lunes, 29 de enero de 2024

Pequeñas Semillitas 5535

PEQUEÑAS SEMILLITAS
 
Año 19 - Número 5535 ~ Lunes 29 de Enero de 2024
Desde la ciudad de Córdoba (Argentina)
¡Alabado sea Jesucristo!
El alma, como los animales y las plantas, necesita aire. ¿Cuentan nuestras vidas con el suficiente espacio vacío como para alimentar nuestro espíritu? Al vivir en ciudades y estar inmersos en redes de trabajo, amistades y proyectos, en ocasiones descuidamos nuestra necesidad de detenernos y mirar.
Tal necesidad es bastante específica: estar en la naturaleza, con un clima agradable y sin demasiadas cosas que hacer. Que el mundo siga su marcha sin nosotros durante un tiempo. Que las cosas pasen frente a nuestros ojos: las nubes, los botes o la ondulante hierba.
¡Bendita inactividad! ¡Bendita falta de atención! Cuando retomamos nuestro rumbo nos sentimos más frescos gracias a ese interludio de pasividad. Recordemos la receta y démonos un tiempo para detenernos y mirar.
Si no me tomo el tiempo, éste me tomará a mí. Mejor que la decisión sea mía.
 
La Palabra de Dios
Lecturas del día
Primera Lectura: 2 Sm 15, 13-14. 30; 16, 5-13
 
Salmo: Sal 3, 2-3. 4-5. 6-7
 
Santo Evangelio: Mc 5,1-20
En aquel tiempo, Jesús y sus discípulos llegaron al otro lado del mar, a la región de los gerasenos. Apenas saltó de la barca, vino a su encuentro, de entre los sepulcros, un hombre con espíritu inmundo que moraba en los sepulcros y a quien nadie podía ya tenerle atado ni siquiera con cadenas, pues muchas veces le habían atado con grillos y cadenas, pero él había roto las cadenas y destrozado los grillos, y nadie podía dominarle. Y siempre, noche y día, andaba entre los sepulcros y por los montes, dando gritos e hiriéndose con piedras. Al ver de lejos a Jesús, corrió y se postró ante Él y gritó con gran voz: «¿Qué tengo yo contigo, Jesús, Hijo de Dios Altísimo? Te conjuro por Dios que no me atormentes». Es que Él le había dicho: «Espíritu inmundo, sal de este hombre». Y le preguntó: «¿Cuál es tu nombre?». Le contesta: «Mi nombre es Legión, porque somos muchos». Y le suplicaba con insistencia que no los echara fuera de la región.
Había allí una gran piara de puercos que pacían al pie del monte; y le suplicaron: «Envíanos a los puercos para que entremos en ellos». Y se lo permitió. Entonces los espíritus inmundos salieron y entraron en los puercos, y la piara -unos dos mil- se arrojó al mar de lo alto del precipicio y se fueron ahogando en el mar. Los porqueros huyeron y lo contaron por la ciudad y por las aldeas; y salió la gente a ver qué era lo que había ocurrido. Llegan donde Jesús y ven al endemoniado, al que había tenido la Legión, sentado, vestido y en su sano juicio, y se llenaron de temor. Los que lo habían visto les contaron lo ocurrido al endemoniado y lo de los puercos. Entonces comenzaron a rogarle que se alejara de su término.
Y al subir a la barca, el que había estado endemoniado le pedía estar con Él. Pero no se lo concedió, sino que le dijo: «Vete a tu casa, donde los tuyos, y cuéntales lo que el Señor ha hecho contigo y que ha tenido compasión de ti». Él se fue y empezó a proclamar por la Decápolis todo lo que Jesús había hecho con él, y todos quedaban maravillados.
 
