martes, 3 de noviembre de 2026
lunes, 2 de noviembre de 2026
Pequeñas Semillitas 6487
PEQUEÑAS
SEMILLITAS Año
21 - Número 6487 ~ Lunes 2 de Noviembre de 2026Desde
la ciudad de Córdoba (Argentina)¡Alabado sea Jesucristo!
La Santa Madre Iglesia, después de su solicitud en celebrar con las
debidas alabanzas la dicha de todos sus hijos bienaventurados en el cielo
(Solemnidad de Todos los Santos, ayer), se interesa hoy ante el Señor en favor
de las almas de cuantos nos precedieron con el signo de la fe y duermen en la
esperanza de la resurrección, y por todos los difuntos desde el principio del
mundo, cuya fe sólo Dios conoce, para que, purificados de toda mancha del
pecado y asociados a los ciudadanos celestes, puedan gozar de la visión de la
felicidad eterna. Recemos por todos ellos...
La Palabra de DiosLecturas del día- CONMEMORACIÓN DE LOS FIELES DIFUNTOS-♡ Primera Lectura: Sabiduría 3, 1-9
♡ Salmo: Sal 22, 1-3. 4. 5. 6
♡ Segunda Lectura: Romanos 5, 5-11
♡ Santo Evangelio: Lc 23,33.39-43
Cuando los soldados llegaron al lugar llamado Calvario, crucificaron allí
a Jesús y a los malhechores, uno a la derecha y otro a la izquierda. Uno de los
malhechores colgados le insultaba: «¿No eres tú el Cristo? Pues ¡sálvate a ti y
a nosotros!». Pero el otro le respondió diciendo: «¿Es que no temes a Dios, tú
que sufres la misma condena? Y nosotros con razón, porque nos lo hemos merecido
con nuestros hechos; en cambio, éste nada malo ha hecho». Y decía: «Jesús,
acuérdate de mí cuando vengas con tu Reino». Jesús le dijo: «Yo te aseguro: hoy
estarás conmigo en el Paraíso».
♡ Comentario:
Hoy, el Evangelio evoca el
hecho más fundamental del cristiano: la muerte y resurrección de Jesús. Hagamos
nuestra, hoy, la plegaria del Buen Ladrón: «Jesús, acuérdate de mí» (Lc 23,42).
«La Iglesia no ruega por los santos como ruega por los difuntos, que duermen en
el Señor, sino que se encomienda a las oraciones de aquéllos y ruega por
éstos», decía san Agustín en un Sermón. Una vez al año, por lo menos, los
cristianos nos preguntamos sobre el sentido de nuestra vida y sobre el sentido
de nuestra muerte y resurrección. Es el día de la conmemoración de los fieles
difuntos, de la que san Agustín nos ha mostrado su distinción respecto a la
fiesta de Todos los Santos.
Los sufrimientos de la Humanidad son los mismos que los de la Iglesia y,
sin duda, tienen en común que todo sufrimiento humano es de algún modo
privación de vida. Por eso, la muerte de un ser querido nos produce un dolor
tan indescriptible que ni tan sólo la fe puede aliviarlo. Así, los hombres
siempre han querido honrar a los difuntos. La memoria, en efecto, es un modo de
hacer que los ausentes estén presentes, de perpetuar su vida. Pero sus
mecanismos psicológicos y sociales amortiguan los recuerdos con el tiempo. Y si
eso puede humanamente llevar a la angustia, cristianamente, gracias a la
resurrección, tenemos paz. La ventaja de creer en ella es que nos permite
confiar en que, a pesar del olvido, volveremos a encontrarlos en la otra vida.
Una segunda ventaja de creer es que, al recordar a los difuntos, oramos
por ellos. Lo hacemos desde nuestro interior, en la intimidad con Dios, y cada
vez que oramos juntos, en la Eucaristía, no estamos solos ante el misterio de
la muerte y de la vida, sino que lo compartimos como miembros del Cuerpo de
Cristo. Más aún: al ver la cruz, suspendida entre el cielo y la tierra, sabemos
que se establece una comunión entre nosotros y nuestros difuntos. Por eso, san
Francisco proclamó agradecido: «Alabado seas, mi Señor, por nuestra hermana, la
muerte corporal».
* Fra. Agustí BOADAS Llavat OFM (Barcelona, España) © Textos de Evangeli.net
– Imagen: Blog jpv01.
