jueves, 27 de junio de 2013

Pequeñas Semillitas 2072

PEQUEÑAS SEMILLITAS

Año 8 - Número 2072 ~ Jueves 27 de Junio de 2013
- AÑO DE LA FE -
Desde la ciudad de Córdoba (Argentina)

Alabado sea Jesucristo…
La disposición para dar la vida escasea en nuestra cultura. Los testigos que sellan su fidelidad a Jesús con la entrega de su vida no abundan.
Los ciudadanos dispuestos a sacrificarse voluntariamente por una causa, arriesgando su vida son una minoría. Por fortuna, algunos verdaderos seguidores de Jesús continúan viviendo con radicalidad su compromiso cristiano y enfrentan algún tipo de adversidad, por causa de su fe.
Ellos nos siguen documentando con su vida generosa y esperanzada que se han negado a sí mismos y que sirven con entusiasmo al proyecto del Reinado de Dios. Parece que vivimos en una sociedad demasiado adherida a la existencia terrenal y por tanto, insensible a los compromisos más demandantes y exigentes. En cierto sentido vivimos una crisis de esperanza.
En esta hora crítica, los que confesamos a Jesús como Señor de la vida y de la historia, tenemos que plantearnos la cuestión decisiva: ¿qué estilo de vida estamos viviendo? ¿Estamos atrapados en una red tupida de alienaciones y dependencias que nos atan tan estrechamente a esta vida, que no levantamos la mirada para ocuparnos de los asuntos del Reinado de Dios? ¿Hemos realizado las negaciones y rupturas necesarias para vivir en libertad y fidelidad al evangelio?
"La verdad católica"

La Palabra de Dios:
Evangelio de hoy

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «No todo el que me diga: ‘Señor, Señor’, entrará en el Reino de los Cielos, sino el que haga la voluntad de mi Padre celestial. Muchos me dirán aquel día: ‘Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre expulsamos demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros?’. Y entonces les declararé: ‘¡Jamás os conocí; apartaos de mí, agentes de iniquidad!’.
»Así pues, todo el que oiga estas palabras mías y las ponga en práctica, será como el hombre prudente que edificó su casa sobre roca: cayó la lluvia, vinieron los torrentes, soplaron los vientos, y embistieron contra aquella casa; pero ella no cayó, porque estaba cimentada sobre roca. Y todo el que oiga estas palabras mías y no las ponga en práctica, será como el hombre insensato que edificó su casa sobre arena: cayó la lluvia, vinieron los torrentes, soplaron los vientos, irrumpieron contra aquella casa y cayó, y fue grande su ruina».
Y sucedió que, cuando acabó Jesús estos discursos, la gente quedaba asombrada de su doctrina; porque les enseñaba como quien tiene autoridad, y no como sus escribas.
(Mt 7,21-29)

Comentario
Hoy nos impresiona la afirmación rotunda de Jesús: «No todo el que me diga: ‘Señor, Señor’, entrará en el Reino de los Cielos, sino el que haga la voluntad de mi Padre celestial» (Mt 7,21). Por lo menos, esta afirmación nos pide responsabilidad en nuestra condición de cristianos, al mismo tiempo que sentimos la urgencia de dar buen testimonio de la fe.
Edificar la casa sobre roca es una imagen clara que nos invita a valorar nuestro compromiso de fe, que no puede limitarse solamente a bellas palabras, sino que debe fundamentarse en la autoridad de las obras, impregnadas de caridad. Uno de estos días de junio, la Iglesia recuerda la vida de san Pelayo, mártir de la castidad, en el umbral de la juventud. San Bernardo, al recordar la vida de Pelayo, nos dice en su tratado sobre las costumbres y ministerio de los obispos: «La castidad, por muy bella que sea, no tiene valor, ni mérito, sin la caridad. Pureza sin amor es como lámpara sin aceite; pero dice la sabiduría: ¡Qué hermosa es la sabiduría con amor! Con aquel amor del que nos habla el Apóstol: el que procede de un corazón limpio, de una conciencia recta y de una fe sincera».
La palabra clara, con la fuerza de la caridad, manifiesta la autoridad de Jesús, que despertaba asombro en sus conciudadanos: «La gente quedaba asombrada de su doctrina; porque les enseñaba como quien tiene autoridad, y no como sus escribas» (Mt 7,28-29). Nuestra plegaria y contemplación de hoy, debe ir acompañada por una reflexión seria: ¿cómo hablo y actúo en mi vida de cristiano? ¿Cómo concreto mi testimonio? ¿Cómo concreto el mandamiento del amor en mi vida personal, familiar, laboral, etc.? No son las palabras ni las oraciones sin compromiso las que cuentan, sino el trabajo por vivir según el Proyecto de Dios. Nuestra oración debería expresar siempre nuestro deseo de obrar el bien y una petición de ayuda, puesto que reconocemos nuestra debilidad.
-Señor, que nuestra oración esté siempre acompañada por la fuerza de la caridad.
Rev. D. Joan Pere PULIDO i Gutiérrez Secretario del obispo de Sant Feliu (Sant Feliu de Llobregat, España)

Santoral Católico:
Nuestra Señora del Perpetuo Socorro
Patrona de los Padres Redentoristas y de Haití

Información amplia: clic acá

Fuente: Catholic.net    
  
¡Buenos días!

En un neurosiquiátrico

La persona con salud mental es consciente de sí misma y de los otros, conoce la sociedad en que desarrolla sus actividades. Sabe desechar las emociones y pensamientos negativos. Es capaz de ajustarse a los cambios. Se analiza habitualmente y rectifica, si es necesario, su conducta. En fin, se siente libre de soñar y de proponerse nuevas metas.

Un visitante entra en un neurosiquiátrico. El director se ofrece a acompañarlo por los distintos compartimentos. —Tenemos ocho plantas – le dice – En la planta baja, como usted ve, está la sala de espera y los locutorios; en la segunda y tercera, hay unos enfermos que se pueden tratar; en la cuarta y quinta, son más peligrosos; en la sexta y séptima, son intratables, y en la octava planta está mi despacho.

Para cuidar tu salud mental trata de crecer en tus cualidades positivas; actúa en forma coherente con lo que verdaderamente sientes importante para ti; ten momentos para pensar con verdad tu propia realidad; y confía en tu capacidad de renovarte y afrontar los desafíos de la vida con nuevos bríos, nuevas ideas, nueva actividad.
Padre Natalio

Palabras del Papa Francisco

“El deseo de paternidad está inscrito en las fibras más profundas del hombre. Y un sacerdote no es una excepción, si bien vive este deseo de modo particular… cuando un hombre no tiene este deseo, algo falta en este hombre. Algo no va. Todos nosotros, para ser, para llegar a ser plenos, para ser maduros, debemos sentir la alegría de la paternidad; también nosotros que somos célibes. La paternidad es dar vida a los demás, dar vida, dar vida… Para nosotros será la paternidad pastoral, la paternidad espiritual: pero es dar vida, llegar a ser padres. Un padre que sabe lo que significa defender a los hijos. Y esta es una gracia que nosotros los sacerdotes debemos pedir: ser padres, ser padres. La gracia de la paternidad, de la paternidad pastoral, de la paternidad espiritual. Pecados tenemos tantos, pero esto es de común “sanctorum”: todos tenemos pecados. Pero no tener hijos, no llegar a ser padre, es como si la vida no llegase a su fin: se detiene a mitad de camino. Y, por tanto, debemos ser padres. Pero es una gracia que el Señor da. La gente nos dice: ‘Padre, padre, padre…’. Nos quiere así, padres, con la gracia de la paternidad pastoral”.

Papa Francisco
  
Historias Médicas:
Gracias a la vida

Voy a intentar contarles una historia que sucedió hace muchos años. Esto sucedió allá por el año 1975 estando yo de guardia médica en el Hospital Regional de La Falda (Córdoba, Argentina). Un jueves alrededor de las 19 hs. me llaman del Hospital de Cosquín solicitando poder trasladar una beba, fruto de un aborto espontáneo, que habían dado por muerta, pero aún con vida y sin posibilidades de derivar su internación a la Ciudad de Córdoba por falta de camas. La recién nacida tenía 5 meses de embarazo.

