domingo, 24 de mayo de 2026

Pequeñas Semillitas 6326

PEQUEÑAS SEMILLITAS
 
Año 21 - Número 6326 ~ Domingo 24 de Mayo de 2026
Desde la ciudad de Córdoba (Argentina)
¡Alabado sea Jesucristo!
Había sido en el Cenáculo donde Jesús les demostró su amor hasta el extremo, instituyendo la Eucaristía, la Nueva Alianza. Fue en el Cenáculo donde estaban reunidos ese domingo de resurrección, donde Jesús se les aparece y les llena de alegría. Y será en ese mismo lugar, a los cincuenta días, que descenderá el Espíritu Santo sobre ellos, como leemos en la primera lectura de la misa de hoy. Pentecostés fue la experiencia mística del amor de Dios. De toda la Iglesia, y de cada uno de sus miembros, como se simbolizó en las lenguas de fuego que recibieron cada uno personalmente. La Iglesia somos las personas con Cristo y con María, no los edificios. Y el Espíritu Santo desciende sobre nosotros, en el Bautismo, y en plenitud en el día que recibimos el sacramento de la Confirmación.
Ven, Espíritu Santo, llena los corazones de tus fieles, el mío. Enciende en mí el fuego de tu amor, para que te conozca a fondo, porque sólo en el amor se te conoce a Ti, Dios, Amor infinito.
 
La Palabra de Dios
Lecturas del día
- DOMINGO DE PENTECOSTÉS -
Primera Lectura: Hechos 2, 1-11
 
Salmo: Sal 103, 1ab y 24ac. 29bc-30. 31 y 34
 
Segunda Lectura: 1 Corintios 12, 3b-7. 12-13
 
Santo Evangelio: Jn 20,19-23
Al atardecer de aquel día, el primero de la semana, estando cerradas, por miedo a los judíos, las puertas del lugar donde se encontraban los discípulos, se presentó Jesús en medio de ellos y les dijo: «La paz con vosotros». Dicho esto, les mostró las manos y el costado. Los discípulos se alegraron de ver al Señor. Jesús les dijo otra vez: «La paz con vosotros. Como el Padre me envió, también yo os envío». Dicho esto, sopló sobre ellos y les dijo: «Recibid el Espíritu Santo. A quienes perdonéis los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los retengáis, les quedan retenidos».
 
Comentario:
Hoy, en el día de Pentecostés se realiza el cumplimiento de la promesa que Cristo había hecho a los Apóstoles. En la tarde del día de Pascua sopló sobre ellos y les dijo: «Recibid el Espíritu Santo» (Jn 20,22). La venida del Espíritu Santo el día de Pentecostés renueva y lleva a plenitud ese don de un modo solemne y con manifestaciones externas. Así culmina el misterio pascual.
El Espíritu que Jesús comunica, crea en el discípulo una nueva condición humana, y produce unidad. Cuando el orgullo del hombre le lleva a desafiar a Dios construyendo la torre de Babel, Dios confunde sus lenguas y no pueden entenderse. En Pentecostés sucede lo contrario: por gracia del Espíritu Santo, los Apóstoles son entendidos por gentes de las más diversas procedencias y lenguas.
El Espíritu Santo es el Maestro interior que guía al discípulo hacia la verdad, que le mueve a obrar el bien, que lo consuela en el dolor, que lo transforma interiormente, dándole una fuerza, una capacidad nuevas.
El primer día de Pentecostés de la era cristiana, los Apóstoles estaban reunidos en compañía de María, y estaban en oración. El recogimiento, la actitud orante es imprescindible para recibir el Espíritu. «De repente, un ruido del cielo, como de un viento recio, resonó en toda la casa donde se encontraban. Vieron aparecer unas lenguas, como llamaradas, que se repartían, posándose encima de cada uno» (Hch 2,2-3).
Todos quedaron llenos del Espíritu Santo, y se pusieron a predicar valientemente. Aquellos hombres atemorizados habían sido transformados en valientes predicadores que no temían la cárcel, ni la tortura, ni el martirio. No es extraño; la fuerza del Espíritu estaba en ellos.
El Espíritu Santo, Tercera Persona de la Santísima Trinidad, es el alma de mi alma, la vida de mi vida, el ser de mi ser; es mi santificador, el huésped de mi interior más profundo. Para llegar a la madurez en la vida de fe es preciso que la relación con Él sea cada vez más consciente, más personal. En esta celebración de Pentecostés abramos las puertas de nuestro interior de par en par.
* Mons. José Ángel SAIZ Meneses, Arzobispo de Sevilla (Sevilla, España) © Textos de Evangeli.net. Imagen: Misioneros Digitales Católicos.
 
