martes, 3 de febrero de 2015

Pequeñas Semillitas 2590

PEQUEÑAS SEMILLITAS

Año 10 - Número 2590 ~ Martes 3 de Febrero de 2015
Desde la ciudad de Córdoba (Argentina)
Alabado sea Jesucristo…
Al enfrentar la pérdida de un ser amado, nuestros corazones claman en el dolor de la soledad y no son consolados con respuestas fáciles. Nuestros corazones nos dicen que se supone que vivamos, no que muramos. Se supone que expresemos vida. Y cuando alguien no lo hace, nos preguntamos por qué.
Para comprender el significado de la muerte, debemos comprender el significado de la vida. Al mirar a la vida, vemos que las cosas pueden cambiar. Pero aunque todas las cosas cambian, nada perece.
Es esto verdad en el mundo de las cosas. ¡Cuánto más cierto es en el mundo de la mente! El alma tiene una sustancia propia, no menos permanente por el hecho de ser inmaterial, no menos real por el hecho de ser invisible. No podemos medirla con un calibrador ni pesarla en una balanza. No podemos tocarla con los dedos ni verla con los ojos. Pero está allí, real y sustancial. Cambia, pero no perece.
La muerte es una puerta por medio de la cual pasamos a otra habitación. Es un descanso entre dos notas de una sinfonía inconclusa. Es una página que pasamos a un nuevo capítulo en el libro de la vida. No es el fin; es un nuevo comienzo. No es el otoño ni la noche; es otro amanecer.
© James Dillet Freeman

¡Buenos días!

Urbanidad y cortesía
“Urbanidad y buenos modales abren puertas principales”, dice un refrán español. La convivencia humana se hace más fácil y agradable si, además de la sinceridad y sencillez del trato, procuramos no molestar con modales o expresiones que hieren la sensibilidad de los demás. Un talante afable, sereno, respetuoso es bien recibido por todos.

Jaimito llegó a la escuela tan sucio como el día anterior se había ido a su casa.
La maestra se indigna:
— Decime, ¿no se lavan ustedes en casa?
— No hace falta. Nos reconocemos por la voz.

Los santos han visto en la cortesía como el perfume y la crema de la caridad. La presentan como un efecto del verdadero amor por los demás. Resulta a veces que ciertas expresiones ordinarias, ciertos modos descomedidos, ofenden tanto como injurias. Que el respeto al prójimo sea tu norma. 
Enviado por el P. Natalio

La Palabra de Dios:
Evangelio de hoy
En aquel tiempo, Jesús pasó de nuevo en la barca a la otra orilla y se aglomeró junto a Él mucha gente; Él estaba a la orilla del mar. Llega uno de los jefes de la sinagoga, llamado Jairo, y al verle, cae a sus pies, y le suplica con insistencia diciendo: «Mi hija está a punto de morir; ven, impón tus manos sobre ella, para que se salve y viva». Y se fue con él. Le seguía un gran gentío que le oprimía.
Entonces, una mujer que padecía flujo de sangre desde hacía doce años, y que había sufrido mucho con muchos médicos y había gastado todos sus bienes sin provecho alguno, antes bien, yendo a peor, habiendo oído lo que se decía de Jesús, se acercó por detrás entre la gente y tocó su manto. Pues decía: «Si logro tocar aunque sólo sea sus vestidos, me salvaré». Inmediatamente se le secó la fuente de sangre y sintió en su cuerpo que quedaba sana del mal. Al instante, Jesús, dándose cuenta de la fuerza que había salido de Él, se volvió entre la gente y decía: «¿Quién me ha tocado los vestidos?». Sus discípulos le contestaron: «Estás viendo que la gente te oprime y preguntas: ‘¿Quién me ha tocado?’». Pero Él miraba a su alrededor para descubrir a la que lo había hecho. Entonces, la mujer, viendo lo que le había sucedido, se acercó atemorizada y temblorosa, se postró ante Él y le contó toda la verdad. Él le dijo: «Hija, tu fe te ha salvado; vete en paz y queda curada de tu enfermedad».
Mientras estaba hablando llegan de la casa del jefe de la sinagoga unos diciendo: «Tu hija ha muerto; ¿a qué molestar ya al Maestro?». Jesús que oyó lo que habían dicho, dice al jefe de la sinagoga: «No temas; solamente ten fe». Y no permitió que nadie le acompañara, a no ser Pedro, Santiago y Juan, el hermano de Santiago. Llegan a la casa del jefe de la sinagoga y observa el alboroto, unos que lloraban y otros que daban grandes alaridos. Entra y les dice: «¿Por qué alborotáis y lloráis? La niña no ha muerto; está dormida». Y se burlaban de Él. Pero Él después de echar fuera a todos, toma consigo al padre de la niña, a la madre y a los suyos, y entra donde estaba la niña. Y tomando la mano de la niña, le dice: «Talitá kum», que quiere decir: «Muchacha, a ti te digo, levántate». La muchacha se levantó al instante y se puso a andar, pues tenía doce años. Quedaron fuera de sí, llenos de estupor. Y les insistió mucho en que nadie lo supiera; y les dijo que le dieran a ella de comer. (Mc 5,21-43)