Mi primera reacción fue que me esperasen yo hable con el especialista en neonatología y jefe del Servicio de Pediatría del Hospital, que me llamen en 20-30 minutos. Por teléfono molesto al Dr. Benjamín Malamud en su consultorio particular y la respuesta fue: “Aceptala, Tato, que la traigan y ve qué puedes hacer hasta que yo vaya…”, me esforcé por hacerle entender que era inútil ingresar alguien que se nos iba a morir en algunos minutos, que no tenía sentido. La respuesta del Dr. Malamud fue muy simple: “¿Y la vas a dejar morir sin atención médica si Córdoba no la recibe…???”, ya no hubo más respuestas porque me sentí totalmente derrotado por una verdadera razón enorme y de gran peso para mis argumentos.

Así es como en unos 40 minutos estaba en el consultorio de la guardia revisando una linda “ratita” de 550 gramos que me remitieron en una caja como de zapatos y sobre un lecho de algodón. Esto lo digo sin ninguna intención peyorativa ni burlona, sino con intención de que me comprendan mejor lo que estaba viviendo. Con la ayuda de la enfermera del sector nos ocupamos de la beba, la canalizamos e hidratamos con antibióticos, en una de la incubadoras que disponíamos en esa época, y allí nos quedamos cuidándola para ver sus reacciones y qué/cuánto podíamos hacer por ella.

Alrededor de las 22 hs. vino el Dr. Malamud extenuado luego de un día de arduo trabajo en su consultorio. Se revistió con ropa estéril y me dijo: “Gracias, ya me hago cargo…”. Yo me fui a cenar y dormir. Al día siguiente antes de partir para otro Hospital paso por Neonatología y Benjamín aún estaba al lado de esa incubadora, me dijo que había luchado por la vida de la bebé toda la noche y lo seguiría haciendo en la mañana. Saludé y me fui.

Volví a mi guardia el jueves siguiente. Una enfermera me dice que el Dr. Malamud me esperaba para decirme algo; estaba en la Sala de Neonatología. Allá fui y me encontré un médico destruido, agotado, totalmente venido a menos, pero al lado de la incubadora de la “Negrita”… no era mi médico amigo sino una sombra. “¿Qué ocurre, Benjamín?”, le digo desde el vidrio que nos separaba. Cuando levanta la vista y me ve, me pide que lo reemplace para poder ir a su casa a comer algo y tratar descansar; así me entero que desde la noche, de hace 8 días en que me había auxiliado, no se había apartado de esa incubadora, que no había asistido ningún paciente ni en el hospital ni en su consultorio particular, que en la salita anexa había comido algo las veces que podía, y que allí también su esposa le había traído ropa para lavarse como podía y cambiarse. Todo esto para no descuidar la bebita que aún vivía y ahora ya respiraba por ella misma y aparentemente se había estabilizado en sus funciones vitales.

Eran alrededor de las 13 hs. y me hice cargo de la bebita. No hizo falta que me quedase a su lado permanentemente como lo había hecho el Dr. Malamud. La controlé y revisé muchas veces esa tarde hasta que regresó Malamud alrededor de las 23 hs. dispuesto a asumir nuevamente su “puesto de lucha”. Le hice entender que no era indispensable lo hiciera, que se fuera a dormir en casa y yo lo llamaba si era necesario. Me hizo caso y, luego de revisarla exhaustivamente de nuevo, se fue a casa. En 8 días esa fue la primera noche en su dormitorio, con su esposa, con sus hijos, con sus comodidades, con sus libros, con sus afectos.

Cada jueves cuando ingresaba a ni guardia, preguntaba: “¿Cómo está la Negra?...” y me iba a visitarla, ver sus progresos, charlar con las enfermeras que vivían a su lado todo el turno. Mi querida Negra avanzaba a pasos agigantados cada semana, y yo me alegraba enormemente por sus progresos y más me dolía el hecho de que casi “la había dejado morir sin atención médica”. Pasaron 4 meses, nunca conocí a sus padres, pero sabía que ellos venían permanentemente a ver la beba y estaban muy agradecidos al Dr. Malamud, las enfermeras y el Hospital. Un jueves de nuevo entré a tomar la guardia y mi rutina era ver cómo avanzaba “mi Negra”, cuando llego a Neonatología encontré su incubadora vacía, corrí a la sala de Pediatría contigua y allí tampoco estaba, me largué a llorar (como lo estoy haciendo ahora) y aparece como un Ángel la enfermera para darme la feliz noticia de que le habían dado el alta y esa mañana sus padres la habían llevado a casa. Me sentí abatido, vencido, me dolía mi actitud primera, pero me dio fuerzas el saber que finalmente la “Negra” estaba con sus padres y se fue BIEN…

Desconozco su nombre. Nunca más supe nada de ella, ya hace 33 años vivo en General Deheza, mi querida “Negra” debe tener cerca de 40, yo espero que Dios la haya bendecido con una vida muy feliz, que haya engendrado varios niños y tenga una buena familia. Esto fue una de las causas que me impulsó a escribir todo esto sin ser literato; pero el motivo fundamental fue hacer conocer la grandeza profesional, espiritual, personal y entrega caritativa de quien logró que esa Beba casi muerta hoy pueda ser una mujer, mi homenaje sincero y humilde al Dr. Benjamín Malamud de La Falda, un grande, si los hay… un médico de los que conocimos pocos en la vida… un tipazo. A él mi reconocimiento de por vida.

Tato Alfonso
General Deheza (Córdoba, Argentina)

Nota:
El Doctor Héctor Armando “Tato” Alfonso, médico, cristiano y lector de “Pequeñas Semillitas” ha tenido la gentileza de autorizar la publicación de esta nota cuyo contenido es íntegramente cierto. ¡Gracias Tato por tu gentileza! Y también me sumo a la admiración que producen médicos como el Doctor Benjamín Malamud.
La fotografía que ilustra la historia, no corresponde a los hechos relatados; es de Google.
Felipe

Junio, mes del Corazón de Jesús
Día 27: El premio final

¡Qué premio tan hermoso te ha reservado el Sagrado Corazón!
Es el momento en que el solo pensamiento hace estremecerse: el momento de la muerte. Ante este pensamiento, el hombre tiembla, se agita; sin embargo, debe afrontarlo con amor y con la esperanza puesta en la misericordia de Dios.
Jesús te sonríe y quiere asegurarte la muerte santa, la muerte del justo. Entre las promesas que hizo a Santa Margarita María quiere recordar este punto: "Mi corazón será para todos mis devotos el seguro asilo en vida y especialmente en el momento de la muerte".
Si quieres, pues, afrontar la muerte con la calma del justo, trata de creer en Jesús, de vivir en Jesús. Entonces será cuando Él te dirá estas dulces palabras: "Hoy estarás conmigo en el paraíso".
Fuente: Web Católico de Javier

Mensaje de María Reina de la Paz

Mensaje de María Reina de la Paz del 25 de junio de 2013

¡Queridos hijos! Los amo a todos con alegría en el corazón, y los invito a acercarse a mi Corazón Inmaculado, para que Yo pueda acercarlos aún más a mi Hijo Jesús y para que Él pueda darles su paz y su amor, que son alimento para cada uno de ustedes. Ábranse hijitos a la oración, ábranse a mi amor. Yo soy vuestra Madre y no puedo dejarlos solos en el deambular y el pecado.  Hijitos, ustedes son llamados a ser mis hijos, mis hijos amados, para poder presentarlos a todos a mi Hijo. Gracias por haber respondido a mi llamado.

Nuevo artículo

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"Juan Pablo II inolvidable"
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Pedidos de oración

Pedimos oración por la Santa Iglesia Católica; por el Papa Francisco, por el Papa Emérito Benedicto, por los obispos, sacerdotes, diáconos, seminaristas, catequistas y todos los que componemos el cuerpo místico de Cristo; por la unión de los cristianos para que seamos uno, así como Dios Padre y nuestro Señor Jesucristo son Uno junto con el Espíritu Santo; por las misiones, por la Paz en el mundo, por nuestros hermanos sufrientes por diversos motivos especialmente por las enfermedades, el hambre y la pobreza; por los presos políticos y la falta de libertad en muchos países del mundo, por la unión de las familias, la fidelidad de los matrimonios y por más inclinación de los jóvenes hacia este sacramento; por el aumento de las vocaciones sacerdotales y religiosas, y por las Benditas Almas del Purgatorio.

