jueves, 3 de octubre de 2013

Pequeñas Semillitas 2164

PEQUEÑAS SEMILLITAS

Año 8 - Número 2164 ~ Jueves 3 de Octubre de 2013
- AÑO DE LA FE -
Desde la ciudad de Córdoba (Argentina)
Alabado sea Jesucristo…
Ayer celebrábamos a los Ángeles Custodios, y este es un hermoso texto breve del P. Ángel Peña relacionado con esos compañeros invisibles que Dios nos ha dado a cada uno de nosotros:
Procura ser delicado y atento con tu ángel. Al levantarte por la mañana, dale los buenos días a Jesús, a María y a tu ángel custodio, que ha estado toda la noche a tu lado y ha estado orando por ti. De vez en cuando, dale la alegría de ofrecerle alguna flor espiritual: un sacrificio, el rezo del Rosario, hacer un pequeño servicio... También puedes ofrecer alguna misa o comunión en su honor y en honor de todos los ángeles de tus antepasados, que son parte de tu familia.
Puedes pedirle al ángel que visite a tus familiares ausentes para darles un mensaje o su bendición. Cuando estén enfermos, que vaya a su cabecera y se preocupe de que todo vaya bien. Incluso puedes pedirle que se asocie a todos los ángeles de la familia para que ayuden al enfermo, especialmente, cuando lo estén operando o cuando se encuentre en algún momento de peligro o dificultad.
Siempre es bueno que, al hablar con alguien, pensemos en su ángel y lo saludemos, pues, aunque la persona no sea muy buena, su ángel sí lo es. Cuando vayas de viaje, invoca al ángel del chofer y de los compañeros de viaje para que todo vaya bien y alejen todo poder del maligno. Si eres profesor, invoca al ángel de tus alumnos. Si vas a dar una charla, homilía o conferencia, invoca a los ángeles de los asistentes.

La Palabra de Dios:
Evangelio de hoy
En aquel tiempo, el Señor designó a otros setenta y dos, y los envió de dos en dos delante de sí, a todas las ciudades y sitios a donde él había de ir. Y les dijo: «La mies es mucha, y los obreros pocos. Rogad, pues, al dueño de la mies que envíe obreros a su mies. Id; mirad que os envío como corderos en medio de lobos. No llevéis bolsa, ni alforja, ni sandalias. Y no saludéis a nadie en el camino.
»En la casa en que entréis, decid primero: ‘Paz a esta casa’. Y si hubiere allí un hijo de paz, vuestra paz reposará sobre él; si no, se volverá a vosotros. Permaneced en la misma casa, comiendo y bebiendo lo que tengan, porque el obrero merece su salario. No vayáis de casa en casa. En la ciudad en que entréis y os reciban, comed lo que os pongan; curad los enfermos que haya en ella, y decidles: ‘El Reino de Dios está cerca de vosotros’.
»En la ciudad en que entréis y no os reciban, salid a sus plazas y decid: ‘Hasta el polvo de vuestra ciudad que se nos ha pegado a los pies, os lo sacudimos. Pero sabed, con todo, que el Reino de Dios está cerca’. Os digo que en aquel día habrá menos rigor para Sodoma que para aquella ciudad».
(Lc 10,1-12)

Comentario
Hoy Jesús nos habla de la misión apostólica. Aunque «designó a otros setenta y dos, y los envió» (Lc 10,1), la proclamación del Evangelio es una tarea «que no podrá ser delegada a unos pocos “especialistas”» (Juan Pablo II): todos estamos llamados a esta tarea y todos nos hemos de sentir responsables de ella. Cada uno desde su lugar y condición. El día del Bautismo se nos dijo: «Eres Sacerdote, Profeta y Rey para la vida eterna». Hoy, más que nunca, nuestro mundo necesita del testimonio de los seguidores de Cristo.
«La mies es mucha, y los obreros pocos» (Lc 10,2): es interesante este sentido positivo de la misión, pues el texto no dice «hay mucho que sembrar y pocos obreros». Quizá hoy debiéramos hablar en estos términos, dado el gran desconocimiento de Jesucristo y de su Iglesia en nuestra sociedad. Una mirada esperanzada de la misión engendra optimismo e ilusión. No nos dejemos abatir por el pesimismo y por la desesperanza.
De entrada, la misión que nos espera es, a la vez, apasionante y difícil. El anuncio de la Verdad y de la Vida, nuestra misión, no puede ni ha de pretender forzar la adhesión, sino suscitar una libre adhesión. Las ideas se proponen, no se imponen, nos recuerda el Papa.
«No llevéis bolsa, ni alforja, ni sandalias...» (Lc 10,4): la única fuerza del misionero ha de ser Cristo. Y, para que Él llene toda su vida, es necesario que el evangelizador se vacíe totalmente de aquello que no es Cristo. La pobreza evangélica es el gran requisito y, a la vez, el testimonio más creíble que el apóstol puede dar, aparte de que sólo este desprendimiento nos puede hacer libres.
El misionero anuncia la paz. Es portador de paz porque lleva a Cristo, el “Príncipe de la Paz”. Por esto, «en la casa en que entréis, decid primero: ‘Paz a esta casa’. Y si hubiere allí un hijo de paz, vuestra paz reposará sobre él; si no, se volverá a vosotros» (Lc 10,5-6). Nuestro mundo, nuestras familias, nuestro yo personal, tienen necesidad de Paz. Nuestra misión es urgente y apasionante.
Rev. D. Ignasi NAVARRI i Benet (La Seu d'Urgell, Lleida, España)

Santoral Católico:
San Francisco de Borja
Religioso Jesuita 
Información amplia 
Fuente: EWTN    

¡Buenos días!

En qué orden leer la Biblia

 “Casi siempre quien lee y medita la Biblia es una persona más cabal y madura, aunque no tenga estudios universitarios, que otro que, si bien llegó a coronar una carrera universitaria, sin embargo no leyó ni meditó con regularidad el libro de la Palabra de Dios”, (Dr. Phelps, rector en la Universidad  Yale).
Léela en este orden para entenderla mejor:

1º. Los Evangelios: san Lucas es el más fácil, san Mateo el más pedagógico, san Juan el más espiritual y san Marcos el más resumido.
2º. Los Hechos de los Apóstoles: una narración bellísima y fácil sobre los primeros tiempos de la Iglesia.
3º. Génesis y Éxodo.
4º. Samuel Iº y IIº, Reyes Iº y IIº.
5º. Tobías y Judit.
6º. Salmos: conviene poner una señal a los que más te gusten para volver a leerlos.
7º. Libro de los Proverbios: señala las frases que más te impresionen.
8º. Eclesiástico: marca los consejos que te parezcan más hermosos.
9º. La carta de Santiago: fácil de leer y muy agradable.
10º. Las cartas de san Pablo: la primera vez lee tan solo la segunda parte (la más fácil de entender). Después podrás leerlas completas.
Leídos estos libros, estarás ya muy bien entrenado para aprovechar los demás libros de la Biblia, como los Profetas, Levítico, Números, Deuteronomio, etc.
Para que esta lectura resulte para ti un verdadero crecimiento, subrayo lo que expresó el rector universitario citado arriba: debe ser una lectura meditada y hecha con regularidad, diariamente, y su influjo en tu vida se asemejará a esas lluvias lentas que caen generosamente fecundando la tierra. Esta resolución será para ti de sorprendentes consecuencias.
Padre Natalio

