domingo, 3 de enero de 2016

Pequeñas Semillitas 2897

PEQUEÑAS SEMILLITAS

Año 11 - Número 2897 ~ Domingo 3 de Enero de 2016
Desde la ciudad de Córdoba (Argentina)
Alabado sea Jesucristo…
En el Evangelio dice San Juan que a Dios no lo ha visto nadie. Esto de da pie para hablar de los que no creen en Dios porque no se han encontrado con Él por la calle.
Recuerdo lo que dijo el astronauta soviético Leonov, en tiempos de Stalin, que para hacer propaganda del ateísmo dijo en una rueda de prensa, comentando su salida de la cápsula: «Me he paseado entre las estrellas y allí no me he encontrado a Dios».
Esto es una necedad. Dios estaba entre las estrellas, pero a Dios no se le ve con los ojos de la cara, sino con el entendimiento. A Leonov le faltó el sentido para conocerlo. Como un sordo en un concierto, que no se entera de nada.
Para conocer a Dios no es necesario verlo. Lo puedo conocer viendo su obra: el cosmos. Para conocer el talento de un artista no es necesario verlo en persona: basta contemplar su obra. Al ver la belleza de la Virgen de “La Piedad” de Miguel Ángel pienso en el talento del artista que de un bloque de piedra ha sacado esa belleza de rostro. Nadie dice que esa obra de arte ha salido por casualidad: por erosión.
Viendo la naturaleza pienso en el talento del que la ha hecho: la belleza de una flor y de una pluma de pavo real; la técnica del ojo humano y de la agilidad de una mosca; la grandeza de Andrómeda y la maravilla del ADN, etc.
Por eso dice la Biblia que «el que viendo la Naturaleza ignora a Dios, es un necio».
P. J. Loring SJ

¡Buenos días!

Los ciegos y el elefante
Isaac Newton, calificado como el científico más grande de todos los tiempos, y su obra como la culminación de la Revolución Científica, afirmó: “Lo que sabemos es una gota de agua; lo que ignoramos es el océano”. Otro sabio muy estudioso, después de haber vivido 80 años, dejó esta inscripción en su tumba: “He aprendido al menos a no ignorar mi propia ignorancia”.

En cierta ocasión un príncipe oriental, quiso dar una lección inolvidable a sus súbditos. Presentó ante la multitud reunida un enorme elefante. Aparecieron luego unos ciegos que, sin conocer la presencia del animal, fueron conducidos a tocarlo en diversas partes del cuerpo. Luego el príncipe preguntó a cada uno qué había palpado. El que había tocado las piernas dijo que era el tronco arrugado de un árbol. El que había tocado la trompa, una gruesa rama nudosa. El que había tocado la cola, una serpiente desconocida. Y así por el estilo. Se pusieron a discutir entre sí, pero el monarca los interrumpió, diciendo: Lo sucedido aquí les hace ver que de las grandes cosas conocemos muy poco y erróneamente, y de Dios… casi nada.

Dios es infinitamente más grande que la creación que sacó de la nada. Para conocer algo, la mente sube a él observando el mundo sensible que nos rodea. Poco a poco descubrimos sus perfecciones: es eterno, inmutable, santo, bondadoso, sapientísimo, grande y poderoso, autor de maravillas… Los místicos llegan a él por el amor. Pero es inagotable.
* Enviado por el P. Natalio

La Palabra de Dios:
Evangelio de hoy
En el principio existía la Palabra y la Palabra estaba con Dios, y la Palabra era Dios. Ella estaba en el principio con Dios. Todo se hizo por ella y sin ella no se hizo nada de cuanto existe. En ella estaba la vida y la vida era la luz de los hombres, y la luz brilla en las tinieblas, y las tinieblas no la vencieron.
Hubo un hombre, enviado por Dios: se llamaba Juan. Éste vino para un testimonio, para dar testimonio de la luz, para que todos creyeran por él. No era él la luz, sino quien debía dar testimonio de la luz. La Palabra era la luz verdadera que ilumina a todo hombre que viene a este mundo. En el mundo estaba, y el mundo fue hecho por ella, y el mundo no la conoció. Vino a su casa, y los suyos no la recibieron. Pero a todos los que la recibieron les dio poder de hacerse hijos de Dios, a los que creen en su nombre; la cual no nació de sangre, ni de deseo de hombre, sino que nació de Dios.
Y la Palabra se hizo carne, y puso su morada entre nosotros, y hemos contemplado su gloria, gloria que recibe del Padre como Hijo único, lleno de gracia y de verdad. Juan da testimonio de Él y clama: «Éste era del que yo dije: El que viene detrás de mí se ha puesto delante de mí, porque existía antes que yo». Pues de su plenitud hemos recibido todos, y gracia por gracia. Porque la Ley fue dada por medio de Moisés; la gracia y la verdad nos han llegado por Jesucristo. A Dios nadie le ha visto jamás: el Hijo único, que está en el seno del Padre, Él lo ha contado. (Jn 1,1-18)

