jueves, 28 de mayo de 2026

Pequeñas Semillitas 6330

PEQUEÑAS SEMILLITAS
 
Año 21 - Número 6330 ~ Jueves 28 de Mayo de 2026
Desde la ciudad de Córdoba (Argentina)
¡Alabado sea Jesucristo!
Señor mío y Dios mío, te alabo y te bendigo por esta mañana en la que me permites una vez más abrir los ojos. Quiero, al iniciar mi día, pedirte una sola cosa: háblame. Quiero escucharte en este día, mi Señor; muchas veces las cosas superficiales roban mi atención y por eso no logro escucharte; por eso hoy te pido con convicción que me hables. Abre mis oídos a tus palabras para acogerlas de tal manera que ellas sean mi ruta de vida. Necesito escucharte, mi Señor, necesito que me digas si estoy haciendo las cosas bien, necesito saber si mis acciones son agradables a Ti. Si es necesario, corrígeme y sabré que es por mi bien. No permitas que me aparte de tu camino por cosas pasajeras; por el contrario, que pueda seguir dando la lucha por seguirte. Quiero estar atento a tus palabras hoy, quiero descubrir hoy tu voz. Confío en que solo Tú tienes palabras de vida eterna y por eso te pido con el corazón que me hables. Amén.
 
La Palabra de Dios
Lecturas del día
- JUEVES 8 DEL TIEMPO ORDINARIO -
Primera Lectura: 1 Pedro 2, 2-5. 9-12
 
Salmo: Sal 99, 2. 3. 4. 5
 
Santo Evangelio: Mc 10,46-52
En aquel tiempo, cuando Jesús salía de Jericó, acompañado de sus discípulos y de una gran muchedumbre, el hijo de Timeo (Bartimeo), un mendigo ciego, estaba sentado junto al camino. Al enterarse de que era Jesús de Nazaret, se puso a gritar: «¡Hijo de David, Jesús, ten compasión de mí!». Muchos le increpaban para que se callara. Pero él gritaba mucho más: «¡Hijo de David, ten compasión de mí!».
Jesús se detuvo y dijo: «Llamadle». Llaman al ciego, diciéndole: «¡Ánimo, levántate! Te llama». Y él, arrojando su manto, dio un brinco y vino donde Jesús. Jesús, dirigiéndose a él, le dijo: «¿Qué quieres que te haga?». El ciego le dijo: «Rabbuní, ¡que vea!». Jesús le dijo: «Vete, tu fe te ha salvado». Y al instante, recobró la vista y le seguía por el camino.
 
Comentario:
Hoy, Cristo nos sale al encuentro. Todos somos Bartimeo: ese invidente a cuya vera pasó Jesús y saltó gritando hasta que éste le hiciese caso. Quizás tengamos un nombre un poco más agraciado... pero nuestra humana flaqueza (moral) es semejante a la ceguera que sufría nuestro protagonista. Tampoco nosotros logramos ver que Cristo vive en nuestros hermanos y, así, los tratamos como los tratamos. Quizás no alcanzamos a ver en las injusticias sociales, en las estructuras de pecado, una llamada hiriente a nuestros ojos para un compromiso social. Tal vez no vislumbramos que «hay más alegría en dar que en recibir», que «nadie tiene mayor amor que el que da su vida por sus amigos» (Jn 15,13). Vemos borroso lo que es nítido: que los espejismos del mundo conducen a la frustración, y que las paradojas del Evangelio, tras la dificultad, producen fruto, realización y vida. Somos verdaderamente débiles visuales, no por eufemismo sino en realidad: nuestra voluntad debilitada por el pecado ofusca la verdad en nuestra inteligencia y escogemos lo que no nos conviene.
Solución: gritarle, es decir, orar humildemente «Jesús, ten compasión de mí» (Mc 10,48). Y gritar más cuanto más te increpen, te desanimen o te desanimes: «Muchos le increpaban para que se callara. Pero él gritaba mucho más…» (Mc 10,48). Gritar que es también pedir: «Maestro, que vea» (cf. Mc 10,51). Solución: dar, como él, un brinco en la fe, creer más allá de nuestras certezas, fiarse de quien nos amó, nos creó, y vino a redimirnos y se quedó con nosotros, en la Eucaristía.
San Juan Pablo II nos lo decía con su vida: sus largas horas de meditación —tantas que su Secretario decía que oraba “demasiado”— nos dicen a las claras que «el que ora cambia la historia».
* P. Ramón LOYOLA Paternina LC (Barcelona, España) © Textos de Evangeli.net – Imagen: Misioneros Digitales Católicos.
 
