y cada creyente debe discernir las que ha de encarnar sobre todo, según el estado de su fe. Citemos algunas:

1. Búsqueda sincera del verdadero Dios viviente; realista y profunda; superando ideas falsas y purificando la fe. Hasta aceptarle en su auténtico papel en la propia vida personal, familiar, social.

2. Descubrir a Jesucristo como “salvador” efectivo, como única solución definitiva de la propia existencia, de la existencia de todos y de toda la historia. Conocerle mejor y aceptarlo más vivamente.

3. Sincera conversión; con todas las consecuencias; cambio de mentalidad y de vida en lo que haga falta. Abrir el alma, la fe, la esperanza, el amor y la vida, al dinamismo de la muerte y resurrección de Cristo; y, a su luz y con su fuerza, purificar, quemar, arrancar lo que sea preciso arrancar en el propio vivir egoísta.

4. Sellar el encuentro con Dios en Cristo y con los hermanos, en los sacramentos de la pascua de Cristo: confesión hecha a fondo; redescubrimiento y renovación del propio bautismo; eucaristía viva y fraterna.

5. Vitalizar las “prácticas religiosas”, el culto: sinceridad y vida: encuentro siempre nuevo con Dios, con Cristo, con los hermanos.

6. Llevar a la vida diaria la fe y la vivencia de los sacramentos y del culto: amar de verdad, servir, ayudar, solidarizarse con los demás, especialmente con los que sufren y con los más necesitados; vivir al impulso del Espíritu de Cristo que es el amor sin límites, y comprometerse en la acción de promover a los hombres hacia la libertad, la justicia, la paz, la dicha y la verdadera existencia que corresponde a la dignidad humana; hacer que, a través de nosotros, actúe en el mundo la muerte y la resurrección de Cristo.

7. Vivir todo eso de forma que nuestra fe, nuestro amor y nuestra acción, nos sitúen responsablemente en la Iglesia responsable y servidora del mensaje y el amor de Cristo; procurar no agriar más las distancias y divisiones dentro de la Iglesia, no contribuyendo ni a la parálisis de la Iglesia cómodamente situada, ni a la disgregación de la Iglesia en grupos sectarios; siendo, más bien, fermento de unidad futura en la fraternidad de la Iglesia que vive pobre para los pobres en el incesante don de sí por el Espíritu del amor sin límites.
© Teófilo Cabestrero, cmf

Mensaje de María Reina de la Paz 
Mensaje de María Reina de la Paz del 25 de febrero de 2015

“¡Queridos hijos! En este tiempo de gracia, los invito a todos: oren más y hablen menos. En la oración busquen la voluntad de Dios y vívanla según los Mandamientos a los que Dios los invita. Yo estoy con ustedes y oro con ustedes. Gracias por haber respondido a mi llamado. ”

Unidos a María
Cuando se hizo obispo de Cracovia en 1958, Karol Wojtyla (futuro primer Papa polaco de la historia, bajo el nombre de Juan Pablo II) eligió el lema mariano «Totus Tuus». Esta fórmula, «Totus Tuus» que tomó prestada a San Luis María Grignion de Montfort (1673-1716), autor del Tratado de la verdadera devoción a la Santísima Virgen, tuvo un profundo impacto sobre Karol Wojtyla.
La lectura del Tratado le ayudó a volver al culto de María del cual desconfiaba un poco. Karol Wojtyla era un intelectual con una visión racional y filosófica de las cosas. Para él, el culto a María era un poco como un salto de la fe.
San Luis María Grignion de Montfort le permitió entender que el culto a María podría ser seguido profundamente, con la condición: que sea el camino hacia Cristo. Venerar a María es una manera de acercarse a Cristo.
Una frase del Tratado nos da una idea de la visión mariana de San Luis María Grignion de Montfort: «Cada vez que piensas en María, María piensa en Dios por ti. Cada vez que veneras a María, María alaba y honra a Dios»
Jardinero de Dios
-el más pequeñito de todos-