jueves, 26 de febrero de 2026

Pequeñas Semillitas 6245

PEQUEÑAS SEMILLITAS
 
Año 21 - Número 6245 ~ Jueves 26 de Febrero de 2026
Desde la ciudad de Córdoba (Argentina)
¡Alabado sea Jesucristo!
Padre amado, te alabo en todo momento porque sé que cada día abres tu inagotable lluvia de bendiciones a todos los que a Ti acuden confiados. Sales siempre en mi auxilio y me haces vivir tranquilo. Te doy gracias por toda la belleza que colocaste en la creación. En cada rincón de este mundo está reflejada tu magnificencia, la colocas por doquier para que de ella me inunde y te recuerde. Quiero recibir de Ti esa fuerza y ánimo para estar alegre, siempre dispuesto a luchar contra todas las adversidades. Quiero vivir en la serenidad de tus palabras aún en medio de la angustia. Quiero ser testigo de tu poder, que mi fe se vea fortalecida y que me abra puertas hacia unas maravillas jamás vistas. Dame vida en abundancia. Quiero vivir según tu amor y tu justicia. Gracias porque con tus Palabras, sanas mi mente y espíritu y me levantas en victoria ante aquellas circunstancias y problemas en las que yo me veo derrotado. Me conoces y me amas. En Ti creo, por eso te alabo y te adoro. Amén.
 
La Palabra de Dios
Lecturas del día
- JUEVES 1 DE CUARESMA -
Primera Lectura: Ester 14,1.3—5.12-14
 
Salmo: Sal 137, 1-2a. 2bc-3. 7c-8
 
Santo Evangelio: Mt 7,7-12
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «Pedid y se os dará; buscad y hallaréis; llamad y se os abrirá. Porque todo el que pide recibe; el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá. ¿O hay acaso alguno entre vosotros que al hijo que le pide pan le dé una piedra; o si le pide un pez, le dé una culebra? Si, pues, vosotros, siendo malos, sabéis dar cosas buenas a vuestros hijos, ¡cuánto más vuestro Padre que está en los cielos dará cosas buenas a los que se las pidan! Por tanto, todo cuanto queráis que os hagan los hombres, hacédselo también vosotros a ellos; porque ésta es la Ley y los Profetas».
 
Comentario:
Hoy, Jesús nos habla de la necesidad y del poder de la oración. No podemos entender la vida cristiana sin relación con Dios, y en esta relación, la oración ocupa un lugar central. Mientras vivimos en este mundo, los cristianos nos encontramos en un camino de peregrinaje, pero la oración nos acerca a Dios, nos abre las puertas de su amor inmenso y nos anticipa ya las delicias del cielo. Por esto, la vida cristiana es una continua petición y búsqueda: «Pedid y se os dará; buscad y hallaréis; llamad y se os abrirá» (Mt 7,7), nos dice Jesús.
Al mismo tiempo, la oración va transformando el corazón de piedra en un corazón de carne: «Si, pues, vosotros, siendo malos, sabéis dar cosas buenas a vuestros hijos, ¡cuánto más vuestro Padre que está en los cielos dará cosas buenas a los que se las pidan!» (Mt 7,11). El mejor resumen que podemos pedir a Dios se encuentra en el Padrenuestro: «Venga a nosotros tu Reino, hágase tu voluntad así en la tierra como en el cielo» (cf. Mt 6,10). Por tanto, no podemos pedir en la oración cualquier cosa, sino aquello que sea realmente un bien. Nadie desea un daño para sí mismo; por esto, tampoco no lo podemos querer para los demás.
Hay quien se queja de que Dios no le escucha, porque no ve los resultados de manera inmediata o porque piensa que Dios no le ama. En casos así, no nos vendrá mal recordar este consejo de san Jerónimo: «Es cierto que Dios da a quien se lo pide, que quien busca encuentra, y a quien llama le abren: se ve claramente que aquel que no ha recibido, que no ha encontrado, ni tampoco le han abierto, es porque no ha pedido bien, no ha buscado bien, ni ha llamado bien a la puerta». Pidamos, pues, en primer lugar a Dios que haga bondadoso nuestro corazón como el de Jesucristo.
* Rev. D. Joaquim MESEGUER García (Rubí, Barcelona, España) © Textos de Evangeli.net – Imagen: Parroquia Ntra. Sra. del Carmen (Málaga).
 
