sábado, 23 de julio de 2016

Pequeñas Semillitas 3077

PEQUEÑAS SEMILLITAS

Año 11 - Número 3077 ~ Sábado 23 de Julio de 2016
Desde la ciudad de Córdoba (Argentina)
Alabado sea Jesucristo…
¡Al bendecir se crea un escudo de luz de protección divina sobre la persona a la que estamos bendiciendo!  ¡Es conexión divina! De allí la importancia siempre de bendecir con amor.
Bendice tu día, tu pareja, tus hijos, tu familia, tus amigos, todo lo que haces, tu empleo y dinero sea mucho o poco.
Bendice a la persona que está cerca de ti, puedes hacerlo mentalmente, obsérvala y veras que hay un ligero cambio en su rostro.
Bendice tu cuerpo sin importar que en estos momentos este enfermo o sano.  ¡Bendícelo y llénalo de luz, de amor, misericordia y perdón para que este sano!
Bendice tu trabajo, así te paguen poco, porque al bendecirlo lo llenas de luz divina, y de esa forma te estas preparando para algo mejor.
¡Tienes derecho a cosas maravillosas solo tienes que creerlo y sentirlo! ¡Adelante Bendícete!  Bendice tu existencia sin importar que hayan habido experiencias dolorosas… simplemente son los escollos para superar y crecer.
¡Que Dios te Bendiga!

¡Buenos días!

El trabajo de cada día
La oración que haces al comenzar la jornada y al terminarla, es la expresión de tu amor y confianza en Dios. Entre estos dos momentos, si amas de verdad a Dios con toda el alma y con todas las fuerzas, como dice la Palabra, de alguna manera el recuerdo y la presencia del Señor te acompañarán en las variadas tareas de tu jornada.

El trabajo, Señor, de cada día nos sea por tu amor santificado,
convierte su dolor en alegría de amor, que para dar tú nos has dado.

Paciente y larga es nuestra tarea en la noche oscura del amor que espera;
dulce huésped del alma, al que flaquea dale tu luz, tu fuerza que aligera.

En el alto gozoso del camino, demos gracias a Dios, que nos concede
la esperanza sin fin del don divino; todo lo puede en él quien nada puede. Amén.

Por otra parte, al “dulce huésped del alma” puedes dirigirle, en medio del mismo trabajo, breves expresiones de amor, de confianza, de súplicas que te mantendrán comunicado con quien siempre está contigo. Por ejemplo: “Señor, confío en ti”, “Dios mío, ven en mi auxilio”, “Gracias, Señor, por tu amor”, “Alabado seas, mi Señor”, etc. Que progreses en este camino.
* Enviado por el P. Natalio

La Palabra de Dios:
Evangelio de hoy
Texto del Evangelio:
En aquel tiempo, Jesús propuso a las gentes otra parábola, diciendo: «El Reino de los Cielos es semejante a un hombre que sembró buena semilla en su campo. Pero, mientras su gente dormía, vino su enemigo, sembró encima cizaña entre el trigo, y se fue. Cuando brotó la hierba y produjo fruto, apareció entonces también la cizaña. Los siervos del amo se acercaron a decirle: ‘Señor, ¿no sembraste semilla buena en tu campo? ¿Cómo es que tiene cizaña?’. Él les contestó: ‘Algún enemigo ha hecho esto’. Dícenle los siervos: ‘¿Quieres, pues, que vayamos a recogerla?’. Díceles: ‘No, no sea que, al recoger la cizaña, arranquéis a la vez el trigo. Dejad que ambos crezcan juntos hasta la siega. Y al tiempo de la siega, diré a los segadores: Recoged primero la cizaña y atadla en gavillas para quemarla, y el trigo recogedlo en mi granero’». (Mt 13,24-30)

Comentario:
Hoy consideramos una parábola que es ocasión para referirse a la vida de la comunidad en la que se mezclan, continuamente, el bien y el mal, el Evangelio y el pecado. La actitud lógica sería acabar con esta situación, tal como lo pretenden los criados: «¿Quieres que vayamos a recogerla?» (Mt 13,28). Pero la paciencia de Dios es infinita, espera hasta el último momento —como un padre bueno— la posibilidad del cambio: «Dejad que ambos crezcan juntos hasta la siega» (Mt 13,30).
Una realidad ambigua y mediocre, pero en ella crece el Reino. Se trata de sentirnos llamados a descubrir las señales del Reino de Dios para potenciarlo. Y, por otro lado, no favorecer nada que ayude a contentarnos en la mediocridad. No obstante, el hecho de vivir en una mezcla de bien y mal no debe impedir el avanzar en nuestra vida espiritual; lo contrario sería convertir nuestro trigo en cizaña. «Señor, ¿no sembraste semilla buena en tu campo? ¿Cómo es que tiene cizaña?» (Mt 13,27). Es imposible crecer de otro modo, ni podemos buscar el Reino en ningún otro lugar que en esta sociedad en la que estamos. Nuestra tarea será hacer que nazca el Reino de Dios.
El Evangelio nos llama a no dar crédito a los “puros”, a superar los aspectos de puritanismo y de intolerancia que puedan haber en la comunidad cristiana. Fácilmente se dan actitudes de este tipo en todos los colectivos, por sanos que intenten ser. Encarados a un ideal, todos tenemos la tentación de pensar que unos ya lo hemos alcanzado, y que otros están lejos. Jesús constata que todos estamos en camino, absolutamente todos.
Vigilemos para no dejar que el maligno se cuele en nuestras vidas, cosa que ocurre cuando nos acomodamos al mundo. Decía santa Ángela de la Cruz que «no hay que dar oído a las voces del mundo, de que en todas partes se hace esto o aquello; nosotras siempre lo mismo, sin inventar variaciones, y siguiendo la manera de hacer las cosas, que son un tesoro escondido; son las que nos abrirán las puertas del cielo». Que la Santísima Virgen María nos conceda acomodarnos sólo al amor.
* Rev. D. Manuel SÁNCHEZ Sánchez (Sevilla, España)

