martes, 10 de febrero de 2026

Pequeñas Semillitas 6229

PEQUEÑAS SEMILLITAS
 
Año 21 - Número 6229 ~ Martes 10 de Febrero de 2026
Desde la ciudad de Córdoba (Argentina)
¡Alabado sea Jesucristo!
Es muy importante que aprendamos a controlar la ira. Tratar de mantenernos calmados y no ser violentos, aun siendo provocados. Deberíamos evitar las discusiones. Es que el ser humano, a veces, tiene impulsos incontrolables y si no los sabemos dominar pueden terminar en algún acto imprudente y peligroso.
Hay que evitar las peleas. Ante todo, somos seres racionales, y como tales, el diálogo tiene que ir siempre en primer lugar. Siempre recordemos que la violencia engendra más violencia.
Tratemos de mantenernos calmados en cualquier situación de discusión. Así nuestro antagonista quedará sorprendido con nuestra actitud y no tendrá argumentos para pelear. Es una manera inteligente y pacífica de superar las diferencias.
 
La Palabra de Dios
Lecturas del día
- MARTES 5 DEL TIEMPO ORDINARIO A -
Primera Lectura: 1 Reyes 8, 22-23. 27-30
 
Salmo: Sal 83, 3. 4. 5 y 10. 11
 
Santo Evangelio: Mc 7,1-13
En aquel tiempo, se reunieron junto a Jesús los fariseos, así como algunos escribas venidos de Jerusalén. Y vieron que algunos de sus discípulos comían con manos impuras, es decir no lavadas, -es que los fariseos y todos los judíos no comen sin haberse lavado las manos hasta el codo, aferrados a la tradición de los antiguos, y al volver de la plaza, si no se bañan, no comen; y hay otras muchas cosas que observan por tradición, como la purificación de copas, jarros y bandejas-.
Por ello, los fariseos y los escribas le preguntan: «¿Por qué tus discípulos no viven conforme a la tradición de los antepasados, sino que comen con manos impuras?». Él les dijo: «Bien profetizó Isaías de vosotros, hipócritas, según está escrito: ‘Este pueblo me honra con los labios, pero su corazón está lejos de mí. En vano me rinden culto, ya que enseñan doctrinas que son preceptos de hombres’. Dejando el precepto de Dios, os aferráis a la tradición de los hombres». Les decía también: «¡Qué bien violáis el mandamiento de Dios, para conservar vuestra tradición! Porque Moisés dijo: ‘Honra a tu padre y a tu madre y: el que maldiga a su padre o a su madre, sea castigado con la muerte’. Pero vosotros decís: ‘Si uno dice a su padre o a su madre: Lo que de mí podrías recibir como ayuda lo declaro "Korbán" -es decir: ofrenda-’, ya no le dejáis hacer nada por su padre y por su madre, anulando así la Palabra de Dios por vuestra tradición que os habéis transmitido; y hacéis muchas cosas semejantes a éstas».
 
Comentario:
Hoy contemplamos cómo algunas tradiciones tardías de los maestros de la Ley habían manipulado el sentido puro del cuarto mandamiento de la Ley de Dios. Aquellos escribas enseñaban que los hijos que ofrecían dinero y bienes para el Templo hacían lo mejor. Según esta enseñanza, sucedía que los padres ya no podían pedir ni disponer de estos bienes. Los hijos formados en esta conciencia errónea creían haber cumplido así el cuarto mandamiento, incluso haberlo cumplido de la mejor manera. Pero, de hecho, se trataba de un engaño.
«¡Qué bien violáis el mandamiento de Dios, para conservar vuestra tradición!» (Mc 7,9): Jesucristo es el intérprete auténtico de la Ley; por eso explica el justo sentido del cuarto mandamiento, deshaciendo el lamentable error del fanatismo judío.
«Moisés dijo: ‘Honra a tu padre y a tu madre’» (Mc 7,10): el cuarto mandamiento recuerda a los hijos las responsabilidades que tienen con los padres. Tanto como puedan, les han de prestar ayuda material y moral durante los años de la vejez y durante las épocas de enfermedad, soledad o angustia. Jesús recuerda este deber de gratitud.
El respeto hacia los padres (piedad filial) está hecho de la gratitud que les debemos por el don de la vida y por los trabajos que han realizado con esfuerzo en sus hijos, para que éstos pudieran crecer en edad, sabiduría y gracia. «Honra a tu padre con todo el corazón, y no te olvides de los dolores de tu madre. Recuerda que por ellos has nacido. ¿Qué les darás a cambio de lo que han hecho por ti?» (Sir 7,27-28).
El Señor glorifica al padre en sus hijos, y en ellos confirma el derecho de la madre. Quien honra al padre expía los pecados; quien glorifica a la madre es como quien reúne un tesoro (cf. Sir 3,2-6). Todos estos y otros consejos son una luz clara para nuestra vida en relación con nuestros padres. Pidamos al Señor la gracia para que no nos falte nunca el verdadero amor que debemos a los padres y sepamos, con el ejemplo, transmitir al prójimo esta dulce “obligación”.
* Rev. D. Iñaki BALLBÉ i Turu (Terrassa, Barcelona, España) © Textos de Evangeli.net – Imagen: Parroquia Stella Maris Málaga.
 