Pedimos oración por Nelly M., de Costa Rica, que ha caído en una profunda depresión por el fallecimiento de su hija. Que María, que es Madre y conoce de estos dolores, la acompañe, la fortalezca y la consuele.

Pedimos oración por Dionisio H., de Maquinista Savio, Escobar, provincia de Buenos Aires, Argentina, 74 años de edad, rogando a Jesús y María para que su agonía no sea tan difícil, encontrando más alivio y paz. También por su esposa, hijo y nietos que están muy apenados, para que Dios los fortalezca.

Pedimos oración por Manuela L. D., de 21 años de edad, de Escobar, provincia de Buenos Aires, Argentina, que va a ser operada de un ganglio calcificado en la axila, para que Jesús guíe a los cirujanos y médicos intervinientes y resulte todo negativo en su biopsia. Que la Virgen Santísima la ampare bajo su manto para que no tenga  dolor y que vaya en paz a la operación confiando en nuestro Señor que la va a cuidar en todo momento. También pedimos por su hermana, María Belén, de 19 años de edad, que tiene fuertes dolores de cabeza por un problema en las vértebras cervicales, esperando que Jesús y la Virgen la acompañen en su tratamiento para que se recupere de esta dolencia satisfactoriamente. Y pedimos también por los padres de ambas: Patricia y Raúl, para que Dios les dé la fortaleza y la confianza de saberse hijos suyos y que cuidará de todos ellos en estas difíciles circunstancias.

Pedimos oración por Julio D., 60 años, de Buenos Aires, Argentina, quien sufre de su aparato digestivo y por una fisura en una de sus vértebras; por lo que está muy dolorido. Le pedimos a Jesús que alivie su sufrimiento y le conceda una pronta recuperación.

Pedimos oración por el progreso laboral de Lilibeth y Griselda de Guadalajara, México.

Pedimos oración por el eterno descanso del alma de Chiquito K. y Miguel F. de la provincia del Chaco, Argentina, fallecidos en un accidente.

Pedimos oración por la salud de Jorge A., de Corrientes, Argentina que padece de una enfermedad terminal; por la salud física y espiritual de Mirta C., Sara C. y María Angélica G., de Presidencia Roque Sáenz Peña, Chaco, Argentina. En el caso de María Angélica, afectada de parkinson, rogamos la especial intercesión del beato Juan Pablo II, que tuvo la misma enfermedad, para que él le conceda el milagro de curarse.

Pedimos oración por Margarita, de 76 años de edad. Vive sola en México y presenta varias fracturas de brazo y un trastorno emocional que le impide aceptar ayuda. Que la Santísima Virgen María interceda ante Nuestro Señor Jesucristo para sanar su cuerpo, su mente y su espíritu.

Pedimos oración por Violeta E., 65 años, residente en Miami, USA, que por causa de la tos y bacterias en el sistema respiratorio que ha padecido por 4 semanas, le van a hacer un esofagrama la próxima semana, para lo cual le darán bario, que ella no resiste y está muy  nerviosa. Por todo ello rogamos que la mano divina del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo la toquen y quede curada.

Pedimos oración por la salud de Dora, de Bahía Blanca, Gastón de Pueblo Santa María y Gerónimo, de Pueblo San José, todos de Argentina, los dos primeros son enfermos oncológicos que necesitan mucho de nuestra oración.

Tú quisiste, Señor, que tu Hijo unigénito soportara nuestras debilidades,
para poner de manifiesto el valor de la enfermedad y la paciencia;
escucha ahora las plegarias que te dirigimos por nuestros hermanos enfermos
y concede a cuantos se hallan sometidos al dolor, la aflicción o la enfermedad,
la gracia de sentirse elegidos entre aquellos que tu hijo ha llamado dichosos,
y de saberse unidos a la pasión de Cristo para la redención del mundo.
Te lo pedimos por Cristo nuestro Señor.
Amén

Nota de Redacción:
Para dar curso a los Pedidos de Oración es imprescindible dar los siguientes datos: nombres completos de la persona (habitualmente no publicamos apellidos), ciudad y país donde vive, y explicar el motivo de la solicitud de oración. Por favor: en los pedidos ser breves y concretos y enviarlos a feluzul@gmail.com y deben poner en el asunto “Pedido de oración”, ya que los correos que llegan sin asunto (o con el asunto en blanco) son eliminados sin abrirlos. No se reciben pedidos de oración a través de Facebook ni por otro medio que no sea el correo antes señalado.
Los Pedidos de Oración se publican de lunes a sábados. Los domingos se publican los agradecimientos por las gracias concedidas.

“Intimidad Divina”

Vendremos a él

Desde el momento del Bautismo la Santísima Trinidad ha hecho su morada en el cristiano; sin embargo, la Iglesia en el “Veni, Sancte Spíritus” enseña a invocar constantemente la venida del Espíritu Santo y por ende de toda la Santísima Trinidad, porque, por su indivisible unidad, donde hay una Persona no pueden faltar las otras. Pero si la Trinidad está ya en el creyente, ¿cómo puede venir de nuevo? Basta que él se encuentre en estado de gracia para que Dios, presente en él como creador se le haga presente como amigo y le invite a vivir en su intimidad. Pero esta intimidad tiene grados, y se hará cada vez más estrecha y amigable a medida que el fiel, creciendo en gracia y amor, sea capaz de entrar en relaciones más íntimas con la Trinidad. Algo así como sucede entre dos personas que, por motivo de su amistad, viven en la misma casa: creciendo su afecto, su amistad se hace más intensa… Aunque la Trinidad more ya en el creyente, puede hacerse cada vez más presente en él bajo el aspecto de una amistad más íntima… Es una manifestación interior basada en el amor y reservada al que ama; por medio del amor se da a conocer la Trinidad al hombre del modo más íntimo y personal, y le infunde el sentimiento de su presencia.

La primera visita o efusión de la Trinidad al creyente tuvo lugar el día del Bautismo: el Padre le envió al Hijo, el Padre y el Hijo le enviaron al Espíritu Santo y por la indisoluble unidad de los Tres, el Padre vino sin ser enviado. Esta visita se renueva luego siempre que, al recibir un sacramento o progresar en el amor, crece el cristiano en gracia y caridad. La promesa de Jesús: “vendremos a él” (Jn 14, 23) nunca se agota, es siempre nueva, siempre capaz de nuevas realizaciones, cuantas veces renueva el hombre la condición, o sea, cuantas veces ama con amor más intenso. Este don divino que se le ofrece con tanta largueza, debe moverlo a generosidad y constante progreso en el amor, porque sólo así podrá gozarlo en plenitud. Si no pone obstáculo al desarrollo de la caridad y de la gracia en su alma, la Santísima Trinidad no pondrá límites a sus efusiones.

La Trinidad vive en el bautizado y se da a él para que viva en ella. Para eso ha revelado Jesús el misterio trinitario, ha redimido al hombre y le ha hecho partícipe de la gloria de su filiación divina, y para eso antes de ir a la Pasión oró: “Como tú, Padre, en mí y yo en ti, que también ellos sean uno en nosotros” (Jn 17, 21). Como Cristo vive en el Padre en la unidad del Espíritu Santo, así el cristiano debe vivir en la Trinidad que mora en él. El lazo de unión con las tres Personas divinas es siempre Cristo Señor nuestro. Él es la puerta: “Yo soy la puerta” (Jn 10, 9), y él es el camino: “Yo soy el camino” (Jn 14, 6), por el que es preciso pasar. Por Cristo, con Cristo y en Cristo, somos admitidos a vivir en comunión con los “Tres” vivientes en nosotros; a nosotros nos toca aceptar la invitación y realizar esa espléndida vida divina mediante las virtudes teologales y particularmente la fe y la caridad. Mientras por la fe creemos y adoramos a la Trinidad presente en nosotros, por la caridad entramos en el círculo de su vida, porque –vale la pena repetirlo– “Dios es amor, y quien permanece en amor permanece en Dios y Dios en él” (1 Jn 4, 16).

