sábado, 17 de enero de 2026

Pequeñas Semillitas 6205

PEQUEÑAS SEMILLITAS
 
Año 21 - Número 6205 ~ Sábado 17 de Enero de 2026
Desde la ciudad de Córdoba (Argentina)
¡Alabado sea Jesucristo!
Repetidas veces en la Biblia se recomienda la meditación. Es propio del hombre justo y recto meditar amorosamente la ley de Dios y su palabra, las obras maravillosas del Señor, su bondad y misericordia. No dedicarse con afán a esta tarea es señal de olvido, negligencia y necedad. En la meditación se mantiene y crece la fidelidad, la ardorosa búsqueda de Dios.
El hábito de meditar es valiosísimo porque orienta tu vida. Sosiega el espíritu y lo pacífica. Es fuente de felicidad y fecundidad. Aumenta la capacidad de vivir. Reanima. Te da certezas sobre lo que piensas y deseas verdaderamente. Te da solidez en medio de las vicisitudes de la vida. Despierta y fecunda tus energías latentes. Vale la pena el esfuerzo, ¿verdad?
(PADRE NATALIO BÉRTOLO)
 
La Palabra de Dios
Lecturas del día
- SÁBADO 1 DEL TIEMPO ORDINARIO -
Primera Lectura: 1 Samuel 9, 1-4. 10. 17-19; 10, 1
 
Salmo: Sal 20, 2-3. 4-5. 6-7
 
Santo Evangelio: Mc 2,13-17
En aquel tiempo, Jesús salió de nuevo por la orilla del mar, toda la gente acudía a Él, y Él les enseñaba. Al pasar, vio a Leví, el de Alfeo, sentado en el despacho de impuestos, y le dice: «Sígueme». Él se levantó y le siguió. Y sucedió que estando Él a la mesa en casa de Leví, muchos publicanos y pecadores estaban a la mesa con Jesús y sus discípulos, pues eran muchos los que le seguían. Al ver los escribas de los fariseos que comía con los pecadores y publicanos, decían a los discípulos: «¿Qué? ¿Es que come con los publicanos y pecadores?». Al oír esto Jesús, les dice: «No necesitan médico los que están fuertes, sino los que están mal; no he venido a llamar a justos, sino a pecadores».
 
Comentario:
Hoy, en la escena que relata san Marcos, vemos cómo Jesús enseñaba y cómo todos venían a escucharle. Es manifiesto el hambre de doctrina, entonces y también ahora, porque el peor enemigo es la ignorancia. Tanto es así, que se ha hecho clásica la expresión: «Dejarán de odiar cuando dejen de ignorar».
Pasando por allí, Jesús vio a Leví, hijo de Alfeo, sentado donde cobraban impuestos y, al decirle «sígueme», dejándolo todo, se fue con Él. Con esta prontitud y generosidad hizo el gran “negocio”. No solamente el “negocio del siglo”, sino también el de la eternidad.
Hay que pensar cuánto tiempo hace que el negocio de recoger impuestos para los romanos se ha acabado y, en cambio, Mateo —hoy más conocido por su nuevo nombre que por el de Leví— no deja de acumular beneficios con sus escritos, al ser una de las doce columnas de la Iglesia. Así pasa cuando se sigue con prontitud al Señor. Él lo dijo: «Y todo el que haya dejado casa, hermanos o hermanas, padre o madre, hijos o campo por mi nombre, recibirá el ciento por uno y gozará de la vida eterna» (Mt 19,29).
Jesús aceptó el banquete que Mateo le ofreció en su casa, juntamente con los otros cobradores de impuestos y pecadores, y con sus apóstoles. Los fariseos —como espectadores de los trabajos de los otros— hacen presente a los discípulos que su Maestro come con gente que ellos tienen catalogados como pecadores. El Señor les oye, y sale en defensa de su habitual manera de actuar con las almas: «No he venido a llamar a justos, sino a pecadores» (Mc 2,17). Toda la Humanidad necesita al Médico divino. Todos somos pecadores y, como dirá san Pablo, «todos han pecado y se han privado de la gloria de Dios» (Rom 3,23).
Respondamos con la misma prontitud con que María respondió siempre a su vocación de corredentora.
* Rev. D. Joaquim MONRÓS i Guitart (Tarragona, España) © Textos de Evangeli.net – Imagen: El Informador.
 
