domingo, 28 de junio de 2026

Pequeñas Semillitas 6361

PEQUEÑAS SEMILLITAS
 
Año 21 - Número 6361 ~ Domingo 28 de Junio de 2026
Desde la ciudad de Córdoba (Argentina)
¡Alabado sea Jesucristo!
La sinceridad es una virtud exigente, ya que puedes faltar a la verdad de distintas y sutiles maneras. Por ejemplo, con la simulación, que es mentir con los hechos, o con la hipocresía pasando por lo que no se es, o con jactancias atribuyéndose uno excelencias que no posee, o con adulaciones cuando se engaña para sacar algún provecho de los otros.
Es lamentable que en Argentina estas faltas de sinceridad sean celebradas como “viveza criolla”, feo vicio antisocial que ha vulnerado tristemente nuestra imagen en el exterior. Y lo peor es que perdura entre nosotros cuando aplaudimos al canchero, al piola, al madrugador, que son los “avivatos” y “ventajitas” de las historietas cómicas. Te aconsejo leer “El atroz encanto de ser argentinos”, donde Marcos Aguinis desenmascara esta falencia nacional.
(PADRE NATALIO)
 
La Palabra de Dios
Lecturas del día
- DOMINGO 13 DEL TIEMPO ORDINARIO -
Primera Lectura: 2 Reyes 4, 8-11. 14-16a
 
Salmo: Sal 88, 2-3. 16-17. 18-19
 
Segunda Lectura: Romanos 6, 3-4. 8-11
 
Santo Evangelio: Mt 10,37-42
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus Apóstoles: «El que ama a su padre o a su madre más que a mí, no es digno de mí; el que ama a su hijo o a su hija más que a mí, no es digno de mí. El que no toma su cruz y me sigue detrás no es digno de mí. El que encuentre su vida, la perderá; y el que pierda su vida por mí, la encontrará.
»Quien a vosotros recibe, a mí me recibe, y quien me recibe a mí, recibe a Aquel que me ha enviado. Quien reciba a un profeta por ser profeta, recompensa de profeta recibirá, y quien reciba a un justo por ser justo, recompensa de justo recibirá. Y todo aquel que dé de beber tan sólo un vaso de agua fresca a uno de estos pequeños, por ser discípulo, os aseguro que no perderá su recompensa».
 
Comentario:
Hoy, el Evangelio nos coloca ante una verdad decisiva: Cristo no quiere ocupar un lugar en nuestra vida; quiere ser el centro de nuestra vida. Por eso dice: «El que ama a su padre o a su madre más que a mí no es digno de mí» (Mt 10,37). Jesús no vino para convertirse en un interés más entre muchos otros, ni para ser una referencia ocasional en determinados momentos de la existencia.
Igualmente, no acepta ser un complemento de nuestra vida porque Él es su fundamento, su sentido y su destino. Así, el discípulo auténtico no organiza a Cristo alrededor de su vida; organiza su vida alrededor de Cristo. Y en otro lugar añade: «¿De qué le sirve al hombre ganar el mundo entero si pierde su alma?» (Mt 16,26).
La cruz que cada discípulo debe tomar (Mt 10,38) representa el camino mismo de Cristo. Llevar la cruz no es buscar el sufrimiento, sino permanecer fieles al Señor cuando el Evangelio tiene un precio. Quien sigue a Cristo camina ya por la senda que conduce a la resurrección. Con esto, Jesús nos enseña que el amor auténtico tiene un orden: no se trata de amar menos a la familia, sino de amar a todos desde Dios y en Dios. Decía San Agustín de Hipona: “Ama y haz lo que quieras”. Cuando Dios ocupa el primer lugar, todo lo demás encuentra su justa medida. Además, Cristo no nos manda abandonar a los nuestros, sino preferir la verdad de Dios cuando los afectos humanos pretenden apartarnos de ella.
El Señor concluye con una promesa: «Quien dé un vaso de agua fresca a uno de estos pequeños no quedará sin recompensa» (Mt 10,42). Nada de lo que hacemos por Cristo quedará olvidado. En el juicio final no contará quién acumuló más bienes, sino quién amó más. Por eso resuena con fuerza la enseñanza del Papa León XIV en el inicio de su pontificado: «Esta es la hora del amor. El corazón del Evangelio es el amor de Dios que nos hace hermanos y hermanas». Que el Señor nos conceda un corazón libre para amarle sobre todas las cosas. Amén.
* P. Benedito CAPITANGO (Luanda, Angola) © Textos de Evangeli.net
 