Comentario
Hoy el Evangelio nos presenta dos milagros de Jesús que nos hablan de la fe de dos personas bien distintas. Tanto Jairo —uno de los jefes de la sinagoga— como aquella mujer enferma muestran una gran fe: Jairo está seguro de que Jesús puede curar a su hija, mientras que aquella buena mujer confía en que un mínimo de contacto con la ropa de Jesús será suficiente para liberarla de una enfermedad muy grave. Y Jesús, porque son personas de fe, les concede el favor que habían ido a buscar.
La primera fue ella, aquella que pensaba que no era digna de que Jesús le dedicara tiempo, la que no se atrevía a molestar al Maestro ni a aquellos judíos tan influyentes. Sin hacer ruido, se acerca y, tocando la borla del manto de Jesús, “arranca” su curación y ella enseguida lo nota en su cuerpo. Pero Jesús, que sabe lo que ha pasado, no la quiere dejar marchar sin dirigirle unas palabras: «Hija, tu fe te ha salvado; vete en paz y queda curada de tu enfermedad» (Mc 5,34).
A Jairo, Jesús le pide una fe todavía más grande. Como ya Dios había hecho con Abraham en el Antiguo Testamento, pedirá una fe contra toda esperanza, la fe de las cosas imposibles. Le comunicaron a Jairo la terrible noticia de que su hijita acababa de morir. Nos podemos imaginar el gran dolor que le invadiría en aquel momento, y quizá la tentación de la desesperación. Y Jesús, que lo había oído, le dice: «No temas, solamente ten fe» (Mc 5,36). Y como aquellos patriarcas antiguos, creyendo contra toda esperanza, vio cómo Jesús devolvía la vida a su amada hija.
Dos grandes lecciones de fe para nosotros. Desde las páginas del Evangelio, Jairo y la mujer que sufría hemorragias, juntamente con tantos otros, nos hablan de la necesidad de tener una fe inconmovible. Podemos hacer nuestra aquella bonita exclamación evangélica: «Creo, Señor, ayuda mi incredulidad» (Mc 9,24).
Rev. D. Francesc PERARNAU i Cañellas (Girona, España)

Santoral Católico:
San Blas
Obispo y Mártir
Nació en Sebaste (Armenia) en la segunda mitad del siglo III. Según la tradición fue médico y cristiano ejemplar. Lo eligieron obispo de su ciudad natal, y fue pastor prudente y celoso, intrépido protector de sus fieles en las terribles persecuciones del Imperio Romano de principios del siglo IV. Tuvo que huir a las montañas donde se entregó a la penitencia y la contemplación. Lo apresaron, y su traslado ante el prefecto constituyó una apoteosis popular, acompañada de milagros. Ante su negativa a renunciar a la fe, lo sometieron a toda clase de tormentos, y murió decapitado en su ciudad natal, con toda probabilidad el año 316. Su culto se extendió por toda Europa y es invocado como intercesor en las enfermedades de garganta.
Oración: Escucha, Señor, las súplicas de tu pueblo, que hoy te invoca apoyado en la protección de tu mártir san Blas: concédenos, por sus méritos, la paz en esta vida y el premio de la vida eterna. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.
© Directorio Franciscano    

La frase de hoy

"Dios no manda imposibles,
sino que al mandar
avisa que hagas lo que puedas
y pidas lo que no puedas
y ayuda para que puedas"
~ San Agustín ~

Tema del día:
Mirando hacia el pasado
Cuando miramos al cielo en una noche estrellada, estamos mirando hacia el pasado.

Sí, efectivamente, al mirar las estrellas, las estamos viendo cómo eran hace años, incluso miles de años atrás en el tiempo.

¿Y por qué sucede esto así?

Porque la velocidad de la luz es de 300.000 kilómetros por segundo, y si bien es una velocidad asombrosa, sucede que las estrellas están tan lejanas de nosotros, que la luz emitida por ellas tarda años, siglos y milenios en llegar hasta la Tierra, hasta nosotros.

Por eso las distancias estelares se miden en años luz, es decir, el camino recorrido por la luz en un año, alrededor de 10 billones de kilómetros.

Por ejemplo la estrella más cercana a la Tierra es la llamada Alfa Centauro que está a más de 40 billones de kilómetros de la Tierra, por lo que la luz que sale de esa estrella tarda unos 4 años en llegar a nosotros. De modo que si una noche clara de luna, pudiéramos mirar hacia esa estrella, la estaríamos viendo como era hace cuatro años atrás, pues la luz que llega a nuestra retina, partió de la estrella hace cuatro años.

Pero eso no es todo, porque hay estrellas que están muchísimo más lejanas, y la mayor parte de las que vemos en las noches estrelladas, están a cientos de años luz, por lo que las estamos viendo tal cual como eran hace cientos de años.

El mismo sol incluso, no lo vemos tal cual es ahora, sino como era hace unos 8 minutos y 20 segundos atrás, pues se encuentra a 150 millones de kilómetros de la Tierra, y la luz que parte del sol tarda en recorrer el camino hasta la Tierra, ese tiempo de 8 minutos 20 segundos. De modo que si en este instante el sol se pusiera rojo, nosotros en la Tierra lo veríamos recién a los 8 minutos y 20 segundos.

Cosas interesantes que es bueno meditar, para alabar a Dios que ha hecho las cosas tan maravillosas, las estrellas tan enormes y las distancias entre ellas tan siderales.

