domingo, 2 de agosto de 2026

Pequeñas Semillitas 6396

PEQUEÑAS SEMILLITAS
 
Año 21 - Número 6396 ~ Domingo 2 de Agosto de 2026
Desde la ciudad de Córdoba (Argentina)
¡Alabado sea Jesucristo!
Ser optimista es cultivar una visión serena de la vida que nos lleve a descubrir todo lo que hay de bueno, alegre y gratificante en medio de espinas y carencias. No pierdas el sentido de la proporción y más bien destaca todo lo positivo, porque son muchos los especializados en detectar todo lo sombrío y difícil de nuestro diario caminar.
No escuches a los mediocres que te dicen: ¡No se puede! No escuches a los cobardes que te dicen: ¡No te arriesgues! No escuches a los ociosos que te dicen: ¡No trabajes! Ni escuches al fracasado que te dice: ¡No lo intentes! Sólo escucha al optimista que te dice: ¡Avanza, tú puedes! Sólo escucha a los valientes que te dicen: ¡No te rindas! Escucha al inteligente que te invita a usar la mente. Escucha a los entusiastas que te animan. Escucha a los que conocen el camino de la victoria. Encontrarás el tesoro más grande que hay en la vida: la libertad verdadera. Eres un ser total, sin fronteras, sin límites... ¡Creado a imagen y semejanza de Dos!
“Los entusiastas son los triunfadores. Ellos tienen fortaleza, tienen tenacidad. El entusiasmo es la base de todo progreso. Con él se consigue crear. Sin él, todo son excusas”. El entusiasta tiene una gran confianza en Dios, que es también sana confianza en sí mismo, en los demás y en la vida. Sentimiento poderoso que disipa los fantasmas nefastos de los temores.
(PADRE NATALIO)
 
La Palabra de Dios
Lecturas del día
- DOMINGO 18 DEL TIEMPO ORDINARIO -
Primera Lectura: Isaías 55, 1-3
 
Salmo: Sal 144, 8-9. 15-16. 17-18
 
Segunda Lectura: Romanos 8, 35. 37-39
 
Santo Evangelio: Mt 14,13-21
En aquel tiempo, al enterarse Jesús de la muerte de Juan el Bautista, se marchó de allí en barca, a un sitio tranquilo y apartado. Al saberlo la gente, lo siguió por tierra desde los pueblos. Al desembarcar, vio Jesús el gentío, le dio lástima y curó a los enfermos.
Como se hizo tarde, se acercaron los discípulos a decirle: «Estamos en despoblado y es muy tarde, despide a la multitud para que, vayan a las aldeas y se compren de comer». Jesús les replicó: «No hace falta qué vayan, dadles vosotros de comer». Ellos le replicaron: «Si aquí no tenemos más que cinco panes y dos peces». Les dijo: «Traédmelos».
Mandó a la gente que se recostara en la hierba y tomando los cinco panes y los dos peces alzó la mirada al cielo, pronunció la bendición, partió los panes y se los dio a los discípulos; los discípulos se los dieron a la gente. Comieron todos hasta quedar satisfechos y recogieron doce cestos llenos de sobras. Comieron unos cinco mil hombres, sin contar mujeres y niños.
 
