sábado, 6 de octubre de 2012

Pequeñas Semillitas 1834


PEQUEÑAS SEMILLITAS

Año 7 - Número 1834 ~ Sábado 6 de Octubre de 2012
Desde la ciudad de Córdoba (Argentina)
Mes del Rosario y de las Misiones
   

Alabado sea Jesucristo…
Desde diferentes puntos de vista podemos reconocer el valor de la inclusión, la universalidad y la tolerancia. No se trata de abaratar la gracia, ni de aminorar las exigencias evangélicas. En todo caso, esa decisión corresponde exclusivamente a Dios y a nadie más.
Para comprenderlo es necesario apreciar los rasgos constitutivos que vivió el Señor Jesús. Como profeta de la compasión, defensor de los últimos, amigo de las mujeres, Él no podía excluir ni despreciar a nadie.
Todos los israelitas de buena voluntad que mostraran un genuino interés por acoger el designio de Dios y hacerlo realidad, dando un tratamiento amoroso y digno hacia los más pequeños estaban dentro del camino del Reino.
A nuestra comunidad eclesial le está resultando difícil actualizar el rostro compasivo de Jesús en este momento histórico. Hace falta discernir con más apertura y fidelidad.
"La verdad católica"


La Palabra de Dios:
Evangelio de hoy


En aquel tiempo, regresaron alegres los setenta y dos, diciendo: «Señor, hasta los demonios se nos someten en tu nombre». Él les dijo: «Yo veía a Satanás caer del cielo como un rayo. Mirad, os he dado el poder de pisar sobre serpientes y escorpiones, y sobre todo poder del enemigo, y nada os podrá hacer daño; pero no os alegréis de que los espíritus se os sometan; alegraos de que vuestros nombres estén escritos en los cielos».
En aquel momento, se llenó de gozo Jesús en el Espíritu Santo, y dijo: «Yo te bendigo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has ocultado estas cosas a sabios e inteligentes, y se las has revelado a pequeños. Sí, Padre, pues tal ha sido tu beneplácito. Todo me ha sido entregado por mi Padre, y nadie conoce quién es el Hijo sino el Padre; y quién es el Padre sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar».
Volviéndose a los discípulos, les dijo aparte: «¡Dichosos los ojos que ven lo que veis! Porque os digo que muchos profetas y reyes quisieron ver lo que vosotros veis, pero no lo vieron, y oír lo que vosotros oís, pero no lo oyeron».
(Lc 10,17-24)

Comentario
Hoy, el evangelista Lucas nos narra el hecho que da lugar al agradecimiento de Jesús para con su Padre por los beneficios que ha otorgado a la Humanidad. Agradece la revelación concedida a los humildes de corazón, a los pequeños en el Reino. Jesús muestra su alegría al ver que éstos admiten, entienden y practican lo que Dios da a conocer por medio de Él. En otras ocasiones, en su diálogo íntimo con el Padre, también le dará gracias porque siempre le escucha. Alaba al samaritano leproso que, una vez curado de su enfermedad —junto con otros nueve—, regresa sólo él donde está Jesús para darle las gracias por el beneficio recibido.
Escribe san Agustín: «¿Podemos llevar algo mejor en el corazón, pronunciarlo con la boca, escribirlo con la pluma, que estas palabras: ‘Gracias a Dios’? No hay nada que pueda decirse con mayor brevedad, ni oír con mayor alegría, ni sentirse con mayor elevación, ni hacer con mayor utilidad». Así debemos actuar siempre con Dios y con el prójimo, incluso por los dones que desconocemos, como escribía san Josemaría Escrivá. Gratitud para con los padres, los amigos, los maestros, los compañeros. Para con todos los que nos ayuden, nos estimulen, nos sirvan. Gratitud también, como es lógico, con nuestra Madre, la Iglesia.
La gratitud no es una virtud muy “usada” o habitual, y, en cambio, es una de las que se experimentan con mayor agrado. Debemos reconocer que, a veces, tampoco es fácil vivirla. Santa Teresa afirmaba: «Tengo una condición tan agradecida que me sobornarían con una sardina». Los santos han obrado siempre así. Y lo han realizado de tres modos diversos, como señalaba santo Tomás de Aquino: primero, con el reconocimiento interior de los beneficios recibidos; segundo, alabando externamente a Dios con la palabra; y, tercero, procurando recompensar al bienhechor con obras, según las propias posibilidades.
Rev. D. Josep VALL i Mundó (Barcelona, España)


Santoral Católico:
San Bruno
Fundador de los Cartujos


Bruno significa: "fuerte como una coraza o armadura metálica" (Brunne, en alemán es coraza).

Este santo se hizo famoso por haber fundado la comunidad religiosa más austera y penitente, los monjes cartujos, que viven en perpetuo silencio y jamás comen carne ni toman bebidas alcohólicas.

Nació en Colonia, Alemania, en el año 1030. Desde joven demostró poseer grandes cualidades intelectuales, y especialísimas aptitudes para dirigir espiritualmente a los demás. Ya a los 27 años era director espiritual de muchísimas personas importantes. Uno de sus dirigidos fue el futuro Papa Urbano II.

Ordenado sacerdote fue profesor de teología durante 18 años en Reims, y Canciller del Sr. Arzobispo, pero al morir éste, un hombre indigno, llamado Manasés, se hizo elegir arzobispo de esa ciudad, y ante sus comportamientos tan inmorales, Bruno lo acusó ante una reunión de obispos, y el Sumo Pontífice destituyó a Manasés. Le ofrecieron el cargo de Arzobispo a nuestro santo, pero él no lo quiso aceptar, porque se creía indigno de tan alto cargo. El destituido en venganza, le hizo quitar a Bruno todos sus bienes y quemar varias de sus posesiones.

Dicen que por aquel tiempo oyó Bruno una narración que le impresionó muchísimo. Le contaron que un hombre que tenía fama de ser buena persona (pero que en la vida privada no era nada santo) cuando le estaban celebrando su funeral, habló tres veces. La primera dijo: "He sido juzgado". La segunda: "He sido hallado culpable". La tercera: "He sido condenado". Y decían que las gentes se habían asustado muchísimo y habían huido de él y que el cadáver había sido arrojado al fondo de un río caudaloso. Estas narraciones y otros pensamientos muy profundos que bullían en su mente, llevaron a Bruno a alejarse de la vida mundana y dedicarse totalmente a la vida de oración y penitencia, en un sitio bien alejado de todos.

Teniendo todavía abundantes riquezas y gozando de la amistad de altos personajes y de una gran estimación entre la gente, y pudiendo, si aceptaba, ser nombrado Arzobispo de Reims, Bruno renunció a todo esto y se fue de monje al monasterio de San Roberto en Molesmes. Pero luego sintió que aunque allí se observaban reglamentos muy estrictos, sin embargo lo que él deseaba era un silencio total y un apartamiento completo del mundo. Por eso dispuso irse a un sitio mucho más alejado. Iba a hacer una nueva fundación.

San Hugo, obispo de Grenoble, vio en un sueño que siete estrellas lo conducían a él hacia un bosque apartado y que allá construían un faro que irradiaba luz hacia todas partes. Al día siguiente llegaron Bruno y seis compañeros a pedirle que les señalara un sitio muy apartado para ellos dedicarse a la oración y a la penitencia. San Hugo reconoció en ellos los que había visto en sueños y los llevó hacia el monte que le había sido indicado en la visión. Aquel sitio se llamaba Cartuja, y los nuevos religiosos recibieron el nombre de Cartujos.

San Bruno redactó para sus monjes un reglamento que es quizás el más severo que ha existido para una comunidad. Silencio perpetuo. Levantarse a media noche a rezar por más de una hora. A las 5:30 de la mañana ir otra vez a rezar a la capilla por otra hora, todo en coro. Lo mismo a mediodía y al atardecer.

Nunca comer carne ni tomar licores. Recibir visitas solamente una vez por año. Dedicarse por varias horas al día al estudio o a labores manuales especialmente a copiar libros. Vivir totalmente incomunicados con el mundo... Es un reglamento propio para hombres que quieren hacer gran penitencia por los pecadores y llegar a un alto grado de santidad.

San Hugo llegó a admirar tanto la sabiduría y la santidad de San Bruno, que lo eligió como su director espiritual, y cada vez que podía se iba al convento de la Cartuja a pasar unos días en silencio y oración y pedirle consejos al santo fundador. Lo mismo el Conde Rogerio, quien desde el día en que se encontró con Bruno la primera vez, sintió hacia él una veneración tan grande, que no dejaba de consultarlo cuando tenía problemas muy graves que resolver. Y aun se cuenta que una vez a Rogerio le tenían preparada una trampa para matarlo, y en sueños se le apareció San Bruno a decirle que tuviera mucho cuidado, y así logró librarse de aquel peligro.