Así que recordemos que cuando una noche fresca salgamos al patio de nuestra casa y miremos el cielo estrellado, estaremos mirando hacia el pasado remoto.
© Un rincón en la web

Pedidos de oración
Pedimos oración por la Santa Iglesia Católica; por el Papa Francisco, por el Papa Emérito Benedicto, por los obispos, sacerdotes, diáconos, seminaristas, catequistas y todos los que componemos el cuerpo místico de Cristo; por la unión de los cristianos para que seamos uno, así como Dios Padre y nuestro Señor Jesucristo son Uno junto con el Espíritu Santo; por las misiones; por el triunfo del Sagrado Corazón de Jesús y del Inmaculado Corazón de María;  por la conversión de todos los pueblos; por la Paz en el mundo; por nuestros hermanos sufrientes por diversos motivos especialmente por las enfermedades, el abandono, la carencia de afecto, la falta de trabajo, el hambre y la pobreza; por los presos políticos y la falta de libertad en muchos países del mundo; por la unión de las familias, la fidelidad de los matrimonios y por más inclinación de los jóvenes hacia este sacramento; por el aumento de las vocaciones sacerdotales y religiosas; y por las Benditas Almas del Purgatorio.

Pedimos oración para María Alejandra, que vive en Managua, Nicaragua, y padece un problema neurológico denominado crisis de ausencia, que es una forma menor de epilepsia, rogando al Buen Jesús que la asista para que pueda superar esta enfermedad.

Pedimos oración por el recuerdo del cumpleaños (hoy) de Elisardo Raúl López, para quien su hermana dedica estas palabras: "Que hoy te encuentres gozando de la compañía del Señor, que junto a María y los ángeles goces de la Paz eterna y todo su amor, te recuerda y te quiere con toda su alma, tu hermana Cecilia."

Pedimos oración por el descanso eterno del alma de Sor Rosario, de las hermanas clarisas de Vic, España, a quien el Señor llamó a su presencia ayer, día de la Vida Consagrada.

Pedimos oración por el eterno descanso del alma de Fernando Ll. de México, a quien el Señor ha llamado a su lado.

Al cumplirse hoy ocho años de su pascua al cielo, pido una oración por el alma de mi padre, Don Felipe.

Tú quisiste, Señor, que tu Hijo unigénito soportara nuestras debilidades,
para poner de manifiesto el valor de la enfermedad y la paciencia;
escucha ahora las plegarias que te dirigimos por nuestros hermanos enfermos
y concede a cuantos se hallan sometidos al dolor, la aflicción o la enfermedad,
la gracia de sentirse elegidos entre aquellos que tu hijo ha llamado dichosos,
y de saberse unidos a la pasión de Cristo para la redención del mundo.
Te lo pedimos por Cristo nuestro Señor.
Amén

Unidos a María
Nuestra confianza en María tiene que ser muy grande, porque Ella es la Madre de la Misericordia y quiere que nos salvemos y hará todo por salvarnos. No dudemos nunca de acudir a los brazos de esta Madre amorosísima, aunque nuestros pecados sean rojos como la grana y numerosos como las arenas del mar, Ella encontrará la forma de reconciliarnos con Dios, con su Hijo, y cantaremos felices a su lado por toda la eternidad, alabándola y agradeciéndole por siempre la merced que nos ha hecho al salvarnos de las fauces del Infierno que quería devorarnos. Recordemos que María en bondad es sólo inferior a Dios y, en cierto modo, Ella tiene dulzuras que Dios no tiene, pues por algo ha arrebatado el Corazón de Dios y es la obra maestra de la Santísima Trinidad.
Jardinero de Dios
-el más pequeñito de todos-

lunes, 2 de febrero de 2015

Pequeñas Semillitas 2589

PEQUEÑAS SEMILLITAS

Año 10 - Número 2589 ~ Lunes 2 de Febrero de 2015
Desde la ciudad de Córdoba (Argentina)
Alabado sea Jesucristo…
Hoy es un día de celebración importante dentro de la Iglesia. Por un lado es la Fiesta de la Presentación del Señor en el templo, tal como se refiere en el Evangelio de Lucas y como se explica dentro de esta edición de “Pequeñas Semillitas”. Asimismo es la Fiesta de la Purificación de la Virgen María (40 días después del parto) llamada también Fiesta de la Candelaria o de la Virgen de la Candelaria, patrona del archipiélago canario (Información adicional clic acá)
Y también hoy se celebra la Jornada Mundial de la Vida Consagrada instituida por San Juan Pablo II en 1997 y que se viene celebrando desde aquel año el 2 de febrero, «quiere ayudar -dice el Papa- a toda la Iglesia a valorar cada vez más el testimonio de quienes han elegido seguir a Cristo de cerca mediante la práctica de los consejos evangélicos y, al mismo tiempo, quiere ser para las personas consagradas una ocasión propicia para renovar los propósitos y reavivar los sentimientos que deben inspirar su entrega al Señor».
Según el mismo Pontífice, las finalidades de la Jornada son tres: 1) alabar más solemnemente al Señor y darle gracias por el gran don de la vida consagrada; 2) promover en todo el pueblo de Dios el conocimiento y la estima de la vida consagrada; 3) que las personas consagradas celebren juntas y solemnemente las maravillas que el Señor ha realizado en ellas.
«La Jornada -establece el Papa- se celebrará en la fiesta en que se hace memoria de la presentación que María y José hicieron de Jesús en el templo "para ofrecerlo al Señor" (Lc 2,22)»

¡Buenos días!

La taza de te
Elimina hoy de tu agenda dos días: ayer y mañana. Ayer fue para aprender y mañana será la consecuencia de lo que hoy puedas realizar. Hoy es la ocasión para enfrentarte a la vida con la convicción de que este día jamás volverá. Opone hoy resistencia al pesimismo y conquista al mundo con una sonrisa, con la actitud positiva de esperar siempre lo mejor.

