martes, 28 de mayo de 2013

Pequeñas Semillitas 2042

PEQUEÑAS SEMILLITAS

Año 8 - Número 2042 ~ Martes 28 de Mayo de 2013
- AÑO DE LA FE -
Desde la ciudad de Córdoba (Argentina)

Alabado sea Jesucristo…
La dependencia y el paternalismo tienen una larga historia. Los patrones que dispensaban favores como una forma de mantener como clientes cautivos a sus subordinados, habían propagado su sistema de alianza y chantajes por todo el mundo del Mediterráneo.
Los contemporáneos del Señor Jesús se habían dejado contagiar por ese servilismo. Una muestra de esa actitud dependiente aparece al término de la multiplicación de los panes: los comensales pretenden aumentar la popularidad del profeta de Nazaret a cambio de panes y peces.
Jesús no sigue su juego, sino que lo exhibe sin rodeos. La consolidación de una comunidad de cristianos maduros y de ciudadanos autónomos y responsables es una urgencia que vale la pena afrontar.
Los líderes verdaderamente honestos no mantienen manipuladas ni sometidas a las personas, al contrario, son agentes al servicio de la promoción y la autonomía. Los hombres verdaderamente sabios no entregan su libertad a ninguna figura mesiánica del signo que sea.
La Verdad Católica


La Palabra de Dios:
Evangelio de hoy

En aquel tiempo, Pedro se puso a decir a Jesús: «Ya lo ves, nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido». Jesús dijo: «Yo os aseguro: nadie que haya dejado casa, hermanos, hermanas, madre, padre, hijos o hacienda por mí y por el Evangelio, quedará sin recibir el ciento por uno: ahora en el presente, casas, hermanos, hermanas, madres, hijos y hacienda, con persecuciones; y en el mundo venidero, vida eterna. Pero muchos primeros serán últimos y los últimos, primeros».
(Mc 10,28-31)

Comentario
Hoy, como aquel amo que iba cada mañana a la plaza a buscar trabajadores para su viña, el Señor busca discípulos, seguidores, amigos. Su llamada es universal. ¡Es una oferta fascinante! El Señor nos da confianza. Pero pone una condición para ser discípulos, condición que nos puede desanimar: hay que dejar «casa, hermanos, hermanas, madre, padre, hijos o hacienda por mí y por el Evangelio» (Mc 10,29).
¿No hay contrapartida? ¿No habrá recompensa? ¿Esto aportará algún beneficio? Pedro, en nombre de los Apóstoles, recuerda al Maestro: «Nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido» (Mc 10,28), como queriendo decir: ¿qué sacaremos de todo eso?
La promesa del Señor es generosa: «El ciento por uno: ahora en el presente (...) y en el mundo venidero, vida eterna» (Mc 10,30). Él no se deja ganar en generosidad. Pero añade: «Con persecuciones». Jesús es realista y no quiere engañar. Ser discípulo suyo, si lo somos de verdad, nos traerá dificultades, problemas. Pero Jesús considera las persecuciones y las dificultades como un premio, ya que nos ayudan a crecer, si las sabemos aceptar y vivir como una ocasión de ganar en madurez y en responsabilidad. Todo aquello que es motivo de sacrificio nos asemeja a Jesucristo que nos salva por su muerte en Cruz.
Siempre estamos a tiempo para revisar nuestra vida y acercarnos más a Jesucristo. Estos tiempos y todo tiempo nos permiten —por medio de la oración y de los sacramentos— averiguar si entre los discípulos que Él busca estamos nosotros, y veremos también cuál ha de ser nuestra respuesta a esta llamada. Al lado de respuestas radicales (como la de los Apóstoles) hay otras. Para muchos, dejar “casa, hermanos, hermanas, madre, padre...” significará dejar todo aquello que nos impida vivir en profundidad la amistad con Jesucristo y, como consecuencia, serle sus testigos ante el mundo. Y esto es urgente, ¿no te parece?
Rev. D. Jordi SOTORRA i Garriga (Sabadell, Barcelona, España)


Santoral Católico:
San Germán
Obispo de París

Gran parte de su vida la conocemos por el testimonio de su colega el obispo Fortunato que asegura estuvo adornado del don de milagros.

Nació Germán en la Borgoña, en Autun, del matrimonio que formaban Eleuterio y Eusebia en el último tercio del siglo V. No tuvo buena suerte en los primeros años de su vida carente del cariño de los suyos y hasta estuvo con el peligro de morir primero por el intento de aborto por parte de su madre y luego por las manipulaciones de su tía, la madre del primo Estratidio con quien estudiaba en Avalon, que intentó envenenarle por celos.

Su pariente de Lazy con quien vive durante 15 años es el que compensa los mimos que no tuvo Germán en la niñez. Allí sí que encuentra amor y un ambiente de trabajo lleno de buen humor y de piedad propicio para el desarrollo integral del muchacho que ya despunta en cualidades por encima de lo común para su edad.

Con los obispos tuvo suerte. Agripin, el de Autun, lo ordena sacerdote solucionándole las dificultades y venciendo la resistencia de Germán para recibir tan alto ministerio en la Iglesia; luego, Nectario, su sucesor, lo nombra abad del monasterio de san Sinforiano, en los arrabales de la ciudad. Modelo de abad que marca el tono sobrenatural de la casa caminando por delante con el ejemplo en la vida de oración, la observancia de la disciplina, el espíritu penitente y la caridad.

Es allí donde comienza a manifestarse en Germán el don de milagros, según el relato de Fortunato. Por lo que cuenta su biógrafo, se había propuesto el santo abad que ningún pobre que se acercara al convento a pedir se fuera sin comida; un día reparte el pan reservado para los monjes porque ya no había más; cuando brota la murmuración y la queja entre los frailes que veían peligrar su pitanza, llegan al convento dos cargas de pan y, al día siguiente, dos carros llenos de comida para las necesidades del monasterio. También se narra el milagro de haber apagado con un roción de agua bendita el fuego del pajar lleno de heno que amenazaba con arruinar el monasterio. Otro más y curioso es cuando el obispo, celoso que de todo hay por las cosas buenas que se hablan de Germán, lo manda poner en la cárcel por no se sabe qué motivo (quizá hoy se le llamaría «incompatibilidad»); las puertas se le abrieron al estilo de lo que pasó al principio de la cristiandad con el apóstol, pero Germán no se marchó antes de que el mismo obispo fuera a darle la libertad; con este episodio cambió el obispo sus celos por admiración.

El rey Childeberto usa su autoridad en el 554 para que sea nombrado obispo de París a la muerte de Eusebio y, además, lo nombra limosnero mayor. También curó al rey cuando estaba enfermo en el castillo de Celles, cerca de Melun, donde se juntan el Yona y el Sena, con la sola imposición de las manos.

Como su vida fue larga, hubo ocasión de intervenir varias veces en los acontecimientos de la familia real. Alguno fue doloroso porque un hombre de bien no puede transigir con la verdad; a Cariberto, rey de París el hijo de Clotario y, por tanto, nieto de Childeberto, tuvo que excomulgarlo por sus devaneos con mujeres a las que va uniendo su vida, después de repudiar a la legítima Ingoberta.

El buen obispo parisino murió octogenario, el 28 de mayo del 576. Se enterró en la tumba que se había mandado preparar en san Sinfroniano. El abad Lanfrido traslada más tarde sus restos, estando presentes el rey Pipino y su hijo Carlos, a san Vicente que después de la invasión de los normandos se llamó ya san Germán. Hoy reposan allí mismo y se veneran en una urna de plata que mandó hacer a los orfebres el abad Guillermo, en el año 1408.

Fuente: Catholic.net

¡Buenos días!

En las dificultades

La mayoría de las situaciones difíciles de la vida son como esas complicadas obras de ingeniería que enlazan las supercarreteras modernas: aunque nos parezca increíble, todas tienen alguna salida. Recuerda también que “no hay nadie menos afortunado que el hombre a quien la adversidad olvida, pues no tiene oportunidad  de ponerse a prueba” (Séneca).

Señor, a veces pretendo un paraíso para ser feliz. Me lamento porque la vida de cada día está llena de límites, de imprevistos, de cansancios y preocupaciones. Sin embargo, igualmente me invitas a ser feliz. Ayúdame a encontrar la felicidad en medio de las dificultades, sabiendo que estás conmigo. Recuerdo que tu cruz siempre trae bendiciones, y cuando te ofrezco mis dificultades allí siempre nace una bendición. Te doy gracias, Señor, por las cosas buenas que aprendo gracias a las dificultades, porque así me enseñas a convivir, a entregarme y a hacer el bien. Gracias porque me haces madurar y crecer, y porque estás conmigo en cada momento Amén. P. Víctor Fernández

Aprender de las dificultades, encontrar a Dios en ellas, seguir luchando por un sueño, son otros tantos desafíos a superar la mediocridad y el estancamiento. Que no dramatices las dificultades, porque no pocas veces son fantasmas de la imaginación que racionaliza nuestras cobardías para no salir de la fácil rutina. ¡Ánimo, sé valiente y confía en el Señor!