Comentario:
Hoy encontramos un fragmento del Evangelio que puede provocar la sonrisa a más de uno. Imaginarse unos dos mil puercos precipitándose monte abajo, no deja de ser una imagen un poco cómica. Pero la verdad es que a aquellos porqueros no les hizo ninguna gracia, se enfadaron mucho y le pidieron a Jesús que se marchara de su territorio.
La actitud de los porqueros, aunque humanamente podría parecer lógica, no deja de ser francamente recriminable: preferirían haber salvado sus cerdos antes que la curación del endemoniado. Es decir, antes los bienes materiales, que nos proporcionan dinero y bienestar, que la vida en dignidad de un hombre que no es de los “nuestros”. Porque el que estaba poseído por un espíritu maligno sólo era una persona que «siempre, noche y día, andaba entre los sepulcros y por los montes, dando gritos e hiriéndose con piedras» (Mc 5,5).
Nosotros tenemos muchas veces este peligro de aferrarnos a aquello que es nuestro, y desesperarnos cuando perdemos aquello que sólo es material. Así, por ejemplo, el campesino se desespera cuando pierde una cosecha incluso cuando la tiene asegurada, o el jugador de bolsa hace lo mismo cuando sus acciones pierden parte de su valor. En cambio, muy pocos se desesperan viendo el hambre o la precariedad de tantos seres humanos, algunos de los cuales viven a nuestro lado.
Jesús siempre puso por delante a las personas, incluso antes que las leyes y los poderosos de su tiempo. Pero nosotros, demasiadas veces, pensamos sólo en nosotros mismos y en aquello que creemos que nos procura felicidad, aunque el egoísmo nunca trae felicidad. Como diría el obispo brasileño Helder Cámara: «El egoísmo es la fuente más infalible de infelicidad para uno mismo y para los que le rodean».
* Rev. D. Ramon Octavi SÁNCHEZ i Valero (Viladecans, Barcelona, España) © Textos de Evangeli net 
 
Santoral Católico:
San Sulpicio Severo
Fue obispo de Bourges, en Aquitania (hoy Francia), y senador de las Galias. San Gregorio de Tours lo alabó por su sabiduría, su celo pastoral y su diligencia en restaurar la disciplina. Murió en su sede episcopal el año 591.
Para más información hacer clic acá.
(Directorio Franciscano – Catholic.net)
 
Pensamiento del día
«La vida es hermosa, desde luego, pero no porque sea fácil. Y todo nuestro esfuerzo debería estar en descubrir que no deja de ser hermosa porque sea difícil.»
(JOSÉ LUIS MARTÍN DESCALZO)
 
Tema del día:
Cansado de los demás
Señor, cómo me cansan todos. Cómo me cansan éstos que Tú me has dado como hermanos.
 
Mis hermanos… No son siempre simpáticos. Y sobre todo, son distintos. Y esto es, con mucho, lo más duro.
 
Distintos, todo distintos, imponiéndome cada uno algo particular, algo singular, que me molesta, me desorienta o me hiere.
 
Cada uno me impone algo que he de admitir. Y no es tan fácil admitir que los otros… sean de otra manera.
 
Cada uno me impone algo que he de comprender. Y no siempre me apetece, Señor, es pesado.
 
Cada uno me impone algo que he de amar. Que tengo que meter en mí tal como está. Aun cuando me sea costoso, irritante, absurdo. Es pesado, Señor, amar a mis hermanos.
 
Yo tengo deseos, a veces, de reducir más el círculo íntimo de un pequeño grupo de amigos a quienes comprendo sin dificultad, que conozco muy bien, cuya presencia mantiene siempre el mismo calor de simpatía, la misma paz confiada –iba a decir– confortable.
 
Pero a todos los demás, ¡oh Señor!  cuánto me cuesta acogerlos.
 
Señor, que nunca me cierre a los demás. Que al marcharme y volver en paz a mi propio ambiente, donde no hay sitio para ellos, nunca diga. “No los comprendo”.
 
Que jamás ponga sobre el otro una etiqueta de museo, una ficha de información: “Fulano es así o asá”. Oh Señor, guárdame de clasificar a mis hermanos.
 