Palabras del Papa Francisco

“Los jefes de la Iglesia a menudo han sido narcisistas, vanidosos y equívocamente estimulados por sus cortesanos. La corte es la lepra del papado (…) tiene un defecto: es Vaticano-céntrica. Ve y cuida de los intereses del Vaticano, que siguen siendo, en gran parte, intereses temporales. Esta visión centrada en el Vaticano descuida el mundo que nos rodea. Yo no comparto este punto de vista y haré lo que pueda para cambiarlo”
Papa Francisco

Tema del día:
¿Por qué Juan XXIII 
será santo sin milagro?
«En el caso de Juan XXIII también hubo una petición para proclamarlo "santo súbito"».

Comienza de esta manera el artículo de Stefanía Falasca publicado en el periódico "Avvenire" y en el que se explican las razones que llevaron a la decisión de canonizar a Papa Roncalli incluso sin el reconocimiento de un segundo milagro (que habría debido verificarse después de la beatificación). En medio de las sesiones de trabajo del Concilio, el teólogo Yves Congar escribió en su diario que el cardenal belga Lèon Joseph Suenens quería concluir las modificaciones al esquema "De Ecclesia" con la petición de canonizar (por aclamación) a Juan XXIII. «Un objetivo que hay que obtener inmediatamente», escribió Congar.

Esta petición contaba con el apoyo de muchos otros padres conciliares y de una multitud de fieles. Como se recordará, el 5 de julio pasado, el Papa Francisco promulgó el decreto sobre el milagro por intercesión del Beato Juan Pablo II y al mismo tiempo aprobólos votos favorables que expresó la Sesión ordinaria de los cardenales y de los obispos para la canonización "pro gratia" del beato Juan XXIII.

«Esto quiere decir -escribe "Avvenire" - que el Papa Bergoglio acogió favorablemente los motivos presentados por la Congregación de los santos sobre la instancia de la postulación de la causa de Juan XXIII, para poder proceder a su canonización incluso en ausencia de un milagro formalmente reconocido, como sucede normalmente para llegar a la proclamación de la santidad».

«Según la actual normativa canónica, de hecho, se puede acceder a la canonización -explica el artículo- solo después de la aprobación de un milagro atribuido a la intercesión de un candidato al culto de la Iglesia universal, que sea mártir y confesor de la fe, ya beatificado. Sin embargo, no es ninguna novedad la proclamación de la santidad con base en otros elementos y motivos que pueden sustituir un milagro científica y teológicamente demostrado». No se trata, pues, ni de un atajo ni de ninguna simplificación o decisión arbitraria. Se trata, más bien, de una excepción que está contemplada en la normativa y que ha tenido varios antecedentes.

«En la historia reciente de las canonizaciones -recuerda "Avvenire"-, una de las excepciones se encuentra, por ejemplo, en los Santos Mártires chinos (Agustín Zhao Rong y sus 119 compañeros) que fueron proclamados santos por Juan Pablo II en 2000. Los mártires, cuya memoria celebra la Iglesia el 9 de julio, llegaron a la beatificación con procedimientos regulares en diferentes momentos. Sus causas después habrían sido unificadas y, con la firma del decreto "de signis", Juan Pablo II, dispensando a cada uno de ellos del milagro, los inscribió directamente entre los santos el primero de octubre del año del Gran Jubileo. Los elementos que llevaron a esta determinación por parte de Papa Wojtyla fueron: una indiscutible y creciente "fama signorum" (es decir fama de signos y milagros) atribuida después de la beatifiación y el influjo particular que su memoria había ejercido en la perseverancia de la fe en contextos extremos y difíciles».

Las principales razones por las cuales se procedió a la canonización son, básicamente, dos:

«La primera tiene que ver con la excepcional vastidad del culto litúrgico ya dedicado al beato, que, previa petición de autorización, fue concedido por la Santa Sede a diferentes diócesis del mundo, desde Asia hasta América. La memoria litúrgica de Juan XXIII, oficialmente inscrita en el calendario de las Iglesias particulares, se configura, de hecho, como algo semejante a la de un santo canonizado».

«A este culto -recuerda "Avvenire"- se une el aumento de la fama y de los signos y milagros que acompaña en el pueblo de Dios la memoria del Papa bueno. A partir del día de su beatificación, el 3 de septiembre de 2000, llegaron a la postulación numerosas indicaciones de gracias y favores obtenidos por intercesión del beato en todo el mundo, a menudo acompañadas con documentación médica. Alrededor de unos veinte son los casos más interesantes».

La segunda de las razones fue justamente la petición de los padres del Concilio Vaticano II que, inmediatamente después de la muerte de Juan XXIII, «esperaron su inmediata canonización, incluso como acto del Concilio. Ninguno de los candidatos a la canonización puede, pues, presumir actualmente de una excepcionalidad parecida: un culto litúrgico ya difundido en la Iglesia universal y una petición de canonización por aclamación expresada en un Concilio. Estas son las principales razones por las que Papa Francisco aprobó que se procediera a la canonización del beato Juan XXIII».

Para concluir, no hay que olvidar, explica Falasca en "Avvenire", que a 50 años de la muerte de Roncalli se puede limpiar su figura de cualquier emoción o maniobra del momento, además de desentrañar todos los aspectos de su vida más íntima y de sus acciones. «Esto ha conducido a un conocimiento seguro y profundo del patrimonio de sus escritos y de su obra, haciendo surgir de forma luminosa su santidad».
Autor: Andrea Tornielli / Fuente: vaticaninsider.lastampa.it / Imagen: Google

Pedidos de oración
Pedimos oración por la Santa Iglesia Católica; por el Papa Francisco, por el Papa Emérito Benedicto, por los obispos, sacerdotes, diáconos, seminaristas, catequistas y todos los que componemos el cuerpo místico de Cristo; por la unión de los cristianos para que seamos uno, así como Dios Padre y nuestro Señor Jesucristo son Uno junto con el Espíritu Santo; por las misiones, por la Paz en el mundo, por nuestros hermanos sufrientes por diversos motivos especialmente por las enfermedades, el hambre y la pobreza; por los presos políticos y la falta de libertad en muchos países del mundo, por la unión de las familias, la fidelidad de los matrimonios y por más inclinación de los jóvenes hacia este sacramento; por el aumento de las vocaciones sacerdotales y religiosas, y por las Benditas Almas del Purgatorio.

