jueves, 21 de mayo de 2026

Pequeñas Semillitas 6323

PEQUEÑAS SEMILLITAS
 
Año 21 - Número 6323 ~ Jueves 21 de Mayo de 2026
Desde la ciudad de Córdoba (Argentina)
¡Alabado sea Jesucristo!
El Tiempo Pascual concluye en el quincuagésimo día, con el Domingo de Pentecostés, conmemorativo de la efusión del Espíritu Santo sobre los Apóstoles, de los comienzos de la Iglesia y del inicio de su misión a toda lengua, pueblo y nación. Exhortando a la oración y a la participación en la misión, el misterio de Pentecostés ilumina la piedad popular: también esta es una demostración continua de la presencia del Espíritu Santo en la Iglesia. Éste enciende en los corazones la fe, la esperanza y el amor, virtudes excelentes que dan valor a la piedad cristiana. El mismo Espíritu ennoblece las numerosas y variadas formas de transmitir el mensaje cristiano según la cultura y las costumbres de cualquier lugar, en cualquier momento histórico.
Como sucedió en aquel tiempo inicial de la Iglesia… como ocurrió en nuestro Bautismo y se ratificó en nuestra Confirmación… dispongamos el corazón para recibir al Espíritu Santo y que Él nos inunde con la llama del Amor.
 
La Palabra de Dios
Lecturas del día
- JUEVES 7 DE PASCUA -
Primera Lectura: Hechos 22, 30; 23, 6-11
 
Salmo: Sal 15, 1-2a y 5. 7-8. 9-10. 11
 
Santo Evangelio: Jn 17,20-26
En aquel tiempo, Jesús, alzando los ojos al cielo, dijo: «Padre santo, no ruego sólo por éstos, sino también por aquellos que, por medio de su palabra, creerán en mí, para que todos sean uno. Como tú, Padre, en mí y yo en ti, que ellos también sean uno en nosotros, para que el mundo crea que tú me has enviado. Yo les he dado la gloria que tú me diste, para que sean uno como nosotros somos uno: yo en ellos y tú en mí, para que sean perfectamente uno, y el mundo conozca que tú me has enviado y que los has amado a ellos como me has amado a mí.
»Padre, los que tú me has dado, quiero que donde yo esté estén también conmigo, para que contemplen mi gloria, la que me has dado, porque me has amado antes de la creación del mundo. Padre justo, el mundo no te ha conocido, pero yo te he conocido y éstos han conocido que tú me has enviado. Yo les he dado a conocer tu Nombre y se lo seguiré dando a conocer, para que el amor con que tú me has amado esté en ellos y yo en ellos».
 
Comentario:
Hoy, encontramos en el Evangelio un sólido fundamento para la confianza: «Padre santo, no ruego sólo por éstos, sino también por aquellos que (...) creerán en mí» (Jn 17,20). Es el Corazón de Jesús que, en la intimidad con los suyos, les abre los tesoros inagotables de su Amor. Quiere afianzar sus corazones apesadumbrados por el aire de despedida que tienen las palabras y gestos del Maestro durante la Última Cena. Es la oración indefectible de Jesús que sube al Padre pidiendo por ellos. ¡Cuánta seguridad y fortaleza encontrarán después en esta oración a lo largo de su misión apostólica! En medio de todas las dificultades y peligros que tuvieron que afrontar, esa oración les acompañará y será la fuente en la que encontrarán la fuerza y arrojo para dar testimonio de su fe con la entrega de la propia vida.
La contemplación de esta realidad, de esa oración de Jesús por los suyos, tiene que llegar también a nuestras vidas: «No ruego sólo por éstos, sino también por aquellos que (...) creerán en mí». Esas palabras atraviesan los siglos y llegan, con la misma intensidad con que fueron pronunciadas, hasta el corazón de todos y cada uno de los creyentes.
En el recuerdo de la última visita de San Juan Pablo II a España, encontramos en las palabras del Papa el eco de esa oración de Jesús por los suyos: «Con mis brazos abiertos os llevo a todos en mi corazón —dijo el Pontífice ante más de un millón de personas—. El recuerdo de estos días se hará oración pidiendo para vosotros la paz en fraterna convivencia, alentados por la esperanza cristiana que no defrauda». Y ya no tan cercano, otro Papa hacía una exhortación que nos llega al corazón después de muchos siglos: «No hay ningún enfermo a quien le sea negada la victoria de la cruz, ni hay nadie a quien no le ayude la oración de Cristo. Ya que si ésta fue de provecho para los que se ensañaron con Él, ¿cuánto más lo será para los que se convierten a Él?» (San León Magno).
* P. Joaquim PETIT Llimona, L.C. (Barcelona, España) © Textos de Evangeli.net – Imagen: Misioneros Digitales Católicos.
 