Palabras del Santo Padre Pío
«En estos tiempos tan tristes de fe muerta, en los que triunfa la impiedad, el medio más seguro para mantenerse libres del terrible mal que nos rodea, es el de fortalecerse con este alimento eucarístico. Algo que no lo podrá conseguir aquél que vive meses y meses sin saciarse de la carne inmaculada del Cordero divino»
 
Predicación del Evangelio:
Aspectos esenciales del discipulado
La liturgia nos presenta las últimas frases del discurso misionero del capítulo 10 del Evangelio de Mateo (10, 37), con el cual Jesús instruye a los doce apóstoles en el momento en el que, por primera vez les envía en misión a las aldeas de Galilea y Judea. En esta parte final Jesús subraya dos aspectos esenciales para la vida del discípulo misionero: el primero, que su vínculo con Jesús es más fuerte que cualquier otro vínculo; el segundo, que el misionero no se lleva a sí mismo, sino a Jesús, y mediante él, el amor del Padre celestial. Estos dos aspectos están conectados, porque cuanto más está Jesús en el centro del corazón y de la vida del discípulo, más «transparente» es este discípulo ante su presencia. Van juntos, los dos.
 
«El que ama a su padre o a su madre más que a mí, no es digno de mí...» (v. 37), dice Jesús. El afecto de un padre, la ternura de una madre, la dulce amistad entre hermanos y hermanas, todo esto, aun siendo muy bueno y legítimo, no puede ser antepuesto a Cristo. No porque Él nos quiera sin corazón y sin gratitud, al contrario, es más, sino porque la condición del discípulo exige una relación prioritaria con el maestro. Cualquier discípulo, ya sea un laico, una laica, un sacerdote, un obispo: la relación prioritaria. Quizás la primera pregunta que debemos hacer a un cristiano es: «¿Pero tú te encuentras con Jesús? ¿Tú rezas a Jesús?». Se podría casi parafrasear el Libro del Génesis: Por eso deja el hombre a su padre y a su madre y se une a Jesucristo, y se hacen una sola cosa (Génesis 2, 24). 
 
Quien se deja atraer por este vínculo de amor y de vida con el Señor Jesús, se convierte en su representante, en su «embajador», sobre todo con el modo de ser, de vivir. Hasta el punto en que Jesús mismo, enviando a sus discípulos en misión, les dice: «Quien a vosotros recibe, a mí me recibe, y quien me recibe a mí, recibe a Aquel que me ha enviado» (Mateo 10, 40). Es necesario que la gente pueda percibir que para ese discípulo Jesús es verdaderamente «el Señor», es verdaderamente el centro de su vida, el todo de la vida. No importa si luego, como toda persona humana, tiene sus límites y también sus errores —con tal de que tenga la humildad de reconocerlos—; lo importante es que no tenga el corazón doble, y esto es peligroso. Yo soy cristiano, soy discípulo de Jesús, soy sacerdote, soy obispo, pero tengo el corazón doble. No, esto no va.
 
No debe tener el corazón doble, sino el corazón simple, unido; que no tenga el pie en dos zapatos, sino que sea honesto consigo mismo y con los demás. La doblez no es cristiana. Por esto Jesús reza al Padre para que los discípulos no caigan en el espíritu del mundo. O estás con Jesús, con el espíritu de Jesús, o estás con el espíritu del mundo. Y aquí nuestra experiencia de sacerdotes nos enseña una cosa muy bonita, una cosa muy importante: es precisamente esta acogida del santo pueblo fiel de Dios, es precisamente ese «vaso de agua fresca» (v. 42) del cual habla el Señor hoy en el Evangelio, dado con fe afectuosa, ¡que te ayuda a ser un buen sacerdote!
 
Hay una reciprocidad también en la misión: si tú dejas todo por Jesús, la gente reconoce en ti al Señor; pero al mismo tiempo te ayuda a convertirte cada día a Él, a renovarte y purificarte de los compromisos y a superar las tentaciones. Cuanto más cerca esté un sacerdote del pueblo de Dios, más se sentirá próximo a Jesús, y un sacerdote cuanto más cercano sea a Jesús, más próximo se sentirá al pueblo de Dios.
 
