martes, 28 de enero de 2014

Pequeñas Semillitas 2261

PEQUEÑAS SEMILLITAS

Año 9 - Número 2261 ~ Martes 28 de Enero de 2014
Desde la ciudad de Córdoba (Argentina)
Alabado sea Jesucristo…
Gracias, Señor, muchas gracias por todos los dones que me entregas. Gracias por todo lo que vi, escuché y recibí. Por el agua que me lava, por la ropa que me viste, por el pan que me sustenta. Por la casa, por los padres, por los hermanos y amigos. Por los conocimientos, esfuerzos y trabajos. Por el tiempo que me diste, por la vida que me ofreces, por la bendición de todos los días. Gracias por estar conmigo, Señor. Gracias porque me escuchas y me tomas en serio. Gracias porque recibes mi agradecimiento de hoy. Gracias, Señor, muchas gracias. Amén

¡Buenos días!

Transformado en hormiga

El P. Alfonso Milagro, autor de libros muy vendidos, cuenta esta constatación: Encontré a un hombre de buenas cualidades que casi las maldecía. Le pregunté por qué y me respondió: “Porque hacen sombra, y eso no me lo perdonan”. Eso es la envidia, un sentimiento de aguda incomodidad al ver a otro que tiene lo que deseamos. Lee este curioso mito griego:

Cuenta la mitología griega que la hormiga actual era en otros tiempos un hombre que, consagrado a los trabajos de la agricultura, no se contentaba con el producto de su propio esfuerzo, sino que miraba con envidia el producto ajeno y robaba los frutos a sus vecinos. Indignado Zeus por la avaricia de este hombre, lo transformó en hormiga. Pero aunque cambió de forma, no le cambió el carácter, pues aún hoy día recorre los campos, recoge el trigo y la cebada ajenos y los guarda para su uso.

No te compares nunca con los demás, porque todo humano tiene éxitos y fracasos, días de sol y de nublados,  épocas de penuria y prosperidad. Enumera y goza en cambio tus propios bienes y agradécelos al Señor y él te librará de la envidia. Que esta reflexión te ayude a vivir con sabiduría y en paz tu propia vida, tu concreta realidad.
Padre Natalio

La Palabra de Dios:
Evangelio de hoy
En aquel tiempo, llegan la madre y los hermanos de Jesús, y quedándose fuera, le envían a llamar. Estaba mucha gente sentada a su alrededor. Le dicen: «¡Oye!, tu madre, tus hermanos y tus hermanas están fuera y te buscan». Él les responde: «¿Quién es mi madre y mis hermanos?». Y mirando en torno a los que estaban sentados en corro, a su alrededor, dice: «Éstos son mi madre y mis hermanos. Quien cumpla la voluntad de Dios, ése es mi hermano, mi hermana y mi madre». (Mc 3,31-35)

Comentario
Hoy contemplamos a Jesús —en una escena muy concreta y, a la vez, comprometedora— rodeado por una multitud de gente del pueblo. Los familiares más próximos de Jesús han llegado desde Nazaret a Cafarnaum. Pero en vista de la cantidad de gente, permanecen fuera y lo mandan llamar. Le dicen: «¡Oye!, tu madre, tus hermanos y tus hermanas están fuera y te buscan» (Mc 3,31).
En la respuesta de Jesús, como veremos, no hay ningún motivo de rechazo hacia sus familiares. Jesús se había alejado de ellos para seguir la llamada divina y muestra ahora que también internamente ha renunciado a ellos: no por frialdad de sentimientos o por menosprecio de los vínculos familiares, sino porque pertenece completamente a Dios Padre. Jesucristo ha realizado personalmente en Él mismo aquello que justamente pide a sus discípulos.
En lugar de su familia de la tierra, Jesús ha escogido una familia espiritual. Echa una mirada sobre los hombres sentados a su alrededor y les dice: «Éstos son mi madre y mis hermanos. Quien cumpla la voluntad de Dios, ése es mi hermano, mi hermana y mi madre» (Mc 3,34-35). San Marcos, en otros lugares de su Evangelio, refiere otras de esas miradas de Jesús a su alrededor.
¿Es que Jesús nos quiere decir que sólo son sus parientes los que escuchan con atención su palabra? ¡No! No son sus parientes aquellos que escuchan su palabra, sino aquellos que escuchan y cumplen la voluntad de Dios: éstos son su hermano, su hermana, su madre.
Lo que Jesús hace es una exhortación a aquellos que se encuentran allí sentados —y a todos— a entrar en comunión con Él mediante el cumplimiento de la voluntad divina. Pero, a la vez, vemos en sus palabras una alabanza a su madre, Maria, la siempre bienaventurada por haber creído.
Rev. D. Josep GASSÓ i Lécera (Corró d'Avall, Barcelona, España)

