PEQUEÑAS
SEMILLITAS
Año
21 - Número 6271 ~ Martes 24 de Marzo de 2026
Desde
la ciudad de Córdoba (Argentina)
¡Alabado sea Jesucristo!
Mi Dios, mi Señor, deseo despertarme siempre con el ánimo y la esperanza
puesta en Ti y en tu amor, pero los agobios de mi vida, las preocupaciones del
mundo me han llevado por cauces de dolor y sufrimiento, lejos de Ti y de tu
poder sanador. He manchado el templo de mi cuerpo con banalidades y lo he
desviado del camino de vida que me lleva a Ti. Ayúdame a purificarlo y dejarlo
habitable para cuando te presentes con justicia en mi vida. Te lo entrego así,
manchado y corrupto, para que con el látigo de tu misericordia, lo restaures y
lo edifiques según tu Espíritu. Haz de mi corazón, el templo de tu amor, en
dónde haya siempre un verdadero encuentro íntimo contigo y mores todos los días
de mi vida. Quiero tener una amistad sólida contigo, amarte y respetarte a Ti y
al Padre en todo lugar. Que mi alma se transforme en casa de oración, atenta a
lo que me dices y dispuesta a alabarte y darte gracias por todo lo que me
regalas sin merecerlo. Te presento mis manos manchadas por la indiferencia a
tus cosas sagradas. Ven y purifícalas, limpia mi corazón y reestablece en él la
misión que me has encomendado. Amén.
(Píldoras de fe)
La Palabra de Dios
Lecturas del día
- MARTES 5 DE CUARESMA -
♡ Primera Lectura: Números 21, 4-9
♡ Salmo: Sal 101, 2-3. 16-18. 19-21
♡ Santo Evangelio: Jn 8,21-30
En aquel tiempo, Jesús dijo a los fariseos: «Yo me voy y vosotros me
buscaréis, y moriréis en vuestro pecado. Adonde yo voy, vosotros no podéis ir».
Los judíos se decían: «¿Es que se va a suicidar, pues dice: ‘Adonde yo voy,
vosotros no podéis ir’?». Él les decía: «Vosotros sois de abajo, yo soy de
arriba. Vosotros sois de este mundo, yo no soy de este mundo. Ya os he dicho
que moriréis en vuestros pecados, porque si no creéis que Yo Soy, moriréis en
vuestros pecados».
Entonces le decían: «¿Quién eres tú?». Jesús les respondió: «Desde el
principio, lo que os estoy diciendo. Mucho podría hablar de vosotros y juzgar,
pero el que me ha enviado es veraz, y lo que le he oído a Él es lo que hablo al
mundo». No comprendieron que les hablaba del Padre. Les dijo, pues, Jesús:
«Cuando hayáis levantado al Hijo del hombre, entonces sabréis que Yo Soy, y que
no hago nada por mi propia cuenta; sino que, lo que el Padre me ha enseñado,
eso es lo que hablo. Y el que me ha enviado está conmigo: no me ha dejado solo,
porque yo hago siempre lo que le agrada a Él». Al hablar así, muchos creyeron
en Él.
♡ Comentario:
Hoy, martes V de Cuaresma, a
una semana de la contemplación de la Pasión del Señor, Él nos invita a mirarle
anticipadamente redimiéndonos desde la Cruz: «Jesucristo es nuestro pontífice,
su cuerpo precioso es nuestro sacrificio que Él ofreció en el ara de la Cruz
para la salvación de todos los hombres» (San Juan Fisher).
«Cuando hayáis levantado al Hijo del hombre...» (Jn 8,28). En efecto,
Cristo Crucificado —¡Cristo “levantado”!— es el gran y definitivo signo del
amor del Padre a la Humanidad caída. Sus brazos abiertos, extendidos entre el
cielo y la tierra, trazan el signo indeleble de su amistad con nosotros los
hombres. Al verle así, alzado ante nuestra mirada pecadora, sabremos que Él es
(cf. Jn 8,28), y entonces, como aquellos judíos que le escuchaban, también
nosotros creeremos en Él.
Sólo la amistad de quien está familiarizado con la Cruz puede
proporcionarnos la connaturalidad para adentrarnos en el Corazón del Redentor.
