martes, 23 de junio de 2026

Pequeñas Semillitas 6356

PEQUEÑAS SEMILLITAS
 
Año 21 - Número 6356 ~ Martes 23 de Junio de 2026
Desde la ciudad de Córdoba (Argentina)
¡Alabado sea Jesucristo!
Durante la oración construyo una conciencia cada vez mayor de la presencia de Dios en mí. Esta conciencia de Dios dentro de mí aumenta mi percepción de Dios en el prójimo.
Percibo una esperanza en situaciones donde había creído que no había ninguna. Observo un carácter sagrado en otras personas, cualquiera sea su personalidad o su estado de ánimo.
Consciente de la belleza en mi mundo, avivo en mí la alegría de vivir. El estímulo que recibe mi imaginación me motiva para fijarme nuevas metas.
Como soy sensible a los sentimientos ajenos, escucho con amor y percibo el gozo, la preocupación o la soledad que está más allá de las palabras que otros pronuncian. Me regocijo con su gozo y oro con ellos para que todas sus necesidades queden satisfechas.
Tengo conciencia de que Dios está presente en mí y a mí alrededor.
 
La Palabra de Dios
Lecturas del día
- MARTES XII DEL TIEMPO ORDINARIO -
Primera Lectura: 2 Reyes 19, 9-11. 14-21. 31-35. 36
 
Salmo: Sal 47, 2-3a. 3b-4. 9. 10-11
 
Santo Evangelio: Mt 7,6.12-14
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «No deis a los perros lo que es santo, ni echéis vuestras perlas delante de los puercos, no sea que las pisoteen con sus patas, y después, volviéndose, os despedacen. Por tanto, todo cuanto queráis que os hagan los hombres, hacédselo también vosotros a ellos; porque ésta es la Ley y los Profetas. Entrad por la entrada estrecha; porque ancha es la entrada y espacioso el camino que lleva a la perdición, y son muchos los que entran por ella; mas ¡Qué estrecha la entrada y qué angosto el camino que lleva a la Vida!; y pocos son los que lo encuentran».
 
Comentario:
Hoy, Jesús nos hace tres recomendaciones importantes. No obstante, centraremos nuestra atención en la última: «Entrad por la entrada estrecha» (Mt 7,13), para conseguir la vida plena y ser siempre felices, para evitar ir a la perdición y vernos condenados para siempre.
Si echas un vistazo a tu alrededor y a tu misma existencia, fácilmente comprobarás que todo cuanto vale cuesta, y que lo que tiene un cierto nivel está sujeto a la recomendación del Maestro: como han dicho con gran profundidad los Padres de la Iglesia, «por la cruz se cumplen todos los misterios que contribuyen a nuestra salvación» (San Juan Crisóstomo). Una vez me decía, en el lecho de su agonía, una anciana que había sufrido mucho en su vida: «Padre, quien no saborea la cruz no desea el cielo; sin cruz no hay cielo».
Todo lo dicho contradice a nuestra naturaleza caída, aunque haya sido redimida. Por eso, además de enfrentarnos con nuestro natural modo de ser, tendremos que ir a contracorriente a causa del ambiente de bienestar que se fundamenta en el materialismo y en el goce incontrolado de los sentidos, que buscan —al precio de dejar de ser— tener más y más, obtener el máximo placer.
Siguiendo a Jesús —que ha dicho «Yo soy la luz del mundo. El que me siga no caminará a oscuras, sino que tendrá la luz de la vida» (Jn 8,12)—, nos damos cuenta que el Evangelio no nos condena a una vida oscura, aburrida e infeliz, sino todo lo contrario, pues nos promete y nos da la felicidad verdadera. No hay más que repasar las Bienaventuranzas y mirar a aquellos que, después de entrar por la puerta estrecha, han sido felices y han hecho dichosos a los demás, obteniendo —por su fe y esperanza en Aquel que no defrauda— la recompensa de la abnegación: «El ciento por uno en el presente y la vida eterna en el futuro» (Lc 18,30). El “sí” de María está acompañado por la humildad, la pobreza, la cruz, pero también por el premio a la fidelidad y a la entrega generosa.
* Rev. D. Lluís ROQUÉ i Roqué (Manresa, Barcelona, España) © Textos de Evangeli.net – Imagen: Blog Univ. Católica de Valencia.
 