Santoral Católico:
Obispo y Fundador de los OMI
Nació en Aix-en-Provence (Francia) en 1782. Cuando estalló la Revolución Francesa, su familia, de la alta sociedad, tuvo que exiliarse a Italia, y, cuando en 1802 pudo regresar a su patria, estaba destrozada y en la miseria. Entró en el seminario San Sulpicio de París, y en 1811 era ordenado de sacerdote en Amiens. Vuelve a Aix de Provenza y ejerce su sacerdocio atendiendo a los prisioneros, los jóvenes, las domésticas y los campesinos. Pronto se le unen otros sacerdotes celosos. En 1826, el Papa aprueba su nueva Congregación Misioneros Oblatos de María Inmaculada (OMI), centrada en la formación espiritual profunda y en la vida comunitaria, al mismo tiempo que en la evangelización, extendida a las misiones extranjeras. Nombrado más tarde obispo de Marsella, tuvo que sufrir la hostilidad de las autoridades, pero logró renovar material y espiritualmente la vida de su diócesis y darle un gran impulso, al tiempo que cuidaba de sus Oblatos. Murió en Marsella el 21 de mayo de 1861.
Para más información hacer clic acá.
(Directorio Franciscano – YouTube – Catholic.net)
 
Pensamiento del día
«Darle a alguien todo tu amor nunca es garantía de que él también te amará; pero no esperes que te amen, solo espera que el amor crezca en el corazón de la otra persona. Y si no crece, sé feliz porque creció en el tuyo»
(SANTA TERESA DE CALCUTA)
 
Tema del día:
Oración al Santo Nombre de Jesús
Uno de los mayores promotores de la devoción al Santo Nombre de Jesús fue el sacerdote franciscano San Bernardino de Siena, cuya memoria litúrgica hemos celebrado ayer. Llegó incluso a crear un estandarte con el monograma IHS y lo llevaba consigo a todas partes. También le compuso una oración.
 
El Santo Nombre de Jesús
Predicaba sobre la reverencia hacia el Santo Nombre de Jesús y la necesidad de invocar su nombre en todas las cosas. En sus sermones, difundía su devoción en tablillas de madera de color dorado y azul, en las que estaba pintado o grabado el monograma IHS (Iesus Hominum Salvator) coronado por una cruz e inscrito en un sol, invitando a los fieles a llevarlo en el corazón y a grabarlo en las puertas de casas y edificios.
 
Sus detractores acusaron de idolatría esta devoción y a él de hereje, pero fue absuelto en 1426, después de ser convocado a Roma por el papa Martín V.
 
El santo fue un gran predicador, y después de una vida de entrega fiel a la predicación valiente y veraz, basada en oración y estudio, murió en L'Aquila el 20 de mayo de 1444.
 
Fue canonizado por el papa Nicolás V el 24 de mayo del año jubilar de 1450, solemnidad de Pentecostés.
 
A continuación se incluye una breve oración compuesta por san Bernardino de Siena en honor al nombre de Jesús, en la que nos ponemos bajo su cuidado más vigilante.
 