Santoral Católico:
Virgen
Lo poco que sabemos de su vida es lo que nos refiere san Gregorio Magno en el libro II de sus Diálogos. Hermana de san Benito, nació de padres aristócratas en Nursia (Italia) hacia el año 480. Desde su infancia, siguiendo las costumbres de entonces, había sido consagrada a Dios y seguramente confiada por sus padres a un monasterio o grupo de vírgenes para ser educada por ellas y vivir luego como ellas. Acostumbraba visitar a su hermano una vez al año y juntos dedicaban la jornada entera a la alabanza de Dios y a coloquios espirituales. Como norma de vida anteponía la caridad y la contemplación pura a las reglas e instituciones humanas, y así lo puso de manifiesto en el último encuentro con su hermano, cuando la fuerza de su oración "pudo más, porque amaba más". Murió hacia el año 547, poco antes que él, y fue enterrada en Monte Casino, en el sepulcro que Benito tenía preparado para sí mismo.
Oración: Te rogamos, Señor, al celebrar la fiesta de santa Escolástica, virgen, que, imitando su ejemplo, te sirvamos con un corazón puro, y alcancemos así los saludables efectos de tu amor. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.
Para más información hacer clic acá.
(Directorio Franciscano – ACI Prensa – Catholic.net)
 
Pensamiento del día
«No podemos permitir que las malas noticias, las discusiones amargas o la angustia paralizante llenen por completo nuestra mente, nuestro corazón y nuestras conversaciones. Tampoco vamos a ser superficiales ni a huir de la realidad que nos ha tocado. Simplemente proclamamos a Jesucristo como Señor de nuestras vidas, también en este momento, y a Él suplicamos que nos dé su mirada para verlo todo: pasado, presente, futuro»
(FRAY NELSON MEDINA OP)
 
Tema del día:
Consejos del Padre Jorge Loring SJ
Hace unos años, el padre José Antonio Medina Pellegrini presidió una celebración por el alma del padre Jorge Loring SJ. (1921-2013) y comentó en la homilía las 15 normas que han orientado la vida sacerdotal de este grandísimo divulgador y predicador, y que así las dio a conocer al cumplir los 90 años titulándolas: “Consejos a un joven sacerdote`.
 
Son 15 y los voy a dar a conocer literalmente. Yo les pido que vayamos haciendo un retrato de su alma sacerdotal. Porque, en definitiva, lo que aquí aconsejaba a un joven sacerdote, es un proyecto ya vivido por él de entrega y fidelidad a Nuestro Señor. Y nos vamos a encontrar con esa pluma decidida, vehemente, fundamentada en la certeza. Él tuvo muy claro que “era un hombre sacado de entre los hombres para las cosas que miran a Dios” (Cf. Heb 5,11). Esto escribía el padre Jorge Loring:
 
Al cumplir los noventa años deseo informarte, joven sacerdote, de algunas normas que han orientado mi vida:
 
1.- Me ordené a los 33 años, he cumplido los 90 y no me he arrepentido ni un minuto. Elegí bien. Si volviera a nacer elegiría lo mismo.
 
2.- Valora tu vocación. El sacerdote es el mayor bienhechor de la humanidad, pues sólo él puede dar la vida eterna.
 
3.- La autoestima es razonable; pero la vanidad, no. Ignorar los dones recibidos de Dios es ingratitud; pero envanecerse de ellos es ridículo, pues Dios pudo habérselos dado a otro y no a ti. Ya dijo San Pablo: ¿Qué tienes que no hayas recibido? Y si los has recibido, ¿de qué te engríes?
 
4.- Procura tener una buena cultura, sobre todo en las materias afines al sacerdocio. Pero no olvides que la virtud es más importante que la cultura. El Cura de Ars, con poca cultura, ha salvado más almas que muchos sacerdotes muy cultos.
 
5.- El tiempo es para evangelizar, estudiar y orar. Nada más. Descansar sólo lo indispensable.
 
6.- Cuida tu salud para estar apto a las exigencias de la evangelización.
 
7.- Cuida tu imagen; no por vanidad mundana, sino para ayudar a que reciban tu mensaje. Si resultas repelente, el rechazo a tu persona arrastrará el rechazo a tu mensaje.
 
8.- Es posible que alguna mujer se enamore de ti. Recházala con caridad, pero con firmeza. No te creas invencible. Todos podemos perder la cabeza. No serías el primero ni el último. Sé humilde y toma precauciones.
 
9.- La codicia es peor que la lujuria. El dinero hace falta para evangelizar. Muchos instrumentos de evangelización cuestan dinero. Pero el apego al dinero puede apartarnos de Dios.
 
