domingo, 9 de agosto de 2020

Pequeñas Semillitas 4410

PEQUEÑAS SEMILLITAS

Año 15 - Número 4410 ~ Domingo 9 Agosto de 2020
Desde la ciudad de Córdoba (Argentina) 
Alabado sea Jesucristo…
No es difícil ver en la barca de los discípulos de Jesús, sacudida por las olas y desbordada por el fuerte viento en contra, la figura de la Iglesia actual, amenazada desde fuera por toda clase de fuerzas adversas, y tentada desde dentro por el miedo y la poca fe. ¿Cómo leer este relato evangélico desde la crisis en la que la Iglesia parece hoy naufragar?
Como Pedro, también nosotros podemos vacilar y hundirnos como Pedro. Pero lo mismo que él, podemos experimentar que Jesús extiende su mano y nos salva mientras nos dice: “Hombres de poca fe, ¿por qué dudáis?”.
¿Por qué dudamos tanto? ¿Por qué no estamos aprendiendo apenas nada nuevo de la crisis? ¿Por qué seguimos buscando falsas seguridades para “sobrevivir” dentro de nuestras comunidades, sin aprender a caminar con fe renovada hacia Jesús en el interior mismo de la sociedad secularizada de nuestros días?
Esta crisis no es el final de la fe cristiana. Es la purificación que necesitamos para liberarnos de intereses mundanos, triunfalismos engañosos y deformaciones que nos han ido alejando de Jesús a lo largo de los siglos. Él está actuando en esta crisis. Él nos está conduciendo hacia una Iglesia más evangélica. Reavivemos nuestra confianza en Jesús. No tengamos miedo.
(Padre José Antonio Pagola)
 
¡Buenos días!
Señor, creo en ti
Confiar en Dios, es depositar toda tu fe en él. Dejarle el cuidado de tus cosas. Permitirle disponer de tu futuro, porque sabes que te ama más que tú mismo. Reposa en él “como un niño en brazos de su madre” (Salmo 131). Y confía, sobre todo en las pruebas, cuando las cosas resultan incomprensibles.
 
Cuando llegan la dificultad y las pruebas, en los momentos de angustia, de duda o enfermedad, es bueno decir al Señor que seguimos creyendo en él. “Señor, tú siempre me has dado la fuerza necesaria, y yo, aunque débil, creo en ti. Señor, tú siempre me has dado la paz de cada día, y yo, aunque angustiado, creo en ti. Señor, tú siempre me has guardado en las pruebas, y yo, aunque estoy en ella, creo en ti. Señor, tú siempre has alumbrado mis tinieblas, y yo, aunque no tengo luz, creo en ti”.
 
“Descarguen en el Señor todas sus inquietudes, ya que él se ocupa de ustedes”. Si lees y meditas la Biblia, encontrarás esta exhortación y otras semejantes. Te ayudarán a fortalecer tu confianza en Dios que te ofrece refugio “a la sombra de sus alas mientras vienen calamidades” de cualquier clase y magnitud. “No temas, contigo estoy, yo te amo”, te asegura Dios.
* Enviado por el P. Natalio
 
La Palabra de Dios
Lecturas del día
Primera Lectura: I Reyes 19:9, 11-13
 
Salmo: Sal 85:9-14
 
Segunda Lectura: Romanos 9:1-5
 
Santo Evangelio: Mt 14,22-33
Después que se sació la gente, Jesús apremió a sus discípulos a que subieran a la barca y se le adelantaran a la otra orilla mientras él despedía a la gente. Y después de despedir a la gente subió al monte a solas para orar. Llegada la noche estaba allí solo. Mientras tanto la barca iba ya muy lejos de tierra, sacudida por las olas, porque el viento era contrario.
De madrugada se les acercó Jesús andando sobre el agua. Los discípulos, viéndole andar sobre el agua, se asustaron y gritaron de miedo, pensando que era un fantasma. Jesús les dijo en seguida: «¡Ánimo, soy yo, no tengáis miedo!». Pedro le contestó: «Señor, si eres tú, mándame ir hacia ti andando sobre el agua». Él le dijo: «Ven». Pedro bajó de la barca y echó a andar sobre el agua acercándose a Jesús; pero, al sentir la fuerza del viento, le entró miedo, empezó a hundirse y gritó: «Señor, sálvame». En seguida Jesús extendió la mano, lo agarró y le dijo: «¡Qué poca fe! ¿Por qué has dudado?». En cuanto subieron a la barca amainó el viento. Los de la barca se postraron ante Él diciendo: «Realmente eres Hijo de Dios».
 