¡Oh, Dios mío, Trinidad a quien adoro! Ayúdame a olvidarme totalmente de mí para establecerme inmutable y plácidamente en ti como si mi alma viviera ya en la eternidad. Que nada pueda alterar mi paz, ni apartarme de ti, oh mi inmutable, sino que, cada momento de mi vida me sumerja más profundamente en tu divino Misterio. Pacificad mi alma. Estableced en ella vuestro cielo, vuestra morada predilecta, vuestro hogar de descanso. Que nunca os deje solo, sino que vivificada por la fe permanezca con todo mi ser en tu compañía, en completa adoración y entregada sin reservas a vuestra acción creadora… ¡Oh fuego abrasador, Espíritu de amor! Desciende a mí para que se realice en mi alma como una encarnación del Verbo. Que yo sea para él una humanidad suplementaria donde renueve su misterio. Y Vos, ¡oh Padre!, proteged vuestra pobre y débil criatura. Cubridla con vuestra sombra. Contemplad solamente en ella a vuestro Hijo muy amado en quien habéis puesto vuestras complacencias. ¡Oh mis Tres, mi todo, mi bienaventuranza, soledad infinita, inmensidad donde desaparezco! Me entrego a Vos como víctima. Sumergíos en mí, para que yo quede inmersa en Vos, en espera de ir a contemplar en vuestra luz el abismo de vuestra grandeza. (Isabel de la Trinidad, Elevación)
P. Gabriel de Sta. M. Magdalena O.C.D. 
Jardinero de Dios
-el más pequeñito de todos-

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miércoles, 26 de junio de 2013

Pequeñas Semillitas 2071

PEQUEÑAS SEMILLITAS

Año 8 - Número 2071 ~ Miércoles 26 de Junio de 2013
- AÑO DE LA FE -
Desde la ciudad de Córdoba (Argentina)

Alabado sea Jesucristo…
Tú puedes seguir tus sueños y liberar el poder ilimitado que existe en tu interior, logrando superar cualquier situación limitante y conseguir el éxito en tu vida, demostrando que el éxito está disponible para todo aquél que se atreva a soñar y esté dispuesto a actuar para conseguirlo, siempre confiando en su propio potencial ilimitado.
Porque eres un ser único e irrepetible. Porque gozas  de una inteligencia  y sabiduría ilimitadas. Porque tu creatividad es única. Porque sabes quién eres y a dónde vas. Porque todo gira a tu favor. Pero por sobre todas las cosas… porque Dios está contigo…

La Palabra de Dios:
Evangelio de hoy

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «Guardaos de los falsos profetas, que vienen a vosotros con disfraces de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces. Por sus frutos los conoceréis. ¿Acaso se recogen uvas de los espinos o higos de los abrojos? Así, todo árbol bueno da frutos buenos, pero el árbol malo da frutos malos. Un árbol bueno no puede producir frutos malos, ni un árbol malo producir frutos buenos. Todo árbol que no da buen fruto, es cortado y arrojado al fuego. Así que por sus frutos los reconoceréis».
(Mt 7,15-20)

Comentario
Hoy, se nos presenta ante nuestra mirada un nuevo contraste evangélico, entre los árboles buenos y malos. Las afirmaciones de Jesús al respecto son tan simples que parecen casi simplistas. ¡Y justo es decir que no lo son en absoluto! No lo son, como no lo es la vida real de cada día.
Ésta nos enseña que hay buenos que degeneran y acaban dando frutos malos y que, al revés, hay malos que cambian y acaban dando frutos buenos. ¿Qué significa, pues, en definitiva, que «todo árbol bueno da frutos buenos (Mt 7,17)»? Significa que el que es bueno lo es en la medida en que no desfallece obrando el bien. Obra el bien y no se cansa. Obra el bien y no cede ante la tentación de obrar el mal. Obra el bien y persevera hasta el heroísmo. Obra el bien y, si acaso llega a ceder ante el cansancio de actuar así, de caer en la tentación de obrar el mal, o de asustarse ante la exigencia innegociable, lo reconoce sinceramente, lo confiesa de veras, se arrepiente de corazón y... vuelve a empezar.
¡Ah! Y lo hace, entre otras razones, porque sabe que si no da buen fruto será cortado y echado al fuego (¡el santo temor de Dios guarda la viña de las buenas vides!), y porque, conociendo la bondad de los demás a través de sus buenas obras, sabe, no sólo por experiencia individual, sino también por experiencia social, que él sólo es bueno y puede ser reconocido como tal a través de los hechos y no de las solas palabras.
No basta decir: «Señor, Señor!». Como nos recuerda Santiago, la fe se acredita a través de las obras: «Muéstrame tu fe sin las obras, que yo por las obras te haré ver mi fe» (Sant 2,18).
Rev. D. Antoni ORIOL i Tataret (Vic, Barcelona, España)

Santoral Católico:
San Josemaría Escrivá de Balaguer
Fundador de la Prelatura "Opus Dei"

Infancia y Juventud

Josemaría Escrivá de Balaguer nació en Barbastro (Huesca, España) el 9 de enero de 1902. Sus padres se llamaban José y Dolores. Tuvo cinco hermanos: Carmen (1899-1957), Santiago (1919-1994) y otras tres hermanas menores que él, que murieron cuando eran niñas. El matrimonio Escrivá dio a sus hijos una profunda educación cristiana.

En 1915 quebró el negocio del padre, que era un industrial de tejidos, y hubo de trasladarse a Logroño, donde encontró otro trabajo. En esa ciudad, Josemaría percibe por primera vez su vocación: después de ver unas huellas en la nieve de los pies descalzos de un religioso, intuye que Dios desea algo de él, aunque no sabe exactamente qué es. Piensa que podrá descubrirlo más fácilmente si se hace sacerdote, y comienza a prepararse primero en Logroño y más tarde en el seminario de Zaragoza. Siguiendo un consejo de su padre, en la Universidad de Zaragoza estudiará también la carrera civil de derecho como alumno libre.

La fundación del Opus Dei

D. José Escrivá muere en 1924, y Josemaría queda como cabeza de familia. Recibe la ordenación sacerdotal el 28 de marzo de 1925 y comienza a ejercer el ministerio en una parroquia rural y luego en Zaragoza.

En 1927 se traslada a Madrid, con permiso de su obispo, para obtener el doctorado en Derecho. En Madrid, el 2 de octubre de 1928, Dios le hace ver la misión que desde años atrás le venía inspirando, y funda el Opus Dei. Desde ese día trabaja con todas sus fuerzas en el desarrollo de la fundación que Dios le pide, al tiempo que continúa con el ministerio pastoral que tiene encomendado en aquellos años, que le pone diariamente en contacto con la enfermedad y la pobreza en hospitales y barriadas populares de Madrid.

Al estallar la guerra civil, en 1936, Josemaría se encuentra en Madrid. La persecución religiosa le obliga a refugiarse en diferentes lugares. Ejerce su ministerio sacerdotal clandestinamente, hasta que logra salir de Madrid. Después de una travesía por los Pirineos hasta el sur de Francia, se traslada a Burgos.

Cuando acaba la guerra, en 1939, regresa a Madrid. En los años siguientes dirige numerosos ejercicios espirituales para laicos, para sacerdotes y para religiosos. En el mismo año 1939 termina sus estudios de doctorado en Derecho.

Guiando el crecimiento del Opus Dei

En 1946 fija su residencia en Roma. Obtiene el doctorado en Teología por la Universidad Lateranense. Es nombrado consultor de dos Congregaciones vaticanas, miembro honorario de la Pontificia Academia de Teología y prelado de honor de Su Santidad. Sigue con atención los preparativos y las sesiones del Concilio Vaticano II (1962-1965), y mantiene un trato intenso con muchos de los padres conciliares. Desde Roma viaja en numerosas ocasiones a distintos países de Europa, para impulsar el establecimiento y la consolidación del Opus Dei en esos lugares. Con el mismo objeto, entre 1970 y 1975 hace largos viajes por México, la Península Ibérica, América del Sur y Guatemala, donde además tiene reuniones de catequesis con grupos numerosos de hombres y mujeres.

Fallece en Roma el 26 de junio de 1975. Varios miles de personas, entre ellas numerosos obispos de distintos países —en conjunto, un tercio del episcopado mundial—, solicitan a la Santa Sede la apertura de su causa de canonización.

Beatificación y Canonización

El 17 de mayo de 1992, Juan Pablo II beatifica a Josemaría Escrivá de Balaguer en la plaza de San Pedro, en Roma, ante 300.000 personas. «Con sobrenatural intuición», dijo el Papa en su homilía, «el beato Josemaría predicó incansablemente la llamada universal a la santidad y al apostolado».

