Año
21 - Número 6241 ~ Domingo 22 de Febrero de 2026
Desde
la ciudad de Córdoba (Argentina)
¡Alabado sea Jesucristo! Hoy es el primer domingo de Cuaresma, el tiempo litúrgico de cuarenta días
que constituye en la Iglesia un camino espiritual de preparación para la
Pascua. La Cuaresma es un momento para reconocer nuestra debilidad y pecado, pero
es también un momento para aprender de nuevo que Dios está lleno de compasión y
de misericordia. Entramos en la Cuaresma atentos no solamente a las debilidades
de nuestra alma, pero también los pecados de control y opresión que vemos en el
mundo. Vemos la falta de entrega en los políticos que ponen su propio bien
encima del bien del pueblo. Vemos la falta de voluntad de ayudar a los
inmigrantes que sufren de hambre y de exilio. Vemos la violencia que deja muerta
gente inocente. Tal vez esta Cuaresma, podemos llevar todos estos pecados a los
pies de Dios y pedir que su misericordia y compasión nos den la fuerza de
ayudar en la resolución de tales conflictos. El Padre John Kavanagh afirmaba que la Cuaresma es nuestro Yom Kipur
cristiano, nuestro tiempo de autoevaluación crítica. Es un tiempo para
reflexionar, reconsiderar y ser más conscientes de nuestras limitaciones,
nuestra mortalidad y nuestra necesidad. Es, en otras palabras, un tiempo para
recordar que nuestras vidas necesitan y pueden ser transformadas por la gracia.
Una vez más, por medio de Cristo, Dios infunde en nosotros un Espíritu
vivificante. Este polvo que somos tiene su origen y destino en Dios.
En este primer domingo de Cuaresma, el Evangelio (Mateo 4, 1-11) relata
que Jesús, después de su bautismo en el río Jordán, «fue llevado por el
Espíritu al desierto para ser tentado por el diablo» (v. 1). Se prepara para
comenzar su misión como anunciador del Reino de los Cielos y, como Moisés y
Elías (Éxodo 24, 18; I Reyes 19, 8) en el Antiguo Testamento, lo hace con un
ayuno de cuarenta días. Entra en «Cuaresma». Al final de este período de ayuno, el tentador, el diablo, irrumpe e
intenta poner a Jesús en dificultades tres veces. La primera tentación se
inspira en el hecho de que Jesús tiene hambre; el diablo le sugiere: «Si eres
Hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en panes» (v. 3). Un desafío.
Pero la respuesta de Jesús es clara: «Está escrito: No sólo de pan vive el
hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios» (4, 4). Hace
referencia a Moisés, cuando recuerda al pueblo el largo viaje realizado en el desierto, en el que aprendió que su vida
depende de la Palabra de Dios (cf. Deuteronomio 8, 3). Entonces el diablo lo intenta por segunda vez (vv. 5-6), se hace aún más
astuto, citando las Sagradas Escrituras él mismo. La estrategia es clara: si
tienes tanta confianza en el poder de Dios, entonces experiméntalo, ya que la
propia Escritura afirma que serás socorrido por los ángeles (v. 6). Pero,
incluso en este caso, Jesús no se deja confundir, porque quien cree sabe que a
Dios no se le somete a prueba, sino que se confía en su bondad. Por lo tanto, a
las palabras de la Biblia, interpretadas instrumentalmente por Satanás, Jesús
responde con otra cita: «También está escrito: No tentarás al Señor tu Dios»
(v. 7). Finalmente, el tercer intento (vv. 8-9) revela el verdadero pensamiento
del diablo: como la venida del Reino de los Cielos marca el comienzo de su
derrota, el maligno quiere desviar a Jesús de su misión, ofreciéndole una
perspectiva de mesianismo político. Pero Jesús rechaza la idolatría del poder y
la gloria humana y, al final, expulsa al tentador diciéndole «Apártate,
Satanás, porque está escrito: Al Señor tu Dios adorarás, y sólo a él darás
culto» (v. 10). Y en este punto, los ángeles se acercaron a Jesús, fiel a la
consigna del Padre, para servirle (v. 11). Esto nos enseña una cosa: Jesús no dialoga con el diablo. Jesús responde
al diablo con la Palabra de Dios, no con su palabra. En la tentación muchas
veces empezamos a dialogar con la tentación, a dialogar con el diablo: «Sí,
pero puedo hacer esto..., luego me confieso, luego esto, luego lo otro...».