Padre Natalio


Palabras del Papa Francisco

“Jóvenes: juéguense la vida por grandes ideales.
Nosotros los cristianos no hemos sido elegidos
por el Señor para las cosas pequeñas…
vayan siempre más allá, hacia las cosas grandes…
Dios le da las batallas más difíciles a sus mejores soldados”

Papa Francisco


Tema del día:
La existencia verdadera del demonio

Narra el padre Gabriel Amorth -el exorcista católico más reconocido en el mundo- en su obra "El último exorcista; mi batalla contra Satanás", en el capítulo 7, su desencuentro con un cardenal romano que había perdido la fe en un dogma fundamental de la Iglesia Católica, en una verdad enseñada por Dios mismo en el Evangelio: la existencia de Satanás.

El exorcista prefiere no dar el nombre del purpurado, pero el hecho es real y nos muestra a qué grado ha entrado la herejía modernista hasta las más altas cumbres de la Iglesia y la importancia que tiene para los laicos buscar sacerdotes que sostengan firmemente toda la doctrina de la Iglesia.  Jesús dijo: "La sal es buena; pero si la sal se desvirtúa, ¿con qué será sazonada? Nada vale ni para la tierra, ni para servir de estiércol; así es que se arroja fuera (como inútil). Quien tiene oídos para escuchar, atienda bien esto". (Lucas 14:34-35). Hoy muchos sacerdotes modernistas no creen ya en Satanás como lo ha denunciado no sólo el padre Amorth, sino también -entre otros- el padre Pedro Mendoza Pantoja, coordinador general de exorcistas de la arquidiócesis de la ciudad de México. La sal se ha desvirtuado. "Hay muchos escépticos entre los mismos sacerdotes", advierte el padre Mendoza. Y agrega: "Olvidan que quien no cree en la existencia del diablo está fuera del Evangelio".

A la pregunta sobre cuál es el mayor triunfo de Satanás, contestó el padre Amort: "Que consigue hacer creer que no existe. Y casi lo ha conseguido. Incluso dentro de la Iglesia. Tenemos un clero y un episcopado que han dejado de creer en el demonio, en los exorcismos, en los males extraordinarios que puede causar el diablo, y ni siquiera en el poder, que nos ha dado Jesús, de expulsar a los demonios. Desde hace tres siglos, la Iglesia Latina -al contrario de la Ortodoxa y de varias denominaciones Protestantes- ha abandonado casi, completamente, el ministerio del exorcismo. Al no practicar los exorcismos, al no estudiarlos y no haberlos visto nunca, el clero ya no cree en ellos. Pero, ni siquiera, cree en el diablo. Tenemos episcopados enteros que se muestran hostiles a los exorcismos. Hay países en los que no existe ni siquiera un solo exorcista, como Alemania, Suiza y Portugal. Una carencia aterradora".

Veamos cómo relata el padre Amorth su desencuentro con el cardenal que heréticamente niega la existencia del demonio:

—Buenos días, eminencia, soy el padre Gabriel Amorth. Soy sacerdote paulino. Vivo en Roma. Soy también el exorcista oficial de la…
—Sé quién es usted. He oído hablar de usted. Por favor, ¿qué desea?
—Necesitaría dialogar con su eminencia.
—¿Con qué fin?
—Pues bien, he formado una asociación de exorcistas. Nos reunimos en Roma para debatir y ayudarnos. Ha de saber que en el mundo somos en realidad muy pocos.
—Escuche, ahora no tengo tiempo. Si quiere puede venir a mi casa mañana. Así me dice lo que desea. Hasta luego.

El cardenal da por terminada la conversación telefónica de manera más bien brusca. O al menos así me lo parece. Algo me dice que no le soy simpático. Intuyo el motivo de esto. Pero sigo queriendo encontrarme con él.

Al día siguiente me hago anunciar en su casa a la hora señalada. Un curita muy educado entra en un salón en el fondo de un corredor. Sale pocos momentos después sin mirarme. Viene hacía mí. Entra en otro salón sin decirme nada.

—¡Adelante!-grita una voz ronca que imagino proviene del salón al fondo del pasillo.

Entro. Su eminencia está sentado en una butaca. Delante de él tiene encendido un televisor. En la mano tiene el mando. Me hace señas de sentarme en una butaca al lado de la televisión. Después de sentarme, apaga la tele.

—Usted quería verme. Pues aquí estoy. Cuénteme.
—Bueno, eminencia. Deseaba informarle sobre el hecho de que, en calidad de exorcista de la diócesis de Roma, he pensado convocar una pequeña asamblea de exorcistas. Somos pocos en el mundo y poquísimos en Italia. He pensado que vernos nos podrá ayudar. Es un «oficio» difícil. Así que he venido aquí solo para informarle acerca de esta iniciativa.
—Pero debe informar a Ruini (el cardenal Camillo Ruini es, en el momento en el que tiene lugar esta conversación, todavía el obispo vicario para la diócesis de Roma, el sucesor del cardenal Ugo Poletti, Nota de la Redacción), no a mí. Yo dirijo una oficina vaticana que en el papel podría tener competencia en esta materia, pero solo en el papel. El que debe ser informado es Ruini.
—Eminencia, Ruini ya ha sido informado. Le he escrito personalmente. Me parece conveniente informarle también a usted...
—Sí, sí, claro está. Ha hecho bien. Pero en cuanto a esta historia del diablo...
—¿Cómo, perdone?
—Digo que... Usted hace el oficio de exorcista, pero los dos sabemos que Satanás no existe, ¿verdad?
—¿Qué quiere decir con «sabemos que no existe»?
—Padre Amorth. Por favor. Usted sabe mejor que yo que todo esto es una superstición. ¿No me querrá hacer creer que usted lo cree de veras?
—Eminencia, me asombra oír estas palabras de una personalidad tan importante como usted.
—¿Le asombra? Pero, ¿por qué? ¿No me venga a decir que usted de verdad cree en eso?
—Yo creo que Satanás existe.
—¿De veras? Yo no. Y espero que nadie lo crea. Difundir ciertos temores no es bueno...
—Pues, sí, eminencia, no tiene que decírmelo. Más bien, si me lo permite, le sugeriría algo.
—Dígame.
—Usted debería leer un libro que quizá le pueda ayudar.
—¿Ah sí? ¿Qué libro, padre Amorth?
—¡Usted debería leer el Evangelio!.

Un silencio glacial reina en la sala.
El cardenal me mira seriamente sin responder. De modo que lo acoso.

—Eminencia, es el Evangelio el que habla del demonio. Es el Evangelio el que nos dice que Jesús expulsa los demonios. Y no solo esto, es el Evangelio el que dice que entre los poderes que ha dado a los apóstoles está el de echar a los demonios. ¿Qué desea hacer, eliminar el Evangelio?
—No, pero yo...
—Eminencia, quiero ser franco con usted. La Iglesia comete un pecado grave al no hablar ya del demonio. Las consecuencias de esta actitud son gravísimas. Cristo vino y luchó. ¿Contra quién? Contra Satanás. Y lo venció. Pero él es todavía libre de tentar al mundo. Hoy. Ahora. ¿Y usted qué hace? ¿Me dice que son solo supersticiones? ¿También el Evangelio es entonces solo superstición? ¿Pero cómo puede la Iglesia explicar el mal sin hablar del demonio?
—Padre Amorth, Jesús expulsa a los demonios, es verdad. ¡Pero es solo una manera de hablar para poner en evidencia el poder de Cristo! El Evangelio es una expresión continua de parábolas. Todas son parábolas. Jesús siempre enseñó con parábolas.
—Pero eminencia, cuando Jesús quiere usar una parábola lo dice claramente. El Evangelio dice: «Jesús les contó esta parábola». Mientras que el Evangelio distingue netamente hechos históricos realmente sucedidos, las curaciones, las enseñanzas, los reproches, los exorcismos, diferenciando a estos de las curaciones. Cuando Jesús expulsa a los demonios no se trata de una parábola, sino de una realidad. No combatió contra un fantasma, sino contra una realidad, de lo contrario se hubiera tratado de una farsa. Muchos santos lucharon contra el demonio, muchos santos fueron tentados por el demonio, piense por ejemplo en las experiencias de los padres del desierto, muchos santos realizaron exorcismos. Entonces, ¿todos habrían sido unos falsos, unos neuróticos? ¿Cómo es posible no creer en la existencia de Satanás?
—Está bien, pero aun admitiendo que fueran hechos reales, aun admitiendo que Jesús sacó los demonios, queda el hecho de que Jesús, con su resurrección, lo venció todo y, por lo tanto, venció también al demonio.
—Sí, es verdad, lo venció todo. Pero esta victoria se debe aplicar y ha de ser encarnada en la vida de cada uno de nosotros. Cristo venció, pero su victoria para nosotros debe ser reafirmada día tras día. Nuestra condición de hombres lo impone. La acción del demonio no fue anulada completamente. El demonio no fue destruido. El Evangelio dice que el demonio existe y que tentó hasta al mismo Cristo. Jesús ha dado las armas, nos las ha dado también a nosotros, para vencerlo. El demonio puede todavía tentarnos, todos podemos ser tentados, como lo demuestra la oración contra el maligno que el mismo Jesús nos enseñó, en el Padrenuestro. Hasta el Vaticano II, al finalizar la misa se decía la oración a san Miguel arcángel, ese pequeño exorcismo compuesto por el papa León XIII y se leía el Prólogo del Evangelio de san Juan precisamente en clave liberadora.

