martes, 13 de enero de 2026

Pequeñas Semillitas 6201

PEQUEÑAS SEMILLITAS
 
Año 21 - Número 6201 ~ Martes 13 de Enero de 2026
Desde la ciudad de Córdoba (Argentina)
¡Alabado sea Jesucristo!
Omraam Mikhaël Aïvanhov fue un filósofo, pedagogo, y místico macedonio. De él tomamos esta reflexión:
"No podéis perder aquello que poseéis realmente; solo podéis perder lo que no os pertenece, es decir, lo que todavía no forma parte de vosotros. Por un momento tenéis fe, y después dudáis… Por un momento estáis en la luz y, poco después, estáis en la oscuridad… Por un momento amáis, y después perdéis vuestro amor… Ello significa que ni la fe, ni la luz ni el amor os pertenecen. Vosotros mismos os debéis volver fe, luz, amor. Como Jesús, que decía: «Yo soy la luz del mundo…». Se identificaba con la luz. No dijo que la luz estaba en él o con él, sino que él era la luz. Hay en esta fórmula toda una ciencia para meditar".
 
La Palabra de Dios
Lecturas del día
- MARTES 1 DEL TIEMPO ORDINARIO -
Primera Lectura: 1 Samuel 1, 9-20
 
Salmo: 1 Samuel 2, 1, 4-5, 6-7, 8abcd
 
Santo Evangelio: Mc 1,21-28
Llegó Jesús a Cafarnaúm y el sábado entró en la sinagoga y se puso a enseñar. Y quedaban asombrados de su doctrina, porque les enseñaba como quien tiene autoridad, y no como los escribas. Había precisamente en su sinagoga un hombre poseído por un espíritu inmundo, que se puso a gritar: «¿Qué tenemos nosotros contigo, Jesús de Nazaret? ¿Has venido a destruirnos? Sé quién eres tú: el Santo de Dios». Jesús, entonces, le conminó diciendo: «Cállate y sal de él». Y agitándole violentamente el espíritu inmundo, dio un fuerte grito y salió de él.
Todos quedaron pasmados de tal manera que se preguntaban unos a otros: «¿Qué es esto? ¡Una doctrina nueva, expuesta con autoridad! Manda hasta a los espíritus inmundos y le obedecen». Bien pronto su fama se extendió por todas partes, en toda la región de Galilea.
 
Comentario:
Hoy, primer martes del tiempo ordinario, san Marcos nos presenta a Jesús enseñando en la sinagoga y, acto seguido, comenta: «Quedaban asombrados de su doctrina, porque les enseñaba como quien tiene autoridad, y no como los escribas» (Mc 1,21). Esta observación inicial es impresionante. En efecto, la razón de la admiración de los oyentes, por un lado, no es la doctrina, sino el maestro; no aquello que se explica, sino Aquél que lo explica; y, por otro lado, no ya el predicador visto globalmente, sino remarcado específicamente: Jesús enseñaba «con autoridad», es decir, con poder legítimo e irrecusable. Esta particularidad queda ulteriormente confirmada por medio de una nítida contraposición: «No lo hacía como los escribas».
Pero, en un segundo momento, la escena de la curación del hombre poseído por un espíritu maligno incorpora a la motivación admirativa personal el dato doctrinal: «¿Qué es esto? ¡Una doctrina nueva, expuesta con autoridad!» (Mc 1,27). Sin embargo, notemos que el calificativo no es tanto de contenido como de singularidad: la doctrina es «nueva». He aquí otra razón de contraste: Jesús comunica algo inaudito (nunca como aquí este calificativo tiene sentido).
Añadimos una tercera advertencia. La autoridad proviene, además, del hecho que a Jesús «hasta los espíritus inmundos le obedecen». Nos encontramos ante una contraposición tan intensa como las dos anteriores. A la autoridad del maestro y a la novedad de la doctrina hay que sumar la fuerza contra los espíritus del mal.
¡Hermanos! Por la fe sabemos que esta liturgia de la palabra nos hace contemporáneos de lo que acabamos de escuchar y que estamos comentando. Preguntémonos con humilde agradecimiento: ¿Tengo conciencia de que ningún otro hombre ha hablado jamás como Jesús, la Palabra de Dios Padre? ¿Me siento rico de un mensaje que tampoco tiene parangón? ¿Me doy cuenta de la fuerza liberadora que Jesús y su enseñanza tienen en la vida humana y, más concretamente, en mi vida? Movidos por el Espíritu Santo, digamos a nuestro Redentor: Jesús-vida, Jesús-doctrina, Jesús-victoria, haz que, como le complacía decir al gran Ramon Llull, ¡vivamos en la continua “maravilla” de Ti!
* Rev. D. Antoni ORIOL i Tataret (Vic, Barcelona, España) © Textos de Evangeli.net – Imagen: Acción Católica General Málaga.
 