Nunca se habla con el diablo. Jesús hace dos cosas con el diablo: lo expulsa o,
como en este caso, responde con la Palabra de Dios. Tened cuidado: nunca
dialoguéis con la tentación, nunca dialoguéis con el diablo. También hoy Satanás irrumpe en la vida de las personas para tentarlas con
sus propuestas tentadoras; mezcla las suyas con las muchas voces que tratan de
domar la conciencia. Desde muchos lugares llegan mensajes que invitan a la
gente a «dejarse tentar» para experimentar la embriaguez de la transgresión. La
experiencia de Jesús nos enseña que la tentación es el intento de tomar caminos
alternativos a los de Dios: «Pero haz esto, no hay ningún problema, ¡luego Dios
te perdona! Pero tómate un día de alegría...» – «¡Pero es un pecado!» – «No, no
es nada». Caminos alternativos, caminos que nos dan la sensación de autosuficiencia,
de disfrutar de la vida como un fin en sí misma. Pero todo esto es ilusorio:
pronto nos damos cuenta de que cuanto más nos alejamos de Dios, más impotentes
y desamparados nos sentimos ante los grandes problemas de la existencia. Que la Virgen María, la Madre de Aquel que quebró la cabeza a la
serpiente, nos ayude en este tiempo de Cuaresma a estar vigilantes ante las
tentaciones, a no someternos a ningún ídolo de este mundo, a seguir a Jesús en
la lucha contra el mal; y también nosotros saldremos vencedores como Jesús. (Papa Francisco - Ángelus 01-03-2020 – Imagen: Blog seguir la senda)
Biblioteca de “Pequeñas Semillitas”
Contiene más de 390
artículos que han sido publicados
Imaginemos que en el cielo hay dos oficinas diferentes para
tratar lo relativo a las oraciones de las personas en la tierra: Una es para receptar pedidos de diversas gracias, y allí
los muchos ángeles que atienden trabajan intensamente y sin descanso por la
cantidad de peticiones que llegan en todo momento. La otra oficina es para recibir los agradecimientos por las
gracias concedidas y en ella hay un par de ángeles aburridos porque
prácticamente no les llega ningún mensaje de los hombres desde la tierra para
dar gracias... Desde esta sección de "Pequeñas Semillitas"
pretendemos juntar una vez por semana (los domingos) todos los mensajes para la
segunda oficina: agradecimientos por favores y gracias concedidas como
respuesta a nuestros pedidos de oración. 💕Desde Argentina,
nuestra lectora y amiga Susana D.N. nos escribe para agradecer oraciones hechas
en los últimos días en favor de varias personas: el señorCarlos R., que
falleció el día 14 de este mes; la señora Ramona Ignacia B., que salió
bien de la cirugía de várices; Liliana Emilia B., de Neuquén, que superó
la cirugía digestiva, pasó a terapia y ahora ya está de alta en su casa. Y
seguiremos rezando por Fernanda, mujer joven (34 años) gravemente enferma del hígado y que
espera recibir en estos días un trasplante hepático que está demorado por su
condición delicada. 💕 Desde Bogotá, Colombia, nos escribe Carlos Cardona Ortiz y dice: «Doy gracias al Señor Celestial por darme un año más de vida. Ayer cumplí 69 años y luego de la exitosa intervención de mi hiperplasia prostática, me siento renovado, don deseos de continuar adelante con mi proyecto de vida y contribuir significativamente a la formación de mis estudiantes aprovechando al máximo la vocación docente que Él me ha regalado, siempre cumpliendo Su Santa Voluntad y a la que me abandono plenamente confiando en la segura intercesión de nuestra Madre la Virgen María». Desde "Pequeñas Semillitas" te decimos: ¡Felicidades y bendiciones apreciado amigo Carlos!
