viernes, 17 de septiembre de 2021

Pequeñas Semillitas 4792

PEQUEÑAS SEMILLITAS

Año 16 - Número 4792 ~ Viernes 17 de Setiembre de 2021.
Desde la ciudad de Córdoba (Argentina)
Alabado sea Jesucristo…
"Los ríos no beben su propia agua; los árboles no comen sus propios frutos.
El sol no brilla para sí mismo; y las flores no esparcen su fragancia para sí mismas.
Vivir para los otros es una regla de la naturaleza.
La vida es buena cuando tú estás feliz; pero la vida es mucho mejor cuando los otros son felices por causa tuya…
Nuestra naturaleza es el servicio: Quien no vive para servir, no sirve para vivir".
 
¡Buenos días María!
La Virgen le decía una vez a Sor Natalia Magdolna: “Confía en Mí hasta el punto de parecer una tonta”.
Y es que la Virgen quiere que confiemos ciegamente en Ella. Así como el bebé en brazos de su madre, se abandona a los cuidados maternales y está seguro en el regazo materno; así también debemos hacer nosotros con la Virgen, nuestra Madre del Cielo, que tiene mayores cuidados que cualquier madre de la tierra.
Si confiamos en María, entonces obtendremos muchas gracias. Si confiamos mucho, completamente, entonces la Virgen hará maravillas en nosotros y en nuestras vidas, y también en las vidas de los que amamos.
Dios nos ha querido dar un secreto que está desvelado pero que, a pesar de ello, son pocos los que lo descubren. Ese secreto es María. Dios la ha puesto como la dispensadora de todos sus tesoros de gracias y dones, y el mundo muere de hambre espiritual porque no acude a María.
¡Que no nos suceda esto a nosotros! Sino vayamos a la Virgen a buscar, con el recipiente de la confianza, grandes gracias y favores celestiales y hasta materiales, todo lo que necesitemos para la vida, porque Ella jamás despacha a sus hijos con las manos vacías, sino que colma de bienes a los hambrientos.
 
La Palabra de Dios
Lecturas del día
Primera Lectura: 1 Tim 6,3-12
 
Salmo: Sal 49 (48) 6-7.8-10.17-18.19-20
 
SANTO EVANGELIO: Lc 8,1-3
En aquel tiempo, Jesús iba por ciudades y pueblos, proclamando y anunciando la Buena Nueva del Reino de Dios; le acompañaban los Doce, y algunas mujeres que habían sido curadas de espíritus malignos y enfermedades: María, llamada Magdalena, de la que habían salido siete demonios, Juana, mujer de Cusa, un administrador de Herodes, Susana y otras muchas que les servían con sus bienes.
 
Comentario:
Hoy, nos fijamos en el Evangelio en lo que sería una jornada corriente de los tres años de vida pública de Jesús. San Lucas nos lo narra con pocas palabras: «Jesús iba por ciudades y pueblos, proclamando y anunciando la Buena Nueva» (Lc 8,1). Es lo que contemplamos en el tercer misterio de Luz del Santo Rosario.
Comentando este misterio dice el Papa San Juan Pablo II: «Misterio de luz es la predicación con la que Jesús anuncia la llegada del Reino de Dios e invita a la conversión, perdonando los pecados de quien se acerca a Él con fe humilde, iniciando así el misterio de misericordia que Él continuará ejerciendo hasta el fin del mundo, especialmente a través del sacramento de la Reconciliación confiado a la Iglesia».
Jesús continúa pasando cerca de nosotros ofreciéndonos sus bienes sobrenaturales: cuando hacemos oración, cuando leemos y meditamos el Evangelio para conocerlo y amarlo más e imitar su vida, cuando recibimos algún sacramento, especialmente la Eucaristía y la Penitencia, cuando nos dedicamos con esfuerzo y constancia al trabajo de cada día, cuando tratamos con la familia, los amigos o los vecinos, cuando ayudamos a aquella persona necesitada material o espiritualmente, cuando descansamos o nos divertimos... En todas estas circunstancias podemos encontrar a Jesús y seguirlo como aquellos doce y aquellas santas mujeres.
Pero, además, cada uno de nosotros es llamado por Dios a ser también “Jesús que pasa”, para hablar —con nuestras obras y nuestras palabras— a quienes tratamos acerca de la fe que llena de sentido nuestra existencia, de la esperanza que nos mueve a seguir adelante por los caminos de la vida fiados del Señor, y de la caridad que guía todo nuestro actuar.
La primera en seguir a Jesús y en “ser Jesús” es María. ¡Que Ella con su ejemplo y su intercesión nos ayude!
* Rev. D. Jordi PASCUAL i Bancells (Salt, Girona, España)
 