Por aquel tiempo había sido nombrado Papa Urbano II, el cual de joven había sido discípulo de Bruno, y al recordar su santidad y su gran sabiduría y su don de consejo, lo mandó ir hacia Roma a que le sirviera de consejero. Esta obediencia fue muy dolorosa para él, pues tenía que dejar su vida retirada y tranquila de La Cartuja para irse a vivir en medio del mundo y sus afanes. Pero obedeció inmediatamente. Es difícil calcular la tristeza tan grande que sus monjes sintieron al verle partir para lejanas tierras. Varios de ellos no fueron capaces de soportar su ausencia y se fueron a acompañarlo a Roma. Y entonces el Conde Rogerio le obsequió una finca en Italia y allá fundó el santo un nuevo convento, con los mismos reglamentos de La Cartuja.

Los últimos años del santo los pasó entre misiones que le confiaba el Sumo Pontífice, y largas temporadas en el convento dedicado a la contemplación y a la penitencia. Su fama de santo era ya muy grande.

Murió el 6 e octubre del año 1101 dejando en la tierra como recuerdo una fundación religiosa que ha sido famosa en todo el mundo por su santidad y su austeridad. Que Dios nos conceda como a él, el ser capaces de apartarnos de lo que es mundano y materialista, y dedicarnos a lo que es espiritual y lleva a la santidad.

Fuente: Catholic.net


La frase de hoy

"Cuando advierta que para producir necesita obtener autorización de quienes no producen nada; cuando compruebe que el dinero fluye hacia quienes trafican no bienes, sino favores; cuando perciba que muchos se hacen ricos por el soborno y por influencias más que por el trabajo, y que las leyes no lo protegen contra ellos, sino, por el contrario son ellos los que están protegidos contra usted; cuando repare que la corrupción es recompensada y la honradez se convierte en un autosacrificio, entonces podrá, afirmar sin temor a equivocarse, que su sociedad está condenada"
Ayn Rand


Cuentos de Mamerto Menapace:
El científico y la rosa


Se trataba de un científico serio. No de un guitarrero. Le habían pedido que estudiara los problemas de una planta de rosa que estaba pasando por dificultades en su período de floración.

Tomó las cosas muy en serio. Primero estudió la tierra. Descubrió que estaba cerca de una pared cuyos cimientos llegaban hasta la tosca. La greda extraída había sido tirada precisamente en el lugar donde luego tuvo que estar el rosal. Se trataba de una tierra con historia y con condicionantes en parte negativos. Además, toda la lluvia que caía sobre aquella parte del tejado, se descargaba en el alero que daba justo sobre la planta. Podía suceder que a veces hubiera exceso de humedad. Carecía de sol por la mañana; en cambio de tarde lo tenía en demasía, por el reflejo de la pared encalada que le devolvía duplicado el calor.

Había muchos porqués en la historia previa de su tierra y en la geografía que le tocaba compartir. Pero también los había en su propio ser de rosal y en la historia de su crecimiento. Porque la variedad no era la más adaptada a este clima. Fue plantada fuera de su época, y de pequeña había sufrido un serio accidente que por poco termina con su existencia.

¡Cuántos traumas y condicionantes! Realmente al leer el informe, era como para desesperarse. ¿Qué se podía hacer? Aparentemente se trataba de circunstancias irreversibles, o muy poco variables ya.

Pero aquí estaba, a mi parecer, la equivocación. La suma de todos los porqués del pasado de la rosa, no daban ninguna explicación sobre el para qué de su existencia allí, en ese lugar y en esas condiciones. Todos los porqué se referían a su pasado, y eran simplemente informes sobre la realidad existente y comprobable. Y lo que en realidad interesaba era el presente de la planta y su futuro.

Fueron nuevamente al científico, para pedirle un consejo. Más que ello, quizá, quisieron saber para qué la planta estaba justamente allí y no en otro lugar. Para qué se le pedía a la pobre rosa que viviera esa geografía e historia con tantos condicionantes negativos. Y el hombre, que era un científico en serio, no un guitarrero, les respondió:

-Eso no me lo pregunten a mí. Pregúntenselo al jardinero.

Y era cierto. La respuesta estaba integrada en un plan mucho más amplio que el de la simple historia comprobable de la planta. El jardinero tenía un proyecto en totalidad que abarcaba todo el jardín. En su sabiduría, conocía muy bien todo lo que con su ciencia descubriría el científico. Y sin embargo quiso que la rosa viviera, y que su existencia embelleciera dolorosamente aquel rincón del jardín, comprometiéndose a vigilar sus ciclos y a defender su vida amenazada. El jardinero estaba comprometido tanto con la rosa como con toda la vida y la belleza del jardín. Esto dependía de un plan nacido en la sabiduría de su corazón, y por tanto no podría nunca ser investigado por el científico, que reducía su búsqueda a la mera existencia de la planta individualmente considerada en su geografía concreta.

Al médico podrás preguntarle sobre los por qué de tu dolor. Al psicólogo sobre la raíz de tus traumas. Al historiador y al sociólogo el pasado que te condiciona.

Pero el para qué fuiste llamado a la vida aquí y ahora, eso tenés que preguntarse a Dios.

Jesús decía:
- Mi Padre es el Jardinero.

Descubriendo el mensaje

El cuento nos ayuda a reflexionar sobre el sentido de la vida, "para qué" nos quiere Dios, "qué" espera de nosotros. Comparar la tarea del científico con las explicaciones que buscamos, muchas veces, a las situaciones que nos toca vivir en la vida…

¿Buscamos "por qués" para las cosas que vivimos? ¿O buscamos "para qué" Dios nos puso donde estamos? ¿Nos resulta sencillo encontrar un sentido que dé felicidad y plenitud a nuestra vida? ¿Dónde lo buscamos? Recordar las palabras de Jesús: el Padre es el Jardinero.


Pensamientos sanadores


Entrega a Dios tu modo de vincularte con los demás

Dios, al crearnos, nos ha hecho criaturas sociales, por lo cual necesitamos vincularnos los unos con los otros.
Vincularse es la capacidad de relacionarse con otras personas en los niveles de mayor profundidad. De este modo, tenemos la capacidad de compartir con los demás pensamientos, sentimientos y proyectos, sin temor a ser juzgados o rechazados.
Sin vínculos auténticos, el alma humana se volverá una maraña de problemas interiores.
Cuando por medio de la oración, Dios nos invita a contemplar la propia vida, también nos indica las heridas que necesitan ser sanadas, para que de este modo, comencemos a vincularnos sanamente, pudiendo recibir de esos lazos, fortalecimiento y nutrimento emocional

El que disimula una ofensa cultiva la amistad, volver sobre la cosa  separa del amigo. Hace más una reprensión al hombre inteligente que cien golpes a un necio.
Proverbios 17, 9-10.


Pedidos de oración


Pedimos oración por la Paz del Mundo; por la Santa Iglesia Católica; por el Papa, los sacerdotes y todos los que componemos el cuerpo místico de Cristo; por la unión de los cristianos para que seamos uno, así como Dios Padre y nuestro Señor Jesucristo son Uno junto con el Espíritu Santo; por las misiones, por nuestros hermanos sufrientes por diversos motivos especialmente por las enfermedades, el hambre y la pobreza; por los presos políticos y la falta de libertad en muchos países del mundo, por la unión de las familias y la fidelidad de los matrimonios; por el aumento de las vocaciones sacerdotales y religiosas, y por las Benditas Almas del Purgatorio.

Pedimos oración por la salud de la señora Juana María P. A. que tiene osteoporosis; por la situación económica y laboral de Danny Francisco G. P.; y por la salud emocional de Yubelka C. G., que son todos integrantes de una misma familia y viven en Nicaragua.

Pedimos oración por Hugo Waldemar R., que vive en Guatemala y cuya operación de la columna se ha postergado para el día 11.

Pedimos oración por Gonzalo M. B., su esposa embarazada y su pequeña hija, de la ciudad de Córdoba, Argentina, todos los cuales resultaron lesionados por la explosión de una garrafa en su hogar. Que Jesús Misericordioso esté junto a ellos y los ayude a recuperarse pronto.