💕Desde la ciudad de Buenos Aires, Argentina, agradecen al Señor porque la salud del sacerdote Raúl Canali, por quien oportunamente habíamos pedido oraciones, está evolucionando favorablemente, respondiendo bien a los tratamientos. 💕Desde Córdoba, Argentina, nos hacen llegar un especial agradecimiento a Dios y a las personas que rezaron por la operación de rodilla de Jeremías V., que ha resultado exitosa y ahora está comenzando la rehabilitación. Oremos:Bendito seas,
Dios mío, porque a pesar de ser yo indigno de toda ayuda, tu generosidad e
infinita bondad nunca dejan de otorgar el bien aún a los ingratos y a los que
se han apartado de ti. Conviértenos a ti, para que seamos agradecidos, humildes
y piadosos, pues Tú eres nuestra salud, nuestra fortaleza y nuestra salvación.
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llegar con la Palabra de Dios y demás mensajes a más corazones de todo el mundo
que necesitan recibir la Buena Noticia del Salvador. Y con los envíos por
email, cada día tenemos más dificultades para poder hacerlos, de modo que los
que se puedan pasar al Canal y dejar los emails, mucho mejor.
Meditaciones de Cuaresma
Día 5º. Domingo 22 de febrero de 2026 Papá y mamá están ocupados trabajando en
el jardín y ruegan a la pequeña Sofía, su hija, que ponga la mesa. Sofía, que
está viendo su programa favorito de televisión, dice que sí, pero continúa ante
el televisor, de tal forma que cuando sus padres entran en casa, la mesa no
está puesta. Aquello desagrada a los padres, pero no les ofende, porque en la
desobediencia de Sofía ha habido poco interés, descuido, poca malicia, ir a lo
suyo en algo pequeño. Una noche, sin embargo, Vanesa, la hija mayor, ya en
la puerta, se enfrenta a sus padres y les dice: "¡Ya estoy harta de que me
digáis a qué hora tengo que regresar. Volveré cuando me apetezca, les guste o
no!". Y, dando un portazo, desaparece. En este caso, está claro que hay
mayor malicia, una desobediencia buscada y querida, que lleva consigo desprecio
a los padres y rechazo de su autoridad. Entre la desobediencia de Sofía y la de
Vanesa, hay una diferencia. Pues bien, tal es la diferencia que existe, desde
el punto de vista de Dios, entre el pecado mortal y el pecado venial; una
diferencia inconmensurable. El pecado mortal mata la presencia de Dios en mí;
rompe y destruye mi relación con Dios: le doy un portazo y desaparezco. Señor, te pido que me ayudes a darme cada vez más
cuenta de que mis pecados, son actos míos que te duelen a ti, momentos en los
que paso de ti, elijo lo que a mí me viene bien, dejándote a ti o a otros de
lado; y por lo tanto mis pecados te duelen. Dame dolor de mis pecados, dolor de
amor. ¿Esperas más de un día para confesarte si has
cometido algún pecado mortal? ¿ Te duelen de verdad los pecados veniales?
¡Madre mía, antes morir que pecar!
Los cinco minutos de San Francisco
Febrero: Señora pobreza Día 22 Aun cuando Francisco sabía que quien lo había
invitado a comer había preparado suficiente comida, salía a pedir limosna a la
hora de las comidas para dar el ejemplo a sus hermanos y honrar la nobleza y
dignidad de la Señora Pobreza. A sus anfitriones acostumbrara decirles: “Salgo a
pedir limosna porque no quiero renunciar a mi dignidad real, ni a mi herencia,
ni a mi vocación, ni a los votos que hicimos los hermanos menores y yo. Tal vez
vuelva a casa con apenas unas pocas migajas, pero aun así habré hecho lo que me
correspondía”. (Textos seleccionados por Murray Bodo ofm)
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