Comentario
Hoy, el Evangelio de Juan se nos presenta en una forma poética y parece ofrecernos, no solamente una introducción, sino también como una síntesis de todos los elementos presentes en este libro. Tiene un ritmo que lo hace solemne, con paralelismos, similitudes y repeticiones buscadas, y las grandes ideas trazan como diversos grandes círculos. El punto culminante de la exposición se encuentra justo en medio, con una afirmación que encaja perfectamente en este tiempo de Navidad: «Y la Palabra se hizo carne, y puso su morada entre nosotros» (Jn 1,14).
El autor nos dice que Dios asumió la condición humana y se instaló entre nosotros. Y en estos días lo encontramos en el seno de una familia: ahora en Belén, y más adelante con ellos en el exilio de Egipto, y después en Nazaret.
Dios ha querido que su Hijo comparta nuestra vida, y —por eso— que transcurra por todas las etapas de la existencia: en el seno de la Madre, en el nacimiento y en su constante crecimiento (recién nacido, niño, adolescente y, por siempre, Jesús, el Salvador).
Y continúa: «Hemos contemplado su gloria, gloria que recibe del Padre como Hijo único, lleno de gracia y de verdad» (Ibidem). También en estos primeros momentos, lo han cantado los ángeles: «Gloria a Dios en el cielo», «y paz en la tierra» (cf. Lc 2,14). Y, ahora, en el hecho de estar arropado por sus padres: en los pañales preparados por la Madre, en el amoroso ingenio de su padre —bueno y mañoso— que le ha preparado un lugar tan acogedor como ha podido, y en las manifestaciones de afecto de los pastores que van a adorarlo, y le hacen carantoñas y le llevan regalos.
He aquí cómo este fragmento del Evangelio nos ofrece la Palabra de Dios —que es toda su Sabiduría—. De la cual nos hace participar, nos proporciona la Vida en Dios, en un crecimiento sin límite, y también la Luz que nos hace ver todas las cosas del mundo en su verdadero valor, desde el punto de vista de Dios, con “visión sobrenatural”, con afectuosa gratitud hacia quien se ha dado enteramente a los hombres y mujeres del mundo, desde que apareció en este mundo como un Niño.
* Rev. D. Ferran BLASI i Birbe (Barcelona, España)

Palabras de San Juan Pablo II
Que toda familia del mundo pueda repetir con verdad lo que afirma el salmista: "Ved qué dulzura, qué delicia, convivir los hermanos unidos" (Sal 133,1) […] El futuro depende, en gran parte, de la familia, lleva consigo el porvenir mismo de la sociedad; su papel especialísimo es el de contribuir eficazmente a un futuro de paz […] La familia es base de la sociedad y el lugar donde las personas aprenden por vez primera los valores que les guían durante toda su vida […] El matrimonio y la familia cristiana edifican la Iglesia. Los hijos son fruto precioso del matrimonio.

Tema del día:
Sin Palabras
Recientemente, en un medio de comunicación social, aparecía la siguiente afirmación: “La Navidad potencia la alegría, pero también la soledad”.

La Navidad, cuando se entiende y se vive desde un vértice totalmente sentimentalista, puede resultar agobiante y hasta estresante. Pero, si está sustentada en la celebración del nacimiento de Jesús, se convierte en un surtidor de vida que, además de aportarnos júbilo, contribuye a recuperar desde lo más hondo de nuestras entrañas lo mejor de nosotros mismos. Ese es el secreto de la Navidad: que vino a nosotros, que lo reconocimos, que lo acogimos y que se convirtió, Jesús, en luz y vida.

Qué bien lo expresa el prólogo de San Juan. Lo que nadie había visto nunca, de repente, es visual. Los ojos humanos lo pueden contemplar, tocar y adorar. ¡Acampó entre nosotros! Pero en un simple pesebre, lejos de cualquier palacio o conato de riqueza. Dios, luz que brilla en las tinieblas, optó por el camino de la pobreza para hacernos tremendamente ricos. Para procurarnos un poco de paz y de esperanza. Para devolver, a los caminos de nuestro vivir, un rayo de luz en medio de tanta preocupación o llanto. Qué bien lo expresó San Agustín: “Dios se humaniza para hacernos a nosotros divinos”. Y lo hace, ni más ni menos, a través de una luz divina, fecunda y celestial.

Este domingo, en el corazón de la Navidad, es una invitación a meditar más aún sobre el Misterio de Dios Niño. Qué gran paradoja: Aquel que es Palabra, no puede hablar, no puede expresarse. Pero es la PALABRA. La revelación más absoluta y fiel de un Dios humanado. ¡Puede hacer alguien algo más por el hombre! Seguramente que no. Dios se emplea a fondo por dejarse ver, acariciar y amar. Y es que, un Niño, sin palabras se convierte en la PALABRA que más esperan los hombres: el amor, la felicidad o la misma vida.

