PEQUEÑAS
SEMILLITAS
Año
21 - Número 6377 ~ Martes 14 de Julio de 2026
Desde
la ciudad de Córdoba (Argentina)
¡Alabado sea Jesucristo!
Señor, dueño del tiempo y de la historia, como Tú yo quiero ser fuego que
purifica, luz que ilumina en medio de las tinieblas, palabra que consuela en
medio del sufrimiento. Tú eres un Dios glorioso, lleno de vida y de esperanzas.
Viniste al mundo para donarte y realizar un sacrificio perfecto de amor
universal. Nos has salvado con tu sangre y preferiste la muerte en la cruz
antes que renunciar al amor. Cargaste una pesada cruz en donde fueron
depositados los insultos, golpes y humillaciones, una cruz que se transformó en
victoria y que me transformó en un cristiano lleno de vida, capacitándome para
enfrentar toda situación de dolor y angustia. Tu cruz es el triunfo del amor
sobre el mal, del gozo sobre el dolor, de la verdad sobre la injusticia. Te doy
gracias por esta acción poderosa y salvadora en mi vida. Confío en este gran
misterio de amor y por eso no dejo de creer en Ti y en todo lo bueno que me
ofreces. Con tu gracia y tu bendición, sé que también puedo llevar con alegría
el peso de mi cruz, porque siento que tu amor me sostiene y me conduce por
caminos de esperanzas. En tu cruz consigo las fuerzas para renovar mi corazón y
vivir con actitud optimista creyendo que todo lo puedo en Ti. Amén.
La Palabra de Dios
Lecturas del día
- MARTES 15 DEL TIEMPO ORDINARIO -
♡ Primera Lectura: Isaías 7, 1-9
♡ Salmo: Sal 47, 2-3a. 3b-4. 5-6. 7-8
♡ Santo Evangelio: Mt 11,20-24
En aquel tiempo, Jesús se puso a maldecir a las ciudades en las que se
habían realizado la mayoría de sus milagros, porque no se habían convertido:
«¡Ay de ti, Corozaín! ¡Ay de ti, Betsaida! Porque si en Tiro y en Sidón se
hubieran hecho los milagros que se han hecho en vosotras, tiempo ha que en
sayal y ceniza se habrían convertido. Por eso os digo que el día del Juicio
habrá menos rigor para Tiro y Sidón que para vosotras. Y tú, Cafarnaúm, ¿hasta
el cielo te vas a encumbrar? ¡Hasta el Hades te hundirás! Porque si en Sodoma
se hubieran hecho los milagros que se han hecho en ti, aún subsistiría el día
de hoy. Por eso os digo que el día del Juicio habrá menos rigor para la tierra
de Sodoma que para ti».
♡ Comentario:
Hoy, Cristo reprende a dos
ciudades de Galilea, Corozaín y Betsaida, por su incredulidad: «¡Ay de ti,
Corozaín! ¡Ay de ti, Betsaida! Porque si en Tiro y en Sidón se hubieran hecho
los milagros que se han hecho en vosotras, (...) se habrían convertido» (Mt 11,21).
Jesús mismo da testimonio en favor de las ciudades fenicias, Tiro y Sidón:
éstas hubieran hecho penitencia, con gran humildad, de haber experimentado las
maravillas del poder divino.
Nadie es feliz recibiendo una buena reprimenda. En efecto, tiene que ser
especialmente doloroso ser reprendido por Cristo, Él que nos ama con un corazón
infinitamente misericordioso. Simplemente, no hay excusa, no hay inmunidad
cuando uno es reprendido por la mismísima Verdad. Recibamos, pues, con humildad
y responsabilidad cada día la llamada de Dios a la conversión.