La existencia del demonio es un dogma. Cristo habla de él en la Biblia. Quien niega su realidad no  puede ser católico.
Su Eminencia ya no sabe qué decir. Ni habla ni reacciona. Me levanto, me despido y salgo. Y pienso: ¿Hasta aquí hemos llegado? Y sabiendo que hasta principios del Medievo los exorcistas existían en todas partes. Después, desafortunadamente, algo cambió.
En el primer milenio abundan los grandes padres de la Iglesia que hablan del diablo. Luchan contra él. Lo ven. Por eso hablan de él. Sus testimonios son únicos. Entre los más sugestivos y fuertes están los de los monjes del desierto. Sus batallas contra Satanás tienen un no sé qué de épico.

En Occidente es fuerte la tendencia, en parte debido al derecho romano, a querer regularizarlo todo. Ya a fines del siglo II san Ireneo habla con admiración de los exorcistas como de una categoría aparte, a pesar de que todos pueden pertenecer a ella. En Roma, el papa Cornelio, en una carta suya del 251 es el primero que habla de los exorcistas como de poseedores de un oficio sagrado. Creo que puede considerarse como concluida esta institución del sacramental del exorcismo en el año 416, cuando el papa Inocencio I establece que los exorcismos pueden ser administrados solo después de la autorización episcopal. Esta es la disciplina hasta ahora vigente (con la precisión de que el obispo puede dar la facultad de exorcista solo a los sacerdotes).

Fuente: Catolicidad


Mayo, mes de María
Flor del 28 de mayo:
María, Reina de los apóstoles

Meditación: “Pondré enemistad entre ti (satanás) y la Mujer (María), entre tu linaje y el suyo; y Ella te aplastará la cabeza” (Génesis 13,15). El apostolado ha de hacerse en lucha contra el diablo y los suyos, lo que origina persecuciones a toda la Iglesia, tanto en su cuerpo como en cada familia o individualmente. Somos los apóstoles que San Luis de Montfort señaló para este tiempo, que sólo dispone el Eterno. Sin embargo, la Reina y Capitana del pueblo de Dios dará la victoria a sus seguidores leales que la obedezcan y perseveren en el combate.

Oración: ¡Oh María Reina de los apóstoles!. Tú que has enseñado, protegido y alentado a los apóstoles de todos los siglos, haz que seamos soldados leales y valientes de tu ejército, siendo apóstoles de tu Divino Hijo y propagando los mensajes del Reino, para que todos lleguemos al Cielo, con el Triunfo de tu Corazón Inmaculado y la vuelta de Cristo Resucitado. Amén.

Decena del Santo Rosario (Padrenuestro, diez Avemarías y Gloria).

Florecilla para este día: Comprometerse a ser un fiel soldado de María, Capitana del ejército de Jesús. Colocar los deseos de Dios por encima de las necesidades propias, con María como puente seguro y firme frente a las preocupaciones de cada día.

Fuente: reinadelcielo.org


Pedidos de oración


Pedimos oración por la Santa Iglesia Católica; por el Papa Francisco, por el Papa Emérito Benedicto, por los obispos, sacerdotes, diáconos, seminaristas, catequistas y todos los que componemos el cuerpo místico de Cristo; por la unión de los cristianos para que seamos uno, así como Dios Padre y nuestro Señor Jesucristo son Uno junto con el Espíritu Santo; por las misiones, por la Paz en el mundo, por nuestros hermanos sufrientes por diversos motivos especialmente por las enfermedades, el hambre y la pobreza; por los presos políticos y la falta de libertad en muchos países del mundo, por la unión de las familias, la fidelidad de los matrimonios y por más inclinación de los jóvenes hacia este sacramento; por el aumento de las vocaciones sacerdotales y religiosas, y por las Benditas Almas del Purgatorio.

Pedimos oración por el cursillo de damas a celebrarse del 7 al 10 de Junio en Villa Kempis, Manizales, Caldas, Colombia. Que el Señor les conceda los mejores frutos espirituales.

Pedimos oración por Rosita M., de Nicaragua, que está en estado de coma, para que Dios, por su divina Misericordia, la regrese a la vida, si es su Santa Voluntad.

Pedimos oración por Elena, 70 años, de Canadá, que en fecha próxima se realizará análisis de sangre y ultrasonido para ver el estado de su tiroides; por Hugo, 73 años, de Lima, Perú, afectado por un segundo derrame; por Lucho, 73 años, Lima, Perú, para que Dios permita una buena operación de próstata y lo libre del parkinson; por Edda, 65 años, de Miami, USA, con un virus en la garganta; ypor Espe, para que consiga las medicinas anticáncer.

Pedimos oración por Sara, de Argentina, que ha sufrido una caída con fractura de cadera y deberá ser operada. Que el Señor dirija a los cirujanos para que todo resulte con bien.

Pedimos oración por Mario Francisco R. B., de Santa Fe, de 53 años, viudo hace poco tiempo y con dos hijos y nietos a su cargo, para que Jesús le dé fortaleza ante las dificultades que se le presentan.

Tú quisiste, Señor, que tu Hijo unigénito soportara nuestras debilidades,
para poner de manifiesto el valor de la enfermedad y la paciencia;
escucha ahora las plegarias que te dirigimos por nuestros hermanos enfermos
y concede a cuantos se hallan sometidos al dolor, la aflicción o la enfermedad,
la gracia de sentirse elegidos entre aquellos que tu hijo ha llamado dichosos,
y de saberse unidos a la pasión de Cristo para la redención del mundo.
Te lo pedimos por Cristo nuestro Señor.
Amén

Nota de Redacción:
Para dar curso a los Pedidos de Oración es imprescindible dar los siguientes datos: nombres completos de la persona (habitualmente no publicamos apellidos), ciudad y país donde vive, y explicar el motivo de la solicitud de oración. Por favor: en los pedidos ser breves y concretos y enviarlos a feluzul@gmail.com y deben poner en el asunto “Pedido de oración”, ya que los correos que llegan sin asunto (o con el asunto en blanco) son eliminados sin abrirlos. No se reciben pedidos de oración a través de Facebook ni por otro medio que no sea el correo antes señalado.
Los Pedidos de Oración se publican de lunes a sábados. Los domingos se publican los agradecimientos por las gracias concedidas.


“Intimidad Divina”

El espíritu de la pobreza

El Concilio señala como lacra propia de nuestro tiempo el que muchos –aun entre los cristianos– “incurren como en una idolatría de los bienes materiales, convirtiéndose en siervos en lugar de señores de ellos” (AA 7); y propone como remedio una vuelta sincera al espíritu de pobreza propuesto por Cristo a todos sus seguidores. “Bienaventurados los pobres de espíritu, porque de ellos es el Reino de los Cielos. No amontonéis tesoros en la tierra, donde hay polilla y herrumbre que corroen y ladrones que socavan y roban; amontonad más bien tesoros en el cielo…, porque donde está tu tesoro, allí también estará tu corazón” (Mt 5, 3; 6, 19-21). Estas palabras no están reservadas a un grupo de elegidos, sino dirigidas a las muchedumbres, a cuantos quieren seguir la doctrina de Jesús; y es interesante notar que el discurso de la Montaña se abre justamente anunciando la bienaventuranza de la pobreza. El hombre, en efecto, está tan ávido de bienes terrenos, tan preocupado de poseerlos y acumularlos y tan sujeto a ellos, subyugado por ellos, que sólo cuando logra deshacerse de sus lazos, puede comenzar el camino a la santidad o Reino de los Cielos.

