martes, 3 de marzo de 2026

Pequeñas Semillitas 6250

PEQUEÑAS SEMILLITAS
 
Año 21 - Número 6250 ~ Martes 3 de Marzo de 2026
Desde la ciudad de Córdoba (Argentina)
¡Alabado sea Jesucristo!
¿Por qué tememos tomar la cruz que conduce al Reino?
En la cruz está la salvación, en la cruz está la defensa contra los enemigos, en la cruz hay una infusión de suavidad sobrenatural, en la cruz está la fortaleza del alma, en la cruz está el gozo del espíritu, en la cruz está el compendio de toda virtud y en la cruz está la perfección de la santidad.
Sólo en la cruz hay salvación para el alma y esperanza de vida eterna. Tomemos nuestra cruz; sigamos la perfección de Jesús y llegaremos a la vida eterna. Él fue delante, llevando su cruz (Jn 19.17), y murió en la cruz por nosotros, para que también llevemos la nuestra y en ella deseemos morir. Porque si morimos con Él, también con Él viviremos, y si somos compañero de las penas, también lo seremos de su gloria.
 
La Palabra de Dios
Lecturas del día
- MARTES 2 DE CUARESMA -
Primera Lectura: Isaías 1, 10. 16-20
 
Salmo: Sal 49, 8-9. 16bc-17. 21 y 23
 
Santo Evangelio: Mt 23,1-12
En aquel tiempo, Jesús se dirigió a la gente y a sus discípulos y les dijo: «En la cátedra de Moisés se han sentado los escribas y los fariseos. Haced, pues, y observad todo lo que os digan; pero no imitéis su conducta, porque dicen y no hacen. Atan cargas pesadas y las echan a las espaldas de la gente, pero ellos ni con el dedo quieren moverlas. Todas sus obras las hacen para ser vistos por los hombres; se hacen bien anchas las filacterias y bien largas las orlas del manto; quieren el primer puesto en los banquetes y los primeros asientos en las sinagogas, que se les salude en las plazas y que la gente les llame "Rabbí".
»Vosotros, en cambio, no os dejéis llamar "Rabbí", porque uno solo es vuestro Maestro; y vosotros sois todos hermanos. Ni llaméis a nadie "Padre" vuestro en la tierra, porque uno solo es vuestro Padre: el del cielo. Ni tampoco os dejéis llamar "Doctores", porque uno solo es vuestro Doctor: Cristo. El mayor entre vosotros será vuestro servidor. Pues el que se ensalce, será humillado; y el que se humille, será ensalzado».
 
Comentario:
Hoy, con mayor razón, debemos trabajar por nuestra salvación personal y comunitaria, como dice san Pablo, con respeto y seriedad, pues «ahora es el día de la salvación» (2 Cor 6,2). El tiempo cuaresmal es una oportunidad sagrada dada por nuestro Padre para que, en una actitud de profunda conversión, revitalicemos nuestros valores personales, reconozcamos nuestros errores y nos arrepintamos de nuestros pecados, de modo que nuestra vida se vaya transformando —por la acción del Espíritu Santo— en una vida más plena y madura.
Para adecuar nuestra conducta a la del Señor Jesús es fundamental un gesto de humildad, como decía el Papa Benedicto: «Que [yo] me reconozca como lo que soy, una creatura frágil, hecha de tierra, destinada a la tierra, pero además hecha a imagen de Dios y destinada a Él».
En la época de Jesús había muchos "modelos" que oraban y actuaban para ser vistos, para ser reverenciados: pura fantasía, personajes de cartón, que no podían estimular el crecimiento y la madurez de sus vecinos. Sus actitudes y conductas no mostraban el camino que conduce a Dios: «No imitéis su conducta, porque dicen y no hacen» (Mt 23,3).
La sociedad actual también nos presenta una infinidad de modelos de conducta que abocan a una existencia vertiginosa, alocada, debilitando el sentido de trascendencia. No dejemos que esos falsos referentes nos hagan perder de vista al verdadero maestro: «Uno solo es vuestro Maestro; (…) uno solo es vuestro Padre; (…) uno solo es vuestro Doctor: Cristo» (Mt 23,8.9.10).
Aprovechemos la Cuaresma para fortalecer nuestras convicciones como discípulos de Jesucristo. Tratemos de tener momentos sagrados de "desierto" donde nos reencontremos con nosotros mismos y con el verdadero modelo y maestro. Y frente a las situaciones concretas en las que muchas veces no sabemos cómo reaccionar podríamos preguntarnos: ¿Qué diría Jesús? ¿Cómo actuaría Jesús?
* Pbro. Gerardo GÓMEZ (Merlo, Buenos Aires, Argentina) © Textos de Evangeli.net – Imagen: Arquidiócesis de Cali.
 
