domingo, 28 de octubre de 2018

Pequeñas Semillitas 3805

PEQUEÑAS SEMILLITAS

Año 13 - Número 3805 ~ Domingo 28 de Octubre de 2018
Desde la ciudad de Córdoba (Argentina)
Alabado sea Jesucristo…
El ciego oye que pasa Jesús y le llama a gritos. No quiere dejar pasar a Jesús sin obtener su ayuda. Jesús le pregunta, ¿qué quieres? Jesús sabía lo que el ciego necesitaba, pero quiere que se lo pidamos.
El ciego le pide ver. Nosotros muchas veces también necesitamos ver la voluntad de Dios en nuestra vida: para saber perdonar de corazón, para ver el valor redentor del dolor, para corregir nuestros defectos, etc.
El ciego llamaba a Jesús, y los demás le decían que se calle. El mundo no tolera que se confiese la fe. Lo malo es que muchos católicos caen en la trampa, y se avergüenzan de ser católicos. Lo disimulan. Y si lo manifiestan, lo hacen tímidamente, como pidiendo perdón por serlo.
Dijo Cristo: «A quien me confiese ante los hombres, yo lo defenderé ante mi Padre. Pero no al que se avergüence de Mí».
Tenemos que ser valientes en defender a Cristo y a su Iglesia, siempre que se nos presente ocasión. Hacerlo con prudencia, pero con valentía. Y si esto nos causa contratiempos, Dios nos lo premiará.
Padre Jorge Loring S.J.

¡Buenos días!

En un neuropsiquiátrico
La persona con salud mental es consciente de sí misma y de los otros, conoce la sociedad en que desarrolla sus actividades. Sabe desechar las emociones y pensamientos negativos. Es capaz de ajustarse a los cambios. Se analiza habitualmente y rectifica, si es necesario, su conducta. En fin, se siente libre de soñar y de proponerse nuevas metas.

Un visitante entra en un neuropsiquiátrico. El director se ofrece a acompañarlo por los distintos compartimentos. —Tenemos ocho plantas – le dice – En la planta baja, como usted ve, está la sala de espera y los locutorios; en la segunda y tercera, hay unos enfermos que se pueden tratar; en la cuarta y quinta, son más peligrosos; en la sexta y séptima, son intratables, y en la octava planta está mi despacho.

Para cuidar tu salud mental trata de crecer en tus cualidades positivas; actúa en forma coherente con lo que verdaderamente sientes importante para ti; ten momentos para pensar con verdad tu propia realidad; y confía en tu capacidad de renovarte y afrontar los desafíos de la vida con nuevos bríos, nuevas ideas, nueva actividad.
* Enviado por el P. Natalio

La Palabra de Dios
Lecturas de hoy
 
Primera Lectura: Jer 31, 7-9

Salmo: Sal 125, 1-6

Segunda Lectura: Heb 5, 1-6

SANTO EVANGELIO: Mc 10,46-52
En aquel tiempo, cuando Jesús salía de Jericó, acompañado de sus discípulos y de una gran muchedumbre, el hijo de Timeo (Bartimeo), un mendigo ciego, estaba sentado junto al camino. Al enterarse de que era Jesús de Nazaret, se puso a gritar: «¡Hijo de David, Jesús, ten compasión de mí!». Muchos le increpaban para que se callara. Pero él gritaba mucho más: «¡Hijo de David, ten compasión de mí!». Jesús se detuvo y dijo: «Llamadle». Llaman al ciego, diciéndole: «¡Ánimo, levántate! Te llama». Y él, arrojando su manto, dio un brinco y vino donde Jesús. Jesús, dirigiéndose a él, le dijo: «¿Qué quieres que te haga?». El ciego le dijo: «Rabbuní, ¡que vea!». Jesús le dijo: «Vete, tu fe te ha salvado». Y al instante, recobró la vista y le seguía por el camino.

Comentario:
Hoy contemplamos a un hombre que, en su desgracia, encuentra la verdadera felicidad gracias a Jesucristo. Se trata de una persona con dos carencias: la falta de visión corporal y la imposibilidad de trabajar para ganarse la vida, lo cual le obliga a mendigar. Necesita ayuda y se sitúa junto al camino, a la salida de Jericó, por donde pasan muchos viandantes.
Por suerte para él, en aquella ocasión es Jesús quien pasa, acompañado de sus discípulos y otras personas. Sin duda, el ciego ha oído hablar de Jesús; le habrían comentado que hacía prodigios y, al saber que pasa cerca, empieza a gritar: «¡Hijo de David, ten compasión de mí!» (Mc 10,47). Para los acompañantes del Maestro resultan molestos los gritos del ciego, no piensan en la triste situación de aquel hombre, son egoístas. Pero Jesús sí quiere responder al mendigo y hace que lo llamen. Inmediatamente, el ciego se halla ante el Hijo de David y empieza el diálogo con una pregunta y una respuesta: «Jesús, dirigiéndose a él, le dijo: ‘¿Qué quieres que te haga?’. El ciego le dijo: ‘Rabbuní, ¡que vea!’» (Mc 10,51). Y Jesús le concede doble visión: la física y la más importante, la fe que es la visión interior de Dios. Dice san Clemente de Alejandría: «Pongamos fin al olvido de la verdad; despojémonos de la ignorancia y de la oscuridad que, cual nube, ofuscan nuestros ojos, y contemplemos al que es realmente Dios».
Frecuentemente nos quejamos y decimos: —No sé rezar. Tomemos ejemplo entonces del ciego del Evangelio: Insiste en llamar a Jesús, y con tres palabras le dice cuanto necesita. ¿Nos falta fe? Digámosle: —Señor, aumenta mi fe. ¿Tenemos familiares o amigos que han dejado de practicar? Oremos entonces así: —Señor Jesús, haz que vean. ¿Es tan importante la fe? Si la comparamos con la visión física, ¿qué diremos? Es triste la situación del ciego, pero mucho más lo es la del no creyente. Digámosles: —El Maestro te llama, preséntale tu necesidad y Jesús te responderá generosamente.
Rev. D. Pere CAMPANYÀ i Ribó (Barcelona, España)