Fue la luz que iluminó a los pastores, la luz que guió a los magos y, también, ese destello que desde el día de nuestro bautismo va orientando la vida de los que creemos en Jesús y seguimos sus huellas. No hemos tenido la suerte de ver, cara a cara, al Redentor. Pero lo sentimos en el corazón. No hemos tenido la oportunidad de besar su carne mortal, pero –al hacerlo sobre una imagen- sabemos que, ese beso, va directamente al Misterio, a la Palabra Encarnada, a la Palabra que se dignó habitar en medio de nosotros.

Mientras tanto, porque unos vieron, escucharon y escribieron todo lo que aconteció en aquellos tiempos, nosotros nos fiamos de sus palabras, de su testimonio. Damos gracias a Dios, porque en Navidad, la luz de la fe sigue viva y operante, por la fuerza del Espíritu, y a través de muchas personas –hombres y mujeres- que sienten y tienen a Dios muy cerca.

Que, nosotros, además de palabra (pura palabra) seamos obra, personas comprometidas con la causa de Jesús. Que allá donde nos vean, quienes nos observen, puedan afirmar: estos cristianos, como Jesús, además de bonitas palabras se muestran tal y cómo son, como hijos de Dios.

Nunca, un Dios sin palabra alguna, dijo e hizo tanto.
* P. Javier Leoz

Nuevo vídeo

Hay un nuevo vídeo subido al blog
de "Pequeñas Semillitas" en internet.
Para verlo tienes que ir al final de esta página.

Agradecimientos
Dicen que en el cielo hay dos oficinas diferentes para tratar lo relativo a las oraciones de las personas en la tierra:
Una es para receptar pedidos de diversas gracias, y allí los muchos ángeles que atienden trabajan intensamente y sin descanso por la cantidad de peticiones que llegan en todo momento.
La otra oficina es para recibir los agradecimientos por las gracias concedidas y en ella hay un par de ángeles aburridos porque prácticamente no les llega ningún mensaje de los hombres desde la tierra para dar gracias...
Desde esta sección de "Pequeñas Semillitas" pretendemos juntar una vez por semana (los domingos) todos los mensajes para la segunda oficina: agradecimientos por favores y gracias concedidas como respuesta a nuestros pedidos de oración.

Desde México nos llega un agradecimiento porque Choly S. ha recobrado a su hijo. En verdad, demos gracias a Dios.

Desde Argentina, Cecilia Claudia quiere agradecer a Dios por todos los favores recibidos en el 2015 y por la Gracia para saber verlos, pues las señales que Dios nos envía hay que poder reconocerlas.

Los cinco minutos de Dios
Enero 3
Por los caminos de Oriente llegan los tres Reyes Magos con su cofre luciente, para traer los regalos.
Al trote de sus camellos salen de Jerusalén y marchan repartiendo por el mundo los juguetes del Niño de Belén.
Rey 1º:
Aquí me tienes, Señor, en tu presencia real;
me llaman el rey Melchor.
Por las tierras de Bagdag
te traigo el oro luciente,
símbolo de caridad;
lo deposito en tus manos,
mientras beso el manto real.
Rey 2º:
Vengo de Arabia feliz,
tierra bendita por Vos,
que da perfumes al hombre
y da incienso para Dios.
Estoy rendido a tus pies,
Niño de extraña bondad,
que en tu corona de Rey
brilla la divinidad.
Rey 3º:
Vengo al trote del camello
por los campos de Etiopía ;
el amor sirvió de escuela
y una estrella fue mi guía.
Desde que salí de Jerusalén,
he pensado en tí, Niño de Belén.
“Vimos su estrella en Oriente y hemos venido a adorarlo” (Mt 2,2)
* P. Alfonso Milagro

Jardinero de Dios
-el más pequeñito de todos-

sábado, 2 de enero de 2016

Pequeñas Semillitas 2896

PEQUEÑAS SEMILLITAS

Año 11 - Número 2896 ~ Sábado 2 de Enero de 2016
Desde la ciudad de Córdoba (Argentina)
Alabado sea Jesucristo…
Mi Señor, Tú eres un Dios bueno, de buena voluntad que siempre tiene sus brazos abiertos y el corazón engrandecido para acoger a todos y cuantos se acerquen a Ti buscando tu paz y tu gracia con la intención de ser mejores. En este momento quiero abrirme al dulce misterio de tu encarnación, y cómo los humildes pastores que se acercaron a Ti y salieron llenos de gozo glorificando tu Santo Nombre, también yo quiero llenarme de tus maravillas y experimentar tu paz, tu santidad, tu realeza y toda tu inmensidad. Quiero ser testigo del milagro de tu amor y descubrir que actúas con poder en mi vida, quiero saberme protegido y amado por tu presencia, que me sostienes y cumples cada una de tus promesas en mí y en los míos. Tú gracia siempre me acompaña en mis luchas y me haces salir victorioso y lleno de júbilo. Mi Dios, mi salvador, aquí me tienes, ven y mira lo profundo de mi corazón y repara todas aquellas grietas que el dolor y el sufrimiento han dejado a su paso. Soy para Ti y quiero vivir para Ti, y para eso quiero que me des fortaleza y valentía para hacer nacer tu rostro en cada situación que viva y en cada obra que realice. Amén. (PdeF)

¡Buenos días!