Virgen María Auxiliadora
Todos los 24 de mayo la Iglesia conmemora a la Santísima Virgen, bajo su advocación de María, Auxilio de los Cristianos. Aunque este año, la celebración de esta advocación mariana queda en segundo plano porque domina la Solemnidad de Pentecostés.
La historia del establecimiento de la fiesta de María Auxiliadora se remonta a la Revolución Francesa, la cual había asestado un duro golpe a la Iglesia y desquiciado completamente a la religión cristiana. Cuando Napoleón Bonaparte asume el poder, restableció el catolicismo en Francia: anula las leyes revolucionarias de proscripción, permite a los sacerdotes regresar a sus iglesias y devuelve catedrales, parroquias y seminarios a obispos. Sin embargo, embriagado por sus triunfos y ambición desordenada, comenzó a exigir al Papa Pío VII algunas cosas que el Pontífice no podía conceder, dando lugar a nuevos conflictos con la Iglesia.
El Papa fue hecho prisionero en el castillo de Fontainebleau por el emperador francés y durante los cinco años que estuvo preso, dedicaba especialmente una parte del tiempo de sus oraciones a María Santísima, Auxilio de los Cristianos para que protegiese a la Iglesia perseguida, desgobernada y desamparada. Los ruegos del Papa fueron escuchados y en 1814 Napoleón firma su abdicación. En 1815, cuando la Iglesia había recuperado su posición y poder espiritual, el Papa para manifestar el agradecimiento de todo el orbe católico a la Virgen María, bajo su advocación de Auxilio de los Cristianos y como un expreso reconocimiento de la infalible protección de la Madre de Dios, instituyó la fiesta de María Auxiliadora en el día 24 de mayo para perpetuar el recuerdo de su entrada triunfal a Roma al volver de su cautiverio en Francia.
Para más información hacer clic acá.
(ACI Prensa – Catholic.net)
 
Palabras de San Juan Pablo II
«El fuego que Jesús ha traído es el fuego del Espíritu Santo, que quema todas las miserias humanas, todo el egoísmo miserable, todo pensamiento mezquino. Dejad que ese fuego arda en vuestros corazones. El Espíritu Santo obra en profundidad cuando encuentra un corazón humilde y lleno de fe. El Espíritu Santo hace reconocer sus inspiraciones mediante la paz íntima que ellas llevan al corazón. Las sugerencias del Espíritu Santo van en el sentido de la paz, no el sentido de la turbación»
 
Predicación del Evangelio:
Un viento fuerte y lenguas de fuego
Hoy, cincuenta días después de Pascua, celebramos la fiesta de Pentecostés, de reminiscencia hebrea. Aquel día, los israelitas ofrecían los primeros panes de la nueva cosecha y era como un memorial de la conclusión de la Alianza entre Yahveh e Israel. El Pentecostés cristiano, también cincuenta días después de la Pascua de resurrección, es la celebración de la venida del Espíritu Santo, conclusión igualmente, del proceso de la Nueva Alianza en el misterio de Jesús. En el lenguaje popular se la llama, a veces, Pascua granada como complemento de la Pascua florida, porque con la venida del Espíritu Santo, se han producido en la comunidad los frutos de la redención obrada por Jesús.
 