Palabras de San Juan Pablo II
"La fe y la razón (Fides et ratio) son como las dos alas con las cuales el espíritu humano se eleva hacia la contemplación de la verdad. Dios ha puesto en el corazón del hombre el deseo de conocer la verdad y, en definitiva, de conocerle a Él para que, conociéndolo y amándolo, pueda alcanzar también la plena verdad sobre sí mismo".

Predicación del Evangelio:
Con ojos nuevos
La curación del ciego Bartimeo está narrada por Marcos para urgir a las comunidades cristianas a salir de su ceguera y mediocridad. Solo así seguirán a Jesús por el camino del Evangelio. El relato es de una sorprendente actualidad para la Iglesia de nuestros días.

Bartimeo es "un mendigo ciego sentado al borde del camino". En su vida siempre es de noche. Ha oído hablar de Jesús, pero no conoce su rostro. No puede seguirlo. Está junto al camino por el que marcha Jesús, pero está fuera. ¿No es esta nuestra situación? ¿Cristianos ciegos, sentados junto al camino, incapaces de seguir a Jesús?

Entre nosotros es de noche. Desconocemos a Jesús. Nos falta luz para seguir su camino. Ignoramos hacia dónde se encamina la Iglesia. No sabemos siquiera qué futuro queremos para ella. Instalados en una religión que no logra convertirnos en seguidores de Jesús, vivimos junto al Evangelio, pero fuera. ¿Qué podemos hacer?

A pesar de su ceguera, Bartimeo capta que Jesús está pasando cerca de él. No duda un instante. Algo le dice que en Jesús está su salvación: "¡Jesús, Hijo de David, ten compasión de mí!". Este grito repetido con fe va a desencadenar su curación.

Hoy se oyen en la Iglesia quejas y lamentos, críticas, protestas y mutuas descalificaciones. No se escucha la oración humilde y confiada del ciego. Se nos ha olvidado que solo Jesús puede salvar a esta Iglesia. No percibimos su presencia cercana. Solo creemos en nosotros.

El ciego no ve, pero sabe escuchar la voz de Jesús que le llega a través de sus enviados: "¡Ánimo, levántate, que te llama!". Este es el clima que necesitamos crear en la Iglesia. Animarnos mutuamente a reaccionar. No seguir instalados en una religión convencional. Volver a Jesús que nos está llamando. Este es el primer objetivo pastoral.

El ciego reacciona de forma admirable: suelta el manto que le impide levantarse, da un salto en medio de su oscuridad y se acerca a Jesús. De su corazón solo brota una petición: "Maestro, que recobre la vista". Si sus ojos se abren, todo cambiará. El relato concluye diciendo que el ciego recobró la vista y "le seguía por el camino".

Esta es la curación que necesitamos hoy los cristianos. El salto cualitativo que puede cambiar a la Iglesia. Si cambia nuestro modo de mirar a Jesús, si leemos su Evangelio con ojos nuevos, si captamos la originalidad de su mensaje y nos apasionamos con su proyecto de un mundo más humano, la fuerza de Jesús nos arrastrará. Nuestras comunidades conocerán la alegría de vivir siguiéndolo de cerca.
Padre José Antonio Pagola

Nuevo vídeo

Hay un nuevo vídeo subido al blog
de "Pequeñas Semillitas" en internet.
Para verlo tienes que ir al final de esta página

Ofrecimiento para sacerdotes y religiosas
  
Formulo el siguiente ofrecimiento únicamente para sacerdotes o religiosas que reciben diariamente "Pequeñas Semillitas" por e-mail: Si desean recibir los comentarios del Evangelio del domingo siguiente con dos o tres días de anticipación, para tener tiempo de preparar sus meditaciones, homilías o demás trabajos pastorales sobre la Palabra de Dios, pueden pedírmelo a feluzul@gmail.com 
Sólo deben indicar claramente su nombre, su correo electrónico, ciudad de residencia y a qué comunidad religiosa pertenecen.
  
Agradecimientos
 
Imaginemos que en el cielo hay dos oficinas diferentes para tratar lo relativo a las oraciones de las personas en la tierra:
Una es para receptar pedidos de diversas gracias, y allí los muchos ángeles que atienden trabajan intensamente y sin descanso por la cantidad de peticiones que llegan en todo momento.
La otra oficina es para recibir los agradecimientos por las gracias concedidas y en ella hay un par de ángeles aburridos porque prácticamente no les llega ningún mensaje de los hombres desde la tierra para dar gracias...
Desde esta sección de "Pequeñas Semillitas" pretendemos juntar una vez por semana (los domingos) todos los mensajes para la segunda oficina: agradecimientos por favores y gracias concedidas como respuesta a nuestros pedidos de oración.

 Desde Guatemala nos llega un agradecimiento de María C. a la Santa Madre del Rosario que ayudó a su hijo Ennio G. con una beca, la que partió justo el día 7 de este mes, celebración de la Virgen del Rosario

♡ Damos gracias por el buen viaje de Stefi desde Córdoba, Argentina, hasta Munich, Alemania.

