sábado, 19 de septiembre de 2026

Pequeñas Semillitas 6444

PEQUEÑAS SEMILLITAS
 
Año 21 - Número 6444 ~ Sábado 19 de Setiembre de 2026
Desde la ciudad de Córdoba (Argentina)
¡Alabado sea Jesucristo!
Cerca de tu casa, en tu trabajo o lugar de estudio, en tu villa de descanso o vacaciones, o dondequiera que te halles, pueden existir personas a tu alrededor que estén necesitadas de alguien amable, de un gesto amistoso o de un poco de cariño, de unas palabras de ánimo o de consuelo o de una ayuda material.
Aprovechando que hoy es sábado, acércate generosamente a alguna persona necesitada y comparte con ella unos pocos minutos de tu grandeza espiritual.
Hoy sé generoso con tu prójimo. Mañana lo serán contigo...
 
La Palabra de Dios
Lecturas del día
- SÁBADO 24 DEL TIEMPO ORDINARIO -
Primera Lectura: 1 Cor 15,35-37.42-49
 
Salmo: Sal 55, 10. 11-12. 13-14
 
Santo Evangelio: Lc 8,4-15
En aquel tiempo, habiéndose congregado mucha gente, y viniendo a Él de todas las ciudades, dijo en parábola: «Salió un sembrador a sembrar su simiente; y al sembrar, una parte cayó a lo largo del camino, fue pisada, y las aves del cielo se la comieron; otra cayó sobre piedra, y después de brotar, se secó, por no tener humedad; otra cayó en medio de abrojos, y creciendo con ella los abrojos, la ahogaron. Y otra cayó en tierra buena, y creciendo dio fruto centuplicado». Dicho esto, exclamó: «El que tenga oídos para oír, que oiga».
Le preguntaban sus discípulos qué significaba esta parábola, y Él dijo: «A vosotros se os ha dado el conocer los misterios del Reino de Dios; a los demás sólo en parábolas, para que viendo, no vean y, oyendo, no entiendan.
»La parábola quiere decir esto: La simiente es la Palabra de Dios. Los de a lo largo del camino, son los que han oído; después viene el diablo y se lleva de su corazón la Palabra, no sea que crean y se salven. Los de sobre piedra son los que, al oír la Palabra, la reciben con alegría; pero éstos no tienen raíz; creen por algún tiempo, pero a la hora de la prueba desisten. Lo que cayó entre los abrojos, son los que han oído, pero a lo largo de su caminar son ahogados por las preocupaciones, las riquezas y los placeres de la vida, y no llegan a madurez. Lo que cae en buena tierra, son los que, después de haber oído, conservan la Palabra con corazón bueno y recto, y dan fruto con perseverancia».
 
Comentario:
Hoy, Jesús nos habla de un sembrador que salió «a sembrar su simiente» (Lc 8,5) y aquella simiente era precisamente «la Palabra de Dios». Pero «creciendo con ella los abrojos, la ahogaron» (Lc 8,7).
Hay una gran variedad de abrojos. «Lo que cayó entre los abrojos, son los que han oído, pero a lo largo de su caminar son ahogados por las preocupaciones, las riquezas y los placeres de la vida, y no llegan a madurez» (Lc 8,14).
—Señor, ¿acaso soy yo culpable de tener preocupaciones? Ya quisiera no tenerlas, ¡pero me vienen por todas partes! No entiendo por qué han de privarme de tu Palabra, si no son pecado, ni vicio, ni defecto.
—¡Porque olvidas que Yo soy tu Padre y te dejas esclavizar por un mañana que no sabes si llegará!
«Si viviéramos con más confianza en la Providencia divina, seguros —¡con una firmísima fe!— de esta protección diaria que nunca nos falta, ¡cuántas preocupaciones o inquietudes nos ahorraríamos! Desaparecerían un montón de quimeras que, en boca de Jesús, son propias de paganos, de hombres mundanos (cf. Lc 12,30), de las personas que son carentes de sentido sobrenatural (...). Yo quisiera grabar a fuego en vuestra mente —nos dice san Josemaría— que tenemos todos los motivos para andar con optimismo en esta tierra, con el alma desasida del todo de tantas cosas que parecen imprescindibles, puesto que vuestro Padre sabe muy bien lo que necesitáis! (cf. Lc 12,30), y Él proveerá».
Dijo David: «Pon tu destino en manos del Señor, y él te sostendrá» (Sal 55,23). Así lo hizo san José cuando el Señor lo probó: reflexionó, consultó, oró, tomó una resolución y lo dejó todo en manos de Dios. Cuando vino el Ángel —comenta Mn. Ballarín—, no osó despertarlo y le habló en sueños. En fin, «Yo no debo tener más preocupaciones que tu Gloria..., en una palabra, tu Amor» (San Josemaría).
* Rev. D. Lluís RAVENTÓS i Artés (Tarragona, España) © Textos de Evangeli.net – Imagen: Misioneros Digitales Católicos.
 