Santoral Católico:
Santo Tomás de Aquino
Presbítero y Doctor de la Iglesia
Memoria de santo Tomás de Aquino, presbítero de la Orden de Predicadores y doctor de la Iglesia, que, dotado de gran inteligencia, con sus discursos y escritos comunicó a los demás una extraordinaria sabiduría. Llamado a participar en el Concilio Ecuménico II de Lyon por el papa beato Gregorio X, falleció durante el viaje en el monasterio de Fossanova, en el Lacio, el día siete de marzo, y muchos años después, en este día, sus restos fueron trasladados a Toulouse, en Francia (1274).

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Fuente: Catholic.net    

Palabras de Sto. Tomás de Aquino

“Dios, que es acto puro y no tiene nada de potencialidad,
tiene un poder activo infinito sobre las demás cosas”

“Tratad a los demás como deseáis que los demás os traten a vosotros…
La justicia es la firme y constante voluntad de dar a cada uno lo suyo”

“Todo lo que es verdad,
sea quien sea quien lo haya dicho,
tiene su origen en el Espíritu”

“Creer es un acto del entendimiento
que asiente a la verdad divina
por imperio de la voluntad
movida por Dios mediante la gracia.”

Sto. Tomás de Aquino

Tema del día:
En unión con las almas del Purgatorio
¡Cuántos misterios esconde la Voluntad de Dios! Y muchos de ellos sólo se nos revelarán cuando ya sea tarde para corregir nuestro rumbo, y no nos quede otra opción más que someternos a la Justicia de Dios. ¡Si pudiéramos hablar con las almas purgantes, cuantos consejos nos darían! Ellas nos enseñarían que la diferencia más grande entre el infierno y el Purgatorio radica en que mientras en el fuego eterno las almas blasfeman y rechazan a Dios (llevando al infinito el rechazo y odio que tuvieron en vida), en el Purgatorio las almas buscan y desean a Dios. Y es ese el mayor castigo: no tener a Dios. Pero también es el mayor consuelo el saber que lo tendrán, luego de purificarse y ser almas dignas de estar en el Reino, en Su Presencia por toda la eternidad.

Ellas nos dirían que no desperdiciemos la gracia de poder hacer que el sufrimiento sirva para evitar la purificación por la que ellas pasan, ya que mientras en vida las buenas obras, el amor y el dolor suman y preparan el alma, en el Purgatorio solo queda sufrir y esperar el momento de subir al Cielo. ¡Que desperdicio el nuestro! Ellas nos ven malgastar nuestro día en banalidades que luego deberemos pagar, sometidos a la Justicia Perfecta de Dios. Y que nos dirían nuestros ángeles custodios, viendo que vamos camino al sufrimiento, como niños que irresponsablemente juegan al borde del precipicio, inconscientes del peligro que los acecha. Las almas purgantes y los ángeles son testigos de nuestros errores, y con enorme amor ruegan a Dios para que cambiemos nuestro rumbo y busquemos a Jesús, que lo deseemos con un corazón que reconoce que sólo Dios cuenta.

Imaginen qué inútil aparece para estas almas todo nuestro superficial mundo, nuestras preocupaciones, mientras tenemos tiempo y la oportunidad de mostrarle a Dios que podemos entrar a Su Reino por el camino del Amor Perfecto, esto es, por medio de la fe, la esperanza y la caridad.

