martes, 3 de abril de 2018

Pequeñas Semillitas 3619

PEQUEÑAS SEMILLITAS

Año 13 - Número 3619 ~ Martes 3 de Abril de 2018
Desde la ciudad de Córdoba (Argentina)
Alabado sea Jesucristo…
Virgen Santa, hoy, nos encomendamos a ti con insistencia. Tú sabes que en nuestro país como en el mundo entero, se juega el futuro del ser humano, de la familia, de la civilización y de la vida. Tú ves que las fuerzas de destrucción del hombre están a la obra como nunca, seduciendo los espíritus y los corazones.
Tú eres la mujer del Apocalipsis que, con la ayuda de los ángeles, combates el demonio. Ten piedad de nosotros. No nos abandones en el combate. Escucha las humildes oraciones que te hacemos con un corazón de niño.
Permite que la verdad, la pureza, la fe, la unión de los corazones triunfen en nosotros, no para glorificarnos sino más bien para servir en el mundo entero con generosidad, a Jesús Salvador de los hombres, tu divino Hijo. Haz de nosotros hombres y mujeres valientes y fervientes, dignos de sus padres, preparando las futuras generaciones que continuaran la obra del amor en nuestro país y en toda la tierra. Amén.
Cardenal Paul Poupard

¡Buenos días!

La aguja de oro
Cuántas veces nos equivocamos al juzgar a los demás. No conocemos la realidad de las personas, con todas las circunstancias de su vida; y sin embargo las condenamos en nuestro interior porque a primera vista nos han caído mal por un detalle sin importancia. Por prudencia no te dejes llevar de reacciones instintivas. Lee esto, y saca tus conclusiones.

Había una señora que desconfiaba y sospechaba mucho de todas las personas. Así se aisló de todos, a excepción de una muchachita que le ayudaba en sus quehaceres. Nada quería tanto esa señora como su aguja de oro con la que por las tardes se entretenía cosiendo a la sombra de un árbol. Pero sucedió que un día, a pesar de que buscó por todas partes su apreciada aguja, no la encontró más. Sospechó de la jovencita y la acusó con dureza de que ella era la que le había robado su aguja de oro. Y sin más la despidió. Pasaron los meses y un día por la tarde la señora al salir al patio encontró en el árbol un lindo nido que le llamó la atención. Subió sobre una silla para ver los pichoncitos y, ¡oh sorpresa!, encontró que su aguja de oro había estado ahí todo el tiempo. La pobre señora se sintió muy mal por haber despedido a la única persona que en verdad la cuidaba y quería.

Jesús nos dice: “No juzguen y no serán juzgados”. No es fácil, pero con la ayuda del Señor avanzarás en esta dirección. Es más positivo elevar una oración por los que te hieren y fastidian que rumiar faltas de atención y agravios recibidos. Así conservarás la paz en tu corazón y harás algo en verdad efectivo para remediar los límites del prójimo. Que el Señor te asista.
* Enviado por el P. Natalio

La Palabra de Dios:
Evangelio de hoy
Texto del Evangelio:
En aquel tiempo, estaba María junto al sepulcro fuera llorando. Y mientras lloraba se inclinó hacia el sepulcro, y ve dos ángeles de blanco, sentados donde había estado el cuerpo de Jesús, uno a la cabecera y otro a los pies. Dícenle ellos: «Mujer, ¿por qué lloras?». Ella les respondió: «Porque se han llevado a mi Señor, y no sé dónde le han puesto». Dicho esto, se volvió y vio a Jesús, de pie, pero no sabía que era Jesús. Le dice Jesús: «Mujer, ¿por qué lloras? ¿A quién buscas?». Ella, pensando que era el encargado del huerto, le dice: «Señor, si tú te lo has llevado, dime dónde lo has puesto, y yo me lo llevaré». Jesús le dice: «María». Ella se vuelve y le dice en hebreo: «Rabbuní», que quiere decir “Maestro”». Dícele Jesús: «No me toques, que todavía no he subido al Padre. Pero vete donde mis hermanos y diles: ‘Subo a mi Padre y vuestro Padre, a mi Dios y vuestro Dios’». Fue María Magdalena y dijo a los discípulos que había visto al Señor y que había dicho estas palabras. (Jn 20,11-18)

Comentario:
Hoy, en la figura de María Magdalena, podemos contemplar dos niveles de aceptación de nuestro Salvador: imperfecto, el primero; completo, el segundo. Desde el primero, María se nos muestra como una sincerísima discípula de Jesús. Ella lo sigue, maestro incomparable; le es heroicamente adherente, crucificado por amor; lo busca, más allá de la muerte, sepultado y desaparecido. ¡Cuán impregnadas de admirable entrega a su “Señor” son las dos exclamaciones que nos conservó, como perlas incomparables, el evangelista Juan: «Se han llevado a mi Señor, y no sé dónde le han puesto» (Jn 20,13); «Señor, si tú te lo has llevado, dime dónde lo has puesto, y yo me lo llevaré»! (Jn 20,15). Pocos discípulos ha contemplado la historia, tan afectos y leales como la Magdalena.
No obstante, la buena noticia de hoy, de este martes de la octava de Pascua, supera infinitamente toda bondad ética y toda fe religiosa en un Jesús admirable, pero, en último término, muerto; y nos traslada al ámbito de la fe en el Resucitado. Aquel Jesús que, en un primer momento, dejándola en el nivel de la fe imperfecta, se dirige a la Magdalena preguntándole: «Mujer, ¿por qué lloras?» (Jn 20,15) y a la cual ella, con ojos miopes, responde como corresponde a un hortelano que se interesa por su desazón; aquel Jesús, ahora, en un segundo momento, definitivo, la interpela con su nombre: «¡María!» y la conmociona hasta el punto de estremecerla de resurrección y de vida, es decir, de Él mismo, el Resucitado, el Viviente por siempre. ¿Resultado? Magdalena creyente y Magdalena apóstol: «Fue María Magdalena y dijo a los discípulos que había visto al Señor» (Jn 20,18).
Hoy no es infrecuente el caso de cristianos que no ven claro el más allá de esta vida y, pues, que dudan de la resurrección de Jesús. ¿Me cuento entre ellos? De modo semejante son numerosos los cristianos que tienen suficiente fe como para seguirle privadamente, pero que temen proclamarlo apostólicamente. ¿Formo parte de ese grupo? Si fuera así, como María Magdalena, digámosle: —¡Maestro!, abracémonos a sus pies y vayamos a encontrar a nuestros hermanos para decirles: —El Señor ha resucitado y le he visto.
+ Rev. D. Antoni ORIOL i Tataret (Vic, Barcelona, España)