Diez años más tarde, el 6 de octubre de 2002, Juan Pablo II canoniza al fundador del Opus Dei en la plaza de San Pedro ante una multitud de más de 80 países. El Santo Padre, en su discurso a los participantes en la canonización, dijo que "san Josemaría fue elegido por el Señor para anunciar la llamada universal a la santidad y para indicar que la vida de todos los días, las actividades comunes, son camino de santificación. Se podría decir que fue el santo de lo ordinario".

Fuente: Catholic.net    

¡Buenos días!

Ha hecho prodigios

La Biblia narra la historia de la salvación humana. Es una historia de bondad y misericordia. La meditación de las obras portentosas del Señor, proclamado una y otra vez en las sagradas páginas autor de maravillas, enciende en el alma el deseo de glorificarlo y bendecirlo. Los salmos ofrecen palabras inspiradas para cantar los prodigios obrados por el Señor a favor mío.

- Bendito el Señor, que ha hecho por mí prodigios de misericordia.
- Bendito el Señor, que ha hecho por mí prodigios de misericordia.
- Bendice, alma mía al Señor, y no olvides nunca sus beneficios.
- Ha hecho por mi, prodigios de misericordia.
- Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
- Bendito el Señor, que ha hecho por mí prodigios de misericordia.

El eje de la historia de la salvación empieza con la rebelión y caída del hombre creado por Dios. Desde el primer libro el Señor despliega un plan de redención universal a partir de unas tribus dedicadas a servirlo con una vida honesta. De este pueblo, cuidado paternalmente por Dios con líderes y profetas, saldrá el Mesías redentor que traerá del Cielo la salvación prometida. Es una historia que nos implica a todos y que ofrece lecciones sabias y prudentes: camino de salvación personal y colectiva. Aficiónate a meditar esas palabras que son espíritu y vida 
Padre Natalio

La frase de hoy

“Ese desaliento, ¿por qué? ¿Por tus miserias? ¿Por tus derrotas, a veces continuas? ¿Por un bache grande, grande, que no esperabas? Sé sencillo. Abre el corazón. Mira que todavía nada se ha perdido. Aún puedes seguir adelante, y con más amor, con más cariño, con más fortaleza. Refúgiate en la filiación divina: Dios es tu Padre amantísimo. Esta es tu seguridad, el fondeadero donde echar el ancla, pase lo que pase en la superficie de este mar de la vida. Y encontrarás alegría, reciedumbre, optimismo, ¡victoria!”
San Josemaría

Tema del día:
El arte de amar a los enemigos

(Fragmento Homilía Papa Francisco de la misa celebrada el martes 18 de junio, por la mañana, en la capilla de la Domus Sanctae Marthae.)

Amar a nuestros enemigos, a quienes nos persiguen y nos hacen sufrir es difícil; ni siquiera es un "buen negocio", porque nos empobrece. Sin embargo este es el camino indicado y recorrido por Jesús para nuestra salvación.

¿Cómo es posible perdonar?: También nosotros, todos nosotros, tenemos enemigos, todos. Algunos enemigos débiles, algunos fuertes. También nosotros muchas veces nos convertimos en enemigos de otros; no les queremos. Jesús nos dice que debemos amar a los enemigos.

No se trata de una tarea fácil y generalmente, pensamos que Jesús nos pide demasiado. Pensamos: "Dejemos estas cosas a las monjas de clausura que son santas o a alguna otra alma santa". No es la actitud justa. «Jesús dice que se debe hacer esto porque si no sois como los publicanos, como los paganos, y no sois cristianos».

¿Cómo se puede amar «a quienes toman la decisión de bombardear o matar a tantas personas? ¿Cómo se puede amar a aquellos que por amor al dinero no permiten que las medicinas lleguen a quien la necesita, a los ancianos, y les dejan morir?». Aún más: «¿Cómo se puede amar a las personas que buscan sólo su interés, su poder y hacen tanto mal?».

No sé «cómo se puede hacer. Pero Jesús nos dice dos cosas: primero, mirar al Padre. Nuestro Padre es Dios: hace salir el sol sobre malos y buenos; hace llover sobre justos e injustos. Nuestro Padre, por la mañana, no dice al sol: "Hoy ilumina a estos y a estos; a estos no, déjales en sombra". Dice: "Ilumina a todos". Su amor es para todos, su amor es un don para todos, buenos y malos. Y Jesús concluye con este consejo: "Sed perfectos como es perfecto vuestro Padre celestial".

Por lo tanto, la indicación de Jesús consiste en imitar al Padre en la perfección del amor. Él perdona a sus enemigos. Hace todo por perdonarles. Pensemos en la ternura con la que Jesús recibe a Judas en el huerto de los Olivos, cuando entre los discípulos se pensaba en la venganza.

La venganza, es ese plato tan rico cuando se come frío; y por ello esperamos el momento preciso para realizarla. «Pero esto no es cristiano. Jesús nos pide amar a los enemigos. ¿Cómo se puede hacer? Jesús nos dice: rezad, rezad por vuestros enemigos. La oración hace milagros; y esto vale no sólo cuando tenemos enemigos; sino también cuando percibimos alguna antipatía, «alguna pequeña enemistad». Entonces es necesario rezar, porque «es como si el Señor viniera con el óleo y preparara nuestro corazón para la paz».

Pero «ahora desearía dejaros una pregunta, a la cual cada uno puede responder en su corazón: ¿rezo por mis enemigos? ¿Rezo por quienes no me quieren? Si decimos que sí, yo os digo: ¡adelante!, reza más, porque éste es un buen camino. Si la respuesta es no, el Señor dice: ¡pobrecillo! También tú eres enemigo de los demás. Entonces es necesario rezar para que el Señor cambie su corazón».

Debemos mirar más el ejemplo de Jesús: «Conocéis, en efecto, la gracia de la que habla hoy el apóstol Pablo: de rico que era, se hizo pobre por vosotros, para que vosotros llegarais a ser ricos por medio de su pobreza. Es verdad: el amor a los enemigos nos empobrece, nos hace pobres, como Jesús, quien, cuando vino, se abajó hasta hacerse pobre. Tal vez no es un "buen negocio" o al menos no lo es según la lógica del mundo. Sin embargo «es el camino que recorrió Dios, el camino que recorrió Jesús» hasta conquistarnos la gracia que nos ha hecho ricos.

Este es el misterio de la salvación: con el perdón, con el amor hacia el enemigo nos hacemos más pobres. Pero esa pobreza es semilla fecunda para los demás, como la pobreza de Jesús llegó a ser gracia y salvación para todos nosotros.

Pensemos en nuestros enemigos, en quien no nos quiere. Sería hermoso si ofreciéramos la misa por ellos, si ofreciéramos el sacrificio de Jesús por quienes no nos aman. Y también por nosotros, para que el Señor nos enseñe esta sabiduría: tan difícil pero también tan bella, y que nos hace semejantes a su Hijo, quien al abajarse se hizo pobre para enriquecernos con su pobreza.
Autor: SS Francisco
Fuente: Catholic.net

Junio, mes del Corazón de Jesús
Día 26: Devoción a la Virgen

Jesús antes de morir, dio su testamento. En medio de la agonía contempla al discípulo predilecto y le dice: "He aquí a tu madre". Por su última voluntad, María se convierte en madre de todos.
Jesús, que amaba perfectamente a su madre, se mostró siempre sometido y obediente a ella.
Todas las gracias del Señor vienen a ti por su mediación. Y si la estimas. ¿Cómo tratas de amarla? Un hijo que dice amar a su madre y después la ofende no es sincero; es un mal hijo. ¿Y tú no ofendes a la Virgen con tus faltas de amor?
Fuente: Web Católico de Javier
Nuevo video

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Pedidos de oración

Pedimos oración por la Santa Iglesia Católica; por el Papa Francisco, por el Papa Emérito Benedicto, por los obispos, sacerdotes, diáconos, seminaristas, catequistas y todos los que componemos el cuerpo místico de Cristo; por la unión de los cristianos para que seamos uno, así como Dios Padre y nuestro Señor Jesucristo son Uno junto con el Espíritu Santo; por las misiones, por la Paz en el mundo, por nuestros hermanos sufrientes por diversos motivos especialmente por las enfermedades, el hambre y la pobreza; por los presos políticos y la falta de libertad en muchos países del mundo, por la unión de las familias, la fidelidad de los matrimonios y por más inclinación de los jóvenes hacia este sacramento; por el aumento de las vocaciones sacerdotales y religiosas, y por las Benditas Almas del Purgatorio.