Comentario:
Hoy, Jesús nos muestra lo mucho que desea involucrarnos en su trabajo de redención. Él, que ha creado el cielo y la tierra de la nada, hubiese podido —de igual forma— haber fácilmente creado un opíparo banquete para saciar a aquella multitud.
Pero prefirió hacer el milagro partiendo de lo único que sus discípulos podían entregarle. «Si aquí no tenemos más que cinco panes y dos peces» (Mt 14,17), le dijeron. «Traédmelos» (Mt 14,18), les respondió Jesús. Y el Señor llevó a cabo la multiplicación de tan exiguo recurso —ni tan sólo suficiente para alimentar a una familia normal— para dar de comer a unas 5000 familias.
El Señor procedió de igual forma en el festín de las bodas de Caná. Él, que creó todos los mares, podía fácilmente haber llenado con el vino más selecto aquellas tinajas de más de 100 litros, partiendo de cero. Pero, de nuevo, prefirió involucrar a sus criaturas en el milagro, haciendo que, primero, llenasen los recipientes de agua.
Y, el mismo principio, podemos apreciarlo en la celebración de la Eucaristía. Jesús empieza no de la nada, ni tampoco de cereales o de uvas, sino del pan y del vino, que ya conllevan en sí el trabajo de manos humanas.
El difunto Cardenal Francisco Javier Nguyen van Thuan, prisionero de los comunistas vietnamitas desde 1975 al 1988, se preguntaba cómo podría favorecer el Reino de Cristo y preocuparse de su rebaño mientras intentaba sobreponerse al brutal sufrimiento de su solitario confinamiento. Y, dándose cuenta de lo poco que podía hacer desde la celda de su cárcel, pensó que, al menos, cada día, podría ofrecer al Señor sus “cinco panes y dos peces” y dejar que Dios hiciese el resto. Y el Señor multiplicó aquellos pequeños esfuerzos convirtiéndolos en un testimonio que ha inspirado no sólo a los vietnamitas, sino a toda la Iglesia.
Hoy, el Señor nos pide a nosotros, sus modernos discípulos, que “demos a las multitudes algo de comer” (cf. Mt 14,16). No importa lo mucho o poco que tengamos: démoslo al Señor y dejemos que Él continúe a partir de ahí.  
* Fr. Roger J. LANDRY (Hyannis, Massachusetts, Estados Unidos) © Textos de Evangeli.net
 
Pensamiento del día
«Cuando la gente me pregunta ¿Por qué ha ingresado usted a la Iglesia de Roma? La primera respuesta es: para desembarazarme de mis pecados. Pues no existe ningún otro sistema religioso que haga realmente desaparecer los pecados de las personas»
(GILBERT K. CHESTERTON)
 
Predicación del Evangelio:
Denles ustedes de comer
Hoy el evangelio nos muestra un milagro de los más conocidos e impactantes para los apóstoles, ya que lo relatan los 4 evangelistas. Aparece de manera tierna y viva la misericordia de Jesús, que va unida con su poder. Jesús había pasado aquel día predicando y haciendo el bien. La gente le seguía con fervor, despreocupados hasta de las necesidades vitales, como es el comer. Pero esas necesidades estaban allí y los apóstoles se dan cuenta. Este dato de los apóstoles es interesante, porque a veces nosotros convivimos con personas que tienen problemas diversos y nosotros “pasamos de ello”, como cuando muchas personas dicen: “ese es su problema”. Jesús nos quiere solidarios con las necesidades del prójimo, que en muchos casos pueden ser materiales, pero en otros casos serán necesidades del espíritu.
 
Los apóstoles piensan en una solución “a su altura”: que Jesús les despida y busquen algo para comer en las aldeas cercanas. Pero Jesús hoy nos quiere dar una gran lección: que, aunque Él vaya a hacer una gran maravilla con el milagro, quiere que nosotros colaboremos con algo. Jesús podía haber hecho el milagro de muchas maneras: simplemente podía haber hecho que la gente no tuviera hambre, o podría haber hecho que bajaran del cielo muchos panes u otros manjares, recordando lo que los israelitas creían haber sucedido con el maná del desierto. Pero Jesús pide la colaboración de los apóstoles.
 
Sólo tienen cinco panes y dos peces. Con ello dará de comer a aquella multitud. Eran unos cinco mil hombres. Algunos piensan que cuando dice el evangelista “sin contar a las mujeres y niños” es una expresión machista. Quizá lo sea, porque así era la costumbre de entonces; pero la realidad parece ser que en aquel tiempo las multitudes que seguían a los profetas, como a Juan Bautista, se componían principalmente de hombres. Las mujeres y niños solían quedarse en casa.
 