Santoral Católico:
Santa Brígida
Patrona de Europa
Nació en Suecia el año 1303. Desde la infancia el Señor le concedió gracias especiales, con conocimiento extraordinario de las realidades divinas y visiones. Siendo aún muy joven, contrajo matrimonio y tuvo ocho hijos, entre ellos Santa Catalina de Suecia. Ingresó en la Tercera Orden de San Francisco, y, aun viviendo en el mundo, a la muerte de su marido abrazó una vida más religiosa y austera. Fundó después la Orden de San Salvador. Trabajó incansablemente para que el Papa regresara de Aviñón a Roma, donde ella pasó la última parte de su vida. Peregrinó por penitencia y escribió numerosas obras, en las que expuso sus experiencias místicas, las visiones y revelaciones que había recibido. Murió en Roma el 23 de julio de 1373. Juan Pablo II la nombró en 1999 co-patrona de Europa.
Oración: Oh Dios, que guiaste a Santa Brígida por los diversos senderos de la vida y, mediante la contemplación de la Pasión de tu Hijo, le enseñaste de un modo admirable la sabiduría de la Cruz, concédenos que, siguiendo fielmente tu llamada, sepamos buscarte de todo corazón. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.
© Directorio Franciscano    

El pensamiento del día

“Sé asiduo a la oración y a la meditación. Me has dicho que habías ya empezado. ¡Esta es una gran consolación para un padre que te ama como a Él mismo! Continúa, pues, progresando en este ejercicio de amor a Dios. Da cada día un paso más: de noche, bajo el débil resplandor de la lámpara, entre las debilidades y en la sequedad de espíritu; o bien de día, en el gozo y la iluminación que deslumbra al alma…”
-Santo Padre Pío-

Historias con humor:
Género de las computadoras
Una profesora de idiomas le explicaba a su clase que, a diferencia del inglés, en español y francés los sustantivos tienen designado un género masculino o femenino como parte de las reglas gramaticales.  Así pues la palabra “casa” es un sustantivo femenino, por lo que se dice “la casa”, y la palabra “lápiz” es un sustantivo masculino, por lo que se dice “el lápiz”.

Confundido, uno de los estudiantes le preguntó a qué género correspondía la palabra “computadora.”

La profesora pensó que sería un buen ejercicio dejar que los estudiantes pensaran a qué género pertenecía ese sustantivo y por qué. Entonces, la profesora dividió a la clase en dos grupos, uno compuesto por mujeres y otro compuesto por hombres, y les asignó la tarea de decidir a qué género pertenece la palabra “computadora”, incluyendo justificaciones para la respuesta.

A) El grupo de hombres decidió que la palabra “computadora” sin duda debía pertenecer al grupo de sustantivos femeninos porque:

1- Nadie excepto su creador es capaz de entender su lógica interna.

2- El lenguaje original que utilizan para comunicarse con otras computadoras es incomprensible para el resto de las personas.

3- Incluso los errores más pequeños son almacenados en la memoria a largo plazo para futuras revisiones.

4- Cuando te comprometes con una, de inmediato te encontrarás gastando más dinero del que creías en accesorios.

B) El grupo de mujeres llegó a la conclusión de que la palabra “computadora debía pertenecer al grupo de sustantivos masculinos porque:

1- Para poder hacer algo con ellos primero hay que encenderlos.

2- Tiene grandes cantidades de información almacenada pero aún no pueden pensar  por sí mismos.

3- Se supone que deben ayudarte a resolver problemas, pero la mayor parte del tiempo ellos son el problema.

4- Luego de comprometerte con uno te das cuenta que si hubieses esperado un poco más podrías haber conseguido un modelo mejor.

"Pequeñas Semillitas" por e-mail
Si lo deseas puedes recibir todos los días "Pequeñas Semillitas" por correo, más el agregado de un powerpoint. Las suscripciones son totalmente gratis y solo tienes que solicitarlas escribiendo a Rocío (moderadora del grupo) a: peque.semillitas.3@gmail.com  con el título: “Suscripción a Pequeñas Semillitas”.
Si ya estás suscripto y quieres cancelar tu suscripción debes escribir a la misma dirección con el título: “Baja”.

Pedidos de oración
Pedimos oración por la Santa Iglesia Católica; por el Papa Francisco, por el Papa Emérito Benedicto, por los obispos, sacerdotes, diáconos, seminaristas, catequistas y todos los que componemos el cuerpo místico de Cristo; por la unión de los cristianos para que seamos uno, así como Dios Padre y nuestro Señor Jesucristo son Uno junto con el Espíritu Santo; por las misiones; por el triunfo del Sagrado Corazón de Jesús y del Inmaculado Corazón de María;  por la conversión de todos los pueblos; por la Paz en el mundo; por los cristianos perseguidos y martirizados en Medio Oriente, África, y en otros lugares; por nuestros hermanos sufrientes por diversos motivos especialmente por las enfermedades, el abandono, la carencia de afecto, la falta de trabajo, el hambre y la pobreza; por los niños con cáncer y otras enfermedades graves; por el drama de los refugiados del Mediterráneo; por los presos políticos y la falta de libertad en muchos países del mundo; por la unión de las familias, la fidelidad de los matrimonios y por más inclinación de los jóvenes hacia este sacramento; por el aumento de las vocaciones sacerdotales y religiosas; y por las Benditas Almas del Purgatorio. 

