martes, 3 de febrero de 2009

Pequeñas Semillitas 0630

PEQUEÑAS SEMILLITAS


Número 0630 ~ Martes 3 de Febrero de 2009
Desde la ciudad de Córdoba (Argentina)





Hola !!!
No subestimes tu imaginación, trabájala día a día y obtendrás una buena recompensa. Cuando somos niños, se nos alienta a desarrollar nuestra inventiva a través de los juegos y cuentos. Pero cuando crecemos, arrinconamos esas capacidades, como si para nuestra vida de adultos no pudieran sernos útiles.
Cambia tu mentalidad y rescata del fondo de tu corazón la capacidad de sentirte un personaje de novela o de imaginar un mundo diferente para ti. Este será el primer paso para conseguirlo.



La Palabra de Dios : Evangelio del día



En aquel tiempo, Jesús pasó de nuevo en la barca a la otra orilla y se aglomeró junto a Él mucha gente; Él estaba a la orilla del mar. Llega uno de los jefes de la sinagoga, llamado Jairo, y al verle, cae a sus pies, y le suplica con insistencia diciendo: «Mi hija está a punto de morir; ven, impón tus manos sobre ella, para que se salve y viva». Y se fue con él. Le seguía un gran gentío que le oprimía.
Entonces, una mujer que padecía flujo de sangre desde hacía doce años, y que había sufrido mucho con muchos médicos y había gastado todos sus bienes sin provecho alguno, antes bien, yendo a peor, habiendo oído lo que se decía de Jesús, se acercó por detrás entre la gente y tocó su manto. Pues decía: «Si logro tocar aunque sólo sea sus vestidos, me salvaré». Inmediatamente se le secó la fuente de sangre y sintió en su cuerpo que quedaba sana del mal. Al instante, Jesús, dándose cuenta de la fuerza que había salido de Él, se volvió entre la gente y decía: «¿Quién me ha tocado los vestidos?». Sus discípulos le contestaron: «Estás viendo que la gente te oprime y preguntas: ‘¿Quién me ha tocado?’». Pero Él miraba a su alrededor para descubrir a la que lo había hecho. Entonces, la mujer, viendo lo que le había sucedido, se acercó atemorizada y temblorosa, se postró ante Él y le contó toda la verdad. Él le dijo: «Hija, tu fe te ha salvado; vete en paz y queda curada de tu enfermedad».
Mientras estaba hablando llegan de la casa del jefe de la sinagoga unos diciendo: «Tu hija ha muerto; ¿a qué molestar ya al Maestro?». Jesús que oyó lo que habían dicho, dice al jefe de la sinagoga: «No temas; solamente ten fe». Y no permitió que nadie le acompañara, a no ser Pedro, Santiago y Juan, el hermano de Santiago. Llegan a la casa del jefe de la sinagoga y observa el alboroto, unos que lloraban y otros que daban grandes alaridos. Entra y les dice: «¿Por qué alborotáis y lloráis? La niña no ha muerto; está dormida». Y se burlaban de Él. Pero Él después de echar fuera a todos, toma consigo al padre de la niña, a la madre y a los suyos, y entra donde estaba la niña. Y tomando la mano de la niña, le dice: «Talitá kum», que quiere decir: «Muchacha, a ti te digo, levántate». La muchacha se levantó al instante y se puso a andar, pues tenía doce años. Quedaron fuera de sí, llenos de estupor. Y les insistió mucho en que nadie lo supiera; y les dijo que le dieran a ella de comer.
(Marcos 5, 21-43)