Santoral Católico:
San Ricardo Chichester
Obispo
Nació en Wych (Droitwich), condado de Worcester (Inglaterra), hacia 1197. Estudió en Oxford, París y Bolonia. En 1235 volvió a Oxford y lo nombraron rector de la Universidad. Acompañó al arzobispo de Canterbury a Francia y lo asistió en su muerte. En seguida estudió teología y en 1242 se ordenó de sacerdote, después de lo cual volvió a su patria donde ejerció el apostolado parroquial. Tres años más tarde fue elegido obispo de Chichester; el rey Enrique III le impidió dos años tomar posesión de su sede. Fue asiduo en la predicación y en la visita pastoral, cuidó mucho la formación y la conducta del clero, fue atento a las necesidades de los fieles, lleno de comprensión y particularmente sensible a los sufrimientos de los enfermos y los ancianos, se volcó en obras de caridad para con los pobres. Luchó por el celibato del clero y la administración gratuita de los sacramentos, así como por la digna celebración de la misa. Murió en Dover el año 1253, cuando predicaba la cruzada. Fue canonizado por Urbano IV en 1262.
© Directorio Franciscano - Aciprensa    

Pensamiento del día

“Los problemas son problemas mientras los veas como eso.
Velos como un reto para mejorar tus habilidades”.
-Hernán Sabio-

Tema del día:
El Papa Pablo VI será santo
El papa Pablo VI da un paso hacía la canonización. Los miembros de la Congregación para la Causas de los Santos han dado la aprobación unánime al milagro atribuido a la intercesión del Beato Montini durante una reunión ordinaria celebrada en el Vaticano.

El proceso de canonización sigue adelante para la proclamación de la santidad, probablemente durante el próximo Sínodo de los obispos de octubre, y parece solo cuestión de tiempo la notificación oficial. El anuncio fue dado por el sitio web del Vatican Insider, pero la información asimismo se refleja en los círculos del Vaticano. El silencio de las fuentes oficiales es debido al respeto de las fases aún en acto.

Se trata del segundo milagro aprobado para la canonización de papa Montini. Ya el periódico de la diócesis de Brescia había difundido la noticia de la aprobación del milagro por parte de la comisión teológica vaticana, el paso anterior a la revisión de la Comisión del dicasterio encargado, el pasado 21 de diciembre de 2017. La Voce del Popolo había informado que en el año 2018, el beato Pablo VI sería canonizado.

Hipótesis verosímil pues del 3 al 28 de octubre en Roma se celebrará la XV Asamblea Ordinaria del Sínodo de los Obispos sobre la Juventud y en esa ocasión se congregarán varios de los obispos y de los cardenales venidos de diversas partes del mundo.

Después de la aprobación de la comisión de cardenales, ahora se espera la aprobación definitiva del papa Francisco y el consistorio con el anuncio oficial y la definición de la fecha. Pero, al respecto, “la certeza es casi más que una esperanza” para la diócesis del futuro santo.

El milagro
La fe llevó a una futura madre a pedir la intercesión ante Dios por un milagro al Papa de la encíclica Humanae Vitae, texto que defiende la transmisión de la vida. El pequeño y gran milagro se llama Amanda, una niña bella y risueña que nació el 25 de diciembre 2014 con apenas 24 semanas y 4 días de gestación.

La niña nació prematuramente tras un parto complicado, el rompimiento de la placenta y la incompatibilidad con la vida sin el líquido amniótico. Los médicos aconsejaban el aborto. La placenta se rompió a las 13 semanas y 3 días. La madre desesperada, Vanna Pironato, no se resignó. Ella rezaba por un milagro en el Santuario de la Virgen de las Gracias ubicado en Brescia, ciudad natal de Giovanni Battista Montini que nace en Concesio (Brescia) el 26 de septiembre de 1897, el papa Pablo VI (1963-1978).

El aborto era una opción inminente. “Si la membrana de la placenta no se reponía, el corazón del feto dejaría de latir”, dicen los médicos que hacen lo posible para salvarle la vida.

La joven madre pidió la intercesión del beato. Lo hizo en un lugar muy especial para Pablo VI, el santuario donde maduró su juvenil vocación sacerdotal y donde iba a rezar con su familia todos los domingos. Se trata de un Santuario dedicado a la Virgen, cuya iglesia mayor (hoy basílica) se encuentra adyacente a la casa paterna de Montini y está dedicada a la festividad mariana que se celebra cada 8 de septiembre.

El doctor Giuseppe Noia, especialista en obstetricia del Policlínico Gemelli de Roma, realizó una amnioinfusión, es decir introduce líquido fisiológico en la placenta en el lugar del líquido amniótico natural para que los pulmones de la niña puedan desarrollarse.

La mamá se trasladó desde Roma al hospital de Monza para acercarla a la familia bajo los cuidados de la doctora Patrizia Vergani. Vanna recibe en su cuerpo dos amnioinfusiones, pero la segunda presenta grandes pérdidas. Amanda sorprende a la ciencia y continúa creciendo. Finalmente nace en Navidad.

Amanda viene al mundo frágil, con el peso de las 26 semanas de gestación, apenas 865 gramos, ante la incredulidad de los médicos que dudaban de su supervivencia. Su pequeñísimo cuerpo fue entubado, llevado a terapia intensiva y puesto en incubadora.

De hecho, la Congregación para las Causas de los Santos del Vaticano estaba verificando desde hace un año este caso, que ha sido comprobado y que constituiría el segundo milagro necesario para la canonización de Papa Montini. Vanna Pironato ha vuelto al santuario mariano para agradecer.

El primer milagro de Montini para ser beato
¿Cuál es el itinerario para ser declarado santo en la Iglesia católica? En primer lugar, el reconocimiento de las “virtudes heroicas”; luego, se le declara “siervo de Dios”; después beato y, finalmente, santo.

De esta forma, volviendo al caso Montini, luego de pasar la evaluación de una rígida comisión médica estadounidense, se certificó el primer milagro para la beatificación relacionado también con un embarazo difícil.

En el primer caso, una mujer de California se había negado a abortar. Los médicos le insistían que lo hiciera debido a la malformación del feto y las pocas esperanzas de vida. La mujer confía su dolor a la fe. El niño se salva y nace sano.

