PEQUEÑAS
SEMILLITAS
Año
21 - Número 6217 ~ Jueves 29 de Enero de 2026
Desde
la ciudad de Córdoba (Argentina)
¡Alabado sea Jesucristo!
Hoy abrimos la edición de “Pequeñas Semillitas” con una reflexión de la
Santa Madre Teresa de Calcuta:
Nada es demasiado insignificante. No debemos apartarnos de las tareas
humildes porque son trabajos que nadie quiere hacer.
Somos tan pequeños, que miramos todo desde una óptica de pequeñez. Pero el
Señor, siendo todopoderoso, ve hasta lo más pequeño como grande.
Por lo tanto, aun si sólo le escribes una carta a un hombre ciego que no
lo puede hacer por sus propios medios, o si simplemente te sientas junto a él y
lo escuchas, o llevas una carta al correo para otro, o regalas un ramo de
flores a alguien -todas éstas son pequeñeces- o lavas la ropa para alguien o le
limpias su casa, para Él no serán pequeñeces.
Tú y yo debemos dedicarnos a las tareas más humildes. Hay mucha gente que
puede hacer grandes cosas. Pero son muy pocos los que están dispuestos a
dedicar su vida a estas pequeñeces.
La Palabra de Dios
Lecturas del día
- JUEVES III DEL TIEMPO ORDINARIO -
♡ Primera Lectura: 2 Samuel 7, 18-19. 24-29
♡ Salmo: Sal 131, 1-2. 3-5. 11. 12. 13-14
♡ Santo Evangelio: Mc 4,21-25
En aquel tiempo, Jesús decía a la gente: «¿Acaso se trae la lámpara para
ponerla debajo del celemín o debajo del lecho? ¿No es para ponerla sobre el
candelero? Pues nada hay oculto si no es para que sea manifestado; nada ha
sucedido en secreto, sino para que venga a ser descubierto. Quien tenga oídos
para oír, que oiga».
Les decía también: «Atended a lo que escucháis. Con la medida con que
midáis, se os medirá y aun con creces. Porque al que tiene se le dará, y al que
no tiene, aun lo que tiene se le quitará».
♡ Comentario:
Hoy Jesús nos explica el
secreto del Reino. Incluso utiliza una cierta ironía para mostrarnos que la
“energía” interna que tiene la Palabra de Dios -la propia de Él-, la fuerza
expansiva que debe extenderse por todo el mundo, es como una luz, y que esta
luz no puede ponerse «debajo del celemín o debajo del lecho» (Mc 4,21).
¿Acaso podemos imaginarnos la estupidez humana que sería colocar la vela
encendida debajo de la cama? ¡Cristianos con la luz apagada o con la luz
encendida con la prohibición de iluminar! Esto sucede cuando no ponemos al
servicio de la fe la plenitud de nuestros conocimientos y de nuestro amor.
¡Cuán antinatural resulta el repliegue egoísta sobre nosotros mismos,
reduciendo nuestra vida al marco de nuestros intereses personales! ¡Vivir bajo
la cama! Ridícula y trágicamente inmóviles: “ausentes” del espíritu.
El Evangelio —todo lo contrario— es un santo arrebato de Amor apasionado
que quiere comunicarse, que necesita “decirse”, que lleva en sí una exigencia
de crecimiento personal, de madurez interior, y de servicio a los otros. «Si
dices: ¡Basta!, estás muerto», dice san Agustín. Y san Josemaría: «Señor: que
tenga peso y medida en todo..., menos en el Amor».
«‘Quien tenga oídos para oír, que oiga’. Les decía también: ‘Atended a lo
que escucháis’» (Mc 4,23-24). Pero, ¿qué quiere decir escuchar?; ¿qué hemos de
escuchar? Es la gran pregunta que nos hemos de hacer. Es el acto de sinceridad
hacia Dios que nos exige saber realmente qué queremos hacer. Y para saberlo hay
que escuchar: es necesario estar atento a las insinuaciones de Dios. Hay que
introducirse en el diálogo con Él. Y la conversación pone fin a las
“matemáticas de la medida”: «Con la medida con que midáis, se os medirá y aun
con creces. Porque al que tiene se le dará, y al que no tiene, aun lo que tiene
se le quitará» (Mc 4,24-25). Los intereses acumulados de Dios nuestro Señor son
imprevisibles y extraordinarios. Ésta es una manera de excitar nuestra generosidad.
* Rev. D. Àngel CALDAS i Bosch (Salt, Girona, España) © Textos de Evangeli.net
– Imagen de Facebook.