Sólo siendo consciente del presente, disfrutarás una taza de te: tus manos sentirán el calor de la taza; sólo en el presente, aspirarás el aroma del té, saborearás su dulzura y llegarás a apreciar su exquisitez. Si estás obsesionado por el pasado o preocupado por el futuro, dejarás escapar la oportunidad de disfrutar una buena taza de té. Cuando mires el interior de la taza, su contenido ya habrá desaparecido. Con la vida, ocurre lo mismo. Si no vives plenamente el presente, en un abrir y cerrar de ojos, la vida se te habrá escapado. Suelta el pasado y no te inquietes por el futuro. Sólo así experimentarás la alegría de vivir.

Si esperas el momento oportuno de hacer algo verdaderamente grande, ¿cuántas veces en tu vida se te presentarán ocasiones semejantes? Aprovecha las ocasiones que te ofrece cada día para realizar acciones ordinarias de manera extraordinaria. Cada tarea te permite dedicarte con lo mejor de ti mismo, madurar y vivir a pleno.
Enviado por el P. Natalio

La Palabra de Dios:
Evangelio de hoy
Cuando se cumplieron los días de la purificación de ellos, según la Ley de Moisés, llevaron a Jesús a Jerusalén para presentarle al Señor, como está escrito en la Ley del Señor: «Todo varón primogénito será consagrado al Señor» y para ofrecer en sacrificio un par de tórtolas o dos pichones, conforme a lo que se dice en la Ley del Señor.
Y he aquí que había en Jerusalén un hombre llamado Simeón; este hombre era justo y piadoso, y esperaba la consolación de Israel; y estaba en él el Espíritu Santo. Le había sido revelado por el Espíritu Santo que no vería la muerte antes de haber visto al Cristo del Señor. Movido por el Espíritu, vino al Templo; y cuando los padres introdujeron al niño Jesús, para cumplir lo que la Ley prescribía sobre Él, le tomó en brazos y bendijo a Dios diciendo: «Ahora, Señor, puedes, según tu palabra, dejar que tu siervo se vaya en paz; porque han visto mis ojos tu salvación, la que has preparado a la vista de todos los pueblos, luz para iluminar a los gentiles y gloria de tu pueblo Israel». Su padre y su madre estaban admirados de lo que se decía de Él.
Simeón les bendijo y dijo a María, su madre: «Éste está puesto para caída y elevación de muchos en Israel, y para ser señal de contradicción —¡y a ti misma una espada te atravesará el alma!— a fin de que queden al descubierto las intenciones de muchos corazones».
Había también una profetisa, Ana, hija de Fanuel, de la tribu de Aser, de edad avanzada; después de casarse había vivido siete años con su marido, y permaneció viuda hasta los ochenta y cuatro años; no se apartaba del Templo, sirviendo a Dios noche y día en ayunos y oraciones. Como se presentase en aquella misma hora, alababa a Dios y hablaba del Niño a todos los que esperaban la redención de Jerusalén. Así que cumplieron todas las cosas según la Ley del Señor, volvieron a Galilea, a su ciudad de Nazaret. El Niño crecía y se fortalecía, llenándose de sabiduría; y la gracia de Dios estaba sobre Él. (Lc 2,22-40)

Comentario
Hoy, aguantando el frío del invierno, Simeón aguarda la llegada del Mesías. Hace quinientos años, cuando se comenzaba a levantar el Templo, hubo una penuria tan grande que los constructores se desanimaron. Fue entonces cuando Ageo profetizó: «La gloria de este templo será más grande que la del anterior, dice el Señor del universo, y en este lugar yo daré la paz» (Ag 2,9); y añadió que «los tesoros más preciados de todas las naciones vendrán aquí» (Ag 2,7). Frase que admite diversos significados: «el más preciado», dirán algunos, «el deseado de todas las naciones», afirmará san Jerónimo.
A Simeón «le había sido revelado por el Espíritu Santo que no vería la muerte antes de haber visto al Cristo del Señor» (Lc 2,26), y hoy, «movido por el Espíritu», ha subido al Templo. Él no es levita, ni escriba, ni doctor de la Ley, tan sólo es un hombre «justo y piadoso, y esperaba la consolación de Israel» (Lc 2,25). Pero el Espíritu sopla allí donde quiere (cf. Jn 3,8).
Ahora comprueba con extrañeza que no se ha hecho ningún preparativo, no se ven banderas, ni guirnaldas, ni escudos en ningún sitio. José y María cruzan la explanada llevando el Niño en brazos. «¡Puertas, levantad vuestros dinteles, alzaos, portones antiguos, para que entre el rey de la gloria!» (Sal 24,7), clama el salmista.
Simeón se avanza a saludar a la Madre con los brazos extendidos, recibe al Niño y bendice a Dios, diciendo: «Ahora, Señor, puedes, según tu palabra, dejar que tu siervo se vaya en paz; porque han visto mis ojos tu salvación, la que has preparado a la vista de todos los pueblos, luz para iluminar a los gentiles y gloria de tu pueblo Israel» (Lc 2,29-32).
Después dice a María: «¡y a ti misma una espada te atravesará el alma!» (Lc 2,35). ¡Madre!, —le digo— cuando llegue el momento de ir a la casa del Padre, llévame en brazos como a Jesús, que también yo soy hijo tuyo y niño.
Rev. D. Lluís RAVENTÓS i Artés (Tarragona, España)