Santoral Católico:
Religiosa y Fundadora
Nació el año 1858 en Filadelfia (Estados Unidos), de familia muy rica y muy religiosa, que le enseñó desde niña que la riqueza se les daba en préstamo y tenían que compartirla con los demás. Pronto percibió el estado abyecto y degradado en que vivían muchos indios y negros, y ayudó generosamente a los misioneros que los atendían. En 1887 pidió a León XIII más misioneros, y el Papa le sugirió que se hiciera ella misma misionera. Se entregó totalmente a Dios, y fue dando pasos para fundar una congregación que tuviera por finalidad la adoración al Santísimo Sacramento y la evangelización de los americanos de color y los indios: las Religiosas del Santísimo Sacramento para los Indios y los Negros, en la que ella profesó. Creó también la «Xavier University», abierta a los negros y a los indios. Cuando por su enfermedad no pudo tener cargos de gobierno, se dedicó plenamente a la contemplación. Murió el 3 de marzo de 1955 en Cornwells Heights (Pensilvania). San Juan Pablo II la canonizó el año 2000.
Para más información hacer clic acá.
(Directorio Franciscano – ACI Prensa – Catholic.net)
 
Pensamiento del día
«No recuerdo ni siquiera ahora que le haya pedido algo que San José no me haya concedido. Estoy asombrada de los grandes favores que Dios me ha concedido a través de este venerable santo, y de los peligros de los que me ha liberado, tanto en cuerpo como en alma»
(SANTA TERESA DE ÁVILA)
 
Historias:
El zapatero de los papas
Nacido en una modesta familia peruana, Antonio Arellano se convirtió en uno de los zapateros más populares de Roma y el Vaticano. Cercano a Benedicto XVI, para quien confeccionaba sus famosos zapatos rojos, el artesano tiene un nuevo cliente: el Papa León XIV.
 
Hay que perderse por las estrechas calles que atraviesan el Borgo, un barrio muy cercano al Vaticano, para dar con esta pequeña tienda. A primera vista, parece una zapatería como tantas otras en Roma. Entras, suena el timbre, el aroma amaderado del cuero te inunda las narices, y un detalle llama la atención de inmediato: sobre el mostrador, enmarcadas innumerables fotos del dueño, Antonio Arellano, conociendo a los tres últimos papas.
 
En su tienda, donde se almacenan docenas de zapatos, cinturones y carteras en una vibrante gama de colores, el hombre recibe a todos los clientes con una cálida bienvenida y una sonrisa. A sus 58 años, quien ostenta el título no oficial de "zapatero de los papas" empezó prácticamente de la nada.
 
“Llegué a Italia en 1990 y abrí esta tienda en 1998”, explica este nativo de Trujillo, Perú. Su región natal es reconocida por la habilidad de sus zapateros. Empezó a trabajar muy joven y demostró un talento excepcional; a los 14 años, ya ganaba “un sueldo de maestro”, en sus propias palabras. Impulsado por la crisis económica que azota a su país, decidió probar suerte al otro lado del mundo, en Italia, donde hay una gran comunidad peruana. Su sonrisa da paso a la emoción al recordar sus primeros años en Roma.
 
“Empecé aquí, reparando zapatos en este taller”, explica, señalando la trastienda. Sobre su hombro, herramientas, retazos de cuero y pares de zapatos en proceso se encuentran dispersos bajo la atenta mirada de pinturas de la Virgen María y el Padre Pío.
 
Sus zapatos, hechos a mano y a medida, se ganaron rápidamente una buena reputación en la orilla izquierda del Tíber. La proximidad al corazón de la Iglesia le abrió las puertas a una clientela bastante singular… "Al principio, venían las monjas, luego los sacerdotes, y así sucesivamente. La gente me decía: 'Esta hermana me envió, este sacerdote me aconsejó venir'". El boca a boca fue su mejor aliado: muy pronto, incluso obispos y cardenales acudían en masa a su pequeña tienda para encargar sus propios zapatos Arellano.
 