Comentario
Hoy el Evangelio nos presenta dos milagros de Jesús que nos hablan de la fe de dos personas bien distintas. Tanto Jairo —uno de los jefes de la sinagoga— como aquella mujer enferma muestran una gran fe: Jairo está seguro de que Jesús puede curar a su hija, mientras que aquella buena mujer confía en que un mínimo de contacto con la ropa de Jesús será suficiente para liberarla de una enfermedad muy grave. Y Jesús, porque son personas de fe, les concede el favor que habían ido a buscar.
La primera fue ella, aquella que pensaba que no era digna de que Jesús le dedicara tiempo, la que no se atrevía a molestar al Maestro ni a aquellos judíos tan influyentes. Sin hacer ruido, se acerca y, tocando la borla del manto de Jesús, “arranca” su curación y ella enseguida lo nota en su cuerpo. Pero Jesús, que sabe lo que ha pasado, no la quiere dejar marchar sin dirigirle unas palabras: «Hija, tu fe te ha salvado; vete en paz y queda curada de tu enfermedad» (Mc 5,34).
A Jairo, Jesús le pide una fe todavía más grande. Como ya Dios había hecho con Abraham en el Antiguo Testamento, pedirá una fe contra toda esperanza, la fe de las cosas imposibles. Le comunicaron a Jairo la terrible noticia de que su hijita acababa de morir. Nos podemos imaginar el gran dolor que le invadiría en aquel momento, y quizá la tentación de la desesperación. Y Jesús, que lo había oído, le dice: «No temas, solamente ten fe» (Mc 5,36). Y como aquellos patriarcas antiguos, creyendo contra toda esperanza, vio cómo Jesús devolvía la vida a su amada hija.
Dos grandes lecciones de fe para nosotros. Desde las páginas del Evangelio, Jairo y la mujer que sufría hemorragias, juntamente con tantos otros, nos hablan de la necesidad de tener una fe inconmovible. Podemos hacer nuestra aquella bonita exclamación evangélica: «Creo, Señor, ayuda mi incredulidad» (Mc 9,24).
Rev. D. Francesc Perarnau i Cañellas (Girona, España)




Santoral Católico


San Blas




Blas significa: "arma de la divinidad". San Blas fue obispo de Sebaste, Armenia (al sur de Rusia).

Al principio ejercía la medicina, y aprovechaba de la gran influencia que le daba su calidad de excelente médico, para hablarles a sus pacientes en favor de Jesucristo y de su santa religión, y conseguir así muchos adeptos para el cristianismo. Al conocer su gran santidad, el pueblo lo eligió obispo.

Cuando estalló la persecución de Diocleciano, se fue San Blas a esconderse en una cueva de la montaña, y desde allí dirigía y animaba a los cristianos perseguidos y por la noche bajaba a escondidas a la ciudad a ayudarles y a socorrer y consolar a los que estaban en las cárceles, y a llevarles la Sagrada Eucaristía.

Cuenta la tradición que a la cueva donde estaba escondido el santo, llegaban las fieras heridas o enfermas y él las curaba. Y que estos animales venían en gran cantidad a visitarlo cariñosamente. Pero un día él vio que por la cuesta arriba llegaban los cazadores del gobierno y entonces espantó a las fieras y las alejó y así las libró de ser víctimas de la cacería.

Entonces los cazadores, en venganza, se lo llevaron preso. Su llegada a la ciudad fue una verdadera apoteosis, o paseo triunfal, pues todas las gentes, aun las que no pertenecían a nuestra religión, salieron a aclamarlo como un verdadero santo y un gran benefactor y amigo de todos.

El gobernador le ofreció muchos regalos y ventajas temporales si dejaba la religión de Jesucristo y si se pasaba a la religión pagana, pero San Blas proclamó que él sería amigo de Jesús y de su santa religión hasta el último momento de su vida. Entonces fue apaleado brutalmente y le desgarraron con garfios su espalda. Pero durante todo este feroz martirio, el santo no profirió ni una sola queja. El rezaba por sus verdugos y para que todos los cristianos perseveraran en la fe

El gobernador, al ver que el santo no dejaba de proclamar su fe en Dios, decretó que le cortaran la cabeza. Y cuando lo llevaban hacia el sitio de su martirio iba bendiciendo por el camino a la inmensa multitud que lo miraba llena de admiración y su bendición obtenía la curación de muchos.

Pero hubo una curación que entusiasmó mucho a todos. Una pobre mujer tenía a su hijito agonizando porque se le había atravesado una espina de pescado en la garganta. Corrió hacia un sitio por donde debía pasar el santo. Se arrodilló y le presentó al enfermito que se ahogaba. San Blas le colocó sus manos sobre la cabeza al niño y rezó por él. Inmediatamente la espina desapareció y el niñito recobró su salud. El pueblo lo aclamó entusiasmado.

Le cortaron la cabeza (era el año 316). Y después de su muerte empezó a obtener muchos milagros de Dios en favor de los que le rezaban. Se hizo tan popular que en sólo Italia llegó a tener 35 templos dedicados a él. Su país, Armenia, se hizo cristiano pocos años después de su martirio.

En la Edad Antigua era invocado como Patrono de los cazadores, y las gentes le tenían gran fe como eficaz protector contra las enfermedades de la garganta.