Ayúdame más bien a reconocer en el rostro de cada uno los trazos borrados de cuando fue niño. Entonces, sólo entonces, Señor, “comprender”.
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(Texto de Lucien Jerphagnon - Imagen de Frases.net)
 
Meditaciones de “Pequeñas Semillitas”
Sor Cecilia, religiosa romana y contemporánea de Domingo, relató una visión de Santo Domingo que atestigua la protección especial de la Virgen María sobre la Orden de los Predicadores.
Una noche, después de largas oraciones en la iglesia desierta, Santo Domingo caminó hasta el fondo del dormitorio de los Hermanos para continuar su oración. En ese momento tres señoras se acercaron. La más hermosa y digna llevaba un jarrón valioso. Una de sus compañeras le entregó un rociador, con el cual él bendijo a cada uno de los Hermanos que dormían, marcando sobre ellos la señal de la cruz. Domingo le pregunta, entonces, a la señora su nombre: -"Yo soy la que invocas todas las noches, y cuando dices:" Oh, tú nuestra Abogada "(palabras de la Salve Regina), me prosterno ante mi Hijo para que preserve tu orden -contestó la Virgen.
La Virgen María está sentada a la diestra de Dios. Religiosos de todas las órdenes contemplan al Señor y a su Madre, pero no están los Predicadores. Domingo llora amargamente. María y su Hijo le preguntan las razones de su tristeza. -¿Miras tu orden? Jesús le pregunta. -Sí, señor -respondió Domingo temblando-. Entonces, el Señor poniendo su mano sobre el hombro de la Virgen, se dirige a Domingo: le he confiado tu orden a mi Madre.
La Virgen abre su capa y, protegido entre sus pliegues, Domingo ve una multitud de sus Hermanos. La Madre del Verbo es también la Madre de los Predicadores.
(Un minuto con María)
 
Pedidos de oración
🙏 Pedimos oración por la Santa Iglesia Católica; por el Papa Francisco, por los obispos, sacerdotes, diáconos, seminaristas, monjas, religiosas, novicias, catequistas y todos los que componemos el cuerpo místico de Cristo; por la unión de los cristianos para que seamos uno, así como Dios Padre y nuestro Señor Jesucristo son Uno junto con el Espíritu Santo; por las misiones; por el triunfo del Sagrado Corazón de Jesús y del Inmaculado Corazón de María; por la conversión de todos los pueblos; por la PAZ en el mundo; por el fin de los ataques a la Iglesia Católica en Nicaragua, por los cristianos perseguidos y martirizados en Medio Oriente, África (Nigeria), y en otros lugares; por nuestros hermanos sufrientes por diversos motivos especialmente por las enfermedades, el abandono, la carencia de afecto, la falta de trabajo, el hambre y la pobreza; por los niños con cáncer y otras patologías graves; por los jóvenes, especialmente los que han caído en las drogas o cualquier tipo de adicción, por las víctimas de trata, por el drama de los refugiados del Mediterráneo; por los presos políticos y la falta de libertad en muchos países del mundo; por todos nuestros hermanos de diversos países sometidos a dictaduras que se ven forzados a emigrar en busca de mejores horizontes en otras tierras;  por las víctimas de catástrofes naturales; por la unión de las familias, por lo no nacidos, por la fidelidad de los matrimonios y por más inclinación de los jóvenes hacia este sacramento; por el aumento de las vocaciones sacerdotales y religiosas; y por las Benditas Almas del Purgatorio. Para lectores argentinos, pedimos especial oración por la recuperación de la República Argentina en el marco de la democracia, la justicia y la honestidad de los gobernantes.
 
🙏 Pedimos oración para el señor Fernando Federico R., de Córdoba, Argentina, de algo menos de 50 años de edad, padre adoptivo de dos niños pequeños, persona muy querida por sus acciones solidarias. Padece una afección oncológica y rogamos a la Santísima Virgen de Lourdes que sea mediadora ante Jesús pidiendo la gracia de su sanación.
 