También notamos que Cristo no se anda con rodeos. Él situó a su audiencia
frente a frente ante la verdad. Debemos examinarnos sobre cómo hablamos de
Cristo a los demás. A menudo, también nosotros tenemos que luchar contra
nuestros respetos humanos para poner a nuestros amigos frente a las verdades
eternas, tales como la muerte y el juicio. El Papa Francisco, conscientemente,
describió a san Pablo como un “alborotador”: «El Señor siempre quiere que
vayamos más lejos... Que no nos refugiemos en una vida tranquila ni en las
estructuras caducas (…). Y Pablo, molestaba predicando al Señor. Pero él iba
hacia adelante, porque tenía dentro de sí aquella actitud cristiana que es el
celo apostólico. No era un “hombre de compromiso”». ¡No rehuyamos nuestro deber
de caridad!
Quizá, como yo, encontrarás iluminadoras estas palabras de san Josemaría
Escrivá: «(…) Se trata de hablar en sabio, en cristiano, pero de modo asequible
a todos». No podemos dormirnos en los laureles —acomodarnos— para ser
entendidos por muchos, sino que debemos pedir la gracia de ser humildes
instrumentos del Espíritu Santo, con el fin de situar de lleno a cada hombre y
a cada mujer ante la Verdad divina.
* Fr. Damien LIN Yuanheng (Singapore, Singapur) © Textos de Evangeli.net –
Imagen: Basílica del Valle, Venezuela.
Santoral Católico:
Presbítero Franciscano.
Evangelizador en América
Nació en Montilla
(Córdoba, España) el año 1549. A los veinte años vistió el hábito franciscano
en su pueblo natal. Tras hacer los estudios en Loreto (Espartinas, Sevilla), se
ordenó de sacerdote en 1577 y se entregó a la oración y al apostolado de la predicación
por los pueblos de Andalucía, con gran fruto. El celo ardiente de la salvación
de las almas lo llevó a Sudamérica el año 1589. En Lima y Trujillo (Perú)
desarrolló un intenso apostolado, y en la región de Tucumán (Argentina) trabajó
un decenio entre los indios de diversas tribus. Su constante amor a los nativos
y su inalterable mansedumbre le atrajeron la simpatía de los pueblos que
evangelizaba. A muchos de ellos convirtió a la fe, los inició en la
civilización y los defendió de los opresores. Fue hombre de profunda oración y
de grandes sufrimientos, que sobrellevó con fortaleza y alegría. Agotado por
largas fatigas y penitencias, acabó sus días en el Convento de San Francisco de
Lima el 14 de julio de 1610.
Oración: Señor, Dios
nuestro, que, por medio de san Francisco Solano, llevaste al seno de tu Iglesia
a muchos hombres de Hispanoamérica, por su intercesión y sus méritos llena
nuestros corazones de tu amor y conduce a todos los que te ignoran al
conocimiento del misterio de Cristo. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.
Para más información hacer clic acá.
(Directorio Franciscano – ACI Prensa – Catholic.net)
Santoral Católico:
San Camilo de Lelis
Presbítero y Fundador
Nació en Bucchianico, cerca de Chieti (Italia), el año 1550. Al principio,
siguiendo la profesión de su padre, abrazó la carrera militar, y llevó una vida
desordenada; pero después se convirtió a raíz de una conversación con un
capuchino y por dos veces comenzó su noviciado del que tuvo que salir por una
llaga en un pie. Tras la experiencia vivida en el Hospital de Santiago de Roma
y viendo el trato negligente que se prestaba a los enfermos, se consagró él
mismo a su cuidado y fundó la Congregación de los Clérigos Regulares Ministros
de los Enfermos (Camilos), elevada a la categoría de Orden religiosa por
Gregorio XIV, dedicada a levantar hospitales y atender de manera competente y
amorosa a los enfermos. Para mejor logar sus objetivos, realizó los estudios
pertinentes y recibió la ordenación sacerdotal en 1584. Presidió la Orden con
gran espíritu y entereza y logró una pronta difusión de la misma, para lo que
viajó incansablemente. Murió en Roma el 14 de julio de 1614. Es patrono de los
enfermos, hospitales y personal sanitario, junto con san Juan de Dios.