En el Purgatorio se ama, se ama sin límites, y se arrepiente el alma de tanta ceguera vivida en la vida terrenal. Ellas esperan el consuelo de María y de San Miguel, de los ángeles que acuden en su apoyo, recordándoles que después del sufrimiento tendrán la gloria de llegar al gozo infinito. Allí se pide oración: cuando ellos reciben el amor de los que aún estamos aquí hecho alabanza a Dios, no sólo se consuelan sino que acortan su sufrimiento. Y lo devuelven cuando llegan al Cielo, intercediendo por quienes los supieron ayudar a disminuir sus sufrimientos.

¿Quieres hacer un buen negocio, el mejor de todos? Une tu alma a las de las almas purgantes, ora por ellas, siente que estás unido a su dolor y las consuelas, mientras ellas adquieren la luminosidad que les permita subir a la Gloria. Verás entonces que los dolores de aquí adquieren un significado distinto, son un trampolín para el crecimiento del alma, te hacen sentirte unido a Dios, trabajando para Él. Pocas obras son tan agradables a Jesús y María como la oración de quienes se unen espiritualmente a las almas purgantes. Es un ida y vuelta, un fluir de alabanzas que sube y baja, y que ayuda tanto a unos como a otros.

Un día se escuchó, durante la segunda guerra mundial, una multitud aplaudiendo y aclamando en la iglesia de Santa María de la Gracia, en San Giovanni Rotondo. Pero a nadie se vio allí, por lo que los pocos que estaban presentes preguntaron a San Pío de Pietrelcina que había ocurrido. Él les dijo: "he estado rezando durante muchos días por los soldados que mueren en el campo de batalla, y una multitud de ellos ha venido a agradecerme porque han salido del Purgatorio y han entrado al Cielo". La oración de Pío, poderoso intercesor ante Dios, les había acortado el sufrimiento.

Oremos por las almas purgantes, porque serán ellas las que intercederán por nosotros cuando tengamos que purificar nuestra alma. Y serán entonces ellas las que nos darán la bienvenida al Cielo, cuando Dios en Su Infinita Misericordia nos conceda esa Gracia.

¡Trabajemos por ello, tenemos nuestra vida para lograrlo, ese es el sentido de nuestra presencia aquí!
Autor: Oscar Schmidt
Fuente: www.reinadelcielo.org

Nuevo video

Hay un nuevo video publicado en el blog
"Juan Pablo II inolvidable"
Puedes acceder en la dirección:

Pedidos de oración
Pedimos oración por la Santa Iglesia Católica; por el Papa Francisco, por el Papa Emérito Benedicto, por los obispos, sacerdotes, diáconos, seminaristas, catequistas y todos los que componemos el cuerpo místico de Cristo; por la unión de los cristianos para que seamos uno, así como Dios Padre y nuestro Señor Jesucristo son Uno junto con el Espíritu Santo; por las misiones, por la Paz en el mundo, por nuestros hermanos sufrientes por diversos motivos especialmente por las enfermedades, el hambre y la pobreza; por los presos políticos y la falta de libertad en muchos países del mundo, por la unión de las familias, la fidelidad de los matrimonios y por más inclinación de los jóvenes hacia este sacramento; por el aumento de las vocaciones sacerdotales y religiosas, y por las Benditas Almas del Purgatorio.

Pedimos oración por Natasha, una niña argentina que está en Italia y padece artritis idiopática juvenil, para que Jesús, en su infinita misericordia, le conceda la gracia de curar o aliviar su padecimiento.

Pedimos oración por Nicolás Andrey J. M., de Colombia, para siga su proceso de conversión, para que el Señor le ilumine y toque su alma en pro de que se alejen de él las malas amistades, sea cada día más obediente, se deje guiar de sus seres queridos y sus pensamientos, acciones sean siempre guiadas por Espíritu de Dios.

Pedimos oración por la señora Rosa Nieves J. A., que vive en Lima, Perú, que ha sido internada de urgencia por problemas serios de salud, rogando al Señor que la bendiga con su gracia y que fortalezca a su hija Sonia.