🙏 Pedimos oración para el joven Santi P., de 25 años de edad, del interior de la provincia de Córdoba, Argentina, que está hospitalizado por un cuadro renal agudo. Invocamos para él la intercesión del Santo Cura Brochero para que pida a Jesús por su pronta recuperación.
 
🙏 Continuamos unidos en oración por medio del rezo del Santo Rosario poniendo en Manos de Nuestra Madre Bendita todas nuestras preocupaciones, alegrías y necesidades y pidiéndole a Ella paz para el mundo. Al rezar por la paz, rezamos por todo, por la paz en el mundo, en los corazones, porque la violencia sea desterrada, por la paz para los niños que están en peligro de ser abortados. Paz para los jóvenes que no encuentran el camino, paz para los deprimidos. Paz para los que no han tenido la dicha de conocer al Amor. En fin, rezamos por la paz, y sigamos haciéndolo.
Tú quisiste, Señor, que tu hijo unigénito soportara nuestras debilidades, para poner de manifiesto el valor de la enfermedad y la paciencia. Escucha las plegarias que te dirigimos por nuestros hermanos enfermos y conceda a cuantos se hallan sometidos al dolor, la aflicción o la enfermedad, la gracia de sentirse elegidos entre aquellos que tu hijo ha llamado dichosos, y de saberse unidos a la pasión de Cristo para la redención del mundo. Te lo pedimos por Cristo nuestro Señor. Amén.
 
Extractos de cartas del Padre Pío
(Recopilación: P. Gianluigi Pasquale en “365 días con el Padre Pío”)
29 de enero
Ten esto siempre grabado en tu mente: que los hijos de Israel estuvieron durante cuarenta años en el desierto antes de llegar a la tierra prometida, si bien, para este viaje, habrían sido más que suficientes seis semanas. Pero no les fue permitido investigar por qué Dios los conducía por caminos tortuosos y ásperos; y todos aquellos que se rebelaron, murieron antes de llegar a ella. El mismo Moisés, que era gran amigo de Dios, murió en la frontera de la tierra prometida, y sólo la vio de lejos, sin poder gozarla. No te fijes mucho en el camino que pisas; ten los ojos siempre fijos en el que te guía y en la patria celeste hacia la que Él te conduce. ¿Por qué preocuparte sobre si será por los desiertos o por los campos que tú alcanzarás la meta, con tal de que Dios esté siempre contigo y tú llegues a la posesión de la bienaventurada eternidad? Créeme, mi buena hijita; desea también lo que me has manifestado; pero que todo lo hagas con calma; y sé paciente al esperar las misericordias del Señor.
(6 de diciembre de 1917, a Antonietta Vona, Ep. III, 828)
 
FELIPE
-Jardinero de Dios-
(el más pequeñito de todos)
 
 
 
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domingo, 28 de enero de 2024

Pequeñas Semillitas 5534

PEQUEÑAS SEMILLITAS
 
Año 19 - Número 5534 ~ Domingo 28 de Enero de 2024
Desde la ciudad de Córdoba (Argentina)
¡Alabado sea Jesucristo!
El evangelista Marcos nos pinta una jornada tipo de Jesús en Cafarnaúm, aludiendo a las cuatro acciones características de su ministerio, de la mañana a la noche: enseñar, liberar, curar y orar. Jesús hizo milagros saltándose las leyes de la naturaleza y la fuerza del poder diabólico, así asombraba a quienes quería evangelizar para que le creyeran. Cada gesto de Jesús tiene un significado espiritual, pues no actúa para halagar a la multitud sino para mostrar la acción salvadora de Dios en medio de la historia.
Jesús sorprende a sus interlocutores para que acaben asombrados y entiendan que les habla con autoridad. Él mismo va por delante y vive lo que enseña. Se trata de que el espectador acepte libremente sus palabras y le obedezca. Con este gesto de expulsar los espíritus inmundos queda claro que Jesús se opone al mal, al diablo, y eso habrán de hacer sus seguidores.
 
