domingo, 6 de septiembre de 2026

Pequeñas Semillitas 6431

PEQUEÑAS SEMILLITAS
 
Año 21 - Número 6431 ~ Domingo 6 de Setiembre de 2026
Desde la ciudad de Córdoba (Argentina)
¡Alabado sea Jesucristo!
Ser agradecidos es propio de corazones nobles. No es lo común. Cuando Jesús curó a diez leprosos, sólo uno regresó a dar las gracias. El reconocimiento de los favores recibidos hace quedar bien consigo mismo por haber hecho lo que es justo y correcto. Desde luego, el que beneficia a alguien debe hacerlo por pura bondad. Pero le es grato verse agradecido.
San Pablo exhortaba a los cristianos de Colosas a “vivir dando gracias a Dios”. Ejercítate y verás que te ayuda a vivir la relación con Dios de una forma concreta y existencial, descubriendo con gozo los dones que te regala a cada paso. Es una oración que ensancha el corazón y descansa la mente. Acostúmbrate a practicarla.
(PADRE NATALIO)
 
La Palabra de Dios
Lecturas del día
- DOMINGO 23 DEL TIEMPO ORDINARIO -
Primera Lectura: Ezequiel 33, 7-9
 
Salmo: Sal 94, 1-2. 6-7. 8-9
 
Segunda Lectura: Romanos 13, 8-10
 
Santo Evangelio: Mt 18,15-20
En aquel tiempo, Jesús dijo a los discípulos: «Si tu hermano llega a pecar, vete y repréndele, a solas tú con él. Si te escucha, habrás ganado a tu hermano. Si no te escucha, toma todavía contigo uno o dos, para que todo asunto quede zanjado por la palabra de dos o tres testigos. Si les desoye a ellos, díselo a la comunidad. Y si hasta a la comunidad desoye, sea para ti como el gentil y el publicano. Yo os aseguro: todo lo que atéis en la tierra quedará atado en el cielo, y todo lo que desatéis en la tierra quedará desatado en el cielo.
»Os aseguro también que si dos de vosotros se ponen de acuerdo en la tierra para pedir algo, sea lo que fuere, lo conseguirán de mi Padre que está en los cielos. Porque donde están dos o tres reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos».
 
Comentario:
Hoy, el Evangelio propone que consideremos algunas recomendaciones de Jesús a sus discípulos de entonces y de siempre. También en la comunidad de los primeros cristianos había faltas y comportamientos contrarios a la voluntad de Dios.
El versículo final nos ofrece el marco para resolver los problemas que se presenten dentro de la Iglesia durante la historia: «Donde están dos o tres reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos» (Mt 18,20). Jesús está presente en todos los períodos de la vida de su Iglesia, su “Cuerpo místico” animado por la acción incesante del Espíritu Santo. Somos siempre hermanos, tanto si la comunidad es grande como si es pequeña.
«Si tu hermano llega a pecar, vete y repréndele, a solas tú con él. Si te escucha, habrás ganado a tu hermano» (Mt 18,15). ¡Qué bonita y leal es la relación de fraternidad que Jesús nos enseña! Ante una falta contra mí o hacia otro, he de pedir al Señor su gracia para perdonar, para comprender y, finalmente, para tratar de corregir a mi hermano.
Hoy no es tan fácil como cuando la Iglesia era menos numerosa. Pero, si pensamos las cosas en diálogo con nuestro Padre Dios, Él nos iluminará para encontrar el tiempo, el lugar y las palabras oportunas para cumplir con nuestro deber de ayudar. Es importante purificar nuestro corazón. San Pablo nos anima a corregir al prójimo con intención recta: «Cuando alguno incurra en alguna falta, vosotros, los espirituales, corregidle con espíritu de mansedumbre, y cuídate de ti mismo, pues también tú puedes ser tentado» (Gal 6,1).
El afecto profundo y la humildad nos harán buscar la suavidad. «Obrad con mano maternal, con la delicadeza infinita de nuestras madres, mientras nos curaban las heridas grandes o pequeñas de nuestros juegos y tropiezos infantiles» (San Josemaría). Así nos corrige la Madre de Jesús y Madre nuestra, con inspiraciones para amar más a Dios y a los hermanos.
* Prof. Dr. Mons. Lluís CLAVELL (Roma, Italia) © Textos de Evangeli.net 
 