Pedimos oración para Beneranda, que vive en Guatemala, y está hospitalizada luchando contra leucemia, por momentos se desalienta y tiene miedo y necesita la fuerza de nuestras plegarias para para que acrecienten su fe y su esperanza para salir adelante con la mano poderosa de Nuestro Señor Jesucristo.

Tú quisiste, Señor, que tu Hijo unigénito soportara nuestras debilidades,
para poner de manifiesto el valor de la enfermedad y la paciencia;
escucha las plegarias que te dirigimos por nuestros hermanos enfermos
y concede a cuantos se hallan sometidos al dolor, la aflicción o la enfermedad,
la gracia de sentirse elegidos entre aquellos que tu hijo ha llamado dichosos,
y de saberse unidos a la pasión de Cristo para la redención del mundo.
Te lo pedimos por Cristo nuestro Señor.
Amén

Los cinco minutos de Dios
Julio 23
Cuando nos hallamos ante un espectáculo grandioso, majestuoso, el silencio es la mejor expresión de nuestra admiración, el mejor homenaje que podemos rendirle, por confesar implícitamente que no hallamos palabras para expresar todo lo que sentimos y vivimos en ese momento.
En nuestra oración reposada e íntima, con frecuencia debemos recurrir al silencio; no un silencio inexpresivo y estéril, sino un silencio operante, de plenitud de Dios y de todas las cosas.
El silencio es la palabra más plena, la más redonda, la que dice más, la que todos entienden, la que no necesita explicación, la que no se halla limitada por conceptos, la que Dios escucha mejor, con la que más se entienden los hombres.
El silencio de la palabra, cuando habla muy profundo el corazón; el silencio de la mente, cuando vive con intensidad el espíritu; la inactividad del cuerpo, cuando el alma brota por todos los poros y se derrama en todos los momentos.
“Silencio, que todos callen delante del Señor, porque Él surge de su santa morada” (Zac 2,17). El silencio es el reconocimiento de la presencia del Señor, del respeto que se le debe y que nosotros le expresamos de esa forma. De ahí que debas ser más respetuoso del silencio que la presencia sacramental del Señor en el templo exige.
* P. Alfonso Milagro
Jardinero de Dios
-el más pequeñito de todos-

viernes, 22 de julio de 2016

Pequeñas Semillitas 3076

PEQUEÑAS SEMILLITAS

Año 11 - Número 3076 ~ Viernes 22 de Julio de 2016
Desde la ciudad de Córdoba (Argentina) 
Alabado sea Jesucristo…
Hay que tener mucho cuidado con el desaliento, porque la derrota comienza cuando termina el esfuerzo, y el demonio sabe muy bien que mostrándonos todo el mal que se comete en el mundo, y nuestros propios pecados, nosotros tendemos a desalentarnos, a desanimarnos, primer paso para ser vencidos.
Hay que recordar que el demonio ya fue vencido por Cristo en la cruz, y que la Virgen aplastará por segunda vez, en estos últimos tiempos, la cabeza al diablo. Así que sabemos con seguridad que el triunfo es nuestro, es de Dios. El mal no prevalecerá. La Iglesia triunfará y las puertas del Abismo no la vencerán.
Entonces luchemos en primer lugar contra el desaliento, y ya tendremos parte de la batalla ganada, porque este monstruo con tentáculos, que es el desaliento, el desánimo, es lo que nos hace bajar los brazos y las armas, y abandonar la lucha.
Y aquí cito una hermosa frase que Jesús le dice al Padre Michelini en uno de sus mensajes, para que la tengamos en cuenta, y es la siguiente: “Hijo, reza, reza; ¡no te canses! Hoy no ves sino lo que ha podido la perversidad del Maligno; mañana verás cuánto ha podido la oración y el sufrimiento de los buenos. Te bendigo, hijo mío; ámame.”
* Sitio Santísima Virgen

¡Buenos días!

¿Se puede orar sin cesar?
En Italia hay una región que se llama “el Carso”, está muy cerca de Eslovenia. Allí se da un fenómeno geofísico muy interesante. Los ríos cuando encuentran un cierto tipo de terreno liso salen a la superficie y si encuentran un tipo de terreno poroso, descienden y continúan su curso invisible hasta que emergen de nuevo. El Padre Raniero Cantalamessa, predicador del Vaticano, explica:

Nuestra oración puede imitar estos ríos y ser una oración “cársica”. A veces, cuando cesa la actividad y estamos libres para orar, esta plegaria aflora a la superficie, se hace oración consciente de alabanza, de adoración, de petición, de acción de gracias. Otras veces, cuando la actividad nos absorbe, la oración desciende hasta el fondo de nuestro corazón y allí continúa en secreto, como una inclinación invisible, inconsciente, de amor a Dios, dispuesta a reavivarse apenas sea posible. De este modo, ésta puede continuar incluso durante el sueño, como dice la Esposa en el Cantar: «Yo dormía, pero mi corazón velaba».

