jueves, 15 de enero de 2026

Pequeñas Semillitas 6203

PEQUEÑAS SEMILLITAS
 
Año 21 - Número 6203 ~ Jueves 15 de Enero de 2026
Desde la ciudad de Córdoba (Argentina)
¡Alabado sea Jesucristo!
No dejes de creer que las palabras y las poesías sí pueden cambiar el mundo. Pase lo que pase nuestra esencia está intacta.
Somos seres llenos de pasión. La vida es desierto y oasis. Nos derriba, nos lastima, nos enseña, nos convierte en protagonistas de nuestra propia historia.
Aunque el viento sople en contra, la poderosa obra continúa: tú puedes aportar una estrofa.
No dejes de soñar, porque en sueños es libre el hombre…
(Walt Whitman)
 
La Palabra de Dios
Lecturas del día
- JUEVES 1 DEL TIEMPO ORDINARIO -
Primera Lectura: 1 Samuel 4, 1-11
 
Salmo: Sal 43, 10-11. 14-15. 24-25
 
Santo Evangelio: Mc 1,40-45
En aquel tiempo, vino a Jesús un leproso suplicándole y, puesto de rodillas, le dice: «Si quieres, puedes limpiarme». Compadecido de él, extendió su mano, le tocó y le dijo: «Quiero; queda limpio». Y al instante, le desapareció la lepra y quedó limpio. Le despidió al instante prohibiéndole severamente: «Mira, no digas nada a nadie, sino vete, muéstrate al sacerdote y haz por tu purificación la ofrenda que prescribió Moisés para que les sirva de testimonio».
Pero él, así que se fue, se puso a pregonar con entusiasmo y a divulgar la noticia, de modo que ya no podía Jesús presentarse en público en ninguna ciudad, sino que se quedaba a las afueras, en lugares solitarios. Y acudían a Él de todas partes.
 
Comentario:
Hoy, durante nuestro tiempo diario de oración deseamos y pedimos oír la voz del Señor. «¡Ojalá oyereis la voz del Señor: ‘No queráis endurecer vuestros corazones’!» (Heb 3,7-8). En esta breve cita, se contienen dos cosas: un anhelo y una advertencia. Ambas conviene no olvidarlas nunca.
Pero, quizá, con demasiada frecuencia nos preocupamos de llenar ese tiempo con palabras que nosotros queremos decirle, y no dejamos tiempo para escuchar lo que el Buen Dios nos quiere comunicar. Velemos, por tanto, para tener cuidado del silencio interior que —evitando las distracciones y centrando nuestra atención— nos abre un espacio para acoger los afectos, inspiraciones... que el Señor, ciertamente, quiere suscitar en nuestros corazones.
Un riesgo, que no podemos olvidar, es el peligro de que nuestro corazón —con el paso del tiempo— se nos vaya endureciendo. A veces, los golpes de la vida nos pueden ir convirtiendo, incluso sin darnos cuenta de ello, en una persona más desconfiada, insensible, pesimista, desesperanzada... Hay que pedir al Señor que nos haga conscientes de este posible deterioro interior. La oración es ocasión para echar una mirada serena a nuestra vida y a todas las circunstancias que la rodean. Hemos de leer los diversos acontecimientos a la luz del Evangelio, para descubrir en cuáles aspectos necesitamos una auténtica conversión.
¡Ojalá que nuestra conversión la pidamos con la misma fe y confianza con que el leproso se presentó ante Jesús!: «Puesto de rodillas, le dice: ‘Si quieres, puedes limpiarme’» (Mc 1,40). Él es el único que puede hacer posible aquello que por nosotros mismos resultaría imposible. Dejemos que Dios actúe con su gracia en nosotros para que nuestro corazón sea purificado y, dócil a su acción, llegue a ser cada día más un corazón a imagen y semejanza del corazón de Jesús. Él, con confianza, nos dice: «Quiero; queda limpio» (Mc 1,41).
* Rev. D. Xavier PAGÉS i Castañer (Barcelona, España) © Textos de Evangeli.net – Imagen: Misioneros Digitales Católicos.
 
Santoral Católico:
San Arnoldo Janssen
Nació el año 1837 en Goch, pequeña ciudad de la Baja Sajonia (Alemania). Ordenado de sacerdote en la diócesis de Münster, se dedicó doce años a la enseñanza. Dadas las dificultades de la Iglesia en Alemania, pasó a Holanda para dirigir un seminario misionero. Destacó por su devoción al Corazón de Jesús y su preocupación misionera. Su espiritualidad le llevó a la fundación de tres congregaciones: la "Sociedad del Verbo Divino", para el anuncio del Evangelio entre los no cristianos; su correspondiente rama femenina, las "Misioneras Siervas del Espíritu Santo", y las "Siervas del Espíritu Santo de la Adoración perpetua", para llevar una vida de estilo contemplativo. Todo para dar cumplimiento a las palabras de Jesús: "Rogad al dueño de la mies que envíe trabajadores a su mies". Murió el 15 de enero de 1909 en Steyl (Holanda). Canonizado en 2003.
Para más información hacer clic acá.
(Directorio Franciscano – Mundo Católico – Catholic.net)
 
Pensamiento del día
«¡Qué alegría recibir el perdón! ¡Qué consuelo salir de la conversación con el confesor, al que nos hemos presentado humildemente, y oírle decir: ‘Vete en paz, hijo mío. ¡Ánimo! Sigue tu camino con buena voluntad. Yo te absuelvo de tus pecados’»
(SAN JUAN XXIII)
 
Liturgia:
Prefacio y Plegaria Eucarística
1. El Prefacio
El prefacio es la parte inicial de la Plegaria Eucarística, y su función es introducir la gran acción de gracias.
Viene después del “El Señor esté con ustedes… Levantemos el corazón… Demos gracias al Señor, nuestro Dios…”
Es un canto o proclamación de alabanza y gratitud a Dios, que varía según el tiempo litúrgico o la fiesta.
Por ejemplo, hay prefacios de Adviento, de Navidad, de los santos, de la Virgen, etc.
Siempre termina con el “Santo, Santo, Santo…”, que une la liturgia terrenal con la celestial.
 