Comentario:
Hoy, la experiencia de Pedro refleja situaciones que hemos experimentado también nosotros más de una vez. ¿Quién no ha visto hacer aguas sus proyectos y no ha experimentado la tentación del desánimo o de la desesperación? En circunstancias así, debemos reavivar la fe y decir con el salmista: «Muéstranos, Señor, tu misericordia y danos tu salvación» (Sal 85,8).
Para la mentalidad antigua, el mar era el lugar donde habitaban las fuerzas del mal, el reino de la muerte, amenazador para el hombre. Al “andar sobre el agua” (cf. Mt 14,25), Jesús nos indica que con su muerte y resurrección triunfa sobre el poder del mal y de la muerte, que nos amenaza y busca destrozarnos. Nuestra existencia, ¿no es también como una frágil embarcación, sacudida por las olas, que atraviesa el mar de la vida y que espera llegar a una meta que tenga sentido?
Pedro creía tener una fe clara y una fuerza muy consistente, pero «empezó a hundirse» (Mt 14,30); Pedro había asegurado a Jesús que estaba dispuesto a seguirlo hasta morir, pero su debilidad lo acobardó y negó al Maestro en los hechos de la Pasión. ¿Por qué Pedro se hunde justo cuando empieza a andar sobre el agua? Porque, en vez de mirar a Jesucristo, miró al mar y eso le hizo perder fuerza y, a partir de ese instante, su confianza en el Señor se debilitó y los pies no le respondieron. Pero, Jesús le «extendió la mano, lo agarró» (Mt 14,31) y lo salvó.
Después de su resurrección, el Señor no permite que su apóstol se hunda en el remordimiento y la desesperación y le devuelve la confianza con su perdón generoso. ¿A quién miro yo en el combate de la vida? Cuando noto que el peso de mis pecados y errores me arrastra y me hunde, ¿dejo que el buen Jesús alargue su mano y me salve?
* Rev. D. Joaquim MESEGUER García (Rubí, Barcelona, España)
 
Palabras del Papa Francisco
“Dejémonos sorprender por la novedad
que sólo Cristo puede dar.
Dejemos que su ternura y su amor
muevan nuestros pasos”
(Papa Francisco)
 
Predicación del Evangelio:
Nuestra fe
¡Cuánto ruido a nuestro alrededor! ¡Cuántas imágenes que, distraen sin quererlo, nuestra atención de lo esencialmente importante!
 
¿Y Dios? ¿Dónde hemos dejado a Dios? Porque, a Dios, no se le busca en lo extraordinario. Al Señor no se le encuentra en los terremotos o señales prodigiosas como, por ejemplo, presentía Elías en el monte Horeb. A Dios le podemos hallar en el silencio, en la soledad, en la contemplación y, sobre todo, en la confianza.
 
Sí; nuestra fe es confiar en Aquel al cual seguimos. Nuestra fe supone dar un voto de confianza, un día sí y otro también, a un Jesús que –cuando observa nuestro corazón volcado en Él- es capaz de hacernos caminar sobre las aguas turbulentas de nuestra vida. Pedro, el primer Papa, tuvo indecisión, dudas, incertidumbre. Ello le valió el hundirse bajo las mismas aguas sobre las cuales el Señor caminaba. ¿Qué ocurrió? ¿Le engañó Jesús? ¡No! Se engañó él mismo: Pedro miraba a Jesús pero, a la vez, miraba al fondo del mar. Pedro miraba a Cristo, y con el rabillo del ojo izquierdo, procuraba que su manto no fuera envuelto por una tímida ola.
 
Nuestra fe no es un cúmulo de certezas. Pero, nuestra fe, es vivir en la certeza de que el Señor nos acompaña. Que nada, ni nadie, nos podrá apartar de su dulce presencia. ¿Lo sentimos así? ¿Caminamos sobre las aguas de la vida conscientes de que, el Señor, es dueño de bravo oleaje y señor de la repentina calma?
 
En los pequeños detalles de cada día. En la tormenta (cuando nos asolan los problemas y parece que son más grandes que nuestra capacidad para hacerles frente); en la calma (cuando sentimos una felicidad indescriptible pero que llena de paz nuestro interior); en las luchas (cuando procuramos afanarnos en algo y superarnos a nosotros mismos); en un saludo o un encuentro, en un apretón de manos o en una reconciliación que teníamos como asignatura pendiente. ¿No nos damos cuenta que, tal vez, es donde el Señor habla y nos hace caminar sobre las aguas?
 
Nos hemos de acostumbrar a sentir a Dios en lo pequeño. Vino diminuto en Belén y, en la pequeñez, Dios se quiso acercar al hombre. No pretendamos, por ello mismo, coger la escalera de los sucesos extraordinarios o de la grandeza, para llegarnos hasta Dios. La brisa, de la cual nos habla la primera lectura, o las aguas bravías del Evangelio de este día, nos pueden llevar a comprender dos cosas: el Señor nos viene de la forma más sorprendente que podamos imaginar y, por otro lado, sólo nos exige fe. ¿Seremos capaces de ofrecérsela? ¿Lo intentamos? ¡Feliz Domingo, amigos! ¡Caminemos sobre las aguas pero, eso sí, miremos de frente al Señor!
(Padre Javier Leoz)
 
Poesía
El colmo de mi nada…
En el colmo de mi nada
yo te evoco y te extraño…
y al pensar en tu sonrisa
me recuerdo del dolor.
 
Si mi nada y tu recuerdo
son eternos compañeros,
esperemos un mañana sin retorno
más allá de las estrellas.
 
Un día te fuiste sin decir adiós,
cerrando los ojos a todo dolor;
mi vida se detuvo en ese instante
y ya solo conseguí sub-vivir…
 
Mi tristeza y tu recuerdo,
son el colmo de mi nada;
un vacío entre mis brazos
una historia sin final…
Un recuerdo... un dolor...
(Ninfa Duarte)
 
Nuevo vídeo
 
Hay un nuevo vídeo subido al blog
de "Pequeñas Semillitas" en internet.
Para verlo tienes que ir al final de esta página
 
Agradecimientos
Imaginemos que en el cielo hay dos oficinas diferentes para tratar lo relativo a las oraciones de las personas en la tierra:
Una es para receptar pedidos de diversas gracias, y allí los muchos ángeles que atienden trabajan intensamente y sin descanso por la cantidad de peticiones que llegan en todo momento.
La otra oficina es para recibir los agradecimientos por las gracias concedidas y en ella hay un par de ángeles aburridos porque prácticamente no les llega ningún mensaje de los hombres desde la tierra para dar gracias...
Desde esta sección de "Pequeñas Semillitas" pretendemos juntar una vez por semana (los domingos) todos los mensajes para la segunda oficina: agradecimientos por favores y gracias concedidas como respuesta a nuestros pedidos de oración.
 