Santoral Católico:
Obispo y Mártir
Fue obispo de Benevento (Campania, Italia). A principios del siglo IV, hacia el año 305, durante la persecución de Diocleciano, sufrió el martirio juntamente con otros seis cristianos en Pozzuoli, cerca de Nápoles, donde se le tiene una especial devoción. Tenemos pocos datos históricos de su vida. Según la tradición, después de que sufriera en vano otros tormentos, fue decapitado en el estadio de Pozzuoli, y su sangre, recogida en dos ampollas, fue trasladada a Nápoles junto con el cuerpo del santo. El culto a san Genaro se ha acentuado por el fenómeno, atestiguado desde finales del siglo XIV, de esa sangre que se licua normalmente cuatro veces al año en diversas fechas.
Oración: Tú que nos concedes, Señor, venerar la memoria de tu mártir san Genaro, otórganos también la gracia de gozar de su compañía en el cielo. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.
Para más información hacer clic acá.
(Directorio Franciscano – ACI Prensa – Catholic.net)
 
Palabras de Benedicto XVI
«Hoy es especialmente urgente evitar que el matrimonio se confunda con otro tipo de uniones que se fundan en un amor débil. Sólo la roca del amor total e irrevocable entre el hombre y la mujer es capaz de ser fundamento de una sociedad que se convierta en un hogar para todos los hombres»
 
Tema del día:
Rezar de noche
Es en la noche cuando se comete el mayor número de pecados. Cuando Judas Iscariote salió del Cenáculo para ir a delatar y traicionar al Señor, el evangelista dice “era de noche”, indicando con ello que es en la noche cuando los hijos de las tinieblas hacen sus planes, y cuando los hombres cometen sus mayores pecados.
 
Por ello también en la noche es cuando se debe rezar y reparar. Aprovechemos si a veces estamos desvelados, o sufrimos algo de insomnio, para poder rezar, llenar esas largas horas de la noche con oración. Porque la oración nocturna evitará muchos pecados nocturnos, y pondrá en las almas gérmenes de buena voluntad y arrepentimiento, para que al día siguiente los hombres comiencen una nueva vida y se conviertan de sus malas acciones.
 
El Señor, muchas veces en el Evangelio, se retiraba a orar y pasaba la noche entera en oración. Si Él nos quiso dar el ejemplo, entonces quienes podamos, oremos y reparemos especialmente en la noche.
 
Rezando en la noche lograremos que, cuando Dios mire la tierra, no vea solo pecado, sino también corazones enamorados que oren y reparen tantas maldades.
 
Con nuestra oración nocturna sembraremos en las almas buenos propósitos para el día siguiente.
 
A veces, sin saber por qué, nos despertamos en medio de la noche, y nos desvelamos. Quizás es porque el Señor desea que recemos por nuestros hermanos que están en situaciones complicadas y en el pecado. Entonces no nos volvamos a dormir sin antes haber elevado plegarias a Dios.
 
Recordemos que las oraciones, en especial el Santo Rosario, tiene un efecto mayor que las reacciones atómicas, es decir, que un solo Rosario bien rezado, tiene incalculables influencias en el bien, en nuestras vidas, en las vidas de quienes amamos, y en todos en general.
 