Oración: Oh Dios, que has
enaltecido a san Camilo de Lelis con el carisma singular del amor a los
enfermos, infunde en nosotros, por su intercesión, el espíritu de tu caridad,
para que, sirviéndote en nuestros hermanos, podamos llegar seguros a ti en la
hora de la muerte. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.
Para más información hacer clic acá.
(Directorio Franciscano – ACI Prensa – Catholic.net)
Pensamiento del día
«Cada uno pida al Señor que
le dé un afecto materno hacia su prójimo (…) Sirvan al enfermo con el amor de
una madre para con su único hijo enfermo y según el Espíritu Santo le sugiera
(…) Los enfermos son la pupila y el corazón de Dios (…) El enfermo -Cristo- es
mi amo y señor».
(SAN
CAMILO DE LELIS)
Tema del día:
Perseverancia
La perseverancia, muy
frecuentemente es coronada con el éxito. Veamos un deportista que, día tras día
entrena en su deporte, practica, y al final, obtiene su triunfo.
También en el bien los
cristianos debemos perseverar, para obtener al fin la corona de gloria que no
se marchitará jamás, el premio de la Gloria eterna en el Cielo.
Necesitamos como aliado
el tiempo, porque hasta la gota de agua que cae perseverantemente sobre la
piedra, con la ayuda del tiempo, llega a perforarla; así también si
perseveramos en el bien, en las buenas obras, en la virtud, hora tras hora, día
tras día, al final conseguiremos la santificación, porque como dice el dicho
popular: “Persevera y triunfarás”.
Y Dios nos ha dado el
tiempo de vida sobre la tierra, no para que lo malgastemos en frivolidades y
pasatiempos inútiles -y no pocas veces pecaminosos-, sino que nos ha dado el
tiempo para que lo aprovechemos en hacernos mejores con la ayuda de Dios.
Pensemos un poco en qué
estamos empleando el tiempo de misericordia que nos da Dios, que es el tiempo
de vida que tenemos sobre esta tierra, pues llegará el día de nuestra muerte y
lo que hayamos hecho o dejado de hacer, quedará sellado para siempre.
Recordemos que Dios es
infinitamente misericordioso, pero nosotros no tenemos todo el tiempo para
aprovechar esa misericordia divina, sino que sólo nos podemos beneficiar de
ella mientras vivimos en este cuerpo mortal.
¡Ay de nosotros si no
invocamos la Misericordia de Dios en el tiempo terreno de nuestra vida! Porque
luego de la muerte queda sólo la Justicia de Dios.
Reflexionemos a ver en
qué estamos gastando el tiempo de vida tan precioso que tenemos.
Recordemos también que
en la vida espiritual no hay estancamientos, pues o se avanza o se retrocede, o
se sube o se baja, pero uno nunca queda en el mismo grado de vida espiritual.
Luchemos porque nuestra
alma siempre vaya conquistando nuevos peldaños en la escala que lleva al
Paraíso, para que al final de nuestros días nos encontremos con un tesoro de
buenas obras y abundante gracia, para que volemos al Cielo a disfrutar de esa
fortuna.
Por ello la
perseverancia es lo más importante a tener en cuenta, pues es incluso más
importante que los dones de inteligencia y demás capacidades, ya que quien
tiene éstas últimas, pero le falta la perseverancia, constancia, buena
voluntad, no alcanzará el objetivo y fracasará en el tiempo y en la eternidad.
Es fácil a veces hacer
actos heroicos uno o dos días. Pero lo difícil es hacer el bien todos los días,
perseverando en los días grises de nuestra existencia, en la monotonía
cotidiana. ¡Cuántas veces nos damos por vencidos! ¡Cuántas veces dejamos lo que
hemos comenzado!
Es cierto que la
perseverancia es también un don de Dios, y además una respuesta nuestra. Es
nuestra voluntad la que debe perseverar, y Dios nos da sus ayudas para que
podamos hacerlo. Por eso quien quiere perseverar en el bien y en la virtud,
pero por su propia cuenta, sin acudir a los sacramentos, a la oración, muy
pronto estará desmoralizado.