Oración:
"¡Jesús, Nombre lleno de gloria, gracia, amor y fuerza! Tú eres el refugio de los que se arrepienten, nuestro estandarte de batalla en esta vida, la medicina de las almas, el consuelo de los que lloran, el deleite de los que creen, la luz de los que predican la verdadera fe, la recompensa de los que trabajan, la curación de los enfermos.
A ti aspira nuestra devoción; por ti son recibidas nuestras oraciones; nos deleitamos en contemplarte. Oh Nombre de Jesús, tú eres la gloria de todos los santos por toda la eternidad. Amén".
(Philip Kosloski - Aleteia )
 
Meditaciones de “Pequeñas Semillitas”
Rafael Aita –amigo del P. Ángel Peña– tuvo una experiencia especial el 20 de enero de 1996. Dice así: Me sentí muy mal y perdí el conocimiento durante quince minutos. Comencé a desplazarme veloz por un túnel negro, oscuro y, al fondo del túnel, vi una luz. Una luz inmensa, majestuosa, muy fuerte, cuyos rayos caían sobre mí. La luz resplandeciente me cegaba y sus rayos parecían llegar a lo más profundo de mi ser. Cuando me acerqué más a la luz, la luz me recibió, me abrazó y sentí un amor infinito, una paz infinita, una felicidad infinita. ¡Cuánta ternura! ¡Nunca me imaginé que podría existir tanta felicidad! En ese mismo instante, pensé por fracciones de segundo en mi vida terrenal... y no quería volver, quería seguir ahí para siempre.
Era la ausencia total del temor y la protección total del Amor. Sentía que era Dios, que me abrazaba con su ternura infinita, y luego sentí que me decía: “Regresa, tu misión no ha terminado” y regresé y desperté. A partir de ese día, mi punto de vista sobre la vida ha cambiado. Siento gran necesidad de amar a Dios y al prójimo. Sé que Jesús está vivo y que nos espera y nos ama con una intensidad infinita. Ya no tengo miedo a la muerte. Y, ahora, la meta de mi vida es ser mejor de lo que he sido, cuando vuelva a encontrarme nuevamente con Jesús.
🌸
Hace mucho tiempo, un sargento de un batallón insultaba y reprendía fuertemente a los soldados, que no podían sacar un vehículo atascado en el fango.
En ese momento se presentó un señor de figura alta y delgada.  Observó la situación y preguntó al sargento por qué no ayudaba a los soldados.
- Por qué he de hacerlo?  Yo soy el sargento, contestó con altanería.
Sin pérdida de tiempo, el hombre recién llegado, alto y flacucho, se quitó la chaqueta y se unió a los soldados en la dura faena de sacar el vehículo del lodazal en que estaba sumergido.
Terminada la tarea, ese hombre se lavó las manos en un pozo de agua, se puso la chaqueta y dijo al sargento:
- Cuando usted necesite de mi ayuda, le ruego me llame, que con mucho gusto le ayudaría.
- Y ¿quién es usted? - le preguntó el sargento:
- Yo soy Abraham Lincoln, presidente de la Nación.
 
Los cinco minutos de San Francisco
Mayo: Las mujeres santas
Día 21
Porque Cristo es el esplendor de la gloria eterna, la irradiación de la luz eterna y el espejo sin mancha, mírate en ese espejo cada día. Reina y esposa de Jesucristo, observa continuamente tu aspecto en Él, para que puedas descubrir si dentro y fuera te has vestido con hermosas ropas y te has adornado con las flores y joyas de todas las virtudes propias de las hijas y castas novias del altísimo Rey. En efecto, la bendita pobreza, la santa humildad y la inefable caridad se reflejarán en este espejo y, con la gracia de Dios, podrás contemplarlas en todos sus aspectos.
(Textos seleccionados por Murray Bodo ofm)
 
FELIPE
-Jardinero de Dios-
(el más pequeñito de todos)
 
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