jueves, 12 de marzo de 2026

Pequeñas Semillitas 6259

PEQUEÑAS SEMILLITAS
 
Año 21 - Número 6259 ~ Jueves 12 de Marzo de 2026
Desde la ciudad de Córdoba (Argentina)
¡Alabado sea Jesucristo!
No estás hecho de acero, y eso está bien. Eres piel, memoria, emoción.
Hay días en que todo te toca más de la cuenta, como si el mundo pesara justo donde más te duele.
Pero esa sensibilidad también es señal de que sigues vivo. Y mientras respires, Dios puede usarte para algo hermoso.
 
La Palabra de Dios
Lecturas del día
- JUEVES 3 DE CUARESMA -
Primera Lectura: Jeremías 7, 23-28
 
Salmo: Sal 94, 1-2. 6-7. 8-9
 
Santo Evangelio: Lc 11,14-23
En aquel tiempo, Jesús estaba expulsando un demonio que era mudo; sucedió que, cuando salió el demonio, rompió a hablar el mudo, y las gentes se admiraron. Pero algunos de ellos dijeron: «Por Beelzebul, Príncipe de los demonios, expulsa los demonios». Otros, para ponerle a prueba, le pedían una señal del cielo. Pero Él, conociendo sus pensamientos, les dijo: «Todo reino dividido contra sí mismo queda asolado, y casa contra casa, cae. Si, pues, también Satanás está dividido contra sí mismo, ¿cómo va a subsistir su reino?, porque decís que yo expulso los demonios por Beelzebul. Si yo expulso los demonios por Beelzebul, ¿por quién los expulsan vuestros hijos? Por eso, ellos serán vuestros jueces. Pero si por el dedo de Dios expulso yo los demonios, es que ha llegado a vosotros el Reino de Dios. Cuando uno fuerte y bien armado custodia su palacio, sus bienes están en seguro; pero si llega uno más fuerte que él y le vence, le quita las armas en las que estaba confiado y reparte sus despojos. El que no está conmigo, está contra mí, y el que no recoge conmigo, desparrama».
 
Comentario:
Hoy, en la proclamación de la Palabra de Dios, vuelve a aparecer la figura del diablo: «Jesús estaba expulsando un demonio que era mudo» (Lc 11,14). Cada vez que los textos nos hablan del demonio, quizá nos sentimos un poco incómodos. En cualquier caso, es cierto que el mal existe, y que tiene raíces tan profundas que nosotros no podemos conseguir eliminarlas del todo. También es verdad que el mal tiene una dimensión muy amplia: va “trabajando” y no podemos de ninguna manera dominarlo. Pero Jesús ha venido a combatir estas fuerzas del mal, al demonio. Él es el único que lo puede echar.
Se ha calumniado y acusado a Jesús: el demonio es capaz de conseguirlo todo. Mientras que la gente se maravilla de lo que ha obrado Jesucristo, «algunos de ellos dijeron: ‘Por Beelzebul, Príncipe de los demonios, expulsa los demonios’» (Lc 11,15).
La respuesta de Jesús muestra la absurdidad del argumento de quienes le contradicen. De paso, esta respuesta es para nosotros una llamada a la unidad, a la fuerza que supone la unión. La desunión, en cambio, es un fermento maléfico y destructor. Precisamente, uno de los signos del mal es la división y el no entenderse entre unos y otros. Desgraciadamente, el mundo actual está marcado por este tipo de espíritu del mal que impide la comprensión y el reconocimiento de los unos hacia los otros.
Es bueno que meditemos cuál es nuestra colaboración en este “expulsar demonios” o echar el mal. Preguntémonos: ¿pongo lo necesario para que el Señor expulse el mal de mi interior? ¿Colaboro suficientemente en este “expulsar”? Porque «del corazón del hombre salen las intenciones malas» (Mt 15,19). Es muy importante la respuesta de cada uno, es decir, la colaboración necesaria a nivel personal.
Que María interceda ante Jesús, su Hijo amado, para que expulse de nuestro corazón y del mundo cualquier tipo de mal (guerras, terrorismo, malos tratos, cualquier tipo de violencia). María, Madre de la Iglesia y Reina de la Paz, ¡ruega por nosotros!
* Rev. D. Josep GASSÓ i Lécera (Ripollet, Barcelona, España) © Textos de Evangeli.net – Imagen: Misioneros Digitales Católicos.
 