Oración de Año Nuevo
Te invito a iniciar estos flamantes 366 días de 2016, dejándote maravillar por el don fundamental de la vida que te regala Dios. Sabes que su bondad y su misericordia te acompañan a lo largo de la vida. Sabes que, aunque cruces por oscuras quebradas, no debes temer, porque Dios camina a tu lado y nunca te desampara. Puedes hablarle así:

¿Qué me traerá el año que comienzo?  Lo que tú quieras, Señor. Pero te pido fe, para verte en todo. Esperanza, para no desfallecer. Caridad perfecta en lo que haga, piense y quiera. Dame paciencia y humildad, olvido de mí mismo. Dame, Señor, lo que tú sabes me conviene y yo no sé pedir. Que pueda amarte cada vez más, y hacerte amar de los demás. Que sea yo grande en lo pequeño. Que siempre tenga el corazón alerta, el oído atento, las manos y la mente activas, el pie dispuesto. Derrama, Señor, tu gracia sobre los que quiero. Mi amor abarque el mundo y, aunque yo soy pequeño, sé que todo lo colmas con tu bondad inmensa. Amén.

Hermano/a: entra en este 2016, con un corazón agradecido, y dile al Señor, sencillamente, “Gracias, Padre mío, gracias”. El agradecimiento atrae consigo nuevos beneficios, porque al bienhechor le agrada verse correspondido. Que pases un buen día. Hasta mañana.
* Enviado por el P. Natalio

La Palabra de Dios:
Evangelio de hoy
Éste fue el testimonio de Juan, cuando los judíos enviaron adonde estaba él desde Jerusalén sacerdotes y levitas a preguntarle: «¿Quién eres tú?». El confesó, y no negó; confesó: «Yo no soy el Cristo». Y le preguntaron: «¿Qué, pues? ¿Eres tú Elías?». Él dijo: «No lo soy». «¿Eres tú el profeta?». Respondió: «No». Entonces le dijeron: «¿Quién eres, pues, para que demos respuesta a los que nos han enviado? ¿Qué dices de ti mismo?». Dijo él: «Yo soy voz del que clama en el desierto: Rectificad el camino del Señor, como dijo el profeta Isaías».
Los enviados eran fariseos. Y le preguntaron: «¿Por qué, pues, bautizas, si no eres tú el Cristo ni Elías ni el profeta?». Juan les respondió: «Yo bautizo con agua, pero en medio de vosotros está uno a quien no conocéis, que viene detrás de mí, a quien yo no soy digno de desatarle la correa de su sandalia». Esto ocurrió en Betania, al otro lado del Jordán, donde estaba Juan bautizando. (Jn 1,19-28)

Comentario
Hoy, en el Evangelio de la liturgia eucarística, leemos el testimonio de Juan el Bautista. El texto que precede a estas palabras del Evangelio según san Juan es el prólogo en el que se afirma con claridad: «Y la Palabra se hizo carne, y puso su Morada entre nosotros» (Jn 1,14). Aquello que en el prólogo —a modo de gran obertura— se anuncia, ahora en el Evangelio, paso a paso, se manifiesta. El misterio del Verbo encarnado es misterio de salvación para la humanidad: «La gracia y la verdad nos han llegado por Jesucristo» (Jn 1,17). La salvación nos viene por Jesucristo, y la fe es la respuesta a la manifestación de Cristo.
El misterio de la salvación en Cristo está siempre acompañado por el testimonio. Jesucristo mismo es el «Amén, el Testigo fiel y veraz» (Ap 3,14). Juan Bautista es quien da testimonio, con su misión y mirada de profeta: «En medio de vosotros está uno (…) que viene detrás de mí» (Jn 1,26-27). Y los Apóstoles así entienden la misión: «A este Jesús, Dios le resucitó; de lo cual todos nosotros somos testigos» (Hch 2,32).
La Iglesia toda ella, y por tanto todos sus miembros, tenemos la misión de ser testigos. El testimonio que nosotros traemos al mundo tiene un nombre. El Evangelio es el mismo Jesucristo. Él es la “Buena Nueva”. Y la proclamación del Evangelio a lo largo de todo el mundo hay que entenderla también en clave de testimonio que une inseparablemente el anuncio y la vida. Es conveniente recordar aquellas palabras del papa Pablo VI: «El hombre contemporáneo escucha mejor a quienes dan testimonio que a quienes enseñan (…), o, si escuchan a quienes enseñan, es porque dan testimonio».
* Mons. Romà CASANOVA i Casanova Obispo de Vic (Barcelona, España)

Santoral Católico:
San Basilio Magno y
San Gregorio Nacianceno
Obispos y Doctores de la Iglesia
Basilio nació en Cesarea de Capadocia, hoy Turquía, el año 330, de familia cristiana; hombre de gran cultura y virtud, estuvo viviendo en Palestina y Egipto. Se retiró al desierto con san Gregorio Nacianceno, a quien había conocido de estudiante en Atenas, para llevar vida eremítica, y allí escribió la regla para sus monjes. El año 370 fue elevado a la sede episcopal de su ciudad natal, en la que sucedió a Eusebio de Cesarea. Combatió a los arrianos; escribió excelentes obras teológicas, en particular sobre el Espíritu Santo, y reglas monásticas que rigen aún hoy en muchos monasterios sobre todo del Oriente. Fue gran bienhechor de los pobres. Murió el día 1 de enero del año 379.

