domingo, 21 de junio de 2026

Pequeñas Semillitas 6354

PEQUEÑAS SEMILLITAS
 
Año 21 - Número 6354 ~ Domingo 21 de Junio de 2026
Desde la ciudad de Córdoba (Argentina)
¡Alabado sea Jesucristo!
La oración que haces al comenzar la jornada y al terminarla, es la expresión de tu amor y confianza en Dios. Entre estos dos momentos, si amas de verdad a Dios con toda el alma y con todas las fuerzas, como dice la Palabra, de alguna manera el recuerdo y la presencia del Señor te acompañarán en las variadas tareas de tu jornada.
“Uno puede orar en las calles, los talleres, las oficinas, las escuelas, y en el recogimiento de la propia habitación o en medio de multitudes. De poco sirve orar por la mañana, si se vive el resto del día como un ateo. La verdadera oración moldea la vida y una vida auténtica exige la oración” (Alexis Carrel). Que la oración gane espacios en tus jornadas.
(PADRE NATALIO)
 
La Palabra de Dios
Lecturas del día
- DOMINGO XII DEL TIEMPO ORDINARIO -
Primera Lectura: Jeremías 20, 10-13
 
Salmo: Sal 68, 8-10. 14 y 17. 33-35
 
Segunda Lectura: Romanos 5, 12-15
 
Santo Evangelio: Mt 10,26-33
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus Apóstoles: «No tengáis miedo a los hombres. Pues no hay nada encubierto que no haya de ser descubierto, ni oculto que no haya de saberse. Lo que yo os digo en la oscuridad, decidlo vosotros a la luz; y lo que oís al oído, proclamadlo desde los terrados.
»Y no temáis a los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma; temed más bien a aquel que puede llevar a la perdición alma y cuerpo en la gehenna. ¿No se venden dos pajarillos por un as? Pues bien, ni uno de ellos caerá en tierra sin el consentimiento de vuestro Padre. En cuanto a vosotros, hasta los cabellos de vuestra cabeza están todos contados. No temáis, pues; vosotros valéis más que muchos pajarillos.
»Porque todo aquel que se declare por mí ante los hombres, yo también me declararé por él ante mi Padre que está en los cielos; pero a quien me niegue ante los hombres, le negaré yo también ante mi Padre que está en los cielos».
 
Comentario:
Hoy, después de elegir a los doce, Jesús los envía a predicar y los instruye. Les advierte acerca de la persecución que posiblemente sufrirán y les aconseja cuál debe ser su actitud: «No temáis a los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma; temed más bien a aquel que puede llevar a la perdición alma y cuerpo en la gehenna» (Mt 10,28). El relato de este domingo desarrolla el tema de la persecución por Cristo con un estilo que recuerda la última Bienaventuranza del Sermón de la Montaña (cf. Mt 5,11).
El discurso de Jesús es paradójico: por un lado dice dos veces “no temáis”, y nos presenta un Padre providente que tiene solicitud incluso por los pajarillos del campo; pero por otra parte, no nos dice que este Padre nos ahorre las contrariedades, más bien lo contrario: si somos seguidores suyos, muy posiblemente tendremos la misma suerte que Él y los demás profetas. ¿Cómo entender esto, pues? La protección de Dios es su capacidad de dar vida a nuestra persona (nuestra alma), y proporcionarle felicidad incluso en las tribulaciones y persecuciones. Él es quien puede darnos la alegría de su Reino que proviene de una vida profunda, experimentable ya ahora y que es prenda de vida eterna: «Por todo aquel que se declare por mí ante los hombres, yo también me declararé por él ante mi Padre que está en los cielos» (Mt 10,32).
Confiar en que Dios estará junto a nosotros en los momentos difíciles nos da valentía para anunciar las palabras de Jesús a plena luz, y nos da la energía capaz de obrar el bien, para que por medio de nuestras obras la gente pueda dar gloria al Padre celestial. Nos enseña san Anselmo: «Hacedlo todo por Dios y por aquella feliz y eterna vida que nuestro Salvador se digna concederos en el cielo».
* P. Antoni POU OSB Monje de Montserrat (Montserrat, Barcelona, España) © Textos de Evangeli.net.
 