Pedimos oración por Sor María Leonor, carmelita residente en España, que ha sufrido una caída que le ha ocasionado la fractura de la cadera, encontrándose en estado delicado. Roguemos al Señor para que supere esta dura prueba recuperando su total movilidad, que le permita no quedar sujeta a tener que desplazarse en silla de ruedas. Que la Virgen del Carmen intervenga ante Su Hijo para que Sor María Leonor continúe su ardua labor en el Carmelo.

Tú quisiste, Señor, que tu Hijo unigénito soportara nuestras debilidades,
para poner de manifiesto el valor de la enfermedad y la paciencia;
escucha ahora las plegarias que te dirigimos por nuestros hermanos enfermos
y concede a cuantos se hallan sometidos al dolor, la aflicción o la enfermedad,
la gracia de sentirse elegidos entre aquellos que tu hijo ha llamado dichosos,
y de saberse unidos a la pasión de Cristo para la redención del mundo.
Te lo pedimos por Cristo nuestro Señor.
Amén

“Intimidad Divina”

Espíritu consolador

Además de Espíritu de la verdad, Jesús llama al Espíritu Santo el “Paráclito”, nombre griego de profundo significado que puede traducirse como abogado, defensor, protector y consolador. Muchos usan sin más esa última fórmula “Consolador”, aceptada también por la Liturgia que invoca al Espíritu Santo con el título de “Consolador perfecto” y ruega que todos los fieles gocen “siempre de su consuelo” (MR). Esto corresponde muy bien al oficio del Espíritu para con los discípulos después de la Ascensión de Jesús, y por lo tanto para con toda la Iglesia. “Os conviene que yo me vaya –había dicho el Señor–; porque si no me voy, no vendrá a vosotros el Paráclito; pero si me voy, os lo enviaré” (Jn 16, 7). El Espíritu Santo es enviado a continuar invisiblemente la obra de Cristo: asiste y consuela a los Apóstoles privados de la presencia del Maestro, fortalece e interioriza su fe, los defiende y sostiene en las persecuciones, los convierte en heraldos valerosos y fieles hasta el testimonio supremo del martirio… El cristiano posee el secreto de la verdadera alegría y paz del Espíritu Santo, índices de una conciencia tranquila ante Dios y ante los hombres, de un corazón que es morada del Espíritu Santo y está íntegramente poseído por él.

El cristiano goza la alegría y la paz del Espíritu Santo en la medida que es verdaderamente dócil a su acción, no oponiéndole resistencia. “No entristezcáis al Espíritu Santo” (Ef 4, 30), recomienda San Pablo casi en tono suplicante. La labor del Espíritu Santo en el corazón del creyente es tan delicada que se precisa mucha finura espiritual para reconocerla. Su palabra interior es tan tenue y suave que sólo puede ser percibida en el recogimiento. El ruido, las distracciones, la curiosidad y la palabrería inútil, así como la agitación proveniente del desorden de las pasiones embotan el espíritu impidiéndole acoger la voz y la luz del Espíritu Santo. Y le impiden también discernir las inspiraciones auténticas de los movimientos de la naturaleza y de los impulsos personales fruto con frecuencia de orgullo y espíritu de partido.

El Espíritu no se contradice nunca a sí mismo. Único e idéntico, “obra todo en todos” (1 Cr 12, 6); por eso sus inspiraciones nunca están en contraste con la Sagrada Escritura, con la voz autorizada de la Jerarquía, con la enseñanza de la Iglesia y con la palabra del Papa. Todo don o carisma del Espíritu Santo se da “para provecho común” (ib. 7), y por lo tanto para unir, no para dividir, “pues Dios no es un dios de confusión, sino de paz” (ib 14, 33). Por eso no sólo los particulares no deben estar celosos por los dones ajenos, sino que todos deben estar sujetos al dictamen de la Iglesia. Los antagonismos entre hermanos o entre fieles y Jerarquía no pueden estar nunca inspirados por el Espíritu Santo. Sólo en esta perspectiva puede el creyente confiarse a la guía interior del Espíritu Santo, sin miedo a errar. Y sólo así podrá, como los primeros discípulos, quedar lleno “de gozo y del Espíritu Santo” (He 13, 52), ayudar al bien de la comunidad y cooperar para que la Iglesia vaya adelante colmada “de la consolación del Espíritu Santo” (He 9, 31).

Oh Espíritu Santo, tú estás presente en todas las cosas de modo inmaterial, sin forma, sin mutación, pero no cesas de permanecer inefablemente asentado junto con el Padre; te difundes por doquier y en todas las cosas habitas inconfuso y penetras en nuestros pensamientos y en los seres a nosotros invisibles; todo lo escrutas, siendo así que todo lo conoces, resuenas sin voz y escuchas a las almas que internamente gritan en silencio; de todas y en todo tienes piedad sin demora y las vigorizas, y das indecible alegría a todos los seres dondequiera que estén. Tú envuelves la totalidad de este universo y tienes todas las criaturas bajo tu poder, las iluminas con luz divina y las colmas de beneficios con tu actividad y bondad. (Dídimo el Ciego)
P. Gabriel de Sta. M. Magdalena O.C.D. 
Jardinero de Dios
-el más pequeñito de todos-

miércoles, 2 de octubre de 2013

Pequeñas Semillitas 2163

PEQUEÑAS SEMILLITAS

Año 8 - Número 2163 ~ Miércoles 2 de Octubre de 2013
- AÑO DE LA FE -
Desde la ciudad de Córdoba (Argentina)
Alabado sea Jesucristo…
Leemos en el portal de oración: Si estuviéramos solos frente al demonio, la lucha sería desigual, porque el diablo, por ser un ángel, es superior en naturaleza a los hombres. Entonces es que el Señor ha puesto a nuestro lado un Ángel Custodio, a quien nosotros tenemos que invocar frecuentemente, porque él puede actuar en tanto y en cuanto nosotros le invocamos.
Efectivamente nuestro Ángel de la Guarda está muy condicionado para actuar a que nosotros lo invoquemos, pues si no lo invocamos en nuestra ayuda, muy poco o nada puede hacer por nosotros.
Por eso tenemos que rezar todos los días, varias veces por día, una oración al Ángel de la Guarda… Si hacemos así, entonces nunca el demonio nos podrá hacer ningún verdadero mal, porque estaremos protegidos por nuestro Ángel Guardián.
En igual sentido, San Francisco de Sales decía: “Familiarízate con los ángeles y contémplalos con frecuencia en el espíritu; ya que, sin ser vistos, están presentes a tu lado”.
Hoy, en el día en que recordamos especialmente a los Ángeles Custodios, recordemos esa vieja oración que nuestra mamá nos enseñó hace ya muchos años: “Ángel de la Guarda, dulce compañía, no me desampares ni de noche ni de día”.