Gregorio nació el año 330 junto a Nacianzo (Capadocia), y se desplazó a diversos lugares por razones de estudio: Cesarea de Palestina, Alejandría y Atenas. Siguió a su amigo Basilio en la vida solitaria, pero fue luego ordenado de sacerdote. El año 381 fue elegido obispo de Constantinopla, pero, debido a las divisiones existentes en aquella iglesia, se retiró a Nacianzo donde murió el 25 de enero de 389 ó 390. Fue llamado el teólogo, por la profundidad de su doctrina y el encanto de su elocuencia.

Oración: Señor Dios, que te dignaste instruir a tu Iglesia con la vida y doctrina de san Basilio Magno y san Gregorio Nacianceno, haz que busquemos humildemente tu verdad y la vivamos fielmente en el amor. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.
© Directorio Franciscano     

La frase de hoy

"No debo dejar pasar el primer mes del año
sin llevar a tu alma el saludo de mi alma
y desearle toda clase de bendiciones y de felicidad espiritual"
~ Santo Padre Pío ~

Tema del día:
Año Nuevo… oportunidades nuevas
Paz y bien, ternura y misericordia a cada persona, familia y comunidad con quienes caminamos en esta tierra y en este siglo. Vivimos el ciclo festivo de la Natividad de Jesucristo, tiempo y espacio que favorecen un saludo afectuoso y el deseo de abundantes bendiciones del cielo para cada una de las personas que acompañan y les acompañan en el trajín de cada día.

Cerramos un ciclo de vida para abrir otro nuevo. Terminamos el año 2015 de la era cristiana e iniciamos, con esperanza y con incertidumbres, el año 2016.

¿Nostalgia? ¿Añoranzas? ¿Melancolía? ¿Memoria agradecida? ¿Soñar? ¿Desear? ¿Anhelar? ¿Hacer proyectos? En la vida hay fechas socialmente simbólicas y significativas con diferentes cargas de inspiración, reflexión y compromiso. Ésta es una de ellas. Tiempo propicio para replantearnos valores, actitudes, propósitos y corresponsabilidades.

El año que ha terminado empieza a ser la historia que has y hemos construido junto con tu familia, compañeros, sociedad, Iglesia, gente sin nombre. Tu conciencia es el mejor testigo y juez de decisiones, acciones, omisiones, solidaridad y complicidades, en el bien o en el mal. El veredicto de tu examen de conciencia debe ser base para soñar y proyectar tu futuro. Ojalá que ninguna de tus acciones haya sembrado inhumanidad en tus relaciones con el prójimo y con la casa común.

El año que empieza es otra oportunidad para imaginar el mundo que anhelamos y necesitamos y decidir qué hacer para construirlo. Lo más importante empieza en casa, en familia y se hace en equipo, con generosidad y responsabilidad. Los niños y adolescentes están siendo artífices de una nueva sociedad que todavía no es.

Los adultos podemos aportarles algo, si surge de la esencia humana y de los valores fundamentales, para que ese cometido se logre con la experiencia del pasado y la esperanza de un futuro de dignidad y de paz. La responsabilidad y la tarea son de todos.

El Papa Francisco, en su mensaje del 1 de enero, Jornada Mundial de la Paz 2016, nos invita a hacernos corresponsables en la lucha contra todas las formas de indiferencia que hay en nuestra casa común. Nos dice, con convicción y claridad, que sólo venciendo la indiferencia vamos a conquistar la paz. Nos recuerda que Dios no es indiferente, que a Dios le importa la humanidad, que Dios no nos abandona.

Al terminar un año e iniciar otro pensemos en aportar nuestros dones para que el año 2016 sea el mejor año de la historia. Tu iniciativa y entrega significan un destello de esperanza para hacer más habitable este mundo y contrarrestar la barbarie que nos acecha de diferentes maneras. Con generosidad y espíritu de colaboración, con imaginación y audacia, podemos darle un contenido esperanzador al año que iniciamos.

El futuro que queremos está en la providencia de Dios y en nuestras manos si las llenamos de misericordia, inteligencia y audacia.

Que Dios nos bendiga y nos guarde. Que haga brillar su rostro misericordioso sobre nuestros proyectos. Que nos conceda la paz.