Santoral Católico:
San Roberto Belarmino
Obispo y Doctor de la Iglesia
Nació el año 1542 en Montepulciano (Toscana, Italia), de familia noble. Ingresó en la Compañía de Jesús en 1560, estudió en el Colegio Romano y luego en Padua y Lovaina, donde también fue profesor. Recibió la ordenación sacerdotal en Gante el año 1570. Vuelto al Colegio Romano, enseñó teología, mantuvo brillantes disputas en defensa de la fe católica y publicó obras importantes. Fue provincial de los jesuitas, teólogo del Papa y colaborador de varias Congregaciones romanas. Estuvo relacionado con los grandes personajes y santos de su tiempo, y entre sus amigos y dirigidos espirituales están Luis Gonzaga y Juan Berchmans. Elegido cardenal y nombrado obispo de Capua, permaneció tres años en su diócesis como solícito pastor, hasta que regresó a sus tareas en Roma, donde murió el 17 de septiembre de 1621, día de las llagas de San Francisco, cuya memoria había conseguido que se celebrara en toda la Iglesia.
Oración: Señor, tú que dotaste a san Roberto Belarmino de santidad y sabiduría admirable para defender la fe de tu Iglesia, concede a tu pueblo, por su intercesión, la gracia de vivir con la alegría de profesar plenamente la fe verdadera. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.
Para más información hacer clic acá.
* Directorio Franciscano – Aciprensa – Catholic.net
 
Pensamiento del día
«Debemos reconocer que es muy peligroso disuadir hasta la muerte nuestra conversión del pecado a la virtud: mucho más felices son los que comienzan a cargar el yugo del Señor desde su juventud, como dijo Jeremías».
(San Roberto Belarmino)
 
Tema del día:
¿Sé quién soy?
 
1)  Para saber
Un hombre inconsciente y herido por dos balas en la espalda que flota a la deriva es rescatado en el mar por un barco pesquero, pero al volver en sí desconoce su identidad, no sabe ni cómo se llama. Así comienza una película famosa llamada “Identidad desconocida” (The Bourne Identity, 2002). Durante la trama el protagonista intentará ir descubriendo quién es él mismo y por qué lo quisieron matar (y siguen intentándolo).
 
Para todos es fundamental saber quiénes somos, cuál es nuestra identidad, pues es lo más personal. El Papa Francisco, continuando su reflexión, en base a la carta a los gálatas, señala que con el bautismo recibimos una nueva identidad: ahora ya se es hijo de Dios en Cristo. Nos previene el Papa para que nos mal acostumbremos a considerar nuestra filiación divina, pudiéndose olvidar su inmenso valor. Gracias a que somos hijos de Dios, nuestra dignidad se vio enriquecida grandemente.
 
2)  Para pensar
Un niño de siete años cambió de colegio al tener sus padres que cambiar de ciudad. Su madre lo veía más alegre y le preguntó si le gustaba su colegio. Su hijo le contestó que mucho más que el anterior. Su madre le preguntó por qué le gustaba más. “Es que aquí sí me llaman por mi nombre”, contestó. Su mamá le preguntó: “¿Y cómo te llamaban en el anterior”. Su hijo le explicó: “Me llamaban «el siguiente”.
 
El nombre es la señal de nuestra identidad, lo que nos distingue. Ese nombre se nos asigna en el bautismo, es el “nuevo” nombre del hijo de Dios. Siempre es bueno recordar de forma agradecida el momento en el que nos convertimos en hijos de Dios, el de nuestro bautismo. El Papa preguntó en la audiencia quién sabia la fecha de su bautismo, pues es la fecha en la cual hemos sido salvados y convertidos en hijos de Dios. Y si no se conoce la fecha, aconsejó preguntar a quienes la conocen: al padrino o madrina, al padre, a la madre, al tío o la tía… y cada año recordar, y celebrar, esa fecha de nuestro nuevo nacimiento.
 