La Palabra de Dios
Lecturas del día
Primera Lectura: Dt 18, 15-20
 
Salmo: Sal 94, 1-2. 6-7. 8-9
 
Segunda Lectura: 1 Cor 7, 32-35
 
Santo Evangelio: Mc 1,21-28
En aquel tiempo, Jesús y sus discípulos llegaron a Cafarnaúm. Al llegar el sábado entró en la sinagoga y se puso a enseñar. Y quedaban asombrados de su doctrina, porque les enseñaba como quien tiene autoridad, y no como los escribas. Había precisamente en su sinagoga un hombre poseído por un espíritu inmundo, que se puso a gritar: «¿Qué tenemos nosotros contigo, Jesús de Nazaret? ¿Has venido a destruirnos? Sé quién eres tú: el Santo de Dios». Jesús, entonces, le conminó diciendo: «Cállate y sal de él». Y agitándole violentamente el espíritu inmundo, dio un fuerte grito y salió de él. Todos quedaron pasmados de tal manera que se preguntaban unos a otros: «¿Qué es esto? ¡Una doctrina nueva, expuesta con autoridad! Manda hasta a los espíritus inmundos y le obedecen». Bien pronto su fama se extendió por todas partes, en toda la región de Galilea.
 
Comentario:
Hoy, Cristo nos dirige su enérgico grito, sin dudas y con autoridad: «Cállate y sal de él» (Mc 1,25). Lo dice a los espíritus malignos que viven en nosotros y que no nos dejan ser libres, tal y como Dios nos ha creado y deseado.
Si te has fijado, los fundadores de las órdenes religiosas, la primera norma que ponen cuando establecen la vida comunitaria, es la del silencio: en una casa donde se tenga que rezar, ha de reinar el silencio y la contemplación. Como reza el adagio: «El bien no hace ruido; el ruido no hace bien». Por esto, Cristo ordena a aquel espíritu maligno que calle, porque su obligación es rendirse ante quien es la Palabra, que «se hizo carne, y puso su morada entre nosotros» (Jn 1,14).
Pero es cierto que con la admiración que sentimos ante el Señor, se puede mezclar también un sentimiento de suficiencia, de tal manera que lleguemos a pensar tal como san Agustín decía en las propias confesiones: «Señor, hazme casto, pero todavía no». Y es que la tentación es la de dejar para más tarde la propia conversión, porque ahora no encaja con los propios planes personales.
La llamada al seguimiento radical de Jesucristo, es para el aquí y ahora, para hacer posible su Reino, que se abre paso con dificultad entre nosotros. Él conoce nuestra tibieza, sabe que no nos gastamos decididamente en la opción por el Evangelio, sino que queremos contemporizar, ir tirando, ir viviendo, sin estridencias y sin prisa.
El mal no puede convivir con el bien. La vida santa no permite el pecado. «Nadie puede servir a dos señores; porque aborrecerá a uno y amará al otro» (Mt 6,24), dice Jesucristo. Refugiémonos en el árbol santo de la Cruz y que su sombra se proyecte sobre nuestra vida, y dejemos que sea Él quien nos conforte, nos haga entender el porqué de nuestra existencia y nos conceda una vida digna de Hijos de Dios.
* Rev. D. Jordi CASTELLET i Sala (Vic, Barcelona, España) © Textos de Evangeli net 
 
Santoral Católico:
Santo Tomás de Aquino
NOTA: Los domingos no se contempla el santoral porque es el Día del Señor.  Sólo en casos excepcionales (como hoy) se menciona algún gran santo.

