lunes, 23 de marzo de 2026

Pequeñas Semillitas 6270

PEQUEÑAS SEMILLITAS
 
Año 21 - Número 6270 ~ Lunes 23 de Marzo de 2026
Desde la ciudad de Córdoba (Argentina)
¡Alabado sea Jesucristo!
La templanza es un fruto de nuestra unión con Dios que nos permite disfrutar ordenadamente de los placeres de la vida y nos orienta hacia la verdadera felicidad. La vida de fe no implica anular nuestra capacidad de gozar las cosas buenas de la vida.
¿Qué hace el Señor para fortalecernos en la templanza?
1. Nos sana y perdona cuando erramos el camino.
2. Nos llena el corazón. Somos sarmientos unidos a la vid y recibimos de Él un amor incondicional que nos fortalece.
3. Nos recuerda quienes somos, hijos de Dios venidos a este mundo para amar plenamente.
4. Nos enseña a abrazar la disciplina que implica saber decir que no para poder decir que un sí mayor. Para crecer y dar frutos, necesitamos podar aquello que nos lastima y los placeres desordenados que nos llevan por caminos de vacío.
 
La Palabra de Dios
Lecturas del día
- LUNES 5 DE CUARESMA -
Primera Lectura: Daniel 13, 1-9. 15-17. 19-30. 33-62 o bien Daniel 13, 41-62
 
Salmo: Sal 22, 1-3a. 3b-4. 5-6
 
Santo Evangelio: Jn 8,1-11
En aquel tiempo, Jesús se fue al monte de los Olivos. Pero de madrugada se presentó otra vez en el Templo, y todo el pueblo acudía a Él. Entonces se sentó y se puso a enseñarles.
Los escribas y fariseos le llevan una mujer sorprendida en adulterio, la ponen en medio y le dicen: «Maestro, esta mujer ha sido sorprendida en flagrante adulterio. Moisés nos mandó en la Ley apedrear a estas mujeres. ¿Tú qué dices?». Esto lo decían para tentarle, para tener de qué acusarle. Pero Jesús, inclinándose, se puso a escribir con el dedo en la tierra. Pero, como ellos insistían en preguntarle, se incorporó y les dijo: «Aquel de vosotros que esté sin pecado, que le arroje la primera piedra». E inclinándose de nuevo, escribía en la tierra.
Ellos, al oír estas palabras, se iban retirando uno tras otro, comenzando por los más viejos; y se quedó solo Jesús con la mujer, que seguía en medio. Incorporándose Jesús le dijo: «Mujer, ¿dónde están? ¿Nadie te ha condenado?». Ella respondió: «Nadie, Señor». Jesús le dijo: «Tampoco yo te condeno. Vete, y en adelante no peques más».
 
Comentario:
Hoy contemplamos en el Evangelio el rostro misericordioso de Jesús. Dios es Amor, y Amor que perdona, Amor que se compadece de nuestras flaquezas, Amor que salva. Los maestros de la Ley de Moisés y los fariseos «le llevan una mujer sorprendida en adulterio» (Jn 8,4) y piden al Señor: «¿Tú qué dices?» (Jn 8,5). No les interesa tanto seguir una enseñanza de Jesús como poderlo acusar de que va contra de la Ley de Moisés. Pero el Maestro aprovecha esta ocasión para manifestar que Él ha venido a buscar a los pecadores, a enderezar a los caídos, a llamarlos a la conversión y a la penitencia. Y éste es el mensaje de la Cuaresma para nosotros, ya que todos somos pecadores y todos necesitamos de la gracia salvadora de Dios.
Se dice que hoy día se ha perdido el sentido del pecado. Muchos no saben lo que está bien o mal, ni por qué. Es lo mismo que decir —en forma positiva— que se ha perdido el sentido del Amor a Dios: del Amor que Dios nos tiene, y —por nuestra parte— la correspondencia que este Amor pide. Quien ama no ofende. Quien se sabe amado y perdonado, vuelve amor por Amor: «Preguntaron al Amigo cuál era la fuente del amor. Respondió que aquella donde el Amado nos ha lavado nuestras culpas» (Ramon Llull).
Por esto, el sentido de la conversión y de la penitencia propias de la Cuaresma es ponernos cara a cara ante Dios, mirar a los ojos del Señor en la Cruz, acudir a manifestarle personalmente nuestros pecados en el sacramento de la Penitencia. Y como a la mujer del Evangelio, Jesús nos dirá: «Tampoco yo te condeno... En adelante no peques más» (Jn 8,11). Dios perdona, y esto conlleva por nuestra parte una exigencia, un compromiso: ¡No peques más!
* Rev. D. Jordi PASCUAL i Bancells (Salt, Girona, España) © Textos de Evangeli.net 
 