El Evangelio no condena el uso ordenado de los bienes terrenos y tampoco el esfuerzo honesto por conseguirlos según la propia condición y necesidad. Jesús mismo ha elegido para sí la vida de obrero y ha querido ganarse el pan con el sudor de su frente; y así era considerado comúnmente como el “hijo del carpintero” (Mt 13, 55). Un padre, una madre de familia tienen el deber de proveer a las necesidades de sus hijos y de asegurarles los medios convenientes de subsistencia. Pero deben evitar engolfarse en los negocios hasta el punto de no tener tiempo ni libertad suficientes para atender a las cosas del espíritu, al culto y servicio de Dios. Antes, los laicos, que por vocación viven implicados “en todos y cada uno de los deberes y ocupaciones del mundo”, están precisamente llamados a “tratar de obtener el reino de Dios gestionando los asuntos temporales y ordenándolos según Dios”, valiéndose para este fin de su profesión u oficio, que deben desempeñar “guiados por el espíritu evangélico” de pobreza y desasimiento. De este modo contribuirán “a la santificación del mundo como desde dentro, a modo de fermento” (LG 31).

Otro aspecto del espíritu de pobreza inculcado por el Señor es el deber de la limosna. Al joven rico no le pidió Jesús sólo vender sus bienes, sino también dar lo recabado a los pobres; y lo mismo propuso a todos sus seguidores. “Vended vuestros bienes y dad limosna” (Lc 12, 33). El concepto de pobreza evangélica no incluye sólo el desasimiento de los bienes temporales, sino la privación de los mismos en favor de los indigentes. El egoísmo y la avaricia son diametralmente opuestos al espíritu de pobreza, el cual sólo es auténtico cuando se abre a la caridad con los hermanos. Sobre este punto se alzó con energía la voz del Concilio recordando “que la mayor parte de la humanidad sufre todavía tan grandes necesidades, que con razón puede decirse que es el propio Cristo quien en los pobres levanta su voz para despertar la caridad de sus discípulos” (GS 88); y por otra parte, todos “los hombres están obligados a ayudar a los pobres, y por cierto no sólo con los bienes supérfluos” (ib. 69).

No me sacian los bienes caducos, Dios mío, ni me sacian los bienes temporales; dame lo que es eterno, concédeme algo de eterno. Dame tu Sabiduría, dame tu Verbo, Dios cabe Dios, y a ti mismo, Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo. Estoy a tu puerta como un mendigo. Tú, Señor a quien invoco, no duermes..., antes estás deseoso de dar; pero no das sino a quien pide, para no dar a quien no sabría recibir… Tú no duermes, pues; haz que no se duerma mi fe. Mi alma, deseando saciarse de algún bien excelso e inefable… sintiéndose impedida por la pesadez del cuerpo y comprendiendo que no puede ser saciada en esta vida, te dice: … he descubierto el bien que deseo, conozco lo que puede bastarme, lo reconozco en el deseo de Felipe: Muéstranos al Padre y nos basta… Sé lo que deseo, pero ¿cuándo seré saciado? Señor, mientras vivimos en el cuerpo estamos desterrados lejos de ti… No ama la patria el que encuentra dulce el destierro: yo siento ya la dulzura de la patria y la amargura del destierro… Cualquier cosa que tenga aquí que no seas tú, no me es dulce. No quiero nada de cuanto me has dado si no te das a ti mismo, dador de toda cosa. No caiga de tus oídos esta mi oración, escucha la voz de mi plegaria. (San Agustín)

P. Gabriel de Sta. M. Magdalena O.C.D. 
Jardinero de Dios
-el más pequeñito de todos-

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lunes, 27 de mayo de 2013

Pequeñas Semillitas 2041

PEQUEÑAS SEMILLITAS

Año 8 - Número 2041 ~ Lunes 27 de Mayo de 2013
- AÑO DE LA FE -
Desde la ciudad de Córdoba (Argentina)

Alabado sea Jesucristo…
Dios es un misterio que escapa a nuestra comprensión: Jesús, la Imagen de Dios invisible, vino a iluminar el misterio de Dios. Gracias a él, creemos que el “único” Dios verdadero no es un “solitario”. En él conviven admirablemente un Padre, que es la fuente eterna del amor; un Hijo, que es el eterno objeto de ese amor; y un Espíritu Santo, que es el fruto y el sello eterno de ese amor mutuo.
Este es el Dios revelado por Jesús: Padre, Hijo y Espíritu Santo. San Pablo expresa la maravillosa consecuencia de esta verdad: Porque son hijos, Dios envió a sus corazones el Espíritu de su Hijo que clama: “¡Abba!”, es decir “¡Padre!”.
El Domingo


La Palabra de Dios:
Evangelio de hoy

Un día que Jesús se ponía ya en camino, uno corrió a su encuentro y arrodillándose ante Él, le preguntó: «Maestro bueno, ¿qué he de hacer para tener en herencia la vida eterna?». Jesús le dijo: «¿Por qué me llamas bueno? Nadie es bueno sino sólo Dios. Ya sabes los mandamientos: No mates, no cometas adulterio, no robes, no levantes falso testimonio, no seas injusto, honra a tu padre y a tu madre». Él, entonces, le dijo: «Maestro, todo eso lo he guardado desde mi juventud». Jesús, fijando en él su mirada, le amó y le dijo: «Una cosa te falta: anda, cuanto tienes véndelo y dáselo a los pobres y tendrás un tesoro en el cielo; luego, ven y sígueme». Pero él, abatido por estas palabras, se marchó entristecido, porque tenía muchos bienes.
Jesús, mirando a su alrededor, dice a sus discípulos: «¡Qué difícil es que los que tienen riquezas entren en el Reino de Dios!». Los discípulos quedaron sorprendidos al oírle estas palabras. Mas Jesús, tomando de nuevo la palabra, les dijo: «¡Hijos, qué difícil es entrar en el Reino de Dios! Es más fácil que un camello pase por el ojo de la aguja, que el que un rico entre en el Reino de Dios». Pero ellos se asombraban aún más y se decían unos a otros: «Y ¿quién se podrá salvar?». Jesús, mirándolos fijamente, dice: «Para los hombres, imposible; pero no para Dios, porque todo es posible para Dios».
(Mc 10,17-27)

Comentario
Hoy, la liturgia nos presenta un evangelio ante el cual es difícil permanecer indiferente si se afronta con sinceridad de corazón.
Nadie puede dudar de las buenas intenciones de aquel joven que se acercó a Jesucristo para hacerle una pregunta: «Maestro bueno: ¿qué he de hacer para tener en herencia la vida eterna?» (Mc 10,17). Por lo que nos refiere san Marcos, está claro que en ese corazón había necesidad de algo más, pues es fácil suponer que —como buen israelita— conocía muy bien lo que la Ley decía al respecto, pero en su interior había una inquietud, una necesidad de ir más allá y, por eso, interpela a Jesús.
En nuestra vida cristiana tenemos que aprender a superar esa visión que reduce la fe a una cuestión de mero cumplimiento. Nuestra fe es mucho más. Es una adhesión de corazón a Alguien, que es Dios. Cuando ponemos el corazón en algo, ponemos también la vida y, en el caso de la fe, superamos entonces el conformismo que parece hoy atenazar la existencia de tantos creyentes. Quien ama no se conforma con dar cualquier cosa. Quien ama busca una relación personal, cercana, aprovecha los detalles y sabe descubrir en todo una ocasión para crecer en el amor. Quien ama se da.
En realidad, la respuesta de Jesús a la pregunta del joven es una puerta abierta a esa donación total por amor: «Anda, cuanto tienes véndelo y dáselo a los pobres (…); luego, ven y sígueme» (Mc 10,21). No es un dejar porque sí; es un dejar que es darse y es un darse que es expresión genuina del amor. Abramos, pues, nuestro corazón a ese amor-donación. Vivamos nuestra relación con Dios en esa clave. Orar, servir, trabajar, superarse, sacrificarse... todo son caminos de donación y, por tanto, caminos de amor. Que el Señor encuentre en nosotros no sólo un corazón sincero, sino también un corazón generoso y abierto a las exigencias del amor. Porque —en palabras de Juan Pablo II— «el amor que viene de Dios, amor tierno y esponsal, es fuente de exigencias profundas y radicales».
P. Joaquim PETIT Llimona, L.C. (Barcelona, España)


Santoral Católico:
San Agustín de Canterbury
Obispo

La Gran Bretaña, evangelizada desde los tiempos apostólicos (según la leyenda, el primer misionero que desembarcó en la isla fue José de Arimatea), había recaído en la idolatría después de la invasión de los sajones en el quinto y sexto siglo. Cuando el rey del Kent, Etelberto, se casó con la princesa cristiana Berta, hija del rey de París, éste le pidió que fuera erigida una iglesia y que algunos sacerdotes cristianos celebraran allí los ritos sagrados. Cuando el Papa san Gregorio Magno supo la noticia, juzgó que los tiempos estaban maduros para la evangelización de la isla. Le encomendó la misión al prior del monasterio benedictino de San Andrés, cuya principal cualidad no era la valentía, sino la humildad y la docilidad. Ese monje era Agustín.