Pretender un Evangelio sin Cruz, despojado del sentido cristiano de la
mortificación, o contagiado del ambiente pagano y naturalista que nos impide
entender el valor redentor del sufrimiento, nos colocaría en la terrible
posibilidad de escuchar de los labios de Cristo: «Después de todo, ¿para qué
seguir hablándoos?».
Que nuestra mirada a la Cruz, mirada sosegada y contemplativa, sea una
pregunta al Crucificado, en que sin ruido de palabras le digamos: «¿Quién eres
tú?» (Jn 8,25). Él nos contestará que es «el Camino, la Verdad y la Vida» (Jn
14,6), la Vid a la que sin estar unidos nosotros, pobres sarmientos, no podemos
dar fruto, porque sólo Él tiene palabras de vida eterna. Y así, si no creemos
que Él es, moriremos por nuestros pecados. Viviremos, sin embargo, y viviremos
ya en esta tierra vida de cielo si aprendemos de Él la gozosa certidumbre de
que el Padre está con nosotros, no nos deja solos. Así imitaremos al Hijo en
hacer siempre lo que al Padre le agrada.
* Rev. D. Josep Mª MANRESA Lamarca (Valldoreix, Barcelona, España) ©
Textos de Evangeli.net – Imagen: Parroquia Stella Maris (Málaga).
Santoral Católico:
Virgen
Nació en Suecia el año
1331, hija de la mística y fundadora santa Brígida de Suecia. Muy joven fue
dada en matrimonio al noble Edgar Lydersson; ambos esposos acordaron vivir
consagrados al Señor y en continencia. A los 19 años marchó a Roma y compartió
allí con su madre una intensa vida religiosa; también la acompañó en su
peregrinación a Tierra Santa. Cuando falleció Brígida, Catalina trasladó sus
restos a Suecia y los depositó en el monasterio de Vadstena, de la Orden del
Santísimo Salvador fundada por la madre, en el que Catalina misma ingresó al
quedar viuda. En 1380 la eligieron abadesa y en 1381 murió.
Para más información hacer clic acá.
(Directorio Franciscano – ACI Prensa – Catholic.net)
Santoral Católico:
San Óscar Arnulfo Romero
Arzobispo y Mártir
Nació en 1917 en Ciudad Barrios, El Salvador. De joven ingresó en el
seminario y estudió en Roma, donde fue ordenado sacerdote en 1942. De vuelta en
su tierra, ejerció el ministerio parroquial, fue rector del seminario
interdiocesano, director de revistas pastorales y secretario de la Conferencia
Episcopal. Era hombre de oración y estudio, y se le tenía por conservador y
tradicionalista. En 1970 fue nombrado obispo auxiliar de San Salvador, en 1974
obispo de Santiago de María y en 1977 arzobispo de San Salvador. Sus virtudes y
su amor a los pobres, y al parecer la violencia ejercida sobre el pueblo, le
llevaron a cambiar radicalmente su postura frente al poder establecido. En la
radio, pastorales, homilías y demás medios a su alcance, denunció la violación
de los derechos humanos sufrida por la población, y llegó a pedir a soldados y
policías que desobedecieran la orden injusta de matar a inocentes. El 24 de
marzo de 1980, mientras celebraba la misa, en el momento del ofertorio, lo
mataron a tiros. Beatificado como mártir el 23 de mayo de 2015. Canonizado el
14 de octubre de 2018 por el Papa Francisco.
Para más información hacer clic acá.
(Directorio Franciscano – Píldoras de Fe – Catholic.net)
Pensamiento del día
«Tiene que proponer la
Iglesia católica, entonces, una educación que haga de los hombres sujetos de su
propio desarrollo, protagonistas de la historia. No masa pasiva, conformista,
sino hombres que sepan lucir su inteligencia, su creatividad, su voluntad para
el servicio común de la patria»
(SAN
ÓSCAR A. ROMERO)
Historias:
Juan el sarnoso
No se acordaba desde cuándo era "el
sarnoso". Siempre lo despreciaron, desde muy pequeño. Tampoco recordaba si
tenía papás. Siempre mendigando para alimentarse. No se podía quejar, los
aldeanos se aprestaban a darle alimentos con tal de verlo lejos. Muy lejos.
Hacía unos años, se había acercado a escuchar un violinista quien, asustado,
por alejarse de Juan, dejó su instrumento. Juan lo persiguió para entregárselo,
pero aquél prefirió perder su violín antes de correr el peligro de infectarse.
Juan comenzó, entonces, a tocar el violín.