Si amas de verdad, tu mente vuela con frecuencia a la persona amada. Que lo digan si no los enamorados. Ahora bien: Dios te ama como nadie puede amar. En Isaías él pregunta: “¿Puede una madre olvidarse del hijito de sus entrañas? Pues, aunque ella se olvidara —dice Yavhé—, yo jamás me olvidaré de ti. Te llevo tatuado en mi mano”. Si descubres el inmenso amor de Dios por ti, la  oración —diálogo de amor— invadirá tu vida.
* Enviado por el P. Natalio

La Palabra de Dios:
Evangelio de hoy
Texto del Evangelio:
El primer día de la semana va María Magdalena de madrugada al sepulcro cuando todavía estaba oscuro, y ve la piedra quitada del sepulcro. Echa a correr y llega donde Simón Pedro y donde el otro discípulo a quien Jesús quería y les dice: «Se han llevado del sepulcro al Señor, y no sabemos dónde le han puesto».
Estaba María junto al sepulcro, fuera, llorando. Y mientras lloraba se inclinó hacia el sepulcro, y ve dos ángeles de blanco, sentados donde había estado el cuerpo de Jesús, uno a la cabecera y otro a los pies. Dícenle ellos: «Mujer, ¿por qué lloras?». Ella les respondió: «Porque se han llevado a mi Señor, y no sé dónde le han puesto». Dicho esto, se volvió y vio a Jesús, de pie, pero no sabía que era Jesús. Le dice Jesús: «Mujer, ¿por qué lloras? ¿A quién buscas?». Ella, pensando que era el encargado del huerto, le dice: «Señor, si tú lo has llevado, dime dónde lo has puesto, y yo me lo llevaré». Jesús le dice: «María». Ella se vuelve y le dice en hebreo: «Rabbuní» —que quiere decir: “Maestro”—. Dícele Jesús: «No me toques, que todavía no he subido al Padre. Pero vete donde mis hermanos y diles: Subo a mi Padre y vuestro Padre, a mi Dios y vuestro Dios». Fue María Magdalena y dijo a los discípulos que había visto al Señor y que había dicho estas palabras. (Jn 20,1-2.11-18)

Comentario:
Hoy celebramos con gozo a santa María Magdalena. ¡Con gozo y provecho para nuestra fe!, porque su camino muy bien podría ser el nuestro. La Magdalena venía de lejos (cf. Lc 7,36-50) y llegó muy lejos… En efecto, en el amanecer de la Resurrección, María buscó a Jesús, encontró a Jesús resucitado y llegó al Padre de Jesús, el “Padre nuestro”. Aquella mañana, Jesucristo le descubrió lo más grande de nuestra fe: que ella también era hija de Dios.
En el itinerario de María de Magdala descubrimos algunos aspectos importantes de la fe. En primer lugar, admiramos su valentía. La fe, aunque es un don de Dios, requiere coraje por parte del creyente. Lo natural en nosotros es tender a lo visible, a lo que se puede agarrar con la mano. Puesto que Dios es esencialmente invisible, la fe «siempre tiene algo de ruptura arriesgada y de salto, porque implica la osadía de ver lo auténticamente real en aquello que no se ve» (Benedicto XVI). María viendo a Cristo resucitado “ve” también al Padre, al Señor.
Por otro lado, al “salto de la fe” «se llega por lo que la Biblia llama conversión o arrepentimiento: sólo quien cambia la recibe» (Papa Benedicto). ¿No fue éste el primer paso de María? ¿No ha de ser éste también un paso reiterado en nuestras vidas?
En la conversión de la Magdalena hubo mucho amor: ella no ahorró en perfumes para su Amor. ¡El amor!: he aquí otro “vehículo” de la fe, porque ni escuchamos, ni vemos, ni creemos a quien no amamos. En el Evangelio de san Juan aparece claramente que «creer es escuchar y, al mismo tiempo, ver (…)». En aquel amanecer, María Magdalena arriesga por su Amor, oye a su Amor (le basta escuchar «María» para re-conocerle) y conoce al Padre. «En la mañana de la Pascua (…), a María Magdalena que ve a Jesús, se le pide que lo contemple en su camino hacia el Padre, hasta llegar a la plena confesión: ‘He visto al Señor’ (Jn 20,18)» (Papa Francisco).
* Rev. D. Antoni CAROL i Hostench (Sant Cugat del Vallès, Barcelona, España)

Santoral Católico:
Santa María Magdalena
Discípula del Señor
Es una de las santas mujeres que seguían y atendían a Jesús y al grupo de los Doce, y a las que no siempre es fácil distinguir e identificar. Según la tradición, había nacido en Magdala, junto al lago de Tiberíades, y, abandonada su vida de pecado, había seguido a Cristo. El Evangelio de san Juan nos dice que en el calvario, junto a la cruz de Jesús estaba, con su Madre y otras mujeres, María Magdalena. También nos dicen los evangelios que la mañana del domingo de Resurrección fue María al sepulcro y, cuando lloraba al verlo vacío, se le apareció Jesús, quien le encargó que fuera a anunciar a sus discípulos lo que había visto.
Oración: Señor, Dios nuestro, Cristo, tu Unigénito, confió, antes que a nadie, a María Magdalena la misión de anunciar a los suyos la alegría pascual; concédenos a nosotros, por la intercesión y el ejemplo de aquella cuya fiesta celebramos, anunciar siempre a Cristo resucitado y verle un día glorioso en el reino de los cielos. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.
© Directorio Franciscano    