 Desde la provincia de Entre Ríos, Argentina, el agradecimiento a Dios nuestro Señor y a las personas que rezan por la recuperación de María Inés, la señora operada del corazón para recambio valvular, que evoluciona bien, ha salido de terapia intensiva a sala común. Igualmente vamos a seguir rezando por ella hasta su completa mejoría.
 
Desde ciudad de México llega un agradecimiento a Dios por los buenos resultados de los análisis de la familia Morán y Galván. ¡Demos gracias al Señor!
 
¡Hasta mañana! con Madre Teresa
Agosto 9
Recibimos todo gratuitamente, damos todo gratuitamente, sólo por amor a Dios. Nuestra vida de pobreza es tan necesaria como nuestro trabajo mismo. 

FELIPE
-Jardinero de Dios-
(el más pequeñito de todos)
 
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sábado, 8 de agosto de 2020

Pequeñas Semillitas 4409

PEQUEÑAS SEMILLITAS

Año 15 - Número 4409 ~ Sábado 8 Agosto de 2020
Desde la ciudad de Córdoba (Argentina)
Alabado sea Jesucristo…
Piensa libremente. Practica la paciencia. Sonríe con frecuencia. Saborea los momentos especiales. Vive el mensaje de Dios. Haz amigos nuevos. Redescubre los de antes. Di a tus seres amados que los amas. Siente profundamente. Olvida los problemas. Perdona a un enemigo. Ten esperanzas. Crece. Sé loco. Cuenta tus bendiciones. Observa los milagros. Óbralos. Descarta las preocupaciones. Da. Cede. Ten esa confianza que permite recibir. Corta algunas flores. Compártelas. Cumple una promesa. Busca arcos iris. Contempla las estrellas. Percibe la belleza por doquier.
Trabaja mucho. Sé Prudente. Trata de comprender. Reserva tiempo para la gente. Reserva tiempo para ti mismo. Ríe con ganas. Esparce la alegría. Acepta un riesgo. Ofrécete. Ábrete a alguien. Prueba algo nuevo. Aminora la marcha. Sé blando, a veces. Cree en ti mismo. Confía en otros. Mira un amanecer. Escucha la lluvia. Rememora. Llora cuando te sea preciso. Cree en la vida. Ten fe. Disfruta de lo maravilloso. Reconforta a un amigo. Alberga ideas buenas. Comete algunos errores. Aprende de ellos. ¡CELEBRA LA VIDA!
 
¡Buenos días! 
Sólo escucha al optimista
Ser optimista es cultivar una visión serena de la vida que nos lleve a descubrir todo lo que hay de bueno, alegre y gratificante en medio de espinas y carencias. No pierdas el sentido de la proporción y más bien destaca todo lo positivo, porque son muchos los especializados en detectar todo lo sombrío y difícil de nuestro diario caminar.
 
No escuches a los mediocres que te dicen: ¡No se puede! No escuches a los cobardes que te dicen: ¡No te arriesgues! No escuches a los ociosos que te dicen: ¡No trabajes! Ni escuches al fracasado que te dice: ¡No lo intentes! Sólo escucha al optimista que te dice: ¡Avanza, tú puedes! Sólo escucha a los valientes que te dicen: ¡No te rindas! Escucha al inteligente que te invita a usar la mente. Escucha a los entusiastas que te animan. Escucha a los que conocen el camino de la victoria. Encontrarás el tesoro más grande que hay en la vida: la libertad verdadera. Eres un ser total, sin fronteras, sin límites... ¡Creado a imagen y semejanza de Dos!
 
“Los entusiastas son los triunfadores. Ellos tienen fortaleza, tienen tenacidad. El entusiasmo es la base de todo progreso. Con él se consigue crear. Sin él, todo son excusas”. El entusiasta tiene una gran confianza en Dios, que es también sana confianza en sí mismo, en los demás y en la vida. Sentimiento poderoso que disipa los fantasmas nefastos de los temores.
* Enviado por el P. Natalio
 
La Palabra de Dios
Lecturas del día 
Primera Lectura: II Timoteo 4:1-5
 
Salmo: Sal 37:3-6, 30-31
 
Santo Evangelio: Mt 17,14-20
En aquel tiempo, se acercó a Jesús un hombre que, arrodillándose ante Él, le dijo: «Señor, ten piedad de mi hijo, porque es lunático y está mal; pues muchas veces cae en el fuego y muchas en el agua. Se lo he presentado a tus discípulos, pero ellos no han podido curarle». Jesús respondió: «¡Oh generación incrédula y perversa! ¿Hasta cuándo estaré con vosotros? ¿Hasta cuándo habré de soportaros? ¡Traédmelo acá!». Jesús le increpó y el demonio salió de él; y quedó sano el niño desde aquel momento.
Entonces los discípulos se acercaron a Jesús, en privado, y le dijeron: «¿Por qué nosotros no pudimos expulsarle?». Díceles: «Por vuestra poca fe. Porque yo os aseguro: si tenéis fe como un grano de mostaza, diréis a este monte: “Desplázate de aquí allá”, y se desplazará, y nada os será imposible».
 