El papa Francisco sucesivamente, el 19 de octubre de 2014, declaró beato a Pablo VI en el contexto del primer Sínodo sobre la Familia. Ya Benedicto XVI lo había declarado Siervo de Dios el 20 diciembre 2012.

De hecho, durante su reciente visita a Bozzolo, Italia, el Pontífice latinoamericano manifestó su deseo de canonizar al papa Pablo VI, reveló el director de la revista diocesana, La Voce del Popolo, Adriano Bianchi, según Il Corriere della Sera de Brescia, indicó la agencia I-media.
© Aleteia

Mensaje de María Reina de la Paz 
Mensaje de María Reina de la Paz del 2 de abril de 2018

"Queridos hijos, por el gran amor del Padre Celestial estoy con ustedes como su Madre, y ustedes están conmigo como mis hijos, como apóstoles de mi amor que continuamente reúno en torno a mí. Hijos míos, ustedes son aquellos que con la oración se deben entregar completamente a mi Hijo, que no sean más ustedes los que viven sino mi Hijo en ustedes. De manera que todos aquellos que no conocen a mi Hijo, lo vean en ustedes y deseen conocerlo. Oren para que en ustedes vean una decidida humildad y bondad, disponibilidad para servir a los demás; que vean en ustedes que viven con el corazón el llamado terrenal en comunión con mi Hijo; que en ustedes vean dulzura, ternura y amor hacia mi Hijo, como hacia sus hermanos y hermanas. Apóstoles de mi amor, deben orar mucho y purificar sus corazones, de manera que sean ustedes los primeros en caminar por la senda de mi Hijo; para que sean aquellos justos que están unidos a la justicia de mi Hijo. Hijos míos, como mis apóstoles, deben estar unidos en la comunión que proviene de mi Hijo, para que mis hijos que no conocen a mi Hijo reconozcan la comunión del amor, y deseen caminar por el camino de la vida, por la senda de la unión con mi Hijo. Les doy las gracias.”

Meditaciones 
Mientras Olivier, de Toulouse (Francia) estaba en cuidados intensivos, a punto de morir, su hermano Bertrand, que estaba en Lourdes (Francia), rezaba por él. Una vez curado, Olivier vino a dar gracias a Nuestra Señora por su intercesión:
"Esto fue lo que me pasó". Tuve un choque séptico potencialmente mortal, lo que comúnmente se llama septicemia. Las posibilidades de evitarlo existen, pero todo depende del tiempo transcurrido antes de ser atendido. Algunas veces solo lleva unos minutos más para que sea demasiado tarde. ¡Pero, en mi caso, habían pasado muchas horas antes de ser atendido!
El 2 de abril de 2016, al final de la mañana, recobré el conocimiento. En la noche, a las 9:30 pm, mi hermano Bertrand, alertado por mi hija, emprende el camino para llegar a mi lecho de enfermo. Él me declara inmediatamente: "Vengo de Lourdes, donde pasé el día en la capilla de las confesiones. Sabes, todo este tiempo, no he dejado de orar por ti. El 9 de abril, mi hija vino a recogerme para llevarme a casa. ¡A partir de entonces, he vuelto a una vida normal!
Después de lo que me pasó, ¡no estoy muerto! Solo tenía una idea en mi cabeza y un ardiente deseo en mi corazón: desde Toulouse (Francia), ir lo más rápido posible a Lourdes para dar gracias a Nuestra Señora por su intercesión. Este deseo me fue otorgado el 11 de mayo de 2016."

Los cinco minutos del Espíritu Santo
Abril 3
Me pregunto si de verdad estoy permitiendo que el Espíritu Santo me lleve por un camino de santificación, si realmente he aceptado que la santidad también es para mí, y si he podido descubrir el tipo de santo que el Espíritu Santo quiere hacer de mí. Porque él no destruye mi personalidad, sólo quiere perfeccionarla y liberarla de sus oscuridades. No quiere que yo sea como San Francisco si eso no es lo que me va a hacer feliz. Él ama mi felicidad, y me dará la santidad que me permita ser plenamente feliz, liberado de mis tristezas, miedos, amarguras e insatisfacciones. Pero para eso necesita llegar al fondo, al corazón, y lograr que mis intenciones más profundas sean claras, generosas, sanas y liberadoras.
Por eso, me hago íntimamente las siguientes preguntas, pidiendo la luz del Espíritu: ¿Para qué me levanté esta mañana: para sobrevivir, para cumplir, para alcanzar placeres, para obtener éxito o fama, para ser bien visto, para demostrar quién soy, o para la gloria de Dios y la felicidad de los demás? ¿Cuáles son las segundas intenciones o las intenciones ocultas, no tan santas, que suelen moverme a decir ciertas cosas, a tomar ciertas decisiones, a hacer algunas cosas? ¿Cómo cambiaría mi vida si las verdaderas intenciones de mi corazón fueran siempre buscar la gloria de Dios y el bien de los demás?
* Mons. Víctor Manuel Fernández
FELIPE
-Jardinero de Dios-
(el más pequeñito de todos)

lunes, 2 de abril de 2018

Pequeñas Semillitas 3618

PEQUEÑAS SEMILLITAS

Año 13 - Número 3618 ~ Lunes 2 de Abril de 2018
Desde la ciudad de Córdoba (Argentina)
Alabado sea Jesucristo…
“Nací en Judea, hace más de dos mil años en una pequeña aldea.
Mi nombre se hubiera perdido en el tiempo, si una noche, no hubiese tenido la gracia de poder aceptar una misión increíble.
Esa noche. Dios se sirvió de mí para cumplir un prodigio de bondad y amor por todos los hombres hasta el final de los tiempos.
Me llamo María... He aquí mi historia… he aquí la historia de mi hijo.”

¡Buenos días!

Fue un error involuntario…
Para amar como Jesús nos enseñó, debemos ejercitar ciertas actitudes que bajan el amor a la realidad cotidiana: compasión, comprensión, indulgencia, etc. ¿Qué es la indulgencia? Facilidad en perdonar las culpas ajenas. ”Sopórtense  y perdónense mutuamente si alguno tiene queja contra otro. Como Cristo los perdonó, así también háganlo ustedes”, san Pablo (Col. 3:13).