2. La Plegaria Eucarística
La Plegaria Eucarística es el corazón de la misa.
Comienza después del “Santo, Santo, Santo” y culmina con el Amén al final de “Por Cristo, con Él y en Él…”.
Es la gran oración de consagración y acción de gracias, en la que:
. Se alaba a Dios Padre.
. Se recuerda la obra de Cristo.
. Se invoca al Espíritu Santo (epíclesis).
. Se relata la institución de la Eucaristía (“Tomad y comed…”).
. Se ofrece el sacrificio.
. Y se intercede por toda la Iglesia y el mundo.
Es recitada solo por el sacerdote, aunque el pueblo se une interiormente y responde con su “Amén”.
 
3. El Canon de la Misa
El Canon es, históricamente, el nombre antiguo de la Plegaria Eucarística.
Antes de la reforma litúrgica del Concilio Vaticano II, solo existía una Plegaria Eucarística, llamada Canon Romano.
Era la parte fija y sagrada de la misa, invariable durante siglos.
Hoy, el “Canon Romano” es la Plegaria Eucarística I (la más solemne y tradicional), pero existen también otras tres principales (II, III y IV) y algunas adicionales para ocasiones especiales.
(Imagen: Zenit)
 
Meditaciones de “Pequeñas Semillitas”
Originaria de la provincia de Cebú en Filipinas, Cecilia Paschner, de 51 años, es una editora jubilada. En la cumbre de su carrera, hace 25 años, dirigía la edición de varias revistas locales. Madre de tres niños, había emigrado a Estados Unidos. Este cambio de vida y de cultura debilitaron lo que le quedaba de fe: “No tenía ninguna relación con Dios, porque en Estados Unidos, uno tiene que trabajar para sobrevivir.” recuerda.
En marzo del 2013, los médicos le encuentran en el seno un enorme tumor maligno. El diagnóstico: cáncer de seno de estado tres. Cecilia regresa a Cebú, rechaza la quimioterapia y la radioterapia, resuelta a no morir lejos de su país natal. “Me quitaron el tumor pero el cáncer se hizo metástasis en noviembre de 2015, alcanzando mi hígado y los huesos de la espalda baja. El médico oncólogo declaró un estado cuatro”, dice.
Entonces Cecilia Paschner reanuda su relación con el Señor, asiste a misa diaria y participa en los sacramentos, “Mi medicamento diario era la Eucaristía. Antes, yo no creía en el Rosario, pero teniéndolo en la mano comencé a dormir mejor. El cáncer es un viaje muy doloroso pero no tomo ningún anti dolor pues tengo el Rosario,” asegura.
¡El 24 de marzo de 2018, su oncólogo declaró que el cáncer había ¡desaparecido! “Cáncer es una palabra que espanta. Pero si te pones en las manos de Cristo, todo puedes lograr”, agrega.
🌸
¡Qué fácilmente creemos que nos faltan nuestros prójimos, que no nos estiman, que no nos quieren! Basta ver el rostro de un amigo un poco más sombrío que de costumbre para persuadirnos de su indiferencia o de su frialdad. O bien uno ha dicho a la ligera una palabra que nos ha disgustado, acaso un imprudente nos recordó palabras proferidas contra nosotros, y de todas estas tonterías hacemos una montaña. Como triste consecuencia queda una amistad turbada y quizás perdida por algo que no mereció la pena haberlo tenido en cuenta.
Sé indulgente. Olvida las pequeñas penas que te hayan podido causar; no conserves ningún resentimiento por las palabras inconsideradas o desfavorables que se han dicho contra ti; excusa los descuidos, las ligerezas de las cuales eres víctima; juzga siempre de buena intención a aquellos que te hayan hecho algún agravio, en fin, muestra un semblante amable en todas las ocasiones. De esta manera estarás en paz con tu prójimo y practicarás de modo excelente la caridad cristiana, que es imposible practicar sin una indulgencia en todos los instantes.
“El fruto del Espíritu es: amor, alegría y paz, magnanimidad, afabilidad, bondad y confianza, mansedumbre y dominio de sí mismo” (Gálatas 5, 22-23).
 
Los cinco minutos de San Francisco
Enero: Francisco y sus hermanos
Día 15
Cuando los demás los humillen y no quieran darles limosna, denle gracias a Dios, ya que  por las humillaciones padecidas recibirán mayor honor ante nuestro Señor. Y sepan que la humillación no se aplica a los que la padecen, sino a los que la causan. La limosna es la herencia justa que se le debe a los pobres, adquirida para nosotros por nuestro Señor Jesucristo. Los hermanos que trabajan para obtenerla recibirán una gran recompensa, y se la hacen ganar y adquirir a los que se la dan; porque todo lo que dejen los hombres en el mundo se perderá; pero por la caridad y las limosnas que hicieron tendrán el premio del Señor. (Sacrum Commercium 25).
(Textos seleccionados por Murray Bodo ofm)
 
FELIPE
-Jardinero de Dios-
(el más pequeñito de todos)
 
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