Pedimos oración por Antonella, niña de Chile de 4 añitos, que está internada sin diagnóstico. Que Jesús la ayude a recuperarse pronto y la Virgen María acompañe y sostenga a sus familiares.

Tú quisiste, Señor, que tu Hijo unigénito soportara nuestras debilidades,
para poner de manifiesto el valor de la enfermedad y la paciencia;
escucha ahora las plegarias que te dirigimos por nuestros hermanos enfermos
y concede a cuantos se hallan sometidos al dolor, la aflicción o la enfermedad,
la gracia de sentirse elegidos entre aquellos que tu hijo ha llamado dichosos,
y de saberse unidos a la pasión de Cristo para la redención del mundo.
Te lo pedimos por Cristo nuestro Señor.
Amén

Un estímulo todos los días
Enero 28
“Señor, tú eres la verdadera luz. Tú me conoces a fondo y sabes perfectamente para qué estoy hecho y qué es lo que me conviene. Yo muchas veces me confundo o tomo decisiones apresuradas que luego me perjudican o perjudican a los demás.
No quiero caminar a oscuras, como si la luz no existiera, no quiero una vida sin sentido y sin orientación. Prefiero caminar por tu proyecto y cumplir tu sueño para mi vida.
Dame la gracia de aprender a consultarte cada día, para no desgastar mi vida inútilmente. Ilumina mis pasos y guíame por el camino correcto. Amén.”
Mons. Víctor Manuel Fernández
Jardinero de Dios
-el más pequeñito de todos-

lunes, 27 de enero de 2014

Pequeñas Semillitas 2260

PEQUEÑAS SEMILLITAS

Año 9 - Número 2260 ~ Lunes 27 de Enero de 2014
Desde la ciudad de Córdoba (Argentina)
Alabado sea Jesucristo…
Las “tinieblas” que menciona la Biblia se refieren a la oscuridad del error, de la debilidad humana y de los “ídolos” que nos hacen desgraciados y nos alejan de Dios: la ambición desmedida, la búsqueda de placer a toda costa, el ansia de pasarla bien… como lógica consecuencia surge la injusticia social, el individualismo, la indiferencia y la imposibilidad de vivir fraternalmente en paz.
Necesitamos ver la gran luz que anunció el profeta Isaías y ser nosotros mismos un reflejo de esa luz: la luz que trae y enseña justicia, sabiduría, equidad, solidaridad, alegría y paz. Esa luz es Jesucristo, que viene a cambiar el corazón del hombre: Conviértanse porque el Reino de los Cielos está cerca.
Jesús nos invita: ¡Síganme! Quiere hacernos “luz” para cuantos se cruzan en nuestro camino, testigos de la misericordia y el amor de Dios, alivio y consuelo para cuantos nos necesitan. Sublime y ardua misión. El Domingo

¡Buenos días!

Si queremos…

Cuando tu vida se encrespa con alguna tormenta, no pierdas el ánimo, porque hay dentro de ti fuerzas insospechadas. Entre todas sobresale una que debes valorar, cuidar, entrenar y servirte de ella: la voluntad. El éxito comienza siempre con una voluntad decidida a permanecer firme en la lucha, ése es el gran regalo de Dios. Utilízalo con humildad.

Muchas veces nos conformamos en vez de arriesgarnos, sin pensar que cada día que pasa nunca volverá. Debemos recordar que: Nada está escrito. Nada está hecho. Nada es imposible. Todo depende de nuestra voluntad, don precioso de Dios. Es una fuerza que nos sale de adentro. Basta decir: "¡Sí, puedo!" a cada desafío. Cuando estamos decididos, cuando de verdad queremos algo, no hay obstáculo capaz de interponerse. Si queremos... podemos llegar más lejos. Si queremos... podemos llegar más alto. Si queremos... podemos hacer lo que sea. Sólo hay que proponérselo, y trabajar para lograrlo. ¡Yo sé que tú puedes!