Palabras del Santo Padre Pío
«No te inquietes cuando no puedes meditar, no puedes comulgar o no puedes llegar a todas las prácticas de devoción. En esta situación, busca suplirlas de otro modo, manteniéndote unido a nuestro Señor con una voluntad amorosa, con las jaculatorias, con las comuniones espirituales... Si volvieras a sentir que la impaciencia se instala en ti, recurre inmediatamente a la oración; recuerda que estamos siempre en la presencia de Dios, al que debemos dar cuenta de cada una de nuestras acciones, buenas o malas. Sobre todo, dirige tu pensamiento a las humillaciones que el Hijo de Dios ha sufrido por amor a ti»
 
Predicación del Evangelio:
Cuestión de caridad
Las lecturas bíblicas de la misa de este domingo coinciden en el tema de la caridad fraterna en la comunidad de los creyentes, que tiene su fuente en la comunión de la Trinidad. El apóstol san Pablo afirma que toda la Ley de Dios encuentra su plenitud en el amor, de modo que, en nuestras relaciones con los demás, los diez mandamientos y cada uno de los otros preceptos se resumen en esto: «Amarás a tu prójimo como a ti mismo» (cf. Rm 13, 8-10).
 
El texto del Evangelio, tomado del capítulo 18 de san Mateo, dedicado a la vida de la comunidad cristiana, nos dice que el amor fraterno comporta también un sentido de responsabilidad recíproca, por lo cual, si mi hermano comete una falta contra mí, yo debo actuar con caridad hacia él y, ante todo, hablar con él personalmente, haciéndole presente que aquello que ha dicho o hecho no está bien.
 
Esta forma de actuar se llama corrección fraterna: no es una reacción a una ofensa recibida, sino que está animada por el amor al hermano. Comenta san Agustín: «Quien te ha ofendido, ofendiéndote, ha inferido a sí mismo una grave herida, ¿y tú no te preocupas de la herida de tu hermano? ... Tú debes olvidar la ofensa recibida, no la herida de tu hermano» (Discursos 82, 7).
 
¿Y si el hermano no me escucha? Jesús en el Evangelio de hoy indica una gradualidad: ante todo vuelve a hablarle junto a dos o tres personas, para ayudarle mejor a darse cuenta de lo que ha hecho; si, a pesar de esto, él rechaza la observación, es necesario decirlo a la comunidad; y si tampoco no escucha a la comunidad, es preciso hacerle notar el distanciamiento que él mismo ha provocado, separándose de la comunión de la Iglesia. Todo esto indica que existe una corresponsabilidad en el camino de la vida cristiana: cada uno, consciente de sus propios límites y defectos, está llamado a acoger la corrección fraterna y ayudar a los demás con este servicio particular.
 
Otro fruto de la caridad en la comunidad es la oración en común. Dice Jesús: «Si dos de vosotros se ponen de acuerdo en la tierra para pedir algo, se lo dará mi Padre que está en el cielo. Porque donde dos o tres están reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos» (Mt 18, 19-20). La oración personal es ciertamente importante, es más, indispensable, pero el Señor asegura su presencia a la comunidad que —incluso siendo muy pequeña— es unida y unánime, porque ella refleja la realidad misma de Dios uno y trino, perfecta comunión de amor.
 
Dice Orígenes que «debemos ejercitarnos en esta sinfonía» (Comentario al Evangelio de Mateo 14, 1), es decir en esta concordia dentro de la comunidad cristiana. 
Debemos ejercitarnos tanto en la corrección fraterna, que requiere mucha humildad y sencillez de corazón, como en la oración, para que suba a Dios desde una comunidad verdaderamente unida en Cristo. Pidamos todo esto por intercesión de María santísima, Madre de la Iglesia,
(Texto del Papa Benedicto XVI - Imagen de DailyVerses.net)
 