La Palabra de Dios:
Evangelio de hoy
En aquel tiempo, mientras iban caminando, uno le dijo: «Te seguiré adondequiera que vayas». Jesús le dijo: «Las zorras tienen guaridas, y las aves del cielo nidos; pero el Hijo del hombre no tiene donde reclinar la cabeza». A otro dijo: «Sígueme». El respondió: «Déjame ir primero a enterrar a mi padre». Le respondió: «Deja que los muertos entierren a sus muertos; tú vete a anunciar el Reino de Dios». También otro le dijo: «Te seguiré, Señor; pero déjame antes despedirme de los de mi casa». Le dijo Jesús: «Nadie que pone la mano en el arado y mira hacia atrás es apto para el Reino de Dios».
(Lc 9,57-62)

Comentario
Hoy, el Evangelio nos invita a reflexionar, con mucha claridad y no menor insistencia, sobre un punto central de nuestra fe: el seguimiento radical de Jesús. «Te seguiré adondequiera que vayas» (Lc 9,57). ¡Con qué simplicidad de expresión se puede proponer algo capaz de cambiar totalmente la vida de una persona!: «Sígueme» (Lc 9,59). Palabras del Señor que no admiten excusas, retrasos, condiciones, ni traiciones...
La vida cristiana es este seguimiento radical de Jesús. Radical, no sólo porque toda su duración quiere estar bajo la guía del Evangelio (porque comprende, pues, todo el tiempo de nuestra vida), sino -sobre todo- porque todos sus aspectos -desde los más extraordinarios hasta los más ordinarios- quieren ser y han de ser manifestación del Espíritu de Jesucristo que nos anima. En efecto, desde el Bautismo, la nuestra ya no es la vida de una persona cualquiera: ¡llevamos la vida de Cristo inserta en nosotros! Por el Espíritu Santo derramado en nuestros corazones, ya no somos nosotros quienes vivimos, sino que es Cristo quien vive en nosotros. Así es la vida cristiana, porque es vida llena de Cristo, porque rezuma Cristo desde sus más profundas raíces: es ésta la vida que estamos llamados a vivir.
El Señor, cuando vino al mundo, aunque «todo el género humano tenía su lugar, Él no lo tuvo: no encontró lugar entre los hombres (...), sino en un pesebre, entre el ganado y los animales, y entre las personas más simples e inocentes. Por esto dice: Las zorras tienen guaridas, y las aves del cielo nidos; pero el Hijo del hombre no tiene donde reclinar la cabeza» (San Jerónimo). El Señor encontrará lugar entre nosotros si, como Juan el Bautista, dejamos que Él crezca y nosotros menguamos, es decir, si dejamos crecer a Aquel que ya vive en nosotros siendo dúctiles y dóciles a su Espíritu, la fuente de toda humildad e inocencia.
Fray Lluc TORCAL Monje del Monasterio de Sta. Mª de Poblet (Santa Maria de Poblet, Tarragona, España)

Santoral Católico:
Los Ángeles Custodios
Dios ha asignado a cada hombre un ángel para protegerle y facilitarle el camino de la salvación mientras está en este mundo. Afirma a este respecto San Jerónimo: “Grande es la dignidad de las almas cuando cada una de ellas, desde el momento de nacer, tiene un ángel destinado para su custodia”.

La misión de los ángeles custodios es acompañar a cada hombre en el camino por la vida, cuidarlo en la tierra de los peligros de alma y cuerpo, protegerlo del mal y guiarlo en el difícil camino para llegar al Cielo. Se puede decir que es un compañero de viaje que siempre está al lado de cada hombre, en las buenas y en las malas. No se separa de él ni un solo momento. Está con él mientras trabaja, mientras descansa, cuando se divierte, cuando reza, cuando le pide ayuda y cuando no se la pide. No se aparta de él ni siquiera cuando pierde la gracia de Dios por el pecado. Le prestará auxilio para enfrentarse con mejor ánimo a las dificultades de la vida diaria y a las tentaciones que se presentan en la vida.

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Fuente: Catholic.net    

¡Buenos días!

La Biblia te ofrece la palabra sagrada, escrita por autores inspirados por Dios. Sabía él muy bien en medio de qué tinieblas viviríamos sus hijos en los siglos venideros, y por amor a nosotros asistió con sus dones a los escritores del libro santo, para que consignaran todo y solo lo que él les inspiraba. Son cartas de amor de Dios para ti. Debes leerlas pues con fe y amor.

En una de sus cartas, San Jerónimo, el máximo doctor de la Sagrada Escritura, cuenta que era muy aficionado a leer autores profanos; le encantaban los libros de Cicerón, Virgilio y Plauto. Pero un buen día recibió una gracia singular: mientras dormía se vio transportado al tribunal de Dios, que le preguntó con gran severidad quién era. "Soy cristiano", respondió Jerónimo. Mientes —le replicó el soberano Juez—. Tú eres ciceroniano, porque donde está tu tesoro, allí está tu corazón. Y dio orden que lo azotaran. "Comprendí muy bien, al despertar —continúa el santo—, que aquello había sido más que un sueño, pues aún llevaba marcados en mis espaldas los golpes del látigo que había recibido. Desde entonces comencé a leer la Biblia con más entusiasmo que el que había puesto en la lectura de los autores profanos”.

Al leer la Palabra de Dios, no lo hagas como si leyeras un libro más. Empieza con la invocación del Espíritu Santo para que su don de sabiduría disponga tu mente a recibir el mensaje que Dios ha preparado especialmente para ti ese día. La presencia de Dios en su Palabra es una realidad que hay que captar en la fe. Que el Espíritu te guíe e ilumine.
Padre Natalio

La frase de hoy

“No vemos a los ángeles;
pero en las avenidas oscuras de la angustia,
se acercan y nos llaman…
¡Se parecen a ellos las personas queridas
y no son sino ángeles los seres que nos aman!”
Almafuerte


Tema del día:
Los ángeles del cielo
¿Qué son los ángeles? Espíritus que contemplan a Dios y que viven en medio del misterio. Espíritus que participan de la alegría divina y colaboran en sus planes sobre los hombres débiles y necesitados de ayuda y protección.

Por eso los ángeles sufrirán, de algún modo que no podemos imaginar, al ver que hay corazones que se cierran al amor o pierden la esperanza. O se alegrarán profundamente cuando vean que otros corazones lloran por sus pecados e inician el camino del regreso al Amor de Dios.

El Evangelio nos habla de fiestas y gozo entre los ángeles por cada pecador convertido. Cada vida es importante para Dios, es observada por los ángeles, es bendecida de mil formas por compañeros celestes que nos invitan a soñar en el cielo que nos espera.

