martes, 4 de agosto de 2026

Pequeñas Semillitas 6398

PEQUEÑAS SEMILLITAS
 
Año 21 - Número 6398 ~ Martes 4 de Agosto de 2026
Desde la ciudad de Córdoba (Argentina)
¡Alabado sea Jesucristo!
La Iglesia celebra hoy el Día del Párroco. El acontecimiento se recuerda en la fiesta de San Juan María Vianney, que en vida fue un sacerdote ejemplar, no por su inteligencia, sino por su espíritu de servicio en favor de los más necesitados.
El Derecho Canónico dice en su art. 519 que “el párroco es el pastor propio de la parroquia que se le confía, y ejerce la cura pastoral de la comunidad que le está encomendada bajo la autoridad del obispo diocesano, en cuyo ministerio de Cristo ha sido llamado a participar, para que en esa misma comunidad cumpla las funciones de enseñar, santificar y regir con la cooperación también de otros presbíteros o diáconos, y con la ayuda de los fieles laicos...”
Este es un día propicio para meditar acerca de la vida de nuestros párrocos, sus dificultades, sus momentos de soledad, sus humanas vacilaciones... Tenemos que rezar mucho por nuestros sacerdotes, pidiendo a Dios que el Espíritu los fortalezca en su vocación y en su servicio, siempre entregados a la comunidad, llevando el mensaje de Jesús.
Que la Santísima Virgen María, Madre de la Iglesia, los proteja, los acompañe, los sostenga y los cubra con su amor...
 
La Palabra de Dios
Lecturas del día
- MARTES 18 DEL TIEMPO ORDINARIO -
♡ Primera Lectura: Jeremías 30, 1-2. 12-15. 18-22
 
♡ Salmo: Sal 101, 16-18. 19-21. 29 y 22-23
 
♡ Santo Evangelio: Mt 15,1-2.10-14
Entonces se acercaron a Jesús unos fariseos y escribas de Jerusalén y le preguntaron: «¿Por qué tus discípulos quebrantan la tradición de nuestros mayores y no se lavan las manos antes de comer?».
Y, llamando a la gente, les dijo: «Escuchad y entended: no mancha al hombre lo que entra por la boca, sino lo que sale de la boca, eso es lo que mancha al hombre». Se acercaron los discípulos y le dijeron: «¿Sabes que los fariseos se han escandalizado al oírte?». Respondió él: «La planta que no haya plantado mi Padre celestial, será arrancada de raíz. Dejadlos, son ciegos, guías de ciegos. Y si un ciego guía a otro ciego, los dos caerán en el hoyo».
 
♡ Comentario:
Hoy contemplamos cómo algunas tradiciones tardías de los maestros de la Ley habían manipulado el sentido puro del cuarto mandamiento de la Ley de Dios. Aquellos escribas enseñaban que los hijos que ofrecían dinero y bienes para el Templo hacían lo mejor. Según esta enseñanza, sucedía que los padres ya no podían pedir ni disponer de estos bienes. Los hijos formados en esta conciencia errónea creían haber cumplido así el cuarto mandamiento, incluso haberlo cumplido de la mejor manera. Pero, de hecho, se trataba de un engaño.
«¡Qué bien violáis el mandamiento de Dios, para conservar vuestra tradición!» (Mc 7,9): Jesucristo es el intérprete auténtico de la Ley; por eso explica el justo sentido del cuarto mandamiento, deshaciendo el lamentable error del fanatismo judío.
«Moisés dijo: ‘Honra a tu padre y a tu madre’» (Mc 7,10): el cuarto mandamiento recuerda a los hijos las responsabilidades que tienen con los padres. Tanto como puedan, les han de prestar ayuda material y moral durante los años de la vejez y durante las épocas de enfermedad, soledad o angustia. Jesús recuerda este deber de gratitud.
El respeto hacia los padres (piedad filial) está hecho de la gratitud que les debemos por el don de la vida y por los trabajos que han realizado con esfuerzo en sus hijos, para que éstos pudieran crecer en edad, sabiduría y gracia. «Honra a tu padre con todo el corazón, y no te olvides de los dolores de tu madre. Recuerda que por ellos has nacido. ¿Qué les darás a cambio de lo que han hecho por ti?» (Sir 7,27-28).
El Señor glorifica al padre en sus hijos, y en ellos confirma el derecho de la madre. Quien honra al padre expía los pecados; quien glorifica a la madre es como quien reúne un tesoro (cf. Sir 3,2-6). Todos estos y otros consejos son una luz clara para nuestra vida en relación con nuestros padres. Pidamos al Señor la gracia para que no nos falte nunca el verdadero amor que debemos a los padres y sepamos, con el ejemplo, transmitir al prójimo esta dulce “obligación”.
* Rev. D. Iñaki BALLBÉ i Turu (Terrassa, Barcelona, España) © Textos de Evangeli.net – Imagen: Parroquiaweb.
 