Santoral Católico:
Obispo
Fue obispo de Bourges,
en Aquitania (hoy Francia), y senador de las Galias. San Gregorio de Tours lo
alabó por su sabiduría, su celo pastoral y su diligencia en restaurar la
disciplina. Murió en su sede episcopal el año 591.
Para más información hacer clic acá.
(Directorio Franciscano – ACI Prensa – Catholic.net)
Pensamiento del día
«La vida es hermosa, desde luego, pero no porque sea fácil. Y todo
nuestro esfuerzo debería estar en descubrir que no deja de ser hermosa porque
sea difícil»
(JOSÉ
LUIS MARTÍN DESCALZO)
Temas Médicos:
Conviviendo con el Alzheimer
No mata en poco tiempo, pero hace al paciente partir lentamente. Para la
familia es un duelo anticipado; para el paciente, una condena que lo obligará a
depender de otros.
Saber que un familiar de edad avanzada está enfermo no es tan difícil de
aceptar, "de algo nos vamos a morir", se dice. Incluso puede ser
menos violento que saber que alguien joven tiene cáncer. Sin embargo,
comprender que una persona querida -que es independiente y quizás, el
responsable de la casa- empezará lentamente a perder sus capacidades
intelectuales, cognitivas y prácticas hasta llegar a ser como un niño, es lo
más difícil de enfrentar de esta enfermedad. No es que vaya a morirse en un par
de meses o años, pero sí perderá su independencia y dejará de ser partícipe
consciente de su entorno y de actuar como sí mismo. Estará presente, pero no
estará.
Generalmente, cuando se lleva al paciente al doctor para saber si el
diagnóstico es Alzheimer, quien lo acompaña (principalmente cónyuge e hijos) ya
presiente de qué se trata por los síntomas y sobre todo, en los casos en que
hay antecedentes familiares. Desde ese momento se presenta un período de duelo
y de carga muy fuerte.
Lo más sabio es aceptarlo como parte de la vida, es decir, que para todos
ésta acaba de alguna forma, y la enfermedad de Alzheimer es sólo una manera más
de terminarla. Pero hay familiares que niegan la enfermedad, lo que va en
desmedro del paciente; ya que no se toman las medidas necesarias. Reunir la
mayor información posible, mantener la unión de la familia, conversarlo y
repartirse las tareas, ayuda considerablemente en el proceso de aceptación, lo
que se traduce en una mejor contención del familiar enfermo.
Consejos para vivir con el Alzheimer
- En la primera fase de la enfermedad se deterioran actividades prácticas,
como las relacionadas con números o dinero. Los pacientes son independientes en
cuanto a lo cotidiano, pero se ponen repetitivos.
- La segunda etapa es la de mayor cuidado, ya que no se dan cuenta de sus
errores. Es cuando se desorientan o tienen accidentes en la casa. Para que no
corran peligro, los familiares los controlan y restringen, lo que causa fuertes roces.
- En la tercera y última fase la persona es completamente dependiente. En
general, ha perdido la capacidad de hablar y caminar, por lo que puede estar
postrada.
Otro aspecto a considerar es que la enfermedad compromete áreas cerebrales
que regulan la conducta. Esto hace que los rasgos de la personalidad se
intensifiquen o cambien; puede haber desinhibición, disminución de la
autorregulación e imposibilidad de adecuarse al contexto social. Por esto,
algunos pacientes se vuelven agresivos, incluso con sus familiares más
cercanos.
Para una convivencia sana, la familia debe aceptar que es imposible
hacerles entender ciertas cosas. La solución es persuadirlos y cambiar el tema.
También ayuda entender y recordar que no se dan cuenta de lo que sucede y por
ende, no sufren igual que quien los cuida.
Desde el punto de vista mental y conductual, un paciente activo tendrá un
mejor desempeño, por eso lo ideal es que la familia genere espacios de
interacción donde él pueda participar. También hay terapias enfocadas a
estimulación múltiple, que incluyen la memoria, lo cognitivo y lo emocional.
Por otro lado, con la orientación adecuada, se deben tomar medidas para
asegurar el cuidado de los pacientes, como no dejarlos solos, quitarles las
llaves de la casa y no permitirles manejar ni trabajar en la cocina o con
elementos cortantes. Arriesgarse para evitar contradecirlo puede ser peor, pero
hay que considerar que el dejarlo sin supervisión ni afecto es una forma de
maltrato.
Cuidados para el cuidador
Encargarse de un paciente con Alzheimer es muy absorbente. El mismo
cuidador puede terminar afectado, con estrés no sólo por el trabajo en sí, sino
por la carga emocional que conlleva, o con otras enfermedades por una
sobrecarga física y afectiva.