Santoral Católico:La Iglesia, después de
celebrar ayer la fiesta de todos sus hijos bienaventurados ya en el cielo, se
interesa hoy ante el Señor en favor de las almas de todos cuantos nos
precedieron en el signo de la fe y duermen en la esperanza de la resurrección,
para que, purificados de toda mancha de pecado, puedan gozar de la felicidad
eterna. Celebramos, pues, la victoria de Cristo, y de nosotros con Él, sobre la
muerte. Y hacemos memoria de cuantos, habiendo compartido ya la muerte de
Jesucristo, están llamados a compartir también con Él la gloria de la
resurrección. El primer prefacio de difuntos nos enseña que «en Cristo brilla
la esperanza de nuestra feliz resurrección; y así, aunque la certeza de morir
nos entristece, nos consuela la promesa de la futura inmortalidad; porque la
vida de los que creemos en el Señor, no termina, se transforma; y, al
deshacerse nuestra morada terrenal, adquirimos una mansión eterna en el cielo».
Mientras nosotros pedimos por los difuntos, ellos interceden por nosotros.
Oración: Oh Dios,
gloria de los fieles y vida de los justos, nosotros los redimidos por la muerte
y resurrección de tu Hijo, te pedimos que acojas con bondad a tus siervos
difuntos, y pues creyeron en la resurrección futura, merezcan alcanzar los
gozos de la eterna bienaventuranza. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.
Para más información hacer clic acá.
(Directorio Franciscano – ACI Prensa – Catholic.net)
Pensamiento del día«La esperanza de la resurrección debe confortarnos,porque volveremos a ver en el cielo a quienes
perdemos aquí».(SAN BRAULIO DE ZARAGOZA) Tema del día:La muerte es el comienzo de la vidaComencemos por decir hoy que hay muertes preciosas. Es una muerte
maravillosa la de quien puede decir en ese momento: "He cumplido mi
misión". Una muerte así es el comienzo de la vida verdadera. Es
propiamente entonces cuando se nace. Por eso en el Martirologio, el libro donde
se narra la vida de los santos y mártires, no se hace constar el día de su
nacimiento, sino el de su muerte, como el verdadero día de su nacimiento, su
"dies natalis".
La muerte para los buenos brilla como una estrella de esperanza. Sus
frutos son la paz, el descanso, la vida. Con esta paz y serenidad murió San
Juan XXIII: "¡Qué alegría cuando me dijeron, vamos a la casa del
Señor!", decía en su lecho de muerte. Un muchacho decía a la hora de su
muerte: "¡Qué bueno ha sido Dios conmigo, por haberme concedido vivir 17
años!"; y moría ofreciendo su vida por sus padres y por los que lo habían
formado.
Otro decía: "No sé por qué lloran". Aquel joven moría pidiendo
perdón a todos, incluso a su novia, pero la novia tuvo un gesto y unas palabras
muy oportunas: "No tengo de qué perdonarte, y te lo digo delante del
sacerdote, porque desde que te conocí soy más buena". ¿Lo podrías decir tú
de tu novio o de tu novia?
Preguntémonos ahora la cosa más importante: ¿Cómo será mi muerte? He aquí
lo importante, no el cuándo sino el cómo voy a morir. Es decir, en qué
disposiciones. Aunque no podemos fijar el día, el lugar, la forma externa de
morir, sí podemos fijar el cómo. Podemos preverlo: se muere según se vive. Si
se vive bien, lo normal es que se muera bien; si se vive mal, lo normal es que
se muera mal, si Dios no pone remedio. Si vivo bien, con su ayuda moriré bien;
si vivo mediocremente, moriré como un mediocre; si vives santamente, no lo
dudes, morirás como un santo.
Si desde hoy te decides a ser un buen hombre, seguro que morirás como un
buen hombre, y nunca te arrepentirás; pero, si dejas ese asunto para más
adelante, lo dejas para nunca. No se puede improvisar la hora de la muerte. Los
dos ladrones que iban a morir, estaban al lado del Redentor, pero sólo uno de
los dos compañeros de suplicio de Jesús se convirtió.