Torpemente, al principio; pero, como disponía de tiempo, cada vez fue más hábil
hasta convertirse en un verdadero virtuoso. No faltaron las personas que
quisieron acercarse encantadas, pero ganaban las gentes prejuiciosas e
ignorantes decretando que hasta su música podía contagiar la sarna.
Mientras, Juan tenía cada vez más sarna. La
comezón se fue extendiendo a todo su cuerpo. Sólo por milagro se salvaban las
manos, con las que iba tocando melodías cada vez más dulces. Y así, dulce y
solitariamente transcurría su existencia cuando, por lo que los aldeanos
pregonaban a gritos, se enteró que alguien había nacido en un portal. Suceso
común en la época, sólo que parecía que este era un personaje importante. Algo
comentaban de una reina que no había alcanzado a dar a luz en otro lado. Pero
también escuchó que el padre era un carpintero (¿?). El caso es que era tan
importante el pequeñito que, no conforme con lo que ya se anunciaba a gritos,
el Cielo decidió ponerle una estrella de anuncio (como los faros que ponen
ahora para inaugurar las discotecas), lo que hizo que Juan localizara
fácilmente el lugar.
Olvidándose de la comezón y del miedo que le
tenían los otros, a paso veloz y acompañado de una hermosa marcha militar (en
violín), Juan se decidió a alcanzar el portal tan publicitado. En el camino
escuchó que, además, este niño repartía milagros. Por supuesto, en cuanto
llegó, le intentaron bloquear el acceso. Acababan de irse unos reyes, que, al
parecer, traían importantes regalos. Y es que Juan no traía presente alguno,
como no fuera el riesgo de contagio.
Una pastora, caritativa, le susurró al oído:
-Hace unos días vino un muchachito con un
tambor; le franquearon la entrada porque dijo no tener más presente que su
música.
Juan, más impulsado por su curiosidad que por
fervor alguno, tocando el violín cada vez más fuerte, se abrió paso como
columna de granaderos, apartando a cualquiera con su decisión, aplomo y
contagio.
De lleno en el portal, alcanzó a ver cómo
aquella Reina y el enigmático Carpintero huyeron, pidiéndole no tocara ni al
niño, ni a una vaca que andaba por ahí. Sólo quedaron con él un bebé -que no
parecía tener nada de particular- y un pastor con grandes alas doradas.
Nunca supo por qué comenzó a tocar ante el bebé
las más hermosas melodías cuando, para su asombro, el niño habló:
-Juan, tú no tienes sarna-. Juan permaneció mudo
y con la boca abierta, moviendo la cabeza de un lado a otro. Al niño no le
importó, y prosiguió:
-Lo que tú tienes son polillas-.
-¡Bonito consuelo que me ofreces!-, dice Juan,
entre riendo y enfurecido -¿Qué me importa si es sarna, polillas o lepra? El
resultado es el mismo. ¿No dicen por ahí que tú repartes milagros? Vengo a ver
si me lo quitas, lo que sea que tengo.
El niño perdió su actitud ceremoniosa para
soltar enorme carcajada y le increpó: -¿No te das cuenta que son sólo polillas?
Pero además-, agregó, -de una especie extraña. Son polillas
"sicosomáticas" .
-¡Peor!-, alegó Juan. -Yo quería el milagro de
librarme de esto. Pero he venido por una decepción más.
-¡Eso es lo que tienes! ¡Date cuenta! Quiero
decirte que tus polillas no son como polillas, o sea, como animalitos, tus
polillas son los escozores, las comezones, la picazón, pues, que te va quedando
de las decepciones que sufres. No te liberas de ellas, sino que te las vas
quedando puestas, por eso te siguen picando toda la vida.
-¿Y qué?- responde Juan enfurecido, -¿de qué me
sirve saber todo eso de las "escomezones" , si me voy a quedar así?
-Lo que quiero decirte es que no te vas a quedar
así, si no quieres, Y no voy a ser yo quien realice el milagro.
-¡Claro, también tienes miedo de contagiarte!
-¡No me entiendes! Es algo que puedes hacer tú
solo. Baila, Juan. Baila.
-No te burles de mí.
-Nadie se está burlando. ¿Qué no te acuerdas que
a bailar le dicen "regar la polilla"? En serio, baila. Pero no bailes
así nomás. Baila con mucha alegría. Baila como cuando eras niño. Que no te
importe nada: sonríe, brinca. Empieza tocando tu violín, ta..ta..ta.. tara
tará, ta, ta, turu turú... ¡eso! Sigue, Juan, ahora empiézate a mover, ¡así!
