domingo, 5 de julio de 2026

Pequeñas Semillitas 6368

PEQUEÑAS SEMILLITAS
 
Año 21 - Número 6368 ~ Domingo 5 de Julio de 2026
Desde la ciudad de Córdoba (Argentina)
¡Alabado sea Jesucristo!
Las dificultades de la vida juegan, en cierta manera, a nuestro favor. El fracaso hace lucir ante uno mismo la propia limitación, pero también nos brinda la oportunidad de superarnos, de dar lo mejor de nosotros mismos. Es así como, en medio de un entorno en el que no todo nos viene dado, se te va curtiendo el carácter y adquieres fuerza y autenticidad.
Triunfadores son aquéllos que han aprendido a superar esos constantes fracasos que van surgiendo, se quiera o no, en la vida de todo hombre normal. Los que, por el contrario, fracasan en la vida son aquellos que, con cada pequeño fracaso, en vez de sacar experiencia, se van hundiendo un poco más. Interioriza esta excelente reflexión.
(PADRE NATALIO)
 
La Palabra de Dios
Lecturas del día
- DOMINGO 14 DEL TIEMPO ORDINARIO -
Primera Lectura: Zacarías 9, 9-10
 
Salmo: Sal 144, 1-2. 8-9. 10-11. 13cd-14
 
Segunda Lectura: Romanos 8, 9. 11-13
 
Santo Evangelio: Mt 11,25-30
En aquel tiempo, tomando Jesús la palabra, dijo: «Yo te bendigo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has ocultado estas cosas a sabios e inteligentes, y se las has revelado a pequeños. Sí, Padre, pues tal ha sido tu beneplácito. Todo me ha sido entregado por mi Padre, y nadie conoce bien al Hijo sino el Padre, ni al Padre le conoce bien nadie sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar.
»Venid a mí todos los que estáis fatigados y sobrecargados, y yo os daré descanso. Tomad sobre vosotros mi yugo, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas. Porque mi yugo es suave y mi carga ligera».
 
Comentario:
Hoy, Jesús nos muestra dos realidades que le definen: que Él es quien conoce al Padre con toda la profundidad y que Él es «manso y humilde de corazón» (Mt 11,29). También podemos descubrir ahí dos actitudes necesarias para poder entender y vivir lo que Jesús nos ofrece: la sencillez y el deseo de acercarnos a Él.
A los sabios y entendidos frecuentemente les es difícil entrar en el misterio del Reino, porque no están abiertos a la novedad de la revelación divina; Dios no deja de manifestarse, pero ellos creen que ya lo saben todo y, por tanto, Dios ya no les puede sorprender. Los sencillos, en cambio, como los niños en sus mejores momentos, son receptivos, son como una esponja que absorbe el agua, tienen capacidad de sorpresa y de admiración. También hay excepciones, e incluso, hay expertos en ciencias humanas que pueden ser humildes por lo que al conocimiento de Dios se refiere.
En el Padre, Jesús encuentra su reposo, y su paz puede ser refugio para todos aquellos que han sido maleados por la vida: «Venid a mí todos los que estáis fatigados y sobrecargados, y yo os daré descanso» (Mt 11,28). Jesús es humilde, y la humildad es hermana de la sencillez. Cuando aprendemos a ser felices a través de la sencillez, entonces muchas complicaciones se deshacen, muchas necesidades desaparecen, y al fin podemos reposar. Jesús nos invita a seguirlo; no nos engaña: estar con Él es llevar su yugo, asumir la exigencia del amor. No se nos ahorrará el sufrimiento, pero su carga es ligera, porque nuestro sufrimiento no nos vendrá a causa de nuestro egoísmo, sino que sufriremos sólo lo que nos sea necesario y basta, por amor y con la ayuda del Espíritu. Además, no olvidemos, «las tribulaciones que se sufren por Dios quedan suavizadas por la esperanza» (San Efrén).
* P. Antoni POU OSB Monje de Montserrat (Montserrat, Barcelona, España) © Textos de Evangeli.net 
 
Pensamiento del día
«Aquellos que tienen la fuerza y el amor para sentarse con un paciente moribundo en el silencio que va más allá de las palabras sabrán que este momento no es ni temible ni doloroso, sino un cese tranquilo del funcionamiento del cuerpo. La muerte no es dolorosa. Es la experiencia más hermosa que vas a tener»
(ELISABETH KÜBLER ROSS)
 
Predicación del Evangelio:
Descansar en Jesús
En el Evangelio de este domingo encontramos la invitación de Jesús. Dice así: «Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os aliviaré» ( Mt 11, 28). Cuando Jesús dice esto, tiene ante sus ojos a las personas que encuentra todos los días por los caminos de Galilea: mucha gente sencilla, pobres, enfermos, pecadores, marginados...
 