Ejercitar la paciencia es un buen modo de fortalecer la voluntad: paciencia para escuchar a los inoportunos, para controlar los impulsos, para no contestar mal… Lo que hay que hacer, se hace, ¡ahora! Sin aplazarlo. Si algo supone esfuerzo, esa es una buena razón para hacerlo. Ahí radica la clave de la superación personal. Como ejercitas tus músculos, ejercita tu voluntad.
Padre Natalio

La Palabra de Dios:
Evangelio de hoy
En aquel tiempo, los escribas que habían bajado de Jerusalén decían: «Está poseído por Beelzebul» y «por el príncipe de los demonios expulsa los demonios». Entonces Jesús, llamándoles junto a sí, les decía en parábolas: «¿Cómo puede Satanás expulsar a Satanás? Si un reino está dividido contra sí mismo, ese reino no puede subsistir. Si una casa está dividida contra sí misma, esa casa no podrá subsistir. Y si Satanás se ha alzado contra sí mismo y está dividido, no puede subsistir, pues ha llegado su fin. Pero nadie puede entrar en la casa del fuerte y saquear su ajuar, si no ata primero al fuerte; entonces podrá saquear su casa. Yo os aseguro que se perdonará todo a los hijos de los hombres, los pecados y las blasfemias, por muchas que éstas sean. Pero el que blasfeme contra el Espíritu Santo, no tendrá perdón nunca, antes bien, será reo de pecado eterno». Es que decían: «Está poseído por un espíritu inmundo». (Mc 3,22-30)

Comentario
Hoy, al leer el Evangelio del día, uno no sale de su asombro —“alucina”, como se dice en el lenguaje de la calle—. «Los escribas que habían bajado de Jerusalén» ven la compasión de Jesús por las gentes y su poder que obra en favor de los oprimidos, y —a pesar de todo— le dicen que «está poseído por Beelzebul» y «por el príncipe de los demonios expulsa los demonios» (Mc 3,22). Realmente uno queda sorprendido de hasta dónde pueden llegar la ceguera y la malicia humanas, en este caso de unos letrados. Tienen delante la Bondad en persona, Jesús, el humilde de corazón, el único Inocente y no se enteran. Se supone que ellos son los entendidos, los que conocen las cosas de Dios para ayudar al pueblo, y resulta que no sólo no lo reconocen sino que lo acusan de diabólico.
Con este panorama es como para darse media vuelta y decir: «¡Ahí os quedáis!». Pero el Señor sufre con paciencia ese juicio temerario sobre su persona. Como ha afirmado Juan Pablo II, Él «es un testimonio insuperable de amor paciente y de humilde mansedumbre». Su condescendencia sin límites le lleva, incluso, a tratar de remover sus corazones argumentándoles con parábolas y consideraciones razonables. Aunque, al final, advierte con su autoridad divina que esa cerrazón de corazón, que es rebeldía ante el Espíritu Santo, quedará sin perdón (cf. Mc 3,29). Y no porque Dios no quiera perdonar, sino porque para ser perdonado, primero, uno ha de reconocer su pecado.
Como anunció el Maestro, es larga la lista de discípulos que también han sufrido la incomprensión cuando obraban con toda la buena intención. Pensemos, por ejemplo, en santa Teresa de Jesús cuando intentaba llevar a más perfección a sus hermanas.
No nos extrañe, por tanto, si en nuestro caminar aparecen esas contradicciones. Serán indicio de que vamos por buen camino. Recemos por esas personas y pidamos al Señor que nos dé aguante.
Rev. D. Vicenç GUINOT i Gómez (Sitges, Barcelona, España)

Santoral Católico:
Santa Ángela de Mérici
Fundadora de las Hnas. Ursulinas
Santa Ángela Merici, virgen, que vistió primero el hábito de la Tercera Orden de San Francisco y reunió a varias jóvenes para instruirlas en obras de caridad. Más tarde, instituyó una orden de mujeres, llamada de Santa Úrsula, con la finalidad de vivir una vida de perfección en el mundo y enseñar los caminos del Señor a las adolescentes. Murió en la ciudad de Brescia, en la Lombardía (hoy Italia) (1540).

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Fuente: Catholic.net    

La frase de hoy

“En las tribulaciones que nuestra alma sea como un ruiseñor,
que canta  en medio de una mata de espinas”
San Francisco de Sales

Tema del día:
La fe nace del amor
1) Para saber

Habiendo reflexionado la vez anterior sobre la necesidad de la fe para poder iluminar toda nuestra existencia, ahora veremos cómo nace la fe.