Palabras del Santo Padre Pío
«Que tu buen ángel de la guarda vele siempre sobre ti, que pueda ser tu guía en el camino escabroso de la vida. Que siempre te mantenga en la gracia de Jesús y te sostenga con sus manos para que no puedas tropezar en una piedra. Que te proteja bajo sus alas de todas las trampas del mundo, del demonio y la carne»
 
Predicación del Evangelio:
No hay misión sin tribulaciones
En el Evangelio de hoy el Señor Jesús, después de haber llamado y enviado de misión a sus discípulos, les instruye y les prepara para afrontar las pruebas y las persecuciones que deberán encontrar. Ir de misión no es hacer turismo, y Jesús advierte a los suyos: «No les tengáis miedo. Pues no hay nada encubierto que no haya de saberse [...]. Lo que yo os digo en la oscuridad, decidlo vosotros a la luz. [...] Y no temáis a los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma» (vv. 26-28). Pueden matar solamente el cuerpo, no tienen el poder de matar el alma: de estos no tengáis miedo.
 
El envío en misión de parte de Jesús no garantiza a los discípulos el éxito, así como no les pone a salvo de fracasos y sufrimientos. Ellos deben tener en cuenta tanto la posibilidad del rechazo, como la de la persecución. Esto asusta un poco, pero es la verdad.
 
El discípulo está llamado a adaptar su propia vida a Cristo, que fue perseguido por los hombres, conoció el rechazo, el abandono y la muerte en la cruz. ¡No existe la misión cristiana caracterizada por la tranquilidad! Las dificultades y las tribulaciones forman parte de la obra de evangelización, y nosotros estamos llamados a encontrar en ellas la ocasión para verificar la autenticidad de nuestra fe y de nuestra relación con Jesús.
 
Debemos considerar estas dificultades como la posibilidad para ser todavía más misioneros y para crecer en esa confianza hacia Dios, nuestro Padre, que no abandona a sus hijos en la hora de la tempestad. Ante las dificultades del testimonio cristiano en el mundo, no somos olvidados nunca, sino siempre acompañados por el cuidado atento del Padre. Por ello, en el Evangelio de hoy, Jesús tranquiliza tres veces a sus discípulos diciendo: «¡No tengáis miedo!».
 
También en nuestros días, hermanos y hermanas, la persecución contra los cristianos está presente. Nosotros rezamos por nuestros hermanos y hermanas que son perseguidos, y alabamos a Dios porque, no obstante ello, siguen dando testimonio con valor y fidelidad de su fe. Su ejemplo nos ayuda a no dudar en tomar posición a favor de Cristo dando testimonio de Él valientemente en las situaciones de cada día, incluso en contextos aparentemente tranquilos. En efecto, una forma de prueba puede ser incluso la ausencia de hostilidades y de tribulaciones.
 
Además de como «ovejas en medio de los lobos», el Señor, también en nuestro tiempo, nos manda como centinelas en medio de la gente que no quiere ser despertada del torpor mundano, que ignora las palabras de Verdad del Evangelio, construyéndose unas propias verdades efímeras. Y si nosotros vamos o vivimos en estos contextos y decimos las Palabras del Evangelio, esto molesta y no nos mirarán bien.
 
Pero en todo esto el Señor sigue diciéndonos, como decía a los discípulos de su tiempo: «¡No tengáis miedo!». No olvidemos esta palabra: siempre, cuando nosotros tenemos alguna tribulación, alguna persecución, alguna cosa que nos hace sufrir, escuchamos la voz del Señor en el corazón: «¡No tengáis miedo! ¡No tener miedo, ve adelante! ¡Yo estoy contigo!». No tengáis miedo de quien se ríe de vosotros y os maltrata, y no tengáis miedo de quien os ignora o «delante» os honora pero «detrás» combate el Evangelio. Hay muchos que delante nos sonríen, pero luego, por detrás, combaten el Evangelio. Todos les conocemos.
 
Jesús no nos deja solos porque somos preciosos para Él. Por esto no nos deja solos: cada uno de nosotros es precioso para Jesús, y Él nos acompaña. La Virgen María, modelo de humilde y valiente adhesión a la Palabra de Dios, nos ayude a entender que en el testimonio de la fe no cuentan los éxitos, sino la fidelidad a Cristo, reconociendo en cualquier circunstancia, incluso en las más problemáticas, el don inestimable de ser sus discípulos misioneros.
(Papa Francisco, Ángelus 23 Jun 2017 - Imagen de La Verdad)
 