Pedimos oración por las siguientes personas de la provincia de Buenos Aires, Argentina: por la salud de Antonio, 90 años, que le están haciendo transfusiones; por Elsa, 81 años, su esposa, que tiene dificultades para caminar; por Marisa y Patricia, sus hijas que los cuidan; y por Lucía, 17 años, nieta, para que el Señor la guíe y María la proteja.

Pedimos oración por Nancy Lorena, de la ciudad de Buenos Aires, Argentina, una joven madre que está con cáncer y en etapa de recaída.

Tú quisiste, Señor, que tu Hijo unigénito soportara nuestras debilidades,
para poner de manifiesto el valor de la enfermedad y la paciencia;
escucha ahora las plegarias que te dirigimos por nuestros hermanos enfermos
y concede a cuantos se hallan sometidos al dolor, la aflicción o la enfermedad,
la gracia de sentirse elegidos entre aquellos que tu hijo ha llamado dichosos,
y de saberse unidos a la pasión de Cristo para la redención del mundo.
Te lo pedimos por Cristo nuestro Señor.
Amén

Nota de Redacción:
Para dar curso a los Pedidos de Oración es imprescindible dar los siguientes datos: nombres completos de la persona (habitualmente no publicamos apellidos), ciudad y país donde vive, y explicar el motivo de la solicitud de oración. Por favor: en los pedidos ser breves y concretos y enviarlos a pequesemillitas@gmail.com y deben poner en el asunto “Pedido de oración”, ya que los correos que llegan sin asunto (o con el asunto en blanco) son eliminados sin abrirlos. No se reciben pedidos de oración a través de Facebook ni por otro medio que no sea el correo antes señalado.
Los Pedidos de Oración se publican de lunes a sábados. Los domingos se publican los agradecimientos por las gracias concedidas.


"Pequeñas Semillitas" por e-mail


Si lo deseas puedes recibir todos los días "Pequeñas Semillitas" por correo, más el agregado de un powerpoint. Las suscripciones son gratuitas y se realizan únicamente por invitación. Hay que solicitarlas a Melissa, la moderadora del Grupo a: picaflor05@gmail.com  o a: picaflor.cl@gmail.com  
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Felipe de Urca


"Intimidad Divina"

Bienaventurados los que lloran

Jesús, venido a anunciar la Buena Noticia a los pobre, vino también “a proclamar la liberación a los cautivos…, para dar la libertad a los oprimidos” (Lc 4, 18). Esta es la señal inconfundible de la salvación prometida por Dios a su pueblo y anunciada por los profetas: el Mesías se inclina sobre todas las miserias humanas para salvar de ellas, para dar alivio y gozo a los afligidos y para consolar al que llora. No obstante, nunca dejará de haber afligidos, lo mismo que pobres, en el mundo. Las curaciones milagrosas obradas por el Señor no son más que el símbolo de una salvación más profunda y esencial. La obra de Jesús no se detiene en los cuerpos, sino va más a fondo, toca los corazones y los cura del mayor de los males: el pecado. Las aflicciones físicas y morales –las enfermedades, los duelos, las opresiones, las angustias de la vida– se convierten en vehículo por el que la obra de la salvación llega más fácilmente al hombre.

Cuando los males físicos o morales atormentan al hombre y parecen clavarlo a situaciones irremediables no es fácil creer en la bienaventuranza proclamada por el Señor. Y con todo, el dolor oculta siempre un misterio de vida y de salvación. “Los que sembraran con lágrimas, cosechan entre cantares –dice el Salmo–. Al ir, iba llorando, llevando la semilla; al volver, vuelve cantando trayendo sus gavillas” (Sl 125, 5-6). Como el grano de trigo debe pudrirse en el surco para dar vida a nuevas espigas, así el hombre debe ser macerado por el sufrimiento para dar frutos de alegría eterna. Pero hay que aguardar, y esperar el consuelo sólo de Dios. Hay que tener el coraje de abrazar la cruz no sólo con resignación, sino con amor y con voluntad resuelta de seguir a Jesús doliente hasta el Calvario y el sepulcro… con un corazón dilatado por la caridad que acepta padecer y morir también por la resurrección de los hermanos. Es la bienaventuranza del sufrimiento que comienza ya a verificarse acá para quien sabe padecer con Cristo por la salvación del mundo.

Mas para los que aman a Dios hay otros motivos de llanto. Son las lágrimas ardientes de Agustín que no cesa de lamentarse: “Tarde te he amado, oh Belleza siempre antigua y siempre nueva, tarde te he amado” (Conf. X, 27, 38). Son las lágrimas de Magdalena penitente y de Pedro que llora su caída. Son las lágrimas de quien aun amando sinceramente a Dios, tiene que reprocharse todos los días alguna flaqueza o infidelidad; lágrimas santas en compunción, don del Espíritu Santo, que purifican del pecado y unen a Dios. Y, en fin, son las lágrimas por todo el mal que, anegando el mundo, hace tantas víctimas, arrolla a tantos inocentes, hace a muchos torcer de la fe, veja a la Iglesia y ofende a Dios. También estas lágrimas, que son una participación en el llanto de Cristo sobre Jerusalén y en agonía en el huerto de Getsemaní, serán enjugadas, porque quien sufre con Cristo será glorificado con él (Tm 8, 17).

Dios mío, heme aquí en tu presencia… pobre, pequeño, carente de todo. Soy nada, nada tengo, nada puedo… Tú eres mi todo, tú eres mi riqueza. Dios mío, te doy gracias de haber querido que yo no fuese nada delante de ti… Te doy gracias de las decepciones, de las injusticias, de las humillaciones. Reconozco que las necesitaba, Dios mío, seas bendito cuando me pruebas. Anonádame cada vez más. Que sea yo en el edificio no como la piedra trabajada y pulida por la mano del artista, sino como grano de arena desconocido, sacado del polvo del camino. Dios mío, te doy gracias por haberme dejado vislumbrar la dulzura de tus consuelos. Te doy gracias por haberme privado de ellos. Sólo siento no haberte amado bastante. Nada deseo sino que tu voluntad se cumpla. Oh Jesús, tu mano es dulce, hasta en el ápice de la prueba. Que sea yo crucificado, pero crucificado contigo. (General de Sonis)

P. Gabriel de Sta. M. Magdalena O.C.D.
Jardinero de Dios
-el más pequeñito de todos-
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viernes, 5 de octubre de 2012

Pequeñas Semillitas 1833


PEQUEÑAS SEMILLITAS

Año 7 - Número 1833 ~ Viernes 5 de Octubre de 2012
Desde la ciudad de Córdoba (Argentina)
Mes del Rosario y de las Misiones
   

Alabado sea Jesucristo…
No existe un día más hermoso que el día de hoy. La suma de muchísimos ayeres, forma mi pasado. Mi pasado se compone de recuerdos alegres, tristes. Algunos están fotografiados y ahora son cartulinas donde me veo pequeño, donde mis padres siguen siendo recién casados, donde mi ciudad parece otra.
El día de ayer pudo haber sido un hermoso día pero no puedo avanzar mirando constantemente hacia atrás porque ya no existe y además  corro el riesgo de no ver los rostros de los que marchan a mi lado.
Puede ser que el día de mañana amanezca aun más hermoso... pero no puedo avanzar mirando solo el horizonte porque tampoco existe y corro el riesgo de no ver el paisaje que se abre a mi alrededor.
Por eso, yo prefiero el día de hoy. Me gusta pisarlo con fuerza, gozar su sol o estremecerme con su frío, sentir como cada instante dice: ¡Presente!
Sé que es muy breve, que pronto pasará, que no voy a poder modificarlo luego, ni pasarlo en limpio. Como tampoco puedo planificar demasiado el día de mañana: es un lugar que todavía no existe.
Ayer fui. Mañana seré. Hoy, soy.
Por eso: Hoy, te digo que te quiero, te quiero. Hoy, te escucho. Hoy, te pido disculpas por mis errores. Hoy, te ayudo. Hoy, comparto lo que tengo contigo. Hoy, me separo de ti sin guardarme ninguna palabra para mañana. Porque hoy respiro, veo, pienso, oigo, sufro, huelo, lloro, trabajo, toco, río, amo.
Hoy, Hoy estoy vivo. Como tú. Hoy puedo decir que tengo más fuerzas para seguir. Hoy es el día