Comenta San Agustín: "Hubo un buen ladrón, para que nadie desespere;
pero sólo uno, para que nadie presuma y se confíe". Hay que ser lógicos y
aprovechar el tiempo. El que pasó, ya pasó, pero el que queda por delante hay
que aprovecharlo con avaricia. Si muriera esta noche, ¿estaría preparado? ¿Tendría
mis manos llenas, vacías o medio vacías? ¿Estaré preparado el día de mí muerte?
Esta es la gran pregunta.
Podríamos terminar estas reflexiones con las palabras de un gran hombre,
que todos los días medita sobre la muerte como maestra de vida: "Yo sé que
toda la vida humana se gasta y se consume bien o mal, y no hay posible ahorro:
los años son esos, y no más. Y la eternidad es lo que sigue a esta vida.
Gastarnos por Dios y por amor a nuestros hermanos en Dios es lo razonable y
seguro."
Según se vive, así se muere. Si esto es así: de los que viven santamente
estamos seguros que morirán santamente. Pero de los que viven en pecado podemos
estar seguros que morirán impenitentes.
(Autor: P Mariano de Blas | Fuente: Catholic.net | Imagen:
Google)
Meditaciones de “Pequeñas Semillitas”“Nosotros los creyentes, cuando rezamos por nuestros
muertos, nos reencontramos con ellos en una misteriosa comunión de fe,
esperanza y amor. Ellos han transpuesto ya
la frontera del tiempo y entrado en el ámbito de la eternidad, propio de
Dios. Pero aunque hayan dejado de existir para nuestro mundo físico, siguen
viviendo, con todo, en el mismo mundo espiritual en que vivimos nosotros.
Siempre que hacemos oración por ellos, los
encontramos dentro del infinito abrazo con que estrecha Dios a cuantos lo aman.
He aquí el motivo de por qué, quienes nos hemos abierto por la fe a un sentido
cristiano de la muerte, no nos dejamos abatir por el pesimismo o la
desesperación. Desde luego, cuando se produce el deceso de algún ser querido,
los creyentes experimentamos, como cualquier ser humano, un profundo dolor.
Nuestro corazón puede derramar lágrimas de sangre. Nuestra sensibilidad puede
haber quedado destrozada. Pero en la zona más secreta del alma, la fe nos hace
vivir una experiencia de paz, esperanza y gozo.
Paz, esperanza y gozo que surgen de saber con
seguridad que ellos, nuestros muertos, viven. No podemos precisar cómo ni
dónde, pero sabemos que viven. Así como sabemos que un día nos volveremos a
encontrar definitivamente con ellos, para compartir en plenitud la existencia
trascendente que ellos ya viven”. (H. Valla). Que Cristo, “resurrección y
vida”, aliente tu esperanza.
🌸La muerte no es nada, sólo he pasado a la habitación de al lado.
Yo soy yo, ustedes son ustedes. Lo que somos unos para los otros seguimos
siéndolo. Denme el nombre que siempre me han dado. Hablen de mí como siempre lo
han hecho. No usen un tono diferente. No tomen un aire solemne y triste. Sigan
riendo de lo que nos hacía reír juntos. Recen, sonrían, piensen en mí. Que mi
nombre sea pronunciado como siempre lo ha sido, sin énfasis de ninguna clase,
sin señal de sombra. La vida es lo que siempre ha sido. El hilo no se ha
cortado. ¿Por qué estaría yo fuera de su mente? ¿Simplemente porque estoy fuera
de su vista? Los espero. No estoy lejos, sólo al otro lado del camino. ¿Ven?
Todo está bien. No lloren si me aman. ¡Si conocieran el don de Dios y lo que es
el Cielo! ¡Si pudieran oír el cántico de los Ángeles y verme en medio de ellos!