3)  Para vivir
Se puede hablar de una filiación general que afecta a todos los hombres y las mujeres del mundo al ser hijos e hijas del único Creador. Pero san Pablo nos habla de la filiación «en Cristo». Esta es la novedad y diferencia: con el bautismo somos hijos “en Cristo”. Participamos de la redención de Cristo, es decir, gracias a su muerte y resurrección, somos perdonados y reconciliados con el Padre. Y esa unidad con Cristo forma la Iglesia. El no bautizado, permanece con el pecado original y no puede participar de los demás sacramentos. El bautismo, por tanto, no es un mero rito exterior, no es sólo un acontecimiento social, sino que transforma a la persona en su ser más profundo e íntimo, se posee una vida nueva, una nueva identidad, nos hace hermanos en Cristo, y por ello nos permite invocar a Dios con el nombre “Abbà”, es decir “papá”.
 
Por ello San Pablo señala que ya no hay diferencias en dignidad entre hombre o mujer, entre libre o esclavo… Hay una profunda unidad e igualdad entre todos los bautizados. Mujer y hombre tienen la misma dignidad: Todos somos hijos e hijas de Dios. Es decisivo vivir sabiendo quiénes somos y redescubrir la belleza de ser hijos de Dios.
(Pbro. José Martínez Colín)
 
Meditaciones de “Pequeñas Semillitas”
Dios no cesa de mover los corazones de los cristianos para que trabajemos apostólicamente. Todos tenemos este encargo: a cada uno le llama y le envía para el advenimiento del Reino.
En cada jornada somos llamados por Dios para llevar a cabo sus planes de redención; cada día recibimos la gracia necesaria y Él espera que en esas circunstancias del trabajo, de la vida de familia o del descanso no sólo estemos cerca de Él, sino que sean ocasiones de apostolado. Aunque no participemos en una actividad organizada por una institución eclesiástica o no tengamos un encargo concreto, cualquier ocasión es buena para hacer apostolado con la palabra y con el ejemplo. Cada uno, si hace oración, se dará cuenta de lo mucho que puede hacer, porque el Señor se lo insinúa. Además, como decía un chico cristiano que fue a estudiar a Japón donde apenas hay católicos: «si no hablo a los demás de Dios, en diez años acabaré siendo como ellos».
Señor, quieres necesitar de mí, y estás dispuesto a pagarme generosamente; quiero decirte que, aunque no hubiera cielo, yo te amara, y aunque no hubiera infierno te temiera; no me tienes que dar porque te quiera, pues ya me has dado demasiado generosamente. Muéstrame, Señor, tus caminos, muéstrame qué debo de hacer, que yo iré a trabajar hoy a tu viña, porque Tú lo quieres.
 
Pedidos de oración
Pedimos oración por la Santa Iglesia Católica; por el Papa Francisco, por el Papa Emérito Benedicto, por los obispos, sacerdotes, diáconos, seminaristas, monjas, religiosas, novicias, catequistas y todos los que componemos el cuerpo místico de Cristo; por la unión de los cristianos para que seamos uno, así como Dios Padre y nuestro Señor Jesucristo son Uno junto con el Espíritu Santo; por las misiones; por el triunfo del Sagrado Corazón de Jesús y del Inmaculado Corazón de María;  por la conversión de todos los pueblos; por la Paz en el mundo; por los cristianos perseguidos y martirizados en Medio Oriente, África, y en otros lugares; por nuestros hermanos sufrientes por diversos motivos especialmente por las enfermedades, el abandono, la carencia de afecto, la falta de trabajo, el hambre y la pobreza; por los niños con cáncer y otras patologías graves; por los jóvenes, especialmente los que han caído en las drogas o cualquier tipo de adicción, por las víctimas de trata, por el drama de los refugiados del Mediterráneo; por los presos políticos y la falta de libertad en muchos países del mundo; por las víctimas de catástrofes naturales; por la unión de las familias, por lo no nacidos, por la fidelidad de los matrimonios y por más inclinación de los jóvenes hacia este sacramento; por el aumento de las vocaciones sacerdotales y religiosas; y por las Benditas Almas del Purgatorio. En este tiempo pedimos especiales oraciones por todas las personas que en diversos países del mundo han sido afectadas por el coronavirus, rogando que el Sagrado Corazón de Jesús nos proteja ante esta terrible pandemia, y que con fe y esperanza, y siguiendo las indicaciones médicas de prevención, el riesgo de contagio vaya disminuyendo en todo el planeta y los que están enfermos se sanen. Para lectores argentinos, pedimos especial oración por la salvación de Argentina en el marco de la justicia.
 