Los italianos en Navidad tienen la costumbre de enviar un pan dulce a sus amigos y familiares.  En cierto año Puccini y Toscanini se hallaban en uno de sus típicos y feroces enfrentamientos. Puccini dio la orden a sus empleados de enviar los panes dulces a las direcciones de costumbre, entre las que se hallaba la del colérico director de orquesta, Toscanini. Al darse cuenta Puccini del error -el pan dulce ya había sido enviado- mandó un telegrama a Toscanini que decía: “Pan dulce enviado por error”. ¿Cuál fue la genial respuesta de Toscanini?: “Pan dulce comido por error”.

El odio que se niega a perdonar y olvidar es muy destructivo. Suplica así: “Señor, tú que eres puro amor, tú que perdonabas a los que te crucificaban, quita de mi interior todo el veneno de los recuerdos que me llenan de rencor y de tristeza. Derrama en mi corazón el deseo y la gracia del perdón”. El Señor te libre del odio, la ira y toda mala voluntad con tu prójimo.
* Enviado por el P. Natalio

La Palabra de Dios:
Evangelio de hoy
Texto del Evangelio:
En aquel tiempo, las mujeres partieron a toda prisa del sepulcro, con miedo y gran gozo, y corrieron a dar la noticia a sus discípulos. En esto, Jesús les salió al encuentro y les dijo: «¡Dios os guarde!». Y ellas se acercaron a Él, y abrazándole sus pies, le adoraron. Entonces les dice Jesús: «No temáis. Id, avisad a mis hermanos que vayan a Galilea; allí me verán».
Mientras ellas iban, algunos de la guardia fueron a la ciudad a contar a los sumos sacerdotes todo lo que había pasado. Estos, reunidos con los ancianos, celebraron consejo y dieron una buena suma de dinero a los soldados, advirtiéndoles: «Decid: ‘Sus discípulos vinieron de noche y le robaron mientras nosotros dormíamos’. Y si la cosa llega a oídos del procurador, nosotros le convenceremos y os evitaremos complicaciones». Ellos tomaron el dinero y procedieron según las instrucciones recibidas. Y se corrió esa versión entre los judíos, hasta el día de hoy. (Mt 28,8-15)

Comentario:
Hoy, la alegría de la resurrección hace de las mujeres que habían ido al sepulcro mensajeras valientes de Cristo. «Una gran alegría» sienten en sus corazones por el anuncio del ángel sobre la resurrección del Maestro. Y salen “corriendo” del sepulcro para anunciarlo a los Apóstoles. No pueden quedar inactivas y sus corazones explotarían si no lo comunican a todos los discípulos. Resuenan en nuestras almas las palabras de Pablo: «La caridad de Cristo nos urge» (2Cor 5,14).
Jesús se hace el “encontradizo”: lo hace con María Magdalena y la otra María —así agradece y paga Cristo su osadía de buscarlo de buena mañana—, y lo hace también con todos los hombres y mujeres del mundo. Y más todavía, por su encarnación, se ha unido, en cierto modo, a todo hombre.
Las reacciones de las mujeres ante la presencia del Señor expresan las actitudes más profundas del ser humano ante Aquel que es nuestro Creador y Redentor: la sumisión —«se asieron a sus pies» (Mt 28,9)— y la adoración. ¡Qué gran lección para aprender a estar también ante Cristo Eucaristía!
«No tengáis miedo» (Mt 28,10), dice Jesús a las santas mujeres. ¿Miedo del Señor? Nunca, ¡si es el Amor de los amores! ¿Temor de perderlo? Sí, porque conocemos la propia debilidad. Por esto nos agarramos bien fuerte a sus pies. Como los Apóstoles en el mar embravecido y los discípulos de Emaús le pedimos: ¡Señor, no nos dejes!
Y el Maestro envía a las mujeres a notificar la buena nueva a los discípulos. Ésta es también tarea nuestra, y misión divina desde el día de nuestro bautizo: anunciar a Cristo por todo el mundo, «a fin que todo el mundo pueda encontrar a Cristo, para que Cristo pueda recorrer con cada uno el camino de la vida, con la potencia de la verdad (...) contenida en el misterio de la Encarnación y de la Redención, con la potencia del amor que irradia de ella» (San Juan Pablo II).
Rev. D. Joan COSTA i Bou (Barcelona, España)

Santoral Católico:
San Francisco de Paula
Eremita y Fundador

Nació en Paula (Calabria, Italia) el año 1416 de familia humilde. Cumpliendo el voto que habían hecho sus padres si tenían un hijo, vistió durante dos años el hábito de san Francisco de Asís. Más tarde fundó una congregación de vida eremítica que después se transformó en la Orden de los Mínimos, de vida religiosa en comunidad. Fundó también, más adelante, la Segunda y la Tercera Orden. Él, que había crecido rodeado de privaciones, era un hombre muy austero y quiso para su Orden un estilo de vida estricto y severo. Atendía a los pobres y enfermos con gran caridad, y tuvo fama de taumaturgo. No dudó en denunciar las injusticias que se cometían con los pobres. Cumpliendo órdenes del papa Sixto IV marchó a Francia donde pasó quince años atendiendo espiritualmente a los reyes Luis XI y Carlos VIII, viviendo en pobreza y humildad, predicando al pueblo y fundando numerosos conventos. Murió en Tours (Francia) el 2 de abril de 1507.
Oración: Señor, Dios nuestro, grandeza de los humildes, que has elevado a san Francisco de Paula a la gloria de tus santos, concédenos, por su intercesión y a imitación suya, alcanzar de tu misericordia el premio prometido a los humildes. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.
© Directorio Franciscano - Aciprensa    

Palabras del Papa Francisco
“Celebrar la Pascua, es volver a creer que Dios irrumpe 
y no deja de irrumpir en nuestras historias 
desafiando nuestros ‘conformantes’ y paralizadores determinismos. 
Celebrar la Pascua es dejar que Jesús venza esa pusilánime actitud 
que tantas veces nos rodea e intenta sepultar todo tipo de esperanza”.

Tema del día:
La alegría de la Resurrección de Cristo
En la solemne Vigilia pascual volvió a resonar, después de los días de Cuaresma, el canto del Aleluya, palabra hebrea universalmente conocida, que significa alabad al Señor.

Durante los días del tiempo pascual esta invitación a la alabanza se propaga de boca en boca, de corazón en corazón. Resuena a partir de un acontecimiento absolutamente nuevo: la muerte y resurrección de Cristo. El aleluya brotó del corazón de los primeros discípulos y discípulas de Jesús en aquella mañana de Pascua, en Jerusalén.