Un cliente diferente a cualquier otro
Uno de estos príncipes de la Iglesia dejaría una impresión particularmente fuerte en el zapatero peruano: el cardenal Ratzinger . "Era un hombre muy tranquilo y discreto. Venía y se sentaba allí", relata, señalando un sillón escondido en un rincón de la pequeña tienda. Forjó una verdadera amistad con el prelado alemán, que perduró hasta aquel 19 de abril de 2005.
 
"¡Mi cliente se había convertido en Papa!". Un gran golpe publicitario y una verdadera alegría para el peruano, quien pronto conoció a Benedicto XVI y le regaló los famosos zapatos rojos que el Papa había usado con tanta frecuencia. Aún hoy, siguen siendo una de las piezas más populares de su colección.
 
Durante su pontificado, proporcionó repetidamente zapatos a Benedicto XVI, tanto rojos como negros. Tras su renuncia, mantuvieron esta estrecha relación, y el Papa se aseguró de celebrar su 50.º cumpleaños. Su expresión se torna más seria al hablar de la muerte del Papa alemán. Profundamente conmovido, muestra una fotografía del cuerpo del Papa velado tras su fallecimiento y señala un detalle: Benedicto XVI llevaba un par de zapatos Arellano, que llevó consigo a la eternidad. Un último testimonio de amistad que conmovió especialmente al artesano peruano.
 
La historia continúa con Francisco y León XIV
Antonio Arellano admite haber sido menos cercano al Papa Francisco. El pontífice argentino usaba zapatos ortopédicos. "Se mantuvo fiel al zapatero que lo acompañó durante 40 años, algo que respeto mucho", explica sin amargura.
 
El Papa Francisco también le hizo un regalo al bendecir su anillo de bodas y el de su esposa por su 25.º aniversario de bodas. Sobre su cabeza, fotos más recientes muestran que su historia con los papas continúa: él y su hijo, con quien ahora trabaja, fueron recibidos por su compatriota León XIV poco después de su elección. "Es un hombre maravilloso; hablamos español y hablamos de Perú", relata.
 
Pero lo más importante es que el nuevo papa les había encargado zapatos. Rebuscando bajo el mostrador, el hombre sacó una carpeta amarilla. Asegurándose de que no le tomáramos fotos, extrajo con cuidado una hoja A4. En sus manos callosas estaban las medidas de los pies del sucesor de Pedro. Con un bolígrafo, el zapatero había garabateado algunos números y trazado el contorno del pie del papa. "Le ofrecí diferentes colores, pero insistió en el negro", explicó el zapatero. Veinte días después de esta reunión, se entregaron dos pares de zapatos hechos a medida. Misión cumplida para el zapatero, decidido a asegurar que el sucesor de Pedro se sintiera cómodo con su calzado.
(Cyriac Zeller – Aleteia)
 
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Meditaciones de Cuaresma
Día 14º. Martes 3 de marzo de 2026
Callar... Después de ser condenado, Pilatos ordena que azoten a Jesús. Dos soldados brutales descargan toda su fuerza sobre la espalda de Jesús. Noventa golpes pueden contarse en la sábana santa. Cada látigo tenía varias cuerdas y la punta de las cuerdas poseía pequeños trozos de plomo sin pulir, con puntas y salientes que hirieron todo el cuerpo de nuestro Dios. Jesús lo sufrió por ti y por mí. Era tan doloroso que muchos de los condenados morían en la flagelación. María, nuestra madre, lo ve todo y sufre, pero se calla, porque quiere que Jesús nos salve y para ello debe morir.
Madre, haz que sepa callar; no contestar a mis padres, no protestar, no decir siempre la última palabra. Aunque sea injusto, o tenga motivos para protestar, que me calle. También Tú podrías haber dicho muchas cosas, y te callaste. Me cuesta pero ayúdame: que sepa callar.
 
Los cinco minutos de San Francisco
Marzo: Cuaresma y Pascua
Día 3
Yo, el hermano Francisco, el más pequeño de todos y servidor de ustedes, les ruego y suplico, en la caridad que es Dios y con el deseo de besarles los pies, que reciban con humildad y amor, estas palabras de nuestro Señor Jesucristo, las pongan en práctica y las guarden en su corazón... Y a todos aquellos y aquellas que las reciban con amor, las comprendan y perseveren en ellas hasta el fin, los bendiga el Padre, y el Hijo, y el Espíritu Santo. Amén.
(Textos seleccionados por Murray Bodo ofm)
 
FELIPE
-Jardinero de Dios-
(el más pequeñito de todos)
 
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