El pensamiento del día
«La historia de María de Magdala recuerda a todos una verdad fundamental: discípulo de Cristo es quien, en la experiencia de la debilidad humana, ha tenido la humildad de pedirle ayuda, ha sido curado por él, y le ha seguido de cerca, convirtiéndose en testigo de la potencia de su amor misericordioso, que es más fuerte que el pecado y la muerte»  -Benedicto XVI-

Tema del día:
¿La misa es aburrida?
¿Cuántas veces vosotros, padres, habéis oído a vuestros hijos decir estas palabras el domingo por la mañana? ¿Cuántas vosotros, profesores y catequistas, cuando los preparáis para la misa? Y, admitámoslo, ¿cuántas veces nos lo hemos dicho a nosotros mismos? ¿Qué decimos ante una afirmación tan desafortunada y casi sacrílega?

Bien, para empezar, simplemente respondemos: “¡No, no lo es! Tal vez encuentres que la misa sea aburrida, pero es más tu problema que un defecto de la misa”.

Hay muchas actividades importantes de la vida que podemos considerar "aburridas": las visitas al dentista; los pacientes con insuficiencia renal me dicen que ir a diálisis tres veces a la semana no es nada emocionante; votar no es nada divertido. Pero las tres son importantes para nuestro bienestar y su valor no depende de nuestra euforia cuando las hacemos. La misa es, sin duda, más importante para la salud de nuestra alma que estos ejemplos.

Nuestro problema es el aburrimiento, y los comentaristas sociales dicen que hoy somos muy susceptibles al mismo, visto lo acostumbrados que estamos a titulares que duran treinta segundos o a cambiar de canal cuando el programa que estamos viendo nos hace bostezar.

Gracias a Dios, el valor de una persona o de un acontecimiento no depende de su tendencia a "aburrirnos" de vez en cuando. ¡La gente y los acontecimientos significativos no existen para entusiasmarnos, a no ser que seamos unos mocosos narcisistas y mimados!

Esto es especialmente verdad del Santo Sacrificio de la Misa. Creemos que cada misa es la renovación del acontecimiento más importante, más crítico que ha ocurrido nunca: el sacrificio eterno, infinito de alabanza de Dios Hijo a Dios Padre, en una cruz en el Calvario, un Viernes llamado "Santo".

Si lo pensamos bien, los soldados romanos también estaban "aburridos" mientras se burlaban de Jesús y echaban los dados para ver cuál de ellos se quedaba con su túnica, la única propiedad que Él tenía.

No solemos ir a misa para divertirnos, sino para rezar. Si las flores en el altar son bonitas; si la música es buena; si funciona el aire acondicionado; si la homilía es corta y llena de significado; si los participantes son amistosos… todo, seguramente, ayuda.

Pero la misa funciona incluso cuando todo lo que he dicho antes no está y, es triste decirlo… ¡A menudo no está!

Porque la misa no es sobre nosotros, es sobre Dios. Y el valor de la misa viene de nuestra simple y a la vez profunda convicción, basada en la fe, de que durante una hora el Domingo somos parte del más allá, elevados a lo eterno, partícipes del misterio, mientras nos unimos a Jesús en la acción de gracias, el amor, la expiación y el sacrificio que Él ofrece eternamente a Su Padre. Lo que Jesús hace siempre funciona y nunca es aburrido. La misa no es una tarea rutinaria y tediosa que hacemos por Dios, sino un milagro que Jesús hace con y para nosotros.

Un señor me contó lo que significaba la comida familiar del domingo, el corazón de la semana cuando él era pequeño. ¡La comida era tan buena porque su madre cocinaba muy bien, y la mesa tan feliz porque su padre siempre estaba allí!

Incluso cuando se casó y tuvo sus propios hijos, iban a casa de sus padres para la comida dominical. Cuando sus hijos fueron más mayores le preguntaban si "tenían que ir", porque, sí, a veces la encontraban "aburrida". ¡Sí, tenéis que ir, porque no vamos por la comida, sino por amor, porque mamá y papá están ahí!

Se le llenaron los ojos de lágrimas mientras se acordaba de esto, porque cuando su madre y su padre envejecieron la comida no era tan buena ni la compañía tan chispeante, pero él nunca dejó de ir porque ese acontecimiento dominical tenía un significado muy profundo, aunque su madre quemara la lasaña y su padre diera cabezadas.

Y ahora, concluyó, daría lo que fuera para poder estar de nuevo allí, porque su madre ha fallecido y su padre está en una residencia de ancianos.

Ahora son él y su mujer los anfitriones de esa comida y él espera que sus tres hijos lleven, en un futuro, a sus esposas e hijos a la comida del domingo.

Veis, el valor de la comida del domingo no depende de la bondad de la comida; de lo caro que es el vino; de lo interesante que sea la conversación. Seguramente todo esto ayuda, pero lo que tiene real valor es el acontecimiento en sí mismo.

Lo mismo sucede con la comida del domingo de nuestra familia espiritual: la Misa.

Hay gente que piensa que un partido en el estadio de los New York Yankees es aburrido; otros piensan lo mismo de la música country; hay gente que me dice que valores como la amistad, el voluntariado, la familia, la lealtad, la generosidad y el patriotismo están pasados de moda, ya no producen entusiasmo.