Casi nos parece oír sus voces: la de María Magdalena, la primera que vio al Señor resucitado en el jardín cercano al Calvario; las voces de las mujeres, que se encontraron con él mientras corrían, asustadas y felices, a dar a los discípulos el anuncio del sepulcro vacío; las voces de los dos discípulos que con rostros tristes se habían encaminado a Emaús y por la tarde volvieron a Jerusalén llenos de alegría por haber escuchado su palabra y haberlo reconocido «en la fracción del pan»; las voces de los once Apóstoles, que aquella misma tarde lo vieron presentarse en medio de ellos en el Cenáculo, mostrarles las heridas de los clavos y de la lanza y decirles: «¡La paz con vosotros!». Esta experiencia ha grabado para siempre el aleluya en el corazón de la Iglesia, y también en nuestro corazón.

De esa misma experiencia deriva también la oración que rezamos todos los días del tiempo pascual en lugar del Ángelus: el Regina Caeli El texto que sustituye durante estas semanas al Ángelus es breve y tiene la forma directa de un anuncio: es como una nueva «anunciación» a María, que esta vez no hace un ángel, sino los cristianos, que invitamos a la Madre a alegrarse porque su Hijo, a quien llevó en su seno, resucitó como lo había prometido.

En efecto, «alégrate» fue la primera palabra que el mensajero celestial dirigió a la Virgen en Nazaret. Y el sentido era este: Alégrate, María, porque el Hijo de Dios está a punto de hacerse hombre en ti. Ahora, después del drama de la Pasión, resuena una nueva invitación a la alegría: «Gaude et laetare, Virgo Maria, alleluia, quia surrexit Dominus vere, alleluia», «Alégrate y regocíjate, Virgen María, aleluya, porque verdaderamente el Señor ha resucitado, aleluya».

Queridos hermanos y hermanas, dejemos que el aleluya pascual también se grabe profundamente en nosotros, de modo que no sea sólo una palabra en ciertas circunstancias exteriores, sino la expresión de nuestra misma vida: la existencia de personas que invitan a todos a alabar al Señor y lo hacen actuando como «resucitados».

Decimos a María: «Ruega al Señor por nosotros», para que Aquel que en la resurrección de su Hijo devolvió la alegría al mundo entero, nos conceda gozar de esa alegría ahora y siempre, en nuestra vida actual y en la vida sin fin.
Por: SS Benedicto XVI | Fuente: Catholic.net

Meditaciones
¿Cómo podría la Virgen, presente en la primera comunidad de los discípulos (cf. Hechos 1,14), haber sido excluida del número de los que se encontraron con su Hijo divino, resucitado de entre los muertos? La ausencia de María del grupo de mujeres que van a la tumba al amanecer (ver Mc 16: 1, Mt 28: 1), ¿no podría constituir un indicio de que ella ya se había encontrado con Jesús?
(...) El carácter único y especial de la presencia de la Virgen en el Calvario y su perfecta unión con su Hijo en el sufrimiento de la Cruz, parecen sugerir su participación muy particular en el misterio de la resurrección.
Un autor del siglo V, Sedulio, argumenta que Cristo primero se manifestó a su Madre en el esplendor de la vida resucitada. En efecto, ella, que en el momento de la Anunciación había sido el camino de su entrada en el mundo, estaba llamada a difundir la maravillosa noticia de la Resurrección, para anunciar su gloriosa venida. Así, inundada por la gloria del Resucitado, ella anticipa el "resplandor" de la Iglesia (cf Sedulio, Carmen pascale, 5, 357-364, CSEL 10, 140s).
Imagen y modelo de la Iglesia que espera al Resucitado y que, en el grupo de discípulos, se encuentra con él durante las apariciones pascuales, parece razonable pensar que María tuvo un contacto personal con su Hijo resucitado, para disfrutar también ella de la plenitud de la alegría pascual.
Presente en el Calvario el Viernes Santo (ver Jn 19:25) y en el Cenáculo en Pentecostés (cf Hechos 1: 14), fue probablemente testigo privilegiado de la resurrección de Cristo, completando así su participación en todos los momentos esenciales del Misterio Pascual.
San Juan Pablo II

Pedidos de oración
Pedimos oración por la Santa Iglesia Católica; por el Papa Francisco, por el Papa Emérito Benedicto, por los obispos, sacerdotes, diáconos, seminaristas, catequistas y todos los que componemos el cuerpo místico de Cristo; por la unión de los cristianos para que seamos uno, así como Dios Padre y nuestro Señor Jesucristo son Uno junto con el Espíritu Santo; por las misiones; por el triunfo del Sagrado Corazón de Jesús y del Inmaculado Corazón de María;  por la conversión de todos los pueblos; por la Paz en el mundo; por los cristianos perseguidos y martirizados en Medio Oriente, África, y en otros lugares; por nuestros hermanos sufrientes por diversos motivos especialmente por las enfermedades, el abandono, la carencia de afecto, la falta de trabajo, el hambre y la pobreza; por los niños con cáncer y otras enfermedades graves; por el drama de los refugiados del Mediterráneo; por los presos políticos y la falta de libertad en muchos países del mundo; por las víctimas de catástrofes naturales; por la unión de las familias, la fidelidad de los matrimonios y por más inclinación de los jóvenes hacia este sacramento; por el aumento de las vocaciones sacerdotales y religiosas; y por las Benditas Almas del Purgatorio.

Pedimos oración por el eterno descanso de: Luis, de Córdoba, Argentina; Adán, de Buenos Aires, Argentina; y Rodrigo de ciudad de México. Que el Señor los reciba en el cielo.

Pedimos oración por la recuperación de Ivana, de Córdoba, Argentina, joven mujer internada por varias patologías (cáncer de mama, mielitis transversa y ahora también meningitis. Rogamos a Jesús resucitado que por los méritos de su Santísima Sangre, le conceda la gracia de sanarse.

Pedimos oración para Martha A. R. T. de ciudad de México, para que ya quede bien de su aparato digestivo; y por la salud de Craig K. de USA, que tiene cáncer de páncreas, encomendándolo a la misericordia infinita de Dios.

Pedimos oración por las necesidades espirituales de Carlos C. A., colombiano radicado en Gran Bretaña por estudios; por su hermana María Paula, que está rindiendo los últimos exámenes para graduarse como fonoaudióloga, y por la salud de sus padres Carlos y María Trinidad. A todos ellos los ponemos en las Santas Manos de Jesús Resucitado.

Pedimos oración para Denisa, de Bogotá, Colombia, quien sufre de cáncer de seno, así como su prima María quien padece de la misma enfermedad. La hija de Denisa, llamada Fernanda (de 20 años) ha sido diagnosticada de cálculos en la vesícula. Oramos por ellas con inmensa fe en la acción sanadora de Jesús.