¡Si pudieran ver con sus ojos los horizontes, los campos eternos y los nuevos
senderos que atravieso! ¡Si por un instante pudieran contemplar como yo la
belleza ante la cual todas las bellezas palidecen! Créanme: Cuando la muerte
venga a romper sus ligaduras como ha roto las que a mí me encadenaban y, cuando
un día que Dios ha fijado y conoce, su alma venga a este Cielo en el que los ha
precedido la mía, ese día volverán a ver a aquel que los amaba y que siempre
los ama, y encontrarán su corazón con todas sus ternuras purificadas. Volverán
a verme, pero transfigurado y feliz, no ya esperando la muerte, sino avanzando
con ustedes por los senderos nuevos de la Luz y de la Vida, bebiendo con
embriaguez, a los pies de Dios, un néctar del cual nadie se saciará jamás.,(San Agustín de Hipona)
Pedidos de oración🙏 Pedimos oración por la Santa Iglesia Católica; por el
Papa León XIV; por los obispos, sacerdotes, diáconos, seminaristas, monjas,
religiosas, novicias, catequistas y todos los que componemos el cuerpo místico
de Cristo; por la unión de los cristianos para que seamos uno, así como Dios
Padre y nuestro Señor Jesucristo son Uno junto con el Espíritu Santo; por el
aumento de las vocaciones; por las misiones; por el triunfo del Sagrado Corazón
de Jesús y del Inmaculado Corazón de María;
por la conversión de todos los pueblos; por la PAZ en el mundo (Medio
Oriente y Ucrania especialmente); por el fin de los ataques a la Iglesia
Católica en Nicaragua, por los cristianos perseguidos y martirizados en Medio
Oriente (Irán), África (Sudán, Congo y Nigeria), y en otros lugares (Nicaragua,
Cuba, Venezuela); por nuestros hermanos sufrientes por diversos motivos
especialmente por las enfermedades, el abandono, la carencia de afecto, la
falta de trabajo, el hambre y la pobreza; por los niños con cáncer y otras
patologías graves; por los jóvenes, especialmente los que han caído en las
drogas o cualquier tipo de adicción, por las víctimas de trata, por el drama de
los refugiados del Mediterráneo; por los presos políticos y la falta de
libertad en muchos países del mundo; por todos nuestros hermanos de diversos países, como Cuba, Nicaragua y
Venezuela, sometidos a crueles dictaduras que se ven forzados a emigrar en
busca de mejores horizontes en otras tierras; por las víctimas de catástrofes naturales en
diversos países y regiones (terremotos, tsunamis, erupciones volcánicas,
inundaciones, incendios forestales, aludes, etc.); por la unión de las
familias, por lo no nacidos, por la fidelidad de los matrimonios y por más
inclinación de los jóvenes hacia este sacramento; y por las Benditas Almas del
Purgatorio. Para lectores argentinos, pedimos especial oración por la recuperación
de la República Argentina en el marco de la democracia, la justicia y la
honestidad de los gobernantes.
🙏Hoy oramos especialmente por los difuntos de nuestra familia, los difuntos conocidos y en general por las almas de todos los fieles difuntos de todos los tiempos.
🙏 Pedimos oración para nuestro lector Alberto José H. P., de Buenos Aires, Argentina,
que en el día de hoy será intervenido de la vista (ciclofotocoagulación
transescleral) para reducir la presión intraocular en su ojo derecho, debido a
un glaucoma que le ha afectado la visión en gran medida. Lo encomendamos a
Santa Lucía, patrona de las enfermedades de los ojos, para que nuestra plegaria
llegue a Dios y Él conceda que todo el procedimiento se cumpla exitosamente.
🙏
Pedimos oración para la señora Liliana
Elizabeth G., de 69 años de edad, que vive en Córdoba, Argentina, y hoy
será operada para proceder a cementación de la columna a nivel de vértebras
lesionadas. Rogamos a la Santísima Virgen que acompañe ese momento y a Jesús
que guie las manos de los médicos para que este delicado procedimiento se
cumpla con los mejores resultados.
🙏 Pedimos oración para los habitantes de las provincias argentinas que se están inundando por las lluvias y crecientes de los ríos, todo como consecuencia del "fenómeno del niño".
🙏
Continuamos unidos en oración por
medio del rezo del Santo Rosario poniendo en Manos de Nuestra Madre Bendita
todas nuestras preocupaciones, alegrías y necesidades y pidiéndole a Ella paz
para el mundo. Al rezar por la paz, rezamos por todo, por la paz en el mundo,
en los corazones, porque la violencia sea desterrada, por la paz para los niños
que están en peligro de ser abortados. Paz para los jóvenes que no encuentran
el camino, paz para los deprimidos. Paz para los que no han tenido la dicha de
conocer al Amor. En fin, rezamos por la paz, y sigamos haciéndolo.