Cinco minutos del Espíritu Santo
Octubre 28
Muchos, movidos por el Espíritu Santo, han dado la vida por grandes ideales. Algunos han dado la vida por Cristo. Pero si es posible entregar hasta la sangre soportando tormentos terribles, entonces es posible entregar mucho menos por Cristo y por los demás.
Realmente es posible soportar con paciencia, y hasta con el gozo del amor, las contradicciones y angustias de cada día. Es posible tolerar serenamente que nos critiquen, nos rechacen, nos olviden. ¿Por qué no?
Si otros pueden ser asesinados por ser fieles a su opción, y se entregan decididos, ¿por qué yo no puedo recibir burlas, contradicciones y rechazos como los sufrió Jesús? ¿Por qué yo tendré que estar libre de todo sufrimiento, límite o angustia? ¿Quién soy yo para pretender que no se me pida nada?
Ninguno de nosotros es el centro del universo ni tiene derecho a exigir que el mundo esté a su servicio o que su vida esté libre de toda dificultad. Ciertamente, eso es lo que proponen los engaños de la sociedad de consumo, pero no vale la pena vivir de engaños.
Invocando al Espíritu Santo para que nos haga más firmes por dentro, podemos lograr que las contrariedades de la existencia y las molestias de la vida en sociedad no nos derriben ni nos quiten el gozo de ser cristianos.
* Mons. Víctor Manuel Fernández 
FELIPE
-Jardinero de Dios-
(el más pequeñito de todos)

sábado, 27 de octubre de 2018

Pequeñas Semillitas 3804

PEQUEÑAS SEMILLITAS

Año 13 - Número 3804 ~ Sábado 27 de Octubre de 2018
Desde la ciudad de Córdoba (Argentina)
 
Alabado sea Jesucristo…
Jesús, te doy gracias por todos los motivos de alegría que a diario me regalas. Quiero que orientes mi vida. Nunca alcanzaré a comprender este misterio de Amor generoso con el que nos amas a todos. Gracias por la manera en que sanas mis heridas, me renuevas y me impulsas a vivir momentos felices y llenos de bendiciones. Hoy me pregunto: ¿Cómo puedes ser tan generoso conmigo si mis continuos pecados, son los que hoy intentan apedrearte? Quiero estar de tu parte siempre, hacer el bien como Tú lo hiciste a tu paso por este mundo, dando testimonio del amor del Padre. Muchas son las distracciones que a todos nos arropan a diario y que intentan cegar mi mente y endurecer mi corazón, y además habrán muchos que querrán quitarme de tu camino de vida, pero tu gracia es la que me mantiene firme y auténtico, la que me hace dar testimonio verdadero de ese amor tan rico en perdón y misericordia para ayudar a los míos a y los que tengo cerca. No quiero rendirme de esta misión, porque, aunque sea a una de ellas a la que logre acercar a Ti, sentiré el gozo profundo de haber retribuido un poco de ese amor del que Tú vives regalándome en abundancia. ¡Seguiré apostando por tu amor!, porque, aunque yo falle a veces, Tú nunca dejas de apostar por mí. Oh mi Señor, dame la gracia de vivir en fidelidad a tu Palabra, de hacer también como Tú, obras agradables para el Padre. Amén

¡Buenos días!

Pedalea
Confiar en Dios es depositar toda tu fe en él. Dejarle el cuidado de tus cosas. Permitirle disponer de tu futuro, porque sabes que te ama más que tú mismo. Reposa en él “como un niño en brazos de su madre” (Salmo 131). Confía sobre todo en las pruebas, cuando las cosas resultan incomprensibles.

Aquel día estaba sentado junto a un camino que conducía a lo alto de una colina. Observé a un muchacho montado en bicicleta que se esforzaba en subir por la colina teniendo incluso el viento en contra. Evidentemente el esfuerzo que tenía que hacer era tremendo. Cuando estaba más fatigado apareció afortunadamente un ómnibus que subía la colina en la misma dirección. Su marcha no era muy acelerada y el joven pudo agarrarse con una mano de los barrotes de subida de la parte trasera del autobús. Puedes imaginarte lo que sucedió. El muchacho subió la cuesta a las mil maravillas.

Cuántas veces tú también estás pedaleando cuesta arriba contra toda clase de oposiciones y te encuentras casi extenuado por el esfuerzo. Recuerda que tienes a mano un poder disponible, la energía que te da la confianza en Dios. Ora así: “El Señor es mi fuerza y mi poder, confiaré y no temeré”. El transformará tu debilidad en fortaleza y tu cansancio en renovado vigor.
* Enviado por el P. Natalio

La Palabra de Dios
Lecturas de hoy 
Primera Lectura: Ef 4, 7-16

Salmo: Sal 121, 1-5

SANTO EVANGELIO: Lc 13,1-9
En aquel tiempo, llegaron algunos que le contaron lo de los galileos, cuya sangre había mezclado Pilato con la de sus sacrificios. Les respondió Jesús: «¿Pensáis que esos galileos eran más pecadores que todos los demás galileos, porque han padecido estas cosas? No, os lo aseguro; y si no os convertís, todos pereceréis del mismo modo. O aquellos dieciocho sobre los que se desplomó la torre de Siloé matándolos, ¿pensáis que eran más culpables que los demás hombres que habitaban en Jerusalén? No, os lo aseguro; y si no os convertís, todos pereceréis del mismo modo».
Les dijo esta parábola: «Un hombre tenía plantada una higuera en su viña, y fue a buscar fruto en ella y no lo encontró. Dijo entonces al viñador: ‘Ya hace tres años que vengo a buscar fruto en esta higuera, y no lo encuentro; córtala; ¿para qué va a cansar la tierra?’. Pero él le respondió: ‘Señor, déjala por este año todavía y mientras tanto cavaré a su alrededor y echaré abono, por si da fruto en adelante; y si no da, la cortas’».

