PEQUEÑAS
SEMILLITAS
Año
21 - Número 6231 ~ Jueves 12 de Febrero de 2026
Desde
la ciudad de Córdoba (Argentina)
¡Alabado sea Jesucristo!
Oír y escuchar son comúnmente usadas como sinónimos, pero en realidad son
dos actitudes distintas.
La primera representa el acto de captar una sucesión de sonidos o
palabras. Escuchar es una habilidad que exige apertura, transparencia y ganas
de comprender.
En estos tiempos modernos vivimos comunicados y hablando todo el tiempo,
pero ¿cuántas veces escuchamos realmente?
Ser escuchados es una necesidad. Saber escuchar no sólo es oír a la otra
persona, es mucho más. Al ser escuchados, nos sentimos valorados, apreciados,
aceptados y queridos. Cuando alguien nos escucha con atención, nos hace saber
que nos aprecia, nos respeta. Saber escuchar requiere “ponerse en el lugar del
otro”.
Goethe decía: “Hablar es una necesidad, escuchar es un arte”. ¿Y si empezamos a ejercitar el arte de saber
escuchar?
La Palabra de Dios
Lecturas del día
- JUEVES 5 DEL TIEMPO ORDINARIO A -
♡ Primera Lectura: 1 Reyes 11, 4-13
♡ Salmo: Sal 105, 3-4. 35-36. 37 y 40
♡ Santo Evangelio: Mc 7,24-30
En aquel tiempo, Jesús partiendo de allí, se fue a la región de Tiro, y
entrando en una casa quería que nadie lo supiese, pero no logró pasar
inadvertido, sino que, en seguida, habiendo oído hablar de Él una mujer, cuya
hija estaba poseída de un espíritu inmundo, vino y se postró a sus pies. Esta
mujer era pagana, sirofenicia de nacimiento, y le rogaba que expulsara de su
hija al demonio. Él le decía: «Espera que primero se sacien los hijos, pues no
está bien tomar el pan de los hijos y echárselo a los perritos». Pero ella le
respondió: «Sí, Señor; que también los perritos comen bajo la mesa migajas de
los niños». Él, entonces, le dijo: «Por lo que has dicho, vete; el demonio ha
salido de tu hija». Volvió a su casa y encontró que la niña estaba echada en la
cama y que el demonio se había ido.
♡ Comentario:
Hoy se nos muestra la fe de
una mujer que no pertenecía al pueblo elegido, pero que tenía la confianza en
que Jesús podía curar a su hija. En efecto, aquella madre «era pagana,
sirofenicia de nacimiento, y le rogaba que expulsara de su hija al demonio» (Mc
7,26). El dolor y el amor le llevan a pedir con insistencia, sin tener en
cuenta ni desprecios, ni retrasos, ni indignidad. Y consigue lo que pide, pues
«volvió a su casa y encontró que la niña estaba echada en la cama y que el
demonio se había ido» (Mc 7,30).
San Agustín decía que muchos no consiguen lo que piden pues son «aut
mali, aut male, aut mala». O son malos y lo primero que tendrían que pedir
es ser buenos; o piden malamente, sin insistencia, en lugar de hacerlo con
paciencia, con humildad, con fe y por amor; o piden malas cosas que si se
recibiesen harían daño al alma o al cuerpo o a los demás. Hay que esforzarse,
pues, por pedir bien. La mujer sirofenicia es buena madre, pide bien («vino y
se postró a sus pies») y pide algo bueno («que expulsara de su hija al
demonio»).
El Señor nos mueve a usar perseverantemente la oración de petición.
Ciertamente, existen otros tipos de plegaria —la adoración, la expiación, la
oración de agradecimiento—, pero Jesús insiste en que nosotros frecuentemos
mucho la oración de petición.
¿Por qué? Muchos podrían ser los motivos: porque necesitamos la ayuda de
Dios para alcanzar nuestro fin; porque expresa esperanza y amor; porque es un
clamor de fe. Pero existe uno que quizá sea poco tenido en cuenta: Dios quiere
que las cosas sean un poco como nosotros queremos. De este modo, nuestra
petición —que es un acto libre— unida a la libertad omnipotente de Dios, hace
que el mundo sea como Dios quiere y algo como nosotros queremos. ¡Es
maravilloso el poder de la oración!
* Rev. D. Enric CASES i Martín (Barcelona, España) © Textos de Evangeli.net
– Imagen: Misioneros Digitales Católicos.