Esta gente lo ha seguido siempre para escuchar su palabra...¡Una palabra que daba esperanza! Las palabras de Jesús dan siempre esperanza y también para tocar incluso sólo un borde de su manto. Jesús mismo buscaba a estas multitudes cansadas y agobiadas como ovejas sin pastor (cf. Mt 9, 35-36) y las buscaba para anunciarles el Reino de Dios y para curar a muchos en el cuerpo y en el espíritu. Ahora los llama a todos a su lado: «Venid a mí», y les promete alivio y consuelo.
 
Esta invitación de Jesús se extiende hasta nuestros días, para llegar a muchos hermanos y hermanas oprimidos por precarias condiciones de vida, por situaciones existenciales difíciles y a veces privados de válidos puntos de referencia. En los países más pobres, pero también en las periferias de los países más ricos, se encuentran muchas personas cansadas y agobiadas bajo el peso insoportable del abandono y la indiferencia. La indiferencia: ¡Cuánto mal hace a los necesitados la indiferencia humana! Y peor, la indiferencia de los cristianos. 
 
En los márgenes de la sociedad son muchos los hombres y mujeres probados por la indigencia, pero también por la insatisfacción de la vida y la frustración. Muchos se ven obligados a emigrar de su patria, poniendo en riesgo su propia vida. Muchos más cargan cada día el peso de un sistema económico que explota al hombre, le impone un «yugo» insoportable, que los pocos privilegiados no quieren llevar. A cada uno de estos hijos del Padre que está en los cielos, Jesús repite: «Venid a mí, todos vosotros». Lo dice también a quienes poseen todo, pero su corazón está vacío y sin Dios. También a ellos Jesús dirige esta invitación: «Venid a mí». La invitación de Jesús es para todos. Pero de manera especial para los que sufren más.
 
Jesús promete dar alivio a todos, pero nos hace también una invitación, que es como un mandamiento: «Tomad mi yugo sobre vosotros y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón» ( Mt 11, 29). El «yugo» del Señor consiste en cargar con el peso de los demás con amor fraternal. Una vez recibido el alivio y el consuelo de Cristo, estamos llamados a su vez a convertirnos en descanso y consuelo para los hermanos, con actitud mansa y humilde, a imitación del Maestro.
 
La mansedumbre y la humildad del corazón nos ayudan no sólo a cargar con el peso de los demás, sino también a no cargar sobre ellos nuestros puntos de vista personales, y nuestros juicios, nuestras críticas o nuestra indiferencia.
 
Invoquemos a María santísima, que acoge bajo su manto a todas las personas cansadas y agobiadas, para que a través de una fe iluminada, testimoniada en la vida, podamos ser alivio para cuantos tienen necesidad de ayuda, de ternura, de esperanza.
(PAPA FRANCISCO)
Ángelus  6 Julio 2014
 
Meditación dominical
En el evangelio de hoy encontramos algunas de las palabras más tiernas de las Escrituras: «Vengan a mí todos los que están cansados y agobiados, y yo les daré descanso». Estas palabras no se pronuncian desde la distancia. No son un mandato, un consejo ni una instrucción. Son una invitación abierta, no para unos pocos elegidos, sino para todos. Jesús abre una puerta e invita a entrar a todos los necesitados. Y cuando alguien responde, no recibe una lista de reglas ni un libro de instrucciones; recibe a Jesús mismo.
«Soy manso y humilde de corazón». Esta es la única descripción directa que Jesús da de su propio corazón en los Evangelios. Nótese lo que no dice: «Aprendan de mi poder» ni «Aprendan de mi sabiduría». En cambio, dice: «Aprendan de mi mansedumbre y humildad».
La introspección que nos invita el Evangelio de hoy es sencilla: ¿Qué carga estoy llevando yo solo, algo que Jesús me pide que deje a un lado? ¿Qué peso estoy intentando sobrellevar yo solo? ¿Qué significaría, concretamente, unir mi vida más estrechamente a la suya: mis decisiones, mis fracasos, mis esperanzas y mis miedos?
La promesa no es que la vida se vuelva ingrávida. La promesa es que no cargamos con su peso solos. Y eso marca la diferencia. Muchos perciben la vida cristiana como una carga más: más obligaciones, más exigencias, más presión. Jesús desmiente este malentendido. La vida cristiana no es más pesada. Lo que la hace posible no es nuestra capacidad para soportar más, sino la presencia del Espíritu de Dios en nosotros.
 