¡Diría que tienen un problema! ¡Y algunos me dicen que "la misa es tan aburrida..."!
* Cardenal Timothy Dolan
Arzobispo de Nueva York

Pedidos de oración
Pedimos oración por la Santa Iglesia Católica; por el Papa Francisco, por el Papa Emérito Benedicto, por los obispos, sacerdotes, diáconos, seminaristas, catequistas y todos los que componemos el cuerpo místico de Cristo; por la unión de los cristianos para que seamos uno, así como Dios Padre y nuestro Señor Jesucristo son Uno junto con el Espíritu Santo; por las misiones; por el triunfo del Sagrado Corazón de Jesús y del Inmaculado Corazón de María;  por la conversión de todos los pueblos; por la Paz en el mundo; por los cristianos perseguidos y martirizados en Medio Oriente, África, y en otros lugares; por nuestros hermanos sufrientes por diversos motivos especialmente por las enfermedades, el abandono, la carencia de afecto, la falta de trabajo, el hambre y la pobreza; por los niños con cáncer y otras enfermedades graves; por el drama de los refugiados del Mediterráneo; por los presos políticos y la falta de libertad en muchos países del mundo; por la unión de las familias, la fidelidad de los matrimonios y por más inclinación de los jóvenes hacia este sacramento; por el aumento de las vocaciones sacerdotales y religiosas; y por las Benditas Almas del Purgatorio.

Pedimos oración por tres personas de la ciudad de Córdoba, Argentina, una jovencita llamada María del Rosario, de 25 años de edad, que ha tenido un cuadro de desorden mental con delirios y visiones extrañas que ha requerido internación; Celso, de 75 años, internado para cateterismo coronario; y Sofía, de 85 años, a quien operan hoy por una fractura de cadera. Que por la mediación del santo cura Brochero, el Señor les conceda una pronta recuperación.

Tú quisiste, Señor, que tu Hijo unigénito soportara nuestras debilidades,
para poner de manifiesto el valor de la enfermedad y la paciencia;
escucha las plegarias que te dirigimos por nuestros hermanos enfermos
y concede a cuantos se hallan sometidos al dolor, la aflicción o la enfermedad,
la gracia de sentirse elegidos entre aquellos que tu hijo ha llamado dichosos,
y de saberse unidos a la pasión de Cristo para la redención del mundo.
Te lo pedimos por Cristo nuestro Señor.
Amén

Los cinco minutos de Dios
Julio 22
Para el cristiano hay pocas realidades que revistan una proyección tan vital como la de “comunión”.
Y es que comunión y comunidad son dos términos que marchan al mismo ritmo teológico, tanto en la convicción como en la vida del cristiano. Comunión es común-unión; sin esa común-unión no puede existir la vida de la fe, la vivencia del amor.
Solamente cuando “lo mío” se convierta en “lo nuestro”, Dios lo convertirá en “lo suyo”, lo de Dios, y nos sentiremos elevados sobre nuestra propia naturaleza; pero insistamos en que “lo mío” llegará a ser “lo de Dios” solamente cuando haya pasado por la etapa de ser visto y vivido como “lo nuestro”, lo de todos.
Y es que en la Iglesia todo sabe a familia; no a fuerza que estatice por ley y borre todas las desigualdades, sino a amor que busca la comunicación, la comunión de unos con otros.
“Nosotros siendo muchos, no formamos más que un solo cuerpo en Cristo, siendo cada uno por su parte los unos miembros de los otros” (Rom 12,5). Descubrir a la comunidad es la mejor forma de encontrar a Dios y encontrarse consigo mismo. En el prójimo nos encontramos los tres: Dios, el hermano y cada uno de nosotros.
* P. Alfonso Milagro

Jardinero de Dios
-el más pequeñito de todos-

jueves, 21 de julio de 2016

Pequeñas Semillitas 3075

PEQUEÑAS SEMILLITAS

Año 11 - Número 3075 ~ Jueves 21 de Julio de 2016
Desde la ciudad de Córdoba (Argentina)
Alabado sea Jesucristo…
Decía un sacerdote argentino que cuando quería saber las últimas noticias, leía el Apocalipsis. Y hoy se puede decir que es necesario volver a leer este último libro de la Escritura, ya que estamos en el corazón de él.
Pero como el diablo es la mona de Dios y en todo quiere imitarlo, también ha colocado en el mundo a falsos profetas que predican el Apocalipsis a su antojo, anuncian catástrofes y cosas terribles sin esperanza. Tengamos cuidado porque el demonio es muy astuto y en aquellos tiempos se perderían hasta los elegidos, si eso fuera posible.
Cada vez que el mundo atraviesa por una crisis, los hombres miran el Apocalipsis, pero es bueno que los cristianos lo miremos con la mirada de la Iglesia Católica, la única que tiene la misión del Señor, de interpretar las Sagradas Escrituras.
Estamos en tiempos difíciles y vamos hacia la manifestación abierta del Anticristo. Pero sabemos de quién será la victoria final, de Cristo, y nosotros venceremos con Él.
Al saber que todas las cosas que estamos viviendo y las que vamos a vivir, estaban preanunciadas, las viviremos con paz en el alma, sabiendo que Dios guía los acontecimientos de la historia, y que el mal no podrá superar la medida que le ha puesto Dios, y al final todo servirá para gloria de Dios, porque Él dispone todo para el bien de los que lo aman.
* Sitio Santísima Virgen

¡Buenos días!