Comentario:
Hoy, una vez más, Jesús da a entender que la medida de los milagros es la medida de nuestra fe: «Yo os aseguro: si tenéis fe como un grano de mostaza, diréis a este monte: “Desplázate de aquí allá”, y se desplazará» (Mt 17,20). De hecho, como hacen notar san Jerónimo y san Agustín, en la obra de nuestra santidad (algo que claramente supera a nuestras fuerzas) se realiza este “desplazarse el monte”. Por tanto, los milagros ahí están y, si no vemos más es porque no le permitimos hacerlos por nuestra poca fe.
Ante una situación desconcertante y a todas luces incomprensible, el ser humano reacciona de diversas maneras. La epilepsia era considerada como una enfermedad incurable y que sufrían las personas que se encontraban poseídas por algún espíritu maligno.
El padre de aquella criatura expresa su amor hacia el hijo buscando su curación integral, y acude a Jesús. Su acción es mostrada como un verdadero acto de fe. Él se arrodilla ante Jesús y lo impreca directamente con la convicción interior de que su petición será escuchada favorablemente. La manera de expresar la demanda muestra, a la vez, la aceptación de su condición y el reconocimiento de la misericordia de Aquél que puede compadecerse de los otros.
Aquel padre trae a colación el hecho de que los discípulos no han podido echar a aquel demonio. Este elemento introduce la instrucción de Jesús haciendo notar la poca fe de los discípulos. Seguirlo a Él, hacerse discípulo, colaborar en su misión pide una fe profunda y bien fundamentada, capaz de soportar adversidades, contratiempos, dificultades e incomprensiones. Una fe que es efectiva porque está sólidamente enraizada. En otros fragmentos evangélicos, Jesucristo mismo lamenta la falta de fe de sus seguidores. La expresión «nada os será imposible» (Mt 17,20) expresa con toda la fuerza la importancia de la fe en el seguimiento del Maestro.
La Palabra de Dios pone delante de nosotros la reflexión sobre la cualidad de nuestra fe y la manera cómo la profundizamos, y nos recuerda aquella actitud del padre de familia que se acerca a Jesús y le ruega con la profundidad del amor de su corazón.
* Rev. D. Fidel CATALÁN i Catalán (Terrassa, Barcelona, España)
 
Santoral Católico:
Santo Domingo de Guzmán
Sacerdote y Fundador 
[Murió el 6 de agosto y su memoria se celebra el 8 del mismo mes]. Nació en Caleruega (Burgos, España) hacia el año 1171. Estudió teología en Palencia. Como sacerdote y canónigo de la diócesis de Osma, acompañó a su obispo al norte de Europa, y en aquellos viajes conoció los graves problemas de la Iglesia, los estragos que hacían las herejías, en particular la albigense en el sur de Francia, la deficiente preparación del clero, la vida poco ejemplar de clérigos y laicos. Consciente de la situación, se entregó a la predicación, y para dar mayor alcance a su tarea evangelizadora fundó, con los compañeros que se le adhirieron, la Orden de Predicadores o de los Dominicos, cuya influencia fue enorme en el siglo XIII y lo ha seguido siendo. Adoptó la Regla de San Agustín a la que se añadieron las Constituciones propias. La tradición ha unido en fraterno abrazo a santo Domingo y a san Francisco, símbolo de la comunión de sus dos familias al servicio de la Iglesia. Murió en Bolonia el 6 de agosto de 1221 y fue canonizado en 1234.
Oración: Te pedimos, Señor, que santo Domingo de Guzmán, insigne predicador de tu palabra, ayude a tu Iglesia con sus enseñanzas y sus méritos, e interceda también con bondad por nosotros. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.
Para más información hacer clic acá.
* Directorio Franciscano – Aciprensa – Catholic.net
 
Palabras del Santo Domingo de Guzmán 
“María es la modelo de todos los discípulos y evangelizadores por su testimonio de oración, de escucha a la Palabra de Dios y de pronta y fiel disponibilidad al servicio del Reino hasta la cruz”
 
“Estás viendo el fruto que he conseguido con la predicación del Santo Rosario; haz lo mismo tú y todos los que aman a María, para de este modo atraer todos los pueblos al pleno conocimiento de las virtudes”
 
“El anuncio cristiano, por su propio vigor, tiende a afianzar y promover al hombre, a constituir una comunidad fraterna, renovando la misma humanidad y dándole su plena dignidad humana”
 
Tema del día:
Oración de consagración
a la Santísima Virgen María
 
Yo (...) pecador arrepentido, renuevo y ratifico hoy en tus manos, oh Madre Inmaculada, las promesas de mi bautismo. Renuncio a Satanás y decido seguir a Jesucristo aún más de cerca que nunca. María, te doy mi corazón. Enciéndelo te suplico con el amor por Jesús. Hazlo siempre atento a su ardiente sed de amor y de almas. Guarda mi corazón en tu corazón purísimo, para que yo pueda amar a Jesús y a los miembros de su cuerpo con tu mismo amor perfecto. María: me entrego totalmente a ti, mi cuerpo y mi alma, mis bienes interiores y exteriores, e incluso el valor de todas mis buenas acciones. Haz de mí, te ruego, de todo lo que soy y tengo, lo que más te agrade. Permíteme ser un instrumento digno en tus manos inmaculadas y misericordiosas para rendirle el mayor homenaje posible a Dios. Si me caigo, llévame nuevamente a Jesús. Lávame en la sangre y el agua que brota de su costado traspasado y ayúdame a no perder nunca la confianza en esta fuente de amor y misericordia. Contigo, Madre Inmaculada, tú que siempre haces la voluntad de Dios, me uno a la consagración perfecta de Jesús mientras se ofrece en el Espíritu al Padre por la vida del mundo. Amén.
 