Los gestos que usó Jesús: “alzando los ojos, bendijo, partió” son los mismos que realizó en la Ultima Cena para la Eucaristía. Por eso hay una gran similitud entre los dos hechos. Sin embargo no es precisamente por los gestos, ya que eran los comunes que un padre de familia solía hacer al repartir el pan entre sus hijos. El símbolo está en que la Eucaristía es una multiplicación real de su propio Cuerpo que se nos da a todos los que quieran recibirlo, porque es para saciar el hambre espiritual.
 
Hay otra clase de hambre que Jesús ha venido a saciar. Jesús aquel día pensaba descansar y hablar íntimamente con sus apóstoles; pero se encontró con la multitud que le buscaba para escuchar la palabra de Dios “y se compadeció de ellos”. En otros lugares dice el evangelio “porque eran como ovejas sin pastor”. Hay muchos en la vida que están desorientados. Unos quieren orientarse y otros no. Lo peor suele suceder que cuanto más faltos están de la palabra de Dios, menos hambre tienen. Por eso una de las grandes colaboraciones que Dios quiere de nosotros es el suscitar interés por las cosas de Dios y suscitar interés por las cosas de nuestros hermanos. No nos contentemos con lo nuestro. La comida no es sólo la satisfacción orgánica de la persona, sino un convivir unidos para prepararnos al convivir en la eternidad.
 
(Texto: P. Silverio Velasco – Imagen: Siervas de María de las Antillas)
 
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Meditación Dominical
El texto del Evangelio de Mateo 14, 13-21, narra el episodio de la multiplicación de los panes y los peces. En este pasaje, Jesús se entera de la muerte de Juan el Bautista y se retira a un lugar solitario. Sin embargo, la multitud lo sigue y Jesús, movido a compasión, cura a los enfermos y luego alimenta a la multitud con cinco panes y dos peces.
Y Jesús tiene compasión de ti y tiene compasión de mí, porque al igual que la muchedumbre de aquellos tiempos, tenemos hambre, hambre de un amor eterno, hambre de una seguridad, hambre de paz, hambre de alegría. Cristo conoce el hambre que hay en nuestro corazón y Él quiere satisfacerla hoy. Hoy quiere darme lo que necesito para llenar mi corazón.
Dejemos que Él hoy me dé lo que necesito para sonreír, para amar, para gozar de la vida. Y... ¿Qué tengo que hacer yo? ¡Llevarle mis cinco panes y mis dos peces! Mis cinco panes, mis dos peces, siendo mis preocupaciones. Mis cinco panes, mis dos peces, siendo mis debilidades. Mis cinco panes y dos peces, siendo las alegrías de hoy. Mis cinco panes, mis dos peces: lo que tengo hoy, se le entrego al Señor para que Él lo multiplique y me llene el corazón de la paz, la alegría, la felicidad que voy buscando.
Hoy te propongo ser feliz porque Cristo llena tu corazón. Él hoy quiere llenarte de bendiciones, ábrele el corazón y déjalo entrar.
(Paola Treviño)
 
Agradecimientos
Imaginemos que en el cielo hay dos oficinas diferentes para tratar lo relativo a las oraciones de las personas en la tierra:
Una es para receptar pedidos de diversas gracias, y allí los muchos ángeles que atienden trabajan intensamente y sin descanso por la cantidad de peticiones que llegan en todo momento.
La otra oficina es para recibir los agradecimientos por las gracias concedidas y en ella hay un par de ángeles aburridos porque prácticamente no les llega ningún mensaje de los hombres desde la tierra para dar gracias...
Desde esta sección de "Pequeñas Semillitas" pretendemos juntar una vez por semana (los domingos) todos los mensajes para la segunda oficina: agradecimientos por favores y gracias concedidas como respuesta a nuestros pedidos de oración.
 
💕  Esta semana no han llegado agradecimientos...
 
Los cinco minutos de San Francisco
Agosto: La alegría
Día 2
Allí donde reinan la quietud y la meditación, no hay lugar para las preocupaciones ni para la disipación.
(Textos seleccionados por Murray Bodo ofm)
 
FELIPE
-Jardinero de Dios-
(el más pequeñito de todos)
 
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