El Papa Francisco nos dice que “la fe nace del encuentro con el Dios vivo, que nos llama y nos revela su amor”. Es un amor que existe antes que nosotros y del que podemos estar seguros para poder construir toda nuestra vida (cfr. “La luz de la fe”, n.4).

La fe nace del encuentro con Dios que nos otorga ese don sobrenatural. Es un regalo y no cualquiera. Si es grato recibir un regalo, cuánto más cuando ese regalo es muy valioso. Pues bien, el regalo de la fe es valiosísimo pues nos acompaña durante toda nuestra vida terrenal para que no andemos en tinieblas.

Por eso habla el Papa Francisco de sentir la gran alegría de creer, pues con la fe nuestra vida se vuelve grande y plena al saber que contamos con un amor que es inquebrantable. Esa visión luminosa de la existencia es lo que hacía que los primeros cristianos estuvieran dispuestos a dar testimonio público incluso a costa de su vida terrenal. Y ¿dónde podemos experimentar ese amor de Dios?

2) Para pensar

Se cuenta que había un hombre maduro de más de 40 años llamado Juan, que decía que cargaba consigo una pesada carga por un error cometido hacía muchos años atrás, y lo mantenía en secreto. Cuando tenía 21 años había cometido un "grave error" y nunca a nadie se lo había compartido. Sus amigos más cercanos sabían que él se había arrepentido verdaderamente, pero aun así, él no se había perdonado a sí mismo.

Su carga era pesada y, aunque había leído sobre el perdón de Dios, creía que no era suficiente para él.

Conocía a una mujer anciana que solían coincidir cuando iba a la iglesia. Sabía que la mujer tenía algunas visiones donde Dios le hablaba directamente a ella. En una ocasión Juan se le acercó y le pidió: “La próxima vez que le hable a Dios, ¿podría usted preguntarle a Él, si mi error de hace 21 años ha sido perdonado?” La anciana le dijo con gusto que lo haría.

Pasados los días, ella se encontró con Juan y éste le preguntó: "¿La visitó Dios estos días pasados?" Ella le dijo que sí. “Y bien, ¿le hizo la pregunta sobre mi error?" Ella le dijo que sí lo había hecho.

"¿Y qué le contestó Dios?"- Ella le respondió: “¡Me dijo que no recordaba su error!”

Juan comprendió que su pequeño corazón no había comprendido hasta ahora el corazón infinitamente misericordioso de Dios, y que su amor es mucho mayor que todos nuestros pecados. Había experimentado el amor de Dios y se retiró sintiéndose al fin libre.

3) Para vivir

Se había dicho que la fe nace del encuentro con el amor de Dios. Ese amor de Dios lo podemos experimentar cada vez que nos acercamos a su misericordia para pedirle perdón.

San Josemaría Escrivá solía llamar al Sacramento de la Penitencia o Confesión como el “Sacramento de la alegría”, pues ahí nos encontramos con nuestro Padre Dios que siempre nos perdona por los méritos de su Hijo Jesucristo. En su libro Camino nos dice: “¡Mira qué entrañas de misericordia tiene la justicia de Dios! –Porque en los juicios humanos, se castiga al que confiesa su culpa: y, en el divino, se perdona. ¡Bendito sea el santo Sacramento de la Penitencia!” (n. 309).
José Martínez Colín

Pedidos de oración
Pedimos oración por la Santa Iglesia Católica; por el Papa Francisco, por el Papa Emérito Benedicto, por los obispos, sacerdotes, diáconos, seminaristas, catequistas y todos los que componemos el cuerpo místico de Cristo; por la unión de los cristianos para que seamos uno, así como Dios Padre y nuestro Señor Jesucristo son Uno junto con el Espíritu Santo; por las misiones, por la Paz en el mundo, por nuestros hermanos sufrientes por diversos motivos especialmente por las enfermedades, el hambre y la pobreza; por los presos políticos y la falta de libertad en muchos países del mundo, por la unión de las familias, la fidelidad de los matrimonios y por más inclinación de los jóvenes hacia este sacramento; por el aumento de las vocaciones sacerdotales y religiosas, y por las Benditas Almas del Purgatorio.