Pensamiento



"Sed pacientes con todos, pero sobre todo sean pacientes con ustedes mismos. Quiero decir, no se desanimen con sus imperfecciones. Siempre levántense y empiecen de nuevo con nuevas fuerzas"
San Francisco de Sales





Tema del día :
Jugar con las mascotas produce felicidad



Dos nuevos estudios japoneses demuestran que luego de jugar con sus mascotas los dueños sufren en su interior un "estallido" de una hormona asociada con el instinto maternal, el enamoramiento y el placer. Es la oxitocina, conocida también como la "droga del amor", que disminuye el estrés, combate la depresión e influye en la construcción de la confianza entre las personas.

Varios estudios sobre ratas y ratones probaron también la influencia de la oxitocina en la formación de los vínculos interpersonales y en la construcción de la memoria social.

Los biólogos convocaron a 55 personas con sus mascotas para participar en una sesión de juegos en el laboratorio y antes y después de jugar y participar les midieron los niveles de oxitocina mediante un análisis de orina. Luego, los investigadores le pidieron a otro grupo de participantes que se sentara en una habitación y tratara de evitar en todo momento el contacto visual con sus animales.

Descubrieron que el nivel de oxitocina en los participantes que habían pasado mayor tiempo haciendo contacto visual con sus mascotas era 20% más alto. En cambio, los niveles de la hormona en quienes no habían podido mirar a sus mascotas fueron levemente más bajos que al inicio del estudio.

El contacto visual es positivo para el vínculo entre el dueño y su mascota. Un aumento excesivo de esos niveles de la "droga del amor" podría explicar por qué jugar con perros puede mejorar el humor y reducir los síntomas de ansiedad y de depresión.

Los biólogos japoneses sugieren también que la oxitocina podría haber tenido un papel importante en la domesticación de los lobos hace unos 15.000 años. Y a lo mejor durante el proceso evolutivo, los seres humanos y los perros compartieron los mismos comportamientos sociales según informa el diario La Nación.

Sin embargo algunos se mostraron escépticos respecto de que la liberación de oxitocina haya tenido un papel clave en la domesticación de los perros aunque opinó que la oxitocina sí podría explicar por qué algunos dueños parecen tener más devoción por sus perros que por sus familias.

Información Yahoo



Meditación breve



El futuro vive hoy con nosotros. En el mundo existen 2,015 millones menores de 17 años; son ellos los que van a heredar este planeta y nuestra única alternativa es gestar una nueva generación de seres humanos extraordinarios con un profundo sentido de los valores.
La clave está en el magisterio, pues si los forjadores de la nueva sociedad viven extraviados en los antivalores estamos perdidos y en la oscuridad. Si deseamos reinventar la historia humana por venir, es necesario reinventar la educación y deben ser los maestros de cada nación el enfoque del cambio.
Hay que lanzar un movimiento tan poderoso para que logremos su reconversión intelectual y moral. Debe ser el segmento mejor remunerado y al que se le exija una mayor preparación académica y una sólida formación en los valores con los cuales deseamos existir. En alguna forma, todos somos maestros de nuestros propios hijos, colaboradores y de nosotros mismos.
Miguel Ángel Cornejo



Pedidos de oración



Hoy, a dos años de la muerte de mi padre, Don Felipe, pido una oración por su alma.



Nuestra lectora María Cristina G., de Miami, USA, nos pide oraciones por el embarazo de su nuera, María, ya que ha estado cursando con algunas dificultades. Que la Virgen Santísima, que es Madre, la ampare y la acompañe hasta el término de su gestación.



Pedimos oración por Juan Emmanuel A., que vive en Ciudad de Guatemala, tiene 19 años de edad, y luego de un episodio de fiebre alta ha tenido convulsiones y daño cerebral, encontrándose actualmente bajo tratamiento. Que el Buen Jesús ponga sus manos sobre él para que pronto recupere su salud más plena.



Pedimos oración por Sabrina, una joven de la provincia de Buenos Aires, Argentina, que está pasando por un momento muy doloroso por la pérdida reciente de un embarazo que en todo momento venía muy mal, pero ella siempre lo llevó adelante negándose a abortar y finalmente al morir el bebé donó los órganos para que otros tengan vida. Que la Virgen Santísima le lleve el consuelo y la fe para volver a intentar su ansiada maternidad.