La Palabra de Dios:
Evangelio de hoy


En aquel tiempo, Jesús dijo: «¡Ay de ti, Corazín! ¡Ay de ti, Betsaida! Porque si en Tiro y en Sidón se hubieran hecho los milagros que se han hecho en vosotras, tiempo ha que, sentados con sayal y ceniza, se habrían convertido. Por eso, en el Juicio habrá menos rigor para Tiro y Sidón que para vosotras. Y tú, Cafarnaúm, ¿hasta el cielo te vas a encumbrar? ¡Hasta el Hades te hundirás! Quien a vosotros os escucha, a mí me escucha; y quien a vosotros os rechaza, a mí me rechaza; y quien me rechaza a mí, rechaza al que me ha enviado».
(Lc 10,13-16)

Comentario
Hoy vemos a Jesús dirigir su mirada hacia aquellas ciudades de Galilea que habían sido objeto de su preocupación y en las que Él había predicado y realizado las obras del Padre. En ningún lugar como Corazín, Bet-Saida y Cafarnaúm había predicado y hecho milagros. La siembra había sido abundante, pero la cosecha no fue buena. ¡Ni Jesús pudo convencerles...! ¡Qué misterio, el de la libertad humana! Podemos decir “no” a Dios... El mensaje evangélico no se impone por la fuerza, tan sólo se ofrece y yo puedo cerrarme a él; puedo aceptarlo o rechazarlo. El Señor respeta totalmente mi libertad. ¡Qué responsabilidad para mí!
Las expresiones de Jesús: «¡Ay de ti, Corazín! ¡Ay de ti, Betsaida!» (Lc 10,13) al acabar su misión apostólica expresan más sufrimiento que condena. La proximidad del Reino de Dios no fue para aquellas ciudades una llamada a la penitencia y al cambio. Jesús reconoce que en Sidón y en Tiro habrían aprovechado mejor toda la gracia dispensada a los galileos.
La decepción de Jesús es mayor cuando se trata de Cafarnaúm. «¿Hasta el cielo te vas a encumbrar? ¡Hasta el Hades te hundirás!» (Lc 10,15). Aquí Pedro tenía su casa y Jesús había hecho de esta ciudad el centro de su predicación. Una vez más vemos más un sentimiento de tristeza que una amenaza en estas palabras. Lo mismo podríamos decir de muchas ciudades y personas de nuestra época. Creen que prosperan, cuando en realidad se están hundiendo.
«Quien a vosotros os escucha, a mí me escucha» (Lc 10,16). Estas palabras con las que concluye el Evangelio son una llamada a la conversión y traen esperanza. Si escuchamos la voz de Jesús aún estamos a tiempo. La conversión consiste en que el amor supere progresivamente al egoísmo en nuestra vida, lo cual es un trabajo siempre inacabado. San Máximo nos dirá: «No hay nada tan agradable y amado por Dios como el hecho de que los hombres se conviertan a Él con sincero arrepentimiento».
Rev. D. Jordi SOTORRA i Garriga (Sabadell, Barcelona, España)


Santoral Católico:
Santa Faustina Kowalska
Apóstol de la Divina Misericordia


Sor Faustina nació en el año 1905 en la aldea de Glogowiec, cerca de Lodz, como la tercera de diez hermanos en la familia de Kowalski. Desde pequeña se destacó por el amor a la oración, laboriosidad, obediencia y sensibilidad ante la pobreza humana. Su educación escolar duró apenas tres años. Al cumplir 16 años abandonó la casa familiar para trabajar de empleada doméstica en casas de familias acomodadas.

A los 20 años entró en la Congregación de las Hermanas de la Madre de Dios de la Misericordia, donde ­ como Sor María Faustina ­ vivió 13 años cumpliendo los deberes de cocinera, jardinera y portera. Su vida, aparentemente ordinaria, monótona y gris, se caracterizó por la extraordinaria profundidad de su unión con Dios. Desde niña había deseado ser una gran santa y, en consecuencia, caminó hacia este fin colaborando con Jesús en la obra de salvar a las almas perdidas, hasta ofrecerse como sacrificio por los pecadores. Los años de su vida conventual estuvieron marcados, pues, por el estigma del sufrimiento y las extraordinarias gracias místicas.

En Cracovia, en Polonia, santa María Faustina (Elena) Kowalska, virgen de las Hermanas de la Bienaventurada Virgen María de la Misericordia, solícita de anunciar el misterio de la divina misericordia (1938).

La misión de sor Faustina consiste en 3 tareas:

- Acercar y proclamar al mundo la verdad revelada en la Sagrada Escritura sobre el amor misericordioso de Dios a cada persona.

- Alcanzar la misericordia de Dios para el mundo entero, y especialmente para los pecadores, por ejemplo a través de la práctica de las nuevas formas de culto a la Divina Misericordia, presentadas por el Señor Jesús: la imagen de la Divina Misericordia con la inscripción: Jesús, en ti confío, la fiesta de la Divina Misericordia, el primer domingo después de la Pascua de Resurrección, la coronilla a la Divina Misericordia y la oración a la hora de la Misericordia (las tres de la tarde). A estas formas de la devoción y a la propagación del culto a la Divina Misericordia el Señor Jesús vinculó grandes promesas bajo la condición de confiar en Dios y practicar el amor activo hacia el prójimo.

- La tercera tarea es inspirar un movimiento apostólico de la Divina Misericordia que ha de proclamar y alcanzar la misericordia de Dios para el mundo y aspirar a la perfección cristiana siguiendo el camino trazado por la beata sor María Faustina. Este camino es la actitud de confianza de niño hacia Dios que se expresa en cumplir su voluntad y la postura de caridad hacia el prójimo. Actualmente este movimiento dentro de la Iglesia abarca a millones de personas en el mundo entero: congregaciones religiosas, institutos laicos, sacerdotes, hermandades, asociaciones, distintas comunidades de apóstoles de la Divina Misericordia y personas no congregadas que se comprometen a cumplir las tareas que el Señor Jesús transmitió por sor María Faustina.

Sor María Faustina manifestó su misión en el Diario que escribió por mandato del Señor Jesús y de los confesores. Registró en él con fidelidad todo lo que Jesús le pidió y describió todos los encuentros de su alma con Él. Secretaria de mi más profundo misterio -dijo el Señor Jesús a sor María Faustina- tu misión es la de escribir todo lo que te hago conocer sobre mi misericordia para el provecho de aquellos que leyendo estos escritos, encontrarán en sus almas consuelo y adquirirán valor para acercarse a mí (Diario 1693). Esta obra acerca de modo extraordinario el misterio de la misericordia Divina. Atrae no solamente a la gente sencilla sino también a científicos que descubren en ella un frente más para sus investigaciones. El Diario ha sido traducido a muchos idiomas, por citar algunos: inglés, alemán, italiano, español, francés, portugués, árabe, ruso, húngaro, checo y eslovaco.

El 18 de abril de 1993 el Papa Juan Pablo II beatificó a nuestra Sor Faustina Kowalska en la Basílica de San Pedro en Roma. Fue en el primer domingo de Pascua, en el cual, según el pedido expreso de Jesús a Sor Faustina, debía celebrarse la Fiesta de la Misericordia. Y la beatificó precisamente Juan Pablo II, quien siendo aún arzobispo de Cracovia, llevó adelante el proceso arquidiocesano como paso previo a los procesos romanos.

El 30 de abril de 2000, el Santo Padre Juan Pablo II, canonizó a Sor Faustina, en la Basílica de San Pedro, frente a 200.000 devotos de la Divina Misericordia.

Fuente: Catholic.net


La frase de hoy

"Siento muy bien que mi misión no terminará con mi muerte, sino que empezará. Oh almas que dudan, les descorreré las cortinas del cielo para convencerlas de la bondad de Dios, para que ya no hieran más al Dulcísimo Corazón de Jesús con desconfianza. Dios es AMOR y MISERICORDIA."

Santa Faustina


Tema del día:
La Divina Misericordia


“Mi Corazón está colmado de gran misericordia para las almas (...) Oh, si pudieran comprender que Yo soy para ellas el mejor Padre, que para ellas de Mi Corazón ha brotado Sangre y Agua como de una fuente desbordante de misericordia; para ellas vivo en el tabernáculo; como Rey de Misericordia deseo colmar las almas de gracias, pero no quieren aceptarlas (...)  Oh, qué grande es la indiferencia de las almas por tanta bondad, por tantas pruebas de amor (...)  Tienen tiempo para todo, solamente no tienen tiempo para venir a Mí a tomar las gracias” (Diario, 367)


“Di a los pecadores que ninguno escapará de Mis manos. Si huyen de Mi Corazón misericordioso, caerán en Mis manos justas. Di a los pecadores que siempre los espero, escucho atentamente el latir de sus corazones [para saber] cuándo latirán para Mí. Escribe que les hablo a través de los remordimientos de conciencia, a través de los fracasos y los sufrimientos, a través de las tormentas y los rayos, hablo con la voz de la Iglesia y si frustran todas Mis gracias, Me enfado con ellos dejándoles a sí mismos y les doy lo que desean” (Diario, 1728).