Me gusta que mis amigos...
Un saludo especial y muy cordial a ti, por el día del amigo. Aquí te ofrezco un perfil del amigo ideal bosquejado por alguien que reflexionó detalladamente sobre esa realidad de la convivencia humana: la amistad. Quizá estés de acuerdo si no en todas, al menos en la mayoría de las cualidades que te gustaría ver en tu amigo predilecto.

Sepan guardar los secretos que les confío. Se interesen por mis problemas. Me escuchen con atención, sin criticarme ni retarme. Me sacudan cuando me hace falta, aunque yo me enoje. Me consuelen y alienten después, si quedé muy triste. Se acuerden de mi cumpleaños, aunque no me regalen nada. Se sientan cómodos en mi casa y con mi familia. Me entiendan cuando yo no quiero hablar. Sean sinceros y confidentes conmigo. Se jueguen por mí, si llega la ocasión. Me respeten en las cosas en que pensamos distinto. Me quieran desde el corazón y para siempre...

Que esta lista te impulse a continuarla a tu gusto, por ejemplo: “Que me acepten tal como soy. Que sean alegres y creativos. Que me animen con su comprensión”, etc. Este ejercicio te ayudará a conocerte mejor a ti mismo, porque necesitamos amigos que nos complementen y ayuden en nuestra singularidad. No puede haber dos listas iguales, porque somos distintos. Hasta mañana.
* Enviado por el P. Natalio

La Palabra de Dios:
Evangelio de hoy
Texto del Evangelio:
En aquel tiempo, acercándose los discípulos dijeron a Jesús: «¿Por qué les hablas en parábolas?». Él les respondió: «Es que a vosotros se os ha dado el conocer los misterios del Reino de los Cielos, pero a ellos no. Porque a quien tiene se le dará y le sobrará; pero a quien no tiene, aun lo que tiene se le quitará. Por eso les hablo en parábolas, porque viendo no ven, y oyendo no oyen ni entienden. En ellos se cumple la profecía de Isaías: ‘Oír, oiréis, pero no entenderéis, mirar, miraréis, pero no veréis. Porque se ha embotado el corazón de este pueblo, han hecho duros sus oídos, y sus ojos han cerrado; no sea que vean con sus ojos, con sus oídos oigan, con su corazón entiendan y se conviertan, y yo los sane’.
»¡Pero dichosos vuestros ojos, porque ven, y vuestros oídos, porque oyen! Pues os aseguro que muchos profetas y justos desearon ver lo que vosotros veis, pero no lo vieron, y oír lo que vosotros oís, pero no lo oyeron». (Mt 13,10-17)

Comentario:
Hoy, recordamos la "alabanza" dirigida por Jesús a quienes se agrupaban junto a Él: «¡dichosos vuestros ojos, porque ven, y vuestros oídos, porque oyen!» (Mt 13,16). Y nos preguntamos: ¿Van dirigidas también a nosotros estas palabras de Jesús, o son únicamente para quienes lo vieron y escucharon directamente? Parece que los dichosos son ellos, pues tuvieron la suerte de convivir con Jesús, de permanecer física y sensiblemente a su lado. Mientras que nosotros nos contaríamos más bien entre los justos y profetas -¡sin ser justos ni profetas!- que habríamos querido ver y oír.
No olvidemos, sin embargo, que el Señor se refiere a los justos y profetas anteriores a su venida, a su revelación: «Os aseguro que muchos profetas y justos desearon ver lo que vosotros veis, pero no lo vieron» (Mt 13,17). Con Él llega la plenitud de los tiempos, y nosotros estamos en esta plenitud, estamos ya en el tiempo de Cristo, en el tiempo de la salvación. Es verdad que no hemos visto a Jesús con nuestros ojos, pero sí le hemos conocido y le conocemos. Y no hemos escuchado su voz con nuestros oídos, pero sí que hemos escuchado y escuchamos sus palabras. El conocimiento que la fe nos da, aunque no es sensible, es un auténtico conocimiento, nos pone en contacto con la verdad y, por eso, nos da la felicidad y la alegría.
Agradezcamos nuestra fe cristiana, estemos contentos de ella. Intentemos que nuestro trato con Jesús sea cercano y no lejano, tal como le trataban aquellos discípulos que estaban junto a Él, que le vieron y oyeron. No miremos a Jesús yendo del presente al pasado, sino del presente al presente, estemos realmente en su tiempo, un tiempo que no acaba. La oración -hablar con Dios- y la Eucaristía -recibirle- nos aseguran esta proximidad con Él y nos hacen realmente dichosos al mirarlo con ojos y oídos de fe. «Recibe, pues, la imagen de Dios que perdiste por tus malas obras» (San Agustín).
* Rev. D. Manel MALLOL Pratginestós (Terrassa, Barcelona, España)