Santoral Católico:
La Presentación del Señor
Esta fiesta, que se llama también "La Candelaria", celebra el episodio que narra san Lucas. Cuando llegó el tiempo de la purificación de María, a los 40 días del parto, llevaron a Jesús a Jerusalén para presentarlo al Señor y así cumplir su santa Ley. En el templo les salió al encuentro el anciano Simeón, hombre justo y que esperaba la consolación de Israel. El anciano anunció a María su participación en la Pasión de su Hijo, y proclamó a éste "luz para alumbrar a las naciones". De ahí que los fieles, en la liturgia de hoy, salgan al encuentro del Señor con velas en sus manos y aclamándolo con alegría. Es una fiesta fundamentalmente del Señor, pero también celebra a María, vinculada al protagonismo de Jesús en este acontecimiento por el que es reconocido como Salvador y Mesías.
Oración: Dios todopoderoso y eterno, te rogamos humildemente que, así como tu Hijo unigénito, revestido de nuestra humanidad, ha sido presentado hoy en el templo, nos concedas, de igual modo, a nosotros la gracia de ser presentados delante de ti con el alma limpia. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.
© Directorio Franciscano    

La frase de  hoy

«¡Los jóvenes María y José, llevaron a su recién nacido, Cristo Luz del mundo, al Templo de Jerusalén con la alegría de caminar en la Ley del Señor! […] en el centro está Jesús, que nos atrae al Templo, a la Iglesia, donde podemos encontrarlo, reconocerlo, acogerlo, abrazarlo»

Tema del día:
Presentación y profecía
La fiesta de la Presentación del Señor en el templo, cuarenta días después de su nacimiento, pone ante nuestros ojos un momento particular de la vida de la Sagrada Familia: según la ley mosaica, María y José llevan al niño Jesús al templo de Jerusalén para ofrecerlo al Señor (cf. Lc 2,22). Simeón y Ana, inspirados por Dios, reconocen en aquel Niño al Mesías tan esperado y profetizan sobre él. Estamos ante un misterio, sencillo y a la vez solemne, en el que la santa Iglesia celebra a Cristo, el Consagrado del Padre, primogénito de la nueva humanidad.

La procesión con los cirios nos ha hecho revivir la majestuosa entrada, cantada en el salmo responsorial, de Aquel que es «el rey de la gloria», «el Señor, fuerte en la guerra» (Sal 23,7.8). Pero, ¿quién es ese Dios fuerte que entra en el templo? Es un niño; es el niño Jesús, en los brazos de su madre, la Virgen María. La Sagrada Familia cumple lo que prescribía la Ley: la purificación de la madre, la ofrenda del primogénito a Dios y su rescate mediante un sacrificio. En la primera lectura, la liturgia habla del oráculo del profeta Malaquías: «De pronto entrará en el santuario el Señor» (Ml 3,1). Estas palabras comunican toda la intensidad del deseo que animó la espera del pueblo judío a lo largo de los siglos. Por fin entra en su casa «el mensajero de la alianza» y se somete a la Ley: va a Jerusalén para entrar, en actitud de obediencia, en la casa de Dios.

El significado de este gesto adquiere una perspectiva más amplia en el pasaje de la carta a los Hebreos, proclamado hoy como segunda lectura. Aquí se nos presenta a Cristo, el mediador que une a Dios y al hombre, superando las distancias, eliminando toda división y derribando todo muro de separación. Cristo viene como nuevo «sumo sacerdote compasivo y fiel en lo que a Dios se refiere, y a expiar así los pecados del pueblo» (Hb 2,17). Así notamos que la mediación con Dios ya no se realiza en la santidad-separación del sacerdocio antiguo, sino en la solidaridad liberadora con los hombres. Siendo todavía niño, comienza a avanzar por el camino de la obediencia, que recorrerá hasta las últimas consecuencias. Lo muestra bien la carta a los Hebreos cuando dice: «Habiendo ofrecido en los días de su vida mortal ruegos y súplicas (...) al que podía salvarle de la muerte, (...) y aun siendo Hijo, con lo que padeció experimentó la obediencia; y llegado a la perfección, se convirtió en causa de salvación eterna para todos los que le obedecen» (Hb 5,7-9).

La primera persona que se asocia a Cristo en el camino de la obediencia, de la fe probada y del dolor compartido, es su madre, María. El texto evangélico nos la muestra en el acto de ofrecer a su Hijo: una ofrenda incondicional que la implica personalmente: María es Madre de Aquel que es «gloria de su pueblo Israel» y «luz para alumbrar a las naciones», pero también «signo de contradicción» (cf. Lc 2,32.34). Y a ella misma la espada del dolor le traspasará su alma inmaculada, mostrando así que su papel en la historia de la salvación no termina en el misterio de la Encarnación, sino que se completa con la amorosa y dolorosa participación en la muerte y resurrección de su Hijo. Al llevar a su Hijo a Jerusalén, la Virgen Madre lo ofrece a Dios como verdadero Cordero que quita el pecado del mundo; lo pone en manos de Simeón y de Ana como anuncio de redención; lo presenta a todos como luz para avanzar por el camino seguro de la verdad y del amor.