10.- Sé fiel al magisterio oficial de la Iglesia. Debemos dejarnos conducir por quien Dios ha puesto al timón de la Iglesia, y no por las opiniones de un marinero de cubierta.
 
11.- Debemos procurar ser “otros Cristos” en la tierra: pasar haciendo el bien. Que todo el que se acerque a nosotros se aleje mejorado espiritualmente.
 
12.- Y por supuesto, atiende a todos siempre con buena cara. Que nunca nadie pueda considerar que no lo has atendido bien.
 
13.- Cuida mucho los juicios que emites de otros. Alguna persona se apartó de la Iglesia por lo que dijo de ella un sacerdote. Hay que combatir el error, pero sin despreciar a la persona equivocada.
 
14.- Si te equivocas, reconócelo; y pide perdón si alguien se ha sentido herido por tu culpa. La soberbia en un sacerdote es funesta. La humildad resulta atractiva.
 
15.- Que se te vea piadoso. Trata a la Eucaristía con todo respeto y devoción. El P. Ángel Peña, agustino recoleto, tiene un bonito libro titulado SACERDOTE PARA SIEMPRE, que termina con este consejo: ‘Sacerdote, celebra tu misa, como si fuera tu primera misa, como si fuera tu última misa, como si fuera tu única misa’.
 
¿Hace falta decir algo más? Aquí está el alma de un santo sacerdote. Aquí está reflejada, en pinceladas muy concretas, la vivencia de un hombre de Dios. Ésta es la clave de la santidad sacerdotal. Y por eso, ese punto uno, ya no teniéndolo físicamente entre nosotros se convierte en un ejemplo infinito y admirable: “Me ordené a los 33 años, he cumplido los 90 y no me he arrepentido ni un minuto. Elegí bien. Si volviera a nacer elegiría lo mismo”.
(Tomado de Religión en Libertad)
 
Meditaciones de “Pequeñas Semillitas”
Un cierto día, la profesora le pregunto a los niños si alguien puede explicar quién era Dios.  Uno de los niños levanto el brazo y dijo: Dios es nuestro padre, el hizo la tierra, el mar y todo lo que existe en Él. Él nos hizo sus hijos.
La profesora queriendo buscar más respuestas, fue más lejos. Como ustedes saben si Dios existe, ¿si nunca lo vieron? La sala se quedó en silencio. Pedro, un niño muy tímido, levanto la mano y dijo: Mi mamá me dijo que Dios es como el azúcar en mi leche, que ella prepara todas las mañanas, yo no veo la azúcar que está mezclado con mi leche, pero si ella es quitada, mi leche quedara sin sabor.
Dios existe, y está siempre en medio de nosotros, solo que no lo vemos, pero si Él se aparta de nosotros, nuestra vida se queda… ¡Sin sabor!
La profesora sonrió y le dijo: Muy bien Pedro, yo les he enseñado muchas cosas a ustedes, pero tú me has enseñado algo más profundo de todo lo que yo ya sabía. Yo ahora sé que Dios es nuestro azúcar y que esta todos los días endulzando nuestras vidas. Ella le dio un beso, y salió sorprendía con la respuesta de aquel niño.
La sabiduría no está en el conocimiento, pero si en la vivencia de Dios en nuestras vidas. Teorías existen muchas, pero la dulzura como la de Dios no existe, ni en las mejores azucares.
Tenga un buen Día y no se olvide colocar azúcar en su vida…
🌸
En Brasil, en la década de 1930, un franco-masón se encontraba en trance de muerte. Sus allegados lo vigilaban estrechamente para evitar que entrara un sacerdote. Tres veces se presentó un sacerdote y tres veces fue despedido sin avisarle al enfermo.
Sin embargo, el moribundo empeoraba y perdía el conocimiento. Se pensó que había muerto cuando, de pronto, quienes le rodeaban, llenos de terror, lo vieron de pie en su cama, pidiendo ayuda y amenazando a quienes lo rodeaban:
“¡Miserables! ¡Sí, ciertamente hay un infierno! ¡Yo estaba a punto de ser ahí precipitado cuando una dama blanca me detuvo al borde para darme tiempo de confesarme!”.
Luego, dirigiéndose a su hermano y a su esposa:
“¡Miserables! ¡Ustedes dos fueron quienes rechazaron al sacerdote que vino tres veces a verme para salvarme del infierno y abrirme las puertas del Cielo! ¡Tú, mi hermano, debes saber que no eres el amo de esta casa! ¡Que mi esposa vaya pronto a buscar al sacerdote! ¡Quiero confesarme!”.
El franco-masón se confesó con alegría y expiró.
 
Los cinco minutos de San Francisco
Febrero: Señora pobreza
Día 10
Si alguna vez los hermanos abandonan sus casas pobres y pequeñas porque alguien les ha ofrecido  una vivienda más espaciosa y confortable, sepan que darán el peor  y más escandaloso de los ejemplos.
(Textos seleccionados por Murray Bodo ofm)
 
FELIPE
-Jardinero de Dios-
(el más pequeñito de todos)
 
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