Un abrazo fraterno de aprecio y solidaridad en estos días de soñar en grande y de propósitos especiales. Con mis mejores deseos de abundantes bendiciones de misericordia y de paz.
†Sigifredo Noriega
Obispo de/en Zacatecas
Fuente: “Nuestra edad”

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Los cinco minutos de Dios
Enero 2
Los niños y los adultos ya vamos soñando con los Reyes Magos; los niños por los Reyes, y los adultos porque añoramos nuestra niñez.
¡Es que resulta hermoso volver a soñar con sueños de niño!
Llega un rey de barba blanca y otro de barba de trigo; llega un rey de cara negra: los tres van buscando un Niño.
Montan en tres camellos, que por curvas y caminos los llevan en sus jorobas: los tres van buscando un Niño.
Pasan ciudades con torres, donde hay chiquitos dormidos, y cruzan campos de sombras: los tres van buscando un Niño.
Vienen de palacios de oro estos tres reyes magníficos, montados en dromedarios: los tres van buscando a un Niño.
Este tiene un manto rojo y aquel un manto amarillo, un manto azul el tercero: ya lo encontraron al Niño.
Baltazar le ofrece mirra y Melchor presenta el oro; Gaspar ofrece el incienso: a los tres sonríe el Niño.
También los adultos debemos ofrecer nuestros obsequios al Señor; pero debemos hacerlo con corazón de niño. “Encontraron al niño con María, su madre, y postrándose le rindieron homenaje; luego abrieron sus cofres, y le ofrecieron dones: oro, incienso y mirra” (Mt 2,11)
* P. Alfonso Milagro

Jardinero de Dios
-el más pequeñito de todos-

viernes, 1 de enero de 2016

Pequeñas Semillitas 2895

PEQUEÑAS SEMILLITAS

Año 11 - Número 2895 ~ Viernes 1° de Enero de 2016
Desde la ciudad de Córdoba (Argentina)
Alabado sea Jesucristo…
Por gracia de Dios estamos comenzando el undécimo año calendario de existencia de “Pequeñas Semillitas”, contando siempre con la ayuda de nuestro especial “equipo de redacción” integrado por Jesús, Nuestra Señora de Lourdes, San José y San Juan Pablo II, seguros de que con su celestial ayuda podremos seguir sembrando estas semillitas en el corazón de los miles de lectores a los que llegan cada día en todo el mundo.
Doy gracias a Dios porque a pesar de mis miserias y pecados, me permite ser el sembrador de estas semillas. Y por cierto, gracias también a los lectores, que cada año aumentan más, y que son los destinatarios de este sencillo apostolado laico y quienes me dan fuerzas con su permanente respuesta para seguir adelante con esta siembra de la Palabra de Jesús que habrá de continuar por todo el tiempo que el Señor quiera.
Comenzamos un nuevo año que seguramente será duro e intenso para todos, y vienen a mi memoria estas palabras que alguien dijo: "Si quieres un año de prosperidad, siembra trigo. Si quieres diez años de prosperidad, siembra árboles frutales. Si quieres una vida de prosperidad, siembra amigos."
Y en eso estamos....  A partir de hoy -con la bendición de Dios- comenzamos otro año de siembra.

¡Buenos días!

Te deseo un año feliz
Al comenzar un nuevo año te deseo doce meses de crecimiento. La superación personal comienza con el conocimiento de ti mismo: tus fortalezas y tus debilidades. Sé sincero contigo mismo, no confundas lo que te gustaría ser, con lo que realmente eres. Crecer supone repetición de actos en la dirección correcta. Colabora con tu voluntad y esfuerzo. Dios ayuda al valiente.

Te deseo que este año tengas suficiente felicidad para mantenerte dulce; suficientes problemas para mantenerte fuerte; suficientes penas para mantenerte humano; suficiente esperanza para mantenerte feliz; suficientes fracasos para mantenerte humilde; suficientes éxitos para mantenerte sereno; suficientes amigos para recibir consuelo; suficientes entradas para cubrir tus necesidades; suficiente entusiasmo para enfrentar las dificultades; suficiente confianza en ti mismo para no caer en depresiones; suficiente determinación y valor para hacer que este año sea el mejor de tu vida.

Tu crecimiento personal depende de los hábitos buenos que vas incorporando a tu vida. Uno de éstos es la actitud de formación permanente, superándote de día en día, porque “crecer es un aprendizaje constante y culmina cuando nos retiramos de esta fiesta que es la vida”. El Señor te acompañe con su bondadosa bendición.
* Enviado por el P. Natalio

La Palabra de Dios:
Evangelio de hoy
En aquel tiempo, los pastores fueron a toda prisa, y encontraron a María y a José, y al Niño acostado en el pesebre. Al verlo, dieron a conocer lo que les habían dicho acerca de aquel Niño; y todos los que lo oyeron se maravillaban de lo que los pastores les decían. María, por su parte, guardaba todas estas cosas, y las meditaba en su corazón. Los pastores se volvieron glorificando y alabando a Dios por todo lo que habían oído y visto, conforme a lo que se les había dicho. Cuando se cumplieron los ocho días para circuncidarle, se le dio el nombre de Jesús, el que le dio el ángel antes de ser concebido en el seno. (Lc 2,16-21)

