sábado, 4 de julio de 2026

Pequeñas Semillitas 6367

PEQUEÑAS SEMILLITAS
 
Año 21 - Número 6367 ~ Sábado 4 de Julio de 2026
Desde la ciudad de Córdoba (Argentina)
¡Alabado sea Jesucristo!
Reconcíliate con la Vida. Para ser, al menos, un poco feliz, para tener sobre la tierra un pedacito de cielo, debes reconciliarte con la vida, con tu vida... ¡Tal como es ahora!
Debes aceptar tu trabajo, y aceptar también a las personas que te rodean, sus defectos y sus imperfecciones.
Debes disfrutar de tu marido, de tu mujer, aunque pienses que no has encontrado el marido ideal o la mujer ideal (que por otra parte, no creo que existan).
Debes contentarte con lo que tienes, con tu circunstancia, que no has escogido, con tu casa, con tus muebles, con tus vestidos, con tu situación, aunque en casa de tu vecino, al menos en apariencia, todo sea más bonito y mejor.
¡Reconcíliate con la Vida!
 
La Palabra de Dios
Lecturas del día
- SÁBADO 13 DEL TIEMPO ORDINARIO -
Primera Lectura: Amós 9, 11-15
 
Salmo: Sal 84, 9. 11-12. 13-14
 
Santo Evangelio: Mt 9,14-17
En aquel tiempo, se le acercan los discípulos de Juan y le dicen: «¿Por qué nosotros y los fariseos ayunamos, y tus discípulos no ayunan?». Jesús les dijo: «¿Pueden acaso los invitados a la boda ponerse tristes mientras el novio está con ellos? Días vendrán en que les será arrebatado el novio; entonces ayunarán. Nadie echa un remiendo de paño sin tundir en un vestido viejo, porque lo añadido tira del vestido, y se produce un desgarrón peor. Ni tampoco se echa vino nuevo en pellejos viejos; pues de otro modo, los pellejos revientan, el vino se derrama, y los pellejos se echan a perder; sino que el vino nuevo se echa en pellejos nuevos, y así ambos se conservan».
 
Comentario:
Hoy notamos cómo con Jesús comenzaron unos tiempos nuevos, una doctrina nueva, enseñada con autoridad, y cómo todas las cosas nuevas chocaban con la praxis y el ambiente dominante. Así, en las páginas que preceden al Evangelio que estamos contemplando, vemos a Jesús perdonando los pecados al paralítico y curando su enfermedad, mientras que los escribas se escandalizan; Jesús llamando a Mateo, cobrador de impuestos y comiendo con él y otros publicanos y pecadores, y los fariseos “subiéndose por las paredes”; y en el Evangelio de hoy son los discípulos de Juan quienes se acercan a Jesús porque no comprenden que Él y sus discípulos no ayunen.
Jesús, que no deja nunca a nadie sin respuesta, les dirá: «¿Pueden acaso los invitados a la boda ponerse tristes mientras el novio está con ellos? Días vendrán en que les será arrebatado el novio; entonces ayunarán» (Mt 9,15). El ayuno era, y es, una praxis penitencial que contribuye a «adquirir el dominio sobre nuestros instintos y la libertad del corazón» (Catecismo de la Iglesia, n. 2043) y a impetrar la misericordia divina. Pero en aquellos momentos, la misericordia y el amor infinito de Dios estaba en medio de ellos con la presencia de Jesús, el Verbo Encarnado. ¿Cómo podían ayunar? Sólo había una actitud posible: la alegría, el gozo por la presencia del Dios hecho hombre. ¿Cómo iban a ayunar si Jesús les había descubierto una manera nueva de relacionarse con Dios, un espíritu nuevo que rompía con todas aquellas maneras antiguas de hacer?
Hoy Jesús está: «Yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo» (Mt 28,20), y no está porque ha vuelto al Padre, y así clamamos: ¡Ven, Señor Jesús!
Estamos en tiempos de expectación. Por esto, nos conviene renovarnos cada día con el espíritu nuevo de Jesús, desprendernos de rutinas, ayunar de todo aquello que nos impida avanzar hacia una identificación plena con Cristo, hacia la santidad. «Justo es nuestro lloro —nuestro ayuno— si quemamos en deseos de verle» (San Agustín).
A Santa María le suplicamos que nos otorgue las gracias que necesitamos para vivir la alegría de sabernos hijos amados.
* Rev. D. Joaquim FORTUNY i Vizcarro (Cunit, Tarragona, España) © Textos de Evangeli.net – Imagen: Acción Católica General Málaga.
 