Santoral Católico:
San Hilario de Poitiers
Nació en Poitiers (Francia), de una distinguida familia pagana, a principios del siglo IV. Recibió una excelente formación. Estaba casado y tenía una hija, que abrazaron la fe cristiana junto con él. Hacia el año 350 fue elegido obispo de su ciudad natal. Luchó valerosamente contra los arrianos, proclamando con firmeza la divinidad de Jesucristo, y fue desterrado a Oriente por el emperador Constancio. Teólogo, historiógrafo y exégeta bíblico, escribió varias obras admirables por su sabiduría y doctrina, entre ellas el tratado De Trinitate, destinadas a consolidar la fe católica y a interpretar la Sagrada Escritura. Murió en Poitiers el año 367.
Oración: Concédenos, Dios todopoderoso, progresar cada día en el conocimiento de la divinidad de tu Hijo y proclamarla con firmeza, como lo hizo, con celo infatigable, tu obispo y doctor san Hilario. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.
Para más información hacer clic acá.
(Directorio Franciscano – ACI Prensa – Catholic.net)
 
Pensamiento del día
y estalla como primavera cada vez que dos hombres
que se creían adversarios se dan la mano»
(JOSÉ LUIS MARTÍN DESCALZO)
 
Tema del día:
Para apartarnos del demonio
Los creyentes tienen al diablo como su gran adversario, un poder que es regular y persistente, difícil de quitarse de encima. De hecho, el principal deseo del demonio es que el hombre nunca se dé cuenta de la gracia salvadora y del perdón que ha traído Jesucristo. Por eso, Satanás idea constantemente planes destructivos de la vida de piedad de los creyentes. Su deseo es frustrar y obstaculizar el impacto que pueda tener Cristo en la vida de las personas. Pero... ¿Qué es exactamente lo que no quiere que hagamos? La web Crosswalk da siete claves interesantes.
 
1. Conocer las Escrituras
Al diablo le suele encantar los buenos argumentos en los que basamos nuestras creencias para rebatirlos y manipularlos a su favor. Pero, no nos preocupemos, porque nosotros peleamos con las armas del Espíritu Santo.
La estrategia del diablo se puede ver en Mateo 4:1-11, cuando confronta con Jesús, en su estado físico más vulnerable, tras un período de ayuno en el desierto. Primero utiliza las Escrituras cuando quiere convertir las piedras en pan. Luego pide a Jesús que salte desde el pináculo del templo. Finalmente, el diablo le pide, adulándolo, que eluda la voluntad del Padre Celestial. En todos los casos, Cristo cita las Escrituras y el diablo lo abandona tras ello.
 
2. Una adoración verdadera
Al príncipe de este mundo no le importa mucho que aplaudamos al son de la última canción de Taylor Swift. Lo que verdaderamente le importa es que levantemos las manos y gritemos "amén" con todas las fuerzas mirando hacia las vigas de la iglesia. No soporta una adoración verdadera a Jesucristo.
Porque, cuando glorificamos a Cristo, se elimina cualquier espacio para enaltecer el poder del hombre. Nuestra adoración se basa en la gratitud. Lo que hacemos en ese momento está bajo la dirección del Espíritu Santo y no puede ser manipulado por los designios del hombre. En ese momento nos damos cuenta de que es la verdad, porque nuestras vidas antes eran mucho peor.
 
3. Predicación de la Biblia
Al diablo tampoco le preocupan mucho los sacerdotes o catequistas que predican basándose en el último libro de autoayuda. El diablo disfruta con ello, porque de ese modo se da un respiro al poder convincente del Espíritu Santo. Satanás se alegraría mucho más si la iglesia estuviera plagada de tonterías y no un "Palabra de Dios. Te alabamos Señor".
Porque, el consejo de Pablo a Timoteo es predicar la Palabra, sea o no popular entre la gente. El diablo ama al predicador que no habla de la Palabra de Dios o que hace chanza de su pecado particular. A esos fieles que escuchan cómodos con su propio pecado y reciben una falsa sensación de seguridad del sacerdote.
 
4. Ocuparse de los asuntos del Padre
¿Qué porción de tiempo le dedicas a los asuntos de tu Padre? Muchas veces usamos la excusa de la falta de tiempo, pero, ¿cuántas horas se pierden en las redes sociales o viendo la televisión? El diablo ama cuando la Iglesia está consumida por los negocios del mundo.
Jesús, a la edad de 12 años, se escapó al templo. Después de tres días, María y José lo encontraron. Cuando le preguntaron por qué les hizo esto, con calma, Él preguntó: "Y ¿por qué me buscabais? ¿No sabíais que yo debía estar en la casa de mi Padre?" (Lucas 2:43-49).
Toda la vida de Jesús estuvo centrada en las cosas de su Padre. Sus enseñanzas de amor y humildad fueron parte del plan providencial de su Padre Celestial. Porque, cuando no nos ocupamos de los asuntos de nuestro Padre, nos ocupamos a los asuntos del mundo.
 