Comentario
Hoy, la Iglesia contempla agradecida la maternidad de la Madre de Dios, modelo de su propia maternidad para con todos nosotros. Lucas nos presenta el “encuentro” de los pastores “con el Niño”, el cual está acompañado de María, su Madre, y de José. La discreta presencia de José sugiere la importante misión de ser custodio del gran misterio del Hijo de Dios. Todos juntos, pastores, María y José, «con el Niño acostado en el pesebre» (Lc 2,16) son como una imagen preciosa de la Iglesia en adoración.
“El pesebre”: Jesús ya está ahí puesto, en una velada alusión a la Eucaristía. ¡Es María quien lo ha puesto! Lucas habla de un “encuentro”, de un encuentro de los pastores con Jesús. En efecto, sin la experiencia de un “encuentro” personal con el Señor no se da la fe. Sólo este “encuentro”, el cual ha comportado un “ver con los propios ojos”, y en cierta manera un “tocar”, hace capaces a los pastores de llegar a ser testigos de la Buena Nueva, verdaderos evangelizadores que pueden dar «a conocer lo que les habían dicho acerca de aquel Niño» (Lc 2,17).
Se nos señala aquí un primer fruto del “encuentro” con Cristo: «Todos los que lo oyeron se maravillaban» (Lc 2,18). Hemos de pedir la gracia de saber suscitar este “maravillamiento”, esta admiración en aquellos a quienes anunciamos el Evangelio.
Hay todavía un segundo fruto de este encuentro: «Los pastores se volvieron glorificando y alabando a Dios por todo lo que habían oído y visto» (Lc 2,20). La adoración del Niño les llena el corazón de entusiasmo por comunicar lo que han visto y oído, y la comunicación de lo que han visto y oído los conduce hasta la plegaria de alabanza y de acción de gracias, a la glorificación del Señor.
María, maestra de contemplación —«guardaba todas estas cosas, y las meditaba en su corazón» (Lc 2,19)— nos da Jesús, cuyo nombre significa “Dios salva”. Su nombre es también nuestra Paz. ¡Acojamos en el corazón este sagrado y dulcísimo Nombre y tengámoslo frecuentemente en nuestros labios!
Rev. D. Manel VALLS i Serra (Barcelona, España)

Santoral Católico:
Santa María Madre de Dios
La Iglesia celebra con toda solemnidad el misterio de la maternidad divina de la Virgen el día 1 de enero, fecha en que también se conmemora lo que nos recuerda el evangelio de San Lucas: al cumplirse los ocho días del Nacimiento del Niño, lo circuncidaron y le pusieron por nombre Jesús. La fiesta de hoy está destinada a celebrar la parte que tuvo María en el misterio de la salvación y a exaltar la singular dignidad de que goza la madre de Jesús, Dios y hombre. «San Francisco de Asís -dice San Buenaventura- amaba con indecible afecto a la Madre del Señor Jesús, por ser ella la que ha convertido en hermano nuestro al Señor de la majestad».
Oración: Dios y Señor nuestro, que por la maternidad virginal de María entregaste a los hombres los bienes de la salvación, concédenos experimentar la intercesión de aquella de quien hemos recibido a tu Hijo Jesucristo, el autor de la vida. Él, que vive y reina por los siglos de los siglos.
© Directorio Franciscano    

Palabras del Papa Francisco
"Agradezco a cuantos me han mostrado su cercanía espiritual y me han expresado sus felicitaciones para la Navidad y el Año Nuevo. Yo también de corazón les deseo a todos, a sus familias, en especial a los que se sienten solos, que en la fe puedan experimentar profundamente la presencia del recién nacido Hijo de Dios en sus vidas y gozar su amor, su paz y su alegría ¡Feliz Año Nuevo!"

Tema del día:
Celebraciones de hoy
Hoy tenemos varias celebraciones: comienza el nuevo año, pero sobre todo es una gran fiesta de la Virgen como Madre de Dios y es la octava de Navidad y la circuncisión de Jesús e imposición de su nombre. También es la Jornada Mundial sobre la Paz.

1. Comienza el nuevo año. Esto no es una celebración litúrgica, sino algo sólo convencional en el calendario civil. En otras civilizaciones o culturas comienza el año en otras fechas. Lo nuestro del 1 de Enero viene de una costumbre romana en que comenzaban a regir los cónsules. Pero es una ocasión y una oportunidad para pensar que el tiempo pasa y que debemos hacer realidad lo de: “año nuevo, vida nueva”. El tiempo no es algo fijo, nosotros pasamos por él y ya no lo podemos recuperar, sólo podemos aprovechar mejor el que va a venir. Este es un tiempo de bendición, como comenzamos en la primera lectura de la misa. Pero no sólo queremos que Dios nos bendiga. Todos debemos ser bendición para los demás y para el mundo. Por eso aprovechemos el comienzo de un nuevo año para una mayor limpieza de nuestras culpas y un hermoso deseo de aprovechar esta oportunidad que nos da Dios.