Santoral Católico:
San Lorenzo de Brindisi
Sacerdote Capuchino y Doctor de la Iglesia
Nació en Brindis (Italia) el año 1559. Ingresó en la Orden de los Capuchinos y estudió en Padua. Fue una persona superdotada a quien Dios concedió cualidades intelectuales extraordinarias. Infatigable y elocuente predicador por varias naciones de Europa, docto profesor de sus hermanos, escritor erudito, ocupó, además, todos los cargos en su Orden, incluso el de Ministro general, y desempeñó graves y delicadas misiones diplomáticas por Europa. De carácter sencillo y humilde, cumplió fielmente todas las misiones que se le encomendaron, como la defensa de la Iglesia ante los turcos que intentaban dominar Europa y la reconciliación de príncipes enfrentados. En su vida de piedad se distinguió por la fervorosa celebración de la misa y por su filial devoción a la Virgen. Murió el 22 de julio de 1619 en Lisboa, adonde fue a tratar con Felipe III de la paz en Nápoles. Por su conocimiento profundo de la Palabra de Dios, del que dejó testimonio en sus escritos y en los púlpitos, Juan XXIII le dio en 1959 el título de «Doctor Apostólico».
Oración: Oh Dios, que para gloria de tu nombre y salvación de las almas otorgaste a san Lorenzo de Brindis espíritu de consejo y fortaleza, concédenos llegar a conocer, con ese mismo espíritu, las cosas que debemos realizar y la gracia de llevarlas a la práctica después de conocerlas. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.
© Directorio Franciscano    

Palabras del Papa Francisco 
“La columna que sostiene la vida de la Iglesia
es la misericordia […]
la credibilidad de la Iglesia pasa
por el camino del amor misericordioso y compasivo
que da vida nueva e infunde el coraje
para mirar con esperanza hacia el futuro”.

Tema del día:
Mecánico del alma
Una vez iba un hombre por una larga y muy solitaria carretera cuando de pronto su auto comenzó a detenerse hasta quedar estático.

El hombre se bajó, lo revisó, trató de averiguar qué era lo que tenía, pensaba que pronto podría encontrar el desperfecto que tenía su auto, pues hacía muchos años que lo conducía, sin embargo, después de mucho rato se dio cuenta que no encontraba la falla del motor.

En ese momento apareció otro auto, del cual bajó un señor a ofrecerle ayuda.  El dueño del primer auto dijo:
“Mire, este es mi auto de toda la vida, lo conozco como la palma de mi mano, no creo que usted sin ser el dueño pueda hacer algo”.

El otro hombre insistió con cierta sonrisa, hasta que finalmente el otro propietario del auto dijo: “Está bien, haga el intento, pero no creo que pueda hacer algo, pues este auto es mío”.

El segundo hombre echó manos a la obra y en pocos minutos encontró el daño que tenía el auto y lo pudo arrancar.

El primer hombre quedó atónito y preguntó: “¿Cómo pudiste arreglar el fallo si el auto es mío?”

El segundo hombre contestó: “Verás, mi nombre es Félix Wankel...  Yo inventé el motor rotativo que usa tu auto”.

Cuántas veces decimos: “Esta es mi vida, este es mi destino, esta es mi casa, déjenme a mí solo, yo puedo resolver el problema”.

Al enfrentarnos a los problemas y a los días difíciles creemos que, YO puedo resolver el problema. 

Al enfrentarnos a los problemas y a los días difíciles creemos que nadie nos podrá ayudar, pero te voy a hacer unas preguntas.
“¿Quién hizo la vida?  ¿Quién hizo el tiempo?  ¿Quién creó la familia?”

Sólo aquel que es el autor de la vida, puede ayudarte cuando te quedes tirado en la carretera de la vida.  Si necesitas un mecánico aquí están sus datos:
Nombre: Dios.
Dirección: El cielo.
Horarios: 24 horas al día, 365 días del año, por toda una eternidad.
Garantía: De por vida.
Teléfono: No es necesario, basta con que ores con fe.
Lo más importante... Su línea nunca está ocupada.

El rincón del lector
Desde hace años hemos tenido esta sección llamada “El rincón del lector” destinada a dar cabida a los mensajes, opiniones y comentarios de las personas que leen Pequeñas Semillitas, que han podido expresarse libre y respetuosamente. Ahora, con nuestra presencia en Facebook, la posibilidad de manifestarse es mucho más abierta, directa y permanente.
Igual vamos a mantener esta sección para los que deseen expresarse por esta vía. Para que tu mensaje se publique debes dirigirlo por correo electrónico a feluzul@gmail.com  con el título "El rincón del lector" y deberá ser muy breve y no contener conceptos agraviantes para nada ni para nadie.
Los mensajes serán moderados por el propietario de esta página y se publicarán a medida que el tiempo y el espacio en la misma lo permitan, y no se admitirán réplicas o respuestas públicas a mensajes anteriores de otros lectores.

Los cinco minutos de Dios
Julio 21
Hay una riqueza simbólica en la luz de la vela, en la llama del cirio pascual.
Su simbolismo, pletórico de significado, nos está recordando que debemos ser luz para el mundo, para que ese mundo que anda entre tinieblas, tinieblas que son de error y de maldad, maldad que se esparce por las cuatro latitudes, latitudes que deberán ser renovadas por el hombre cristiano, hombre cristiano que ha de ser un cielo desbordante de luz.
La luz de la vela es un grito de vida espiritual; es una lengua que pregona la venida del Salvador que fue “la luz del mundo”. Esa débil luz de la vela, ese débil resplandor, tapado por el chorro potente de los modernos reflectores, está indicando que, en medio de todo este mundo dinámico, aplastador, desbordante, hay que saber descubrir la luz de la fe, que es un canto de gozo y de triunfo sobre todas las limitaciones humanas; luz que es mensajera de un mundo inmaterial de paz y de amor.
“La hora se acerca, ya ha  llegado, en que los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad, porque esos son los adoradores que quiere el Padre. Dios es espíritu, y los que lo adoran deben hacerlo en espíritu y en verdad” (Jn 4,23-24).
* P. Alfonso Milagro

Jardinero de Dios
-el más pequeñito de todos-