Santoral Católico:
Religiosa y Educadora
Nació en Arenys de Mar (Barcelona) el año 1799. En su juventud, colaborando con su párroco en la catequesis de niños y jóvenes, constató la necesidad urgente de la promoción humana y cristiana de la mujer y de la educación integral de niñas y jóvenes. A tal fin, y empezando en Figueras, fue estableciendo escuelas y formando a sus miembros. En Sabadell, orientada y ayudada por los escolapios, con cuyo carisma se sentía identificada, estructuró canónicamente su nueva congregación, las Hijas de María, Religiosas de las Escuelas Pías, con la espiritualidad y reglas de San José de Calasanz. La fundación creció y se extendió rápidamente. Paula pasó sus últimos treinta años en Olesa de Montserrat, trabajando en su comunidad y con niñas de la localidad, a la vez que se desbordaba en obras de caridad y ayuda a los pobres y necesitados. Y allí murió el 26 de febrero de 1889. San Juan Pablo II la canonizó el 2001.
Para más información hacer clic acá.
(Directorio Franciscano – Catholic.net)
 
Pensamiento del día
«Sed almas de oración, pues sólo así progresará nuestro amado Instituto. La oración es un ratito que tenemos para hablar, para conversar a solas con Él, para acercarnos a su amor … ¡Salvar a las familias enseñando el Santo Temor de Dios!»
(SANTA PAULA MONTAL)
 
Tema del día:
Virtudes para ganar el cielo
Cada persona está hecha para el cielo, pero Dios quiere que se esfuerce en buscar la perfección y para ello debe cultivar todas las virtudes que pueda adquirir. No somos perfectos, es una realidad que tenemos muy clara. Sin embargo, Dios dota a cada persona de los dones necesarios para que pueda alcanzar el cielo. Y una manera muy efectiva será cultivar todas las virtudes que pueda para que, con el alma embellecida por ellas, se presente dignamente ante el Señor.
 
Para distinguirlas bien, sepamos que existen dos tipos de virtudes: las que Dios nos regala y las que podemos adquirir con nuestro esfuerzo.
 
1. Virtudes teologales
Primero están las que Dios provee al alma porque no podemos alcanzarlas por nosotros mismos y se llaman virtudes teologales. Esas las adquirimos en el Bautismo y son: fe, esperanza y caridad.
 
Estas virtudes "Disponen a los cristianos a vivir en relación con la Santísima Trinidad. Tienen como origen, motivo y objeto a Dios Uno y Trino" (CEC 1812). Además "Son infundidas por Dios en el alma de los fieles para hacerlos capaces de obrar como hijos suyos y merecer la vida eterna" (CEC 1813).
 
2. Virtudes humanas
Después tenemos las virtudes humanas. Leemos en el Catecismo de la Iglesia católica: "La virtud es una disposición habitual y firme a hacer el bien. Permite a la persona no sólo realizar actos buenos, sino dar lo mejor de sí misma. Con todas sus fuerzas sensibles y espirituales, la persona virtuosa tiende hacia el bien, lo busca y lo elige a través de acciones concretas" (CEC 1803).
 
De lo anterior podemos inferir que hacemos el bien porque nos esforzamos para ello. Así pues, cuando repetimos constantemente esas acciones buenas, se convierten en hábitos.
 
A estas virtudes las llamamos "humanas" porque se adquieren con base en nuestro entendimiento y voluntad. Las principales son las virtudes cardinales: prudencia, justicia, fortaleza y templanza. Todas las demás se derivan de estas cuatro.
 