En el año 597 salió de Roma encabezando un grupo de cuarenta monjes. Se detuvo en la isla de Lérins. Aquí le hablaron del temperamento belicoso de los sajones, y esto lo aterró hasta el punto de hacerlo regresar a Roma a pedirle al Papa que le cambiara de programa. Para animarlo, Gregorio lo nombró abad y poco después, casi para hacerle dar el paso definitivo, tan pronto llegó a Galia, lo hizo consagrar obispo. Continuó su viaje con breves etapas. Finalmente llegó a la isla británica de Thenet, a donde el rey fue personalmente a darle la bienvenida, por invitación de su piadosa esposa.

Los misioneros avanzaron hacia el cortejo real en procesión y cantando las letanías, según el rito recientemente introducido en Roma. Para todos fue una feliz sorpresa. El rey acompañó a los monjes hasta la residencia que le habían preparado en Canterbury, a mitad de camino entre Londres y el mar, en donde se levantó la célebre abadía que después llevará el nombre de Agustín, corazón y sagrario del cristianismo inglés. La obra de los monjes misioneros tuvo un éxito inesperado, pues el mismo rey pidió el bautismo, llevando con su ejemplo a miles de súbditos a abrazar la religión cristiana.

El Papa se alegró con la noticia que llegó a Roma, y expresó su satisfacción en las cartas escritas a Agustín y a la reina. El santo pontífice envió con un grupo de nuevos colaboradores el palio y el nombramiento a Agustín como arzobispo primado de Inglaterra, y al mismo tiempo lo amonestaba paternalmente para que no se enorgulleciera por los éxitos alcanzados y por el honor del alto cargo que se le confería. Siguiendo las indicaciones del Papa para la repartición en territorios eclesiásticos, Agustín erigió otras sedes episcopales, la de Londres y la Rochester, consagrando obispos a Melito y a Justo.

El santo misionero murió el 26 de mayo del 604 y fue enterrado en Canterbury en la iglesia que lleva su nombre

Fuente: Catholic.net


¡Buenos días!

Dibujo libre

Un poeta escribió que “los niños vienen a la tierra con todo el cielo enredado en los ojos”. Sin duda quiso expresar que tienen unos ojos tan inocentes y puros que nos hacen pensar en la santidad de ese Dios que es todo luz y pureza, “en quien no hay tiniebla alguna” (1Jn 1,5). Lee la anécdota de una niña que parecía traer a Dios prendido en la diafanidad de sus recuerdos…

Una maestra de Jardín observaba a sus alumnos mientras hacían un dibujo libre que les había pedido. Al llegar al lado de una niñita que muy concentrada hacía su trabajo, la maestra le preguntó qué era aquello que dibujaba. La niña le respondió: “Estoy dibujando a Dios”. La maestra le replicó: “Pero es que nadie sabe cómo es Dios, porque nadie lo ha visto”. Sin levantar siquiera la vista del dibujo, la niñita añadió muy segura: “Lo verán dentro de un minuto”.

“Si no vuelven ustedes a ser como niños, no entrarán en el Reino de los cielos”, dijo Jesús. Los niños son puros, inocentes, sencillos, sinceros, humildes, confiados. Pidamos al Señor con insistencia que estas cualidades vayan configurando nuestro corazón para poder ver ese divino rostro que sólo se revelará a los puros de corazón.

Padre Natalio


La frase de hoy

““Agradece a la llama su luz,
pero no olvides el pie del candil,
que, constante y paciente,
la sostiene en la sombra”

Rabindranat Tagore


Tema del día:
La alegría de una familia numerosa

Las últimas estadísticas publicadas reflejan una caída del número de familias numerosas [en España] del orden del treinta por ciento en diez años. Los datos no son muy fiables ya que muchas familias no se registran como tales al no aportarles ninguna ventaja, otras no renuevan la inscripción al caducar y, por último, a la hora de hacer la estadística no se tienen en cuenta a los hijos mayores de 18 años.

Independientemente de lo dicho, es cierto que escasea el número de familias numerosas y pienso que hay una razón fundamental: nuestra sociedad es una sociedad que busca la seguridad y el bienestar a toda costa. Fundar una familia numerosa supone amar el riesgo y renunciar, en la mayoría de los casos, a comodidades y bienestar material.

Es cierto que hay problemas para conciliar vida laboral y vida familiar y que hay problemas económicos, pero insisto: creo que el fondo de la cuestión se plantea en la actitud ante la vida. Es necesario un cambio de mentalidad para superar la crisis demográfica de Europa.

La familia numerosa es la empresa más arriesgada a la que se pueden enfrentar un hombre y una mujer. Dar la vida a varios hijos supone una entrega muy grande y hacen falta, hoy por hoy, convicciones muy arraigadas y, sobre todo, una visión alegre y optimista de nuestro mundo.

La familia numerosa es un bien para la sociedad y por ello debiera ser protegida especialmente

Aníbal Cuevas
Fuente: Fluvium


Mayo, mes de María
Flor del 27 de mayo:
María Rosa Mística

Meditación: ¡Quien puede dejar de admirar la perfección de la Rosa que el Señor nos dio!. De pequeña un capullo tierno bajado del Cielo que guardaba silencio y era la alegría de los que con Ella vivían. Al Templo la entregaron no sabiendo que Ella era un Templo Sagrado. Llena de pureza crecía, y aquella Virgen Bendita a Dios le consagraba su vida, sin advertir que el Señor su alma inmaculada miraba, haciéndola Su Esposa amada. La Rosa más hermosa se abría y en su corola escondido estaría el Mesías. Nueve meses los perfumes de aquella Flor abrigarían al Redentor, para darle permanentemente su amor como eterna oblación. Aquella pequeña Rosa excelsa nos guía como Rosa Mística, pues es María Madre de la Iglesia.

Oración: ¡Oh María Rosa Mística, preciosísima!. Muéstranos la pureza de corazón para agradar a Dios como lo hiciste vos, y haznos templos perfectos del Espíritu Santo para que seamos por El guiados. Amén.

Decena del Santo Rosario (Padrenuestro, diez Avemarías y Gloria).

Florecilla para este día: Colocar en cada hogar un pequeño altar consagrado a María, como regalo a Su Hijo que busca que la amemos como El la ama.

Fuente: reinadelcielo.org


Pedidos de oración

Pedimos oración por la Santa Iglesia Católica; por el Papa Francisco, por el Papa Emérito Benedicto, por los obispos, sacerdotes, diáconos, seminaristas, catequistas y todos los que componemos el cuerpo místico de Cristo; por la unión de los cristianos para que seamos uno, así como Dios Padre y nuestro Señor Jesucristo son Uno junto con el Espíritu Santo; por las misiones, por la Paz en el mundo, por nuestros hermanos sufrientes por diversos motivos especialmente por las enfermedades, el hambre y la pobreza; por los presos políticos y la falta de libertad en muchos países del mundo, por la unión de las familias, la fidelidad de los matrimonios y por más inclinación de los jóvenes hacia este sacramento; por el aumento de las vocaciones sacerdotales y religiosas, y por las Benditas Almas del Purgatorio.

Pedimos oración por la señora Irma Laura P. G., que vive en México, y padece de cálculos en los riñones, por lo que la encomendamos a la Virgen de Guadalupe rogándole que la proteja y ayude hasta su curación. También de México DF, pedimos oración por el eterno descanso del alma de Silvia V. de V., para que Dios la reciba en el cielo.

Pedimos oración por el jovencito Nicolás Martín, que vive en Miami, USA, está enfermo de leucemia e internado en espera de un trasplante de médula ósea. Que la Santísima Virgen de Lourdes, protectora de los enfermos, interceda por él ante Jesús para que ese tratamiento lo libre de la enfermedad.