Mes del Sagrado Corazón de Jesús
21.-LA MORTIFICACIÓN
Es el mandato de Jesús. Mandato duro para los cristianos débiles y demasiado apegados a las propias comodidades. Mandato suave y dulce para aquellas almas que sienten la belleza de la perfección, gustan las dulzuras íntimas de la vida cristiana. "Quien quiera seguirme, debe renunciar a sí mismo".
Para seguirle, para ser verdaderos cristianos, debemos corregir nuestros defectos, mortificar nuestras pasiones y nuestros sentidos. El primer médico de nosotros somos nosotros mismos.
Para conocerte bien debes hacer el examen de conciencia cada día, cuando estás libre de ocupaciones materiales.
¿Cómo regulas tus pasiones? ¿Reina en tu corazón la soberbia, la avaricia, la cólera, la indiferencia en hacer el bien, la envidia del bien ajeno? Bajo la excusa de la prudencia, ¿no escondes, quizá el respeto humano? ¿Cómo mortificas tus sentidos?
(Web Católico de Javier)
 
Meditación dominical
El domingo pasado nos conmovíamos ante la escasez de operarios para la mies de Dios. En este domingo Jesús les dice a sus discípulos tres veces: «No tengan miedo». Jesús sabe que sus discípulos se enfrentarán a la oposición, la incomprensión e incluso el rechazo.
La Iglesia primitiva debió ser una comunidad que conocía bien el miedo. Jesús prepara a sus seguidores para el rechazo, la incomprensión y las dificultades a causa de su fe. Seguirlo no siempre facilitará la vida. Por eso, les dice: «No teman a nadie». Les recuerda que Dios nunca los abandona.
¿Podemos confiar en Dios dondequiera que estemos? El Evangelio dice que sí, no porque la vida sea fácil, sino porque Dios no nos abandona en medio de ella. Dios está presente en hospitales, cárceles, escuelas, lugares de trabajo, hogares rotos, apartamentos solitarios y futuros inciertos. Confiar no significa que lo entendamos todo. Significa creer que, incluso cuando nos sentimos débiles, olvidados o temerosos, Dios nos sostiene en sus amorosas manos.
El valor del creyente, en última instancia, no reside en la fuerza humana, sino en la confianza de que Dios permanece fiel en medio de toda prueba. Por lo tanto recordemos: si el miedo nos paraliza, volvamos nuestros ojos a Jesús, que se entregó por completo por nosotros. Jesús, en medio del miedo de Getsemaní, levantó su voz y sus ojos al cielo. Hagamos lo mismo. (Fray Jude Siciliano OP)
 
Agradecimientos
Imaginemos que en el cielo hay dos oficinas diferentes para tratar lo relativo a las oraciones de las personas en la tierra:
Una es para receptar pedidos de diversas gracias, y allí los muchos ángeles que atienden trabajan intensamente y sin descanso por la cantidad de peticiones que llegan en todo momento.
La otra oficina es para recibir los agradecimientos por las gracias concedidas y en ella hay un par de ángeles aburridos porque prácticamente no les llega ningún mensaje de los hombres desde la tierra para dar gracias...
Desde esta sección de "Pequeñas Semillitas" pretendemos juntar una vez por semana (los domingos) todos los mensajes para la segunda oficina: agradecimientos por favores y gracias concedidas como respuesta a nuestros pedidos de oración.
 
💕Desde la ciudad de Gálvez, provincia de Santa Fe, Argentina, agradecen las oraciones hechas en favor de Vanina M., de 37 años de edad, que recibió un trasplante de riñón donado por su tía Patricia Guadalupe. Damos gracias a Dios por el éxito de la cirugía y ambas evolucionan favorablemente.
 
💕 Desde Córdoba, Argentina, los familiares de la bebita Paz M., de un año y medio de edad, agradecen a Dios y a los orantes por la recuperación que viene teniendo esta niñita, que luego de un mes en terapia intensiva por síndrome urémico hemolítico, con respirador y diálisis, ya pasó a sala común sin esa complejidad y en espera de su total normalidad. Seguiremos rezando por ella.
 
💕Desde Córdoba, Argentina, Gabriela M. agradece a Dios, a la Santísima Virgen y a las personas que rezaron por ella, pues los estudios mamarios específicos han resultado todos negativos.
 
Oremos: Bendito seas, Dios mío, porque a pesar de ser yo indigno de toda ayuda, tu generosidad e infinita bondad nunca dejan de otorgar el bien aún a los ingratos y a los que se han apartado de ti. Conviértenos a ti, para que seamos agradecidos, humildes y piadosos, pues Tú eres nuestra salud, nuestra fortaleza y nuestra salvación.
 
Los cinco minutos de San Francisco
Junio: El amor de Dios
Día 21
“Padre nuestro” ¡El más santo creador, redentor, consolador y salvador nuestro!
(Textos seleccionados por Murray Bodo ofm)
 
FELIPE
-Jardinero de Dios-
(el más pequeñito de todos)
 
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