"Pequeñas Semillitas" por e-mail 
Si lo deseas puedes recibir todos los días "Pequeñas Semillitas" por correo electrónico.
Las suscripciones son totalmente gratuitas y solo tienes que solicitarlas dirigiéndote por e-mail a  feluzul@gmail.com  
A todos los que las reciben, los invito a que compartan las "Pequeñas Semillitas" reenviándolas a sus contactos, y de ese modo ayudan a sembrar en el mundo la alegría del Evangelio.
 
Humor de sábados
 
Casi al final de la misa dominical el sacerdote preguntó:
- ¿Cuántos de ustedes han perdonado a sus enemigos?
El 80 por ciento de los fieles levantó la mano.
El sacerdote insistió con la pregunta… Todos respondieron esta vez, excepto una viejecita.
- Señora Josefa... ¿No está dispuesta a perdonar a sus enemigos?
- Yo no tengo enemigos, respondió dulcemente.
- Sra. Josefa eso es muy raro ¿Cuántos años tiene usted?
- 99 respondió.
La concurrencia se levantó y la aplaudió.
- ¿Puede pasar al frente y decirnos cómo llegó a los 99 años sin tener enemigos?
La señora Josefa pasó al frente, se dirigió a todos y dijo:
- ¡Porque ya se murieron todos esos desgraciados!
 
Meditaciones de “Pequeñas Semillitas” 
Preparación para la Santa Misa:
1º. Desde que llegas, hasta que el sacerdote ha subido al altar, haz la preparación juntamente con él, la cual consiste en ponerte en la presencia de Dios, en reconocer tu indignidad y en pedir perdón por tus pecados.
2º. Desde que el sacerdote sube al altar hasta el Evangelio, considera la venida y la vida de Nuestro Señor en este mundo, con una sencilla y general consideración.
3º. Desde el Evangelio hasta después del Credo, considera la predicación de nuestro Salvador, promete querer vivir y morir en la fe y en la obediencia de su santa palabra y en la unión de la santa Iglesia católica.
4º. Desde el Credo hasta el Padre Nuestro, aplica tu corazón a los misterios de la pasión y muerte de nuestro Redentor, que están actual y esencialmente representados en este sacrificio, el cual, juntamente con el sacerdote y el pueblo, ofrecerás a Dios Padre, por su honor y por tu salvación.
5º. Desde el Padre Nuestro hasta la comunión, esfuérzate en hacer brotar de tu corazón mil deseos, anhelando ardientemente por estar para siempre abrazado y unido a nuestro Salvador con un amor eterno.
6º. Desde la comunión hasta el fin, da gracias a su divina Majestad por su pasión y por el amor que te manifiesta en este santo sacrificio, conjurándole por éste, que siempre te sea propicio, lo mismo a ti que a tus padres, a tus amigos y a toda la Iglesia, y, humillándote con todo tu corazón recibe devotamente la bendición divina que Nuestro Señor te da por conducto del celebrante.
(San Francisco de Sales, Introducción a la vida devota)
 
¡Hasta mañana! con Madre Teresa 
Agosto 8
Conocemos la cuarta estación del Vía Crucis en la que Jesús encuentra a su madre. ¿Somos nosotros los que sufrimos las penas de una madre? ¿Una madre llena de amor y comprensión? ¿Estamos aquí para comprender a nuestra juventud si se cae? ¿Si está sola? ¿Si no se siente deseada? ¿Estamos entonces presentes? 
FELIPE
-Jardinero de Dios-
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viernes, 7 de agosto de 2020

Pequeñas Semillitas 4408

PEQUEÑAS SEMILLITAS

Año 15 - Número 4408 ~ Viernes 7 de Agosto de 2020
Desde la ciudad de Córdoba (Argentina)
Alabado sea Jesucristo…
Cristo nos muestra su amor regalándonos la luz de la fe. Nos cura de la ceguera del pecado que nos impide verle a Él. Tenemos que experimentar este amor de Dios. Tenemos que experimentar que nos ama a cada uno de nosotros, personalmente. Necesitamos ojos de fe para ver el amor de Dios, para descubrir las huellas de Cristo en mi vida. Así nos entusiasmaremos por Él, porque reconoceremos que no hay nadie como Él en nuestra vida.
Sólo si hacemos esta experiencia, podremos ser apóstoles de Jesucristo. La experiencia del amor y de la misericordia de Dios es la condición previa de nuestro apostolado. Él necesita que le ayudemos a abrir los ojos a la gente de hoy. ¡Cuánta gente hoy en día vive en la oscuridad por la falta de fe! ¡Cristo nos llama a ayudarle, a ser luz para ellos! Nos llama a ser un signo de la fe. Dios quiere que la gente lo vea a Él dentro de nosotros. Nos llama a la misión maravillosa de ser sus testigos.
 