Doctor de la Iglesia con el título de Doctor Angélico. Nació alrededor del año 1225, hijo de los condes de Aquino, en Roccasecca (Italia). Estudió en el monasterio de Montecasino y más tarde en Nápoles, donde conoció a los dominicos e ingresó en su Orden. Completó sus estudios en Colonia bajo la dirección de san Alberto Magno. Ya ordenado de sacerdote, marchó a la Universidad de París. Escribió muchas obras de filosofía y teología y ejerció también el profesorado, contribuyendo grandemente al desarrollo y sistematización de las ciencias eclesiásticas en su Orden y en la Iglesia. Su obra más conocida es la Suma Teológica. Decía: «Más he aprendido orando ante el crucifijo que de los libros». Después residió, como teólogo y maestro, en Nápoles, en Orvieto junto al Papa, en Roma, en París y una vez más en Nápoles. Cuando se dirigía al Concilio de Lyon, al que había sido invitado por el Papa, murió en Fossanova el 7 de marzo de 1274. Su fiesta se celebra el 28 de enero, día en que su cuerpo fue trasladado a Toulouse en 1369.
Oración: Oh Dios, que hiciste de santo Tomás de Aquino un varón preclaro por su anhelo de santidad y por su dedicación a las ciencias sagradas, concédenos entender lo que él enseñó e imitar el ejemplo que nos dejó en su vida. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.
Para más información hacer clic acá.
(Directorio Franciscano – ACI Prensa – Catholic.net)
 
Pensamientos de
Santo Tomás de Aquino
«La fe se refiere a las cosas que no se ven, y la esperanza a las cosas que no están al alcance de la mano.»
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«Del mismo modo que es mejor iluminar que solamente brillar, asimismo es más grande dar a los demás las cosas contempladas que solamente contemplarlas.»
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«La fe se refiere a las cosas que no se ven, y la esperanza a las cosas que no están al alcance de la mano. Para alguien que tiene fe, no es necesaria ninguna explicación. Para aquel sin fe, no hay explicación posible.»  
 
Predicación del Evangelio:
Enseñar con autoridad
Jesús el día de sábado como todo buen israelita, va a la sinagoga. Ahora, por tener 30 años, además de leer, podía comentar lo leído. Jesús habla y enseguida se da cuenta la gente que no explica como lo hacían los escribas y letrados. Se maravillan de su doctrina. Esta puede ser nuestra primera reflexión hoy: el asombro de la gente ante la predicación de Jesús.
 
Dice un autor: “Un cristianismo convencional es el producto de una generación que ha perdido la capacidad de asombrarse ante el Evangelio”. En realidad el evangelio pasa casi siempre “sin pena ni gloria”. La mayoría de la gente no conecta con el evangelio y por eso no se asombra. Quizá sea porque los que lo enseñan lo hacen al estilo de los escribas y letrados y no al estilo de Jesucristo.
 
¿Y cómo enseñaban los letrados? Pues lo hacían por oficio, repetían lo que ellos habían aprendido antes. Ellos predicaban sobre todo la letra de la ley, mas se olvidaban del espíritu. Jesús enseñaba con autoridad, que no es lo mismo que enseñar autoritariamente.
 
Era como una lámpara que da luz, pero no se impone. No mandaba caer fuego sobre los que no le escuchaban. Hablaba dando testimonio. Lo manifestaba porque se notaba que creía profundamente en el mensaje que transmitía y que amaba a la gente y vivía los problemas de la gente. Sus palabras son sencillas, con un lenguaje que todos entienden, pero se nota la verdad y sinceridad. Y autoridad sobre todo porque sus obras correspondían a la verdad de sus palabras. Sus palabras brotaban de una experiencia profunda: su unión con el Padre. Este es el gran ejemplo que hoy nos enseña a todos, si queremos predicar la Palabra de Dios. Lo primero será empaparnos de esa palabra haciéndola vida en nosotros.
 