Oremos: Tú quisiste, Padre,
que tu hijo unigénito soportara nuestras debilidades, para poner de manifiesto
el valor de la enfermedad y la paciencia. Escucha las plegarias que te
dirigimos por nuestros hermanos enfermos y concede a cuantos se hallan
sometidos al dolor, la aflicción o la enfermedad, la gracia de sentirse
elegidos entre aquellos que tu hijo ha llamado dichosos, y de saberse unidos a
la pasión de Cristo para la redención del mundo. Te lo pedimos por Cristo
nuestro Señor. Amén.
Los cinco minutos de San FranciscoNoviembre: Las virtudes
Día 2
Los que no quieren gustar cuán suave es el Señor y
aman más las tinieblas que la luz resistiéndose a cumplir los mandamientos del
Señor, son malditos y de ellos dice el salmista: Malditos los que se desvían
de tus mandamientos (Sal 1188,21). En cambio, ¡qué felices y benditos son
los que aman a Dios y obran como él mismo lo indica en el Evangelio: Amando
al Señor tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma y con todo tu espíritu,
y a tu prójimo como a ti mismo (Mt 22,37-39).
(Textos seleccionados por Murray Bodo ofm)
FELIPE-Jardinero de Dios-(el más pequeñito de todos) BLOG de ”PEQUEÑAS SEMILLITAS”♡FACEBOOK de “FELIPE DE URCA”♡FACEBOOK de
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domingo, 1 de noviembre de 2026
Pequeñas Semillitas 6486
PEQUEÑAS
SEMILLITAS Año
21 - Número 6486 ~ Domingo 1 de Noviembre de 2026Desde
la ciudad de Córdoba (Argentina)¡Alabado sea Jesucristo!
Iniciando el mes de noviembre, hoy celebramos la Fiesta de Todos los
Santos. La Sagrada Biblia llama “Santo” a aquello que está consagrado a
Dios. La Iglesia Católica ha llamado “santos” a aquellos que se han dedicado a
tratar de que su propia vida le sea lo más agradable posible a Nuestro Señor.
Hay unos que han sido “canonizados”, o sea declarados oficialmente santos
por el Sumo Pontífice, porque por su intercesión se han conseguido admirables
milagros, y porque después de haber examinado minuciosamente sus escritos y de
haber hecho una cuidadosa investigación e interrogatorio a los testigos que lo
acompañaron en su vida, se ha llegado a la conclusión de que practicaron las
virtudes en grado heroico.
Los santos canonizados oficialmente por la Iglesia Católica son varios
millares. Pero existe una inmensa cantidad de santos no canonizados, pero que
ya están gozando de Dios en el cielo porque tuvieron una vida en la tierra de
acuerdo a los mandamientos y a lo predicado por Jesús... Son los que el Papa
Francisco llamaba “los santos de la puerta de al lado”, porque muchos de ellos
han vivido entre nosotros, en nuestro tiempo y en nuestras ciudades, y su
santidad la conoce sólo Dios.
La Palabra de DiosLecturas del día- SOLEMNIDAD DE TODOS LOS SANTOS -♡ Primera Lectura: Apocalipsis 7, 2-4. 9-14
♡ Salmo: Sal 23, 1-2. 3-4ab. 5-6
♡ Segunda Lectura: 1 Juan 3, 1-3
♡ Santo Evangelio: Mt 5,1-12a
En aquel tiempo, viendo Jesús la muchedumbre, subió al monte, se sentó, y
sus discípulos se le acercaron. Y tomando la palabra, les enseñaba diciendo:
«Bienaventurados los pobres de espíritu, porque de ellos es el Reino de los
Cielos. Bienaventurados los mansos, porque ellos poseerán en herencia la
tierra. Bienaventurados los que lloran, porque ellos serán consolados.
Bienaventurados los que tienen hambre y sed de la justicia, porque ellos serán
saciados. Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán
misericordia. Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a
Dios. Bienaventurados los que trabajan por la paz, porque ellos serán llamados
hijos de Dios. Bienaventurados los perseguidos por causa de la justicia, porque
de ellos es el Reino de los Cielos. Bienaventurados seréis cuando os injurien,
y os persigan y digan con mentira toda clase de mal contra vosotros por mi
causa. Alegraos y regocijaos, porque vuestra recompensa será grande en los
cielos».