“... Vi dos caminos; un camino ancho, cubierto de arena y flores, lleno de alegría y de música y de otros placeres. La gente iba por ese camino bailando y divirtiéndose, llegaba al final sin advertir que ya era el final. Pero al final del camino había un precipicio espantoso, es decir, el abismo infernal. Aquellas almas caían ciegamente en ese abismo; a medida que llegaban, caían. Y eran tan numerosas que fue imposible contarlas. Y vi también otro camino, o más bien un sendero, porque era estrecho y cubierto de espinas y de piedras, y las personas que por él caminaban tenían lágrimas en los ojos y sufrían distintos dolores. Algunas caían sobre las piedras, pero en seguida se levantaban y seguían andando. Y al final del camino había un jardín espléndido, lleno de todo tipo de felicidad y allí entraban todas aquellas almas. En seguida, desde el primer momento olvidaban sus sufrimientos” (Diario, 153).


 “...Todo lo que es terrenal dura poco. Y todo lo que parece ser grande se esfuma como el humo, y no da libertad al alma, sino cansancio. Feliz el alma que entiende estas cosas y toca la tierra con un solo pie” (Diario, 1141)


“... Si el alma ama sinceramente a Dios y está unida a Él interiormente, entonces aunque por fuera vive en condiciones difíciles, nada tiene el poder de oprimir su interior. Y entre la corrupción puede ser pura e intacta, porque el gran amor de Dios le da fuerza para luchar y Dios Mismo la defiende de modo especial” (Diario, 1094).


 “Cuando el alma se hunde en el abismo de su miseria, Dios hace uso de su omnipotencia para enaltecerla. Si hay en la tierra un alma verdaderamente feliz, ésta es solamente un alma verdaderamente humilde. Al principio el amor propio sufre mucho a causa de eso, pero si el alma enfrenta valerosamente repetidos combates, Dios le concede mucha luz en la que ella ve lo miserable y engañoso que es todo” (Diario, 593).


“Sobre un alma humilde están entreabiertas las compuertas celestiales y un mar de gracias fluye sobre ella (...) A tal alma Dios no niega nada; tal alma es omnipotente, ella influye en el destino del mundo entero; a tal alma Dios la eleva hasta su trono y cuanto más ella se humilla tanto más Dios se inclina hacia ella, la persigue con Sus gracias y la acompaña en cada momento con su omnipotencia” (Diario, 1306).


“Por fuera tu sacrificio debe ser: oculto, silencioso, impregnado de amor, saturado de oración. Exijo de ti, hija Mía, que tu sacrificio sea puro y lleno de humildad para que pueda complacerme en él (...)  Aceptarás con amor todos los sufrimientos; no te aflijas si muchas veces tu corazón siente repugnancia y aversión por este sacrificio. Todo su poder está encerrado en la voluntad, por lo tanto los sentimientos contrarios no sólo no disminuyen este sacrificio a Mis ojos, sino que lo harán más grande” (Diario, 1767).


“... Estuve en el cielo y vi estas inconcebibles bellezas y la felicidad que nos esperan después de la muerte. Vi cómo todas las criaturas incesantemente rinden homenaje y propagan gloria a Dios; vi lo grande que es la felicidad en Dios que se derrama sobre todas las criaturas, haciéndolas felices; y todo honor y gloria de producir felicidad vuelven a la Fuente y entran en la profundidad de Dios, contemplan la vida interior de Dios (...)  Esta fuente de felicidad es invariable en su esencia, pero siempre nueva, brotando para hacer felices a todas las criaturas” (Diario, 777).


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Pensamientos sanadores


Fórmate y fortalece tu fe

Debemos reconocer que nosotros, los católicos, no dedicamos suficiente tiempo a la propia formación.
Cuando a nuestra puerta llaman hermanos de otras religiones, hay quienes no saben dar razón de la propia fe.
Mientras que estos misioneros no católicos los bombardean con citas bíblicas o con palabrería de artificio, la mayoría no sabe qué responder, e incluso, en algunos corazones, Satanás instala la duda y la confusión.
Ten presente que nadie ni nada puede suplir en ti la autoformación.
Decídete en este mes y en los siguientes, a realizar algún curso para enriquecer tu fe, a pedir consejo a tu director espiritual sobre un libro que pueda ayudarte a ahondar tu formación cristiana, a formarte como evangelizador para servir en tu comunidad.
Leer, conocer, meditar y practicar la Palabra de Dios, alimenta la sabiduría y la alegría del alma, y es puerta abierta para que el Señor entre con sus brazos colmados de nuevos regalos para nuestras vidas.

Cuando se presentaban tus palabras yo las devoraba, tus palabras eran mi gozo y la alegría de mi corazón, porque yo soy llamado con tu Nombre, Señor, Dios de los ejércitos. Jeremías 15, 16.


Pedidos de oración


Pedimos oración por la Paz del Mundo; por la Santa Iglesia Católica; por el Papa, los sacerdotes y todos los que componemos el cuerpo místico de Cristo; por la unión de los cristianos para que seamos uno, así como Dios Padre y nuestro Señor Jesucristo son Uno junto con el Espíritu Santo; por las misiones, por nuestros hermanos sufrientes por diversos motivos especialmente por las enfermedades, el hambre y la pobreza; por los presos políticos y la falta de libertad en muchos países del mundo, por la unión de las familias y la fidelidad de los matrimonios; por el aumento de las vocaciones sacerdotales y religiosas, y por las Benditas Almas del Purgatorio.

Pedimos oración por Héctor Fabio G., de Colombia, docente, que está atravesando por una difícil situación económica, para que Dios le ayude, le conceda más fe para poder ver el camino y las oportunidades que Él le dará a cada momento.

Pedimos oración por el niño Román M. L., que vive en Veracruz, y hoy le harán transfusión de médula, implorando al Señor Jesús que todo salga muy bien.

Pedimos oración por dos personas de Buenos Aires, Argentina: Gabriela, a quien hoy le van a hacer una segunda operación en una pierna porque le diagnosticaron cáncer; y Susana, que después de una operación de vesícula se le produjo una infección. Que Jesús Misericordioso las llene de su Luz y les conceda la gracia de poder sanarse.

Pedimos oración por las siguientes personas de México: Leopoldo S. G., tiene cáncer de pulmón y complicaciones. También con cáncer pedimos por Clara Luz y María del Carmen. Y por José Enrique F. a quien operan de cáncer de la próstata. Que la Virgen de Guadalupe los proteja y pida por ellos a Jesús para su curación.

Pedimos una especial oración por el niño Jesús Antonio, de 2 añitos, que hoy tiene su primera sesión de quimioterapia.

Tú quisiste, Señor, que tu Hijo unigénito soportara nuestras debilidades,
para poner de manifiesto el valor de la enfermedad y la paciencia;
escucha ahora las plegarias que te dirigimos por nuestros hermanos enfermos
y concede a cuantos se hallan sometidos al dolor, la aflicción o la enfermedad,
la gracia de sentirse elegidos entre aquellos que tu hijo ha llamado dichosos,
y de saberse unidos a la pasión de Cristo para la redención del mundo.
Te lo pedimos por Cristo nuestro Señor.
Amén

Nota de Redacción:
Para dar curso a los Pedidos de Oración es imprescindible dar los siguientes datos: nombres completos de la persona (habitualmente no publicamos apellidos), ciudad y país donde vive, y explicar el motivo de la solicitud de oración. Por favor: en los pedidos ser breves y concretos y enviarlos a pequesemillitas@gmail.com y deben poner en el asunto “Pedido de oración”, ya que los correos que llegan sin asunto (o con el asunto en blanco) son eliminados sin abrirlos. No se reciben pedidos de oración a través de Facebook ni por otro medio que no sea el correo antes señalado.
Los Pedidos de Oración se publican de lunes a sábados. Los domingos se publican los agradecimientos por las gracias concedidas.