¡Buenos días!
Valor del saber
Los años juveniles son para adquirir conocimientos, desarrollar talentos y capacidades. Por lo tanto valora el tiempo de formación, tiempo de espera fructuosa en que pones la base de tu futuro. Persevera en el esfuerzo escolar, estudia con responsabilidad, y capacítate en una especialidad. Así podrás afrontar victoriosamente las exigencias de la vida laboral.
 
Un ingeniero fue llamado a arreglar una computadora grande y compleja de 12 millones de dólares. Sentado frente a la pantalla, oprimió unas teclas, asintió con la cabeza y apagó el aparato. Con un destornillador dio vuelta y media a un pequeño tornillo. Encendió de nuevo la computadora y comprobó que funcionaba a la perfección. El presidente de la compañía encantado quiso pagarle en el acto. -¿Cuánto le debo? -preguntó. -Son mil dólares. -¿Mil dólares por apretar un simple tornillo? Pagaré si presenta una factura detallada. El ingeniero asintió con la cabeza y se fue. Al día siguiente, el presidente recibió la factura, la leyó y procedió a pagarla enseguida. La factura decía: Servicios prestados: Apretar un tornillo, 1 dólar. Saber qué tornillo apretar, 999 dólares.
 
Al nacer se nos regaló un capital de tiempo, capacidad de trabajo, un temperamento y carácter especial, una vocación señalada por nuestras aptitudes e inclinaciones, y una cantidad de cualidades y posibilidades a desarrollar… ¿Cómo usas estos dones?. ¿Pasas por la vida haciendo el bien, ayudando, ofreciendo tus capacidades?
* Enviado por el P. Natalio
 
La Palabra de Dios
Lecturas del día 
Primera Lectura: Nahún 2:1, 3; 3:1-3, 6-7
 
Salmo: Deuteronomio 32:35-36, 39, 41
 
Santo Evangelio: Mt 16,24-28
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz y sígame. Porque quien quiera salvar su vida, la perderá, pero quien pierda su vida por mí, la encontrará. Pues, ¿de qué le servirá al hombre ganar el mundo entero, si arruina su vida? O, ¿qué puede dar el hombre a cambio de su vida? Porque el Hijo del hombre ha de venir en la gloria de su Padre, con sus ángeles, y entonces pagará a cada uno según su conducta. Yo os aseguro: entre los aquí presentes hay algunos que no gustarán la muerte hasta que vean al Hijo del hombre venir en su Reino».
 
Comentario:
Hoy, el Evangelio nos sitúa claramente frente al mundo. Es radical en su planteamiento, no admite medias tintas: «Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz y sígame» (Mt 16,24). En numerosas ocasiones, frente al sufrimiento generado por nosotros mismos o por otros, oímos: «Debemos soportar la cruz que Dios nos manda... Dios lo quiere así...», y vamos acumulando sacrificios como cupones pegados en una cartilla, que presentaremos en la auditoria celestial el día que nos toque rendir cuentas.
El sufrimiento no tiene valor en sí mismo. Cristo no era un estoico: tenía sed, hambre, cansancio, no le gustaba que le abandonaran, se dejaba ayudar... Donde pudo alivió el dolor, físico y moral. ¿Qué pasa entonces?
Antes de cargar con nuestra “cruz”, lo primero, es seguir a Cristo. No se sufre y luego se sigue a Cristo... A Cristo se le sigue desde el Amor, y es desde ahí desde donde se comprende el sacrificio, la negación personal: «Quien quiera salvar su vida, la perderá, pero quien pierda su vida por mí, la encontrará» (Mt 16,25). Es el amor y la misericordia lo que conduce al sacrificio. Todo amor verdadero engendra sacrificio de una u otra forma, pero no todo sacrificio engendra amor. Dios no es sacrificio; Dios es Amor, y sólo desde esta perspectiva cobra sentido el dolor, el cansancio y las cruces de nuestra existencia tras el modelo de hombre que el Padre nos revela en Cristo. San Agustín sentenció: «En aquello que se ama, o no se sufre, o el mismo sufrimiento es amado».
En el devenir de nuestra vida, no busquemos un origen divino para los sacrificios y las penurias: «¿Por qué Dios me manda esto?», sino que tratemos de encontrar un “uso divino” para ello: «¿Cómo podré hacer de esto un acto de fe y de amor?». Es desde esta posición como seguimos a Cristo y como —a buen seguro— nos hacemos merecedores de la mirada misericordiosa del Padre. La misma mirada con la que contemplaba a su Hijo en la Cruz.
* Rev. D. Pedro IGLESIAS Martínez (Rubí, Barcelona, España)
 
Santoral Católico:
San Cayetano de Thiene
Patrono del pan y del trabajo 
Nació en Vicenza (Italia) el año 1480. Estudió derecho en Padua y luego marchó a Roma, donde el papa Julio II lo empleó en la curia como protonotario. Muerto el Papa dejó la corte pontificia y se ordenó de sacerdote en 1516. Volvió a Vicenza, se entregó a las obras de religión y misericordia y reorganizó el Oratorio del Divino Amor. En 1520 pasó a Venecia, donde sirvió a los pobres en un hospital. Para remediar las carencias que observó en parte del clero, fundó en Roma la sociedad de los Clérigos Regulares llamados Teatinos, inspirada en la vida de los Apóstoles, para promover la formación del clero, la predicación, el confesonario, la atención a los pobres y enfermos, especialmente los incurables, la digna celebración del culto divino. La Orden no debía tener bienes ni pedir limosna, confiando en la Providencia. San Cayetano pasó el último período de su vida en Nápoles, donde desarrolló una extraordinaria labor de renovación en el clero, en los religiosos y en el pueblo. Murió 7 de agosto de 1547.
Oración: Señor, Dios nuestro, que concediste a san Cayetano imitar el modo de vivir de los apóstoles, concédenos, por su intercesión y ejemplo, poner en ti nuestra confianza y buscar siempre el reino de los cielos. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.
Para más información hacer clic acá.
* Directorio Franciscano – Aciprensa – Catholic.net
 