2. Celebramos sobre todo la solemnidad de María Madre de Dios. Es el mayor título que un ser creado puede tener. Ha habido muchos que dicen ser impropio de María llevar ese nombre porque a Dios nadie lo ha hecho. En parte tienen razón; pero María es la madre de Jesús y, como Jesús, además de hombre, es Dios, a su madre la podemos llamar Madre de Dios. Así lo entendieron los obispos reunidos en Éfeso en el año 431. Y desde entonces así la proclamamos, señalando la unión tan profunda con su Hijo “en las penas y alegrías”, y también en la redención y en las gracias que Dios nos va dando. Por eso es también nuestra madre espiritual y madre de la Iglesia. En este día nos alegramos por las maravillas que Dios ha hecho en su Madre. Ella, aun colmada de dones, siguió siendo libre y cooperó generosamente. Si María es nuestra madre, la contemos nuestros problemas y pidamos su ayuda para superarlos; pero sobre todo hagamos en este nuevo año lo que gustaría a nuestra madre del cielo.

3. A los ocho días circuncidaron a Jesús. A nosotros nos puede decir muy poco; pero era muy importante para los israelitas: era el día de la entrada y aceptación legal en la comunidad de Israel y de hacerse responsable de la carga que supone la ley. Era como otro nacimiento. Nacer es comenzar y, en cierto sentido, nacemos varias veces. Hasta en lo material, cuando alguno se ha salvado de un gran accidente, dice que ha vuelto a nacer. También puede decirse cuando comienza una vida social muy diferente, como era la circuncisión para los israelitas. Y mucho más nacemos nosotros cuando comenzamos una vida de gracia, como es el bautismo.  Y así como para nacer a la vida del cuerpo se necesita ayuda externa, así es para la circuncisión y el bautismo.
El nombre de Jesús se lo puso el mismo Dios. Así el ángel se lo dijo a María y a José. Los israelitas daban mucha importancia al significado, y Jesús significa “Dios salva”. Debemos poner mucho amor y confianza al pronunciar este bendito nombre.

4. Jornada Mundial de la Paz. Así se llama este día desde 1967. Todos los años el papa nos da un mensaje especial sobre la paz. El año pasado cuyo tema era: “No esclavos sino hermanos”, terminaba el papa Francisco diciendo que mucho de la esclavitud sucedía por la indiferencia de muchos hermanos. Para esta jornada de 2016 ha seguido con esta idea y ha puesto como lema: “Vence la indiferencia y conquista la paz”. Nos dice que en el mundo hay muchos males que van contra la paz, como es el fundamentalismo, por tomar mal la religión, hay persecuciones, violaciones de la libertad, crimen organizado y guerras, etc. Ante tantos males existe una gran indiferencia en muchas personas. La paz es un bien difícil, que debe ser conquistado por muchos, si colaboramos para esta gran empresa. Que María, madre de Dios y madre nuestra nos ayude a conseguir la paz. 
* P. Silverio Velasco

Oración por la Patria
 
Jesucristo, Señor de la historia, te necesitamos.
Nos sentimos heridos y agobiados.
Precisamos tu alivio y fortaleza.
Queremos ser nación, una nación cuya identidad
sea la pasión por la verdad y el compromiso por el bien común.
Danos la valentía de la libertad de los hijos de Dios
para amar a todos sin excluir a nadie,
privilegiando a los pobres y perdonando a los que nos ofenden,
aborreciendo el odio y construyendo la paz.
Concédenos la sabiduría del diálogo
y la alegría de la esperanza que no defrauda.
Tú nos convocas. Aquí estamos, Señor,
cercanos a María, que desde Luján nos dice:
¡Argentina! ¡Canta y camina!
Jesucristo, Señor de la historia, te necesitamos.
Amén.

Los cinco minutos de Dios
Enero1
Todos nos felicitamos hoy, deseándonos: "¡Feliz Año Nuevo!". Y somos sinceros al hacerlo.
Y también solemos repetir la conocida frase: "¡Año nuevo, vida nueva!".
Un nuevo año supone para cada uno de nosotros una nueva posibilidad de mejoramiento, de perfección, de propia superación. No te contentes con ser este nuevo año como fuiste el año pasado. No; no te digo que el año pasado fuiste malo; pero es verdad que en este nuevo año tienes que ser mejor.
Porque si fue bueno que el año pasado no hayas sido malo; sería muy malo si este año no fueras mejor. Es la ley del progreso, que es ley propia de todo ser viviente. Así como vas adelantando en todo, en edad, en conocimientos, en experiencia... también debes ir creciendo en tu espíritu.
Feliz Año Nuevo, pues, te deseo, con esa felicidad que es fruto del esfuerzo diario por superarse en cada uno de los actos.
La gracia, además de consciente, tiene que ser en ti “creciente”; ha de ir aumentando cada vez más. Sigue el ejemplo de Jesús, que “iba creciendo y se fortalecía, lleno de sabiduría, y a gracia de Dios estaba con él” (Lc 2,40)
* P. Alfonso Milagro

Jardinero de Dios
-el más pequeñito de todos-