♡ Comentario:
Hoy, celebramos la realidad
de un misterio salvador expresado en el “credo” y que resulta muy consolador:
«Creo en la comunión de los santos». Todos los santos, desde la Virgen María,
que han pasado ya a la vida eterna, forman una unidad: son la Iglesia de los
bienaventurados, a quienes Jesús felicita: «Bienaventurados los limpios de
corazón, porque ellos verán a Dios» (Mt 5,8). Al mismo tiempo, también están en
comunión con nosotros. La fe y la esperanza no pueden unirnos porque ellos ya
gozan de la eterna visión de Dios; pero nos une, en cambio el amor «que no pasa
nunca» (1Cor 13,13); ese amor que nos une con ellos al mismo Padre, al mismo
Cristo Redentor y al mismo Espíritu Santo. El amor que les hace solidarios y
solícitos para con nosotros. Por tanto, no veneramos a los santos solamente por
su ejemplaridad, sino sobre todo por la unidad en el Espíritu de toda la
Iglesia, que se fortalece con la práctica del amor fraterno.
Por esta profunda unidad, hemos de sentirnos cerca de todos los santos
que, anteriormente a nosotros, han creído y esperado lo mismo que nosotros
creemos y esperamos y, sobre todo, han amado al Padre Dios y a sus hermanos los
hombres, procurando imitar el amor de Cristo.
Los santos apóstoles, los santos mártires, los santos confesores que han
existido a lo largo de la historia son, por tanto, nuestros hermanos e
intercesores; en ellos se han cumplido estas palabras proféticas de Jesús:
«Bienaventurados seréis cuando os injurien, y os persigan y digan con mentira
toda clase de mal contra vosotros por mi causa. Alegraos y regocijaos, porque
vuestra recompensa será grande en los cielos» (Mt 5,11-12). Los tesoros de su
santidad son bienes de familia, con los que podemos contar. Éstos son los
tesoros del cielo que Jesús invita a reunir (cf. Mt 6,20). Como afirma el
Concilio Vaticano II, «su fraterna solicitud ayuda, pues, mucho a nuestra
debilidad» (Lumen gentium, 49). Esta solemnidad nos aporta una noticia
reconfortante que nos invita a la alegría y a la fiesta.
* Mons. F. Xavier CIURANETA i Aymí Obispo Emérito de Lleida (Lleida,
España) © Textos de Evangeli.net – Imagen: Misioneros Digitales Católicos.
Santoral Católico:La Iglesia celebra esta
solemnidad en honor de todos los santos, o sea, de todos los fieles que
murieron en Cristo y con Él han sido ya glorificados en el cielo. Esta fiesta
nos recuerda, pues, los méritos de todos los cristianos, de cualquier lengua,
raza, condición y nación, que están ya en la casa del Padre, aunque no hayan
sido canonizados ni beatificados; nos invita a pedirles su ayuda e intercesión
ante el Señor; y nos estimula a seguir su ejemplo, múltiple y variado, en
nuestra vida cristiana.
Oración: Dios
todopoderoso y eterno, que nos has otorgado celebrar en una misma fiesta los
méritos de todos los santos, concédenos, por esta multitud de intercesores, la
deseada abundancia de tu misericordia y tu perdón. Por Jesucristo, nuestro
Señor. Amén.
Para más información hacer clic acá.
(Directorio Franciscano – ACI Prensa – Catholic.net)
Palabras de San Juan Pablo II«La santidad es una
semejanza particular a Cristo. Es una semejanza mediante el amor. Mediante el
amor permanecemos en Cristo, como él mediante el amor permanecemos en el Padre.
La santidad es la semejanza a Cristo que alcanza el misterio de su unión con el
Padre en el Espíritu Santo: su unión con el Padre mediante el amor [...] La
santidad cristiana brota de la contemplación del Rostro de Cristo, crece a
través de un proceso de formación permanente, lleva a un seguimiento de Jesús
cada vez más perfecto y llega a la madurez cuando testimoniamos fielmente a
Cristo y proclamamos su verdad al mundo»
Tema del día:Todos los SantosHoy celebra la Iglesia la solemnidad de todos los santos. Esta palabra
“santo” en la Biblia se aplicaba sólo a Dios, pues significa: sagrado o
separado. Pero luego se fue diciendo de todo lo que se acercaba más a Dios. Así
ya san Pablo llama santos a los cristianos por el hecho de estar unidos a Dios
por el bautismo. Después ya sólo se aplicó a aquellas personas que por su
comportamiento están más cerca de Dios. Especialmente los mártires que, por su
muerte gloriosa, se unen para siempre con Dios.