Comentario:
Hoy, las palabras de Jesús nos invitan a meditar sobre el inconveniente de la hipocresía: «Un hombre tenía plantada una higuera en su viña, y fue a buscar fruto en ella y no lo encontró» (Lc 13,6). El hipócrita aparenta ser lo que no es. Esta mentira llega a su cima al fingir virtud (aspecto moral) siendo vicioso, o devoción (aspecto religioso) al buscarse uno mismo y sus propios intereses y no a Dios. La hipocresía moral abunda en el mundo, la religiosa perjudica a la Iglesia.
Las invectivas de Jesús contra los escribas y fariseos —más claras y directas en otros pasajes evangélicos— son terribles. No podemos leer o escuchar lo que acabamos de leer o escuchar sin que estas palabras nos lleguen al fondo del corazón, si realmente las hemos escuchado y entendido.
Lo diré en plural personal, ya que todos experimentamos la distancia entre lo que aparentamos ser y lo que somos de veras. Lo somos los políticos cuando nos aprovechamos del país proclamando que estamos a su servicio; los cuerpos de seguridad cuando protegemos a grupos corruptos en nombre del orden público; el personal sanitario cuando suprimimos vidas incipientes o terminales en nombre de la medicina; los medios de comunicación social cuando falseamos las noticias y pervertimos al personal diciendo que lo estamos divirtiendo; los administradores de los fondos públicos cuando desviamos una parte de ellos hacia nuestros bolsillos (individuales o de partido) y alardeamos de honestidad pública; los laicistas cuando impedimos la dimensión pública de la religión en nombre de la libertad de conciencia; los religiosos cuando vivimos de nuestras instituciones con infidelidad al espíritu y a las exigencias de los fundadores; los sacerdotes cuando vivimos del altar pero no servimos abnegadamente a nuestros feligreses con espíritu evangélico; etc.
¡Ah!: y tú y yo también, en la medida en que nuestra conciencia nos dice lo que tenemos que hacer y dejamos de hacerlo para dedicarnos únicamente a ver la paja en el ojo ajeno sin querer darnos cuenta siquiera de la viga que ciega el nuestro. ¿O no?
+ Rev. D. Antoni ORIOL i Tataret  (Vic, Barcelona, España)

Santoral Católico:
Santos Vicente, Sabina y Cristeta
 
Vicente, Sabina y Cristeta son hermanos. Han nacido y viven en Talavera (Toledo). Los tres disfrutan de su juventud -Cristeta, casi niña- y, como en tantos hogares después del fallecimiento de los padres, hace cabeza Vicente que es el mayor.
El gobernante en España es Daciano hombre cruel, bárbaro y perverso, que odia sin límites el nombre cristiano y que va dejando un riego de mártires en Barcelona y en Zaragoza. Llega a Toledo y sus colaboradores buscan en Talavera seguidores de Cristo. Allí es conocido como tal Vicente, que se desvive por la ayuda al prójimo y es ejemplo de alegría, nobleza y rectitud.
Bueno, pues el caso es que a Vicente lo condenan a muerte por su pertinacia en perseverar en la fe cristiana. Lo meten en la cárcel y, en espera de que se cumpla la sentencia, es visitado por sus dos hermanas que, entre llantos y confirmándole en su decisión de ser fiel a Jesucristo, le sugieren la posibilidad de una fuga con el fin de que, sin padres que les tutelen, siga él siendo su apoyo y valedor. La escapada se realiza, pero los soldados romanos los encuentran en la cercana Ávila donde son los tres martirizados, en el año 304.
Para más información hacer clic acá.
© Catholic.net

Palabras del Santo Padre Pío
"El que medita y piensa en Dios,
que es espejo de su alma,
busca conocer sus defectos,
intenta corregirlos,
se reprime en sus impulsos
y pone su conciencia a punto"

Grandes Biografías:
Cristóbal Colón 
No se sabe con total seguridad donde nació Cristóbal Colón. Todos los datos parecen indicar que nació en Génova, en una fecha que va entre el 25 de agosto y el 31 de octubre de 1451.

Provenía de una familia humilde pero acomodada de tejedores. Por este motivo Colón nunca quiso después hablar de su infancia y por eso se sabe tan poco de él en este período de su vida. Hijo de Domeneghino Colombo y Susana Fontanarossa., tenía dos hermanos pequeños Bartolomé y Diego. Su padre tenía un negocio de telares y un pequeño comercio de quesos.

Colón empezó a aficionarse al mar y cuando era adolescente se enroló como grumete en una embarcación de su ciudad. Participó en la flota genovesa que salió a defender la Isla de Quíos, asediada por los turcos. Allí fue donde los genoveses adquirieron la goma. Un año después entra a formar parte de una flota genovesa que va a vender goma de Quíos a los puertos de Portugal, Francia e Inglaterra pero atacarán el barco y Colón tuvo que ir a nado hasta Lisboa, en Portugal. Allí conoce y se casa con Felipa Moniz de Perestrello, hija de uno de los primeros colonos de Porto Santo y de familia noble.