Santoral Católico:
Presbítero
Nació en Castelnuovo Don Bosco (Piamonte, Italia) el año 1811. De joven optó por la carrera eclesiástica y, hechos los estudios, recibió la ordenación sacerdotal en 1833. Su vida discurrió, serena pero intensa, en Turín. Ingresó en la Tercera Orden de san Francisco, como hicieron sus santos colegas Juan Bosco y José Benito Cottolengo. Se incorporó al "Convitto" Eclesiástico de San Francisco de Asís, fundado por Don Guala, en el que los nuevos sacerdotes completaban su formación, y desde la cátedra y el confesonario formó maestros de fe, y hombres y mujeres de Dios. Se le encontraba también con frecuencia en las cárceles atendiendo a los detenidos, o acompañando a los condenados a muerte. Formó un plantel de excelentes sacerdotes entre los que destaca san Juan Bosco. Murió en Turín el 23 de junio de 1860. Pío XII lo proclamó patrono de los encarcelados.
Para más información hacer clic acá.
(Directorio Franciscano – ACI Prensa – Catholic.net)
 
Pensamiento del día
 
es que estos últimos nunca permitirían
que los lidere el más estúpido de la manada»
(WINSTON CHURCHILL)
 
Historias:
La marioneta de trapo
Si por un instante, Dios se olvidara de que soy una marioneta de trapo y me regalara un trozo de vida, posiblemente no diría todo lo que pienso, pero en definitiva pensaría todo lo que digo. Daría valor a las cosas, no por lo que valen, sino por lo que significan. Dormiría poco, soñaría más, entiendo que por cada minuto que cerramos los ojos, perdemos sesenta segundos de luz. Andaría cuando los demás se detienen, despertaría cuando los demás duermen. Escucharía cuando los demás hablan y... ¡Cómo disfrutaría de un buen helado de chocolate!
 
Si Dios me obsequiara un trozo de vida, vestiría sencillo, me tiraría de bruces al sol, dejando descubierto, no solamente mi cuerpo, sino mi alma. Dios mío, si yo tuviera un corazón, escribiría mi odio sobre el hielo, y esperaría a que saliera el sol.
 
Pintaría con un sueño de Van Gogh sobre las estrellas un poema de Benedetti, y una canción de Serrat sería la serenata que le ofrecería a la luna. Regaría con mis lágrimas las rosas, para sentir el dolor de sus espinas, y el encarnado beso de sus pétalos...
 
Dios mío, si yo tuviera un trozo de vida... No dejaría pasar un solo día sin decirle a la gente que quiero, que la quiero. Convencería a cada mujer u hombre de que son mis favoritos y viviría enamorado del amor. A los hombres les probaría cuan equivocados están al pensar que dejan de enamorarse cuando envejecen, sin saber que envejecen cuando dejan de enamorarse. A un niño le daría alas, pero le dejaría que él solo aprendiese a volar. A los viejos les enseñaría que la muerte no llega con la vejez sino con el olvido. Tantas cosas he aprendido de vosotros, los hombres...
 
He aprendido que todo el mundo quiere vivir en la cima de la montaña, sin saber que la verdadera felicidad está en la forma de subir la escarpada.
 
He aprendido que cuando un recién nacido aprieta con su pequeño puño, por vez primera, el dedo de su padre, lo tiene atrapado por siempre.
 
He aprendido que un hombre sólo tiene derecho a mirar a otro hacia abajo, cuando ha de ayudarle a levantarse.
 
Son tantas cosas las que he podido aprender de vosotros, pero realmente de mucho no habrán de servir, porque cuando me guarden dentro de esa maleta, infelizmente me estaré muriendo...
(Autor: Johnny Welch, ventrílocuo)
 
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Mes del Sagrado Corazón de Jesús
23.-FRENTE A TANTO MAL
Cuando San Juan Bautista desde la prisión envió a dos de sus discípulos a Jesús para pedirle si era verdaderamente el redentor prometido. Jesús, por toda respuesta se refirió a los frutos: "Id y referid a Juan que los ciegos ven, los cojos andan, los muertos resucitan, los pobres son evangelizados". Jesús quiere nuestra salvación. Él vive y obra por nosotros; por nosotros muere en la cruz.
Siembra mucho, siembra a manos llenas el bien; no se perderá en la tierra; fructificará siempre para el cielo.
¡Cuántos defectos en las personas que tú conoces, que tú quieres! ¡Cuántas malas inclinaciones y quizá cuántos escándalos! Tú sabes que la caridad cristiana obliga a todos a la corrección fraterna.
(Web Católico de Javier)
 