Santoral Católico:
El Cura de Ars
Nació en Dardilly (Lyon, Francia) el año 1786. Eran los agitados tiempos de la Revolución Francesa. Tuvo que superar grandes dificultades en los estudios para llegar a ordenarse de sacerdote en 1815. Fue despedido del seminario de Lyon por insuficiencia, pero con la ayuda del abate de Balley pudo completar los estudios. Después de la ordenación comenzó su ministerio, pero sin licencias aún para oír confesiones. Completada su formación, se le confió la parroquia de la pequeña aldea de Ars, que gobernó y promocionó maravillosamente con su constante predicación, mortificación, oración y caridad. Difundió el mensaje evangélico con la catequesis que a diario impartía a niños y adultos, con la reconciliación que administraba a los penitentes, con sus obras de ardiente caridad alimentada en la Eucaristía. Estaba dotado de unas cualidades extraordinarias como confesor, lo cual hacía que acudieran a él fieles de todas partes. Murió el 4 de agosto de 1859. Pío XI lo nombró patrono de los párrocos.
Oración: Dios de poder y misericordia, que hiciste admirable a san Juan María Vianney por su celo pastoral, concédenos, por su intercesión y su ejemplo, ganar para Cristo a nuestros hermanos y alcanzar, juntamente con ellos, los premios de la vida eterna. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.  
Para más información hacer clic acá.
(Directorio Franciscano – ACI Prensa – Catholic.net)
 
Pensamiento del día
sea cual fuese nuestro pasado, nuestra edad, nuestros defectos…
Los santos, no todos han empezado bien,
pero todos han sabido terminar bien.
Si hemos empezado mal, procuremos cambiar
e iremos al cielo junto con ellos»
(SAN JUAN MARÍA VIANNEY)
 
Tema del día:
El demonio contra el Cura de Ars
El demonio odia a todos los santos porque muestran que el camino de la salvación es posible para todos los hombres, pero al santo Cura de Ars lo odió especialmente más que a otros.
 
San Juan María Vianney fue un sacerdote de la parroquia de san Juan Bautista de Ars, un poblado cercano a Lyon, en Francia. Allí llevaba una vida en extremo austera y su alimento principal (al menos por largo tiempo) fueron las patatas.
 
Son célebres los asaltos con tentaciones y persecuciones que sufría, a manos del diablo, para hacerlo renunciar a su actividad pastoral. Quizás los más conocidos son los ataques nocturnos que sufría para despertarlo y no dejarlo descansar.
 
Los acosos tomaban diferentes formas. A veces, el maligno lo asediaba como una bandada de murciélagos que infestaban la habitación, otras como ratas que recorrían su cuerpo. Muchas veces era jalado de la cama hacia el suelo y padecía todo tipo de ruidos molestos.
 
Semejante empeño en desmoralizar a este santo tenía sus razones. La era que, como santo confesor, salvaba cientos de almas para Cristo.
 
San Juan María Vianney ejerció este sacramento de modo eminente -pues ocupaba la mayor parte de su actividad pastoral- por el extraordinario don que Dios le concedió para la confesión.
 
En verdad, el Espíritu Santo obró grandes cosas a través de este humilde párroco de pueblo. Se dice que varios testigos veían luces sobrenaturales alrededor de su persona, que levitaba y que realizó varios milagros. Además, recibió un don especial para expulsar demonios de los posesos.
 
Tan grande fue su vocación por convertir a los hombres que Dios le ayudaba con el don de discernimiento de espíritu. Por esta gracia, el Cura de Ars podía conocer los secretos de los corazones, y no había pecado que no conociera de quienes acudían a la confesión.
 