5. Relaciones humanas saludables
Nuestras amistades más cercanas suelen estar entre la gente de la Iglesia. Son relaciones que fomentan nuestro crecimiento y la responsabilidad, como enseña el proverbio de que "hierro con hierro se afila". Precisamente, en Hebreos 10:25 , se habla de la importancia de "no dejar de congregarnos".
Pero estos encuentros no están destinados a realizarse únicamente en la iglesia. Podemos salir a cenar, a pasear... el propósito es la exhortación mutua. El diablo quiere que estemos entre el mundo de lunes a sábado y con Dios solo el domingo.
 
6. Corazones humildes y blandos
A medida que envejecemos, somos más duros. Por eso, Jesús, puso énfasis en los corazones humildes de los niños, los que "entrarán en el reino de los cielos". Así mismo, hablaba en parábolas como acerca de la importancia de la tierra para la semilla sembrada. La semilla sembrada en "pedregales" se secó "porque no tenía raíz".
El corazón de los jóvenes y los humildes es la tierra deseada, porque no ha sido endurecida por las maquinaciones del mundo, ni está llena de tanto mundo que no hay lugar para la Palabra de Dios. El diablo no quiere la tierra fértil y desea que el hombre sea sensible al mundo lo más que pueda.
 
7. Una vida de orden
El mundo de Dios tiene un orden, tanto las iglesias, como los hogares, como las relaciones comerciales y sociales. Las Escrituras moldean nuestras prioridades y reparten nuestro tiempo. Los asuntos de Dios deben tener prioridad sobre cualquier obligación mundana. Cualquier cosa fuera de orden da lugar a que el diablo obre en nuestras vidas.
(Fuente: Religión en Libertad)
 
Meditaciones de “Pequeñas Semillitas”
Estrella resplandeciente de la mañana, Virgen María, tu luz se eleva antes de que llegue el día, porque tu venida precede a la de Jesucristo, tu Hijo bendito, Él que es luz y día. Y si la luna y las estrellas desaparecen cuando llega la luz del sol, tú que brillaste al amanecer, todavía brillas cuando aparece el Sol, y su luz no te hace perder tu claridad: tú que diste a luz al Sol, brillas con Él, tu Hijo bendito.
Y cuanto más espléndida sea su dignidad, más espléndida será la tuya, tú que eres su Madre; y debido a que el honor del Hijo es el honor de la Madre, en la excelencia de tu bendito Hijo la tuya resplandece, pues eres la Madre que mereció engendrar a tal Hijo.
Estrella de la mañana, a mí que estoy sujeto a la corrupción, llévame hacia ti, tú que eres la Incorrupta. Estoy vacío de toda gracia, ante ti que eres llena de gracia; yo que soy imperfecto, ante ti que eres perfecta; yo que soy pequeño, ante ti que eres grande; yo que soy débil, ante ti que eres fuerte. Así, cuando caiga, no me voy a romper nada, porque tú, Madre de la Divina Misericordia, me protegerás, ahora y por la eternidad. (Raymond Jordán).
🌸
No creas ni repitas aquello que no consta plenamente. La calumnia es un gravísimo pecado contra la Ley de Dios y contra la honra y buena fama del prójimo. Quien calumnia está obligado a resarcir el daño causado, pero como la calumnia corre como reguero de pólvora es muy difícil resarcir plenamente en esta vida. ¡Cuántas almas purgan este pecado antes de ver a Dios y cuántas otras se condenan por no haberse arrepentido de sus calumnias!
En muchas ocasiones, las calumnias, con el tiempo, se evidencian y son como el lodo arrojado: sale el sol, se seca y se cae. Lo que se mantiene perenne es la pésima reputación y fama de quien maliciosamente las profiere. Es de gente ruin propalarlas. Un verdadero católico jamás empleará, para fines inconfesables, un medio tan vil y contrario a las enseñanzas de Jesucristo, su Maestro, que predicó que el amor entre ellos era el genuino distintivo de sus discípulos.
Por amor a Dios y al prójimo, el cristiano no debe inventar calumnias, ni dar por ciertas ni difundir sus imaginaciones -juicios temerarios- en contra de terceros. Ni creer ni repetir acusaciones que otros hacen y no le constan. El calumniador tiene una imaginación fértil, no caigamos en sus redes. Si es pecado difundir, sin necesidad, los pecados y defectos verdaderos del prójimo, imagina la gravedad de propagar calumnias que deberás retractarte de ellas y repararlas si quieres ser perdonado por Dios.
 
Los cinco minutos de San Francisco
Enero: Francisco y sus hermanos
Día 13
Me agrada que enseñes la sagrada teología a los hermanos, a condición de que, por razón de estos estudios, no apagues el espíritu de oración y devoción, como está escrito en la Regla. (Carta a San Antonio).
(Textos seleccionados por Murray Bodo ofm)
 
FELIPE
-Jardinero de Dios-
(el más pequeñito de todos)
 
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