Pedimos oración por todos los países de Latinoamérica, para que no caigan en las garras nefastas del comunismo y/o gobiernos populistas que tienden hacia lo dictatorial, sin tener interés en las necesidades de los pueblos, sino en satisfacer las propias ambiciones desmedidas de los políticos enquistados en los diversos gobiernos.
 
Pedimos oración para la señora Elizabeth C., de 64 años de edad, de Neuquén, Argentina, que hace tres días fue intervenida quirúrgicamente de un tumor en la cabeza, por lo que rogamos por su recuperación poniéndolas en las manos virginales de nuestra Madre Santísima.
 
Pedimos oración para el niño José L., de 7 años de edad, de San Lorenzo, Santa Fe, Argentina, que padece una rara enfermedad en los huesos (“huesos de cristal”), y sufrió una caída que le provocó fractura de cráneo, por lo que deben someterlo a una cirugía de alto riesgo. Invocamos la protección de Jesús, para que esté al lado de este niño en esa operación y lo ayude a superar esta enfermedad tan peligrosa.
 
Pedimos oración por la salud física, psíquica y espiritual de Claudia T., que vive en Buenos Aires, Argentina, y cuyos problemas Dios conoce.
 
Continuamos unidos en oración por medio del rezo del Santo Rosario poniendo en Manos de Nuestra Madre Bendita todas nuestras preocupaciones, alegrías y necesidades, poniendo al mundo entero en Manos de nuestra Madre y pidiéndole a Ella paz para el mundo. Al rezar por la paz, rezamos por todo, por la paz en el mundo, en los corazones, porque la violencia sea desterrada, por la paz para los niños que están en peligro de ser abortados. Paz para los jóvenes que no encuentran el camino, paz para los deprimidos. Paz para los que no han tenido la dicha de conocer al Amor. En fin rezamos por la paz, y sigamos haciéndolo.
Tú quisiste, Señor, que tu hijo unigénito soportara nuestras debilidades, para poner de manifiesto el valor de la enfermedad y la paciencia. Escucha las plegarias que te dirigimos por nuestros hermanos enfermos y conceda a cuantos se hallan sometidos al dolor, la aflicción o la enfermedad, la gracia de sentirse elegidos entre aquellos que tu hijo ha llamado dichosos, y de saberse unidos a la pasión de Cristo para la redención del mundo. Te lo pedimos por Cristo nuestro Señor. Amén.
 
Año de San José
 
San José, hombre justo y modelo de virtudes,
es el Patrono Universal de la santa Iglesia,
y por lo tanto de todos nosotros.
Es el santo que tuvo en la tierra
la misión más grande y noble:
proteger al Niño Dios y su Santísima Madre.
 
Setiembre 17
San José comprendió las palabras del Evangelio: no he venido a que me sirvan sino a servir; danos Señor un corazón generoso para servir a mis hermanos desinteresadamente. Amén.
(P. Florentín Brusa, cmf)
FELIPE
-Jardinero de Dios-
(el más pequeñito de todos)
 
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jueves, 16 de septiembre de 2021