Meditación dominical
En el Evangelio de hoy muestra a Jesús preocupado por la dignidad de todos los miembros de la Iglesia. Jesús nos manda la corrección fraterna, que hay que hacer de la forma más delicada posible, buscando sólo el bien del hermano; de aquí la gradación que propone. Cuenta el caso de un miembro que ha pecado. Describe cómo el testigo del delito debe ir donde el pecador “a solas”. Cuando lo encuentre, debe amonestarle por haber hecho el mal. Va “a solas” para preservar la dignidad del sospechoso.
A veces no da resultado, porque no se hace con amor y todos tenemos un quinto sentido que capta el sentimiento del corazón por encima de las palabras más o menos correctas o amables con que se corrige. No se trata de corregir cualquier desvío pequeño, sino algo grave, que puede hacer daño a la comunidad. Por eso, si tampoco diere oídos a la comunidad eclesial, míralo como al gentil o publicano o no perteneciente de hecho a la comunidad, puesto que realmente se ha auto excluido de ella con su comportamiento. Os digo con toda verdad que cuánto atareis sobre la tierra, será atado en el cielo, y cuanto desatareis sobre la tierra, será desatado en el cielo (Mt 18,17b-18).
La corrección fraterna es importante en la vida cristiana. Ante el pecado del hermano no vale quedar impasible, si realmente se le ama, pues se está autodestruyendo. No hay que condenarlo como definitivamente perdido y sin remedio. Esta tarea se la reserva Jesús en el juicio final (Mt 13,28-30). Queda totalmente excluida la crítica negativa y despiadada, que sólo es expresión de envidia y falta de amor.
(P. José Guerrero Martín)
 
Agradecimientos
Imaginemos que en el cielo hay dos oficinas diferentes para tratar lo relativo a las oraciones de las personas en la tierra:
Una es para receptar pedidos de diversas gracias, y allí los muchos ángeles que atienden trabajan intensamente y sin descanso por la cantidad de peticiones que llegan en todo momento.
La otra oficina es para recibir los agradecimientos por las gracias concedidas y en ella hay un par de ángeles aburridos porque prácticamente no les llega ningún mensaje de los hombres desde la tierra para dar gracias...
Desde esta sección de "Pequeñas Semillitas" pretendemos juntar una vez por semana (los domingos) todos los mensajes para la segunda oficina: agradecimientos por favores y gracias concedidas como respuesta a nuestros pedidos de oración.
 
💕  Desde la ciudad de Bahía Blanca, provincia de Buenos Aires, Argentina, llega un agradecimiento a Dios y a todos los que rezaron por el señor Héctor R., quien, mediante el tratamiento, ha podido corregir su problema de sangre (neutropenia, mielodisplasia). Igual seguimos rezando para que supere la neumonía y la candidiasis esofágica que aún lo afectan.
 
💕 Desde Córdoba, Argentina, se agradece a Dios, a la Virgen de Lourdes y al Santo Cura Brochero por la curación del joven Franco José J., que ha culminado su tratamiento por linfoma de Hodgkin y todas las pruebas realizadas indican que no quedan rastros de la enfermedad. Nos sumamos a la plegaria de acción de gracias.
 
Oremos: Bendito seas, Dios mío, porque a pesar de ser yo indigno de toda ayuda, tu generosidad e infinita bondad nunca dejan de otorgar el bien aún a los ingratos y a los que se han apartado de ti. Conviértenos a ti, para que seamos agradecidos, humildes y piadosos, pues Tú eres nuestra salud, nuestra fortaleza y nuestra salvación.
 
Los cinco minutos de San Francisco
Setiembre: Las criaturas
Día 6
Si el emperador diera a un criado suyo todo un reino, éste ¿no debería estar lleno de alegría? Y si le diera todo su imperio, ¿no debería regocijarse más todavía? Bueno, yo tengo que alegrarme muchísimo en mis enfermedades y tribulaciones, y fortalecerme en el Señor, y dar gracias a Dios Padre, y a su único Hijo, el Señor Jesucristo, y al Espíritu Santo por la inmensa gracia que el Señor me ha hecho; quiero decir, por haberse dignado confirmar en vida a este indigno servidor suyo, que gozará de su Reino.
Por eso, para alabanza de Dios, para nuestro consuelo y para edificación del prójimo, quiero compartir una nueva alabanza de las criaturas del Señor, de las cuales nos servimos todos los días, sin las cuales no podemos vivir, y en las cuales el género humano tantas veces ofende a su Creador. Y continuamente somos ingratos a tantas gracias y beneficios que nos da; no alabamos al Señor, creador y dador de todos los bienes, como es nuestra obligación.
(Textos seleccionados por Murray Bodo ofm)
 
FELIPE
-Jardinero de Dios-
(el más pequeñito de todos)
 
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