martes, 29 de septiembre de 2026

Pequeñas Semillitas 6454

PEQUEÑAS SEMILLITAS
 
Año 21 - Número 6454 ~ Martes 29 de Setiembre de 2026
Desde la ciudad de Córdoba (Argentina)
¡Alabado sea Jesucristo!
Hoy la Iglesia celebra la Fiesta de los Arcángeles Miguel, Gabriel y Rafael. Los Arcángeles son una jerarquía superior dentro de los ángeles, encargados de cumplir misiones especiales encomendadas por Dios.
Y los ángeles han sido definidos como seres espirituales, ideas de Dios, para acompañar a los hombres. Siempre junto a nosotros, son verdaderos amigos que nos cuidan y nos levantan en nuestras caídas.
Habitualmente cuando los ángeles nos visitan y están a nuestro lado, no escuchamos el susurro de las alas, ni sentimos el roce de sus plumas, pero percibimos su presencia por el amor que crean en nuestros corazones.
¡No los olvidemos! Recurramos con frecuencia a su ayuda, a su compañía, a su fortaleza, a su amor...
 
La Palabra de Dios
Lecturas del día
- MARTES 26 DEL TIEMPO ORDINARIO -
♡ Primera Lectura: Apocalipsis 12, 7-12
 
♡ Salmo: Sal 137, 1-2a. 2bc-3. 4-5
 
♡ Santo Evangelio: Jn 1,47-51
En aquel tiempo, vio Jesús que se acercaba Natanael y dijo de él: «Ahí tenéis a un israelita de verdad, en quien no hay engaño». Le dice Natanael: «¿De qué me conoces?». Le respondió Jesús: «Antes de que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de la higuera, te vi». Le respondió Natanael: «Rabbí, tú eres el Hijo de Dios, tú eres el Rey de Israel». Jesús le contestó: «¿Por haberte dicho que te vi debajo de la higuera, crees? Has de ver cosas mayores». Y le añadió: «En verdad, en verdad os digo: veréis el cielo abierto y a los ángeles de Dios subir y bajar sobre el Hijo del hombre».
 
♡ Comentario:
Hoy, en la fiesta de los Santos Arcángeles, Jesús manifiesta a sus Apóstoles y a todos la presencia de sus ángeles y la relación que con Él tienen. Los ángeles están en la gloria celestial, donde alaban perennemente al Hijo del hombre, que es el Hijo de Dios. Lo rodean y están a su servicio.
«Subir y bajar» nos recuerda el episodio del sueño del Patriarca Jacob, quien dormido sobre una piedra durante su viaje a la tierra de origen de su familia (Mesopotamia), ve a los ángeles que “bajan y suben” por una misteriosa escalera que une el cielo y la tierra, mientras Dios mismo está de pie junto a él y le comunica su mensaje. Notemos la relación entre la comunicación divina y la presencia activa de los ángeles.
Así, Gabriel, Miguel y Rafael aparecen en la Biblia como presentes en las vicisitudes terrenas y llevando a los hombres —como nos dice san Gregorio el Grande— las comunicaciones, mediante su presencia y sus mismas acciones, que cambian decisivamente nuestras vidas. Se llaman, precisamente, “arcángeles”, es decir, príncipes de los ángeles, porque son enviados para las más grandes misiones.
Gabriel fue enviado para anunciar a María Santísima la concepción virginal del Hijo de Dios, que es el principio de nuestra redención (cf. Lc 1). Miguel lucha contra los ángeles rebeldes y los expulsa del cielo (cf. Ap 12). Nos anuncia, así, el misterio de la justicia divina, que también se ejerció en sus ángeles cuando se rebelaron, y nos da la seguridad de su victoria y la nuestra sobre el mal. Rafael acompaña a Tobías “junior”, lo defiende y lo aconseja y cura finalmente al padre Tobit (cf. Tob). Por esta vía, nos anuncia la presencia de los ángeles junto a cada uno de nosotros: el ángel que llamamos de la Guarda.
Aprendamos de esta celebración de los arcángeles que “suben y bajan” sobre el Hijo del hombre, que sirven a Dios, pero le sirven en beneficio nuestro. Dan gloria a la Trinidad Santísima, y lo hacen también sirviéndonos a nosotros. Y, en consecuencia, veamos qué devoción les debemos y cuánta gratitud al Padre que los envía para nuestro bien.
* Cardenal Jorge MEJÍA Archivista y Bibliotecario de la S.R.I. (Città del Vaticano, Vaticano) © Textos de Evangeli.net – Imagen: Facebook El Evangelio de Dios.
 