Los apóstoles se encontraban juntos, unidos en la caridad. De haberse dispersado el Espíritu Santo no habría bajado sobre ellos. Estando juntos, pues, en actitud de oración y de espera confiada, comenzaron luego a percibir los signos de la presencia divina. Los signos fueron un viento violento y unas como lenguas de fuego suspendidas sobre la cabeza de cada uno de ellos. El viento significa movimiento, para que entendamos que la presencia de Dios es activa, todo lo remueve, despierta de la modorra y arranca las ramas secas de la vida de los hombres; y el fuego significa calor, entusiasmo, amor.
 
Y quedaron llenos del Espíritu Santo. El Espíritu, que el libro del Génesis presenta como aleteando sobre las aguas turbulentas de los tiempos de la creación, revoloteaba aquel día sobre los corazones de aquellos hombres asustados, promoviendo una nueva creación, la del espíritu, la del nuevo reino anunciado por Jesús. Era el Espíritu Santo quien comenzaba a moverse entre las conciencias de la incipiente comunidad y el que acompaña a la Iglesia en el proceloso mar de los tiempos.
 
Y empezaron a hablar en lenguas extranjeras, cada uno en la lengua que el Espíritu le sugería. Se entiende que, iluminados por el Espíritu Santo, son capaces de decir aquello que puede entender toda persona de buena voluntad. Se cumple aquí aquello que Jesús había expresado, orando al Padre: Te doy gracias, Padre, porque has revelado a los pequeños y a los humildes, aquello que has escondido a sabios y creídos. Comprobamos aquí, de manera milagrosa quizás, la concesión de la sabiduría divina a los limpios de corazón, a los humildes, a los pobres de espíritu, a los pacíficos; en una palabra, a los escogidos de Dios.
 
San Pablo ha llegado a la conclusión de que todo progreso en el descubrimiento de la verdad es un don del Espíritu Santo; hasta tal punto que ni siquiera podemos llegar al acto de fe sin su ayuda. La frase de San Pablo es ésta: Nadie puede decir «Jesús es el Señor», si no es bajo la acción del Espíritu Santo. Nosotros, como privilegiados, somos los primeros que tenemos derecho al don prometido, puesto que hemos sido bautizados en un mismo Espíritu, para formar un solo cuerpo. Y todos hemos bebido de un solo Espíritu.
 
Mas, aunque formamos un solo cuerpo con Cristo por cabeza, hay diversidad de dones, pues, en cada uno se manifiesta el Espíritu para el bien común. Por consiguiente, puesto nuestro deseo y la buena voluntad, el Espíritu distribuye los dones como él quiere: a cada uno según sus propias condiciones y las funciones que ha de ejercer en la comunidad. Ahora mismo, en nuestro tiempo, el Espíritu está a la puerta esperando poderse dar. Todo depende de nuestra apertura y disponibilidad.
(Mons. Enric Prat – Imagen: Misioneros Digitales Católicos)
 
Meditación dominical
Pentecostés supuso un cambio radical: Se abrieron las “puertas cerradas”, se apagó el miedo con el soplo de aquel «viento recio» que llenó la casa donde se encontraban, y la todavía frágil barca de la Iglesia, con las velas hinchadas por el viento de Pentecostés, se hacía a la mar. Las «lenguas como llamaradas» fueron poniendo lumbre en sus corazones apagados, y haciéndose palabras encendidas en sus labios La tristeza se tornó en alegría. Desde entonces, la voz de Jesús, llevada por los evangelizadores de ayer y de hoy, sigue resonando en cada rincón de nuestro mundo. Es cosa de su Espíritu.
¿Qué podríamos decir en resumen del Espíritu Santo? Podemos declarar que el Espíritu Santo es Dios que viene a nosotros para ayudarnos a vivir como discípulos de Jesucristo. Él es el amor que nos une unos a otros en el Cuerpo de Cristo. También es el benefactor que nos permite resistir los vicios y practicar las virtudes. Él es la inspiración que nos mueve a hablar con los demás sobre Jesucristo. Finalmente, el Espíritu Santo es la fuente de vida nueva que nos purifica hoy de los pecados y en el día final reconstituirá nuestros cuerpos para disfrutar de la vida eterna.
 