Santoral Católico:
Virgen y Mártir
Según la tradición
cristiana, santa Eulalia vivió cerca de Barcina, Hispania (actual Barcelona,
España) en los tiempos del emperador Diocleciano (284-305) durante el siglo III
o IV, siendo papa san Marcelino.
Durante la persecución
de los cristianos en la región, Eulalia, una muchacha de entre 13 y 15 años
escapó de una casa de campo donde sus padres la habían encerrado para que no se
entregase a las autoridades, abiertamente confesó su fe y fue entregada al martirio.
Fue víctima de diferentes tormentos y murió en la cruz, si bien hay serias
dudas sobre la historicidad de la narración de su martirio. De acuerdo con la
tradición, uno de estos tormentos consistió en lanzarla rodando dentro de un
tonel lleno de vidrios rotos por la calle (actualmente llamada Baixada de Santa
Eulàlia -Bajada de Santa Eulalia-), donde hay una imagen de la santa en una
pequeña capilla. Dice la leyenda que fue clavada desnuda en una cruz de forma
de ´X´ (forma conocida como cruz de Santa Eulalia). En aquel momento para
preservar su intimidad le crecieron los cabellos y comenzó a nevar. Fue
canonizada y se considera santa tanto por la Iglesia Católica Romana, como por
la Ortodoxa. Sus despojos fueron localizados en 878 por el obispo Frodoino y
trasladados solemnemente a la catedral.
Para más información hacer clic acá.
(Directorio Franciscano – ACI Prensa – Catholic.net)
Pensamiento del día
«Algunos piensan que los
malos pensamientos se deben al diablo y que no tienen su origen en la propia
voluntad. Es verdad que el diablo puede ser colaborador e instigador de los
malos pensamientos, pero no es su autor»
(San
Beda el Venerable)
Tema del día:
Carta a un
enfermo
Esta carta fue
escrita un 11 de febrero, día mundial de oración por los enfermos. Autor: Padre
Martín Ponce de León SDB (foto), que en diciembre 2025 cumplió 50 años de sacerdocio
salesiano en Uruguay.
Estimado Enfermo:
Motivan estas líneas el
que hoy estamos (unidos en) celebrando el día mundial de oración por ti.
Nuestra oración, hoy, la ponemos en las manos de María, Virgen de Lourdes, para
que llegue a Dios, nuestro Padre.
Sobradamente sé que tu
lucha no es fácil. Sobradamente sé que tu lucha no se resuelve de un día para
otro. Luchas con lo que eres ante una enfermedad que afecta parte de ti mismo.
Luchas contra tu enfermedad con todas las ayudas que pueden estar a tu alcance.
Es una lucha nada sencilla puesto que todas tus ganas simplemente ayudan. En
oportunidades esa lucha se vuelve desalentadora ya que no logras ver progresos
sino que la luz de tu esperanza se va haciendo más y más débil.
Luchas y te desanimas.
Luchas y te cansas. ¡Qué hermoso sería poder afirmar que el fin de la lucha
siempre será el triunfo! Nadie en su sano juicio puede asegurar tal cosa. Lo
único verdaderamente cierto es que tu lucha debe estar plena de sentido.
Tu lucha te permite
unirte, de manera muy intensa, a esos muchos que también hoy luchan. Luchan por
un mundo más justo. Luchan por un mundo donde nadie se sepa excluido. Luchan
por un mundo más humano y más fraterno. Luchan y se desaniman. Luchan y se cansan.
Son iguales a vos.
Ellos utilizan
realidades ajenas a ellos para lograr esa transformación. Tú debes utilizar esa
realidad que está en vos. Haz oración tu lucha. Vívela con amor y coraje.
Vívela como ofrenda por todos esos que luchan contra tantas realidades para
revertirlas.
Confíate a María y ella
te ayudará a hacer de tu lucha una realidad que te dignifique. Confíate a María
y ella te ayudará a que tu lucha no se quede en vos. Ponle a tu enfermedad la
dignidad de hacerla razón de los demás. Ponle a tu lucha de cada momento la
dignidad de hacerla identidad con tantos.
No pidas lo fácil de un
milagro que muchas veces no se concreta. No pidas se cambie, en vos, el
designio de Dios. Pide la fuerza para una lucha digna. Pide el coraje para no
bajar los brazos. Pide el tesón para que el desánimo no te invada. Pide la
generosidad para pensar en los demás. No te quejes por tu suerte ni te
abandones a ella. Lucha con esa sonrisa que solamente poseen quienes se
descubren siendo útiles.