Santoral Católico:
Miguel, Gabriel y Rafael
En la Biblia, desde el Antiguo Testamento, aparecen los ángeles y sus jefes, los arcángeles, criaturas espirituales, como ministros o servidores de Dios, bien sea para llevar a los hombres los mensajes y la protección divina, bien sea para alabar al Señor y presentarle las preces de los hombres. La Iglesia celebra a tres arcángeles. Miguel, que significa «¿Quién como Dios?», es el defensor de los derechos divinos y el protector del pueblo de Dios y de la Iglesia contra las asechanzas del mal; a él se refieren Dan 10-12, Ap 12 y la carta de Judas. Gabriel, «Fuerza de Dios», es sobre todo el ángel que interviene, enviado por Dios, en los acontecimientos de la Anunciación y del nacimiento de Juan Bautista y de Jesús (Lc 1). Rafael, «Medicina de Dios», aparece en el libro de Tobías, como compañero y protector del hijo en su largo y peligroso viaje y como médico de la ceguera del padre. Con el Salmo 102 podemos rezar: «Bendecid al Señor, ángeles suyos, poderosos ejecutores de sus órdenes, prontos a la voz de su palabra».
Oración: Oh Dios, que con admirable sabiduría distribuyes los ministerios de los ángeles y los hombres, te pedimos que nuestra vida esté siempre protegida en la tierra por aquellos que te asisten continuamente en el cielo. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.
Para más información hacer clic acá.
(Directorio Franciscano – Píldoras de Fe – Catholic.net)
 
Pensamiento del día
«Los ángeles son amor en movimiento. Que no para nunca, que lucha para crecer, que está más allá del bien y del mal. El amor que todo devora, que todo destruye, que todo perdona. Los ángeles están hechos de ese amor y, al mismo tiempo, son sus mensajeros»
(Paulo Coelho)
 
Tema del día:
Los Arcángeles
¿Qué son los arcángeles?
Los arcángeles son los ángeles que hacen cumplir los mandatos de Dios. Son ángeles gobernantes que llevan mensajes que transmiten la voluntad divina. Aunque se les ha asignado una posición relativamente baja en la jerarquía de los ángeles, los arcángeles tienen papeles muy importantes en varios textos religiosos, como la Biblia y el Libro de Enoc. Los arcángeles tienen también nombre propio y representan distintos aspectos de la voluntad de Dios.
 
¿Quiénes son los arcángeles?
Aunque en la Biblia se mencionan por nombre solo a tres de los arcángeles, Miguel, Gabriel y Rafael, tradicionalmente se ha pensado que existen siete arcángeles de Dios. Esta interpretación se basa tanto en los siete espíritus que menciona el evangelio de San Juan, así como en el Libro de Enoc, de la tradición judía y los primeros cristianos.
Un texto de los antiguos cristianos, escrito por el profeta Hermas en Roma en el año 100, también mencionaba a seis arcángeles y uno más llamado Ichtus, que quiere decir pez. El pez era un símbolo común para representar a Jesús. Esta visión inspiró la conversión de la menorá en una cruz con tres velas a cada lado: un símbolo de Jesús acompañado de los arcángeles.
Los nombres de los cuatro arcángeles que la Biblia no menciona varían. El Libro de Enoc menciona a Uriel (o Suriel), Raguel, Saraqael y Remiel. Una amatista tallada, de los tiempos de los primeros cristianos, menciona a Ichtus. También tiene grabados los nombres Renel, Uriel y Azael. El texto místico judío Merkavah Rabbah menciona que Enoc se convirtió en el gran arcángel Metatrón y que los siete arcángeles bajo su mando son Miguel, Gabriel, Suriel, Aktariel, Rephael, Boriel y Yomiel. La iglesia Ortodoxa menciona al arcángel Miguel más otros siete arcángeles: Gabriel, Rafael, Uriel, Seraphiel, Jehudiel, Barachiel y (Je)Remiel.
 
¿Por qué los otros arcángeles no son tan conocidos?
En el siglo IV, el Sínodo de Laodicea prohibió la invocación o adoración a los ángeles. Este concilio fue convocado por el papa Zacarías en respuesta a las quejas de San Bonifacio. Bonifacio era un misionero inglés a quien le fue asignada la tarea de evangelizar a Alemania. Allá se encontró con un rival llamado Adalbert, que decía que un ángel le había otorgado poderes milagrosos y otro le había dado reliquias muy importantes provenientes del mundo entero. Adalbert también usaba oraciones místicas para invocar a ángeles que no entraban en el canon de la Iglesia, como Uriel, Raguel, Tubuel, Adinus, Tubuas, Sabaoc y Simiel.
Adalbert ganó tanta popularidad, que Bonifacio le pidió ayuda al papa. Durante el concilio se prohibió la invocación a los ángeles. También se limitó el número de los arcángeles a tres, Miguel, Gabriel y Rafael. Otro concilio en el año 745 aprobó un día dedicado a los tres arcángeles de la Biblia, pero prohibió los otros nombres.
Aun así, existen obras de arte con fecha posterior a estos concilios que muestran 7 arcángeles. Es posible que se refieran a las visiones de San Juan, o que los demás arcángeles nunca fueran olvidados a pesar de que sus nombres quedaran proscritos hasta la era moderna.
 