"Intimidad Divina"

Bienaventurados los pobres

Jesús comenzó la predicación del Reino anunciando las disposiciones espirituales necesarias para conseguirlo; la primera se refiere a la pobreza: “Bienaventurados los pobres en el espíritu, porque de ellos es el Reino de los Cielos” (Mt 5, 3). El Señor, en la sinagoga de Cafarnaún había ya leído, aplicándosela a sí la profecía de Isaías: “El Espíritu del Señor sobre mí; me ha enviado a anunciar a los pobres la Buena Noticia” (Lc 4, 18). Los pobres sobre los que Dios se inclina con amor y que Jesús llama dichosos, son los que no sólo aceptan su condición de desheredados, sino que hacen de ella un medio para acercarse a Dios con humildad y confianza, esperando de él solamente todo su bien. La mera pobreza material no es la disposición interior que Jesús quiere ver en sus discípulos. El que siendo pobre, no cesa de lamentarse, detesta su estado y abriga tal vez odio y envidia hacia los que tienen más, no es pobre de espíritu. El Señor quiere la pobreza humilde y alegre como la que San Francisco de Asís escogió para si y sus hijos y que Juan XXIII practicó con tanta sencillez aun durante su pontificado.

Los pobres que Jesús halaga no son los haraganes, los ineptos o perezosos, sino los que trabajando por mejorar lícitamente su condición, no están ávidos de ganancias y riquezas de manera que pongan en ellas su tesoro, olvidando los bienes más altos que les esperan. Por otra parte Jesús… no condena los bienes materiales sino su posesión y uso desordenados e injustos que hacen naufragar el corazón del hombre en el ansia exclusiva de los bienes terrenales. Jesús pide a todos sus discípulos –tengan poco o tengan mucho– que sean “pobres de espíritu”, de modo que la preocupación por la escasez de medio o el apego a las riquezas no se conviertan nunca en un obstáculo a la búsqueda de Dios, no estorben la amistad con él ni agraven el corazón con el cuidado excesivo por el bienestar material.

Pero Jesús pide también a todos una pobreza más elevada, que es el desasimiento de los bienes morales y hasta de los espirituales. Quien tiene pretensiones de estima y consideración de las criaturas, quien está apegado a la propia voluntad y a las propias ideas o demasiado amante de su independencia, el que busca en Dios gustos y consuelos espirituales, no es pobre de espíritu, sino rico poseedor de sí mismo. “Si quieres ser perfecto –escribe San Juan de la Cruz–, vende tu voluntad… y ven a Cristo por la mansedumbre y humildad y síguelo hasta el Calvario y sepulcro”. Es lao mismo que exigió el Señor: “Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz y sígame” (Mt 16, 24).

Señor, que comprenda yo qué gran paz y seguridad tiene el corazón que no desea cosa alguna de este mundo. Pues si mi corazón ansía conseguir bienes terrenos, no puede estar tranquilo ni seguro, porque o busca tener lo que no tiene o no perder lo que posee, y mientras en la adversidad es zarandeado de acá para allá por las olas de continuas alternativas. Por si tú, oh Dios, concedes a mi alma aferrarse firmemente al deseo de la patria celestial, será mucho menos sacudida por las turbaciones de las cosas temporales. Haz que frente a todas las agitaciones exteriores se refugie en este su deseo como en un retiro secretísimo; que se agarre a él sin aflojar, que trascienda todas las cosas mudables y en la tranquilidad de su paz se encuentre en el mundo y fuera del mundo. (San Gregorio Magno)

P. Gabriel de Sta. M. Magdalena O.C.D.
Jardinero de Dios
-el más pequeñito de todos-
.

jueves, 4 de octubre de 2012

Pequeñas Semillitas 1832


PEQUEÑAS SEMILLITAS

Año 7 - Número 1832 ~ Jueves 4 de Octubre de 2012
Desde la ciudad de Córdoba (Argentina)
Mes del Rosario y de las Misiones
   

Alabado sea Jesucristo…
Hoy celebramos a uno de los santos más grandes y queridos de la Iglesia: San Francisco de Asís, fundador de la Orden de los Frailes Menores, conocidos como franciscanos.
San Francisco nos enseña a vivir la virtud de la humildad. San Francisco tuvo un corazón alegre y humilde. Supo dejar no sólo el dinero de su padre sino que también supo aceptar la voluntad de Dios en su vida. Fue capaz de ver la grandeza de Dios y la pequeñez del hombre. Veía la grandeza de Dios en la naturaleza.
San Francisco nos enseña a saber contagiar ese entusiasmo por Cristo a los demás. Predicar a Dios con el ejemplo y con la palabra. San Francisco lo hizo con Santa Clara y con sus seguidores dando buen ejemplo de la libertad que da la pobreza.
San Francisco nos enseña el valor del sacrificio. Él vivió su vida ofreciendo sacrificios a Dios.
San Francisco nos enseña a vivir con sencillez y con mucho amor a Dios. Lo más importante para él era estar cerca de Dios. Su vida de oración fue muy profunda y era lo primordial en su vida. Fue fiel a la Iglesia y al Papa. Fundó la orden de los franciscanos de acuerdo con los requisitos de la Iglesia y les pedía a los frailes obedecer a los obispos.
San Francisco nos enseña a vivir cerca de Dios y no de las cosas materiales. Saber encontrar en la pobreza la alegría, ya que para amar a Dios no se necesita nada material.
San Francisco nos enseña lo importante que es sentirnos parte de la Iglesia y ayudarla siempre pero especialmente en momentos de dificultad.


La Palabra de Dios:
Evangelio de hoy


En aquel tiempo, el Señor designó a otros setenta y dos, y los envió de dos en dos delante de sí, a todas las ciudades y sitios a donde él había de ir. Y les dijo: «La mies es mucha, y los obreros pocos. Rogad, pues, al dueño de la mies que envíe obreros a su mies. Id; mirad que os envío como corderos en medio de lobos. No llevéis bolsa, ni alforja, ni sandalias. Y no saludéis a nadie en el camino.
»En la casa en que entréis, decid primero: ‘Paz a esta casa’. Y si hubiere allí un hijo de paz, vuestra paz reposará sobre él; si no, se volverá a vosotros. Permaneced en la misma casa, comiendo y bebiendo lo que tengan, porque el obrero merece su salario. No vayáis de casa en casa. En la ciudad en que entréis y os reciban, comed lo que os pongan; curad los enfermos que haya en ella, y decidles: ‘El Reino de Dios está cerca de vosotros’.
»En la ciudad en que entréis y no os reciban, salid a sus plazas y decid: ‘Hasta el polvo de vuestra ciudad que se nos ha pegado a los pies, os lo sacudimos. Pero sabed, con todo, que el Reino de Dios está cerca’. Os digo que en aquel día habrá menos rigor para Sodoma que para aquella ciudad».
(Lc 10,1-12)

Comentario
Hoy Jesús nos habla de la misión apostólica. Aunque «designó a otros setenta y dos, y los envió» (Lc 10,1), la proclamación del Evangelio es una tarea «que no podrá ser delegada a unos pocos “especialistas”» (Juan Pablo II): todos estamos llamados a esta tarea y todos nos hemos de sentir responsables de ella. Cada uno desde su lugar y condición. El día del Bautismo se nos dijo: «Eres Sacerdote, Profeta y Rey para la vida eterna». Hoy, más que nunca, nuestro mundo necesita del testimonio de los seguidores de Cristo.
«La mies es mucha, y los obreros pocos» (Lc 10,2): es interesante este sentido positivo de la misión, pues el texto no dice «hay mucho que sembrar y pocos obreros». Quizá hoy debiéramos hablar en estos términos, dado el gran desconocimiento de Jesucristo y de su Iglesia en nuestra sociedad. Una mirada esperanzada de la misión engendra optimismo e ilusión. No nos dejemos abatir por el pesimismo y por la desesperanza.
De entrada, la misión que nos espera es, a la vez, apasionante y difícil. El anuncio de la Verdad y de la Vida, nuestra misión, no puede ni ha de pretender forzar la adhesión, sino suscitar una libre adhesión. Las ideas se proponen, no se imponen, nos recuerda el Papa.
«No llevéis bolsa, ni alforja, ni sandalias...» (Lc 10,4): la única fuerza del misionero ha de ser Cristo. Y, para que Él llene toda su vida, es necesario que el evangelizador se vacíe totalmente de aquello que no es Cristo. La pobreza evangélica es el gran requisito y, a la vez, el testimonio más creíble que el apóstol puede dar, aparte de que sólo este desprendimiento nos puede hacer libres.
El misionero anuncia la paz. Es portador de paz porque lleva a Cristo, el “Príncipe de la Paz”. Por esto, «en la casa en que entréis, decid primero: ‘Paz a esta casa’. Y si hubiere allí un hijo de paz, vuestra paz reposará sobre él; si no, se volverá a vosotros» (Lc 10,5-6). Nuestro mundo, nuestras familias, nuestro yo personal, tienen necesidad de Paz. Nuestra misión es urgente y apasionante.
Rev. D. Ignasi NAVARRI i Benet (La Seu d'Urgell, Lleida, España)


Santoral Católico:
San Francisco de Asís
Fundador de la Orden de los Frailes Menores (OFM)


Amplia información sobre el santo clic acá

Película “Hermano sol, Hermana luna” clic acá


Frases de San Francisco de Asís


“La oración es un verdadero descanso”


“Que la paz que anuncian con sus palabras
esté primero en sus corazones.
Sin la oración nadie puede
progresar en el servicio divino”


“Yo necesito pocas cosas
y lo poco que necesito,
lo necesito poco”


“Entretenerse en buscar defectos al prójimo
es prueba suficiente de no ocuparse apenas
de los suyos propios”


“Comienza haciendo lo que es necesario,
después lo que es posible
y de repente estarás haciendo lo imposible”

San Francisco de Asís.