Pequeñas Semillitas 4791

PEQUEÑAS SEMILLITAS

Año 16 - Número 4791 ~ Jueves 16 de Setiembre de 2021.
Desde la ciudad de Córdoba (Argentina)
Alabado sea Jesucristo…
Tú, Señor, dijiste: “Quien quiera guardar su vida, la perderá; y quien la gaste y dé por mí, la recobrará”.
Gastar la vida es trabajar por los demás, aunque no nos paguen; hacer un favor a quien nada puede darnos a cambio; gastar la vida es arriesgarse incluso al inevitable fracaso, sin falsas prudencias; es quemar las naves en bien del prójimo.
Gastar la vida no es algo que se haga con gestos extravagantes y falsa teatralidad.
La vida se entrega sencillamente, sin publicidad, como el agua de la fuente, como la madre que da el pecho a su hijito, como el sudor humilde del sembrador.
Enséñanos, Señor, a lanzarnos a lo imposible, porque detrás de lo imposible están tu gracia y tu presencia y no podemos caer en el vacío. Amén.
(Luis Espinal)
 
¡Buenos días María!
La perseverancia final es morir en gracia de Dios, es decir perseverar en gracia hasta el momento de la muerte, y de esa forma salvarnos e ir al Cielo. Esta es una gracia tan grande que debemos pedirla constantemente, porque que hoy vivamos en gracia no nos asegura que nos salvaremos; como el que hoy vivamos en pecado tampoco nos asegura que nos condenaremos. Lo que realmente importa es cómo estará nuestra alma en el justo momento de nuestra muerte, y de ese momento dependerá nuestro destino eterno: Cielo o Infierno. Si morimos en gracia de Dios, nuestro destino será el Cielo, y a lo sumo pasaremos por el Purgatorio para terminar de purificarnos; pero si morimos en pecado mortal, entonces inmediatamente descenderemos al Infierno donde nos esperan tormentos inimaginables y ¡eternos! Por eso... ¡Con cuánto fervor debemos pedir por nuestra perseverancia final, es decir, para que en el momento de nuestra muerte estemos en gracia de Dios y nos salvemos! Y esto lo obtiene admirablemente María, porque quien le es verdaderamente devoto, nunca se condenará y alcanzará la salvación infaliblemente.
 
La Palabra de Dios
Lecturas del día
Primera Lectura: 1 Tim 4,12-16
 
Salmo: 111 (110) 7-8.9.10
 
SANTO EVANGELIO: Lc 7,36-50
En aquel tiempo, un fariseo rogó a Jesús que comiera con él, y, entrando en la casa del fariseo, se puso a la mesa. Había en la ciudad una mujer pecadora pública, quien al saber que estaba comiendo en casa del fariseo, llevó un frasco de alabastro de perfume, y poniéndose detrás, a los pies de Jesús, comenzó a llorar, y con sus lágrimas le mojaba los pies y con los cabellos de su cabeza se los secaba; besaba sus pies y los ungía con el perfume.
Al verlo el fariseo que le había invitado, se decía para sí: «Si éste fuera profeta, sabría quién y qué clase de mujer es la que le está tocando, pues es una pecadora». Jesús le respondió: «Simón, tengo algo que decirte». Él dijo: «Di, maestro». «Un acreedor tenía dos deudores: uno debía quinientos denarios y el otro cincuenta. Como no tenían para pagarle, perdonó a los dos. ¿Quién de ellos le amará más?». Respondió Simón: «Supongo que aquel a quien perdonó más». Él le dijo: «Has juzgado bien», y volviéndose hacia la mujer, dijo a Simón: «¿Ves a esta mujer? Entré en tu casa y no me diste agua para los pies. Ella, en cambio, ha mojado mis pies con lágrimas, y los ha secado con sus cabellos. No me diste el beso. Ella, desde que entró, no ha dejado de besarme los pies. No ungiste mi cabeza con aceite. Ella ha ungido mis pies con perfume. Por eso te digo que quedan perdonados sus muchos pecados, porque ha mostrado mucho amor. A quien poco se le perdona, poco amor muestra».
Y le dijo a ella: «Tus pecados quedan perdonados». Los comensales empezaron a decirse para sí: «¿Quién es éste que hasta perdona los pecados?». Pero Él dijo a la mujer: «Tu fe te ha salvado. Vete en paz».
 