Santoral Católico:
Sacerdote y Fundador
Nació en Pontecurone (Piamonte, Italia) el año 1872. Muy joven ingresó en el convento franciscano de Voghera, que al año tuvo que dejar por motivos de salud. Fue alumno de san Juan Bosco en Turín hasta que en 1889 entró en el seminario diocesano de Tortona; se ordenó de sacerdote en 1895. A lo largo de su vida fundó numerosos oratorios, colegios, instituciones, congregaciones, entre los que cabe destacar la Pequeña Obra de la Divina Providencia, dedicada al ejercicio de la caridad, y los Pequeños Cottolengos, para los que sufren y los abandonados, surgidos en la periferia de las grandes ciudades. Su vida estuvo marcada por un gran amor a Cristo y a la Virgen, a la Iglesia y al Papa, y también al hombre, cuerpo y alma. Fue un gran apóstol, valiente e infatigable, lleno de bondad y ternura, entregado en particular a la causa de los que sufren, los marginados, las viudas y los huérfanos, y todos los pobres y desamparados. Falleció en San Remo el 12 de marzo de 1940. Lo canonizó san Juan Pablo II el año 2004.
Para más información hacer clic acá.
(Directorio Franciscano – ACI Prensa – Catholic.net)
 
Pensamiento del día
«Tomé por mi abogado y señor al glorioso San José y me encomendé sinceramente a él; y descubrí que este mi padre y señor me libró tanto de este problema como de otros problemas mayores relacionados con mi honor y la pérdida de mi alma, y que me dio mayores bendiciones de las que podía pedirle»
(SANTA TERESA DE ÁVILA)
 
Historias:
La niña del helado
Carmen no sabía qué le pasaba a su abuela. Siempre se olvidaba de todo: dónde había guardado el azúcar, cuando vencían las cuentas y a qué hora debía estar lista para que la llevaran de compras al almacén.
- ¿Qué le pasa a la abuela? -preguntó-. Era una persona tan ordenada... Ahora parece triste, perdida y no recuerda las cosas.
- La abuela está envejeciendo -contestó mamá- En estos momentos necesita mucho amor, querida.
- ¿Qué quiere decir envejecer? -preguntó Carmen-. ¿Todo el mundo se olvida de las cosas? ¿Me pasará a mí?
- No, Carmen, no todo el mundo se olvida de las cosas cuando envejece. Creemos que la abuela tiene la enfermedad de Alzheimer y eso la hace más olvidadiza. Tal vez tengamos que ponerla en un hogar especial donde puedan darle los cuidados que necesita.
- Oh, mamá, ¡qué horrible! Va a echar mucho de menos su casita, ¿no es cierto?
- Tal vez, pero no hay otra solución. Estará bien atendida y allí, encontrará nuevas amigas.
Carmen parecía apesadumbrada. La idea no le gustaba en absoluto.
- ¿Podremos ir a verla con frecuencia? -preguntó-. La voy a echar de menos, aunque se olvide de las cosas.
- Podremos ir los fines de semana -contestó mamá-. Y llevarle regalos.
- ¿Un helado, por ejemplo? A la abuela le gusta el helado de vainilla -sonrió Carmen.
La primera vez que visitaron a la abuela en el hogar para ancianos, Carmen estuvo a punto de llorar.
- Mamá, casi toda esa gente está en sillas de ruedas -observó.
- La necesitan; de lo contrario se caerían -explicó mamá- Ahora, cuando veas a la abuela, sonríe y dile que se la ve muy bien.
La abuela estaba sentada, muy sola, en un rincón de lo que llamaban la sala del sol. Tenía la mirada perdida entre los árboles de afuera. Carmen abrazó a la abuela.
- Mira -le dijo-. Te hemos traído un regalo: helado de vainilla, el que más te gusta.
La abuela tomó el cucurucho y la cuchara y empezó a comer sin decir palabra.
- Estoy segura de que lo está disfrutando, querida -le aseguró la madre.
- Pero parece no conocernos -dijo Carmen, desilusionada.
- Tienes que darle tiempo -explicó mamá-. Está en un nuevo ambiente y debe adaptarse.
Sin embargo, la siguiente vez que visitaron a la abuela sucedió lo mismo. Comió el helado y sonrió a ambas, pero no dijo palabra alguna.
- Abuela, ¿sabes quién soy? -preguntó Carmen.
- Eres la chica que me trae el helado -dijo la abuela.
- Sí, pero también soy Carmen, tu nieta. ¿No te acuerdas, abuela, de mí? -preguntó, rodeando con sus brazos a la anciana. La abuela sonrió levemente.
- ¿Si recuerdo? Claro que recuerdo. Eres la niña que me trae el helado.
De pronto, Carmen se dio cuenta que la abuela nunca la recordaría. Estaba viviendo en su propio mundo, rodeada de recuerdos difusos y de soledad.
- ¡Cómo te quiero, abuela! -exclamó.
En ese momento vio rodar una lágrima por la mejilla de su abuela.
- Amor -dijo-. Recuerdo el amor.
- ¿Ves querida? Eso es todo lo que dese-intervino mamá-. Amor.
- Entonces, le traeré helado todos los fines de semana y la abrazaré aunque no me recuerde -resolvió Carmen.
Después de todo, recordar el amor era mucho más importante que recordar un nombre. El amor, como reflejo de Dios, permanece incluso cuando la memoria se desvanece.
Ora a Dios por todos los enfermos de Alzheimer, así como por sus familiares que sufren junto a ellos.
(Web Católico de Javier)
 