Así que ya lo sabemos. Cuando estemos desvelados alguna noche, llenémosla de oración, recemos el Rosario o un misterio de él, que el bien es grande, y la reparación es mucha, y Dios nos colmará de bendiciones de todo tipo y bendecirá al mundo por nuestro intermedio.
(Sitio Santísima Virgen)
 
Humor de sábados
En la oficina
JEFE: - Este es el cuarto día que usted llega tarde esta semana. ¿Qué conclusión saca de eso?
EMPLEADO: - Que hoy es jueves...
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EMPLEADO: Jefe, ¿puedo salir hoy dos horas antes? Mi mujer quiere que le acompañe a hacer unas compras.
JEFE: De ninguna manera.
EMPLEADO: Gracias jefe, ya sabía yo que usted no me iba a defraudar.
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De empleado a empleado:
- ¿Ya sabes que el jefe se ha muerto?
- Sí, pero quisiera saber quién fue el que falleció con él.
- ¿Por qué lo dices?
- ¿No leíste la esquela que puso la empresa?  "...y con él se fue un gran trabajador..."
 
Meditaciones de “Pequeñas Semillitas”
Parece bastante más fácil no creer que creer. Puede parecer más sencillo, o más cómodo, en el sentido de que quien no cree no se liga a nada. En ese sentido es fácil. Pero vivir sin fe no es tan fácil. La vida sin fe es complicada generalmente, porque el hombre no puede vivir sin puntos de referencia. No tenemos más que recordar la filosofía de Sartre, Camus, o de otros muchos, para comprobarlo enseguida. La carga que conlleva la falta de fe es mucho más pesada.
Tener fe es, en cierta manera, una opción. Elegir entre dos modos de ver la vida. Ambos modos -vivir con fe o sin ella- se presentan como dos posibilidades coherentes. Sin embargo, pienso que la razón y la observación de la naturaleza y del hombre llevan indefectiblemente hacia la fe. De todas formas, al final hay siempre una decisión de la voluntad. Una decisión perfectamente compatible con que después uno pueda sentir a veces el atractivo de la otra opción. Pero la vida con fe es más esperanzada, más optimista, más alegre. (Alfonso Aguiló)
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A veces, aunque tenga mucho que hacer, unos pocos momentos de reposo me brindan energías para hacer todo lo necesario. Y como estoy atento, sé reconocer cuando el cuerpo me indica que debo descansar. Entonces descanso.
Si estoy tratando de resolver una diferencia con otros y no aparece ninguna solución, quizá lo mejor que puedo hacer es dejarlo reposar. La próxima vez que me encuentre con ellos, quizás el problema se haya resuelto solo. Si no es así, me encuentro fresco y más atento a las soluciones y los actos correctos.
Permitir el reposo, para mí o para determinada situación, puede ser de gran ayuda. Mientras descanso, la vida y la inteligencia de Dios, que están en las células de mi cuerpo, se comunican conmigo. La sabiduría divina que recibo influirá sobre todas las decisiones que tome, sobre todas las acciones que inicie.
 
Los cinco minutos de San Francisco
Setiembre: Las criaturas
Día 19
Un día, cuando Francisco recorría el valle de Spoleto, llegó a un lugar donde se habían reunido muchísimas aves de distintas especies, palomas torcazas y gorriones. Al verlas, Francisco, que sentía un gran afecto, piedad y dulzura por las criaturas, incluidas las irracionales e inferiores, echa a correr, gozoso, hacia ellas, dejando en el camino a sus compañeros. Cuando ya estaba cerca, viendo que lo esperaban, las saludó según su costumbre: “¡El Señor les conceda la paz!” Admirado de que las aves no levantaran vuelo, como siempre lo hacen, con inmensa alegría les rogó humildemente que por favor escucharan la Palabra de Dios. Estas son algunas de las cosas que les dijo: “Mis hermanas aves, deben alabar mucho al Señor, porque les dio plumas para vestirse, alas para volar y todo lo que necesitan. Él mismo las protege y gobierna, sin ninguna preocupación de parte de ustedes”.
Mientras les decía estas cosas, las aves -gesticulando de modo admirable- empezaron a alargar sus cuellitos, a extender las alas, a abril los picos y a mirarlo fijamente. Al mismo tiempo, Francisco, paseándose en medio de ellas con mucho fervor, las tocaba suavemente con las hilachas de su túnica, sin que por ello ninguna se moviera de su lugar, hasta que, habiéndolas bendecido con la señal de la cruz, todas juntas remontaron el vuelo.
(Textos seleccionados por Murray Bodo ofm)
 
FELIPE
-Jardinero de Dios-
(el más pequeñito de todos)
 
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