Tú quisiste, Señor, que tu Hijo unigénito soportara nuestras debilidades, para poner de manifiesto el valor de la enfermedad y la paciencia; escucha ahora las plegarias que te dirigimos por nuestros hermanos enfermos, y concede a cuantos se hallan sometidos al dolor, la aflicción o la enfermedad, la gracia de sentirse elegidos entre aquellos que tu Hijo ha llamado dichosos, y de saberse unidos a la pasión de Cristo para la redención del mundo. Te lo pedimos por Cristo nuestro Señor. Amén.



Los cinco minutos de María - por Alfonso Milagro



Toda comunidad debe tener una cabeza y un corazón; la comunidad cristiana tiene a Jesucristo como cabeza y a María como Corazón.
El corazón es el motor que impulsa y da fuerza. María Santísima fue la que en los primeros días de la Iglesia dirigió a los Aóstoles, los animó, los orientó y les dio las fuerzas que necesitaban para ir por el mundo y evangelizarlo.
Si quieres que tu apostolado sea fecundo y que el cansancio no mine tu acción apostólica, ponte bajo la protección de la Reina de los Apóstoles.

María, alma de la primitiva comunidad, acompaña nuestros pasos y ayúdanos a formar la comunidad cristiana.


Felipe de Urca
-Jardinero de Dios-


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lunes, 2 de febrero de 2009

Pequeñas Semillitas 0629

PEQUEÑAS SEMILLITAS


Número 0629 ~ Lunes 2 de Febrero de 2009
Desde la ciudad de Córdoba (Argentina)





Hola !!!
Tanto los alegres balbuceos del bebé como sus gritos destemplados que ponen los pelos de punta proceden del mismo lugar.
Aunque no siempre nos guste la música que la vida toca para nosotros, podemos apreciar que los instrumentos son, en realidad, preciosos.
Muchas madres y padres suelen cantar suaves nanas a sus hijos para producirles esa sensación de paz que los adormece.
También Dios quiere cantarnos a nosotros una canción de paz, y desea que nos abandonemos a su amoroso canto de cuna.
El llanto de un bebé es música a los oídos de sus padres.



La Palabra de Dios : Evangelio del día



Cuando se cumplieron los días de la purificación de ellos, según la Ley de Moisés, llevaron a Jesús a Jerusalén para presentarle al Señor, como está escrito en la Ley del Señor: «Todo varón primogénito será consagrado al Señor» y para ofrecer en sacrificio un par de tórtolas o dos pichones, conforme a lo que se dice en la Ley del Señor.
Y he aquí que había en Jerusalén un hombre llamado Simeón; este hombre era justo y piadoso, y esperaba la consolación de Israel; y estaba en él el Espíritu Santo. Le había sido revelado por el Espíritu Santo que no vería la muerte antes de haber visto al Cristo del Señor. Movido por el Espíritu, vino al Templo; y cuando los padres introdujeron al niño Jesús, para cumplir lo que la Ley prescribía sobre Él, le tomó en brazos y bendijo a Dios diciendo: «Ahora, Señor, puedes, según tu palabra, dejar que tu siervo se vaya en paz; porque han visto mis ojos tu salvación, la que has preparado a la vista de todos los pueblos, luz para iluminar a los gentiles y gloria de tu pueblo Israel». Su padre y su madre estaban admirados de lo que se decía de Él.
Simeón les bendijo y dijo a María, su madre: «Éste está puesto para caída y elevación de muchos en Israel, y para ser señal de contradicción —¡y a ti misma una espada te atravesará el alma!— a fin de que queden al descubierto las intenciones de muchos corazones».
Había también una profetisa, Ana, hija de Fanuel, de la tribu de Aser, de edad avanzada; después de casarse había vivido siete años con su marido, y permaneció viuda hasta los ochenta y cuatro años; no se apartaba del Templo, sirviendo a Dios noche y día en ayunos y oraciones. Como se presentase en aquella misma hora, alababa a Dios y hablaba del Niño a todos los que esperaban la redención de Jerusalén. Así que cumplieron todas las cosas según la Ley del Señor, volvieron a Galilea, a su ciudad de Nazaret. El Niño crecía y se fortalecía, llenándose de sabiduría; y la gracia de Dios estaba sobre Él.
(Lucas 2, 22-40)