Se debe tener en cuenta que un cuidador enfermo o alterado afectivamente
puede perder la paciencia, enfermarse y quedar afectado emocionalmente, lo que
también es perjudicial para el paciente, que puede llegar a vivir situaciones
de maltrato.
Además, el cuidador debe darse espacios para desarrollar actividades que
le sean gratificantes y estén relacionadas con su plan de vida futuro, que se
ha visto interrumpido por el cuidado del paciente. En último caso, debería
pedir ayuda si se ve demasiado recargado.
(Texto de Clínica Alemana - Imagen de Teleasistencia.es)
Meditaciones de “Pequeñas Semillitas”
En una oportunidad, -dice la Madre Teresa de
Calcuta- buscábamos una casa en Londres
para abrir nuestro noviciado europeo. Tropezamos con numerosas dificultades.
Tras no pocas gestiones inútiles, se nos informó que una señora inglesa
disponía de lo que nosotros necesitábamos. Ella nos dijo: “Ciertamente, tengo
una casa a la venta, pero cuesta 6.500 libras esterlinas a pagar al contado”.
Durante varios días, dos hermanas dieron vueltas por
la ciudad, haciendo visitas, dando conferencias, hablando por radio... Y
empezaron a llegar donaciones. Una noche, las hermanas se decidieron a contar
lo que había llegado: Eran exactamente 6.500 libras esterlinas. Y, a la mañana
siguiente, compramos la casa.
Nuestra confianza en la providencia se resume en una
firme y vigorosa fe en que Dios puede ayudarnos y nos ayudará. Que puede, es
evidente, porque es omnipotente; que lo hará es cierto, porque lo prometió en
muchos pasajes del Evangelio y Él es infinitamente fiel a sus promesas…
Un señor muy rico quería darnos mucho dinero, pero
puso la condición de que la cuenta, que pondría en el banco, no debería ser
tocada. Sería como un seguro para nuestro trabajo. Le contesté diciéndole que
antes de ofender a Dios, prefería ofenderlo a él, aunque estaba agradecida por
su generosidad. No podía aceptar su dinero, porque todos estos años Dios ha
cuidado de nosotras y el seguro de su dinero restaría vida a nuestro trabajo.
Sería como desconfiar de la providencia. Por otra parte, no podría tener dinero
en el banco, mientras hubiese gente que estuviera pasando necesidad.
Parece ser que la carta le impresionó, porque antes
de morir, nos envió una suma muy importante de dinero. En resumidas cuentas,
nos entregó toda su fortuna.
🌸
Cada año en Alaska, hay una carrera de trineos con
perros de 1.000 millas donde el ganador sale con un premio de mucho dinero y
prestigio. Lo que pocos saben es que esta carrera conmemora una carrera
original para salvar vidas.
En Enero de 1926, en el pueblo de Nome, Alaska,
Richard Stanley, un niño de seis años, mostró señales de difteria, una
enfermedad que suele ser tan rápida que acaba en pocas horas con el enfermo. Un
día después murió el niño y con el peligro de una erupción de esta enfermedad
entre todos del pueblo, el Dr. Curtis Welcha empezó inmunizando a todos los
niños y adultos con un suero antidiftérico experimental. Pero en poco tiempo se
acabó su provisión, y el suero más cercano se encontraba la ciudad de Nenana, Alaska,
una distancia de Nome de 1.000 millas y de desierto congelado.
Asombrosamente, un grupo de hombres ofrecieron
voluntariamente hacer el viaje con sus trineos con perros. Operando en relevos,
un trineo empezó desde Nome mientras el otro, cargando el suero, empezó desde
Nenana. A pesar de la congelación parcial de sus dedos y orejas –a pesar de su
fatiga y agotamiento– estos hombres siguieron forzosamente por 144 horas en
medio de los vientos y el frio extremo, hasta hacer llegar el suero
antidiftérico a Nome.
Como resultado de este gran sacrificio, solo murió
una persona más. El sacrificio de estos hombres inestimables había
proporcionado el regalo de la vida a un pueblo entero.
¿Te recuerda esta historia lo que hizo Dios por
nosotros?... Entregó a su hijo por toda la humanidad.
"En esto conocemos lo que es el amor: en que
Jesucristo entregó su vida por nosotros. Así también nosotros debemos entregar
la vida por nuestros hermanos”.
Los cinco minutos de San Francisco
Enero: Francisco y sus hermanos
Día 29
Rezábamos los salmos como todos los demás clérigos;
los laicos decían padrenuestros; y nos encantaba vivir en iglesias abandonadas.
No teníamos demasiada instrucción y estábamos disponibles para todos.
(Testamento).
(Textos seleccionados por Murray Bodo ofm)
FELIPE
-Jardinero de Dios-
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