Continuamos unidos en oración por medio del rezo del Santo Rosario poniendo en Manos de Nuestra Madre Bendita todas nuestras preocupaciones, alegrías y necesidades, poniendo al mundo entero en Manos de nuestra Madre y pidiéndole a Ella paz para el mundo. Al rezar por la paz, rezamos por todo, por la paz en el mundo, en los corazones, porque la violencia sea desterrada, por la paz para los niños que están en peligro de ser abortados. Paz para los jóvenes que no encuentran el camino, paz para los deprimidos. Paz para los que no han tenido la dicha de conocer al Amor. En fin rezamos por la paz, y sigamos haciéndolo.

Tú quisiste, Señor, que tu Hijo unigénito soportara nuestras debilidades,
para poner de manifiesto el valor de la enfermedad y la paciencia;
escucha las plegarias que te dirigimos por nuestros hermanos enfermos
y concede a cuantos se hallan sometidos al dolor, la aflicción o la enfermedad,
la gracia de sentirse elegidos entre aquellos que tu hijo ha llamado dichosos,
y de saberse unidos a la pasión de Cristo para la redención del mundo.
Te lo pedimos por Cristo nuestro Señor.
Amén

Los cinco minutos del Espíritu Santo
Abril 2
Hay personas que aparentemente son cristianas, oran, van a Misa, hablan muy bien del Señor, pero en su corazón, en la verdad secreta de su interior, en realidad no buscan a Dios, y al mismo tiempo que rezan, pueden estar planeando destruir a alguien, o maquinando la manera de dominar a los demás, o alimentando odios, o pensando sólo en su propio bien.
Es allí, en esas intenciones escondidas, donde quiere entrar el Espíritu Santo; eso es precisamente lo que más le interesa, porque todo lo demás puede ser cáscara, apariencia, mentira; porque muchas veces la porquería del corazón se disfraza de buenas obras y de bellas palabras: "Satanás se viste de ángel de luz" (2 Corintios 11,14).
Ya decían los Proverbios que "lo que más hay que cuidar es el corazón"(Proverbios 4,23). Y por eso mismo afirmaba San Pablo que puedo entregar mi cuerpo a las llamas, o repartir mis bienes, o hacer maravillas, pero que todo eso de nada sirve si no hay amor en el corazón (1 Corintios 13,1-3). Nada vale si mi intención más profunda no es el amor al hermano.
Pídele al Espíritu Santo que destruya todas las intenciones torcidas de tu interior y que te llene de su presencia, para que, entonces, puedas hacer todo por amor. Eso le dará un sentido precioso a todo lo que hagas.
* Mons. Víctor Manuel Fernández
FELIPE
-Jardinero de Dios-
(el más pequeñito de todos)

domingo, 1 de abril de 2018

Pequeñas Semillitas 3617

PEQUEÑAS SEMILLITAS

Año 13 - Número 3617 ~ Domingo 1 de Abril de 2018
Desde la ciudad de Córdoba (Argentina)
Alabado sea Jesucristo…
Cristo vive. Esta es la gran verdad que llena de contenido nuestra fe. Jesús, que murió en la Cruz, ha resucitado, ha triunfado de la muerte, del poder de las tinieblas, del dolor y de la angustia.
El día del triunfo del Señor, de su Resurrección, es definitivo. ¿Dónde están los soldados que había puesto la autoridad? ¿Dónde están los sellos, que habían colocado sobre la piedra del sepulcro? ¿Dónde están los que condenaron al Maestro? ¿Dónde están los que crucificaron a Jesús?... Ante su victoria, se produce la gran huida de los pobres miserables. Llénate de esperanza: Jesucristo vence siempre.
Jesús es el Emmanuel: Dios con nosotros. Su Resurrección nos revela que Dios no abandona a los suyos. ¿Puede la mujer olvidarse del fruto de su vientre, no compadecerse del hijo de sus entrañas? Pues aunque ella se olvidare, yo no me olvidaré de ti, había prometido. Y ha cumplido su promesa. Dios sigue teniendo sus delicias entre los hijos de los hombres (cfr Prv 8, 31).
La tarea no es fácil. Pero contamos con una guía clara, con una realidad de la que no debemos ni podemos prescindir: somos amados por Dios, y dejaremos que el Espíritu Santo actúe en nosotros y nos purifique, para poder así abrazarnos al Hijo de Dios en la Cruz, resucitando luego con Él, porque la alegría de la Resurrección está enraizada en la Cruz.
San Josemaría Escrivá

¡Buenos días!

La Eucaristía fuente de luz y sanación
La Eucaristía es fuente de luz y amor para los que se acercan a Jesús vivo. También es fuente de salud. La hermana Briege McKenna tiene un maravilloso ministerio de sanación de enfermos. Ella nos cuenta algunos de estos milagros en su libro “Los milagros sí ocurren”.  Un ejemplo:

Dice: Un día me telefoneó un sacerdote muy angustiado. Acababa de saber que tenía cáncer en las cuerdas vocales y que, dentro de tres semanas, le extirparían la laringe. Me dijo que estaba desesperado, había sido ordenado apenas hacía seis años. Al orar con él, sentí que el Señor quería que yo le hablara de la Eucaristía. Le dije: “Padre, yo puedo orar por usted ahora por teléfono y lo haré. Pero ¿esta mañana no tuvo un encuentro con Jesús? ¿No se encuentra con él cada día? Padre, cada día, cuando celebra la misa, cuando toma la hostia sagrada, usted se encuentra con Jesús. ¿Se da cuenta de que Jesús pasa a través de su garganta? No hay nadie mejor a quien ir sino a Jesús. Pídale a Jesús que lo sane”. Lo oí llorar por teléfono. Y se despidió dándome las gracias. Tres semanas después, fue al hospital para ser operado.