Santoral Católico:
Abad
Este ilustre padre del monaquismo nació en Egipto, de padres nobles y acomodados, alrededor del año 250. A la muerte prematura de éstos, quedó al cuidado de una hermana menor y de la hacienda. Siguiendo la llamada de Cristo en el Evangelio, buscó un buen acomodo para su hermana en un grupo de vírgenes y repartió sus bienes entre los pobres, hecho lo cual se retiró a una ermita de las afueras de su pueblo; quince años después marchó a las montañas y finalmente se estableció en el desierto de la Tebaida. Llevó una vida consagrada a la oración y la penitencia, y fue por mucho tiempo terriblemente tentado por el espíritu maligno. La gente acudía a él en busca de consejo y consuelo. Muchos se quedaban a vivir cerca de él, siguiendo su ejemplo. Tuvo numerosos discípulos. Trabajó por el bien de la Iglesia, confortando la fe de los cristianos durante la persecución de Diocleciano, y apoyando a San Atanasio en su lucha contra el arrianismo. Murió el año 356.
Oración: Señor y Dios nuestro, que llamaste al desierto a san Antonio, abad, para que te sirviera con una vida santa, concédenos, por su intercesión, que sepamos negarnos a nosotros mismos para amarte a ti siempre sobre todas las cosas. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.
Para más información hacer clic acá.
(Directorio Franciscano – ACI Prensa – Catholic.net)
 
Anécdota del Santo Padre Pío
«Se cuenta que cierto día, un comerciante de la ciudad de Pisa llega a San Giovanni Rotondo a pedir al Padre Pío la sanación de una hija que estaba muy enferma. Cuando estuvo frente al padre, éste lo miró y le dijo: "Tú estás mucho más enfermo que tu hija. Yo te veo muerto".
¿Qué dice, Padre? ¡Yo estoy muy bien!
— ¡Miserable! -Le grita el P. Pío- ¡Infeliz! ¿Cómo puedes estar bien con tantos pecados en la conciencia? ¡Estoy viendo por lo menos treinta y dos!
El hombre se sorprendió mucho, y terminó arrodillándose para confesarse.
Terminada la confesión, el comerciante de Pisa decía a todos: "¡Él sabía todo y me ha dicho todo!"»
 
Tema del día:
He perdido la fe
"Recuerdo —me contaba en confianza un antiguo compañero mío— aquellas devociones de mi niñez y mi primera adolescencia, y la verdad es que siento haber perdido la fe. Pero así ha sido. Cuando mi pensamiento vuelve, con nostalgia, a aquellos recuerdos, aún adivino que había en ellos algo grande y valioso. Me sentía a gusto entonces, en esa inocencia, pero ahora pienso que todo aquello era demasiado místico, que la realidad no es así".
 
"Mi afición a la filosofía y aquellas ávidas lecturas de juventud deshicieron enseguida, como un terrón de azúcar en el café, aquel clima religioso de la niñez. La imprecisión y vaguedad de mi fe infantil se convirtió con los años en una demoledora duda intelectual. Yo quisiera creer, pero ahora no me parece serio creer. La razón me lo impide".
 
En muchas ocasiones, como sucede en esta que acabamos de relatar, una persona avanza con los años en su preparación profesional, en su formación cultural, en su madurez afectiva e intelectual..., y, sin embargo, su conocimiento de la fe se queda estancado en unos conceptos elementales aprendidos en la niñez.
 
Y a ese desfase hay que añadir, en algunos casos, el triste hecho de que esa formación religiosa quizá fue impartida por personas de conducta poco coherente.
 
Cuando todo esto sucede, la fe va dejando de informar la vida, y se va rechazando poco a poco, de una manera insensible. Y esas personas acaban por decir que Dios no les interesa, que no tiene sitio en su vida, o que para ellos es poco importante.
 
Ese proceso, lamentablemente corriente, demuestra la fragilidad de la fe en personas que se educaron asumiendo unas simples prácticas religiosas sin preocuparse por alcanzar un conocimiento real y profundo de la fe. La vida espiritual no puede reducirse a una actividad sentimental ajena a lo racional. El creyente debe buscar en su vida espiritual una fuente de luz que facilite una vida intelectual rigurosa.
(Texto: Alfonso Aguiló – Imagen: El visitante)
 
Biblioteca de “Pequeñas Semillitas”
 
Contiene más de 380 artículos que han sido publicados
y que podrás leer o bajar a tu dispositivo.
Para entrar en la Biblioteca hacer clic acá;
 
Humor de sábados
Un cura rural va por la calle del pueblo a un niño pequeño que lleva de la cuerda a duras penas a un enorme toro.
- Hijo mío, ¿dónde vas con ese animal?
- Lo llevo a casa de mi tío Aurelio, para que monte a la vaca.
- ¿Pero eso no lo puede hacer tu padre?
- ¿Pues claro que no, señor cura! ¿Qué cosas dice? Eso lo tiene que hacer el toro.
 