Comentario:
Hoy, Simón fariseo, invita a comer a Jesús para llamar la atención de la gente. Era un acto de vanidad, pero el trato que dio a Jesús al recibirlo, no correspondió ni siquiera a lo más elemental.
Mientras cenan, una pecadora pública hace un gran acto de humildad: «Poniéndose detrás, a los pies de Jesús, comenzó a llorar y con sus lágrimas le mojaba los pies y con los cabellos de su cabeza se los secaba; besaba sus pies y los ungía con el perfume» (Lc 7,38).
El fariseo, en cambio, al recibir a Jesús no le dio el beso del saludo, agua para sus pies, toalla para secarlos, ni le ungió la cabeza con aceite. Además el fariseo piensa mal: «Si éste fuera profeta, sabría quién y qué clase de mujer es la que le está tocando, pues es una pecadora» (Lc 7,39). ¡De hecho, el que no sabía con quién trataba era el fariseo!
El Papa Francisco ha insistido mucho en la importancia de acercarse a los enfermos y así “tocar la carne de Cristo”. Al canonizar a santa Guadalupe García, Francisco dijo: «Renunciar a una vida cómoda para seguir la llamada de Jesús; amar la pobreza, para poder amar más a los pobres, enfermos y abandonados, para servirles con ternura y compasión: esto se llama “tocar la carne de Cristo”. Los pobres, abandonados, enfermos y los marginados son la carne de Cristo». Jesús tocaba a los enfermos y se dejaba tocar por ellos y los pecadores.
La pecadora del Evangelio tocó a Jesús y Él estaba feliz viendo cómo se transformaba su corazón. Por eso le regaló la paz recompensando su fe valiente. —Tú, amigo, ¿te acercas con amor para tocar la carne de Cristo en tantos que pasan junto a ti y te necesitan? Si sabes hacerlo, tu recompensa será la paz con Dios, con los demás y contigo mismo.
* Mons. José Ignacio ALEMANY Grau, Obispo Emérito de Chachapoyas (Chachapoyas, Perú)
 
Santoral Católico:
Santos Cornelio y Cipriano
Papa y Obispo. Mártires
[El 14 de septiembre se dio sepultura al primero y sufrió martirio el segundo; su memoria se celebra el 16 del mismo mes]. Cornelio fue elegido papa, por su humildad y su bondad, en marzo del año 251, al cesar la persecución del emperador Decio y después de un largo periodo de sede vacante. Adoptó una actitud indulgente en la praxis penitencial para acoger a los que habían apostatado en la persecución, y así, con gran espíritu de caridad, recuperó a la plena comunión con la Iglesia a muchos cristianos caídos en la apostasía. Se opuso al rigorista Novaciano quien provocó un cisma, pero con la ayuda sobre todo de Cipriano pudo imponer su autoridad. Fue desterrado por el emperador Galo, y murió en Civitavecchia, puerto de Roma, en septiembre del año 253. Su cuerpo, trasladado a Roma, fue sepultado en el cementerio de Calixto. Cipriano nació en Cartago hacia el año 210, de familia pagana. Convertido a la fe y ordenado de sacerdote, fue elegido obispo de su ciudad el año 249. En tiempos muy difíciles gobernó sabiamente su Iglesia con sus obras y sus escritos. En la persecución de Valeriano, primero sufrió el destierro y después, tras su vuelta a Cartago, fue decapitado el 14 de septiembre del año 258. Fue importante por sus escritos, pero sobre todo como pastor, cuya influencia se dejó sentir no sólo en el norte de África sino también en las Iglesias de España.
Oración: Oh Dios, que has puesto al frente de tu pueblo como abnegados pastores y mártires intrépidos a los santos Cipriano y Cornelio, concédenos, por su intercesión, fortaleza de ánimo y de fe para trabajar con empeño por la unidad de tu Iglesia. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.
Para más información hacer clic acá.
* Directorio Franciscano – Aciprensa – Catholic.net
 
Pensamiento del día
“La distancia no es un problema.
El problema somos los humanos,
que no sabemos amar sin tocar, sin ver o sin escuchar.
Y el amor se siente con el corazón, no con el cuerpo”
(Gabriel García Márquez)
 
Historias:
Santa Elena y la Cruz de Cristo
La madre del emperador Constantino, Santa Elena, fue la responsable de encontrar varias reliquias relacionadas a Jesucristo, una de ellas es la Santa Cruz, que fue identificada gracias a un método particular.
 