Por este don, además de su inquebrantable voluntad para oír confesiones, hasta los pecadores más tenaces se reconciliaban con Cristo cuando concurrían a su parroquia.
 
Dios le permitía conocer quiénes eran los que más necesitaban el sacramento y él los llamaba a confesarse sin hacer fila. Hacia el final de su vida, por lo menos los últimos diez años, los peregrinos que buscaban la reconciliación a través del Cura de Ars debían esperar ¡hasta sesenta horas!
 
En una ocasión el demonio le dijo a través de un poseso: “Tú me haces sufrir. Si hubiera tres como tú en la tierra, mi reino sería destruido. Tú me has quitado más de 80.000 almas”.
 
Por esta labor de confesor incansable y las gracias que Dios dispensaba a través de este gran santo, san Juan María Vianney, fue constantemente asediado por el maligno. El santo reconocía cómo los ataques estaban vinculados a su trabajo pastoral y menciona qué hacía para combatirlos: “Me vuelvo a Dios, hago la señal de la cruz y digo algunas palabras de desprecio al demonio. Por lo demás, he advertido que el estruendo es mucho mayor y los asaltos se multiplican, cuando al día siguiente ha de venir algún gran pecador”.
 
Con cierto humor el santo Cura de Ars decía: “El Garras es muy torpe, él mismo me anuncia la llegada de grandes pecadores”.
 
¡Qué importante es el sacramento de la confesión! Ahora ya sabemos porque el santo Cura de Ars es el patrono de los sacerdotes.
 
Meditaciones de “Pequeñas Semillitas”
Esta breve historia narrada por el Padre Nicolas Buttet en la revista Familia Cristiana, es un testimonio del cuidado de la Santísima Virgen a todos sus hijos:
La Virgen María se mantiene de pie, portadora de esperanzas, para todos aquellos que comparten la cruz de su Hijo.
Rafael a los 6 años tiene una enfermedad congénita que le conduce a la muerte. En el momento de darle las buenas noches a sus padres inquietos de dejarlo solo, él les explica:
- Todas las noches la Virgen Maria viene a verme. Yo me siento muy bien con ella. 
- ¿Y esta noche ella está aquí contigo?
- Ah, no, en este momento está visitando a todos los que sufren, hace un largo viaje. Después, vendrá a verme a mi cama.
🌸
Compartir es básicamente tener "un corazón solidario", y es ahí, en ese corazón solidario, donde verdaderamente se ubica el punto de partida de la solidaridad en acción para afrontar los retos que implica estrenarnos el corazón, lo que nos hace sentirnos seres humanos vitales, sentimentales y conmovidos.
Valores esenciales y enteramente humanos, sin los cuales es imposible plantar semillas de sociedades sanas, que más tarde sepan transmitir su legado con mayúsculas, trasladando sus valores a nuestros hijos, enseñándoles un mestizaje de inquietudes que llevar en la práctica diaria en nuestra intimidad más absoluta, apoyando al que nos necesita con la acción de la solidaridad de unos con otros para contribuir a acabar con la injusticia social.
Hagamos de nuestro corazón solidario un talante ético de estar en la vida, de seres en actos constructivos.
Tomemos como referente los corazones repartidos, solidarios y siempre llenos.
Sólo una cosa podemos perder, esto es, nuestro propio egocentrismo. 
 
Los cinco minutos de San Francisco
Agosto: La alegría
Día 4
Francisco prefería los insultos a las alabanzas, porque, mientras los primeros lo impulsaban a corregirse, los segundos podrían ser ocasión de caída. Por eso, cuando la gente enaltecía su santidad, ordenaba a algún hermano que repitiera insistentemente en sus oídos palabras de desprecio en contra de las voces de alabanza. Y cuando el hermano, muy a pesar suyo, lo llamaba rústico, mercenario, inculto e inútil, lleno de íntima alegría, reflejada en su rostro, le respondía: “Que el Señor te bendiga, hijo muy querido, porque lo que dices es la pura verdad, y tales son las palabras que debe oír el hijo de Pedro Bernardone”.
(Textos seleccionados por Murray Bodo ofm)
 
FELIPE
-Jardinero de Dios-
(el más pequeñito de todos)
 
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