Debemos buscar la
estabilidad, como Dios, que no cambia ni se muda, así debemos tratar de ser
nosotros ante los vaivenes de nuestro ánimo y voluntad. Con la ayuda de Dios lo
lograremos.
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Semillitas"
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que necesitan recibir la Buena Noticia del Salvador.
Y con los envíos por
email, cada día tenemos más dificultades para poder hacerlos, de modo que los
que se puedan pasar al Canal y dejar los emails, mucho mejor.
Hago un especial
agradecimiento a todas las personas que en estos días se han ido sumando al
canal, que en poco tiempo hemos superado los 450 miembros.
Meditaciones de “Pequeñas Semillitas”
En el norte de Italia, a principios de 1830, en un
suburbio de Turín, un joven solía visitar todos los días, en la iglesia
cercana, una imagen de la Santísima Virgen, Madre de los Dolores, traspasada
por siete espadas.
Una noche, tuvo la desgracia de cometer un pecado
mortal. Habiendo ido a la mañana siguiente a visitar a la Virgen Madre de las
Penas en su altar habitual, se sorprendió al ver, en lugar de siete, ocho
espadas en el Corazón de la Santísima Virgen.
Mientras consideraba este prodigio, una voz le
sugirió que era su pecado el que había agregado esa octava espada. Molesto y
arrepentido, inmediatamente se confesó y recuperó la paz del corazón. Lleno de
gratitud a la Santísima Virgen por su intercesión, volvió a la vida de la
gracia.
(Extracto de "Las Glorias de María" de san
Alfonso María de Ligorio)
🌸
La hermana de Santo Tomás de Aquino preguntó al santo qué hacía
falta para llegar a la santidad. Y él respondió que para ser santo hay que
querer.
Y esta es la verdad, ya que para llegar a la santidad hay que
querer llegar a la santidad. Cada día, cada hora, cada minuto, debemos tener la
voluntad firme de ser santos.
Por eso los ángeles en Belén cantaron “Gloria a Dios en las
alturas y en la tierra paz a los hombres de buena voluntad”. Quien tiene buena
voluntad, tendrá paz, logrará la salvación y la santidad, porque Dios ayuda a
quien quiere ser santo, ya que es el deseo de Dios que seamos santos.
No se trata de voluntarismo, ya que por nuestras propias fuerzas
no podemos llegar a ningún lado. Pero con nuestras fuerzas y asistidos por la
gracia santificante, somos todopoderosos, porque es el mismo Dios quien nos
ayuda. Y lo importante no es tanto “hacer” por nuestra cuenta, sino “dejar
hacer” a Dios en nosotros, abandonarnos a su voluntad.
No es complicado ser santos. No se reduce a hacer un determinado
número de prácticas piadosas, o de ejercicios espirituales o de meditación.
Porque la santidad, como Dios, es simple, es sencilla, y para alcanzarla
debemos ser muy simples y sencillos.
La clave está en amar. Amar a Dios con toda el alma, y al
prójimo como Dios nos ama. Amar es desear el bien a alguien. Entonces la
santidad es tratar de ser buenos, como Bueno es Dios. Y a pesar de que los
reveses del mundo quieran volvernos malos y resentidos, no hay que dejar
vencerse por el mal, sino vencer al mal con el bien, y así saldremos
vencedores.
Los cinco minutos de San Francisco
Julio: La oración
Día 14
Que lo vean los pobres y se alegren, busquen a Dios
y vivirá su alma. Que lo alaben el cielo y la tierra, el mar y cuanto en ellos
se mueve. Porque Dios salvará a Sión, y se reedificarán las ciudades de Judá. Y
habitarán allí y la adquirirán en herencia. Y el linaje de sus siervos la
poseerá y los que aman su nombre habitarán en ella.
(Textos seleccionados por Murray Bodo ofm)
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Bendiciones por tan hermosa labor de llevar el mensaje de La Palabra día con día.
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