La Iglesia desde el principio comenzó a honrar a los mártires en su día
propio del martirio; pero ya por el siglo III eran tantos los mártires que
tuvieron que celebrar su fiesta en un día todos juntos, aunque no tenían un día
fijo. El 13 de Mayo del año 609 el papa consagró el panteón romano, que había
sido templo pagano de todos los dioses, para que fuese templo de la Virgen
María y de todos los santos. Unos cien años después la fiesta de todos los
santos quedó fijada para el día 1 de Noviembre.
Hay muchos santos, cuyos nombres conocemos, porque han sido
“canonizados”, es decir declarados santos solemnemente por el papa, después de
haber examinado minuciosamente su vida y sus escritos y normalmente después de
que Dios ha ratificado esa santidad por uno o más milagros. Pero santos hay
muchos más que no conocemos, quizá porque han vivido una vida muy oculta, pero
que gozan con Dios con una gloria semejante. Entre estos santos habrá
familiares y conocidos nuestros. Hoy es el día para festejar a todos y también
para alzar nuestra mirada al cielo para pedir su protección y sobre todo para
desear imitarles y un día poder estar con ellos en el cielo.
Todos estamos llamados a la santidad. Nos lo ha dicho muchas veces la
Iglesia. De una manera especial lo recalcó el concilio Vaticano II. No es que
haya que tener una vida externa diferente de los demás, aunque la verdad es que
hay situaciones que ayudan y hay situaciones que pueden estorbar. Tenemos que
esforzarnos por conseguir siempre ser mejores y tender a un ideal grande. No es
fácil, pero tampoco es imposible. Para ello, Jesucristo nos enseñó el camino.
El principal es la caridad. Sin amor no puede haber verdadera vida cristiana:
Amor dirigido hacia Dios, que es nuestro Padre y nos acompaña, amor que se
expresa especialmente en la oración, y amor hacia los demás, porque todos somos
hermanos.
Hoy en el evangelio se nos propone este ideal por medio de las
bienaventuranzas. Son actitudes o maneras de ser. Son las condiciones para el
seguimiento en el camino del Reino de Dios trazado por Jesús. Con ellas podemos
imitar su misma vida.
Las bienaventuranzas trazan ocho caminos a la santidad. Todos tienen el
matiz de la humildad. El santo no quiere su propia voluntad sino se somete
siempre a la voluntad de Dios. Los pobres de espíritu no buscan ni en la
riqueza ni en la fama sino esperan de Dios como su recompensa. Los que tienen
hambre y sed de justicia no maquinan para obtener su propio bien sino hacen lo
que Dios quiere de ellos. Los limpios de corazón no tienen ningún motivo más
que el deseo de cumplir la voluntad de Dios. Ser santo es dejar la carrera de
hacerse admirado para dar la gloria a Dios con hechos del amor.
(Extractos de P. Silverio Velasco y Fray Carmelo Mele)
Meditaciones de “Pequeñas SemillitasHoy, cuando celebramos la fiesta de Todos los Santos
debemos recordar que no sólo es la fiesta de los que ostentan el pequeño cartel
con su nombre y la corona, los que la Iglesia ha declarado que podemos
considerar "santos" con garantía. En la celebración de hoy se incluye
a todos los que viven con Dios, todos los que forman parte de esta inmensa
multitud de la que nos habla la 1ª lectura. Una muchedumbre inmensa que nadie
podría contar y entre la cual se hallan con toda seguridad personas que
nosotros hemos conocido o quizás amado.
La solemnidad de Todos los Santos puede llevarnos
fácilmente a pensar en personas extraordinarias, casi inalcanzables, cuya vida
parece muy distante de la nuestra. Sin embargo, el Evangelio nos propone una
mirada muy distinta. Jesús no presenta la santidad como un privilegio reservado
a unos pocos, sino como una llamada universal que pasa por la vida cotidiana.
Las bienaventuranzas dibujan el rostro de quienes han descubierto que la
verdadera felicidad no nace del poder, del éxito o del reconocimiento, sino del
amor vivido con humildad, misericordia y entrega. En ellas encontramos el
camino de una santidad posible, cercana y profundamente humana, una invitación
a dejarnos transformar por el Evangelio para que nuestra manera de vivir haga
visible, aquí y ahora, el rostro de Dios.