Comentario
Hoy, aguantando el frío del invierno, Simeón aguarda la llegada del Mesías. Hace quinientos años, cuando se comenzaba a levantar el Templo, hubo una penuria tan grande que los constructores se desanimaron. Fue entonces cuando Ageo profetizó: «La gloria de este templo será más grande que la del anterior, dice el Señor del universo, y en este lugar yo daré la paz» (Ag 2,9); y añadió que «los tesoros más preciados de todas las naciones vendrán aquí» (Ag 2,7). Frase que admite diversos significados: «el más preciado», dirán algunos, «el deseado de todas las naciones», afirmará san Jerónimo.
A Simeón «le había sido revelado por el Espíritu Santo que no vería la muerte antes de haber visto al Cristo del Señor» (Lc 2,26), y hoy, «movido por el Espíritu», ha subido al Templo. Él no es levita, ni escriba, ni doctor de la Ley, tan sólo es un hombre «justo y piadoso, y esperaba la consolación de Israel» (Lc 2,25). Pero el Espíritu sopla allí donde quiere (cf. Jn 3,8).
Ahora comprueba con extrañeza que no se ha hecho ningún preparativo, no se ven banderas, ni guirnaldas, ni escudos en ningún sitio. José y María cruzan la explanada llevando el Niño en brazos. «¡Puertas, levantad vuestros dinteles, alzaos, portones antiguos, para que entre el rey de la gloria!» (Sal 24,7), clama el salmista.
Simeón se avanza a saludar a la Madre con los brazos extendidos, recibe al Niño y bendice a Dios, diciendo: «Ahora, Señor, puedes, según tu palabra, dejar que tu siervo se vaya en paz; porque han visto mis ojos tu salvación, la que has preparado a la vista de todos los pueblos, luz para iluminar a los gentiles y gloria de tu pueblo Israel» (Lc 2,29-32).
Después dice a María: «¡y a ti misma una espada te atravesará el alma!» (Lc 2,35). ¡Madre!, —le digo— cuando llegue el momento de ir a la casa del Padre, llévame en brazos como a Jesús, que también yo soy hijo tuyo y niño.
Rev. D. Lluís Raventós i Artés (Tarragona, España)




Santoral Católico



Presentación de Jesús en el Templo

Fiesta de la Purificación de María Santísima



El relato de este hermoso hecho lo podemos leer en San Lucas, Capítulo 2, vs. 22-39.
La Ley de Moisés mandaba que a los 40 días de nacido un niño fuera presentado en el templo. Hoy dos de febrero se cumplen los 40 días, contando desde el 25 de diciembre, fecha en la que celebramos el nacimiento de Jesús.

Los católicos hemos tenido la hermosa costumbre de llevar los niños al templo para presentarlos ante Nuestro Señor y la Santísima Virgen. Esta es una costumbre que tiene sus raíces en la Santa Biblia. Cuando hacemos la presentación de nuestros niños en el templo, estamos recordando lo que José y María hicieron con el Niño Jesús.


En esta fecha también se conmemora la purificación de nuestra Madre. María cumplió estrictamente con todas esas ordenanzas.

Permaneció 40 días en su casa sin dejarse ver, absteniéndose de entrar al templo y de participar en las ceremonias de culto. Luego se dirigió a Jerusalén con su hijo en brazos, hizo sus ofrendas como acción de gracias y para su expiación, presentó a su Hijo, por manos del sacerdote a su Padre Celestial.



Pensamiento



"La felicidad no se produce por grandes golpes de fortuna, que ocurren raras veces, sino por pequeñas ventajas que ocurren todos los días"
Benjamín Franklin




Tema del día : ¿Puede Dios desaparecer el mal?



Recibí un simpático mensaje sobre el relato de un autor anónimo en el que explica realidades profundas sobre la relación que se da entre la omnipotencia de Dios y el mal.

Sucede que en una escuela una maestra, enseñando religión a niños, uno le preguntó: “¿Por qué Dios, que todo lo puede, no desaparece a los malos, termina con las injusticias y nos hace a todos buenos y santos?” La maestra se quedó desconcertada, y buscó a un amigo que le ayudara a explicar a sus niños, de manera sencilla, este tema tan importante de Dios y el mal. Su amigo pensó que la mejor manera era con un ejemplo cercano a ellos como es el futbol. Esta fue su explicación.