El evangelio no nos dice aquí de qué hablaba Jesús. Hoy quiere testimoniar esta autoridad. Y destaca más esta autoridad por su palabra que por el mismo milagro que realiza reforzando más esa autoridad. Había un hombre poseído de un espíritu impuro. Esta palabra quiere significar algo opuesto a Dios que es el “santo”. Solía
ser una enfermedad interna. En el evangelio de Marcos aparece con frecuencia esta lucha de Jesús contra las fuerzas del mal, simbolizadas en el demonio. Jesús ahora y en otras ocasiones manifiesta su divinidad venciendo a las fuerzas del mal.
 
También los cristianos continuamos en esta lucha. El demonio se manifiesta hoy en ideas contrarias al Reino de Dios, como es el relativismo, el ateísmo, el afán de placer, de dominio y de riqueza. Podemos vencer cuanto más unidos estemos con Jesucristo.
 
Aquel hombre empieza a gritar y Jesús le hace callar. Parece como que alaba a Jesús, pero de hecho está sembrando la confusión. Eso es lo que sigue haciendo el mal entre nosotros. La confusión era tener a Jesús públicamente por el Mesías. ¿Pero qué mesías? Para la gente el Mesías debía ser un guerrero y dominador. Jesús es el que nos enseña sobre todo el amor y Mesías es el que se pone al servicio de todos.
 
El verdadero profeta no es principalmente porque anuncie algo, sino porque sus palabras y los hechos de su vida dan testimonio de la verdadera palabra de Dios. Esto es lo que veía la gente en las palabras de Jesús. Jesús con este milagro libera a aquel hombre no sólo de un mal físico, sino sobre todo de ideas que le esclavizan. Así predicaba la liberación de tantas normas y leyes externas, que no tenían un espíritu de amor, comenzando por la ley atenazante del sábado. Jesús quiere que colaboremos en liberar de la mentira, del odio y la ignorancia y de tantos males externos. Todo con la ayuda de Dios.
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(Texto del P. Silverio Velasco  - Imagen de Misioneros Digitales Católicos)
 
Nuevo vídeo y artículo
 
Hay un nuevo vídeo subido al blog
de "Pequeñas Semillitas" en internet
referido al Evangelio de este Domingo.
Para verlo tienes que ir al final de esta página:
 
Hay nuevo material publicado en el blog
"Juan Pablo II inolvidable"
sobre el tema de su vocación.
Puedes acceder en la dirección:
 
Agradecimientos
Imaginemos que en el cielo hay dos oficinas diferentes para tratar lo relativo a las oraciones de las personas en la tierra:
Una es para receptar pedidos de diversas gracias, y allí los muchos ángeles que atienden trabajan intensamente y sin descanso por la cantidad de peticiones que llegan en todo momento.
La otra oficina es para recibir los agradecimientos por las gracias concedidas y en ella hay un par de ángeles aburridos porque prácticamente no les llega ningún mensaje de los hombres desde la tierra para dar gracias...
Desde esta sección de "Pequeñas Semillitas" pretendemos juntar una vez por semana (los domingos) todos los mensajes para la segunda oficina: agradecimientos por favores y gracias concedidas como respuesta a nuestros pedidos de oración.
 
💕 Desde España agradecen las oraciones hechas en favor del alma del niño Alejandro, que murió hace dos años con 4 años de edad, y que se seguía manifestando en la casa como no terminando de despegarse del lugar y la familia. Ya no hay más de esas manifestaciones… su alma descansa en paz junto al Señor.
 
💕 Desde USA, nuestra lectora María Teresa P. escribe y dice: Muy agradecida por la magnífica evangelización que a través del mundo llevas a cabo con “Pequeñas Semillitas” que siembran el amor de Dios y su  gran misericordia.  Humildemente pongo mi petición para que continúes dando gloria a Dios y salvando almas. Con eterna gratitud!!!
 