Durante varios años trabajó en el comercio y trataba con las gentes del mar que iban contándole muchas historias sobre la existencia de tierra más allá del mar. Durante esta época haría Colón muchos viajes en barco. Viajó por la ruta africana hacia la India y estuvo también en Guinea. Además debió estar algún tiempo en Porto Santo ya que allí nació su hijo David. Aquí comenzó su proyecto de ir a la India por una nueva ruta. Este proyecto lo presentó al monarca portugués hacia 1484 quién lo rechazó asesorado por expertos.

Entonces, probó suerte en España con el Duque de Medina Sidonia y con los Reyes Católicos. Fue en 1486 cuando los Reyes Católicos le conceden audiencia por primera vez pero en un principio también ellos lo rechazaron ya que lo consideraban inviable. Pero los reyes empezaron a pensar sobre el tema. Mientras tanto, Bartolomé Colón fue a Francia para ofrecer el plan de su hermano a Ana de Beaujeu, regente durante la minoría de edad de Carlos VIII. En Francia tampoco creerán realmente en el proyecto y es rechazado.

Pero finalmente, tras años de deliberación en los que Colón se queda en España y va ganando adeptos dentro de la corte, la Reina Isabel aprobó el proyecto de Colón y con la ayuda del tesorero del rey, Luis de Santángel, a raíz de la toma de Granada, que ponía fin a la Reconquista Cristiana de la Península frente al Islam en 1492. En abril de 1492 la reina otorgó las Capitulaciones de Santa Fe, por las que concedía a Colón una serie de privilegios y estipulaban las condiciones en las que realizaría el viaje a los territorios orientales.

El 3 de agosto de 1492 partirá Colón desde el Puerto de Palos de la Frontera, en Huelva con una flota de tres carabelas: La Pinta, La Niña y La Santa María. Así comenzaba el primer viaje de Cristóbal Colón.

En las carabelas también se enrolaron el marinero Martín Alonso Pinzón, sus hermanos, Francisco Martínez, Vicente Yánez Pinzón y el piloto Juan de la Cosa. Navegó hasta Canarias y luego hacia el oeste, alcanzando la isla de Guanahaní (San Salvador, en las Bahamas) el 12 de octubre de 1492. En aquel viaje descubrió también Cuba y La Española (Santo Domingo) e incluso construyó allí un primer establecimiento español con los restos del naufragio de la Santa María (el Fuerte Navidad). Persuadido de que había alcanzado las costas asiáticas, regresó a España con las dos naves restantes en 1493.

A lo largo de su vida Colón realizaría tres viajes más para continuar la exploración de aquellas tierras: en el segundo (1493-96) estuvo en Cuba, Jamaica y Puerto Rico y fundó la ciudad de La Isabela; pero hubo de regresar a España para hacer frente a las acusaciones surgidas del descontento por su forma de gobernar La Española. En el tercer viaje (1498- 1500) descubrió Trinidad y tocó tierra firme en la desembocadura del Orinoco; pero la sublevación de los colonos de La Española forzó su destitución como gobernador fue enviado a España como prisionero. Colón vino encadenado, junto a sus hermanos Bartolomé y Diego por orden del nuevo Gobernador de las Indias, Francisco de Bobadilla.

En 1502 inicia su cuarto y último viaje al Nuevo Mundo intentando buscar sin éxito el paso definitivo al rico Oriente. Tenía prohibido acercarse a La Española. Recorrió la costa centroamericana de Honduras, Nicaragua, Costa Rica y Panamá. En 1504 ya muy enfermo regresa a Castilla y reclama sin éxito la reposición de sus privilegios perdidos.

El 20 de mayo de 1506 Cristóbal Colón fallece en Valladolid sin conocer que en su exploración había dado con un continente desconocido hasta entonces por los europeos de su época y al que se dará el nombre de América, fruto de un error al asignar su descubrimiento a Américo Vespucio.

Humor de sábados
Preguntas curiosas
 
- ¿Por qué el sol aclara el cabello y sin embargo oscurece la piel?
- ¿Por qué las mujeres no se pueden pintar las pestañas con la boca cerrada?
- ¿Por qué nunca se ha visto en los titulares de un periódico: "Adivino gana la lotería"?
- ¿Por qué el jugo de limón está hecho con sabor artificial y el lavavajillas está hecho con limones naturales?
- ¿Por qué no hay comida para gatos con sabor a ratón?
- ¿Por qué se esterilizan las agujas para las inyecciones letales?
- ¿Por qué los aviones no están hechos del mismo material que la caja negra?
- ¿Por qué las ovejas no encogen cuando llueve y los jerseys de lana sí?
- Si volar es tan seguro... ¿por qué se le llama al aeropuerto "Terminal"?
- ¿Hasta dónde se lava la cara un calvo?
- Un parto en la calle, ¿es alumbrado público?
- ¿Por qué apretamos más fuerte los botones del control remoto cuando tiene pocas pilas?
- ¿Por qué se lavan las toallas? ¿No se supone que estamos limpios cuando las usamos?
- El mundo es redondo y lo llamamos planeta, ¿si fuera plano lo llamaríamos redondeta?
- ¿Por qué las ciruelas negras son rojas cuando están verdes?
- ¿Dónde está la otra mitad de Medio Oriente?
- ¿Por qué cuando llueve levantamos los hombros? ¿Acaso nos mojamos menos?
- Y por último... ¿Por qué para apagar Windows hay que ir al botón de Inicio?