Tema del día:
Carta de San Francisco
 

A todos los cristianos religiosos, clérigos y laicos, hombres y mujeres, a todos los que habitan en el mundo entero, el hermano Francisco, su siervo y súbdito: obsequio con reverencia, paz verdadera del cielo y sincera caridad en el Señor. Puesto  que  soy  siervo  de  todos,  estoy  obligado  a  serviros  a  todos  y  a administraros las odoríferas palabras de mi Señor. Por eso, considerando en mi espíritu que no puedo visitaros a cada uno personalmente a causa de la enfermedad y debilidad de mi cuerpo, me he propuesto anunciaros, por medio de las presentes letras y de mensajeros, las palabras de nuestro Señor Jesucristo, que es la Palabra del Padre, y las palabras del Espíritu Santo, que son espíritu y vida (Jn 6,64).

Los que no quieren gustar cuán suave sea el Señor (cf. Sal 33,9) y aman las tinieblas más que la luz (Jn 3,19), no queriendo cumplir los mandamientos de Dios, son malditos; de ellos se dice por el profeta: “Malditos los que se apartan de tus mandatos” (Sal 118,21). Pero, ¡oh cuán bienaventurados y benditos son aquellos que aman a Dios y hacen como dice el mismo Señor en el Evangelio: “Amarás al Señor tu Dios con todo el corazón y con toda la mente, y a tu prójimo como a ti mismo” (Mt 22,37.39). Por consiguiente, amemos a Dios y adorémoslo con corazón puro y mente pura, porque él mismo, buscando esto sobre todas las cosas, dijo: “Los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y verdad” (Jn 4,23). Pues todos los que lo adoran, lo deben adorar en el Espíritu de la verdad  (cf.  Jn  4,24). Y digámosle alabanzas y oraciones día y noche (Sal 31,4) diciendo: “Padre nuestro, que estás en el cielo” (Mt 6,9), porque es preciso que oremos siempre y que no desfallezcamos (cf. Lc 18,1).

Ciertamente  debemos  confesar  al  sacerdote  todos  nuestros  pecados; y recibamos de él el cuerpo y la sangre de nuestro Señor Jesucristo. “Quien no come su carne y no bebe su sangre (cf. Jn 6,55. 57), no puede entrar en el reino de Dios” (Jn 3,5). Sin embargo, que coma y beba dignamente, porque quien lo recibe indignamente, come y bebe su propia condenación, no distinguiendo el cuerpo del Señor (1 Cor 11,29), esto es, que no lo discierne. Además, hagamos frutos dignos de penitencia (Lc 3,8). Y amemos al prójimo como a nosotros mismos (cf. Mt 22,39). Y si alguno no quiere amarlo como a sí mismo, al menos no le cause mal, sino que le haga bien. Y los que han recibido la potestad de juzgar a los otros, ejerzan el juicio con misericordia, como ellos mismos quieren obtener del Señor misericordia. Pues habrá un juicio sin misericordia para aquellos que no hayan hecho misericordia (Sant 2,13). Así pues, tengamos caridad y humildad; y hagamos limosnas, porque la limosna lava las almas de las manchas de los pecados (cf. Tob 4,11; 12,9). En efecto, los hombres pierden todo lo que dejan en este siglo; llevan consigo, sin embargo, el precio de la caridad y las limosnas que hicieron, por las que tendrán del Señor premio y digna remuneración.

Debemos también ayunar y abstenernos de los vicios y pecados (cf. Eclo 3,32), y de lo superfluo en comidas y bebida, y ser católicos. Debemos también visitar las iglesias frecuentemente y venerar y reverenciar a los clérigos, no tanto por ellos mismos si fueren pecadores, sino por el oficio y administración del santísimo cuerpo y sangre de Cristo, que sacrifican en el altar, y reciben, y administran a los otros. Y sepamos todos firmemente que nadie puede salvarse sino por las santas palabras y por la sangre de nuestro Señor Jesucristo, que los clérigos dicen, anuncian y administran. Y ellos solos deben administrar, y no otros. Y especialmente los religiosos, que han renunciado al siglo, están obligados a hacer más y mayores cosas, pero sin omitir éstas (cf. Lc 11,42).

Debemos tener odio a nuestro cuerpo con sus vicios y pecados, porque dice el Señor en el Evangelio: “Todos los males, vicios y pecados salen del corazón” (Mt 15,18-19; Mc 7,23). Debemos amar a nuestros enemigos y hacer bien a los que nos tienen odio (cf. Mt 5,44; Lc 6,27). Debemos observar los preceptos y consejos de nuestro Señor Jesucristo. Debemos también negarnos a nosotros mismos (cf. Mt 16,24) y poner nuestro cuerpo bajo el yugo de la servidumbre y de la santa obediencia, como cada uno lo haya prometido al Señor. Y que ningún hombre esté obligado por obediencia a obedecer a nadie en aquello en que se comete delito o pecado...

No debemos ser sabios y prudentes según la carne, sino que, por el contrario, debemos ser sencillos, humildes y puros. Y tengamos nuestro cuerpo en oprobio y desprecio, porque todos, por nuestra culpa, somos miserables y pútridos, hediondos y gusanos, como dice el Señor por el profeta: “Yo soy gusano y no hombre, oprobio de los hombres y desprecio de la plebe” (Sal 21,7). Nunca debemos desear estar por encima de los otros, sino que, por el contrario, debemos ser siervos y estar sujetos a toda humana criatura por Dios (1 Pe 2,13).

En  el  nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén. Yo, el hermano Francisco, vuestro menor siervo, os ruego y os conjuro, en la caridad que es Dios (cf. 1 Jn 4,16) y con la voluntad de besaros los pies, que recibáis con humildad y caridad éstas y las demás palabras de nuestro Señor Jesucristo, y que las pongáis por obra y las observéis. Y a todos aquellos y aquellas que las reciban benignamente, las entiendan y envíen copia de las mismas a otros, y si en ellas perseveran hasta el fin (Mt 24,13), bendígalos el Padre y el Hijo y el Espíritu Santo. Amén.

San Francisco de Asís
Carta a los Fieles II


Pensamientos sanadores


Ya es hora de nutrirse de las vitaminas del Señor

De todo lo creado por Dios, el ser humano es lo más valioso. Tú puedes desarrollar en ti, de manera semejante a San Francisco de Asís, la vida espiritual en armonía con la creación y con todo lo que te rodea.
Esto consiste, en primer lugar, en estar atentos para contemplar y tratar con atención la creación. Trata de escuchar atentamente al Señor en todas las cosas y verás cómo todo te habla de Dios.
Pero también consiste en estar atento a las necesidades de tu espíritu y de tu alma.
Tú eres esa pieza valiosísima de la creación divina, la cual, cada día, necesita nutrirse del pan bajado del cielo, pan de su Palabra, pan de su Cuerpo y Sangre, pan de su Divina Presencia.
Cuando tú, parte privilegiada de la creación, te nutres de tu Dios, estás, en cierto modo, nutriendo también, por añadidura, todo lo que te rodea.

Todo lo que Dios ha creado es bueno, y nada es despreciable, si se lo recibe con acción de gracias, porque la Palabra de Dios y la oración lo santifican. Si explicas todo esto a los hermanos, serás un buen servidor de Cristo Jesús, alimentado por las enseñanzas de la fe y de la buena doctrina que siempre seguiste fielmente. 1 Timoteo 4, 4-6.