Bendito seas, Dios mío, porque a pesar de ser yo indigno de toda ayuda, tu generosidad e infinita bondad nunca dejan de otorgar el bien aún a los ingratos y a los que se han apartado de ti. Conviértenos a ti, para que seamos agradecidos, humildes y piadosos, pues Tú eres nuestra salud, nuestra fortaleza y nuestra salvación.
 
Meditaciones de “Pequeñas Semillitas”
El caso del hombre poseído al que Jesús liberó del espíritu inmundo nos sitúa delante de nuestras propias inmundicias, de nuestros propios pecados. De hecho, muchos de los ataques que sufre la Iglesia tienen como origen –al margen de las excusas que se busquen– la rabia que experimentan contra esta institución aquellos que están inmersos en el mal, en la basura, en el pecado. No pueden tolerar la existencia de una realidad que defiende el bien, la castidad, la pobreza y aprovechan defectos reales de algunos de sus miembros o defectos imaginados para intentar destruirla. En el fondo de esos ataques está este sentimiento: “Ellos, los que predican que hay que hacer el bien, son como nosotros, tienen tanto pecado como nosotros”. Quizá en parte tengan razón, pero, en cualquier caso, la predicación de la conversión y de la existencia objetiva del bien no debe dejar de hacerse, precisamente para evitar el triunfo definitivo del mal.
Pero en otros casos, la conciencia de los propios pecados aleja de Dios. ¿Cómo va Dios a amarme?, piensan algunos. Yo no tengo solución, dicen otros. En estos casos se trata de darle a Dios precisamente la pobreza personal y de dársela junto con la parte buena que sin duda también se tiene. La una, mediante el arrepentimiento, la confesión y la lucha por mejorar. La otra, mediante el ejercicio y desarrollo de aquellas virtudes y cualidades con las que Dios ha dotado a todos, aunque sean diferentes en cada uno.
(P. Santiago Martín)
 
Extractos de cartas del Padre Pío
(Recopilación: P. Gianluigi Pasquale en “365 días con el Padre Pío”)
28 de enero
Hija mía, persuadámonos y resignémonos ante esta gran y terrible verdad: el amor propio no muere nunca antes que nosotros. Ciertamente nos duele tan triste verdad, que hemos heredado como castigo de la culpa original; pero es necesario resignarse y tener paciencia con nosotros mismos; y, en la paciencia, según la enseñanza divina, poseeremos nuestra alma. Posesión tanto más estable cuanto menos esté mezclada con inquietudes y problemas, también en lo que se refiere a nuestras imperfecciones.
Los asaltos sensibles y las secretas actuaciones del amor propio se sentirán siempre mientras pisemos esta tierra. Para no ofender a Dios y no manchar el alma, basta que no demos nuestro consentimiento con voluntad deliberada. Esta virtud de la indiferencia es tan excelente que ni el hombre viejo, ni la parte sensible, ni la naturaleza humana con sus facultades naturales han sido capaces de conseguirla. Ni siquiera el mismo divino Maestro, como hijo de Adán, aunque exento de pecado, y a pesar de las apariencias, logró ser indiferente en su parte sensible y según sus facultades naturales; al contrario, deseó no morir en la cruz, porque tal indiferencia estaba reservada al fruto de la misma cruz; es decir, al espíritu, a la parte superior, a las facultades poseídas por la gracia.
Por tanto, hijita mía, quédate tranquila. Cuando te suceda que quebrantas las exigencias de la indiferencia en cosas indiferentes, por súbitos impulsos del amor propio y de las pasiones, póstrate, en cuanto te sea posible, con tu corazón ante Dios y dile con confianza y humildad: «Señor, misericordia, porque soy una pobre enferma». Después, levántate en paz; y, con ánimo tranquilo y sereno y con santa indiferencia, prosigue tus actividades.
(12 de febrero de 1917, a Maria Gargani, Ep. III, 266)
 
FELIPE
-Jardinero de Dios-
(el más pequeñito de todos)
 
 
 
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