Meditaciones de “Pequeñas Semillitas” 
Dios no nos ha creado para la ruina sino para la felicidad, y por eso todo lo que Él disponga será para nuestro bien. Lo que tenemos que poner de nuestra parte es la confianza en Él, y así el Señor podrá actuar en nosotros y en nuestras vidas con libertad, y entonces daremos muchos frutos.
Nosotros estamos embarcados, porque no hemos pedido nacer, no hemos pedido existir, Dios simplemente nos ha creado, pero nos ha creado por amor, por soberana voluntad y libertad suya. ¿Y acaso estamos arrepentidos de existir? Ya no podemos mirar para otro lado sino que debemos enfrentar esta aventura que se nos presenta, que es la vida sobre la tierra; aventura que terminará en el más radiante gozo, o en el más horrendo dolor.
Si estamos leyendo esto, es porque Dios nos quiere hacer un llamado de atención para ver cómo estamos utilizando nuestros dones, sus dones, que nos ha dado para que, haciéndolos producir buenos frutos, merezcamos la Vida eterna.
No tengamos miedo de Dios, porque Él es bueno, y sólo quiere el bien para nosotros. De modo que estando seguros de que Él nos cuida, animémonos a emprender grandes obras y apostolados por su gloria y por la salvación de las almas.

Cinco minutos del Espíritu Santo 
Octubre 27
Es muy sano descubrir que mi vida es un regalo, que no tengo que comprarla ni fabricarla. Sería una tarea demasiado grande tratar de producir mi propia vida, tratar de merecerla. Además, es imposible, porque la vida sólo puede ser creada por el Señor todopoderoso.
Muchas personas se enferman y se llenan de nerviosismos y tensiones porque creen que deben hacer miles de cosas para sentir que están mereciendo la vida. Ese es un tremendo engaño. La vida es puro don, sólo hay que recibirla.
Por eso es bueno ayudarse con la imaginación, para tratar de reconocer que en nuestro interior hay una fuente de la vida, que no somos nosotros, es el Espíritu Santo. Así, poco a poco, vamos tratando de sentir que somos generados, producidos por él, como si fuera una turbina que produce corriente eléctrica sin parar.
Imaginemos que somos como una flor, y dentro de nosotros está esa raíz que nos hace florecer con su sabia. Es el Espíritu que da vida.
Somos un don, puro don, puro regalo. Vivámoslo con permanente gratitud.
* Mons. Víctor Manuel Fernández 
FELIPE
-Jardinero de Dios-
(el más pequeñito de todos)

viernes, 26 de octubre de 2018

Pequeñas Semillitas 3803

PEQUEÑAS SEMILLITAS

Año 13 - Número 3803 ~ Viernes 26 de Octubre de 2018
Desde la ciudad de Córdoba (Argentina) 
Alabado sea Jesucristo…
Sé alguien que escucha y serás escuchado. Sé alguien cuidadoso con los demás y serás amado. Sé alguien que se brinda y serás bendecido. Sé alguien que da consuelo y descubrirás la paz. Sé alguien que intenta genuinamente comprender y serás sabio. Sé alguien amable, alguien considerado, y serás admirado. Sé alguien que valora la verdad y serás respetado. Sé alguien que pone manos a la obra y progresarás. Sé alguien que hace que los demás crezcan y te enriquecerás. Sé alguien lleno de gratitud y la lista de cosas que tendrás por agradecer será interminable. Sé alguien que vive con alegría, con sentido, con su propia luz brillando intensamente. Sé, a cada instante, ese alguien especial que, de verdad, estás destinado a ser.....

¡Buenos días!

El ratón miedoso
Temor a los ascensores, horror a hablar en público, pavor a comer delante de otros, terror a los aviones, éstas son algunas de las fobias más frecuentes que afectan al hombre moderno. Un sudor frío recorre la espalda, siente dificultad en respirar, aumenta el ritmo cardíaco, las manos comienzan a temblar y no hay forma de controlarlas, etc. Estos son los efectos somáticos de la angustia del miedo. Pero hay solución y tratamiento efectivo para esta debilidad sicológica.

En la India se cuenta una antigua fábula: había un ratón que estaba siempre angustiado, porque tenía miedo al gato. Un hechicero se compadeció de él y lo convirtió... en gato. Pero entonces empezó a sentir miedo del perro. Entonces el mago lo convirtió en perro. Luego empezó a sentir miedo de la pantera, y el mago lo convirtió en pantera. Con lo cual comenzó a temer al cazador. Llegado a este punto, el mago se dio por vencido y volvió a convertirlo en ratón, diciéndole: “Nada de lo que haga por ti va a servirte de ayuda, porque siempre tendrás el corazón de un ratón”.

Además de las terapias de los profesionales, yo te sugiero la sanación profunda de tus miedos por la oración hecha con fe. Repite y siente en tu corazón estas palabras sagradas: “El Señor es mi luz y mi salvación, ¿a quién temeré? El Señor es la defensa de mi vida, ¿quién me hará temblar?” (Sal 27). “Sé valiente y firme, no temas ni te acobardes, porque yo, el Señor, tu Dios, estaré contigo dondequiera que vayas», (Jos. 1,1-8). El Señor te protege y bendice.
* Enviado por el P. Natalio

La Palabra de Dios
Lecturas de hoy
 
Primera Lectura: Ef 4, 1-6

Salmo: Sal 23, 1-4a. 5-6

SANTO EVANGELIO: Lc 12,54-59
En aquel tiempo, Jesús decía a la gente: «Cuando veis una nube que se levanta en el occidente, al momento decís: ‘Va a llover’, y así sucede. Y cuando sopla el sur, decís: ‘Viene bochorno’, y así sucede. ¡Hipócritas! Sabéis explorar el aspecto de la tierra y del cielo, ¿cómo no exploráis, pues, este tiempo? ¿Por qué no juzgáis por vosotros mismos lo que es justo? Cuando vayas con tu adversario al magistrado, procura en el camino arreglarte con él, no sea que te arrastre ante el juez, y el juez te entregue al alguacil y el alguacil te meta en la cárcel. Te digo que no saldrás de allí hasta que no hayas pagado el último céntimo».