🌸Toda nuestra vida debe estar orientada a la
santidad, a vivir con Jesús y María en el cielo para siempre, junto a la
multitud de los santos de Dios.
Pero tengamos cuidado: el demonio sabe que cuando
probamos un bocado de la santidad, estamos irremediablemente perdidos para él.
Es por eso que nos distrae con multitud de pretextos y nos muestra la religión
católica como algo aburrido o molesto. Tenemos que saber que aquí sucede como
cuando los primeros discípulos encontraron a Jesús y le preguntaron dónde
vivía, y Él les respondió “Vengan y lo verán”. Y esto mismo nos dice a cada uno
de nosotros, ya que en el mismo caminar es que iremos descubriendo las maravillas
de este camino, a cuyo término está el Cielo con su felicidad eterna.
No hay nada más importante que nuestra
santificación, porque si trabajamos para ser santos, estamos trabajando por la
gloria de Dios, por la salvación de las almas, por nuestra patria y por el
mundo, porque un alma que se santifica atrae el bien sobre todo y sobre todos,
así como un alma que peca daña a todos, porque todos formamos un cuerpo.
Lancémonos entonces a la conquista del monte de la
santidad. Tenemos solo esta vida para hacerlo. No pasemos el tiempo en balde,
sino aprovechémoslo para ser cada día un poco mejores que el día que pasó.
Vivamos bien y confiados solo el momento presente, sin preocuparnos por el
futuro ni por los pecados del pasado.
El demonio solo teme esta decisión nuestra de ser
santos, porque sabe que nos escaparemos de sus manos y arrastraremos junto a
nosotros a muchas almas en la ascensión hacia lo alto. A pesar del mundo, del
demonio y de la carne… ¡Seamos santos!
AgradecimientosImaginemos que en el cielo hay dos oficinas diferentes para
tratar lo relativo a las oraciones de las personas en la tierra:
Una es para receptar pedidos de diversas gracias, y allí
los muchos ángeles que atienden trabajan intensamente y sin descanso por la
cantidad de peticiones que llegan en todo momento.
La otra oficina es para recibir los agradecimientos por las
gracias concedidas y en ella hay un par de ángeles aburridos porque
prácticamente no les llega ningún mensaje de los hombres desde la tierra para
dar gracias...
Desde esta sección de "Pequeñas Semillitas"
pretendemos juntar una vez por semana (los domingos) todos los mensajes para la
segunda oficina: agradecimientos por favores y gracias concedidas como
respuesta a nuestros pedidos de oración.
💕 Desde Salamanca, España, nuestro amigo José Luis S. (78
años), agradece a Dios y a su amada Virgencita, y a todos los que rezaron por
él, ya que su operación por un tumor de colon ha sido exitosa y ahora le han
dado el alta. No necesitará nuevos tratamientos, sino sólo controles
periódicos. Damos gracias a Dios.
💕 Desde San Salvador, capital de El Salvador (América Central),
nos escribe Jesús Amado C. (82 años) y agradece por su salud y porque
sus ingresos están siendo mejores, por lo que alaba al Padre Eterno. Nos
sumamos a la plegaria de acción de gracias.
Oremos: Bendito seas,
Dios mío, porque a pesar de ser yo indigno de toda ayuda, tu generosidad e
infinita bondad nunca dejan de otorgar el bien aún a los ingratos y a los que
se han apartado de ti. Conviértenos a ti, para que seamos agradecidos, humildes
y piadosos, pues Tú eres nuestra salud, nuestra fortaleza y nuestra salvación.
Los cinco minutos de San FranciscoNoviembre: Las virtudes
Día 1
Escuchen, señores y hermanos míos; presten atención
a mis palabras. Escuchen con el corazón y obedezcan a la voz del Hijo de Dios.
Sigan sus mandamientos de todo corazón y cumplan sus consejos perfectamente.
Alábenlo porque es bueno y enaltézcanlo con sus obras; porque para esto los ha
enviado al mundo entero; para que de palabra y de obra traduzcan su voz y hagan
saber a todos que no hay otro Dios fuera de Él.
(Textos seleccionados por Murray Bodo ofm)
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