Santoral Católico:
Obispo
Nació en Autun (Borgoña, Francia) a comienzos del siglo VI. Recibió una sólida formación y se ordenó de sacerdote; después ingresó en el monasterio de San Sinforiano de Autun, del que sería abad. Fue hábil administrador de los bienes, promotor de la observancia de la Regla y de la austeridad, protector de los pobres. Lo nombraron obispo de París el año 556. Mientras personalmente conservaba el estilo de vida monástico, alivió la suerte de los pobres, edificó iglesias, trató de frenar las contiendas civiles, denunció los vicios de la corte, rigió su diócesis con sabiduría. Fundó el monasterio que llevaría su nombre: Saint-Germain-des-Prés. Murió el año 576.
Para más información hacer clic acá.
(Directorio Franciscano – ACI Prensa – Catholic.net)
 
Jesucristo sumo y eterno sacerdote
Hoy, primer jueves después de Pentecostés, se celebra a Jesucristo como Sumo y Eterno Sacerdote; el color litúrgico es el blanco o dorado, símbolo de la gloria y la alegría.
Se sugiere realizar una oración especial por todos los sacerdotes, especialmente por aquellos que están pasando por momentos de dificultad o desolación.
Es un día propicio para visitar el Santísimo Sacramento, si es posible, y hacer un acto de reparación y adoración.
Durante la Misa, pon especial atención al momento de la consagración, renovando tu fe en la presencia real de Cristo en la Eucaristía.
Al rezar el Gloria y el Credo, hazlo con particular devoción, uniendo tu voz a la de toda la Iglesia que hoy alaba a su Sumo Sacerdote.
Como gesto concreto, se puede ofrecer una comunión espiritual por quienes no pueden acercarse físicamente a recibir al Señor.
(Fuente: caminoyoración.org)
 
Pensamiento del día
 
mientras la verdad todavía se está poniendo los zapatos»
(MARK TWAIN)
 
Historias:
El Universo es obra de Dios
Hace muchísimos años, Sir Isaac Newton construyó una maqueta a escala del Sistema Solar. En su centro tenía una gruesa esfera dorada que representaba el sol, y a su alrededor giraban otras esferas más pequeñas en el extremo de varillas de diversa longitud, las cuales representaban los diferentes planetas entonces conocidos. Un dispositivo formado por ruedas dentadas y correas de transmisión los hacía girar perfectamente sincronizados alrededor del sol.
 
Cierto día, mientras Newton se encontraba estudiando el modelo, lo visitó un amigo que no creía en la explicación bíblica de la creación. Maravillado por tan genial mecanismo, mientras observaba cómo el científico los hacía avanzar en sus órbitas, exclamó:
 
- ¡Pero qué belleza! ¿Quién te lo construyó?
- Nadie - repuso Newton sin levantar la mirada.
- ¿Cómo que nadie? - preguntó el amigo.
- ¡Eso mismo! ¡Nadie! Todas estas ruedas, correas y mecanismos se juntaron por azar, y como por arte de magia comenzaron a girar en su órbita a la velocidad precisa.
 
El incrédulo captó el mensaje. Era una insensatez suponer que la maqueta había surgido de forma accidental. Más insensato todavía era aceptar la teoría de que la Tierra y el universo infinito son obra de la casualidad.
 
El insigne astrónomo Johannes Kepler (1571-1630) en la última página de su "Astronomia Nava" dejó escrito: «Antes de levantarme de esta mesa, sobre la que he hilvanado todas mis investigaciones, no me queda sino levantar mis manos y mis ojos al cielo, y dirigir una humilde plegaria al autor de toda luz:
 
«¡Oh Tú! que, por medio de las que has esparcido en la naturaleza, levantas nuestros deseos hasta la divina luz, a fin de que nos veamos un día transportados a la luz eterna de la gloria. Yo te agradezco, Señor y Creador, todas las alegrías que he sentido durante la contemplación de tus obras. He escrito estos renglones que contienen el resumen de todas mis labores, para proclamar ante el mundo la grandeza de tus obras...».
 
También decía: «Está cerca el día en que podremos leer a Dios en el libro de la Naturaleza con la misma claridad con que lo leemos en las Sagradas Escrituras, y contemplar gozosos la armonía de ambas revelaciones».
 
Merrill C. Tenney dijo: «Afirmar que un mundo tan complejo como el que habitamos es fruto del azar es tan ilógico como decir que los dramas de Shakespeare fueron compuestos por monos que jugueteaban en una imprenta».
 
Lord Kelvin (1824-1907), inventor británico, es conocido por la escala absoluta de temperaturas, por el primer cable transatlántico de telégrafo y por haber ayudado a formular la segunda ley de la termodinámica. Lord Kelvin dijo «Ciertamente el inicio de la vida en la Tierra no se debe a ningún fenómeno químico o eléctrico, ni a ninguna agrupación cristalina de moléculas. Debemos detenernos a contemplar cara a cara el misterio y el milagro de la creación de los seres vivientes».
 