La Virgen María experimentó en primera persona qué significa amar a Jesús separándose de sí misma, dando un nuevo sentido a los vínculos familiares, a partir de la fe en Él. Con su materna intercesión, nos ayude a ser libres y felices misioneros del Evangelio.
(Papa Francisco, Ángelus 02-07-2017 - Imagen: Acción Católica General Málaga)
 
Mes del Sagrado Corazón de Jesús
28.- LA SANTA MISA
¡El Sagrado Corazón de Jesús se hace víctima por todos en la Eucaristía! Es el sol de la tierra. En la Misa no eres tú el que rezas, es Jesús quien reza por ti. Es la gloria y la alabanza a la Trinidad, la alegría de los ángeles, el camino del perdón de los pecadores, la fuerza y la gracia de los justos, el refrigerio de las almas del Purgatorio, la alegría de los ángeles, el camino del perdón de los pecadores, el beneficio de la Iglesia, la medicina contra las enfermedades espirituales. San Isidro Labrador antes de irse al campo se empapaba de este bálsamo de adoración y amor. ¿Cómo vives tú la Santa Misa?
(Web Católico de Javier)
 
Meditación dominical
El cristiano comienza con el Bautismo el seguimiento de Jesús. Es una ruta nueva, diferente. Ya no andará en solitario, sino en comunidad en pos del Señor Jesús.
Él será nuestro compañero de viaje y guía en la vida, se nos da enteramente y nos lo da todo. Él nos ha dicho en el Evangelio -y nuestro corazón lo sabe- que también nos lo pide todo: amarle más que nada y que a nadie: más que al padre y a la madre, más que a los hijos e hijas. Más que la propia vida.
En el seguimiento de Jesús, habremos de contar con la dificultad y la cruz. Hemos escuchado que nos decía en el evangelio: “El que no toma su cruz y me sigue no es digno de mí”. La cruz de superar nuestro egoísmo y nuestra flojera, la cruz de escoger entre el bien y el mal, la cruz de ser valientes a la hora de decidir qué ideales nos proponemos, qué valores queremos potenciar y qué medios queremos emplear para avanzar en su seguimiento y conseguir las riquezas interiores que él nos propone.
El resultado de este vivir como buenos discípulos de Jesús será la fertilidad de nuestra vida, que en otras circunstancias sería estéril, y que se tornará fecunda por la presencia de Dios en nosotros.
 
Agradecimientos
Imaginemos que en el cielo hay dos oficinas diferentes para tratar lo relativo a las oraciones de las personas en la tierra:
Una es para receptar pedidos de diversas gracias, y allí los muchos ángeles que atienden trabajan intensamente y sin descanso por la cantidad de peticiones que llegan en todo momento.
La otra oficina es para recibir los agradecimientos por las gracias concedidas y en ella hay un par de ángeles aburridos porque prácticamente no les llega ningún mensaje de los hombres desde la tierra para dar gracias...
Desde esta sección de "Pequeñas Semillitas" pretendemos juntar una vez por semana (los domingos) todos los mensajes para la segunda oficina: agradecimientos por favores y gracias concedidas como respuesta a nuestros pedidos de oración.
 
💕  Desde Córdoba, Argentina, damos gracias a Dios, a la Virgen de Lourdes y las personas que rezaron por Gabriela M., que se realizó estudios mamarios siendo todos los resultados negativos para malignidad.
 
💕 Desde Córdoba, Argentina, la familia de Lupita, una beba nacida prematura que tuvo serios problemas respiratorios, y que luego de días de internación ya ha sido dada de alta a su domicilio, quiere expresar su agradecimiento al Señor, a la Santísima Virgen y a todos los que rezaron por ella.
 
💕 Desde España nos llegan muy buenas noticias sobre Erika T., argentina radicada allí, que ha superado su problema de aneurisma cerebral y está ya en su domicilio. Damos gracias a Dios y los orantes por ella.
 
💕 Desde Córdoba, Argentina, nos llega el agradecimiento de la familia de Paz M., niña de un año y medio de edad que luego de un largo mes de internación por síndrome urémico hemolítico, ha podido superar la enfermedad y fue dada de alta a su casa.
 
Oremos: Bendito seas, Dios mío, porque a pesar de ser yo indigno de toda ayuda, tu generosidad e infinita bondad nunca dejan de otorgar el bien aún a los ingratos y a los que se han apartado de ti. Conviértenos a ti, para que seamos agradecidos, humildes y piadosos, pues Tú eres nuestra salud, nuestra fortaleza y nuestra salvación.
 
Los cinco minutos de San Francisco
Junio: El amor de Dios
Día 28
“Así como nosotros perdonamos a los que nos ofenden”, y lo que no perdonamos totalmente haz tú Señor, que podamos perdonarlo, para que por ti amemos de verdad a los enemigos, y recemos por ellos ante ti, no devolviendo a nadie mal por mal y para que procuremos ser en ti útiles en todo...
(Textos seleccionados por Murray Bodo ofm)
 
FELIPE
-Jardinero de Dios-
(el más pequeñito de todos)
 
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