Pedimos oración por Karina E. de V., de Buenos Aires, Argentina, que tuvo un accidente cerebro vascular hace 15 días, se agravó mucho y está en coma inducido, con gran preocupación de su esposo y sus tres pequeños hijos. Que el Beato Juan Pablo II lleve nuestra oración a la Santísima Trinidad para rogar por el milagro de su recuperación.

Tú quisiste, Señor, que tu Hijo unigénito soportara nuestras debilidades,
para poner de manifiesto el valor de la enfermedad y la paciencia;
escucha ahora las plegarias que te dirigimos por nuestros hermanos enfermos
y concede a cuantos se hallan sometidos al dolor, la aflicción o la enfermedad,
la gracia de sentirse elegidos entre aquellos que tu hijo ha llamado dichosos,
y de saberse unidos a la pasión de Cristo para la redención del mundo.
Te lo pedimos por Cristo nuestro Señor.
Amén

Nota de Redacción:
Para dar curso a los Pedidos de Oración es imprescindible dar los siguientes datos: nombres completos de la persona (habitualmente no publicamos apellidos), ciudad y país donde vive, y explicar el motivo de la solicitud de oración. Por favor: en los pedidos ser breves y concretos y enviarlos a feluzul@gmail.com y poner en el asunto “Pedido de oración”, ya que los correos que llegan sin asunto (o con el asunto en blanco) son eliminados sin abrirlos. No se reciben pedidos de oración a través de Facebook ni por otro medio que no sea el correo antes señalado.
Los Pedidos de Oración se publican de lunes a sábados. Los domingos se publican los agradecimientos por las gracias concedidas.


“Intimidad Divina”

La pobreza evangélica

Explicando la parábola del sembrador dice Jesús: “La siguiente es la Palabra de Dios… Lo que cayó entre los abrojos son los que han oído, pero a lo largo de su caminar son ahogados por las preocupaciones, las riquezas y los placeres de la vida, y no llegan a la madurez” (Lc 8, 14). La simiente fecunda de la Palabra de Dios no puede llegar a madurez en quien tiene el corazón ocupado y preocupado por los bienes terrenales. En la historia del joven rico, el cual, cuando oyó decir a Jesús: “Si quieres ser perfecto, vete, vende lo que tienes y dáselo a los pobres…”, “se marchó apenado porque tenía muchos bienes” (Mt 19, 21-22). Era un joven bueno, desde su infancia había observado los mandamientos y deseaba sinceramente la vida eterna, tanto que Jesús, “fijando en él su mirada, lo amó” (Mc 10, 21). Además la Palabra de Dios había sido sembrada en su corazón, no por intermediarios sino por Dios mismo, y sin embargo, no agarró, quedando sofocada por el amor a las riquezas. Jesús comentando el hecho, dijo dirigiéndose a sus apóstoles: “¡Qué difícil será que los que tienen riquezas entren en el Reino de Dios!... Es más fácil que un camello entre por el ojo de una aguja, que un rico entre en el Reino de Dios” (ib 23-25).

Al escriba que un día declaraba a Jesús: “Maestro, te seguiré adonde quiera que vayas”, Jesús le respondió: “Las zorras tienen guaridas y las aves del cielo nidos; pero el Hijo del hombre no tiene donde reclinar la cabeza” (Mt 8, 19-20). Al que quiere seguirle Jesús no le promete honores o riquezas, sino que le pone delante el cuadro de su vida extremadamente pobre y carente de toda comodidad, porque quien no se anima a compartir su pobreza terrena, no podrá ser partícipe de su riqueza eterna. Todos los fieles están llamados a seguir a Cristo “pobre, humilde y cargado con la cruz, a fin de merecer ser  hechos partícipes de su gloria” (LG 41). La pobreza libra al hombre del apego excesivo a las riquezas, denunciado por el Señor, como impedimento serio para la salvación eterna: “Nadie puede servir a dos señores… No podéis servir a Dios y al dinero” (Mt 6, 24).

Sin embargo, no es la pobreza material en sí misma la que salva al hombre. Esta no es suficiente a librarlo de la esclavitud del dinero, si no va acompañada y completada de la pobreza espiritual, es decir, de la pobreza de los afectos, de los deseos y de las ansiedades por los bienes terrenos. San Juan de la Cruz enseña que sólo esa pobreza libra al hombre de tales apegos. La mera privación de las cosas “no desnuda al alma si tiene apetito de ellas…, sino la desnudez del gusto y apetito de ellas, que es lo que deja al alma libre y vacía de ellas, aunque las tenga” (S I 3, 4). La pobreza material es el medio para llegar a privaciones y austeridades. En efecto, quien después de haber renunciado a algo continúa alimentando su deseo y nostalgia, tendrá siempre el corazón atado a ello. “Porque no ocupan el alma las cosas de este mundo ni la dañan, pues no entran en ella, sino la voluntad y apetito de ellas que moran en ella” (ib.).

He aprendido por experiencia, ¡oh benignísimo Señor Jesucristo!, ilimitadamente rico en amor, que nada es más penoso en este mundo que estar abrazado a deseos terrenos, porque el amor a las riquezas de la tierra es insaciable y con sus exigencias tortura al alma mucho más que lo que le puede aliviar con su goce. El conseguimiento de las riquezas requiere, en efecto, muchos trabajos; su posesión genera grandes preocupaciones y su pérdida ocasiona graves afanes. Quien las ama no puede amarte a ti, ¡oh Señor!; y con esas cosas caducas cae también él en la perdición; quien se ata a ellas con el corazón, con ellas desfallece en la tristeza. Quien las encuentra pierde la paz, y mientras está en vela, piensa en el modo de aumentarlas; cuando duerme, sueña en ladrones; durante el día está pensativo y de noche lleno de miedo, y así es siempre un pobre infeliz. (R. Jordán, Contemplaciones sobre el amor divino, 35)

P. Gabriel de Sta. M. Magdalena O.C.D. 
Jardinero de Dios
-el más pequeñito de todos-

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domingo, 26 de mayo de 2013

Pequeñas Semillitas 2040

PEQUEÑAS SEMILLITAS

Año 8 - Número 2040 ~ Domingo 26 de Mayo de 2013
- AÑO DE LA FE -
Desde la ciudad de Córdoba (Argentina)


Alabado sea Jesucristo…
A lo largo de los siglos, los teólogos se han esforzado por investigar el misterio de Dios ahondando conceptualmente en su naturaleza y exponiendo sus conclusiones con diferentes lenguajes. Pero, con frecuencia, nuestras palabras esconden su misterio más que revelarlo. Jesús no habla mucho de Dios. Nos ofrece sencillamente su experiencia.
A Dios Jesús lo llama “Padre” y lo experimenta como un misterio de bondad. Lo vive como una Presencia buena que bendice la vida y atrae a sus hijos e hijas a luchar contra lo que hace daño al ser humano. Para él, ese misterio último de la realidad que los creyentes llamamos “Dios” es una Presencia cercana y amistosa que está abriéndose camino en el mundo para construir, con nosotros y junto a nosotros, una vida más humana.
Jesús no separa nunca a ese Padre de su proyecto de transformar el mundo. No puede pensar en él como alguien encerrado en su misterio insondable, de espaldas al sufrimiento de sus hijos e hijas. Por eso, pide a sus seguidores abrirse al misterio de ese Dios, creer en la Buena Noticia de su proyecto, unirnos a él para trabajar por un mundo más justo y dichoso para todos, y buscar siempre que su justicia, su verdad y su paz reinen cada vez más en entre nosotros.
Por otra parte, Jesús se experimenta a sí mismo como “Hijo” de ese Dios, nacido para impulsar en la tierra el proyecto humanizador del Padre y para llevarlo a su plenitud definitiva por encima incluso de la muerte. Por eso, busca en todo momento lo que quiere el Padre. Su fidelidad a él lo conduce a buscar siempre el bien de sus hijos e hijas. Su pasión por Dios se traduce en compasión por todos los que sufren.
Por eso, la existencia entera de Jesús, el Hijo de Dios, consiste en curar la vida y aliviar el sufrimiento, defender a las víctimas y reclamar para ellas justicia, sembrar gestos de bondad, y ofrecer a todos la misericordia y el perdón gratuito de Dios: la salvación que viene del Padre.
Por último, Jesús actúa siempre impulsado por el “Espíritu” de Dios. Es el amor del Padre el que lo envía a anunciar a los pobres la Buena Noticia de su proyecto salvador. Es el aliento de Dios el que lo mueve a curar la vida. Es su fuerza salvadora la que se manifiesta en toda su trayectoria profética.
Este Espíritu no se apagará en el mundo cuando Jesús se ausente. Él mismo lo promete así a sus discípulos. La fuerza del Espíritu los hará testigos de Jesús, Hijo de Dios, y colaboradores del proyecto salvador del Padre. Así vivimos los cristianos prácticamente el misterio de la Trinidad.
José Antonio Pagola