Pensamiento del día 
"¡Sed fuertes! No se debe ceder donde no tenemos que ceder. 
Nosotros tenemos que luchar, no con medias palabras,
sino con coraje, no en secreto sino en público,
no a puertas cerradas, sino a cielo abierto”
(San Pío X)
 
Temas Médicos:
Comer rápido 
El comer rápido evita que se disfrute del sabor de las comidas, impide una buena digestión y de esa manera colabora a que aumentes de peso.
 
Para que el mensaje de que ya estás lleno llegue a tu cerebro deben pasar aproximadamente veinte minutos, por lo que si comes rápido no das tiempo de que esto ocurra, y entonces al no saber que estás lleno terminarás por comer más de lo que realmente te cabe, lo que lógicamente te hará engordar. Comer despacio ayuda a que tu digestión sea completa, pero además te permitirá tener mayor control sobre lo que comes y sobre tu propio cuerpo.
 
Si comes de forma acelerada, no masticas bien y eso genera una distensión acelerada en todo el aparato digestivo, lo que provoca dolor y sensación de plenitud excesiva.  Esto se conoce con el nombre de dispepsia.
 
Para corregir el hecho de comer rápido se pueden adoptar varias medidas que serán de gran utilidad. Por ejemplo, mientras comes aleja el tenedor o cuchara entre mordisco y mordisco. Colócalo en el plato y tómate la molestia de levantarlo solo cuando hayas terminado de masticar el primer bocado.
 
Otra gran idea es compartir la hora de la comida con otra gente, conversa con ellos y así haces vida social y a la vez enlenteces el ritmo de tu alimentación. Además, así no estarás pensando sólo en la comida.
 
Si el problema es demasiado grave, puedes probar a comer con la mano que no acostumbras a usar. Es decir si eres diestra intenta comer con la izquierda, o a la inversa, así controlarás más la velocidad.
 
Por otro lado, trata de no comer viendo televisión o escuchando la radio, pues esto impedirá que estés relajado, comerás más rápido y no podrás darte cuenta de los signos que te envía tu estómago.
 
También es recomendable llegar a la mesa con poca hambre para que no te lances a devorar. Para lograrlo, recuerda no saltarte ninguna comida, entre las comidas come alguna fruta o yogur que no aportan calorías y te quitan la sensación de hambre.
 
Así que ya lo sabes, por salud y para adelgazar asegúrate de seguir estas recomendaciones para comer más lento. Tu digestión funcionará mejor y te sentirás mucho más satisfecho.
 
Meditaciones de “Pequeñas Semillitas”
Sor María Noelia Magdolna, religiosa húngara, fallecida el 24 de abril de 1992, nació en 1901, recibió muchos mensajes celestiales. He aquí uno de ellos:
“Una vez Jesús me llevó al juicio de un alma muy pecadora, a quien le perdonó sus pecados. Satanás estaba furioso.
—¡Tú no eres justo! —gritaba—¡Esta alma fue mía toda su vida! Éste cometió muchos pecados, mientras que yo cometí sólo uno y tú creaste el Infierno para mí.
—¡Lucifer! —le contestó Jesús con infinita paciencia —¿Tú, alguna vez, me pediste perdón?
Entonces Lucifer, fuera de sí, gritó: —¡Eso nunca! ¡Eso nunca lo haré!
Entonces Jesús se volvió hacia mí, diciéndome: —Ya lo ves, si él me pidiera perdón tan solo una vez, el Infierno dejaría de existir”.
 
Pedidos de oración
Pedimos oración por la Santa Iglesia Católica; por el Papa Francisco, por el Papa Emérito Benedicto, por los obispos, sacerdotes, diáconos, seminaristas, monjas, religiosas, novicias, catequistas y todos los que componemos el cuerpo místico de Cristo; por la unión de los cristianos para que seamos uno, así como Dios Padre y nuestro Señor Jesucristo son Uno junto con el Espíritu Santo; por las misiones; por el triunfo del Sagrado Corazón de Jesús y del Inmaculado Corazón de María;  por la conversión de todos los pueblos; por la Paz en el mundo; por los cristianos perseguidos y martirizados en Medio Oriente, África, y en otros lugares; por nuestros hermanos sufrientes por diversos motivos especialmente por las enfermedades, el abandono, la carencia de afecto, la falta de trabajo, el hambre y la pobreza; por los niños con cáncer y otras patologías graves; por los jóvenes, especialmente los que han caído en las drogas o cualquier tipo de adicción, por las víctimas de trata, por el drama de los refugiados del Mediterráneo; por los presos políticos y la falta de libertad en muchos países del mundo; por las víctimas de catástrofes naturales; por la unión de las familias, por lo no nacidos, por la fidelidad de los matrimonios y por más inclinación de los jóvenes hacia este sacramento; por el aumento de las vocaciones sacerdotales y religiosas; y por las Benditas Almas del Purgatorio. En este tiempo pedimos especiales oraciones por todas las personas que en diversos países del mundo han sido afectadas por el coronavirus, rogando que el Sagrado Corazón de Jesús nos proteja ante esta terrible pandemia, y que con fe y esperanza, y siguiendo las indicaciones médicas de prevención, el riesgo de contagio vaya disminuyendo en todo el planeta.
 