Comentario:
Hoy, Jesús quiere que levantemos nuestra mirada hacia el cielo. Esta mañana, después de tres días de lluvia persistente, el cielo ha aparecido luminoso y claro en uno de los días más espléndidos de este otoño. Vamos entendiendo en el tema de cambios de tiempo, ya que ahora los meteorólogos son casi como de la familia. En cambio, nos cuesta más entender en qué tiempo estamos o vivimos: «Sabéis explorar el aspecto de la tierra y del cielo, ¿cómo no exploráis, pues, este tiempo?» (Lc 12,56). Muchos de los que escuchaban a Jesús dejaron perder una ocasión única en la historia de toda la Humanidad. No vieron en Jesús al Hijo de Dios. No captaron el tiempo, la hora de la salvación.
El Concilio Vaticano II, en la Constitución Gaudium et Spes (n. 4), actualiza el Evangelio de hoy: «Pesa sobre la Iglesia el deber permanente de escrutar a fondo los signos de los tiempos e interpretarlos a la luz del Evangelio (…). Es necesario, por tanto, conocer y comprender el mundo en que vivimos y sus esperanzas, sus aspiraciones, su modo de ser, frecuentemente dramático».
Cuando observamos la historia, no nos cuesta mucho señalar las ocasiones perdidas por la Iglesia por no haber descubierto el momento entonces vivido. Pero, Señor: ¿cuántas ocasiones no habremos perdido ahora por no descubrir los signos de los tiempos o, lo que es lo mismo, por no vivir e iluminar la problemática actual con la luz del Evangelio? «¿Por qué no juzgáis por vosotros mismos lo que es justo?» (Lc 12,57), nos vuelve a recordar hoy Jesús.
No vivimos en un mundo de maldad, aunque también haya bastante. Dios no ha abandonado su mundo. Como recordaba san Juan de la Cruz, habitamos en una tierra en la que anduvo el mismo Dios y que Él llenó de hermosura. Santa Teresa de Calcuta captó los signos de los tiempos, y el tiempo, nuestro tiempo, ha entendido a santa Teresa de Calcuta. Que ella nos estimule. No dejemos de mirar hacia lo alto sin perder de vista la tierra.
Rev. D. Frederic RÀFOLS i Vidal (Barcelona, España)

Santoral Católico:
San Evaristo
Papa y Mártir
 
San Evaristo sucedió a Clemente en la sede romana durante el reinado de Trajano. Gobernó la Iglesia alrededor de 8 años y fue el cuarto sucesor de San Pedro. Se desconoce su fecha de nacimiento; murió alrededor del 107. En el Catálogo Liberiano su nombre aparece como Aristo. En los catálogos papales del siglo II usados por San Ireneo y San Hipólito, él aparece como el cuarto sucesor de San Pedro, inmediatamente después del Papa San Clemente. La misma lista le concede ocho años de pontificado, que cubren desde fines del siglo I hasta comienzos del siglo II (desde alrededor de 98 ó 99 hasta cerca de 106 ó 107). Las fuentes históricas más antiguas no ofrecen información auténtica sobre él. Se le da el título de mártir, por más que su martirio no esté probado. Fue enterrado cerca del sepulcro de San Pedro, en el Vaticano. 
Para más información hacer clic acá.
© Aciprensa – Catholic.net

Pensamiento del día

“No importa cuántos digan que no se puede hacer
o cuánta gente lo haya intentado antes;
lo importante es darse cuenta
de que lo que sea que estés haciendo,
es tu primer intento”
Wally Amos

Historias:
La navaja de afeitar     
Un peluquero tenía en su taller una bonita navaja: limpia y brillante, reflejaba meses de trabajo, y la satisfacción de cientos de clientes.

Un día de primavera entró un rayo de sol. La navaja notó sus propios destellos; y se llenó de orgullo y vanidad; entonces se dijo:

- Siendo yo tan luminosa ¿por qué debo seguir aquí rasurando todos los días a feos y rudos campesinos? Yo merezco una vida más importante que ésta.

La navaja ya no quiso trabajar y decidió esconderse un buen tiempo del peluquero, hasta que él se olvidara de ella e iniciar una nueva vida en lugares más nobles y de acuerdo a su belleza y brillo. Al día siguiente, el peluquero, al no encontrarla, tuvo que recurrir a otra navaja más vieja que la perdida.

Pasaron seis meses y la vanidosa navaja salió de su escondite y buscó el sol. Quería ver de nuevo su propia hoja blanca y brillante para deleitarse de su belleza ¡Amarga fue su sorpresa! La hoja ya no brillaba; estaba toda oxidada. Entonces la navaja rompió a llorar y se dijo:

- ¿Por qué no he seguido trabajando humildemente como antes?

El peluquero, al ver su antigua navaja ya oxidada, trató de limpiarla y recuperarla, pero con tanto tiempo sin uso, el óxido la había inutilizado totalmente. Entonces el peluquero la arrojó a la basura.

Moraleja
Cuanto más trabajemos, más brillaremos pues más útiles seremos. No te llenes de soberbia y vanidad pensando que eres único e irremplazable. Hemos de compartir nuestros valiosas habilidades con los demás. Recuerda que cuando la navaja del cuento se escondió, la vieja y jubilada navaja entró en acción.