Dios desea que algunos ángeles intervengan en nuestras vidas. Por eso en la Biblia encontramos la narración de presencias angélicas. Especialmente bella resulta la salida de san Pedro de la cárcel, guiado por un ángel. Ya en la calle exclama fuera de sí: "Ahora me doy cuenta realmente de que el Señor ha enviado su ángel y me ha arrancado de las manos de Herodes y de todo lo que esperaba el pueblo de los judíos" (Hch 12,11).

Es muy conmovedora la historia de Tobit y de su hijo Tobías, a los que Dios envió el arcángel Rafael. Sólo al final, cuando Tobías ha podido contraer matrimonio con Sarra, y cuando Tobit ha recuperado la vista, los dos descubren que habían sido ayudados por un ángel.

El mismo Rafael les explica cómo había intervenido en sus vidas:

"Cuando tú y Sarra hacíais oración, era yo el que presentaba y leía ante la Gloria del Señor el memorial de vuestras peticiones. Y lo mismo hacía cuando enterrabas a los muertos. Cuando te levantabas de la mesa sin tardanza, dejando la comida, para esconder un cadáver, era yo enviado para someterte a prueba. También ahora me ha enviado Dios para curarte a ti y a tu nuera Sarra. Yo soy Rafael, uno de los siete ángeles que están siempre presentes y tienen entrada a la Gloria del Señor" (Tb 12,12-15).

Rafael añade inmediatamente, para tranquilizar a sus amigos, estas palabras llenas de afecto: "No temáis. La paz sea con vosotros. Bendecid a Dios por siempre. Si he estado con vosotros no ha sido por pura benevolencia mía hacia vosotros, sino por voluntad de Dios. A él debéis bendecir todos los días, a él debéis cantar. Os ha parecido que yo comía, pero sólo era apariencia. Y ahora bendecid al Señor sobre la tierra y confesad a Dios" (Tb 12,17-20).

Servidores de Dios y amigos de los hombres: así son los ángeles. Las palabras de Rafael nos llenan de alegría y esperanza. Con la ayuda angélica podemos descubrir el amor de Dios y recibir una fuerza concreta, oportuna, en tantas pruebas de la vida.

Por eso hemos de sentirnos invitados a dar gracias a Dios, porque no deja sin recompensa ningún gesto de amor que podamos ofrecer a los hermanos nuestros más necesitados. Porque nos envía, en ocasiones totalmente inesperadas, un ángel que rompa nuestras cadenas y nos lleve a descubrir lo inmensamente bello que es el Amor del Padre de los cielos.
Autor: P. Fernando Pascual LC / Fuente: Catholic.net / Imagen: Google

Poesía: Ángel 
Mi alma despiertas, te necesito más que a las estrellas.
Eres mi torre y mi inmenso mar.

Mi universo es para ti, y las noches en que pienso en ti.
Si he de llorar tú estarás,
para acompañarme en mi soledad.

Me despierto y te pienso, me alegras el día,
aunque algo pase, tú me das la salida.

Bendito eres, por darme tu luz y enseñarme el camino
que conduce hacia Jesús.

Que nunca en mi vida me falte tu amor,
que tu inspiración siempre baje de los cielos
y que tu paz amanse mi esmero.

Que cada una de mis poesías sean bendiciones para ti
y para todo aquel que la lea sepan que siempre estarás aquí.

Autora: Aisha Rosario Maysonet
Web: Las voces de los ángeles


Nuevo artículo

Hay nuevo material publicado en el blog
"Juan Pablo II inolvidable"
Puedes acceder en la dirección:


Pedidos de oración
Pedimos oración por la Santa Iglesia Católica; por el Papa Francisco, por el Papa Emérito Benedicto, por los obispos, sacerdotes, diáconos, seminaristas, catequistas y todos los que componemos el cuerpo místico de Cristo; por la unión de los cristianos para que seamos uno, así como Dios Padre y nuestro Señor Jesucristo son Uno junto con el Espíritu Santo; por las misiones, por la Paz en el mundo, por nuestros hermanos sufrientes por diversos motivos especialmente por las enfermedades, el hambre y la pobreza; por los presos políticos y la falta de libertad en muchos países del mundo, por la unión de las familias, la fidelidad de los matrimonios y por más inclinación de los jóvenes hacia este sacramento; por el aumento de las vocaciones sacerdotales y religiosas, y por las Benditas Almas del Purgatorio.

Pedimos oración por Ítalo Francisco D., que vive en Guatemala, que será operado de cáncer de próstata, rogando a Dios que le conceda la salud que necesita.

Pedimos oración por el descanso eterno del alma de la señora Teresa O. F., fallecida hace unos días en Colombia. Que el Señor la reciba en su seno y que su familia tenga la paz espiritual confiando en la Vida Eterna que Jesús nos ha prometido.

Pedimos oración por dos personas de Costa Rica: por Nuria A., para que el Señor y la Virgen le reparen un trabajo; y también por el embarazo de Fabiola M.C. para que todo transcurra bien y protegida por la Santísima Virgen.

Pedimos oración por los exámenes que se va a realizar Oscar D. M., en Nicaragua, para que por la gracia de Dios, todo salga bien.

Tú quisiste, Señor, que tu Hijo unigénito soportara nuestras debilidades,
para poner de manifiesto el valor de la enfermedad y la paciencia;
escucha ahora las plegarias que te dirigimos por nuestros hermanos enfermos
y concede a cuantos se hallan sometidos al dolor, la aflicción o la enfermedad,
la gracia de sentirse elegidos entre aquellos que tu hijo ha llamado dichosos,
y de saberse unidos a la pasión de Cristo para la redención del mundo.
Te lo pedimos por Cristo nuestro Señor.
Amén

“Intimidad Divina”

Espíritu de temor

“Saldrá un vástago del tronco de José… Reposará sobre él el espíritu del Señor, espíritu de sabiduría y de inteligencia, espíritu de consejo y fortaleza, espíritu de ciencia y de temor de Dios” (Is 11, 1-2). Isaías presenta al futuro Mesías como aquel sobre quien se derramará la plenitud del Espíritu de Dios con todos sus dones. Basándose en este texto, la tradición católica habla de siete dones del Espíritu Santo, desdoblando el último en dos –don de temor y de piedad–, dones otorgados en el bautismo a todo creyente. Pero más útil que fijarse en la distinción de los dones, es considerar su unidad, pues en sustancia no son sino un único don, que es al mismo tiempo luz para la inteligencia, amor y fuerza para la voluntad, ciencia y sabiduría, espíritu de adopción y de temor filial, y puede tomar matices y aspectos infinitos según el beneplácito divino. “Todas estas cosas las obra un mismo y único Espíritu, distribuyéndolas a cada uno en particular según su voluntad” (1 Cr 12, 11). Esta unidad en los dones explica cómo el espíritu de temor pueda juntarse con el de amor o adopción sin contradicción alguna. Pues el don de temor de Dios, inspirado por el Espíritu Santo, no es propiamente temo de castigo, sino sobre todo, temor reverencial a la majestad infinita de Dios, el cual existía hasta en la humanidad sacratísima de Cristo.