Pedimos oración por Ramiro, de Argentina, que se encuentra internado, rogando al Buen Jesús que lo ayude y le conceda sus gracias sanadoras.

Pedimos oración por Valeria R., de Buenos Aires, Argentina, afectada de fibromialgia y artrosis, lo cual le produce dolores insoportables, rogando a Dios que, por su amor infinito, la alivie de sus molestias.

Pedimos oración por José Luis L., ha estado en coma, rogando por los doctores para que se llenen del Espíritu Santo y tengan la sabiduría para atenderlo, por las enfermeras que lo tratan con amor, y por su familia para que tenga fortaleza en estos momentos y que puedan entregarse a la voluntad de Dios.

Pedimos oración por Carla F., que vive en California y padece ataques de pánico. Que el Buen Jesús haga que ella se acerque a Él donde seguramente encontrará refugio, consuelo y fortaleza.

Tú quisiste, Señor, que tu Hijo unigénito soportara nuestras debilidades,
para poner de manifiesto el valor de la enfermedad y la paciencia;
escucha ahora las plegarias que te dirigimos por nuestros hermanos enfermos
y concede a cuantos se hallan sometidos al dolor, la aflicción o la enfermedad,
la gracia de sentirse elegidos entre aquellos que tu hijo ha llamado dichosos,
y de saberse unidos a la pasión de Cristo para la redención del mundo.
Te lo pedimos por Cristo nuestro Señor.
Amén

Un estímulo todos los días
Enero 27
Leer la Palabra de Dios y buscar su luz es lo mejor que puedo hacer para descubrir si mis decisiones son correctas. Y cuando no termino de ver claro, es fundamental pedir consejo, escuchar distintas opiniones de personas sabias. El Señor también me habla a través de los demás.
Siempre puedo pedir luz en la oración para encontrar el lado bello de mis tareas y de todo lo que me toque vivir a lo largo del día o de la semana.
Si las cosas que tengo que hacer no me entusiasman, debería detenerme un momento a orar, hasta que descubra la hermosura de esa tarea y sienta que el Espíritu Santo ha estimulado mi corazón para la entrega. Es bueno mirar las cosas y las personas con los ojos de Dios. Es precioso descubrir en todo lo que me pasa el proyecto de amor que el Señor tiene para mí.
Mons. Víctor Manuel Fernández
Jardinero de Dios
-el más pequeñito de todos-

domingo, 26 de enero de 2014

Pequeñas Semillitas 2259

PEQUEÑAS SEMILLITAS

Año 9 - Número 2259 ~ Domingo 26 de Enero de 2014
Desde la ciudad de Córdoba (Argentina)
Alabado sea Jesucristo…
El primer escritor que recogió la actuación y el mensaje de Jesús lo resumió todo diciendo que Jesús proclamaba la “Buena Noticia de Dios”. Más tarde, los demás evangelistas emplean el mismo término griego (euanggelion) y expresan la misma convicción: en el Dios anunciado por Jesús las gentes encontraban algo “nuevo” y “bueno”.
En el Evangelio de Jesús los creyentes nos encontramos con un Dios desde el que podemos sentir y vivir la vida como un regalo que tiene su origen en el misterio último de la realidad que es Amor. Para mí es bueno no sentirme solo y perdido en la existencia, ni en manos del destino o el azar. Tengo a Alguien a quien puedo agradecer la vida.
En el Evangelio de Jesús nos encontramos con un Dios que, a pesar de nuestras torpezas, nos da fuerza para defender nuestra libertad sin terminar esclavos de cualquier ídolo; para no vivir siempre a medias ni ser unos “vividores”; para ir aprendiendo formas nuevas y más humanas de trabajar y de disfrutar, de sufrir y de amar. Para mí es bueno poder contar con la fuerza de mi pequeña fe en ese Dios.
En el Evangelio de Jesús nos encontramos con un Dios que despierta nuestra responsabilidad para no desentendernos de los demás. No podremos hacer grandes cosas, pero sabemos que hemos de contribuir a una vida más digna y más dichosa para todos pensando sobre todo en los más necesitados e indefensos. Para mí es bueno creer en un Dios que me pregunta con frecuencia qué hago por mis hermanos.
En el Evangelio de Jesús nos encontramos con un Dios que nos ayuda a entrever que el mal, la injusticia y la muerte no tienen la última palabra. Un día todo lo que aquí no ha podido ser, lo que ha quedado a medias, nuestros anhelos más grandes y nuestros deseos más íntimos alcanzarán en Dios su plenitud. A mí me hace bien vivir y esperar mi muerte con esta confianza.
Ciertamente, cada uno de nosotros tiene que decidir cómo quiere vivir y cómo quiere morir. Cada uno ha de escuchar su propia verdad. Para mí no es lo mismo creer en Dios que no creer. A mí me hace bien poder hacer mi recorrido por este mundo sintiéndome acogido, fortalecido, perdonado y salvado por el Dios revelado en Jesús.
José Antonio Pagola

