PEQUEÑAS
SEMILLITAS
Año
21 - Número 6268 ~ Sábado 21 de Marzo de 2026
Desde
la ciudad de Córdoba (Argentina)
¡Alabado sea Jesucristo!
¡PAZ! A la obra gigantesca de la paz mundial, tú puedes aportar tu
sonrisa, la paz de tu propio corazón, porque quien está en paz consigo mismo,
la irradia a su alrededor, a la familia, al círculo de amigos, al entorno de su
trabajo cotidiano. Además, trata de evitar toda intolerancia y discriminación.
Ahí tienes un programa, simple y fácil, para ser un constructor eficaz de la
paz.
Si tú crees que una sonrisa es más fuerte que un arma; si tú crees que lo
que une a los hombres es más fuerte que lo que los separa; si tú crees en el
poder de una mano extendida; si tú crees que ser diferente es una riqueza y no
un peligro, entonces... ¡Vendrá la paz!
Si tú sabes mirar al otro con un poquito de amor; si tú sabes preferir la
esperanza a la sospecha; si tú estás persuadido que te corresponde tomar la
iniciativa antes que el otro; si todavía la mirada de un niño llega a desarmar
tu corazón, entonces... ¡Vendrá la paz!
San Juan Pablo II dijo: “Los creyentes de todas las religiones, junto con
los hombres de buena voluntad, abandonando cualquier forma de intolerancia y
discriminación, están llamados a construir la paz”. Hoy puedes practicar una
idea genial y fácil de Madre Teresa de Calcuta: “La paz comienza con una
sonrisa”.
(PADRE NATALIO BÉRTOLO)
La Palabra de Dios
Lecturas del día
- SÁBADO 4 DE CUARESMA -
♡ Primera Lectura: Jeremías 11, 18-20
♡ Salmo: Sal 7, 2-3. 9bc-10. 11-12
♡ Santo Evangelio: Jn 7,40-53
En aquel tiempo, muchos entre la gente, que habían escuchado a Jesús,
decían: «Éste es verdaderamente el profeta». Otros decían: «Éste es el Cristo».
Pero otros replicaban: «¿Acaso va a venir de Galilea el Cristo? ¿No dice la
Escritura que el Cristo vendrá de la descendencia de David y de Belén, el
pueblo de donde era David?».
Se originó, pues, una disensión entre la gente por causa de Él. Algunos de
ellos querían detenerle, pero nadie le echó mano. Los guardias volvieron donde
los sumos sacerdotes y los fariseos. Estos les dijeron: «¿Por qué no le habéis
traído?». Respondieron los guardias: «Jamás un hombre ha hablado como habla ese
hombre». Los fariseos les respondieron: «¿Vosotros también os habéis dejado
embaucar? ¿Acaso ha creído en Él algún magistrado o algún fariseo? Pero esa
gente que no conoce la Ley son unos malditos».
Les dice Nicodemo, que era uno de ellos, el que había ido anteriormente
donde Jesús: «¿Acaso nuestra Ley juzga a un hombre sin haberle antes oído y sin
saber lo que hace?». Ellos le respondieron: «¿También tú eres de Galilea?
Indaga y verás que de Galilea no sale ningún profeta». Y se volvieron cada uno
a su casa.
♡ Comentario:
Hoy el Evangelio nos presenta las diferentes reacciones que producían las
palabras de nuestro Señor. No nos ofrece este texto de Juan ninguna palabra del
Maestro, pero sí las consecuencias de lo que Él decía. Unos pensaban que era un
profeta; otros decían «Éste es el Cristo» (Jn 7,41).
Verdaderamente, Jesucristo es ese “signo de contradicción” que Simeón
había anunciado a María (cf. Lc 2,34). Jesús no dejaba indiferentes a quienes
le escuchaban, hasta el punto de que en esta ocasión y en muchas otras «se
originó, pues, una disensión entre la gente por causa de Él» (Jn 7,43). La
respuesta de los guardias, que pretendían detener al Señor, centra la cuestión
y nos muestra la fuerza de las palabras de Cristo: «Jamás un hombre ha hablado
como habla ese hombre» (Jn 7,46). Es como decir: sus palabras son diferentes;
no son palabras huecas, llenas de soberbia y falsedad. Él es “la Verdad” y su
modo de decir refleja este hecho.