En el hombre, expuesto siempre mientras vive en la tierra a la triste posibilidad de pecar, el Espíritu Santo, junto con la reverencia a dios y como consecuencia de ella, infunde el temor de ofender al Señor, Padre amantísimo, de desagradarle y contristarle. Jesús no excluyó este santo temor de la oración confidencial que enseñó a sus discípulos: “y no nos dejes caer en la tentación, más líbranos del mal” (Mt 6, 13). No es concebible que tiente Dios al hombre para inducirlo al pecado, porque como dice Santiago, “Dios no tienta a nadie” (1, 13). Pero Dios permite las pruebas; la misma fe, exigiendo fidelidad aun cuando el creer resulta duro y oscuro, implica una prueba. Por otra parte están las tentaciones que provienen de las pasiones, del mundo y del Maligno; según San Mateo, el texto original del Padre Nuestro, dice propiamente: “líbranos del Maligno”. El espíritu de temor, don del Espíritu Santo, desnuda al hombre de toda presunción y autosuficiencia y lo hace humilde, consciente de su debilidad y por eso de su necesidad de recurrir a la ayuda del Padre celestial, no tanto para ser liberado de las pruebas y tentaciones de la vida, cuanto para ser protegido y no fallar en la fidelidad a él.

¿Cómo no temer si en este destierro el pecado está siempre al acecho y hay siempre peligro de perder a Dios y su amor? El temor filial, con todo, no produce miedo o angustia, porque está siempre acompañado de confianza plena en el Padre celestial. Su manifestación más propia es “una verdadera determinación de no hacer cosa que entienda ser ofensa de Dios”, por mínima que sea, “ni dejar de hacer lo que parece cosa de su servicio”; por eso conduce a una gran delicadeza de conciencia inspirada en el amor. Santa Teresa de Jesús escribe: “Tu deseo sea de ver a Dios; tu temor, si le has de perder; tu dolor, que no le gozas, y tu gozo, de lo que te puede llevar allá” (A 69). El temor filial va siempre unido al deseo y al amor de Dios, porque procede del mismo y único espíritu de amor que es el Espíritu Santo.

Aunque más gustos y prendas de amor el Señor os dé, nunca tanto andéis seguras, que dejéis de temer podéis tornar a caer… Pues, Padre Eterno, ¿qué hemos de hacer sino acudir a Vos y suplicaros no nos traigan estos contrarios nuestros en tentación? Cosas públicas vengan, que con vuestro favor mejor nos libraremos; mas estas traiciones, ¿quién las entenderá, Dios mío? Siempre hemos menester pediros remedio. Decidnos, Señor, alguna cosa para que nos entendamos y aseguremos… Pues, Buen Maestro nuestro, dadnos algún remedio cómo vivir sin mucho sobresalto en guerra tan peligrosa. El que podemos tener, hijas, y nos dio Su Majestad, es “amor y temor”; que el amor nos hará apresurar los pasos; el temor nos hará ir mirando adonde ponemos los pies para no caer. (Santa Teresa de Jesús, Camino)
P. Gabriel de Sta. M. Magdalena O.C.D. 
Jardinero de Dios
-el más pequeñito de todos-

martes, 1 de octubre de 2013

Pequeñas Semillitas 2162

PEQUEÑAS SEMILLITAS

Año 8 - Número 2162 ~ Martes 1 de Octubre de 2013
- AÑO DE LA FE -
Desde la ciudad de Córdoba (Argentina)
Alabado sea Jesucristo…
Por la gracia de Dios, estamos iniciando el mes de Octubre y entramos al último trimestre del año.
Este mes, que la Iglesia consagra al Santo Rosario y también a las Misiones, comienza con una semana poblada de importantes celebraciones: hoy recordamos a Santa Teresita del Niño Jesús; mañana a los Santos Ángeles Custodios, y el viernes a San Francisco de Asís, un santo muy grande y muy querido y que últimamente ha cobrado nueva y fuerte vigencia desde que el nuevo Papa de la Iglesia eligió justamente ese nombre –Francisco– lo que es todo un reconocimiento al poverello de Asís y también una señal de lo que ya estamos viendo, que es su relación preferencial con los pobres.
Luego, el mes continúa con otras celebraciones de enormes santos cuyas vidas serán motivo para ser tratadas y evocadas en esta página en su momento…
Alabemos al Señor por tantas gracias y dispongamos el corazón para vivir Octubre de la forma más espiritual e intensa posible.

La Palabra de Dios:
Evangelio de hoy
Sucedió que como se iban cumpliendo los días de su asunción, Él se afirmó en su voluntad de ir a Jerusalén, y envió mensajeros delante de sí, que fueron y entraron en un pueblo de samaritanos para prepararle posada; pero no le recibieron porque tenía intención de ir a Jerusalén. Al verlo sus discípulos Santiago y Juan, dijeron: «Señor, ¿quieres que digamos que baje fuego del cielo y los consuma?». Pero volviéndose, les reprendió; y se fueron a otro pueblo.
(Lc 9,51-56)

Comentario
Hoy, en el Evangelio, contemplamos cómo «Santiago y Juan, dijeron: ‘Señor, ¿quieres que digamos que baje fuego del cielo y los consuma?’. Pero volviéndose, les reprendió» (Lc 9,54-55). Son defectos de los Apóstoles, que el Señor corrige.
Cuenta la historia de un aguador de la India que, en los extremos de un palo que colgaba en sus espaldas, llevaba dos vasijas: una era perfecta y la otra estaba agrietada, y perdía agua. Ésta —triste— miraba a la otra tan perfecta, y avergonzada un día dijo al amo que se sentía miserable porque a causa de sus grietas le daba sólo la mitad del agua que podía ganar con su venta. El trajinante le contestó: —Cuando volvamos a casa mira las flores que crecen a lo largo del camino. Y se fijó: eran flores bellísimas, pero viendo que volvía a perder la mitad del agua, repitió: —No sirvo, lo hago todo mal. El cargador le respondió: —¿Te has fijado en que las flores sólo crecen a tu lado del camino? Yo ya conocía tus fisuras y quise sacar a relucir el lado positivo de ellas, sembrando semilla de flores por donde pasas y regándolas puedo recoger estas flores para el altar de la Virgen María. Si no fueses como eres, no habría sido posible crear esta belleza.
Todos, de alguna manera, somos vasijas agrietadas, pero Dios conoce bien a sus hijos y nos da la posibilidad de aprovechar las fisuras-defectos para alguna cosa buena. Y así el apóstol Juan —que hoy quiere destruir—, con la corrección del Señor se convierte en el apóstol del amor en sus cartas. No se desanimó con las correcciones, sino que aprovechó el lado positivo de su carácter fogoso —el apasionamiento— para ponerlo al servicio del amor. Que nosotros también sepamos aprovechar las correcciones, las contrariedades —sufrimiento, fracaso, limitaciones— para “comenzar y recomenzar”, tal como san Josemaría definía la santidad: dóciles al Espíritu Santo para convertirnos a Dios y ser instrumentos suyos.
Rev. D. Llucià POU i Sabater (Vic, Barcelona, España)