Santoral Católico:
Reina
Hija de Pedro III de Aragón y de Constanza de Sicilia, nació hacia 1270 en Zaragoza o en Barcelona; era nieta de Jaime I el Conquistador y sobrina de santa Isabel de Hungría, que le sirvió de modelo. Muy joven fue dada en matrimonio al rey de Portugal, don Dionís, del que tuvo dos hijos. Fortalecida con la oración y la práctica de las obras de misericordia, soportó con paciencia y humildad las infidelidades de su esposo y las tribulaciones provenientes, sobre todo, de los enfrentamientos entre sus familiares. Al morir su marido, a quien atendió personalmente con todo cariño en su última enfermedad, distribuyó sus bienes entre los pobres y quiso retirarse a un convento de clarisas; no pudo hacerlo por los problemas familiares y tomó el hábito de la Orden Tercera de San Francisco. Murió en Estremoz el 4 de julio de 1336, cuando viajaba tratando de establecer la paz entre su hijo y su nieto, reyes de Portugal y de Castilla respectivamente.
Oración: Oh Dios, que creas la paz y amas la caridad, tú que otorgaste a santa Isabel de Portugal la gracia de conciliar a los hombres enfrentados, muévenos, por su intercesión, a poner nuestros esfuerzos al servicio de la paz, para que merezcamos llamarnos hijos tuyos. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.
Para más información hacer clic acá.
(Directorio Franciscano – Píldoras de Fe – Catholic.net)
 
Pensamiento del día
«Ver a Jesús en la persona espiritualmente más pobre requiere un corazón puro. Cuanto más desfigurada esté la imagen de Dios en una persona, tanto más grandes deben ser la fe y la veneración en nuestra búsqueda del rostro de Jesús»
(SANTA TERESA DE CALCUTA)
 
Tema del día:
Por los pecadores
Hace un poco más de un mes fue 13 de mayo, día de la primera aparición de la Virgen de Fátima, y es bueno que tengamos en cuenta lo que la Virgen nos pidiera en esas apariciones, que es lo siguiente: "Rezad, rezad mucho y haced sacrificios por los pecadores, porque muchas almas van al infierno por no tener quién se sacrifique y rece por ellas".
 
Por eso no debemos dejar caer en saco roto lo que nuestra queridísima Madre del Cielo nos ha venido a pedir a los cristianos para que salvemos almas.
 
No debemos perder tiempo inútilmente, sino aprovecharlo para rezar más y ofrecer pequeños sacrificios por la conversión de los pecadores.
 
Sabemos que cada cosa que nos sucede se puede ofrecer a Dios. Si es penosa como una enfermedad o dolor, si es un sufrimiento moral o de alguna índole, estamos ciertos de que tiene un gran poder redentor si lo ofrecemos a Dios como expiación de nuestros pecados y los del mundo entero.
 
Aprovechemos todas las contrariedades y sinsabores que nos ofrece la vida cotidiana, para ofrecer cada cosa, cada acción, a Dios y a la Virgen para que Ellos las apliquen a la salvación de los pobres pecadores, evitándoles así el Infierno.
 
Es nuestra Madre quien nos pide que recemos mucho y hagamos sacrificios. ¿No oiremos la voz de nuestra querida Madre? Un buen hijo siempre escucha a su madre, y más cuando lo que ella pide es justo y santo. Y María, nuestra Madre del Cielo, nos pide una cosa justísima y santísima, que es que nos ofrezcamos para salvar almas.
 