Meditaciones de Cuaresma
Día 23º. Jueves  12 de marzo de 2026
"Soy consciente, rezaba Newman, de que a pesar de mis faltas, deseo vivir y morir para gloria de Dios. Deseo entregarme completamente a Él como instrumento suyo para la tarea que quiera y a costa de cualquier sacrificio personal".
Hoy puedes hacer tuya la oración de Newman, converso inglés que tanto hizo por la Iglesia de su país: “¡Señor, aunque no valga nada, aquí estoy para hacer, por Ti, lo que quieras!”.
Te copio parte de un artículo de Bernabé Tierno y te animo a que quieras ser, haciendo favores "normales", un héroe anónimo: "Jamás pensé que estar en contacto con la enfermedad y el sufrimiento de los demás podría hacerme tanto bien. Estando de camillero en Lourdes, una señora, medio ciega y sin piernas, rezaba el rosario. Como advertí preocupación en su rostro, le pregunté qué le apenaba. Ella me respondió: "Me entristece este pobre hombre de la camilla de al lado". Se me hizo un nudo en la garganta y pensé, ¡Dios mío! Ella sí que está físicamente mal y, sin embargo, no piensa en sí misma.
Esta aleccionadora experiencia me la contaba hace unos días en San Sebastián el propio protagonista, Luis, un hombre de mediana edad que, desde hace años, junto con su esposa, asiste como camillero voluntario a los enfermos que peregrinan a Lourdes. Tantas personas anónimas, la mayoría donantes de sangre, como Luis, que no desaprovechan la menor ocasión que se les presenta para ayudar según sus posibilidades, son héroes anónimos.
Tú nos explicaste que lo que hacemos con los demás lo hacemos contigo. Por eso trataré de ser generoso, Jesús, con los demás. En concreto estos días de Cuaresma procuraré hacer muchos favores. Recuérdamelo, por favor, y que sepas que los haré por amor a ti y a ellos. ¡Cada día, al menos, un buen favor!
 
Los cinco minutos de San Francisco
Marzo: Cuaresma y Pascua
Día 12
Durante varios años Francisco experimentó una pesadísima tentación espiritual, que le provocaba una gran angustia. Entonces un día, mientras rezaba en la Porciúncula, oyó en espíritu una voz: “Francisco, si tienes fe como un grano de mostaza, dirás a esta montaña que se traslade y se trasladará”. “Señor -respondió- ¿cuál es la montaña que yo debería trasladar” Y oyó de nuevo: “La montaña es tu tentación”. Y él, llorando, dijo: “Señor, hágase en mí como has dicho”. Inmediatamente la tentación desapareció y se sintió liberado y lleno de paz en su interior.
(Textos seleccionados por Murray Bodo ofm)
 
FELIPE
-Jardinero de Dios-
(el más pequeñito de todos)
 
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