Santoral Católico:
Santa Teresa del Niño Jesús
Virgen y Doctora de la Iglesia
Memoria de santa Teresa del Niño Jesús, virgen y doctora de la Iglesia, que entró aún muy joven en el monasterio de las Carmelitas Descalzas de Lisieux, llegando a ser maestra de santidad en Cristo por su inocencia y simplicidad. Enseñó el camino de la perfección cristiana por medio de la infancia espiritual, demostrando una mística solicitud en bien de las almas y del incremento de la Iglesia, y terminó su vida a los veinticinco años de edad, el día treinta de septiembre († 1897)

Información amplia haciendo clic acá.
Fuente: Catholic.net    

¡Buenos días!

¿Somos ciegos?

Jesús liberó a muchos ciegos de su dura condición de no videntes. Sin duda ofrecía de ese modo un llamativo símbolo de otras deficiencias espirituales que desea ardientemente sanar. Son sutiles cegueras que van deteriorando la luz de nuestra percepción profunda de la realidad.

Somos “ciegos” cuando vemos muy bien los errores y defectos de los demás, pero nos negamos a reconocer los nuestros. O cuando nos encerramos tercamente en nuestra manera de pensar y ni siquiera queremos escuchar las ideas y razones de los otros. Somos “ciegos” cuando no valoramos los bienes sencillos pero insustituibles de la vida: la familia, los hijos, el trabajo, la amistad. Somos “ciegos” cuando nos dejamos arrastrar por el afán de tener más, y no paramos nunca, cuando lo único que aparece en el horizonte de nuestra vida son los bienes materiales. Somos “ciegos” cuando nos encerramos en resentimientos en lugar de liberarnos a través del perdón.

Cada uno ha de examinar de qué tinieblas y sombras debe salir y levantarse. Jesús quiere liberarte con la luz que viene de lo alto y guiar tus pasos por senderos de verdadera paz. Dios nos ofrece el libro de su Palabra, y Jesús, Palabra viva del Padre, nos ilumina con sus mensajes y ejemplos. Destina un tiempo cada día para acercarte a esta luz celestial.
Padre Natalio  

Frases del Santa Teresita

"Para mí, la oración es un impulso del corazón, una simple mirada dirigida al cielo, un grito de agradecimiento y de amor, tanto en medio del sufrimiento como en medio de la alegría. En una palabra es algo grande, algo sobrenatural que me dilata el alma y me une a Jesús"

“Vivir de amor es navegar sin tregua en las almas sembrando paz y gozo. ¡Oh mi Piloto amado!, la caridad me urge, pues te veo en las almas, mis hermanos. La caridad me guía, ella es mi estrella, remo siempre a su luz. En mi vela yo llevo grabada mi divisa: ¡Vivir de amor!”

“Morir de amor, es ésta mi esperanza, cuando vea romperse mis cadenas. Mi Dios será mi recompensa grande, otros bienes no quiero poseer. Quiero ser abrasada por su amor, quiero verle y unirme a él para siempre. Este será mi cielo y mi destino: ¡¡¡Vivir de amor...!!!”

“¡Cuántas almas llegarían a la santidad si fuesen bien dirigidas...! Sé muy bien que Dios no tiene necesidad de nadie para realizar su obra. Pero así como permite a un hábil jardinero cultivar plantas delicadas y le da para ello los conocimientos necesarios, reservándose para sí la misión de fecundarlas, de la misma manera quiere Jesús ser ayudado en su divino cultivo de las almas”
Santa Teresita

Tema del día:
No dejes de rezar el Rosario
Hoy empezamos Octubre y lo celebramos como el “Mes del Rosario”.

Rezar el Rosario para algunas personas es un tiempo desperdiciado en una letanía de repetidas oraciones, que en la gran mayoría, están dichas de una manera distraída y maquinalmente. Pero no es así. El hecho de ponernos a rezarle ya es un acto de amor a la Madre de Dios. Es una súplica constante y repetida para pedir perdón y rogarle por nosotros y por todos los hombres en el presente y también en la hora de la muerte.

Rezar el Rosario es meditar en los Misterios de la Vida de Cristo, de suerte que el Rosario es una especie de resumen del Evangelio, un recuerdo de la vida, los sufrimientos, los momentos luminosos y transcendentales y glorificación del Señor, siempre acompañado de los momentos de grandeza de la Santísima Virgen, su Madre, siendo así una síntesis de su obra Redentora.

Rezar el Rosario es un método fácil y adaptable a toda clase de personas, aún las menos instruidas y una excelente manera de ejercitar los actos más sublimes de fe y contemplación. El Padrenuestro con el que se empieza cada Misterio es la oración que Cristo nos enseñó y quienes lo han penetrado a fondo no pueden cansarse de repetirlo. En cuanto el Avemaría, toda ella está centrada en el Misterio de la Encarnación y es la oración más apropiada para honrar dicho Misterio. Aunque en el Avemaría hablamos directamente a la Santísima Virgen e invocamos su intercesión, esa oración es sobre todo una alabanza y una acción de gracias a su Hijo por la infinita misericordia que nos mostró al encarnarse en Ella y hacerse hombre para su Misión redentora.

La Santísima Virgen en sus repetidas apariciones, siempre ha sido la súplica más importante que en sus mensajes nos ha dado. Ella nos ha pedido que recemos el Rosario. Ella nos lo pide insistentemente porque tiene su rezo un gran valor. Quiere que repitamos una y otra vez la súplica, la alabanza, con la esperanza puesta en su gran amor por toda la Humanidad.

Tal vez, por lo repetitivo del rezo, como decía Santa Teresa, la "loca de la casa", nuestra mente, se nos vaya de aquí para allá en pertinaz distracción, pero aun así nuestro corazón y nuestra voluntad está puesto a los pies de la Madre de Dios, y esas Avemarías son como el incienso que sube en oscilantes volutas hasta el corazón de nuestra Madre la Virgen Santísima.

Nuestro mundo se está olvidando de rezar. Tenemos fe, creemos en Dios pero no hablamos con Él. El mundo actual, ahora más que nunca, necesita de muchos Rosarios.