Las palabras que en este encuentro afloran a los labios del anciano Simeón -«mis ojos han visto a tu Salvador» (Lc 2,30)-, encuentran eco en el corazón de la profetisa Ana. Estas personas justas y piadosas, envueltas en la luz de Cristo, pueden contemplar en el niño Jesús «el consuelo de Israel» (Lc 2,25). Así, su espera se transforma en luz que ilumina la historia.

Simeón es portador de una antigua esperanza, y el Espíritu del Señor habla a su corazón: por eso puede contemplar a Aquel a quien muchos profetas y reyes habían deseado ver, a Cristo, luz que alumbra a las naciones. En aquel Niño reconoce al Salvador, pero intuye en el Espíritu que en torno a él girará el destino de la humanidad, y que deberá sufrir mucho a causa de los que lo rechazarán; proclama su identidad y su misión de Mesías con las palabras que forman uno de los himnos de la Iglesia naciente, del cual brota todo el gozo comunitario y escatológico de la espera salvífica realizada. El entusiasmo es tan grande, que vivir y morir son lo mismo, y la «luz» y la «gloria» se transforman en una revelación universal. Ana es «profetisa», mujer sabia y piadosa, que interpreta el sentido profundo de los acontecimientos históricos y del mensaje de Dios encerrado en ellos. Por eso puede «alabar a Dios» y hablar «del Niño a todos los que aguardaban la liberación de Jerusalén» (Lc 2,38). Su larga viudez, dedicada al culto en el templo, su fidelidad a los ayunos semanales y su participación en la espera de todos los que anhelaban el rescate de Israel concluyen en el encuentro con el niño Jesús.
© S. S. Benedicto XVI,
Homilía del 2-II-06

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"Juan Pablo II inolvidable"
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Pedidos de oración
Pedimos oración por la Santa Iglesia Católica; por el Papa Francisco, por el Papa Emérito Benedicto, por los obispos, sacerdotes, diáconos, seminaristas, catequistas y todos los que componemos el cuerpo místico de Cristo; por la unión de los cristianos para que seamos uno, así como Dios Padre y nuestro Señor Jesucristo son Uno junto con el Espíritu Santo; por las misiones; por el triunfo del Sagrado Corazón de Jesús y del Inmaculado Corazón de María;  por la conversión de todos los pueblos; por la Paz en el mundo; por nuestros hermanos sufrientes por diversos motivos especialmente por las enfermedades, el abandono, la carencia de afecto, la falta de trabajo, el hambre y la pobreza; por los presos políticos y la falta de libertad en muchos países del mundo; por la unión de las familias, la fidelidad de los matrimonios y por más inclinación de los jóvenes hacia este sacramento; por el aumento de las vocaciones sacerdotales y religiosas; y por las Benditas Almas del Purgatorio.

Pedimos oración para que el Señor y la Virgen María Auxiliadora ayuden a que se logre la mejor solución para la situación difícil que atraviesa la Fundación Universitaria San Martín, de Colombia.

Pedimos oración por dos personas de México: Fernando Ll. T., de la ciudad de México, que sigue en terapia intensiva en estado muy delicado, y la bebé Audry Z. Q., de la ciudad de León, de un año de edad, y enferma de influenza. Te los encomendamos Señor.

Tú quisiste, Señor, que tu Hijo unigénito soportara nuestras debilidades,
para poner de manifiesto el valor de la enfermedad y la paciencia;
escucha ahora las plegarias que te dirigimos por nuestros hermanos enfermos
y concede a cuantos se hallan sometidos al dolor, la aflicción o la enfermedad,
la gracia de sentirse elegidos entre aquellos que tu hijo ha llamado dichosos,
y de saberse unidos a la pasión de Cristo para la redención del mundo.
Te lo pedimos por Cristo nuestro Señor.
Amén

Unidos a María
Todo el mundo conoce Copacabana en Río de Janeiro, Brasil. Es menos conocido que esta playa recibió su nombre por la pequeña ciudad de ‘Copacabana’, en las orillas del lago Titicaca, en Bolivia, donde desde 1583, existe el culto a la Virgen negra.
El 2 de febrero de 1583 un indio, Tito Yupanqui, llegó en la pequeña ciudad inca con una estatua de madera de la Virgen María, que había tallado él mismo después de una visión en la que vio unos marineros indios rescatados por Nuestra Señora de una tormenta en el lago Titicaca.
La ciudad que había sido un lugar de peregrinación inca, se convirtió rápidamente en un Santuario mariano. Los españoles edificaron allí a mediados del Siglo XVI una Basílica y los pueblos andinos acudieron para rezar a la “Virgen negra” apodada así porque la estatua de Copacabana tiene rasgos indios y atrae a la totalidad de las comunidades autóctonas suramericanas.
Desde 1925, la Virgen esla Santa Patrona de Bolivia. Un milagro atribuido a esta Virgen Negra es al origen de la famosa playa de Río de Janeiro, en Brasil.
Jardinero de Dios
-el más pequeñito de todos-

domingo, 1 de febrero de 2015

Pequeñas Semillitas 2588

PEQUEÑAS SEMILLITAS

Año 10 - Número 2588 ~ Domingo 1 de Febrero de 2015
Desde la ciudad de Córdoba (Argentina)
Alabado sea Jesucristo…
Hoy Marcos nos muestra que, ya silenciado el Bautista en la cárcel de Herodes, Jesús retoma su clamor: “¡Conviértanse, que el Reino de Dios está cerca!” Va a la sinagoga de Cafarnaúm y es recibido por un endemoniado que le grita “¡Santo de Dios! ¿Vas a acabar con nosotros?” Jesús hace callar al demonio y lo expulsa de aquel hombre y la gente se asombra al escucharlo, admirada también por su poder. ¡Había llegado el gran profeta prometido por Dios a Moisés.
Nosotros sabemos que Jesús es infinitamente más que un profeta: ¡Es el Verbo eterno del Padre, tan Dios como él, pero hecho hombre, el único que tiene palabras de vida eterna y pasa haciendo el bien a todos!
Y, orientado al más allá, a los primeros cristianos de Corinto, Pablo los exhorta a no dejarse copar por las cosas transitorias de este mundo, dado que Jesús resucitado a la derecha del Padre no tardará en volver, advertencia del Apóstol tan actual como en aquel entonces.
© El Domingo

¡Buenos días!