Y si esto sucedía con relación a sus oyentes, con mayor razón sus obras
provocaban muchas veces el asombro, la admiración; y, también, la crítica, la
murmuración, el odio... Jesucristo hablaba el “lenguaje de la caridad”: sus
obras y sus palabras manifestaban el profundo amor que sentía hacía todos los
hombres, especialmente hacia los más necesitados.
Hoy como entonces, los cristianos somos —hemos de ser— “signo de
contradicción”, porque hablamos y actuamos no como los demás. Nosotros,
imitando y siguiendo a Jesucristo, hemos de emplear igualmente “el lenguaje de
la caridad y del cariño”, lenguaje necesario que, en definitiva, todos son
capaces de comprender. Como escribió el Santo Padre Benedicto XVI en su
encíclica Deus caritas est, «el amor —caritas— siempre será necesario, incluso
en la sociedad más justa (...). Quien intenta desentenderse del amor se dispone
a desentenderse del hombre en cuanto hombre».
* Abbé Fernand ARÉVALO (Bruxelles, Bélgica) © Textos de Evangeli.net –
Imagen: El Informador.
Santoral Católico:
Ermitaño
Nació en Sachseln
(Suiza) el año 1417. Contrajo matrimonio y tuvo diez hijos. Gobernó su ciudad,
ejerció cargos civiles cantonales y militares. Llevaba vida de piedad y
penitencia y cumplía sus deberes con espíritu cristiano. En 1467, a los 50 años
y con permiso de su esposa, buscando la soledad y la mayor unión posible con
Dios, se retiró a llevar vida eremítica en el desfiladero de Ranft, cercano a
su pueblo. Le construyeron una ermita y, junto a ella, una celdita. A partir de
entonces se le llamó «Hermano Klaus». Allí pasó el resto de sus años, entregado
a la vida contemplativa, experimentando dones místicos extraordinarios, sujeto
a rigurosa penitencia, sufriendo y venciendo tentaciones, dando consuelo y
sabios consejos a los muchos que le visitaban. Sólo en una ocasión salió de su
retiro, ante el peligro de una guerra civil y para reconciliar a los tepresentados
de los Cantones enfrentados. Murió el 21 de marzo de 1487. Pío XII lo proclamó
patrono de Suiza y decía de él: «Encarna, con una plenitud admirable, la unión
de la libertad terrestre y la libertad celeste».
Para más información hacer clic acá.
(Directorio Franciscano – Píldoras de Fe – Catholic.net)
Pensamiento del día
«El evangelio te definió hombre justo, querido san José. Lo cual para
nosotros ahora significa ser persona que actúa para con Dios y los hombres con
rectitud y honestidad. Alcánzame, oh san José, la ayuda para mantener actitudes
sanas en mis relaciones con Dios y los hombres»
Tema del día:
Nunca digas que no puedes
Nunca jamás digas “Eso no puedo hacerlo” o “No voy a ser capaz” ni frases
similares, sin haberlo intentado, con todo tu corazón y todas tus capacidades, más de una vez. Si es
realmente importante, no te bloquees, no te menosprecies, no sub utilices tus
reales capacidades, persevera, insiste, persiste, no te des por vencido, serás
capaz en la medida de tu entrega. No lo dudes
Cuando la vida no te sea fácil, recuerda siempre esto. . .
Que sepas, en tu corazón, que hay otros que nunca te olvidan.
Que siempre encuentres un arco iris después de una tormenta.
Que celebres las cosas maravillosas que hay en ti.
Y cuando llegue el mañana, que puedas comenzar de nuevo.
Que recuerdes cuántas sonrisas pueden llenar un día
Que creas que tus anhelos, serán una realidad.
Que encuentres tiempo para apreciar la vida y tiempo para compartir tu
belleza espiritual.
Que veas tu presente como un regalo, y tu futuro como otro más.