La Palabra de Dios:
Evangelio de hoy

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «Mucho tengo todavía que deciros, pero ahora no podéis con ello. Cuando venga Él, el Espíritu de la verdad, os guiará hasta la verdad completa; pues no hablará por su cuenta, sino que hablará lo que oiga, y os anunciará lo que ha de venir. Él me dará gloria, porque recibirá de lo mío y os lo anunciará a vosotros. Todo lo que tiene el Padre es mío. Por eso he dicho: ‘Recibirá de lo mío y os lo anunciará a vosotros’»
(Jn 16,12-15)

Comentario
Hoy celebramos la solemnidad del misterio que está en el centro de nuestra fe, del cual todo procede y al cual todo vuelve. El misterio de la unidad de Dios y, a la vez, de su subsistencia en tres Personas iguales y distintas. Padre, Hijo y Espíritu Santo: la unidad en la comunión y la comunión en la unidad. Conviene que los cristianos, en este gran día, seamos conscientes de que este misterio está presente en nuestras vidas: desde el Bautismo —que recibimos en nombre de la Santísima Trinidad— hasta nuestra participación en la Eucaristía, que se hace para gloria del Padre, por su Hijo Jesucristo, gracias al Espíritu Santo. Y es la señal por la cual nos reconocemos como cristianos: la señal de la Cruz en nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.
La misión del Hijo, Jesucristo, consiste en la revelación de su Padre, del cual es la imagen perfecta, y en el don del Espíritu, también revelado por el Hijo. La lectura evangélica proclamada hoy nos lo muestra: el Hijo recibe todo del Padre en la perfecta unidad: «Todo lo que tiene el Padre es mío», y el Espíritu recibe lo que Él es, del Padre y del Hijo. Dice Jesús: «Por eso he dicho: ‘Recibirá de lo mío y os lo anunciará a vosotros’» (Jn 16,15). Y en otro pasaje de este mismo discurso (15,26): «Cuando venga el Paráclito, que yo os enviaré de junto al Padre, el Espíritu de la verdad, que procede del Padre, Él dará testimonio de mí».
Aprendamos de esto la gran y consoladora verdad: la Trinidad Santísima, lejos de ponerse aparte, distante e inaccesible, viene a nosotros, habita en nosotros y nos transforma en interlocutores suyos. Y esto por medio del Espíritu, quien así nos guía hasta la verdad completa (cf. Jn 16,13). La incomparable “dignidad del cristiano”, de la cual habla varias veces san León el Grande, es ésta: poseer en sí el misterio de Dios y, entonces, tener ya, desde esta tierra, la propia “ciudadanía” en el cielo (cf. Flp 3,20), es decir, en el seno de la Trinidad Santísima.
Cardenal Jorge MEJÍA Archivista y Bibliotecario de la S.R.I. (Città del Vaticano, Vaticano)


Santoral Católico:
San Felipe Neri
Apóstol de Roma
 
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Santa Mariana de Jesús Paredes
Azucena de Quito
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Fuente: Catholic.net


¡Buenos días!

Sáname, Señor

Todos, en mayor o menor medida, necesitamos redescubrir el auténtico significado bíblico del pecado y del perdón. Esto contribuye a la salud espiritual e incluso psíquica del hombre. Nada más falso y enfermizo que una persona incapaz de admitir sus faltas. Si soy sincero y honesto conmigo mismo, sé que me equivoco, que no siempre elijo el bien, que tengo necesidad de arrepentimiento y perdón. Una breve oración en forma responsorial (Salmo 41).

- Sáname, porque he pecado contra ti.
- Sáname, porque he pecado contra ti.
- Yo dije, “Señor, ten misericordia”.
- Porque he pecado contra ti.
- Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
- Sáname, porque he pecado contra ti.

“La realidad del pecado es inseparable de la experiencia humana. Pero, también la realidad del perdón es inseparable de Dios. Por eso, no hay ninguna situación de pecado que no se pueda cambiar y que no permita reencontrar la paz. Nunca, jamás Dios le quita al hombre la posibilidad de ser feliz”, (Aportes). Que la paz del perdón divino inunde tu corazón.

Padre Natalio


Palabras del Beato Juan Pablo II

“Las maravillas de Dios, es decir, su autorrevelación en el misterio inefable de la Santísima Trinidad, también hablan del hombre, dado que el hombre es un sujeto al cual Dios quiso confiar su misterio… La Iglesia vive constantemente el misterio de Dios-Trinidad. Dios que habita en una luz inaccesible: es el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, y al mismo tiempo es Dios, que compenetra y abraza todas las cosas”
Beato Juan Pablo II


Tema del día:
Santísima Trinidad

Hoy es una fiesta importante en la Iglesia, porque queremos celebrar a Dios en su esencia interior y en su relación con nosotros. Si Dios nos ha creado y es nuestro destino eterno, nos interesa más que todo conocer a Dios lo más íntimamente posible. Nuestra razón nos dice que Dios es solo uno, porque debe haber Alguien que sea principio de todo y que tenga todas las buenas cualidades posibles, como el ser eterno, todopoderoso, inmenso, y sobre todo ser bueno. Esto es lo principal que nos reveló Jesús: que Dios es AMOR. Y por el hecho de que es amor, medio comprendemos algo de que, aunque sea uno, no puede estar solo, no puede ser alguien solitario, sino que debe ser como una familia donde circule ampliamente el amor.

El misterio de la Santísima Trinidad, un solo Dios y tres personas, de alguna manera tiene indicios en el Antiguo Testamento y en otras religiones; pero fue Jesucristo quien nos lo reveló y nos enseñó la grandeza del amor del Padre entregando a su Hijo, quien al mismo tiempo con el Padre envía al Espíritu Santo para ayudarnos en nuestro caminar hacia Dios. En este año, que es del ciclo C, nos presenta el evangelio unas palabras de Jesús en la Última Cena. Ahí les dice a los apóstoles que tendría que decirles muchas cosas o explicarles más ampliamente todo lo que les había dicho en aquellos años; pero ellos aún no están capacitados para comprenderlo todo. Por eso, al marcharse de este mundo, les envía Alguien que les va a ayudar a comprender todo.

Ese Alguien, de quien habla ampliamente en esa Cena, es el Espíritu Santo, una persona divina, porque va a realizar acciones que sólo Dios puede hacer. Él dará total gloria a Jesús y nos enseñará con exactitud lo que Jesús estaba enseñando. Pero dice Jesús que lo que enseña no es suyo, sino que El mismo lo ha recibido del Padre. De aquí la grandeza de este misterio, que se fundamenta en el amor interno.

Este amor de Dios no se queda entre los Tres, sino que sale a crear seres con los cuales pueda gozarse en el amor. Por eso creó ángeles, seres espirituales, y seres humanos, que somos mezcla de materia y espíritu. Nos creó para que haya un intercambio de amor ahora y por la eternidad. Por eso este misterio de la Santísima Trinidad no es sólo el centro de nuestra fe, sino, como dice el catecismo, debe ser el centro de nuestra vida. Nuestra fe nos dice que el Padre envía a su Hijo como muestra del inmenso amor por la humanidad, el Hijo, con suprema obediencia, se entrega a la muerte por amor a la humanidad, y el Espíritu Santo es enviado por el Padre y el Hijo para actualizar la obra salvadora de Jesús entre nosotros por todos los siglos.

Para cada uno de nosotros es diferente Dios, si nuestra relación es como criatura, como esclavos o como hijos. Nuestra vida será distinta si actualizamos nuestra postura de hijos ante Dios Padre, que nos ama más que el mejor de los padres o de las madres, si convivimos con una experiencia más fraternal hacia Jesucristo, que resucitado está vivo en la Iglesia, especialmente en la Eucaristía, y si sabemos tratar en amistad con el Espíritu Santo, que nos da la fuerza del vivir para poder realizar las labores humanas con una vitalidad casi divina por medio de los dones del Espíritu.

Muchas veces invocamos a la Santísima Trinidad y lo hacemos con poca atención. La Santa Misa está envuelta en invocaciones a la Trinidad: Comenzamos haciendo la señal de la cruz en el nombre de la Trinidad y terminamos con la bendición que da el sacerdote en el nombre de la Trinidad. Dentro de la misa está el gloria, que es alabanza a los Tres, el Credo, profesando nuestra fe en la Trinidad. Y así casi todas las oraciones, que se dirigen al Padre, por medio de su Hijo en el Espíritu.