Podemos comparar a éste mundo con un partido de futbol en el que hay dos equipos en la cancha: el equipo blanco que defiende el bien, es el equipo de Dios, que se enfrenta al equipo negro del pecado, el de Satanás. Jesús es el Árbitro del partido que vela para que se respeten las reglas. Él corre a nuestro lado y sigue cada jugada para asegurarse de que todo ocurra en justo modo. El Espíritu Santo es el Director Técnico, quien dirige, alienta y organiza el partido. Dios Padre es el Presidente del equipo, es quien provee de todo lo necesario para que se que se lleve a cabo el partido.

Dios quiere que ganemos éste partido contra el mal, pero respetando el reglamento del fútbol y demostrando nuestra capacidad individual y colectiva frente al oponente. Claro que Dios podría dar por terminado el partido de inmediato y declararnos vencedores, ¿pero que mérito tendríamos en ese caso? También podría Jesús, como Juez, ignorar las faltas que cometemos y atribuirnos goles que no convertimos, pero ¿qué clase de árbitro sería en ese caso? Dios sí puede vencer y hacer desparecer el mal, pero el mérito de un equipo de fútbol consiste en derrotar a su oponente bajo las reglas establecidas. Así, se declara un justo vencedor y la celebración y premio tiene un sentido.

Ahora bien, ¿qué responsabilidad tienen los jugadores, que cuentan con el mejor Director Técnico, y la garantía del más Justo Árbitro que se pueda tener? Su responsabilidad es jugar y poner el mejor esfuerzo utilizando las habilidades que Él mismo dio, y así ganar.

Se podría uno imaginar que en las gradas están todos los ángeles, los santos y las almas del purgatorio aclamando al equipo, deseando que derrotemos al oponente. El equipo del pecado, mientras tanto, tiene a una multitud de demonios en las gradas gritando e insultando, presionando para que el pecado se imponga a nuestro equipo.

Dios nos llama a su equipo y quiere que lo hagamos con compromiso y le demostremos con goles de amor nuestra pertenencia a Su Escuadra. Quiere que venzamos al equipo del pecado, porque en caso contrario nos iríamos al descenso. El premio es ganarse el Cielo, ni más ni menos. Además, Dios nos ha dado todo para que podamos hacerlo.

Lo más curioso es que todos los jugadores somos hermanos, y hermanos del Árbitro también. Su Madre lo aclama desde la tribuna, porque sabe que Él ha sido y es el mejor jugador y con su triunfo aseguró que nuestro equipo participe en el torneo de la Salvación. Ahora Él es Juez, pero ninguno de nosotros puede olvidar sus méritos como jugador, que son infinitos, y le valen el Nombre de Jesús, El que Salva.

Pbro. José Martínez Colín



Meditación breve



Si Jesús es el Príncipe de la Paz, María, su Madre y Madre nuestra, es la Reina de la Paz, y como tal nos da la paz y nos la conserva si nos entregamos a Ella.
En estos tiempos la paz es amenazada interior y exteriormente, por eso es necesario que nos consagremos al Corazón Inmaculado de
María para gozar de una paz profunda y estable, y no dejarnos llevar por la angustia y el miedo o la inquietud.
Allí donde hay paz, está Dios. Allí donde hay inquietud, está merodeando Satanás. Hagamos una sincera confesión de nuestros pecados para lograr la paz del alma y así, estando en paz con Dios y con nuestros hermanos, viviremos felices en este mundo, en medio de las penalidades que todos debemos soportar para ganar el Cielo.



Pedidos de oración



Nuestro apreciado lector Ricardo Jorge López nos agradece las oraciones que oportunamente hicimos por la salud de su padre Jorge José, y nos informa que el mismo se está recuperando favorablemente. Demos gracias a Dios...



Pedimos oración por la niña Agustina, de 3 años de edad, internada en el Hospital de Niños de Córdoba, Argentina, afectada de sindrome urémico hemolítico. Que el Buen Jesús esté junto a ella y le de la gracia de la recuperación total de su salud, y proteja a todos los niños afectados de esta enfermedad.



Tú quisiste, Señor, que tu Hijo unigénito soportara nuestras debilidades, para poner de manifiesto el valor de la enfermedad y la paciencia; escucha ahora las plegarias que te dirigimos por nuestros hermanos enfermos, y concede a cuantos se hallan sometidos al dolor, la aflicción o la enfermedad, la gracia de sentirse elegidos entre aquellos que tu Hijo ha llamado dichosos, y de saberse unidos a la pasión de Cristo para la redención del mundo.
Te lo pedimos por Cristo nuestro Señor. Amén.