Escritores antiguos como San Crisóstomo y San Ambrosio narran que, en el siglo IV, Santa Elene pidió permiso a Constantino para ir a Jerusalén en búsqueda de la cruz en la cual murió Jesús.
 
La Enciclopedia Católica señala que la santa, de 80 años de edad, junto a algunos obreros y con la cooperación de San Macario de Jerusalén, obispo de la ciudad, realizaron excavaciones en el monte Calvario, con el fin de encontrar objetos relacionados con Cristo.
 
“Los judíos habían escondido la Cruz en una zanja o pozo, y la cubrieron con piedras, de modo que los fieles no viniesen a venerarla. Sólo unos pocos elegidos entre los judíos conocían el lugar exacto donde había sido escondida”, resalta.
 
Uno de ellos, llamado Judas, tocado por inspiración divina indicó el lugar exacto donde estaba escondida la cruz a los excavadores. Luego, el mismo judío se convirtió al cristianismo, y es honrado bajo el nombre de San Ciriaco.
 
La Enciclopedia Católica señala que gracias al acto del futuro santo se encontraron tres cruces, pero “no había manera de identificarlas porque el titulus de la Cruz de Cristo se había separado de ella”.
 
“Siguiendo una inspiración de lo alto, Macario hizo que se cargaran las tres cruces, una tras otra, al lado del lecho de una mujer digna que estaba en agonía. Cuando ella tocó las otras dos cruces no valió de nada, pero al tocar la Cruz en que Cristo había muerto, se sanó súbitamente”, remarca.
 
Luego del descubrimiento, San Macario, Santa Elena y miles de fieles llevaron la cruz en procesión por las calles de la ciudad.
 
Un trozo del madero donde fue crucificado Jesús se conserva en la ciudad de Caravaca de la Cruz, en Murcia (España) y otro fragmento de la Vera Cruz se encuentra en la Catedral del Niño Jesús, en la ciudad de Alepo (Siria).
 
Esta reliquia fue obsequiada por el fallecido Vicario Apostólico Emérito de Alepo, Mons. Giuseppe Nazzaro. Durante todos los viernes de Cuaresma, los fieles tienen la oportunidad de rezar el Vía Crucis con ella.
 
Santa Elena realizó más descubrimientos, entre los que se encuentran la Escalera Santa, los clavos de Jesús, el “Titulus Crucis”, la Santa Túnica, la cuna de Jesús, las Reliquias de los Reyes Magos y el Santo Sepulcro.
* Harumi Suzuki / ACI Prensa
 
Meditaciones de “Pequeñas Semillitas”
En 1572, el erudito napolitano (Italia) Cesare Baronius, miembro del Oratorio, cayó gravemente enfermo. Recibió los últimos sacramentos y se esperaba que muriera de un momento a otro; pero su superior y amigo era san Felipe Neri, gran devoto de la Santísima Virgen.
Felipe se puso a orar por la vida de su querido discípulo. Baronius pronto se durmió. Entrando en un sueño muy dulce, vio a su superior a los pies del Salvador y de su Santísima Madre, que les preguntaba sobre su salud en estos términos: “¡Señor, dame a Baronius! ¡Devuélvemelo, cómo lo deseo y lo quiero!”. Como Jesús se negara, se volvió entonces a María y, cuando Ella intercedió por él, supo de inmediato que había sido escuchado.
En ese mismo momento, Baronius se despertó, convencido de que no moriría de esta enfermedad. De hecho, se recuperó el mismo día y, en sus Anales, no dejó de informar a su amado padre, sobre su doctrina y su vida.
 
Año de San José
San José, hombre justo y modelo de virtudes,
es el Patrono Universal de la santa Iglesia,
y por lo tanto de todos nosotros.
Es el santo que tuvo en la tierra
la misión más grande y noble:
proteger al Niño Dios y su Santísima Madre.
 
Setiembre 16
La Palabra del Señor es camino, verdad y vida para todos. Que san José sea nuestro modelo de vida para transitar este camino que nos conduce a la verdad. Amén.
(P. Florentín Brusa, cmf)
FELIPE
-Jardinero de Dios-
(el más pequeñito de todos)
 
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