Agradecimientos
Imaginemos que en el cielo hay dos oficinas diferentes para tratar lo relativo a las oraciones de las personas en la tierra:
Una es para receptar pedidos de diversas gracias, y allí los muchos ángeles que atienden trabajan intensamente y sin descanso por la cantidad de peticiones que llegan en todo momento.
La otra oficina es para recibir los agradecimientos por las gracias concedidas y en ella hay un par de ángeles aburridos porque prácticamente no les llega ningún mensaje de los hombres desde la tierra para dar gracias...
Desde esta sección de "Pequeñas Semillitas" pretendemos juntar una vez por semana (los domingos) todos los mensajes para la segunda oficina: agradecimientos por favores y gracias concedidas como respuesta a nuestros pedidos de oración.
 
💕 Desde Córdoba, Argentina, en nombre de Cecilia G., llega un agradecimiento a Dios y a las personas que rezaron por su cirugía, que estaba prevista para el 1 de junio, pero se adelantó y se realizó el 18 de mayo con muy buenos resultados. Ya está de alta en su casa.
 
💕 Desde España agradecen a Jesús y a la Santísima Virgen por la cirugía de Erika T. (argentina, 38 años), operada de urgencia por un aneurisma cerebral. Ya ha recuperado la conciencia y el habla, sigue delicada y continuando ahora la rehabilitación de kinesiología para la parte de su cuerpo que todavía no moviliza. Su embarazo de 4 meses no ha sufrido problemas y sigue adelante. Damos gracias a Dios y seguimos rezando por su recuperación total.
 
Oremos: Bendito seas, Dios mío, porque a pesar de ser yo indigno de toda ayuda, tu generosidad e infinita bondad nunca dejan de otorgar el bien aún a los ingratos y a los que se han apartado de ti. Conviértenos a ti, para que seamos agradecidos, humildes y piadosos, pues Tú eres nuestra salud, nuestra fortaleza y nuestra salvación.
 
Los cinco minutos de San Francisco
Mayo: Las mujeres santas
Día 24
Una vez Francisco y el  hermano León fueron juntos a Siena. Francisco estaba triste porque la gente se había mostrado muy poco cortés con ellos. Entonces empezó a pensar en su querida Asís, donde estaban sus hermanos espirituales y Clara, su querida hija en el Señor. Él sabía cuánto ella amaba la santa pobreza, hasta el punto de temer que se enfermara. Abrumado por estos pensamientos, sintió que no podía seguir adelante y, con su compañero, se detuvieron en  un lugar donde el camino conducía hacia el campo. Entonces se dirigieron a un pozo donde por un largo rato Francisco permaneció mirando el agua. Luego, levantó la cabeza y, lleno de alegría, le dijo al hermano León: “Hermano León, corderito de Dios, ¿sabes qué estaba mirando en el agua del pozo?” El hermano León respondió: “La luna que se refleja en ella”. “No hermano León, no estaba mirando la hermana Luna, sino el verdadero rostro de nuestra hermana Clara, por la misericordia de Dios. Su renuncia a todo es tan pura y llena de santa alegría, que mis temores desparecieron. Ahora sé que esa alegría perfecta la recibió de Dios. Ella es el fruto del don abundante de la santa pobreza”.
(Textos seleccionados por Murray Bodo ofm)
 
FELIPE
-Jardinero de Dios-
(el más pequeñito de todos)
 
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