Pedimos oración por la salud de Víctor N., de 18 años de edad, de Guatemala, quien padece de Osteomielitis (infección en el hueso de la cabeza) por causa de una otitis. Hoy le hacen exámenes para determinar si lo operan o no, y elevamos nuestra plegaria fervorosa al Señor para que le conceda la gracia de poder curarse sin necesidad de operación.

Pedimos oración por el futuro laboral de Silvia y Gilda, de Argentina.

Pedimos oración por el eterno descanso del alma de Enrique, de Guadalajara, México. Que Dios Padre lo reciba en su gloria que no tiene fin.

Pedimos oración por las siguientes personas de Uruguay: por la salud de Alaia; por la conversión de Sergio y familia; y por la solución de vivienda para J.y L. Oramos por ellos. 

Pedimos oración por Carmen D. D., que vive en Las Tunas, Cuba, 84 años de edad, operada de fractura de cadera y afectada de demencia senil, en situación general muy frágil. Que el Señor la fortalezca a ella y a las personas que la cuidan y la Virgen de la Caridad del Cobre los cubra con su manto de amor. 

Pedimos oración por Edna S. de M., que vive en México, afectada de aneurismas cerebrales y a quien están estudiando para ver si la operan. Que Dios Misericordioso le conceda las mejores posibilidades para su tratamiento.

Tú quisiste, Señor, que tu Hijo unigénito soportara nuestras debilidades,
para poner de manifiesto el valor de la enfermedad y la paciencia;
escucha ahora las plegarias que te dirigimos por nuestros hermanos enfermos
y concede a cuantos se hallan sometidos al dolor, la aflicción o la enfermedad,
la gracia de sentirse elegidos entre aquellos que tu hijo ha llamado dichosos,
y de saberse unidos a la pasión de Cristo para la redención del mundo.
Te lo pedimos por Cristo nuestro Señor.
Amén

Nota de Redacción:
Para dar curso a los Pedidos de Oración es imprescindible dar los siguientes datos: nombres completos de la persona (habitualmente no publicamos apellidos), ciudad y país donde vive, y explicar el motivo de la solicitud de oración. Por favor: en los pedidos ser breves y concretos y enviarlos a feluzul@gmail.com y deben poner en el asunto “Pedido de oración”, ya que los correos que llegan sin asunto (o con el asunto en blanco) son eliminados sin abrirlos. No se reciben pedidos de oración a través de Facebook ni por otro medio que no sea el correo antes señalado.
Los Pedidos de Oración se publican de lunes a sábados. Los domingos se publican los agradecimientos por las gracias concedidas.

“Intimidad Divina”

Haremos morada en él

Ya a nuestros primeros padres quiso Dios ofrecerse no sólo como Creador sino como Trinidad; pero el pecado interrumpió esta comunicación íntima de amistad con la que Dios quería tratar al hombre como hijo y amigo a quien descubrir el misterio de su vida íntima para asociarlo a ella. Todo esto sería dado de nuevo al hombre por la encarnación del Verbo, por Cristo, el Hombre-Dios Mediador entre Dios y la humanidad. Rescatando al hombre del pecado, Jesús le devolvió la capacidad de recibir el don divino: la gracia santificante, y por ende el amor, que lo hace partícipe de la naturaleza y de la vida divina. Y así en virtud de la redención obrada por él, puede Jesús hacer la gran promesa: “Si alguno me ama…, mi Padre le amará, y vendremos a él y haremos morada en él” (Jn 14, 23). La Santísima Trinidad se complace en hacer morada en el que ama, o sea, en el fiel que vive en la gracia y el amor… Cuanto mejor sepa [el hombre] acoger el amor divino y vivir en él, tanto más se complacerá la trinidad en hacer morada en él, como el amigo se complace en estar con su amigo, tratando con él en dulce intimidad. “Mira –dice el Señor– que estoy a la puerta y llamo: si alguno oye mi voz y me abre la puerta, entraré en su casa y cenaré con él y él conmigo” (Ap 3, 20). ¿Cuál será nuestra respuesta?

Si vivimos en el amor, Dios no sólo mora en nosotros, sino que, siendo el Dios vivo, vive en nosotros: vive su vida íntima y trinitaria. Vive en nosotros el Padre, que de continuo engendra al Hijo, y vive el Padre y el Hijo de los cuales incesantemente procede el Espíritu Santo. Nuestra alma es el pequeño cielo en el que se expande esta sublime vida divina, la vida de la Santísima Trinidad. Mas ¿para qué vive en el hombre la Trinidad sino para invitarle a su vida? El Padre engendra en él al Hijo, y se lo da para hacerle hijo suyo. El Padre y el Hijo expiran en él al Espíritu Santo y selo dan, para que él que es el término y el vínculo de su amor y de su unión, sea también el vínculo del amor y unión del hombre con la Trinidad. Las Personas divinas están en el creyente que las acoge y se asocia a su vida por medio de la fe y de la caridad. Mediante la fe cree en ellas, mediante la caridad se une a ellas.

Se une al Padre, que lo recibe en su abrazo paterno, lo sostiene con su fuerza omnipotente y lo arrastra consigo a la contemplación y amor del Hijo según lo que el mismo Hijo ha revelado: “nadie puede venir a mí, si el Padre que me ha enviado no le atrae” (Jn 6, 44). Se une al Hijo, que lo inunda con su resplandor, lo penetra con su luz infinita, le da a conocer al Padre, verificándose así su palabra: “nadie va al padre sino por mí” (Jn 14, 6). Se une al Espíritu Santo, que derrame sobre él la gracia de adopción como hijo de Dios, vierte en su alma una participación cada vez más plena de la vida divina y lo estrecha consigo en una comunidad cada vez más íntima con el Padre y con el Hijo, para que su unión con Dios sea perfecta. “¡Oh almas criadas para estas grandezas y para ellas llamadas!, ¿qué hacéis?, ¿en qué os entretenéis?” –grita San Juan de la Cruz– (C 39, 7). La Santísima Trinidad quiere asociarnos a su vida divina ¿y nosotros volveremos los ojos a otra parte?

Oh Trinidad santa, Padre, Hijo y Espíritu Santo, que tu divino omnipotencia me dirija y me confirme, tu divina sabiduría me instruya e ilumine, tu divina bondad ayude y perfeccione mi fe, para que pueda devolvértela en la hora de mi muerte íntegra y sin mancilla, enriquecida con el logro abundante de todas las virtudes. Padre celestial, Rey de reyes, dígnate preparar en mí la fiesta nupcial para el Rey tu Hijo. Jesucristo, Hijo de Dios vivo, haz que mi corazón se una a ti porque tú eres al mismo tiempo mi rey y mi Dios. Espíritu Santo Paráclito, une perpetuamente mi corazón a Jesús con el mismo vínculo de amor con que unes al Padre y al Hijo. (Santa Gertrudis, Ejercicios)
P. Gabriel de Sta. M. Magdalena O.C.D. 
Jardinero de Dios
-el más pequeñito de todos-

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martes, 25 de junio de 2013

Pequeñas Semillitas 2070

PEQUEÑAS SEMILLITAS

Año 8 - Número 2070 ~ Martes 25 de Junio de 2013
- AÑO DE LA FE -
Desde la ciudad de Córdoba (Argentina)

Alabado sea Jesucristo…
Seguir a Jesús implica poner en el centro de nuestra mirada y de nuestro corazón a los pobres. 
Seguir a Jesús es vivir con compasión. Sacudirnos de encima la indiferencia. 
Seguir a Jesús pide desarrollar la acogida. No excluir ni excomulgar. Derribar fronteras y construir puentes. 
Seguir a Jesús es tomar la cruz de cada día en comunión con Jesús y los crucificados de la tierra. 
Seguir a Jesús es confiar en el Padre de todos, pedir la venida de su reino y sembrar la esperanza de Jesús contra toda esperanza.
Esta es la Buena Noticia que se nos revela en Jesucristo: Dios se nos da a sí mismo como lo que es: Amor.
José Antonio Pagola.