El mejor día
Es importante adviertas que depende de ti la elección de la actitud que asumas como respuesta a las situaciones que vas viviendo. No puedes cambiar el pasado ni puedes modificar la actuación libre de las personas. Pero puedes controlar tu reacción ante todo eso. En todo momento eres responsable de tu actitud: optimista o negativa, acertada o equivocada. 

Esta mañana me desperté emocionado ante la responsabilidad de elegir qué clase de día voy a tener. Hoy puedo quejarme porque llueve, o dar gracias a Dios porque las plantas reciben gratis el riego necesario. Hoy puedo quejarme de mi salud o puedo regocijarme porque estoy vivo. Hoy puedo lamentarme porque mis padres no me dieron una buena educación, o sentirme agradecido porque me permitieron nacer. Hoy puedo quejarme porque debo ir a trabajar o gritar de alegría porque tengo un trabajo. El día se presenta ante mí esperando a que yo le dé forma, y ¡aquí estoy yo!... su escultor. Lo que suceda hoy depende de mí, de nadie más. Yo debo escoger qué tipo de día voy a tener.

Tu felicidad depende en gran medida de tu forma de ver las cosas. La felicidad es un estado de ánimo que nace en tu interior y, desde luego, no depende necesariamente de sucesos externos favorables. Aunque los demás puedan influir en determinadas ocasiones, en última instancia, de ti depende ser feliz. Controla tus actitudes y estados anímicos.
Enviado por el P. Natalio

La Palabra de Dios:
Evangelio de hoy
En aquel tiempo, Jesús y sus discípulos llegaron a Cafarnaúm. Al llegar el sábado entró en la sinagoga y se puso a enseñar. Y quedaban asombrados de su doctrina, porque les enseñaba como quien tiene autoridad, y no como los escribas. Había precisamente en su sinagoga un hombre poseído por un espíritu inmundo, que se puso a gritar: «¿Qué tenemos nosotros contigo, Jesús de Nazaret? ¿Has venido a destruirnos? Sé quién eres tú: el Santo de Dios». Jesús, entonces, le conminó diciendo: «Cállate y sal de él». Y agitándole violentamente el espíritu inmundo, dio un fuerte grito y salió de él. Todos quedaron pasmados de tal manera que se preguntaban unos a otros: «¿Qué es esto? ¡Una doctrina nueva, expuesta con autoridad! Manda hasta a los espíritus inmundos y le obedecen». Bien pronto su fama se extendió por todas partes, en toda la región de Galilea. (Mc 1,21-28)

Comentario
Hoy, Cristo nos dirige su enérgico grito, sin dudas y con autoridad: «Cállate y sal de él» (Mc 1,25). Lo dice a los espíritus malignos que viven en nosotros y que no nos dejan ser libres, tal y como Dios nos ha creado y deseado.
Si te has fijado, los fundadores de las órdenes religiosas, la primera norma que ponen cuando establecen la vida comunitaria, es la del silencio: en una casa donde se tenga que rezar, ha de reinar el silencio y la contemplación. Como reza el adagio: «El bien no hace ruido; el ruido no hace bien». Por esto, Cristo ordena a aquel espíritu maligno que calle, porque su obligación es rendirse ante quien es la Palabra, que «se hizo carne, y puso su morada entre nosotros» (Jn 1,14).
Pero es cierto que con la admiración que sentimos ante el Señor, se puede mezclar también un sentimiento de suficiencia, de tal manera que lleguemos a pensar tal como san Agustín decía en las propias confesiones: «Señor, hazme casto, pero todavía no». Y es que la tentación es la de dejar para más tarde la propia conversión, porque ahora no encaja con los propios planes personales.
La llamada al seguimiento radical de Jesucristo, es para el aquí y ahora, para hacer posible su Reino, que se abre paso con dificultad entre nosotros. Él conoce nuestra tibieza, sabe que no nos gastamos decididamente en la opción por el Evangelio, sino que queremos contemporizar, ir tirando, ir viviendo, sin estridencias y sin prisa.
El mal no puede convivir con el bien. La vida santa no permite el pecado. «Nadie puede servir a dos señores; porque aborrecerá a uno y amará al otro» (Mt 6,24), dice Jesucristo. Refugiémonos en el árbol santo de la Cruz y que su sombra se proyecte sobre nuestra vida, y dejemos que sea Él quien nos conforte, nos haga entender el porqué de nuestra existencia y nos conceda una vida digna de Hijos de Dios.
Rev. D. Jordi CASTELLET i Sala (Sant Hipòlit de Voltregà, Barcelona, España)

Palabras de San Juan Pablo II

“Don Bosco es un destacado ejemplo
de amor de predilección por los jóvenes,
en especial por los más necesitados.
Su figura sigue atrayendo con su hechizo
a la juventud de las culturas más diferentes
de todos los lugares de la Tierra” 

Tema del día:
Un enseñar nuevo
El episodio es sorprendente y sobrecogedor. Todo ocurre en la «sinagoga», el lugar donde se enseña oficialmente la Ley, tal como es interpretada por los maestros autorizados. Sucede en «sábado», el día en que los judíos observantes se reúnen para escuchar el comentario de sus dirigentes. Es en este marco donde Jesús comienza por vez primera a «enseñar».