El Dr. Arthur Compton, Premio Nobel de física, afirmó: «Para mí, la fe nace de comprender que una Inteligencia Suprema creó el universo y al hombre. No me resulta difícil tener esa fe, porque es indesmentible que todo plan es fruto de la inteligencia. Un universo que se despliega pleno de orden ante nuestros ojos corrobora la autenticidad de la afirmación más majestuosa que se haya hecho jamás: ‘En el principio Dios creó los cielos y la tierra’».
 
Robert Millikan (1868-1953, Premio Nobel de física) comentó: «Detrás de todo reloj tuvo que haber un relojero; asimismo, detrás de la intrincada precisión de este gran universo, ¡tuvo que haber un Dios planificador y Creador! ».
(Web Católico de Javier)
 
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Meditaciones de “Pequeñas Semillitas”
Era el 20 de septiembre de 1918, un poco antes del mediodía, un grito angustioso hizo correr a los frailes al Coro en la Capilla de Santa Maria de la Gracia.
¡Milagro! Padre Pío estaba extendido sobre el piso, como muerto, herido en las manos, en el corazón y los pies. De las heridas brotaba sangre.
Él mismo escribía: "Era la mañana del 20 del mes pasado, en el coro, después de la celebración de la Santa Misa, cuando fui sorprendido por un descanso, semejante a un dulce sueño... vi frente a mí a un misterioso personaje, me di cuenta de que mis manos, pies y costado estaban perforados y que brotaba sangre. Podéis imaginar el afán que experimenté entonces y que he venido experimentando continuamente casi todos los días. De la herida del corazón brota sangre constantemente, especialmente desde el jueves hasta el sábado...”
Rayos invisibles de amor, como dardos, habían salido de las 5 llagas santas del Crucifijo que se veía enfrente.
La noticia se difundió rápidamente por todo el mundo y provocó sentimientos de entusiasmo. Su fama de santo religioso que siempre había tenido, se volvió desbordante y atrajo la atención de las multitudes, suscitando inquietantes problemas para la Iglesia y para la ciencia.
Vinieron al Convento creyentes e incrédulos. Personalidades de todos los rangos se le acercaron: familias reales, grandes estadistas, altos prelados de la Iglesia, hombres de arte y de cultura y millones de personas de todas las razas. A todos Padre Pío les dio directrices para la vida de su espíritu y les enseñó con sus exhortaciones y su ejemplo, que la oración debe ser el fundamento de nuestra vida.
🌸
Una de las herejías más antiguas es el llamado “pelagianismo”, que consiste en creer que sólo contamos con nuestras propias fuerzas en la lucha por alcanzar la perfección y que el hombre, por lo tanto, se salva por sí mismo, sin deberle nada o muy poco al Señor y a su muerte en la Cruz. Esta falta de fe en la gracia de Dios se nota, entre otras cosas, en la disminución con que se frecuenta el sacramento de la confesión. Contra esta tendencia, tan actual, debemos reaccionar renovando nuestra fe en el Espíritu Santo y estando convencidos de que, si bien hay que poner todo lo que podamos de nuestra parte, no somos nosotros los que hacemos las cosas sino que es Dios el que las hace. Jesús quiere que no lo olvidemos y por eso en Pentecostés al dar el don del Espíritu Santo dio también el don del perdón de los pecados a través del sacramento de la penitencia. El Espíritu Santo, al que deberíamos llamar “Espíritu Santificador” actúa, entre otras formas, a través del don del perdón que recibimos al confesarnos, porque al ser perdonados renacemos a la santidad, volvemos a disfrutar de la comunión con Dios, participamos de la resurrección de Cristo.
Es Dios, como dijo María en las palabras dirigidas a su prima Isabel, el que hace maravillas y es capaz de hacerlas incluso con instrumentos tan frágiles y pobres como somos nosotros. Por eso es tan importante la confesión, porque es una proclamación de nuestra fe no sólo en el amor redentor de Cristo –que perdona nuestros pecados– sino también en que Él es capaz con su gracia, con su fuerza, de hacernos santos. Porque creemos en Él nos confesamos y seguimos luchando. Y porque luchamos venceremos. (P. Santiago Martín)
 
Los cinco minutos de San Francisco
Mayo: Las mujeres santas
Día 28
Durante un tiempo, a causa de la devoción que sentía por el Cordero de Dios, Francisco tuvo consigo en Roma un corderito, que entregó a la señora Jacoba de Settesoli, para que lo cuidara en su casa. El cordero, como si estuviera aleccionado por el santo en las cosas espirituales, no se alejaba de la señora, tanto cuando iba a la iglesia como cuando estaba en casa. Si por la mañana ella tardaba en levantarse, incorporándose junto a su cama, la empujaba con sus pequeños cuernos y la despertaba con sus balidos, exhortándola con sus gestos y movimientos a que se apresurara para ir a la iglesia. Por este motivo, la señora lo cuidaba con admiración y respeto.
(Textos seleccionados por Murray Bodo ofm)
 
FELIPE
-Jardinero de Dios-
(el más pequeñito de todos)
 
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