El rincón de los lectores


Este es un espacio destinado a los lectores de Pequeñas Semillitas. Aquí podrán reflejar sus comentarios y opiniones, tanto acerca de los temas tratados en esta página como también sobre cualquier asunto de interés general. Para que tu mensaje se publique debes dirigirlo por mail a pequesemillitas@gmail.com con el título "El rincón de los lectores" y deberá ser muy breve y no contener conceptos agraviantes para nada ni para nadie.
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# Mihoc Adriana - 1º-Febrero-2009 - Rumania
mihocadriana@yahoo.com

Holla,
Mi nombre es Adriana, tengo 26 anos y estoi de ROUMANIA y estoi felice de recibir todo lo que tu me mandas!
Estoi encantada de recibir de ti unas cosas maraviliosas, te agradesco de toda mi corason por todas! Estas cosas me dan mucho confiansa en mi... Te digo que me gustan tanto que algunas cosas, quando tengo tiempo, le traducio e rumano i le doi a todos lo que conosco para que elos, tambien, sean felice leerlo.
P.S.:
Perdoname pero no se mui bien espaniol, espere que entendi lo que te escribi!
Con carino, Un abraso, Adriana

# Nota del autor:

Muchas gracias Adriana por escribirnos desde tu lejano y apreciado país. No importa que tu español no sea perfecto: lo que se escribe desde el corazón se entiende muy bien. Y para nosotros es motivo de gran alegría saber que nos lees y que difundes "Pequeñas Semillitas" traducidas al rumano. De esta manera tú también eres jardinera de Dios y ayudas a sembrar su Palabra por todo el mundo.
Que el Señor te llene de bendiciones.
Felipe



Los cinco minutos de María - por Alfonso Milagro


Entre los cristianos es muy frecuente representar a la Virgen con las manos juntas en actitud de oración, como queriendo decirnos que debemos elevar nuestros ojos hacia arriba, hacia el cielo, hacia Dios.
María Inmaculada, con las manos juntas hacia arriba, elevados sus ojos hacia las alturas, arropada con el manto azul, símbolo de su ideal, nos señala cuál debe ser nuestra meta.
¡Qué necesario es responder a la invitación litúrgica que nos dice: "Levantemos el corazón"! No puede el cristiano vivir arrastrándose a ras de tierra; debe elevarse hacia las alturas y lanzarse hacia Dios sin olvidar su misión en el mundo.

María, punto de enlace del cielo con la tierra, ayúdanos con tu presencia para que el Evangelio no se descarne ni se desfigure (cf Puebla 301)


Felipe de Urca
-Jardinero de Dios-


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domingo, 1 de febrero de 2009

Pequeñas Semillitas 0628

PEQUEÑAS SEMILLITAS


Número 0628 ~ Domingo 1º de Febrero de 2009
Desde la ciudad de Córdoba (Argentina)




Hola !!!
Iniciamos Febrero, segundo mes del año, y mantenemos el lema "Vivamos el año 2009 con Jesús y con María".
También anunciamos a los lectores de "Pequeñas Semillitas" que a partir de Marzo vamos a incluír nuevamente en esta página algunas secciones que muchos lectores nos piden y que habíamos dejado de publicar, tales como: Temas Médicos, Familia, Poesía, Humor, Historias y Biografías. Dichos temas serán incorporados en diferentes días de la semana, a partir de Marzo próximo.



La Palabra de Dios : Evangelio del día



En aquel tiempo, Jesús y sus discípulos llegaron a Cafarnaúm. Al llegar el sábado entró en la sinagoga y se puso a enseñar. Y quedaban asombrados de su doctrina, porque les enseñaba como quien tiene autoridad, y no como los escribas. Había precisamente en su sinagoga un hombre poseído por un espíritu inmundo, que se puso a gritar: «¿Qué tenemos nosotros contigo, Jesús de Nazaret? ¿Has venido a destruirnos? Sé quién eres tú: el Santo de Dios». Jesús, entonces, le conminó diciendo: «Cállate y sal de él». Y agitándole violentamente el espíritu inmundo, dio un fuerte grito y salió de él. Todos quedaron pasmados de tal manera que se preguntaban unos a otros: «¿Qué es esto? ¡Una doctrina nueva, expuesta con autoridad! Manda hasta a los espíritus inmundos y le obedecen». Bien pronto su fama se extendió por todas partes, en toda la región de Galilea.
(Marcos 1, 21-28)