Muchas veces decimos: “Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo”. Que lo digamos con entusiasmo y mucho amor, para que esa comunidad de vida que hay en la Trinidad sea un ejemplo a seguir en nuestras comunidades, ya que hemos sido creados “a imagen y semejanza de Dios”.

P. Silverio Velasco (España)


Mayo, mes de María
Flor del 26 de mayo:
María, salud de los enfermos

Meditación: María ama, María consuela y cubre con su Manto de amor, otorgando la curación del alma y del cuerpo a sus hijos enfermos. Intercede ante el Señor para nuestra sanación. Sino siempre se cura el cuerpo, es porque no nos conviene, pero María nos ayuda y conforta aliviando el dolor y sanándonos el alma con sus bellas lágrimas.

Oración: María salud de los enfermos, no sólo del cuerpo, sino de todos los que no tenemos un corazón bueno. Madre de todos los dolores, de los más atroces, sánanos en cuerpo y alma para que prestemos a Dios alabanza. Amén.

Decena del Santo Rosario (Padrenuestro, diez Avemarías y Gloria).

Florecilla para este día: Orar a María por la salud de un enfermo, pidiendo su poderosa intercesión para su sanación física y espiritual.

Fuente: reinadelcielo.org


Mensaje de María Reina de la Paz

Mensaje de María Reina de la Paz del 25 de mayo de 2013

¡Queridos hijos! Hoy los invito a ser fuertes y decididos en la fe y en la oración, hasta que sus oraciones sean tan fuertes que abran el Corazón de mi amado Hijo Jesús. Oren hijitos, oren sin cesar hasta que vuestro corazón se abra al amor de Dios. Estoy con ustedes e intercedo por todos ustedes y oro por su conversión. Gracias por haber respondido a mi llamado.


Nuevo video y artículo

Hay un nuevo video subido a este blog.
Para verlo tienes que ir al final de la página.

Hay nuevo material publicado en el blog
"Juan Pablo II inolvidable"
Puedes acceder en la dirección:


Nunca nos olvidemos de agradecer

Alguna vez leí que en el cielo hay dos oficinas diferentes para tratar lo relativo a las oraciones de las personas en la tierra:
Una es para receptar pedidos de diversas gracias, y allí los muchos ángeles que atienden trabajan intensamente y sin descanso por la cantidad de peticiones que llegan en todo momento.
La otra oficina es para recibir los agradecimientos por las gracias concedidas y en ella hay un par de ángeles aburridos porque prácticamente no les llega ningún mensaje de los hombres desde la tierra para dar gracias...
Desde esta sección de "Pequeñas Semillitas" pretendemos juntar una vez por semana (los domingos) todos los mensajes para la segunda oficina: agradecimientos por favores y gracias concedidas como respuesta a nuestros pedidos de oración.

Permítanme que hoy el agradecimiento lo haga yo, a Dios, a la Santísima Virgen, y a todos los lectores de “Pequeñas Semillitas”, que han hecho posible esta hermosa realidad que es la continuidad de esta página. Que sea para mayor gloria de Dios y para bien de todos.


“Intimidad Divina”

Domingo de la Santísima Trinidad

Concluido el ciclo de los misterios de la vida de Cristo, la Liturgia se eleva a contemplar el misterio de la Santísima Trinidad. En el Antiguo Testamento este misterio es desconocido; sólo a la luz de la revelación neotestamentaria se pueden descubrir en él lejanas alusiones. Una de las más expresivas es la contenida en el elogio de la Sabiduría, atributo divino presentado como persona (Pr 8, 22-31; 1ª. Lectura). El Señor me poseyó al principio de sus tareas, al principio de sus obras antiquísimas… Antes de los abismos de la tierra yo estaba junto a él, como arquitecto. Es, pues, una persona coexistente con Dios desde la eternidad, engendrada por él y que tiene, junto a él una misión de colaboradora en la obra de la creación. Para el cristiano no es difícil descubrir en esta personificación de la sabiduría-atributo una figura profética de la sabiduría increada, el Verbo eterno, segunda Persona de la Santísima Trinidad, de la que escribió San Juan: “En el principio la Palabra existía, y la Palabra estaba con Dios, y la Palabra era Dios… Todo se hizo por ella” (1, 1-3). Pero las expresiones que más impresionan son aquellas en que la sabiduría dice que se goza por la creación de los hombres y que tiene sus delicias en ellos. ¿Cómo no pensar en la Sabiduría eterna, en el Verbo que se hace carne y viene a morar entre los hombres?

En la segunda lectura (Rm 5, 1-5), la revelación de la Trinidad es claramente manifiesta. Ahí están las tres Personas divinas en sus relaciones con el hombre. Dios Padre lo justifica restableciéndolo en su gracia, el Hijo se encarna y muere en la cruz para obtenerle ese don y el Espíritu Santo viene a derramar en su corazón el amor de la Trinidad. Para entrar en relaciones con los “Tres”, el hombre debe creer en Cristo su Salvador, en el Padre que lo ha enviado y en el Espíritu Santo que inspira en su corazón el amor del Padre y del Hijo. De esta fe nace la esperanza de poder un día gozar “de la  gloria de los hijos de Dios” (ib. 2) en una comunión sin velos con la Trinidad sacrosanta. Las pruebas y las tribulaciones de la vida no pueden remover la esperanza del cristiano; ésta no es vana, porque se funda en el amor de Dios que desde el día del bautismo “ha sido derramado en nuestros corazones con el Espíritu Santo que se nos ha dado” (ib. 5). Fe, esperanza y amor son las virtudes que permiten al cristiano iniciar en la tierra la comunión con la Trinidad que será plena y beatificante en la gloria eterna.

El Evangelio del día (Jn 16, 12-15) proyecta nueva luz sobre la misión del Espíritu Santo y sobre todo el misterio trinitario. En el discurso de la Cena, al prometer el Espíritu Santo, dice Jesús: “Cuando venga él, el Espíritu de la Verdad, os guiará hasta la verdad plena” (ib. 13). También Jesús es la Verdad (Jn 14, 6) y ha enseñado a los suyos toda la verdad que ha aprendido del Padre –“todo lo que he oído a mi Padre, os lo he dado a conocer” (Jn 15, 15)–; por eso el Espíritu Santo no enseñará cosas que no estén contenidas en el mensaje de Cristo, sino que hará penetrar su significado profundo y dará su exacta inteligencia preservando la verdad del error. Dios es uno solo, por eso única es la verdad; el Padre la posee totalmente y totalmente la comunica al Hijo: “Todo lo que tiene el Padre es mío”, declara Jesús y añade: el Espíritu Santo “tomará de lo mío os lo anunciará” (Jn 16, 15). De este modo afirma Jesús la unidad de la naturaleza y la distinción de las tres Personas divinas. No sólo la verdad, sino todo es común entre ellos, pues poseen una única naturaleza divina. En ellos hay una perfecta comunión de vida, de verdad y de amor. El Hijo de Dios vino a la tierra justamente para introducir al hombre en esta comunión altísima haciéndolo capaz por la fe y el amor, de vivir en sociedad con la Trinidad que mora en él.

Tú, Trinidad eterna, eres el Hacedor, y yo, la hechura. En la re-creación que de mi hiciste en la sangre de tu Hijo, he conocido que estabas enamorado de la belleza de tu hechura. ¡Oh abismo, oh deidad eterna, oh mar profundo! ¿Podías dar algo más que darte a ti mismo? Eres fuego que consume en su calor todo amor propio del alma. Eres fuego que quita toda frialdad. Tú alumbras. En esta luz te conozco a ti, santo e infinito. Bien; Bien sobre todo bien. Bien feliz. Bien incomprensible, Bien inestimable. Belleza sobre toda belleza. Sabiduría sobre toda sabiduría, porque tú eres la sabiduría misma. Tú, manjar de los ángeles, dado con fuego de amor a los hombres. Tú, vestido que cubre toda desnudez, sacias al hombre en tu dulzura. Dulce, sin mezcla de amargura. ¡Oh Trinidad eterna! En la luz que me diste… he conocido… el camino de la gran perfección para que te sirva con luz y no con tinieblas, sea espejo de buena y santa vida y me eleve de mi vida miserable, ya que por culpa mía te he servido siempre en tinieblas… Y tú, Trinidad eterna, con tu luz disipaste las tinieblas. (Santa Catalina de Siena, Diálogo 167).

P. Gabriel de Sta. M. Magdalena O.C.D. 
Jardinero de Dios
-el más pequeñito de todos-

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