¿Ves, qué fácil? ¡Síguele!-.
Juan continuó moviéndose, y "regando la
polilla" que, efectivamente, fue a dar al suelo.
Fue dejando montones de gusanitos de todos
colores, que amenazaban con volverse a subir. Pero ahí, el niño -que, por
cierto, se llamaba Jesús-, le indicó que, rítmicamente, fuera pisando las
polillas para terminar con ellas. Juan, feliz, fue sintiendo cómo toda la piel
se le iba limpiando, ya no había comezón, sólo mucha alegría y, dándole gracias
a Jesús, quien quedó también feliz, se alejó golpeando, ora con el tacón, ora
con la planta, ora cepillaba el suelo con la punta, aplastando las polillas.
Cuando lo vieron algunos de los pastores, le
gritaron:
-¡Juan, qué bien te ves, ya te curaste! Pero,
-agregaban intrigados- ¿qué extraña forma de correr es esa?
-¡No estoy corriendo, Es una forma de matar
decepciones. Se llama Zapateado!
Y así, zapateando y riendo, Juan recibió el
regalo del Niño.
(Texto de Ana Zarina Palafox Méndez)
Súmate al canal
de WhatsApp
de "Pequeñas
Semillitas"
Para sumarte gratis al
canal de WhatsApp puedes entrar en: https://whatsapp.com/channel/0029VablI734o7qTX6m58i2X
Una vez allí tocas “ver
canal” y a continuación “seguir”. Todos los días encontrarás nuestra
publicación al abrir el WhatsApp yendo a la parte de abajo donde dice
“Novedades”.
Es muy importante para
nosotros que más personas se sumen al Canal porque de esa forma lograremos
llegar con la Palabra de Dios y demás mensajes a más corazones de todo el mundo
que necesitan recibir la Buena Noticia del Salvador.
Y con los envíos por
email, cada día tenemos más dificultades para poder hacerlos, de modo que los
que se puedan pasar al Canal y dejar los emails, mucho mejor.
Hago un especial
agradecimiento a todas las personas que en estos días se han ido sumando al
canal, que en poco tiempo hemos superado los 400 miembros.
Meditaciones de Cuaresma
Día 35º. Martes 24 de marzo de 2026
En una obra del escritor brasileño Pedro Bloch
encuentro un diálogo con un niño que me deja literalmente conmovido.
- ¿Rezas a Dios? - pregunta Bloch.
- Sí, cada noche - contesta el niño.
- ¿Y qué le pides?
- Nada. Le pregunto si puedo ayudarle en algo.
Y ahora soy yo quien me pregunto a mí mismo qué
sentirá Dios al oír a este chiquillo que no va a Él, como la mayoría de los
mayores, pidiéndole dinero, salud, amor o abrumándole de quejas, de protestas
por lo mal que marcha el mundo, y que en cambio, lo que hace es simplemente
ofrecerse a echarle una mano, si es que la necesita para algo.
Que muchos días le reces así a Dios.
Los cinco minutos de San Francisco
Marzo: Cuaresma y Pascua
Día 24
Eran admirables la ternura y compasión con que
Francisco socorría a los que padecían alguna enfermedad. Y si se daba cuenta de
que alguien sufría alguna carencia o necesidad, llevado por la dulzura de su
corazón, en esa persona veía al mismo Cristo sufriente. El amor de Cristo sólo
intensificaba su natural inclinación a la compasión.
(Textos seleccionados por Murray Bodo ofm)
FELIPE
-Jardinero de Dios-
(el más pequeñito de todos)
BLOG de ”PEQUEÑAS SEMILLITAS”
♡
FACEBOOK de “FELIPE DE URCA”
♡
FACEBOOK de
“PEQUEÑAS SEMILLITAS”
♡
Canal de WHATSAPP de “PEQUEÑAS SEMILLITAS”
♡
”X” (ex TWITTER) de “PEQUEÑAS SEMILLITAS”
♡
INSTAGRAM: FELIPE DE URCA
No hay comentarios:
Publicar un comentario
¡Gracias por participar comentando! Por favor, no te olvides de incluir tu nombre y ciudad de residencia al finalizar tu comentario dentro del cuadro donde escribes.