Pedidos de oración


Pedimos oración por la Paz del Mundo; por la Santa Iglesia Católica; por el Papa, los sacerdotes y todos los que componemos el cuerpo místico de Cristo; por la unión de los cristianos para que seamos uno, así como Dios Padre y nuestro Señor Jesucristo son Uno junto con el Espíritu Santo; por las misiones, por nuestros hermanos sufrientes por diversos motivos especialmente por las enfermedades, el hambre y la pobreza; por los presos políticos y la falta de libertad en muchos países del mundo, por la unión de las familias y la fidelidad de los matrimonios; por el aumento de las vocaciones sacerdotales y religiosas, y por las Benditas Almas del Purgatorio.

Pedimos oración por la salud del Sr. Presidente de la hermana República de Colombia, Dr. Juan Manuel Santos, que ayer ha sido operado de cáncer de próstata. Y también adelantamos un pedido de oración por la hermana República de Venezuela, que el próximo domingo celebrará elecciones presidenciales. Que la Divina Providencia se manifiesta generosa, justa y amorosamente para el bien de los habitantes de esas naciones.

Pedimos oración por las siguientes personas de Santa Fe, Argentina: Mónica, de 58 años, con cáncer; Roberto, de 58 años, con esquizofrenia; María Belén, de 21 años, con problemas de inseguridad y dudas para llevar adelante su carrera universitaria; Daniela Lourdes, de 34 años, con cáncer de útero y mucha anemia. Ponemos a estas hermanas y hermanos en los brazos de nuestra amada Madre para que ella los proteja y les ayude en sus necesidades.

Pedimos oración por Claudia, de 24 años, residente en Perú, a quien han detectado una tumoración en la tiroides, que podría llegar a ser cancerosa. Que la Virgencita de Guadalupe, con su dulcísimo y tierno amor por los niños y jóvenes del mundo, interceda para conseguir el milagro de que nos sea nada malo y pronto esta chica esté recuperada y la tranquilidad retorne al hogar de su familia.

Pedimos oración por las siguientes personas de Buenos Aires, Argentina: Carlos y su hijo Pablo (salud y trabajo para ambos; protección e iluminación del cielo para el segundo); salud para Haydée, Gustavo, Nilda, Ivón y Guillermo. Nos unimos en la plegaria por estas hermanas y hermanos nuestros.

Pedimos oración por María Susana, que vive en Córdoba, Argentina, de aproximadamente 60 años de edad, enferma de cáncer de estómago y no creyente. Invocamos la intercesión de San Francisco de Asís, ejemplo de humildad, servicio, sencillez y amor, para que ruegue a Jesús por la recuperación de esta hermana y le regale el don de la fe.

Pedimos oración por un bebé de 2 años y medio, llamado Edgar José, de Guatemala, que ha sufrido quemaduras en la zona glútea, estuvo internado y todavía no termina de sanar la herida. Que el Niño Jesús lo proteja y cuide su completa curación.

Pedimos oración por Marco Alejandro, de Guatemala, para que la Virgen lo ilumine este viernes, día en que tendrá una importante oportunidad laboral.

Pedimos oración por las siguientes personas:
1) Por Ángela (Perú), para que sane espiritual, psicológica y físicamente.
2) Por Coqui F. M. (Florida), sin irrigación cerebral, oremos por su alma y su familia.
3) Por Esperanza (Miami), que aguarda resultados de mamografía, rogando que todo le sea favorable.
4) por Violeta (Florida), para que sus estudios pancreáticos salgan bien por la gracia de Dios.
5) Por Katia E. (Canadá) por salud física y espiritual.
6) Por María de Lourdes L. que tiene problemas graves con su esposo.
7) Por María (Argentina) que tiene problemas oculares y poca visión.
8) Por Marta M. (Argentina) para que sane y se recupere física, emocional y espiritualmente de la mano de Jesús.

Tú quisiste, Señor, que tu Hijo unigénito soportara nuestras debilidades,
para poner de manifiesto el valor de la enfermedad y la paciencia;
escucha ahora las plegarias que te dirigimos por nuestros hermanos enfermos
y concede a cuantos se hallan sometidos al dolor, la aflicción o la enfermedad,
la gracia de sentirse elegidos entre aquellos que tu hijo ha llamado dichosos,
y de saberse unidos a la pasión de Cristo para la redención del mundo.
Te lo pedimos por Cristo nuestro Señor.
Amén

Nota de Redacción:
Para dar curso a los Pedidos de Oración es imprescindible dar los siguientes datos: nombres completos de la persona (habitualmente no publicamos apellidos), ciudad y país donde vive, y explicar el motivo de la solicitud de oración. Por favor: en los pedidos ser breves y concretos y enviarlos a pequesemillitas@gmail.com y deben poner en el asunto “Pedido de oración”, ya que los correos que llegan sin asunto (o con el asunto en blanco) son eliminados sin abrirlos. No se reciben pedidos de oración a través de Facebook ni por otro medio que no sea el correo antes señalado.
Los Pedidos de Oración se publican de lunes a sábados. Los domingos se publican los agradecimientos por las gracias concedidas.


"Intimidad Divina"

Espíritu consolador

Además de Espíritu de la verdad, Jesús llama al Espíritu Santo el “Paráclito”, nombre griego de profundo significado que puede traducirse como abogado, defensor, protector y consolador. Muchos usan sin más esa última fórmula: “Consolador”, aceptada también por la Liturgia que invoca al Espíritu Santo con el título de “Consolador perfecto” y ruega que todos los fieles gocen “siempre de su consuelo” (MR). Esto corresponde muy bien al oficio del Espíritu para con los discípulos después de la Ascensión de Jesús, y por lo tanto para con toda la Iglesia. El año último de su ministerio Jesús había proclamado solemnemente: “Si alguno tiene sed, venga a mí y beba… Esto lo decía refiriéndose al Espíritu que iban a recibir los que creyeran en él” (Jn 7, 37-38). El Espíritu Santo  es el manantial de agua viva de la gracia, con la que vivifica a los creyentes, sacia sus corazones y los llena de la alegría santa, preludio de la bienaventuranza eterna.

El cristiano goza la alegría y la paz del Espíritu Santo en la medida que es verdaderamente dócil a su acción, no oponiéndole resistencia. La labor del Espíritu Santo en el corazón del creyente es tan delicada que se precisa mucha finura espiritual para reconocerla. Su palabra interior es tan tenue y suave que sólo puede ser percibida en el recogimiento. El ruido, las distracciones, la curiosidad y la palabrería inútil, así como la agitación proveniente del desorden de las pasiones embotan el espíritu impidiéndole acoger la voz y la luz del Espíritu Santo. Y le impiden también discernir las inspiraciones auténticas de los movimientos de la naturaleza y de los impulsos personales fruto con frecuencia de orgullo y espíritu de partido.

El Espíritu no se contradice nunca a sí mismo. Único e idéntico “obra todo en todos” (1 Cr 12, 6); por eso sus inspiraciones nunca están en contraste con la Sagrada Escritura, con la voz autorizada de la Jerarquía, con la enseñanza de la Iglesia y con la palabra del Papa. Todo don o carisma del Espíritu Santo se da “para provecho común (ib 7), y por lo tanto para unir, no para dividir, “pues Dios no es un Dios de confusión, sino de paz” (ib 14, 33). Por eso no sólo los particulares no deben estar celosos por los dones ajenos, sino que todos deben estar sujetos al dictamen de la Iglesia. Los antagonismos entre hermanos o entre fieles y Jerarquía no pueden estar nunca inspirados por el Espíritu Santo. Sólo en esta perspectiva puede el creyente confiarse a la guía interior del Espíritu Santo, sin miedo a errar. Y sólo así podrá, como los primeros discípulos, quedar lleno “de gozo y del Espíritu Santo” (He 13, 52), ayudar al bien de la comunidad y cooperar para que la Iglesia vaya adelante colmada “de la consolación del Espíritu Santo” (He 9, 31).

Oh Espíritu Santo, tú estás presente en todas las cosas de modo inmaterial, sin forma, sin mutación, pero no cesar de permanecer inefablemente asentado junto con el Padre; te difundes por doquier y en todas las cosas habitas inconfuso y penetras en nuestros pensamientos y en los seres a nosotros invisibles; todo lo escrutas, siendo así que todo lo conoces, resuenas sin voz y escuchas a las almas que internamente gritan en silencio; de todas y en todo tienes piedad sin demora y las vigorizas, y das indecible alegría a todos los seres dondequiera que estén. Tú envuelves la totalidad de este universo y tienes todas las criaturas bajo tu poder, las iluminas con luz divina y las colmas de beneficios con tu actividad y bondad. (Dídimo el Ciego)

P. Gabriel de Sta. M. Magdalena O.C.D.
Jardinero de Dios
-el más pequeñito de todos-
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