¿Por qué 7 arcángeles?
En la antigüedad, especialmente en la tradición judía, los números tenían distintos significados. Entre los números más poderosos se encontraba el 7. Se dice también que son 7 los aspectos de Dios y que cada arcángel representa uno de estos aspectos. Es por eso que sus nombres tienen significados distintos, que cuando se unen, forman un todo. Este concepto es representado por la menorá, que contiene 7 llamas representativas de los siete aspectos de Dios.
El Libro de Enoc representa a los ángeles como 7 individuos que a la vez son un todo. El Apocalipsis 8:2 menciona a "los siete ángeles que están de pie delante de Dios".
Los tiempos modernos han traído un resurgir del interés en los arcángeles. Sus nombres se estudian y se mencionan sin temor. Queda en manos del individuo decidir si los arcángeles son 3, 4, 6 o 7. Es importante recordar, sin embargo, que los arcángeles representan ideas que solo pretenden impulsar al ser humano en dirección al amor divino. En ese sentido se puede decir que son solo una cosa: la voluntad y el amor de Dios en acción.
(Fuente: Ángeles y Milagros
 
Oración a San Miguel Arcángel
Se cuenta que el 13 de octubre de 1884 el papa León XIII experimentó una visión en la cual vio a Satanás y a sus demonios desafiando a Dios, diciendo que podía destruir su Iglesia si quería. Sin embargo, el pontífice pensó que si el demonio no lograba su cometido, sufriría una derrota humillante. Vio entonces aparecer a Miguel y lanzar a Satanás y sus legiones en el abismo del Infierno. Después llamó a su Secretario para la Congregación de Ritos. Le entregó una hoja de papel y mandó que se enviara a todos los obispos del mundo, indicando que la oración que había escrito tenía que ser recitada después de cada misa.
Esta oración no es obligatoria en la actualidad, pero se la puede decir al finalizar cada Misa, y es muy recomendable su oración piadosa en forma diaria. Esta es la oración:
 
San Miguel Arcángel
defiéndenos en la batalla.
Sé nuestro amparo contra la perversidad
y acechanzas del demonio.
Reprímale Dios, pedimos suplicantes,
y tú, Príncipe de la Milicia Celestial
arroja en el infierno con tu divino poder
a satanás y demás espíritus malignos
que andan dispersos por el mundo
para perdición de las almas.
Amén
 
Meditaciones de “Pequeñas Semillitas”
No creas ni repitas aquello que no consta plenamente. La calumnia es un gravísimo pecado contra la Ley de Dios y contra la honra y buena fama del prójimo. Quien calumnia está obligado a resarcir el daño causado, pero como la calumnia corre como reguero de pólvora es muy difícil resarcir plenamente en esta vida. ¡Cuántas almas purgan este pecado antes de ver a Dios y cuántas otras se condenan por no haberse arrepentido de sus calumnias!
En muchas ocasiones, las calumnias, con el tiempo, se evidencian y son como el lodo arrojado: sale el sol, se seca y se cae. Lo que se mantiene perenne es la pésima reputación y fama de quien maliciosamente las profiere. Es de gente ruin propalarlas. Un verdadero católico jamás empleará, para fines inconfesables, un medio tan vil y contrario a las enseñanzas de Jesucristo, su Maestro, que predicó que el amor entre ellos era el genuino distintivo de sus discípulos.
Por amor a Dios y al prójimo, el cristiano no debe inventar calumnias, ni dar por ciertas ni difundir sus imaginaciones -juicios temerarios- en contra de terceros. Ni creer ni repetir acusaciones que otros hacen y no le constan. El calumniador tiene una imaginación fértil, no caigamos en sus redes. Si es pecado difundir, sin necesidad, los pecados y defectos verdaderos del prójimo, imagina la gravedad de propagar calumnias que deberás retractarte de ellas y repararlas si quieres ser perdonado por Dios.
 
Los cinco minutos de San Francisco
Setiembre: Las criaturas
Día 29
Un día en que Francisco se encontraba sentado en una barca cerca de un puerto en el lago de Rieti, un pescador pescó un pez grande y se lo ofreció devotamente. Él lo recibió con alegría y amabilidad, y comenzó a saludarlo con el nombre de “hermano”. Volviéndolo nuevamente al agua, se puso a alabar el nombre del Señor. Durante la oración, el pez no se apartaba del lugar en que había sido colocado y, junto a la nave, retozaba en el agua; sólo se fue cuando, concluida la oración, Francisco le dio permiso para hacerlo.
Fue así como Francisco, viviendo en total obediencia a la voluntad de Dios, recibió de él la alta dignidad de hacerse obedecer por las criaturas.
(Textos seleccionados por Murray Bodo ofm)
 
FELIPE
-Jardinero de Dios-
(el más pequeñito de todos)
 
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