Santoral Católico:
Obispo y Misionero
Nació en Mayorga, en las montañas de León (España), hacia 1538, de familia hidalga. Estudió derecho en Salamanca y, durante seis años estuvo trabajando como inquisidor en Granada con gran sentido de la moderación y la justicia. Fue nombrado obispo de Lima el año 1578, cuando aún no tenía órdenes sagradas. Recibida la consagración episcopal en Sevilla, marchó a América. Su diócesis era muy extensa, pues llegaba más allá de la frontera de Perú. Puso gran empeño en aplicar el Concilio de Trento en todos los terrenos de la pastoral e impulsó la evangelización de los indios. Lleno de celo apostólico, reunió numerosos sínodos y concilios que dictaron normas sabias y promovieron la formación del clero y la elevación moral del pueblo. Fue un infatigable misionero en tierras de los Incas y ardiente defensor de sus derechos. Defendió también con valentía los derechos de la Iglesia. Murió en Seña, durante una visita pastoral, el 23 de marzo de 1606, y su cuerpo fue trasladado a Lima.
Oración: Señor, tú que has querido acrecentar la Iglesia mediante los trabajos apostólicos y el celo por la verdad de tu obispo santo Toribio, concede al pueblo a ti consagrado crecer constantemente en fe y en santidad. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.
Para más información hacer clic acá.
(Directorio Franciscano – Píldoras de Fe – Catholic.net)
 
Pensamiento del día
 
«Ser persona sencilla como tú, oh san José, no es sólo una dimensión del carácter, sino una virtud adquirida con el esfuerzo diario de hacerse disponible a los demás. Ayúdame, oh san José, a no ser persona complicada, retorcida, e inaccesible, sino amable, sencilla y transparente»
 
Tema del día:
El verdadero mal
El verdadero mal es el pecado. Por el pecado, el Hijo de Dios tuvo que sufrir infinita y atrozmente. Por el pecado vienen todas las calamidades al mundo, a nuestras familias y a nuestras vidas. Por el pecado se merecen una eternidad de tormentos en el Infierno, o siglos y siglos en las llamas del Purgatorio.
 
Siendo esto así, tenemos que darnos cuenta de que aquí hay en el mundo una gran astucia del Maligno, que nos esconde la “peligrosidad” del pecado y la gran maldad que es.
 
También Eva, en el paraíso terrenal, creyó que el pecado era inofensivo, y que Dios daba sus mandamientos sin razón.
 
Nosotros a veces pensamos que si cometemos el pecado “no pasará nada” y que no es tan grave. Esto es un gran engaño del mundo y del demonio para llevarnos por el camino de la perdición.
 
Ya lo ha dicho el Señor en el Evangelio que quien lo ama es aquél que cumple los Mandamientos dados por Dios a Moisés, y también los mandamientos dados por Jesús en el Nuevo Testamento.
 
¡Cuánta gente engañada que cree amar a Cristo, pero no trata de cumplir los Diez Mandamientos! Y ya Jesús ha dicho que aunque muchos hablen en su Nombre, o hasta incluso que hagan milagros en su Nombre, si no cumplen la voluntad de Dios, la voluntad del Padre expresada en los Mandamientos, no se salvarán.
 
Pensemos un poco en estas verdades y reflexionemos si en realidad no estamos dejándonos llevar un poco por la mentalidad del mundo, que a todas horas y por todos los medios masivos de comunicación nos incitan al pecado, tratando de convencernos de que es bueno transgredir las Leyes de Dios, de que es un ejercicio de la libertad. ¡Qué engaño colosal y diabólico que hay aquí! Y su cantinela a todas horas, inculcando por todos lados esta diabólica insinuación de que no es tan grave pecar, sino que incluso es bueno.
 