Nada se dice del contenido de sus palabras. No es eso lo que aquí interesa, sino el impacto que produce su intervención. Jesús provoca asombro y admiración. La gente capta en él algo especial que no encuentra en sus maestros religiosos: Jesús «no enseña como los escribas, sino con autoridad».

Los letrados enseñan en nombre de la institución. Se atienen a las tradiciones. Citan una y otra vez a maestros ilustres del pasado. Su autoridad proviene de su función de interpretar oficialmente la Ley. La autoridad de Jesús es diferente. No viene de la institución. No se basa en la tradición. Tiene otra fuente. Está lleno del Espíritu vivificador de Dios.

Lo van a poder comprobar enseguida. De forma inesperada, un poseído interrumpe a gritos su enseñanza. No la puede soportar. Está aterrorizado: «¿Has venido a acabar con nosotros?» Aquel hombre se sentía bien al escuchar la enseñanza de los escribas. ¿Por qué se siente ahora amenazado?

Jesús no viene a destruir a nadie. Precisamente su «autoridad» está en dar vida a las personas. Su enseñanza humaniza y libera de esclavitudes. Sus palabras invitan a confiar en Dios. Su mensaje es la mejor noticia que puede escuchar aquel hombre atormentado interiormente. Cuando Jesús lo cura, la gente exclama: «este enseñar con autoridad es nuevo».

Los sondeos indican que la palabra de la Iglesia está perdiendo autoridad y credibilidad. No basta hablar de manera autoritaria para anunciar la Buena Noticia de Dios. No es suficiente transmitir correctamente la tradición para abrir los corazones a la alegría de la fe. Lo que necesitamos urgentemente es un «enseñar nuevo».

No somos «escribas», sino discípulos de Jesús. Hemos de comunicar su mensaje, no nuestras tradiciones. Hemos de enseñar curando la vida, no adoctrinando las mentes. Hemos de anunciar su Espíritu, no nuestras teologías.
© José Antonio Pagola

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Agradecimientos
Dicen que en el cielo hay dos oficinas diferentes para tratar lo relativo a las oraciones de las personas en la tierra:
Una es para receptar pedidos de diversas gracias, y allí los muchos ángeles que atienden trabajan intensamente y sin descanso por la cantidad de peticiones que llegan en todo momento.
La otra oficina es para recibir los agradecimientos por las gracias concedidas y en ella hay un par de ángeles aburridos porque prácticamente no les llega ningún mensaje de los hombres desde la tierra para dar gracias...
Desde esta sección de "Pequeñas Semillitas" pretendemos juntar una vez por semana (los domingos) todos los mensajes para la segunda oficina: agradecimientos por favores y gracias concedidas como respuesta a nuestros pedidos de oración.

Desde Buenos Aires, Argentina, Cecilia Claudia agradece a Dios porque su chequeo médico ha salido bien y porque ha pasado un hermoso día de su cumpleaños junto a sus seres queridos. Nos sumamos al agradecimiento.

Nos llega un agradecimiento a Dios y a quienes rezaron por la cirugía del jovencito Andrew Johnson, en Arlington, Virginia, USA, que ha salido muy bien y él ya se está recuperando.
 
Estadísticas
El siguiente es el estado demostrativo de la cantidad de visitas registradas en los dos blogs que llevamos adelante en internet: "Pequeñas Semillitas" y "Juan Pablo II inolvidable". Esta información se publica el primer día de cada mes.

Debe recordarse que las visitas se cuentan desde el inicio de cada uno de ellos que ha sido en fechas distintas:

Desde el 1º de Marzo de 2007 hasta hoy ha sido visitado por 2.108.444 lectores. Durante el último mes (enero 2015) registró 16.004 nuevas visitas.

Desde el 25 de Diciembre de 2009 hasta hoy ha sido visitado por 421.139  lectores. Durante el último mes (enero 2015) registró 3.414 nuevas visitas.

Unidos a María
Debemos tener una gran veneración a las imágenes de María, porque a través de ellas la Virgen y Dios derraman abundantes bendiciones y gracias sobre los hombres, las familias, las ciudades, pueblos y naciones. Cuando vemos una fotografía de un ser querido le damos un beso, y nunca pensamos que estamos besando el papel fotográfico sino que estamos besando a esa persona querida. Pues así también sucede cuando besamos una imagen de María, nuestra Madre querida; no estamos besando el yeso sino directamente a María, nuestra Madre del Cielo. Jesús, en su pasión, quiso dejar una imagen de su sufrimiento en el lienzo de la Verónica, donde dejó impresa su Santa Faz. También el Santo Sudario es un ejemplo de que Dios quiere que veneremos las imágenes de María y de Jesús. Tengamos una bella imagen de María en nuestra habitación y saludémosla muchas veces en el día, por lo menos al levantarnos y al acostarnos.
Jardinero de Dios
-el más pequeñito de todos-