Hagamos un alto en nuestro diario vivir. Quince minutos tan solo... y con seguridad que el mundo y "nuestro mundo" será mejor.
Autor: Ma Esther de Ariño / Fuente: Catholic.net / Imagen: Google

Pedidos de oración
Pedimos oración por la Santa Iglesia Católica; por el Papa Francisco, por el Papa Emérito Benedicto, por los obispos, sacerdotes, diáconos, seminaristas, catequistas y todos los que componemos el cuerpo místico de Cristo; por la unión de los cristianos para que seamos uno, así como Dios Padre y nuestro Señor Jesucristo son Uno junto con el Espíritu Santo; por las misiones, por la Paz en el mundo, por nuestros hermanos sufrientes por diversos motivos especialmente por las enfermedades, el hambre y la pobreza; por los presos políticos y la falta de libertad en muchos países del mundo, por la unión de las familias, la fidelidad de los matrimonios y por más inclinación de los jóvenes hacia este sacramento; por el aumento de las vocaciones sacerdotales y religiosas, y por las Benditas Almas del Purgatorio.

Pedimos oración por Gonzalo, de Escobar, Buenos Aires, Argentina, que padece una complicada enfermedad, de la cual se encuentra ahora en crisis. Que el Buen Jesús lo ayude y lo acompañe para superar esta situación.

Tú quisiste, Señor, que tu Hijo unigénito soportara nuestras debilidades,
para poner de manifiesto el valor de la enfermedad y la paciencia;
escucha ahora las plegarias que te dirigimos por nuestros hermanos enfermos
y concede a cuantos se hallan sometidos al dolor, la aflicción o la enfermedad,
la gracia de sentirse elegidos entre aquellos que tu hijo ha llamado dichosos,
y de saberse unidos a la pasión de Cristo para la redención del mundo.
Te lo pedimos por Cristo nuestro Señor.
Amén

Estadísticas
El siguiente es el estado demostrativo de la cantidad de visitas registradas en los dos blogs que llevamos adelante en internet: "Pequeñas Semillitas" y "Juan Pablo II inolvidable". Esta información se publica el primer día de cada mes.

Debe recordarse que las visitas se cuentan desde el inicio de cada uno de ellos que ha sido en fechas distintas:

 Desde el 1º de Marzo de 2007 hasta hoy ha sido visitado por 1.926.638 lectores. Durante el último mes (setiembre 2013) registró 11.841 nuevas visitas.

   Desde el 25 de Diciembre de 2009 hasta hoy ha sido visitado por 369.898  lectores. Durante el último mes (setiembre 2013) registró 3.260 nuevas visitas.

“Intimidad Divina”

Espíritu de fortaleza

El Espíritu Santo, al mismo tiempo que instruye al cristiano sobre sus deberes de hijos de Dios, le da también fuerza para cumplirlos. “Recibiréis la fuerza del Espíritu Santo, que vendrá sobre vosotros, y seréis mis testigos” (He 1, 8), dijo Jesús a sus discípulos momentos antes de subir al cielo. No se trata de la virtud de la fortaleza otorgada al bautizado junto con las demás virtudes infusas, sino de un don particular del Espíritu Santo, que supera el modo humano de obrar, sobrepujando las limitaciones y debilidades que persisten aun en el hombre más virtuoso. Después de Pentecostés los Apóstoles, revestidos de este don, aparecieron completamente transformados. Si cuando la captura de Jesús habían huido y después de su muerte se habían encerrado en casa “por miedo a los judíos” (Jn 20, 19), recibido el Espíritu Santo se presentaron al pueblo y sin temor alguno comenzaron la predicación. No los contuvo ni la fuerza moral de la autoridad pública, que quería hacerlos callar, ni la fuerza de los sufrimientos físicos con que les amenazaron o que les infligieron. Quedaron convertidos en testigos, mensajeros y mártires. La fuerza del Espíritu Santo obraba en ellos.

San Pablo pide a Dios que los creyentes sean “robustecidos por la acción de su Espíritu en el hombre interior” (Ef 3, 16). El hombre interior es el hombre nuevo regenerado por el bautismo; debe crecer y desarrollarse, y como su nacimiento fue por virtud del Espíritu Santo, así su crecimiento se efectúa por su poder. El hombre interior debe ser “robustecido”, fortalecido y corroborado por el Espíritu para alcanzar la edad perfecta, la “estatura de la plenitud de Cristo” (Ef 4, 13). Toda la acción del Espíritu Santo mira, en efecto, a plasmar al cristiano perfecto, al hijo adoptivo de Dios, conforme “a la imagen de su Hijo… primogénito entre muchos hermanos” (Rm 8, 29). Es necesario, por eso, que el creyente se deje asir y poseer por el Espíritu, que se deje formar y reformar según su beneplácito. El mismo Espíritu le dará la fuerza de decir siempre si a sus inspiraciones y seguir de continuo sus llamamientos.

Hace falta coraje para ser fiel a toda costa a la ley de Dios y para soportar valerosamente todas las tribulaciones de la vida, y hace falta más aún para secundar esa acción interior del Paráclito y no retroceder ante las pruebas con que él purifica y robustece a los que en él se confían. Es un maestro dulce y suave, pero también exigente, porque no puede llevar al cristiano a la plena conformidad con Cristo, sin hacerlo pasar por el camino de la cruz y sin pedirlo todo. Justamente es en este campo donde el hombre espiritual experimenta su flaqueza: intuye lo que Dios quiere de él, a veces lo ve con claridad pero no tiene fuerza para realizarlo al menos cabalmente. Es el gran tormento del hombre de buena voluntad pero inmaduro todavía. Se precisa pedir muy humildemente el auxilio del Espíritu Santo y al mismo tiempo no desistir de las tentativas personales. Los esfuerzos repetidos con constancia son una tácita pero eficaz invocación del don de fortaleza. En el momento oportuno intervendrá el Espíritu Santo con su poder para robustecer lo que es débil y pusilánime.

Oh Espíritu Santo, alma de mi alma, yo te adoro. Ilumíname, guíame, fortaléceme, consuélame, enséñame lo que debo hacer, dame tus órdenes; te prometo someterme a todo lo que desee de mí y aceptar todo lo que permitas me suceda. (D. Mercier)
Oh Espíritu Santo, rompe mi rigidez interior, la inquietud y la turbación que me impide reposar en ti… Lo que tú quieres de mí es una franca, dulce, sencilla y pacífica adhesión a tu voluntad, es un dejar hacer, un estar pasivamente en tus manos como cera blanda; es un no inquietarme ni atormentarme como si todo lo que sucede no dependiese de mí sino de ti. (L. de Grandmaison)
P. Gabriel de Sta. M. Magdalena O.C.D. 
Jardinero de Dios
-el más pequeñito de todos-