PEQUEÑAS
SEMILLITAS
Año
21 - Número 6384 ~ Martes 21 de Julio de 2026
Desde
la ciudad de Córdoba (Argentina)
¡Alabado sea Jesucristo!
Nos pasamos la mayor parte del día alimentándonos de pensamientos y
moviéndonos por impulsos sin darnos cuenta de que realmente son ellos los que
llevan el control de nuestras vidas y no nosotros.
Continuamente nos olvidamos de que vivimos en un cuerpo con sentidos,
sentimientos, pensamientos, emociones e ideas. Detenerse y prestar atención a
lo que sentimos, a lo que nos está pasando en cada momento es una forma de
estar presente y sentir que estamos vivos.
Cuando camines por la calle, siente que caminas por la calle; cuando abras
la puerta, siente que abres la puerta; cuando comas, siente que comes; cuando
respires, siente que respiras; de este modo y solamente así te escucharás,
aprenderás y podrás empezar a conocerte.
Entonces verás que eres una maravillosa criatura de Dios…
La Palabra de Dios
Lecturas del día
- MARTES 16 DEL TIEMPO ORDINARIO -
♡ Primera Lectura: Miqueas 7, 14-15. 18-20
♡ Salmo: Sal 84, 2-4.
5-6. 7-8
♡ Santo Evangelio: Mt 12,46-50
En aquel tiempo, mientras Jesús estaba hablando a la muchedumbre, su madre
y sus hermanos se presentaron fuera y trataban de hablar con Él. Alguien le
dijo: «¡Oye! ahí fuera están tu madre y tus hermanos que desean hablarte». Pero
Él respondió al que se lo decía: «¿Quién es mi madre y quiénes son mis
hermanos?». Y, extendiendo su mano hacia sus discípulos, dijo: «Éstos son mi
madre y mis hermanos. Pues todo el que cumpla la voluntad de mi Padre
celestial, ése es mi hermano, mi hermana y mi madre».
♡ Comentario:
Hoy, el Evangelio se nos
presenta, de entrada, sorprendente: «¿Quién es mi madre?» (Mt 12,48), se
pregunta Jesús. Parece que el Señor tenga una actitud despectiva hacia María.
No es así. Lo que Jesús quiere dejar claro aquí es que ante sus ojos —¡ojos de
Dios!— el valor decisivo de la persona no reside en el hecho de la carne y de
la sangre, sino en la disposición espiritual de acogida de la voluntad de Dios:
«Extendiendo su mano hacia sus discípulos, dijo: ‘Éstos son mi madre y mis
hermanos. Pues todo el que cumpla la voluntad de mi Padre celestial, ése es mi
hermano, mi hermana y mi madre’» (Mt 12,49-50). En aquel momento, la voluntad
de Dios era que Él evangelizara a quienes le estaban escuchando y que éstos le
escucharan. Eso pasaba por delante de cualquier otro valor, por entrañable que
fuera. Para hacer la voluntad del Padre, Jesucristo había dejado a María y
ahora estaba predicando lejos de casa.
Pero, ¿quién ha estado más dispuesto a realizar la voluntad de Dios que
María? «He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra» (Lc 1,38).
Por esto, san Agustín dice que María, primero acogió la palabra de Dios en el
espíritu por la obediencia, y sólo después la concibió en el seno por la
Encarnación.
Con otras palabras: Dios nos ama en la medida de nuestra santidad. María
es santísima y, por tanto, es amadísima. Ahora bien, ser santos no es la causa
de que Dios nos ame. Al revés, porque Él nos ama, nos hace santos. El primero
en amar siempre es el Señor (cf. 1Jn 4,10). María nos lo enseña al decir: «Ha
puesto los ojos en la humildad de su esclava» (Lc 1,48). A los ojos de Dios
somos pequeños; pero Él quiere engrandecernos, santificarnos.
* P. Pere SUÑER i Puig SJ (Barcelona, España) © Textos de Evangeli.net –
Imagen: Parroquia Stella Maris (Málaga).
Santoral Católico:
Sacerdote Capuchino y
Doctor de la Iglesia
Nació en Brindisi
(Italia) el año 1559. Ingresó en la Orden de los Capuchinos y estudió en Padua.
Fue una persona superdotada a quien Dios concedió cualidades intelectuales
extraordinarias. Infatigable y elocuente predicador por varias naciones de
Europa, docto profesor de sus hermanos, escritor erudito, ocupó, además, todos
los cargos en su Orden, incluso el de Ministro general, y desempeñó graves y
delicadas misiones diplomáticas por Europa. De carácter sencillo y humilde,
cumplió fielmente todas las misiones que se le encomendaron, como la defensa de
la Iglesia ante los turcos que intentaban dominar Europa y la reconciliación de
príncipes enfrentados. En su vida de piedad se distinguió por la fervorosa
celebración de la misa y por su filial devoción a la Virgen. Murió el 22 de
julio de 1619 en Lisboa, adonde fue a tratar con Felipe III de la paz en
Nápoles. Por su conocimiento profundo de la Palabra de Dios, del que dejó
testimonio en sus escritos y en los púlpitos, san Juan XXIII le dio en 1959 el
título de «Doctor Apostólico».
Oración: Oh Dios, que
para gloria de tu nombre y salvación de las almas otorgaste a san Lorenzo de
Brindis espíritu de consejo y fortaleza, concédenos llegar a conocer, con ese
mismo espíritu, las cosas que debemos realizar y la gracia de llevarlas a la
práctica después de conocerlas. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.