Agradecimientos
Imaginemos que en el cielo hay dos oficinas diferentes para tratar lo relativo a las oraciones de las personas en la tierra:
Una es para receptar pedidos de diversas gracias, y allí los muchos ángeles que atienden trabajan intensamente y sin descanso por la cantidad de peticiones que llegan en todo momento.
La otra oficina es para recibir los agradecimientos por las gracias concedidas y en ella hay un par de ángeles aburridos porque prácticamente no les llega ningún mensaje de los hombres desde la tierra para dar gracias...
Desde esta sección de "Pequeñas Semillitas" pretendemos juntar una vez por semana (los domingos) todos los mensajes para la segunda oficina: agradecimientos por favores y gracias concedidas como respuesta a nuestros pedidos de oración.
 
💕 Desde Córdoba, Argentina, nuestra lectora Graciela Herrera escribe y dice: «Agradezco infinitamente las Oraciones por mi salud, Jesús y la Virgen me protegieron y me dieron la fuerza para salir adelante».
 
💕 Desde Bogotá, Colombia, nuestro lector Carlos Cardona Ortiz escribe y dice: «Doy gracias al Señor, a nuestra Madre la Virgen María y a todas las personas y comunidades que oraron por la salud y pronta recuperación de mi hermano Herman Cardona Ortiz (68 años), quien fue intervenido de hiperplasia prostática y que luego de complicaciones que condujeron a la extracción de su riñón izquierdo, ahora se recupera satisfactoriamente siguiendo las indicaciones que los médicos le han dado para así continuar con su vida normal. El Señor se ha manifestado a través de la salud y la recuperación de Herman a pesar de las serias dificultades que tuvo que enfrentar. Aprovecho este espacio para igualmente dar gracias a Dios por mis dos hijos: Carlos Cardona Andrade quien el 3 de julio cumplió 35 años y María Paula que en días pasados (el 17 de junio) cumplió 33. Seguro que el Señor los bendice y acompaña siempre con salud, bienestar, trabajo y prosperidad, seguro de la intercesión de nuestra Madre en el devenir de sus jóvenes vidas».
 
💕 Desde Buenos Aires, Argentina, Cecilia Claudia Bordone agradece a Dios por la buena evolución de su fractura de hombro y por estar sobrellevando bien su enfermedad de Parkinson.
 
Oremos: Bendito seas, Dios mío, porque a pesar de ser yo indigno de toda ayuda, tu generosidad e infinita bondad nunca dejan de otorgar el bien aún a los ingratos y a los que se han apartado de ti. Conviértenos a ti, para que seamos agradecidos, humildes y piadosos, pues Tú eres nuestra salud, nuestra fortaleza y nuestra salvación.
 
Los cinco minutos de San Francisco
Julio: La oración
Día 5
¿Hasta cuándo, por fin, me olvidarás, Señor? ¿Hasta cuándo apartarás tu rostro de mí? ¿Hasta cuándo tendré dudas y sufriré durante el día en mi corazón? ¿Hasta cuándo me atacará el enemigo? Mírame y óyeme, Señor, Dios mío. Da luz a mis ojos para que no me duerma en la muerte, para que mi enemigo no diga: “He vencido”.
Los que me persiguen, se alegrarán si caigo; pero yo espero en tu misericordia. Ante tu ayuda, mi corazón saltará de alegría. Cantaré al Señor, porque me ayudó, y salmodiaré el nombre del Señor altísimo.
(Textos seleccionados por Murray Bodo ofm)
 
FELIPE
-Jardinero de Dios-
(el más pequeñito de todos)
 
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