Si a veces tenemos compasión por un animalito que sufre, o por un niño o adulto que están padeciendo por algún motivo, ¿no tendremos compasión de los pobres pecadores a quienes aguarda el sufrimiento eterno en el Infierno? Por supuesto que tendremos compasión de ellos y haremos todo lo que esté en nuestra mano para salvarlos del abismo infernal. Satanás no quiere eso y nos pondrá multitud de trabas, pero si ofrecemos todo lo que nos pase como sacrificio para este propósito de salvar pecadores, entonces todo, absolutamente todo se convertirá en medio e instrumento de redención para nuestros hermanos que viven en pecado.
 
Recordemos que dicen los santos que quien salva un alma, salva también la suya propia. ¿Y qué recompensa aguardará a quien salve cientos y miles de almas con la oración y el sacrificio?
 
Tenemos un tesoro inagotable para ofrecer por los pecadores y aumentar nuestra gloria futura y la gloria de Dios, porque Dios quiere que todos los hombres se salven y necesita nuestra ayuda para salvar a los hombres.
(Sitio Santísima Virgen)
 
Biblioteca de “Pequeñas Semillitas”
 
Contiene más de 400 artículos que han sido publicados
en algo más de veinte años de esta página,
y que podrás leer o bajar a tu dispositivo.
Para entrar en la Biblioteca hacer clic acá:
 
Meditaciones de “Pequeñas Semillitas”
La Virgen María, nuestra Madre, le decía al padre Esteban Gobi, fundador del ‘Movimiento sacerdotal mariano’, aprobado por la Iglesia: “A los niños les pido que crezcan en la virtud de la pureza. A los jóvenes les pido que se formen en el dominio de las pasiones con la oración y la vida de unión conmigo y que renuncien a ir a los cines y discotecas, donde hay un continuo peligro de ofender la virtud de la pureza. A los novios les pido que se abstengan de toda relación antes del matrimonio. A las familias les pido que se formen en el ejercicio de la castidad conyugal y nunca usen medios artificiales para impedir la vida” (13 de octubre de 1989).
En estos tiempos en que hay tanta pornografía y tanta inmoralidad, es importante protegerse bajo el manto de María y rezar el Rosario, que es un arma sencilla y humilde contra la soberbia de Satanás. Y, además, acudir frecuentemente a Jesús Eucaristía para recibir fuerza para seguir adelante. Algo importante es también el acudir a los santos y ángeles en demanda de ayuda. Y muy especialmente, pedir ayuda a todos nuestros familiares que estén ya en el cielo y a todos los ángeles de nuestra familia que han sido sus custodios a lo largo de los siglos. De vez en cuando, les recomiendo mandar celebrar una misa en honor de los ángeles de la familia y por todos los difuntos, incluidos los niños muertos sin bautismo. Que Dios haga de su familia, una gran familia para gloria de Dios.  (P. Ángel Peña)
🌸
Plegarias para el tiempo de enfermedad:
He aquí mi vida, Señor, quiero poner en ella amor para Ti. Esto, en apariencia, es poco glorioso; mi amor tendrá que manifestarse humildemente, por mi paciencia en soportar la monotonía de los días y el retorno incesante del mal. No tendré ni la gloria de sufrir bellamente, pues la enfermedad no permite ilusiones sobre los propios defectos.
Mi heroísmo consistirá en sonreír a pesar de todo, en aceptar mis imperfecciones, y sobre todo de aparecer ante los demás con mis debilidades.
Estaría satisfecho si logro: ser menos duro con los que me cuidan, compartir una palabra con mis vecinos de dolor, rezar por mis hermanos enfermos.
Todo esto es un trabajo muy duro, Señor; preferiría predicar el Evangelio en África, y sin duda me sería mucho más fácil; pero, ¿se trata de hacer lo que yo quiero o de cumplir vuestra voluntad, Señor?
(Padre Pedro Lyormet S. J.)
 
Los cinco minutos de San Francisco
Julio: La oración
Día 4
Francisco solía decir: “Si tú, Siervo de Dios, estás preocupado por algo, inmediatamente debes recurrir a la oración y permanecer ante el Señor hasta que te devuelva la alegría de su salvación”.
(Textos seleccionados por Murray Bodo ofm)
 
FELIPE
-Jardinero de Dios-
(el más pequeñito de todos)
 
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