Para más información hacer clic acá.
(Directorio Franciscano – ACI Prensa – Catholic.net)
Pensamiento del día
(SAN
JUAN CRISÓSTOMO)
Historias:
Lo que pesa una oración
Louise Redden, una mujer pobremente vestida y con
una expresión de derrota en el rostro, entró en una tienda de comestibles. Se
acercó al dueño de la tienda, y de una forma muy humilde le pregunto si podía
fiarle algunas cosas. Hablando suavemente, explicó que su marido estaba muy
enfermo y no podía trabajar, que tenían 7 hijos, y que necesitaban comida. John
Longhouse, el dueño, se mofó de ella y le pidió que saliera de la tienda.
Visualizando las necesidades de su familia, la mujer le dijo: "Por favor
señor, le traeré el dinero tan pronto como pueda."
John le dijo que no podía darle
crédito, ya que no tenía cuenta con la tienda. Junto al mostrador había un
cliente que oyó la conversación. El cliente se acercó al mostrador y le dijo al
tendero que él respondería por lo que necesitara la mujer para su familia. El
dueño, no muy contento con lo que pasaba, le preguntó de mala gana a la señora
si tenía una lista. Louise respondió: "¡Si señor!". "Está
bien," le dijo el tendero, "ponga su lista en la balanza, y lo que
pese la lista, eso le daré en mercancía."
Louise pensó un momento con la
cabeza baja, y después sacó una hoja de papel de su bolso y escribió algo en
ella. Después puso la hoja de papel cuidadosamente sobre la balanza, todo esto
con la cabeza baja. Los ojos del tendero se abrieron en asombro, al igual que
los del cliente, cuando el plato de la balanza bajo hasta el mostrador y se
mantuvo abajo. El tendero, mirando fijamente la balanza, se volvió hacia el
cliente y le dijo: "¡No puedo creerlo!".
El cliente sonrió mientras el
dueño de la tienda empezó a poner la mercadería en el otro plato de la balanza.
La balanza no se movía, así que siguió llenando el plato hasta que ya no cupo
más. El tendero vio lo que había puesto, completamente disgustado. Finalmente,
quitó la lista del plato y la vio con mayor asombro. No era una lista de
mercancía. Era una oración que decía: "Señor mío, tú sabes mis
necesidades, y las pongo en tus manos".
El tendero le dio las cosas que
se habían juntado y se quedó de pie, frente a la balanza, atónito y en
silencio. Louise le dio las gracias y salió de la tienda. El cliente le dio a
John un billete de 50 dólares y le dijo: "Realmente valió cada
centavo."
Fue un tiempo después que John
Longhouse descubrió que la balanza estaba rota. En consecuencia, solo Dios sabe
cuánto pesa una oración.
(De mis viejos
archivos)
Meditaciones de “Pequeñas Semillitas”
Cuenta una historia, que un rico mercader salió a
vender mercancías en compañía de sus servidores y con una caravana de 12
camellos.
De noche, pararon en un oasis y cuando el señor ya
estaba listo para dormir, llegó su asistente y le dijo:
- Señor, tenemos un problema: Ya hemos amarrado 11
camellos pero olvidamos traer una estaca y no sabemos que hacer con el que nos
falta.
- Muy sencillo, dijo el mercader: Simula delante del
animal que clavas la estaca y lo amarras a ella. El camello, que es torpe,
creerá que está sujeto y se quedará quieto.
Los servidores hicieron lo que dijo su señor y se
fueron a dormir.
Al amanecer vieron que todos los camellos estaban en
su lugar.
Fue de nuevo el asistente y le dijo al comerciante
que tenían los camellos listos para partir, pero no podían poner en camino al
camello número 12.
El señor les dijo que simularan desatarlo porque
creía que estaba amarrado. Así se hizo y la caravana pudo proseguir su camino.
A ti... ¿Cuántos lazos mentales te frenan?
🌸
Una de las mayores luchas a las que nos enfrentamos es renunciar
a la necesidad de tener siempre la razón. Sólo cuando abandonamos esa lucha
comprendemos que la batalla finalmente está ganada. Nos damos cuenta de que la
pasividad es la quintaesencia del juego del poder. Sin embargo, nuestra
necesidad de tener razón es el punto verdaderamente preocupante y para
liberarnos de ella necesitamos comprender la situación humana.
Pocos de nosotros estamos seguros de nuestro valor y de que
somos necesarios para que el universo humano funcione mejor. Vacilamos y
tememos a nuestros errores, seguros de que éstos informarán a nuestros
compañeros de viaje acerca de nuestras incapacidades. Y así, fanfarroneamos
ante los demás, en forma encubierta o con gran dignidad, para que acepten
nuestros puntos de vista. Creemos que las ideas compartidas por otros son más
valiosas y que confirman nuestro propio valor.
¿Llegará finalmente el momento en el que entenderé que mi
existencia individual es la única prueba que necesito de que tengo razón? Hoy
puedo practicar esta creencia.
Los cinco minutos de San Francisco
Julio: La oración
Día 21
Rumiaba muchas veces en su interior, sin mover los
labios e, interiorizando todo lo externo, elevaba su espíritu al cielo. De esta
manera, hecho todo él no solo orante, sino oración, dirigía todo en él -mirada
interior y afectos- hacia lo único que buscaba en el Señor.
(Textos seleccionados por Murray Bodo ofm)
FELIPE
-Jardinero de Dios-
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