Pedimos oración por el eterno descanso de Erica K., joven mujer y madre argentina, radicada en Suiza, que hace 48 horas ha entregado su alma al Padre Celestial luego de padecer un largo proceso por tumor cerebral. Que Dios Misericordioso la reciba en el paraíso.
 
Pedimos oración para Sylvia S., de Santiago de Chile, a quien han realizado una biopsia con resultado compatible con melanoma. Que el Buen Jesús la acompañe y permita que los tratamientos a efectuar sean los más positivos para dominar la enfermedad.
 
Pedimos oración para Martín F., que se encuentra actualmente en Buenos Aires cumpliendo tareas al servicio de la comunidad y ha contraído el Covid 19 con compromiso pulmonar (neumonía) en estado muy delicado. Rogamos la mediación de Santa María, Madre de Dios, para que interceda por él por su curación.
 
Pedimos oración por la salud de la familia Cardona Andrade, de Bogotá, Colombia, en especial Carlos, con problemas de próstata y próximo a someterse a nuevos estudios con la esperanza puesta en el Señor para que los resultados sean favorables. También de la misma ciudad, pedimos oración para Fabio Enrique R., quien se encuentra muy delicado de salud, hospitalizado con un cuadro de neumonía, rogando a Jesús que pose sobre él Sus Santas Manos.
 
Pedimos oración para Luis José T. V., de Guacara, Carabobo, Venezuela, que está sufriendo un accidente cerebro vascular y cáncer de próstata, para que Dios en su infinita bondad y misericordia le conceda la salud que necesita.
 
Pedimos oración para las siguientes personas de Argentina: por la salud de Luli, de Escobar, Buenos Aires; por la salud de Graciela, de Córdoba, y por su hija para que consiga trabajo y supere su depresión; y para Patricia D., de Escobar, Buenos Aires, con problemas de garganta y por su bienestar físico y espiritual.
 
Pedimos oración para dos primos: Alberto M., de San Francisco, Córdoba, Argentina, que cayó de una esacalera sobre un cable y sufrió quemaduras por electricidad, además de traumatismo de rodilla que necesitará cirugía; y Ricardo M., de Buenos Aires, Argentina, que hace un tiempo tuvo un infarto, luego complicaciones neurológicas, infección urinaria y su estado actual es delicado. Que Jesús derrame sobre ellos todas sus gracias.
 
Pedimos oración para Alberto David C., de Córdoba, Argentina, 51 años de edad, internado en grave estado por una dolencia pulmonar. Invocamos la mediación del Santo Cura Brochero para que ruegue a Dios por su curación.
 
Seguimos unidos en oración por personas que hemos mencionado en días anteriores y que siguen necesitando que recemos por ellas: María Inés, de Entre Ríos, Argentina, grave luego de cirugía valvular cardíaca; Micaela, niñita chilena operada de tumor cerebral; y María del Rosario, de Santa Fe, Argentina, en pos operatorio delicado de abdomen.
 
Continuamos unidos en oración por medio del rezo del Santo Rosario poniendo en Manos de Nuestra Madre Bendita todas nuestras preocupaciones, alegrías y necesidades, poniendo al mundo entero en Manos de nuestra Madre y pidiéndole a Ella paz para el mundo. Al rezar por la paz, rezamos por todo, por la paz en el mundo, en los corazones, porque la violencia sea desterrada, por la paz para los niños que están en peligro de ser abortados. Paz para los jóvenes que no encuentran el camino, paz para los deprimidos. Paz para los que no han tenido la dicha de conocer al Amor. En fin rezamos por la paz, y sigamos haciéndolo. 
Tú quisiste, Señor, que tu hijo unigénito soportara nuestras debilidades, para poner de manifiesto el valor de la enfermedad y la paciencia. Escucha las plegarias que te dirigimos por nuestros hermanos enfermos y conceda a cuantos se hallan sometidos al dolor, la aflicción o la enfermedad, la gracia de sentirse elegidos entre aquellos que tu hijo ha llamado dichosos, y de saberse unidos a la pasión de Cristo para la redención del mundo. Te lo pedimos por Cristo nuestro Señor. Amén.
 
Requisitos para ‘Pedidos de oración’
1) Nombres completos y apellido de la persona por la que se pide (no publicaremos apellido o solamente pondremos la primera letra).
2) Ciudad y país donde vive la persona por la que se pide.
3) Descripción del problema que tiene.
4) Los Pedidos de Oración se deben enviar a feluzul@gmail.com  y deben redactarse de manera breve y resumida.
5) Se publicarán sólo los días lunes, miércoles y viernes (salvo alguna situación de extrema urgencia)
 
¡Hasta mañana! con Madre Teresa 
Agosto 7
En el silencio, Dios nos concede el privilegio de oír su voz:
Silencio de nuestros ojos.
Silencio de nuestros oídos.
Silencio de nuestras bocas.
Silencio de nuestros espíritus.
En el silencio del corazón, Dios hablará.
FELIPE
-Jardinero de Dios-
(el más pequeñito de todos)
 
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~AMDG~