Comentario
Hoy, Cristo nos dirige su enérgico grito, sin dudas y con autoridad: «Cállate y sal de él» (Mc 1,25). Lo dice a los espíritus malignos que viven en nosotros y que no nos dejan ser libres, tal y como Dios nos ha creado y deseado.
Si te has fijado, los fundadores de las órdenes religiosas, la primera norma que ponen cuando establecen la vida comunitaria, es la del silencio: en una casa donde se tenga que rezar, ha de reinar el silencio y la contemplación. Como reza el adagio: «El bien no hace ruido; el ruido no hace bien». Por esto, Cristo ordena a aquel espíritu maligno que calle, porque su obligación es rendirse ante quien es la Palabra, que «se hizo carne, y puso su morada entre nosotros» (Jn 1,14).
Pero es cierto que con la admiración que sentimos ante el Señor, se puede mezclar también un sentimiento de suficiencia, de tal manera que lleguemos a pensar tal como san Agustín decía en las propias confesiones: «Señor, hazme casto, pero todavía no». Y es que la tentación es la de dejar para más tarde la propia conversión, porque ahora no encaja con los propios planes personales.
La llamada al seguimiento radical de Jesucristo, es para el aquí y ahora, para hacer posible su Reino, que se abre paso con dificultad entre nosotros. Él conoce nuestra tibieza, sabe que no nos gastamos decididamente en la opción por el Evangelio, sino que queremos contemporizar, ir tirando, ir viviendo, sin estridencias y sin prisa.
El mal no puede convivir con el bien. La vida santa no permite el pecado. «Nadie puede servir a dos señores; porque aborrecerá a uno y amará al otro» (Mt 6,24), dice Jesucristo. Refugiémonos en el árbol santo de la Cruz y que su sombra se proyecte sobre nuestra vida, y dejemos que sea Él quien nos conforte, nos haga entender el porqué de nuestra existencia y nos conceda una vida digna de Hijos de Dios.
Rev. D. Jordi Castellet i Sala (Sant Hipòlit de Voltregà-Barcelona, España)



Santoral Católico


Santa Brígida de Irlanda




Nació en 451 y murió en 525. Era una monja, abadesa, y fundadora cristiana irlandesa de varios conventos.

Parece una contradicción, pero a pesar de su gran fama que la hace pasar por la santa más conocida de Irlanda y de estar unidos a su figura gran cantidad de elementos festivos y folclóricos se conocen muy pocos hechos históricos sobre su vida.

Pero de esta carencia de datos que impiden el diseño de un perfil biográfico completo; la religiosidad popular y el calor de las gentes por su santa ha suplido con creces la grandeza de su vida fiel al Evangelio y entregada a su vocación religiosa.

Son inagotables los relatos de bondades. Se habla de leprosos curados; la muda Doria comienza a hablar y termina sus días como religiosa en el convento; frustra asesinatos; da vista a ciegos y... como expresión del estilo de un pueblo ¡convierte el agua de su baño en cerveza para apagar la sed!

Los himnos, versos, poemas y canciones populares -con sencillez y regocijo- muestran el calor de un pueblo por su santa y dice con sus leyes lo que las de la crítica histórica ni pueden ni debe decir.




Pensamiento



"Que nadie se haga ilusiones de que la simple ausencia de guerra, aún siendo tan deseada, sea sinónimo de una paz verdadera. No hay verdadera paz si no viene acompañada de equidad, verdad y justicia"
Juan Pablo II



Los cinco minutos de María - por Alfonso Milagro



Dice el Evangelio que Cristo vino a este mundo a traernos la Vida, la verdadera Vida de Dios en nosotros: Cristo es esa Vida y esa Vida ha venido a nosotros por María.
El que vive esa Vida divina es más hijo de Dios y es más hijo de María; nada hay más importante y decisivo para el cristiano que vivir la vida de Dios, y desde ese "lugar", desde esa experiencia, contemplar y vivir todo lo demás.
Para vivir esa vida divina nos ayudará poderosamente la vigilancia y protección de la Santísima Virgen, tratando de imitar sus virtudes en todos nuestros actos, no olvidando recurrir a ella con frecuencia y fervientes plegarias.

Ven Espíritu Santo, y ayúdanos a crecer en el silencio y la contemplación como María, para que sepamos conservar y meditar en nuestro corazón las plabras de Jesús.


Felipe de Urca
-Jardinero de Dios-


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