No tengas miedo de las
caídas. Son parte de nuestra realidad y el Padre Dios nos comprende y acepta
tal como somos. No te limites a ser solamente una persona con un quebranto de
salud. Hacer tal cosa es ayudar a ser un poco más enfermos porque encerrados en
nosotros mismos. Haz de tu lucha la razón de una historia más llena de Dios.
Confíate a María. Con
ella de la mano lo lograrás. Te sentirás bien porque te descubrirás pleno de
seres que esperan tu lucha fiel. Te sentirás útil porque te descubrirás
haciendo, desinteresadamente, mucho por los demás. Te sentirás realizado porque
aportando para un mundo mejor. Dios no quiere tu enfermedad sino que espera tu
lucha realizadora y generosa.
Confíate a María y
experimentarás la reconfortante sanidad de saberte persona útil. Confíate a
María y sentirás la fuerza necesaria como para hacer que tu lucha sea valedera
desde tu enfermedad. Confíate a María y te sabrás viviendo el milagro de Dios
que, pese a nuestras fragilidades, nos hace valiosos.
Biblioteca de “Pequeñas Semillitas”
Contiene más de 390
artículos que han sido publicados
y que podrás leer o
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Meditaciones de “Pequeñas Semillitas”
El Señor, en el camino del Calvario, cayó por tierra
tres veces, pero se levantó. A pesar de lo tremendo del sufrimiento y de la
ingratitud, los insultos y los castigos, se levantó, quiso levantarse.
También nosotros debemos aprender del Señor, porque
lo importante no es tanto el no caer, sino el levantarse de cada caída.
En el Cielo nos sorprenderemos de ver a muchos,
muchísimos santos, que lo fueron no tanto porque no hayan caído nunca, sino
porque siempre se levantaron, perseveraron una y otra vez sin quedarse en el
suelo, en el barro del pecado. Por eso el Señor nos dice en su Evangelio que
quien persevere hasta el fin, se salvará.
Mientras estamos en este mundo, somos pecables y
podemos caer. Es más, es casi seguro que caeremos. Pero no debemos quedarnos en
el suelo, o por desesperación entregarnos a más y mayores pecados. ¡No! Sino
que debemos levantarnos con una sincera y completa confesión, y hacer el
propósito de no volver a pecar. Y aunque toda nuestra vida sea un continuo caer
y levantarnos, con el tiempo venceremos y alcanzaremos el Cielo, porque muchos
bienaventurados están en el Paraíso porque no se cansaron de levantarse. (Sitio Santísima Virgen)
🌸
Siempre podemos sanar nuestros patrones de
pensamiento y lograr cambios favorables en nuestra salud. No merecemos estar
con dolores de cabeza crónicos o ser susceptibles de alergias. La enfermedad es
una manera en que el cuerpo nos dice que tenemos una falsa idea en nuestro
subconsciente y que no la hemos resuelto. Esta es una gran oportunidad de
voltear a verlo y a observar cómo estamos tratándonos a nosotros mismos. El
cuerpo nos está diciendo que no estamos pensando, diciendo o haciendo algo en
nuestro más elevado bien. Así que, cuando comiences a sentirte enfermo,
recuerda que es probable que tu cuerpo te esté diciendo que prestes más
atención. Cuidarse a sí mismo es muy necesario.
Ahora bien, cuando aliviamos ese dolor o esos
síntomas a nivel físico únicamente, no quiere decir que se irán para siempre.
Esta es la razón por la cual muchas personas tienen enfermedades crónicas.
Curar la enfermedad a nivel físico no nos va a traer un completo estado de
plenitud y salud. Cuando sanamos a nivel emocional y espiritual es cuando
verdaderamente sanamos.
La salud total está relacionada con la mente, el
cuerpo y el espíritu. Con los tres juntos. Moverte de la enfermedad al
bienestar es algo que se logra únicamente a través de cuidarte adecuadamente,
tener la alimentación apropiada y descansar suficiente. Pero también practicar
el pensamiento positivo y reflexionar temas emocionales y espirituales.
Y tener presente que la sanidad definitiva y
absoluta solo procede de Dios.
Los cinco minutos de San Francisco
Febrero: Señora pobreza
Día 12
Si no pueden ayudar de otro modo a los necesitados,
quiten los adornos y las variadas galas en el altar de la Virgen. Créanme, la
Virgen estará más contenta de ver que vivimos el Evangelio de su Hijo, aunque
su altar esté despojado, que adornando su altar y despreciando a su Hijo. El
Señor enviará quien restituya a la Madre lo que ella nos ha prestado.
(Textos seleccionados por Murray Bodo ofm)
FELIPE
-Jardinero de Dios-
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