Abramos los ojos antes de que sea demasiado tarde, antes de que la corriente anticristiana que todo lo quiere arrasar, nos arrastre también a nosotros por el mal camino.
 
Dios no cambia. El demonio no cambia. El pecado no cambia ni cambiará, y lo que antes era pecado, hoy lo sigue siendo. Tengamos esto en cuenta para no caer en las fauces del Maligno.
 
Aprovechemos la Misericordia de Dios para levantarnos del pecado, pero no para pecar diciendo “después me confieso y listo”. No hagamos así, porque no sabemos si tendremos tiempo y modo de confesarnos antes de nuestra muerte. Aparte cada pecado cometido va dejando como heridas en el alma, y si bien la confesión sacramental perdona los pecados, es cierto también que no conviene pecar más, acudiendo a los sacramentos y a la oración para no volver a caer.
 
Hay que entrar por la puerta estrecha, la puerta del cumplimiento de los Diez Mandamientos, que son diez, y no dos o tres, sino diez.
 
Que Dios nos ayude a ver estas verdades y nos dé la fuerza para ir por el buen camino, aunque nos cueste mucho, porque el premio es grande, es desmesurado; y en cambio el castigo del pecado es eterno.
(Sitio Santísima Virgen)
 
Meditaciones de Cuaresma
Día 34º. Lunes 23 de marzo de 2026
Dolor de los pecados porque pensaba en ti. "¡Qué dolor de muelas! No puedo estudiar, ni leer, ni jugar, y ni siquiera puedo dormir ", se quejaba desconsoladamente. Alguna vez habrás tenido dolor fuerte de algo, ¡qué pesadilla!
Pues bien, el dolor de los pecados NO es así. Para perdonarnos en la confesión Dios nos pide dolor, y este dolor consiste en tres cosas: 1) reconocer que se ha pecado voluntariamente; 2) desear no haberlo hecho; 3) querer no volver a hacerlo y, para ello, poner los medios oportunos.
Es bueno que fomentes y busques el dolor de los pecados. Cristo, como Hombre que era, padeció todos los sufrimientos de su Pasión hace muchos siglos. Pero como Dios es eterno, no tiene tiempo: no hay para El un antes y un después. Todo está presente ahora delante de Él. Es igual el año 580 que el 1990 o el 3150.
Y en el año 33, cuando cargó con la cruz, y le atravesaron sus manos y pies con clavos, etc., tenía presente en su cabeza divina todo lo que yo -y cualquier otro hombre- hacemos ahora y en cualquier otro momento de la historia. Por eso en el año 33 pensaba en ti, y tú estabas presente en la pasión.
Dame, Señor, dolor de mis pecados. Dolor de amor. Lo que yo hago te afecta. Tú pensabas en mí en tu pasión. Y cada día, en cada misa, renuevas tu pasión. Y la renuevas pensando en mí. Gracias, y auméntame el dolor de mis pecados
 
Pedidos de oración
🙏 Pedimos oración por la Santa Iglesia Católica; por el Papa León XIV; por los obispos, sacerdotes, diáconos, seminaristas, monjas, religiosas, novicias, catequistas y todos los que componemos el cuerpo místico de Cristo; por la unión de los cristianos para que seamos uno, así como Dios Padre y nuestro Señor Jesucristo son Uno junto con el Espíritu Santo; por el aumento de las vocaciones; por las misiones; por el triunfo del Sagrado Corazón de Jesús y del Inmaculado Corazón de María;  por la conversión de todos los pueblos; por la PAZ en el mundo (Medio Oriente y Ucrania especialmente); por el fin de los ataques a la Iglesia Católica en Nicaragua, por los cristianos perseguidos y martirizados en Medio Oriente (Irán), África (Congo y Nigeria), y en otros lugares (Nicaragua, Cuba, Venezuela); por nuestros hermanos sufrientes por diversos motivos especialmente por las enfermedades, el abandono, la carencia de afecto, la falta de trabajo, el hambre y la pobreza; por los niños con cáncer y otras patologías graves; por los jóvenes, especialmente los que han caído en las drogas o cualquier tipo de adicción, por las víctimas de trata, por el drama de los refugiados del Mediterráneo; por los presos políticos y la falta de libertad en muchos países del mundo; por todos nuestros hermanos de diversos países, como Cuba, Nicaragua y Venezuela, sometidos a crueles dictaduras que se ven forzados a emigrar en busca de mejores horizontes en otras tierras;  por las víctimas de catástrofes naturales; por la unión de las familias, por lo no nacidos, por la fidelidad de los matrimonios y por más inclinación de los jóvenes hacia este sacramento; y por las Benditas Almas del Purgatorio. Para lectores argentinos, pedimos especial oración por la recuperación de la República Argentina en el marco de la democracia, la justicia y la honestidad de los gobernantes.
 