El beneficio espiritual de las virtudes humanas
El Catecismo dice que estas virtudes "regulan nuestros actos, ordenan nuestras pasiones y guían nuestra conducta según la razón y la fe". Además, nos ayudan a vivir en paz porque "proporcionan facilidad, dominio y gozo para llevar una vida moralmente buena". Y lo mejor de todo es que no se siente forzado sino que "el hombre virtuoso es el que practica libremente el bien" (CEC 1804).
 
En lo cotidiano, descubrimos que las virtudes nos llevan a vivir equilibradamente y las aplicamos en nuestra vida diaria porque deseamos estar bien con Dios y con el prójimo. Por eso, entre más las realizamos se nos hace más sencillo decir la verdad, actuar la justicia, ser puntuales, respetar los bienes ajenos, ser prudentes, tener paciencia con los demás, etc. Sobre todo porque las llevamos a cabo de manera consciente, pensando en nuestro bien y en el del prójimo.
 
Las virtudes y la gracia
El esfuerzo del hombre se ve perfeccionado con la gracia que Dios. No es tarea fácil, pero quien confía sus debilidades al Señor recibirá lo necesario para mantener el rumbo de su vida:
 
"Para el hombre herido por el pecado no es fácil guardar el equilibrio moral. El don de la salvación por Cristo nos otorga la gracia necesaria para perseverar en la búsqueda de las virtudes". (CEC 1811).
 
Esta es una tarea y una decisión personal: "Cada cual debe pedir siempre esta gracia de luz y de fortaleza, recurrir a los sacramentos, cooperar con el Espíritu Santo, seguir sus invitaciones a amar el bien y guardarse del mal" (CEC 1811).
 
Que la Virgen Santísima nos acompañe en el camino hacia la santidad.
(Mónica Muñoz / Aleteia)
 
Mensaje de María Reina de la Paz 
Mensaje de María Reina de la Paz del 25 de febrero de 2026
 
“¡Queridos hijos: En este tiempo de gracia los invito nuevamente a ofrecer sus vidas a Dios para que Él los guíe hacia la resurrección por medio de su conversión personal. Hijitos, Dios está cerca de ustedes y atiende sus oraciones, pero ustedes están adormecidos; por eso Él me ha enviado a ustedes para despertarlos y para que brillen en santidad como una flor de primavera. Gracias por haber respondido a mi llamado"
 
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Meditaciones de Cuaresma
Día 8º. Jueves 26 de febrero de 2026
La Cuaresma es buen momento para una profunda conversión. Conversión significa cambiar la dirección de tu vida, quizá perezosa, quizá facilona. ¡Cuántas veces buscas la felicidad en una vida cómoda! Y sabemos que para alcanzar la felicidad lo que se necesita es amor, servicio a los demás, corazón que se da. Es una paradoja: para vivir y ser feliz, hay que morir, no buscar la felicidad cómodamente. Para tener hay que dar. Ahora Jesús puede ayudarte. Te propongo un cambio en concreto, por si te sirve: morir a la ley del gusto.
Debes morir a la ley del gusto: Hacer las cosas porque me gusta, me apetece, me va bien.... Un cristiano hace las cosas por dar gusto a Jesús: Porque le gustará a Jesús, le dará una alegría, le interesará que yo haga esto, o lo otro.
Madre mía, que siempre actúe para darle gusto a tu Hijo; que muera a la ley del gusto mío. Esta es la elección que tengo que hacer vivir esclavo de mis caprichos, o vivir con la ilusión de hacerme esclavo de Dios. Prefiero esto último, María, pero ayúdame.
 
Los cinco minutos de San Francisco
Febrero: Señora pobreza 
Día 26
Es feliz quien nada retiene para sí, restituyendo al César lo que es del César, y a Dios lo que es de Dios.
(Textos seleccionados por Murray Bodo ofm)
 
FELIPE
-Jardinero de Dios-
(el más pequeñito de todos)
 
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