¡Cuidado con la vanidad, pues nos puede llevar a nuestra propia ruina!

Recuerda el dicho popular que dice: “Quien no vive para servir, no sirve para vivir".

Mensaje de María Reina de la Paz 
Mensaje de María Reina de la Paz del 25 de octubre de 2018

“Queridos hijos, vosotros tenéis la gran gracia de ser llamados a una vida nueva a través de los mensajes que os doy. Hijos míos, éste es un tiempo de gracia, un tiempo y una llamada a la conversión, para vosotros y las generaciones futuras. Por eso os invito, hijos míos, rezad más y abrid vuestro corazón a mi Hijo Jesús. Yo estoy con vosotros, os amo a todos y os bendigo con mi bendición maternal. ¡Gracias por haber respondido a mi llamada!”

Meditaciones de “Pequeñas Semillitas” 
Un profesor fue invitado a dar una conferencia en una base militar, y en el aeropuerto lo recibió un soldado.
Mientras se encaminaban a recoger el equipaje, el soldado se separó del visitante en tres ocasiones: primero para ayudar a una anciana con su maleta; luego para cargar a dos pequeños a fin de que pudieran ver a Santa Claus, y después para orientar a una persona. Cada vez regresaba con una sonrisa en el rostro.
"¿Dónde aprendió a comportarse así?", le preguntó el profesor. "En la guerra", contestó. Entonces le contó su experiencia en Vietnam. Allá su misión había sido limpiar campos minados. Durante ese tiempo había visto cómo varios amigos suyos, uno tras otro, encontraban una muerte prematura.
"Me acostumbré a vivir paso a paso" explicó. "Nunca sabía si el siguiente iba a ser el último; por eso tenía que sacar el mayor provecho posible del momento que transcurría entre alzar un pie y volver a apoyarlo en el suelo. Me parecía que cada paso era toda una vida".
Nadie puede saber lo que habrá de suceder mañana. Qué triste sería el mundo si lo supiéramos. Toda la emoción de vivir se perdería, nuestra vida sería como una película que ya vimos. Ninguna sorpresa, ninguna emoción. Pienso que lo que se requiere es ver la vida como lo que es: una gran aventura.
Al final, no importará quién ha acumulado más riqueza ni quién ha llegado más lejos. Lo único que importará es quién lo vivió más y de la mejor forma a los ojos de Jesús. Eso es, creo yo, lo que se pondrá en la balanza a la hora de hacer el recuento final.

Pedidos de oración 
Pedimos oración por la Santa Iglesia Católica; por el Papa Francisco, por el Papa Emérito Benedicto, por los obispos, sacerdotes, diáconos, seminaristas, monjas, religiosas, novicias, catequistas y todos los que componemos el cuerpo místico de Cristo; por la unión de los cristianos para que seamos uno, así como Dios Padre y nuestro Señor Jesucristo son Uno junto con el Espíritu Santo; por las misiones; por el triunfo del Sagrado Corazón de Jesús y del Inmaculado Corazón de María;  por la conversión de todos los pueblos; por la Paz en el mundo; por los cristianos perseguidos y martirizados en Medio Oriente, África, y en otros lugares; por nuestros hermanos sufrientes por diversos motivos especialmente por las enfermedades, el abandono, la carencia de afecto, la falta de trabajo, el hambre y la pobreza; por los pacientes internados en la Casa de la Bondad en  Córdoba (Argentina); por los niños con cáncer y otras enfermedades graves; por el drama de los refugiados del Mediterráneo; por los presos políticos y la falta de libertad en muchos países del mundo; por las víctimas de catástrofes naturales; por la unión de las familias, la fidelidad de los matrimonios y por más inclinación de los jóvenes hacia este sacramento; por el aumento de las vocaciones sacerdotales y religiosas; y por las Benditas Almas del Purgatorio.

Continuamos unidos en oración por medio del rezo del Santo Rosario poniendo en Manos de Nuestra Madre Bendita todas nuestras preocupaciones, alegrías y necesidades, poniendo al mundo entero en Manos de nuestra Madre y pidiéndole a Ella paz para el mundo. Al rezar por la paz, rezamos por todo, por la paz en el mundo, en los corazones, porque la violencia sea desterrada, por la paz para los niños que están en peligro de ser abortados. Paz para los jóvenes que no encuentran el camino, paz para los deprimidos. Paz para los que no han tenido la dicha de conocer al Amor. En fin rezamos por la paz, y sigamos haciéndolo.

Cinco minutos del Espíritu Santo
 
Octubre 26
El Espíritu Santo ama mi felicidad. Es un error tremendo creer que sólo podemos ofrecerle nuestros sufrimientos, como si a él no le interesara que disfrutemos de esta vida.
Es cierto que él puede ayudarnos cuando estamos pasando un momento difícil. Pero también espera que lo reconozcamos en medio de nuestras alegrías y placeres.
Algunas personas, cuando están viviendo un buen momento, no saben disfrutarlo, porque piensan que eso no le interesa a Dios. O sienten que no son dignos de disfrutar, o que sólo valen el sacrificio y el trabajo. Olvidan que Dios nos ama, y nos ama con generosidad y con ternura. Es como cualquier amigo que nos quiere en serio, y que se alegra cuando las cosas nos van bien y podemos ser felices.
Por eso, cuando estemos pasando un buen momento, disfrutémoslo y démosle gracias al Espíritu Santo. Si no somos egoístas y somos capaces de compartir con los demás, el Espíritu Santo disfruta con nosotros.
* Mons. Víctor Manuel Fernández
FELIPE
-Jardinero de Dios-
(el más pequeñito de todos)