La Palabra de Dios:
Evangelio de hoy

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «No deis a los perros lo que es santo, ni echéis vuestras perlas delante de los puercos, no sea que las pisoteen con sus patas, y después, volviéndose, os despedacen. Por tanto, todo cuanto queráis que os hagan los hombres, hacédselo también vosotros a ellos; porque ésta es la Ley y los Profetas. Entrad por la entrada estrecha; porque ancha es la entrada y espacioso el camino que lleva a la perdición, y son muchos los que entran por ella; mas ¡qué estrecha la entrada y qué angosto el camino que lleva a la Vida!; y pocos son los que lo encuentran».
(Mt 7,6.12-14)

Comentario
Hoy, el Señor nos hace tres recomendaciones. La primera, «No deis a los perros lo que es santo, ni echéis vuestras perlas delante de los puercos» (Mt 7,6), contrastes en que los “bienes” son asociados a “perlas” y lo “que es santo”; y, por otro lado, los “perros y puercos” a lo que es impuro. San Juan Crisóstomo nos enseña que «nuestros enemigos son iguales a nosotros en su naturaleza pero no en su fe». A pesar de que los beneficios terrenales son concedidos de igual manera a los dignos e indignos, no es así en lo que se refiere a las “gracias espirituales”, privilegio de aquellos que son fieles a Dios. La correcta distribución de los bienes espirituales implica un celo por las cosas sagradas.
La segunda es la llamada “regla de oro” (cf. Mt 7,12), que compendiaba todo lo que la Ley y los Profetas recomendaron, tal como ramas de un único árbol: El amor al prójimo presupone el Amor a Dios, y de Él proviene.
Hacer al prójimo lo que queremos que nos hagan implica una transparencia de acciones para con el otro, en el reconocimiento de su semejanza a Dios, de su dignidad. ¿Por qué razón deseamos el Bien para nosotros mismos? Porque lo reconocemos como medio de identificación y unión con el Creador. Siendo el Bien el único medio para la vida en plenitud, es inconcebible su ausencia en nuestra relación con el prójimo. No hay lugar para el bien donde prevalezca la falsedad y predomine el mal.
Por último, la "puerta estrecha"... El Papa Benedicto XVI nos pregunta: «¿Qué significa esta ‘puerta estrecha’? ¿Por qué muchos no pueden pasar por ella? ¿Es un pasaje reservado para algunos elegidos?». ¡No! El mensaje de Cristo «nos dice que todos podemos entrar en la vida. El pasaje es ‘estrecho’, pero abierto a todos; ‘estrecho’ porque es exigente, requiere compromiso, abnegación, mortificación del propio egoísmo».
Roguemos al Señor que realizó la salvación universal con su muerte y resurrección, que nos reúna a todos en el Banquete de la vida eterna.
Diácono D. Evaldo PINA FILHO (Brasília, Brasil)

Santoral Católico:
San Próspero de Aquitania
Seglar

Conmemoración de san Próspero de Aquitania, quien, instruido en filosofía y en letras, llevó con su esposa una vida íntegra y modesta. Habiendo abrazado la vida monástica en Marsella, defendió enérgicamente contra los pelagianos la doctrina de san Agustín sobre la gracia divina y el don de la perseverancia, y en Roma fue escribano del papa [san León I Magno] (c. 463).

Información amplia: clic acá
Fuente: Catholic.net    

¡Buenos días!

El esclavo y el león

Grande es la bondad de Dios que puso al hombre en medio del escenario maravilloso de su creación. Además de variadísimas especies de plantas, creó los animales, siempre sorprendentes, en todas las zonas y paisajes de nuestro planeta. Tratemos de no “hacer de la Tierra un Infierno para los pobres animales”.

El esclavo Androcles se escapó un día y corrió a ocultarse en el bosque. Mientras caminaba sin rumbo halló a un león acurrucado, que gimiendo le suplicó: —Por favor, ayúdame. Tropecé con una planta y una espina se me enterró en la garra y me duele mucho. El esclavo lo examinó y extrajo la espina. El león lo invitó a su cueva donde compartieron el alimento. Pero días después el esclavo y el león fueron encontrados. Conducido Androcles ante el emperador, fue condenado a ser devorado por los leones. Una vez en la arena, fue soltado un león, y al acercarse a él reconoció a su bienhechor y lo lamió cariñosamente como un gato a su dueño. Sorprendido el emperador por lo que veía y conocida la historia, perdonó al esclavo y liberó en el bosque al león. (Esopo).

El filósofo Arthur Schopenhauer escribió: “La compasión con los animales está íntimamente ligada con la bondad de carácter, de tal suerte que se puede afirmar que, quien es cruel con los animales, no puede ser buena persona. Una conmiseración por todos los seres vivos es la prueba más firme y segura de la conducta moral”. Admiremos y respetemos la naturaleza.
Padre Natalio

Palabras del Papa Francisco

"A través de las palabras del texto concilia, la Iglesia reconoce que 'los inicios de su fe y de su elección se encuentran, según el misterio divino de la salvación, en los Patriarcas, en Moisés y en los Profetas'. Respecto al pueblo judío, el Concilio recuerda las enseñanzas de San Pablo: 'los dones y la llamada de Dios son irrevocables', y asimismo condena firmemente los odios, las persecuciones, y todas las manifestaciones de antisemitismo. ¡Por nuestras raíces comunes, un cristiano no puede ser antisemita!"

Papa Francisco

Tema del día:
Los Ángeles

Dios creó un número inmenso de ángeles, que son espíritus puros que tienen inteligencia y voluntad.

Dios ha hecho todo bueno, pues de sus manos nunca puede salir nada imperfecto ni malo. Pero una parte de los ángeles se rebelaron y, capitaneados por Lucifer, quisieron ser superiores a Dios, y así se convirtieron en demonios horribles.

Tanto los ángeles buenos y fieles a Dios, como los ángeles malos o demonios, tienen poder sobre la naturaleza humana. Por eso tenemos que invocar frecuentemente la ayuda de los ángeles buenos, y tomar las armas espirituales para defendernos de los ángeles malos, de los demonios.

Los hombres estamos inmersos en una lucha que nos supera inmensamente. Cielo e infierno están enfrentados, y nosotros estamos en medio e implicados en esta lucha sempiterna. También cada uno de nosotros debe contribuir a uno de los dos bandos. Cuando hacemos el bien y vivimos en gracia de Dios, estamos contribuyendo al ejército de Dios; cuando hacemos el mal y cometemos el pecado, nos pasamos al bando de Lucifer, de Satanás, y traicionamos a Dios.

Por eso nuestra verdadera lucha no es contra seres de carne y sangre, sino contra los demonios y contra el pecado, porque el verdadero enemigo nuestro es el pecado, que nos mata el alma y nos entrega en manos del Maligno enemigo.

Digamos, entonces, como decían los santos: “Morir, antes que pecar”, y tratemos de cumplirlo, porque si decimos que servimos a Dios pero vivimos en pecado mortal, entonces no estamos sirviendo a Dios, sino al diablo. Ya lo dice Jesús en el Evangelio: “El que no recoge conmigo, desparrama”.

Entonces, a partir de hoy, tengamos una mirada llena de fe, sabiendo que no estamos solos en este mundo, sino que hay espíritus, buenos y malos, que nos rodean. Unos quieren nuestra salvación y luchan a nuestro lado, especialmente el Ángel Custodio que cada hombre tiene como compañía y defensa; y los otros, los espíritus malos o demonios, buscan nuestro mal y nos odian infinitamente. Entonces estemos atentos y miremos este mundo con los ojos de la fe, porque la mejor arma y táctica de los demonios es justamente hacer creer que ellos no existen, y que la cosa no es para tanto. Así que… ¡Atención, vigilancia y oración!