Meditaciones de “Pequeñas Semillitas”
La Creación, tal como la conocemos ahora, no salió así de las manos de Dios, sino que ella está herida por el pecado. Por eso vemos en ella los signos del sufrimiento, del mal, de la violencia. Como bien dice el Apóstol la creación entera gime con dolores de parto esperando la manifestación de los hijos de Dios.
Estamos acostumbrados a ver que los animales se devoran unos a otros y creemos que eso es lo normal. Pero al principio no fue así, puesto que es por el pecado que entró la violencia en el mundo, la rebelión de los reinos unos contra otros y la lucha del hombre contra el hombre.
Pensemos en esto cuando veamos tragedia en el mundo actual, creyendo firmemente que eso no viene de Dios, sino del mal que ha afectado a la creación.
Y también cuando veamos el sufrimiento en nuestra vida y en la vida de los seres que amamos, no creamos que eso viene de Dios, sino del desorden que ha dejado el pecado en el mundo y en los hombres.
Dios es bueno y todo lo que Él hace es perfecto. Por eso si vemos imperfección en algún lado, y la enfermedad es imperfección, y el sufrimiento es imperfección, entonces es que eso no viene de Dios.
Es bueno tener esto presente para no creer que Dios es cruel, porque sólo viendo los programas de televisión, que muestran la naturaleza y los animales, cómo se depredan unos a otros, podemos creer que Dios es cruel y no es así. En todo caso es la crueldad del demonio que se ha infiltrado en la creación por el pecado. ¡Bendito sea Dios!
🌸
Debemos perseverar en gracia de Dios, y así alcanzar la perseverancia final, es decir, que al fin de nuestra vida nos encontremos en gracia de Dios y nos salvemos. Pero esta perseverancia no se alcanzará sin oración. Y la oración no puede ser esporádica, sino perseverante.
¡Cuánta necesidad tenemos de perseverar en la oración! Si no rezamos, estamos perdidos en el tiempo y en la eternidad. Y si rezamos un tiempo, pero luego dejamos la oración, veremos que aparentemente no pasa nada, pero seremos como esas frutas de los árboles que están maduras y que se pasan de fecha, y que aparentemente están sanas, pero que de pronto caen al suelo, podridas, y terminan en el estercolero. Así también nosotros, si dejamos de rezar, terminaremos en el abismo infernal, porque nadie se salva sin la ayuda de Dios, y Dios no da ordinariamente su ayuda a quien no reza.
Si bien es necesario aprender a perseverar en todo lo bueno que hagamos, el corazón de nuestra vida cristiana debe ser la oración, y por eso necesitamos perseverar en la oración, cosa que vale más que todo el oro del mundo. Por eso no podemos tener excusas de que nos falta tiempo para rezar, u otro motivo, porque ya lo ha dicho San Alfonso María de Ligorio: “El que reza se salva, y el que no reza se condena”, y ésta es una gran verdad que ojalá no la debamos experimentar en carne propia.
Comencemos de a poco, aunque sea las tres avemarías todos los días. Luego podemos intentar rezar un misterio del rosario y perseverar un tiempo en ello. Y si luego nos animamos, rezar el Rosario entero. Si un día no podemos rezarlo entero, entonces rezar uno o dos misterios, pero nunca dejar de rezar. Si hacemos así, Dios tendrá compasión de nosotros, nos dará el gusto por la oración, y con el tiempo rezaremos mucho y obtendremos muchos frutos y consuelo.
 
Los cinco minutos de San Francisco
Junio: El amor de Dios
Día 23
“Santificado sea tu nombre”, que podamos comprender más claramente tu mensaje, para que conozcamos la anchura de tus beneficios, la longitud de tus promesas, la altura de tu grandeza y la profundidad de tus juicios.
(Textos seleccionados por Murray Bodo ofm)
 
FELIPE
-Jardinero de Dios-
(el más pequeñito de todos)
 
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