Me llamó más tarde para decirme que la cirugía no se realizó. Los médicos descubrieron que el cáncer había desaparecido y que sus cuerdas vocales estaban como nuevas. Nunca conocí su nombre. Pero un año después, supe que antes de su enfermedad, había dejado de celebrar la misa diaria, excepto los domingos. Él tomaba la misa muy a la ligera. Y Dios usó esta experiencia del cáncer para transformar su vida. En adelante la Misa fue su encuentro diario con Jesús vivo.
* Enviado por el P. Natalio

La Palabra de Dios:
Evangelio de hoy
Texto del Evangelio:
El primer día de la semana va María Magdalena de madrugada al sepulcro cuando todavía estaba oscuro, y ve la piedra quitada del sepulcro. Echa a correr y llega donde Simón Pedro y donde el otro discípulo a quien Jesús quería y les dice: «Se han llevado del sepulcro al Señor, y no sabemos dónde le han puesto».
Salieron Pedro y el otro discípulo, y se encaminaron al sepulcro. Corrían los dos juntos, pero el otro discípulo corrió por delante más rápido que Pedro, y llegó primero al sepulcro. Se inclinó y vio las vendas en el suelo; pero no entró. Llega también Simón Pedro siguiéndole, entra en el sepulcro y ve las vendas en el suelo, y el sudario que cubrió su cabeza, no junto a las vendas, sino plegado en un lugar aparte. Entonces entró también el otro discípulo, el que había llegado el primero al sepulcro; vio y creyó, pues hasta entonces no habían comprendido que según la Escritura Jesús debía resucitar de entre los muertos. (Jn 20,1-9)

Comentario:
Hoy «es el día que hizo el Señor», iremos cantando a lo largo de toda la Pascua. Y es que esta expresión del Salmo 117 inunda la celebración de la fe cristiana. El Padre ha resucitado a su Hijo Jesucristo, el Amado, Aquél en quien se complace porque ha amado hasta dar su vida por todos.
Vivamos la Pascua con mucha alegría. Cristo ha resucitado: celebrémoslo llenos de alegría y de amor. Hoy, Jesucristo ha vencido a la muerte, al pecado, a la tristeza... y nos ha abierto las puertas de la nueva vida, la auténtica vida, la que el Espíritu Santo va dándonos por pura gracia. ¡Que nadie esté triste! Cristo es nuestra Paz y nuestro Camino para siempre. Él hoy «manifiesta plenamente el hombre al mismo hombre y le descubre su altísima vocación» (Concilio Vaticano II, Gaudium et Spes 22).
El gran signo que hoy nos da el Evangelio es que el sepulcro de Jesús está vacío. Ya no tenemos que buscar entre los muertos a Aquel que vive, porque ha resucitado. Y los discípulos, que después le verán Resucitado, es decir, lo experimentarán vivo en un encuentro de fe maravilloso, captan que hay un vacío en el lugar de su sepultura. Sepulcro vacío y apariciones serán las grandes señales para la fe del creyente. El Evangelio dice que «entró también el otro discípulo, el que había llegado el primero al sepulcro; vio y creyó» (Jn 20,8). Supo captar por la fe que aquel vacío y, a la vez, aquella sábana de amortajar y aquel sudario bien doblados eran pequeñas señales del paso de Dios, de la nueva vida. El amor sabe captar aquello que otros no captan, y tiene suficiente con pequeños signos. El «discípulo a quien Jesús quería» (Jn 20,2) se guiaba por el amor que había recibido de Cristo.
“Ver y creer” de los discípulos que han de ser también los nuestros. Renovemos nuestra fe pascual. Que Cristo sea en todo nuestro Señor. Dejemos que su Vida vivifique a la nuestra y renovemos la gracia del bautismo que hemos recibido. Hagámonos apóstoles y discípulos suyos. Guiémonos por el amor y anunciemos a todo el mundo la felicidad de creer en Jesucristo. Seamos testigos esperanzados de su Resurrección.
Mons. Joan Enric VIVES i Sicília Obispo de Urgell (Lleida, España)

Palabras de San Juan Pablo II
"Después de que Jesús es colocado en el Sepulcro, María Santísima es la Única que mantiene viva la llama de la fe, preparándose para acoger el anuncio gozoso y sorprendente de la Resurrección. La espera que vive la Madre del Señor el Sábado Santo constituye uno de los momentos más altos de su fe: en la oscuridad que envuelve el universo, Ella confía plenamente en el Dios de la vida y, recordando las palabras de su Hijo, espera la realización plena de las promesas divinas"

Predicación del Evangelio:
Cristo ha resucitado 
Evangelio significa Buena Noticia. Hoy se nos da la mejor de las noticias: Cristo ha resucitado. Si Cristo no hubiera resucitado nuestra fe sería vana, descansaría en el vacío y en la muerte. Pero Cristo resucitó y nuestra fe se acrecienta en la esperanza de que nosotros también un día podemos resucitar y entrar en la vida definitiva. Proclamar la Resurrección es anunciar que la muerte está vencida, que la muerte no es el final.

Nadie fue testigo del momento de la resurrección del Señor, porque no fue un hecho físico y sensible como el de levantarse del sepulcro para vivir la vida de antes. Fue un hecho estrictamente sobrenatural. Los apóstoles no vieron el hecho transformante, pero fueron testigos de los efectos: Vieron a Jesús, le palparon, y este acontecimiento les trasformó totalmente la vida. Hay personas que quizá piensen que la resurrección de Jesús fue como un revivir, como fue lo de Lázaro, la hija de Jairo o el joven de Naín. En ese caso después tendría que volver a morir. Lo de Jesús fue un paso adelante hacia otra vida superior, hacia una vida para siempre, una vida que será para nosotros.

Hoy lo primero que se nos pide es un acto de fe: creemos que Cristo resucitó, que vive entre nosotros. Si Cristo resucitó es porque vive para nosotros y en nosotros. La Resurrección del Señor no es un acto que pasó. Es actual, porque vive y lo debemos sentir que está con nosotros. La Resurrección nos revela que Dios no nos abandona, sino que está con nosotros en nuestro caminar de la vida. Por eso es un día de acción de gracias y de alegría. La alegría es un fruto del Espíritu Santo. No debemos ahogarla aunque hayamos sufrido con Cristo clavado en la cruz el Viernes Santo. Precisamente a aquellos que más unidos estuvieron con el dolor de Jesús en su muerte, en el día de su resurrección Jesús les quiere dar una mayor alegría. Sentir la alegría de Cristo resucitado sería una gracia que debemos pedir a Dios vivamente en este día.