Que agregues una página dorada al diario de cada nuevo día, y que puedas
convertir "La felicidad eterna" en eterna felicidad.
Y que siempre sigas sembrando las semillas de tu sueños. Porque si sigues
creyendo en ellos, tus sueños seguirán tratando de florecer en ti...
(De internet, no figura el autor)
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Meditaciones de Cuaresma
Día 32º. Sábado 21 de marzo de 2026
¡Qué error compararse con los demás! Pedro había
sido un hombre muy favorecido por la vida. Había tenido unos padres cariñosos y
una niñez feliz. Su mente era despierta y siempre sacó buenas notas. Tuvo éxito
en la vida y su posición social era más que desahogada. Se casó con una mujer
guapa, excelente ama de casa y buena madre de familia; además adoraba a Pedro a
quien consideraba el mejor hombre del mundo... En resumen: Que tuvo una
existencia feliz, en una atmósfera tranquila, libre de tensiones y de frustraciones.
Su vida, pues, había sido irreprochable, gozando de una merecida buena
reputación.
La vida de Juan había sido otra cosa. Tuvo una
juventud amarga, pues sus padres se llevaban mal, discutían constantemente y
amenazaban con separarse. Fuese por sus taras emocionales, fuese porque no era
demasiado inteligente, sus notas eran casi siempre malas. Obtuvo a duras penas
un título universitario casi por condescendencia, y luego un modesto empleo,
justo para malvivir. Sin posibilidades para ahorrar, temía siempre caer enfermo
o sufrir un accidente grave. Había vivido en un barrio modestísimo, ruidoso y
poco recomendable, con casas antiguas y apiñadas. Su mujer era apática y además
gruñona. Tal vez por eso Juan bebía demasiado, perdía los nervios con
frecuencia y decía palabras malsonantes.
Ambos eran católicos y cumplían con sus deberes
religiosos. Pedro iba a Misa y comulgaba a menudo; Juan, sólo los domingos, las
fiestas de guardar y algunas otras fiestas señaladas. Dios se los llevó casi al
mismo tiempo, y los dos comparecieron ante Él para ser juzgados. Fueron ambos
al Cielo, pero el juicio les deparó sorpresas considerables. La de Pedro
consistió en que no obtuvo el puesto que se esperaba. "Sí, fuiste bueno
-le dijo Dios-, pero ¿cómo no ibas a serlo? Apenas tuviste contrariedades ni
problemas. Tus pasiones eran por naturaleza moderadas y no tuviste en tu vida
fuertes tentaciones. Has sido un hombre virtuoso, sí, pero debías haber sido un
hombre santo.
Juan, por su parte, tuvo una sorpresa todavía mayor,
porque pasó por delante y quedó situado más alto. Sin duda podías haber sido
mejor -le dijo el Señor- pero, al menos, luchaste. No te compadeciste en exceso
de ti mismo y nunca tiraste la toalla. Teniendo en cuenta tus insuficiencias y
tus circunstancias, no lo hiciste mal del todo y aprovechaste muchas de mis
gracias...
Tú, ¿por quién te ves representado? El Señor nos
pide que seamos santos. No te compares con el resto de la gente pues puede
sucederles lo que a Pedro. Jesús, que sólo me compare contigo y que te imite en
todo.
Los cinco minutos de San Francisco
Marzo: Cuaresma y Pascua
Día 21
Los hermanos deben ayunar desde la fiesta de Todos
los Santos hasta Navidad. Sin embargo, los que ayunen voluntariamente durante
la santa Cuaresma que comienza en la Epifanía y se prolonga cuarenta días
continuos -la que consagró el Señor con su santo ayuno- sean benditos del
Señor. El ayuno de la Cuaresma que termina con la fiesta de la Resurrección,
practíquenlo. En otros tiempos, en cambio, no están obligados a ayunar sino los
viernes. De todos modos, cuando las circunstancias lo requieran los hermanos no
están obligados a observar el ayuno.
(Textos seleccionados por Murray Bodo ofm)
FELIPE
-Jardinero de Dios-
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