Junio, mes del Corazón de Jesús
Día 25: La presencia de Dios

Escucha las exhortaciones de Jesús: "Cuando hagáis limosna recordad que el Padre ve en lo escondido; que no sepa tu mano izquierda lo que hace la derecha. Cuando reces, entra en la habitación y cierra la puerta pues el Padre ve en lo secreto. Cuando ayunes, tu ayuno no se manifestará a los hombres, pero tu Padre celestial ve todo a tu alrededor... dentro de ti. También las mínimas cosas escondidas a los hombres no se esconden de su divina mirada. Nadie puede penetrar en los secretos de tu corazón. Dios, sí. Cuando crees que estás solo hay siempre un ojo que ve tus acciones, un oído que siente tus palabras, una mano que escribe tus pensamientos. ¡Dios te ve!
Fuente: Web Católico de Javier

Pedidos de oración

Pedimos oración por la Santa Iglesia Católica; por el Papa Francisco, por el Papa Emérito Benedicto, por los obispos, sacerdotes, diáconos, seminaristas, catequistas y todos los que componemos el cuerpo místico de Cristo; por la unión de los cristianos para que seamos uno, así como Dios Padre y nuestro Señor Jesucristo son Uno junto con el Espíritu Santo; por las misiones, por la Paz en el mundo, por nuestros hermanos sufrientes por diversos motivos especialmente por las enfermedades, el hambre y la pobreza; por los presos políticos y la falta de libertad en muchos países del mundo, por la unión de las familias, la fidelidad de los matrimonios y por más inclinación de los jóvenes hacia este sacramento; por el aumento de las vocaciones sacerdotales y religiosas, y por las Benditas Almas del Purgatorio.

Pedimos oración por el examen final previo a conseguir el título de Médico Cirujano de: Vikki, Vivian, Guisela, Rodolfo, Ana Lucía, Luis Pedro y Alfredo. Ellos darán ese examen el día jueves próximo en Buenos Aires, Argentina. Que el Espíritu Santo los acompañe rumbo a la meta tan ansiada.

Pedimos oración por una intención particular de Haydeé, de Buenos Aires, para q el Señor le haga pasar el cáliz está viviendo, si es su voluntad.

Pedimos oración por Julián Alberto A., de 17 años, vive en Capital Federal, Argentina y el 1° de julio va a ser operado de los intestinos, ya que tiene la enfermedad de Crohn. Que el Niño Jesús lo ayude a superar con bien su cirugía.

Tú quisiste, Señor, que tu Hijo unigénito soportara nuestras debilidades,
para poner de manifiesto el valor de la enfermedad y la paciencia;
escucha ahora las plegarias que te dirigimos por nuestros hermanos enfermos
y concede a cuantos se hallan sometidos al dolor, la aflicción o la enfermedad,
la gracia de sentirse elegidos entre aquellos que tu hijo ha llamado dichosos,
y de saberse unidos a la pasión de Cristo para la redención del mundo.
Te lo pedimos por Cristo nuestro Señor.
Amén

Nota de Redacción:
Para dar curso a los Pedidos de Oración es imprescindible dar los siguientes datos: nombres completos de la persona (habitualmente no publicamos apellidos), ciudad y país donde vive, y explicar el motivo de la solicitud de oración. Por favor: en los pedidos ser breves y concretos y enviarlos a feluzul@gmail.com y deben poner en el asunto “Pedido de oración”, ya que los correos que llegan sin asunto (o con el asunto en blanco) son eliminados sin abrirlos. No se reciben pedidos de oración a través de Facebook ni por otro medio que no sea el correo antes señalado.
Los Pedidos de Oración se publican de lunes a sábados. Los domingos se publican los agradecimientos por las gracias concedidas.

Oración por la Patria

Jesucristo, Señor de la historia, te necesitamos. Nos sentimos heridos y agobiados. Precisamos tu alivio y fortaleza. Queremos ser nación, una nación cuya identidad sea la pasión por la verdad y el compromiso por el bien común. Danos la valentía de la libertad de los hijos de Dios para amar a todos sin excluir a nadie, privilegiando a los pobres y perdonando a los que nos ofenden, aborreciendo el odio y construyendo la paz. Concédenos la sabiduría del diálogo y la alegría de la esperanza que no defrauda. Tú nos convocas. Aquí estamos, Señor, cercanos a María, que desde Luján nos dice: ¡Argentina! ¡Canta y camina! Jesucristo, Señor de la historia, te necesitamos.

“Intimidad Divina”

El misterio del Dios vivo

El misterio trinitario nos muestra, mejor que cualquier otro misterio, que nuestro Dios es el “Dios vivo”, cuya vida es esencial e incesantemente fecunda, tan fecunda que el Padre comunica al Hijo toda su naturaleza y esencia poseyéndola los tres con la misma perfección infinita. “En esta Trinidad nada hay posterior ni anterior, nada hay mayor o menor, sino que las tres Personas son absolutamente coeternas e iguales”. La Trinidad, mejor que cualquier otro misterio, nos revela la bondad infinita de Dios, pues nos dice que Dios es bueno no sólo porque es bien infinito, sino también porque es comunica toda su bondad: del Padre al Hijo, del Padre y del Hijo al Espíritu Santo. La vida de la Trinidad es un mutuo darse sin cesar en perfecta comunión: el Padre se da totalmente al Hijo, el Hijo se da totalmente al Padre y de este su don recíproco procede el Espíritu Santo, Don sustancial que a su vez refluye en el Padre y en el Hijo… Este es el misterio del Dios vivo, “Dios verdadero, uno en la Trinidad y trino en la Unidad” (BR).

Absolutamente feliz y perfecta en sí misma, la Trinidad no se encierra en su vida y en su bien, sino que quiere hacer partícipes de él de algún modo a sus criaturas. La Trinidad no se encierra en su vida y en su bien, sino que quiere hacer partícipes de él de algún modo a sus criaturas. La Trinidad se abre al mundo: el Padre da a su Hijo, el Hijo por obra del Espíritu Santo se encarna, y por medio de él los hombres, si quieren, tienen acceso a la Trinidad. “Por él –dice San Pablo– tenemos acceso al Padre en un mismo Espíritu” (Ef 2, 18). La Trinidad nos ama: se abre a nosotros y a nosotros se da para atraernos a sí. Todas las grandezas de la vida cristiana tienen su primer origen en el misterio trinitario. En virtud de él el creyente es hijo del Padre, hermano del Hijo encarnado y templo del Espíritu Santo. Si la Trinidad es en su vida íntima, don esencial y absoluto, es también don –aunque libre, relativo, participado y creado– en sus relaciones con los hombres.

Se da al hombre el Padre cuando después de haberlo creado a su imagen y semejanza, sacrifica a su Unigénito para redimirlo; se da el Hijo cuando se encarna y muere por el hombre en la cruz y continúa dándosele en alimento; se da el Espíritu Santo cuando mora en su corazón derramando en él la gracia y la caridad. La Trinidad se da a sus criaturas de este modo, a fin de elevarlas el estado de hijo, introducirlas en el círculo de su familia divina y hacerlas partícipes de su vida, de su amor y de su felicidad eterna. El Evangelio presenta al Padre rodeando al hombre de su misericordia y providencia paternales, al Hijo tomándole la mano y enseñándole a vivir como verdadero hijo de Dios, y al Espíritu Santo renovándolo y santificándolo para hacerle nacer a la vida divina. En todo esto pensaba el Apóstol cuando cerraba la carta a los Corintios con este magnífico augurio: "Que la gracia del Señor Jesucristo, el amor de Dios [Padre] y la comunión del Espíritu Santo estén con todos vosotros” (2 Cr. 13, 13). Todo esto debe tenerlo presente el cristiano cuando nombra a la Santísima Trinidad, para excitarse al amor, al reconocimiento y a la adoración. “Nosotros te invocamos, te alabamos, te adoramos, oh Santísima Trinidad” (BR).

Te invoco, oh Bienaventurada, bendita y gloriosa una Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo: Dios, Señor y Paráclito, gracia y comunicación. Te invoco, Engendrador, Engendrado y Regenerador; verdadera luz de luz verdadera; fuente, río y riego; de uno todo, por uno todo y en uno todo; del cual, por el cual y en el cual son todas las cosas; vida viviente, vida que procede del viviente y del vivificador de los vivientes; uno de sí mismo, uno del uno, y uno de entrambos…; verdad Padre, verdad Hijo y verdad Espíritu Santo… Dios, suma y verdadera beatitud, del cual, por el cual y en el cual es bienaventurado, Dios, verdadera y suma vida, del cual, por el cual y en el cual vive todo lo que verdadera y bienaventuradamente vive. (San Agustín, Meditaciones, 31-32).
P. Gabriel de Sta. M. Magdalena O.C.D. 
Jardinero de Dios
-el más pequeñito de todos-

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