- Mamá, yo no voy a ir a misa hoy. Me estoy haciendo mayor y ya no estoy para esas cosas.
- Pues me viene muy bien. Mientras tus hermanos y yo estamos en misa recoge la casa, haz las camas, barre, friega los platos tiende y plancha la ropa...
- Este... ¡Que alegría cuando me dijeron, vamos a la casa del Señooooor! ♪♪
 
Meditaciones de “Pequeñas Semillitas”
¿Hace mucho que no vamos al cementerio? Deberíamos ir más frecuentemente, para recordar y tener bien presente dónde terminará nuestra vida en este mundo. Porque a veces vivimos como si jamás fuéramos a morir. Muchos de los que están en las tumbas nos podrían decir que ellos tampoco pensaban que un día morirían.
¿Qué haríamos si nos dijeran que tenemos un mal incurable y que deberemos morir dentro de una semana? ¡Cuántas cosas haríamos y arreglaríamos en esa semana! ¡Cuántos perdones y reconciliaciones obraríamos! Pero como parece que la muerte está muy lejos, entonces seguimos viviendo igual que siempre, adormecidos por Satanás, que juega con nosotros escondiéndonos tal vez la inminencia de la muerte.
Muchos buscan en el Cristianismo y el Catolicismo la “novedad”, y no se dan cuenta de que lo que realmente importa es meditar siempre las cosas ya sabidas, porque el querer buscar siempre lo nuevo, no viene de Dios, sino del Maligno. En cambio el meditar en las verdades de siempre, nos trae un profundo conocimiento de la vida humana y nos predispone a vivir bien este tiempo de destierro que es la vida en el mundo.
Vivamos cada día como si fuera el último, y estaremos más cerca de la verdad, porque efectivamente uno de esos días será realmente el último para nosotros.
🌸
Cuando llega la noche, congrega tu mente en la meditación de lo acaecido durante todo el día: considera la providencia de Dios hacia ti, piensa en los dones que te ha concedido a lo largo del día: el resplandor de la luna, la alegría de la luz del día, todas las horas y los momentos, las divisiones del tiempo, la percepción de los colores, la belleza de las criaturas, el curso del sol, el crecimiento de tu estatura, la conservación de tu persona, el soplar del viento, la abundancia de frutos, el servicio de los diversos elementos para tu placer, tu protección de frente a las adversidades, y el resto de cosas buenas. Cuando hayas considerado estas cosas, la admiración hacia el amor que Dios te ha manifestado emanará en ti y la acción de gracias por sus dones arderá en ti.
Y considera aun si sucedió algo que fuera contrario a estos dones, y pregúntate a ti mismo: "¿Hice hoy algo que pueda irritar a Dios? ¿Dije o pensé algo contra la voluntad de Aquél que me creó?" Y si realmente te das cuenta que hiciste algo que le desagrada, levántate un momento para orar y dale gracias por los dones que te ha concedido por el servicio de todo el día, y suplica a causa de tus incorrecciones (haciendo un acto de contrición perfecto, doliéndote de tus pecados por amor a Dios y haciendo propósito de no pecar más y confesar lo más pronto posible). Así dormirás en paz y sin pecado.
 
Los cinco minutos de San Francisco
Enero: Francisco y sus hermanos
Día 17
San Francisco solía decir a sus hermanos “Vayan, anuncien la paz a los hombres e invítenlos a hacer penitencia, para que sean perdonados. Soporten los sufrimientos con paciencia, oren sin cesar, sean fuertes al trabajar, modestos al hablar, responsables al obrar y agradecidos con quienes les tienden una mano. Y sepan que por todo esto les está reservado el reino eterno. (Leyenda Mayor 3,7).
(Textos seleccionados por Murray Bodo ofm)
 
FELIPE
-Jardinero de Dios-
(el más pequeñito de todos)
 
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