El evangelio de este domingo nos cuenta cómo María Magdalena, al ver el sepulcro vacío, va a contárselo a los apóstoles. Simón Pedro y el otro discípulo, a quien Jesús amaba, marchan a toda prisa al sepulcro. Los dos ven lo mismo: que el cuerpo del Maestro no está, que las vendas y ropa están bien colocadas, cosa que no harían unos ladrones, y el que más ama cree. La fe verdadera es una mezcla de razones y de amor. En este día se nos dan razones para creer, sobre todo por el testimonio de los apóstoles y otras personas, que sintieron transformada su vida y con su predicación comenzaron a transformar al mundo. Así nuestra vida de cristianos tiene que ser también un testimonio de que Cristo vive entre nosotros. Y esto será verdad si nuestra vida es una vida de seres resucitados o vivificados por el impulso de Jesucristo.

Como al discípulo amado también nuestro amor debe llevarnos a la fe. La alegría de la Pascua madura sólo en el terreno de un amor fiel. También nuestro apostolado será más eficaz, si vivimos como personas resucitadas con Cristo.  Hoy san Pablo nos dice en la segunda lectura que, si hemos resucitado con Cristo, debemos aspirar a los bienes de arriba. Es lo mismo que cuando pedimos que “venga su Reino”. En primer lugar ese reino pedimos que venga sobre nosotros y también sobre los demás.

Cuando comenzaron a predicar los apóstoles, como se dice en la primera lectura, el principal mensaje era la Resurrección de Jesús: que Él vive. Esta es nuestra gran persuasión. Por eso se enciende el cirio pascual en la liturgia: para recordarnos que Cristo está vivo entre nosotros. En verdad, como decía san Pablo, si Cristo no hubiera resucitado seríamos “los más miserables de los hombres”. Es el día de reavivar el compromiso bautismal para estar más unidos a Cristo, como se hacía anoche en la Vigilia. Hoy saludamos con alegría a la Virgen María, que fue la que más se alegró en ese día. Y la pedimos que nos ayude a que vivamos en nuestro corazón el misterio de esta alegría, para que podamos dar testimonio en nuestro trabajo de cada día del amor y la esperanza que Cristo resucitado nos da en nuestro caminar.
© Padre Silverio Velasco

Nuevo vídeo y artículo

Hay un nuevo vídeo subido al blog
de "Pequeñas Semillitas" en internet.
Para verlo tienes que ir al final de esta página

Hay nuevo material publicado en el blog
"Juan Pablo II inolvidable"
Puedes acceder en la dirección:

Ofrecimiento para sacerdotes y religiosas

Formulo el siguiente ofrecimiento únicamente para sacerdotes o religiosas que reciben diariamente "Pequeñas Semillitas" por e-mail: Si desean recibir los comentarios del Evangelio del domingo siguiente con dos o tres días de anticipación, para tener tiempo de preparar sus meditaciones, homilías o demás trabajos pastorales sobre la Palabra de Dios, pueden pedírmelo a feluzul@gmail.com 
Sólo deben indicar claramente su nombre, su correo electrónico, ciudad de residencia y a qué comunidad religiosa pertenecen.

Agradecimientos 
Imaginemos que en el cielo hay dos oficinas diferentes para tratar lo relativo a las oraciones de las personas en la tierra:
Una es para receptar pedidos de diversas gracias, y allí los muchos ángeles que atienden trabajan intensamente y sin descanso por la cantidad de peticiones que llegan en todo momento.
La otra oficina es para recibir los agradecimientos por las gracias concedidas y en ella hay un par de ángeles aburridos porque prácticamente no les llega ningún mensaje de los hombres desde la tierra para dar gracias...
Desde esta sección de "Pequeñas Semillitas" pretendemos juntar una vez por semana (los domingos) todos los mensajes para la segunda oficina: agradecimientos por favores y gracias concedidas como respuesta a nuestros pedidos de oración.

Desde Ecuador nos llegan noticias muy alentadoras de Espe, por quien habíamos rezado oportunamente: se ha practicado nuevos exámenes que demuestran que el cáncer está retrocediendo por lo que aumentan las posibilidades de curación mediante los tratamientos de quimio y radioterapia. Damos gracias a Dios y seguimos rezando por ella.

Agradecemos al Señor Resucitado el estar regresando hoy con las ediciones habituales de “Pequeñas Semillitas”

Meditaciones
El primer día de la semana, palabras con que empieza el Evangelio de hoy, nos recuerda el primer día de la creación. Con la resurrección de Jesús comienza la nueva creación.
Tres mujeres van para ungirlo, pues el viernes no pudieron hacer todo por empezar ya el día de reposo. Pasado este día, ya en el primer día van al sepulcro para terminar de dar al cuerpo de Jesús el honor que le es debido.
Están preocupadas pues la piedra es grande. Pero la encuentra removida y un ángel que les da un mensaje para los discípulos: que vayan a Galilea para empezar desde allí  la misión universal.
En Galilea es donde Jesús empezó su misión, en Galilea es donde Jesús se encontró con ellos y los llamó al seguimiento.
Galilea es el lugar del primer encuentro, lleno de recuerdos de ellos con el Maestro. Han de regresar a esta primera experiencia, a este primer llamado, a este primer amor antes de empezar la gran misión de proclamar al mundo entero, a todo el imperio romano que Jesús es el Señor, que Jesús ha muerto por nuestra salvación y que todos somos sus hermanos y hermanas y también entre nosotros.

Los cinco minutos del Espíritu Santo
Abril 1
El Espíritu Santo es mi santificador, que se acerca a mí, a lo más íntimo, para derramar su santidad. Pero lo más íntimo es el corazón. En realidad la palabra corazón está muy desgastada, confundida con un romanticismo barato. Cuando decimos esta palabra pensamos en los sentimientos, pero el corazón es mucho más que las emociones y los afectos superficiales, es cosa seria. ¿A qué se refiere la Palabra de Dios cuando habla del corazón? No olvidemos que es el mismo Dios el que nos prometió: "les daré un corazón nuevo" (Ezequiel 36,26).
El corazón son esas intenciones más escondidas, las decisiones ocultas que no compartimos con nadie, los verdaderos proyectos que nos movilizan, lo que en realidad andamos buscando cuando decimos cosas, cuando tomamos decisiones. Allí quiere entrar el Espíritu Santo para transformarnos. Allí quiere derramarse para que todas nuestras decisiones profundas sean buenas y sanas. Pero sólo puede entrar poco a poco, en la medida en que se lo permitimos realmente. Porque a veces lo invocamos de la boca para afuera, pero hay una parte nuestra donde en el fondo no queremos que toque algunas cosas; creemos que allí estamos mejor solos. Es falso. Allí también lo necesitamos a él para poder ser realmente felices.
* Mons. Víctor Manuel Fernández


FELIPE
-Jardinero de Dios-
(el más pequeñito de todos)