🙏 Pedimos oración para Ana Pilar F. R., mujer mayor, de Valencia, España, que ha sido trasplantada ya dos veces de riñón, y penosamente no han funcionado, por lo cual ahora está nuevamente en diálisis. Que el Señor la fortalezca para asumir esta realidad y la Santísima Virgen la acompañe siempre.
 
🙏 Pedimos oración para Silvina R., de 44 años de edad, de Córdoba, Argentina, con cáncer de mama operada recientemente, para que Dios le conceda una buena recuperación, no presente complicaciones y tenga la suficiente fortaleza física y anímica para las etapas de tratamiento que tenga que asumir de ahora en más.
 
🙏 Pedimos oración para Cecilia Andrea G., de 57 años de edad, de Córdoba, Argentina, que ayer ha sido internada por infarto agudo de miocardio. Invocamos la mediación de la Santísima Virgen de Lourdes para que eleve nuestras súplicas a Jesús por la pronta recuperación de esta hija suya.
 
🙏 Pedimos seguir en oración por Franco José J. (33 años), en tratamiento por linfoma de Hodgkin con quimioterapia; y por Mirta Laura O. B., con cáncer de mama con metástasis. Ambos de Córdoba, Argentina. ¡Protégelos Señor!
 
🙏 Continuamos unidos en oración por medio del rezo del Santo Rosario poniendo en Manos de Nuestra Madre Bendita todas nuestras preocupaciones, alegrías y necesidades y pidiéndole a Ella paz para el mundo. Al rezar por la paz, rezamos por todo, por la paz en el mundo, en los corazones, porque la violencia sea desterrada, por la paz para los niños que están en peligro de ser abortados. Paz para los jóvenes que no encuentran el camino, paz para los deprimidos. Paz para los que no han tenido la dicha de conocer al Amor. En fin, rezamos por la paz, y sigamos haciéndolo.
Oremos: Tú quisiste, Padre, que tu hijo unigénito soportara nuestras debilidades, para poner de manifiesto el valor de la enfermedad y la paciencia. Escucha las plegarias que te dirigimos por nuestros hermanos enfermos y concede a cuantos se hallan sometidos al dolor, la aflicción o la enfermedad, la gracia de sentirse elegidos entre aquellos que tu hijo ha llamado dichosos, y de saberse unidos a la pasión de Cristo para la redención del mundo. Te lo pedimos por Cristo nuestro Señor. Amén.
 
Los cinco minutos de San Francisco
Marzo: Cuaresma y Pascua
Día 23
Hermanos míos, les pido que cada uno tenga en cuenta su propia constitución física; y aunque alguno de ustedes vea que puede vivir consumiendo menos alimentos, no quiero por eso que quien necesita comer más se empeñe en imitar al que necesita comer menos. Antes bien, teniendo en cuenta su propia constitución, dé a su cuerpo lo necesario para que pueda servir al espíritu. Porque así como nos debemos cuidar del exceso de comida, que daña el cuerpo y el espíritu, así también debemos evitar la abstinencia exagerada.
(Textos seleccionados por Murray Bodo ofm)
 
FELIPE
-Jardinero de Dios-
(el más pequeñito de todos)
 
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