¡Buenos días!

Las moscas en la miel

Hay tres frentes que asechan la rectitud moral del hombre: tener más cosas (codicia), disponer de más poder (orgullo), disfrutar más satisfacciones de los sentidos (sensualidad). Por ejemplo: comer es necesario, pero comer en exceso es gula. El elemento común de las tres tentaciones es el egoísmo, el amor desordenado por uno mismo, que nos lleva al orgullo, a la codicia y a la sensualidad, y nos impide amar de verdad. Una fábula para aclarar.

De un panal se derramó su deliciosa miel, y las moscas acudieron ansiosas a devorarla. Y era tan dulce que no podían dejarla. Pero sus patas se fueron prendiendo en la miel y no pudieron alzar el vuelo de nuevo. Ya a punto de ahogarse en su tesoro, exclamaron: - ¡Nos morimos, desgraciadas nosotras, por quererlo tomar todo en un instante de placer! (Esopo).

A tu alrededor y dentro de ti mismo hay seducciones que pueden arrastrarte fuera del recto camino. Jesús te recomienda estar atento, pensar bien lo que haces, tener control sobre tus apetencias; y además recurrir a la oración para fortalecer tu decisión de llevar una vida en la presencia de Dios que sea agradable a sus ojos. Este es el combate del cristiano.
Padre Natalio

La Palabra de Dios:
Evangelio de hoy
Cuando oyó que Juan había sido entregado, se retiró a Galilea. Y dejando Nazaret, vino a residir en Cafarnaúm junto al mar, en el término de Zabulón y Neftalí; para que se cumpliera el oráculo del profeta Isaías: «¡Tierra de Zabulón, tierra de Neftalí, camino del mar, allende el Jordán, Galilea de los gentiles! El pueblo que habitaba en tinieblas ha visto una gran luz; a los que habitaban en paraje de sombras de muerte una luz les ha amanecido». Desde entonces comenzó Jesús a predicar y decir: «Convertíos, porque el Reino de los Cielos ha llegado».
Caminando por la ribera del mar de Galilea vio a dos hermanos, Simón, llamado Pedro, y su hermano Andrés, echando la red en el mar, pues eran pescadores, y les dice: «Venid conmigo, y os haré pescadores de hombres». Y ellos al instante, dejando las redes, le siguieron. Caminando adelante, vio a otros dos hermanos, Santiago el de Zebedeo y su hermano Juan, que estaban en la barca con su padre Zebedeo arreglando sus redes; y los llamó. Y ellos al instante, dejando la barca y a su padre, le siguieron. Recorría Jesús toda Galilea, enseñando en sus sinagogas, proclamando la Buena Nueva del Reino y curando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo. (Mt 4,12-23)

Comentario
Hoy, Jesús nos da una lección de “santa prudencia”, perfectamente compatible con la audacia y la valentía. En efecto, Él —que no teme proclamar la verdad— decide retirarse, al conocer que —tal como ya habían hecho con Juan Bautista— sus enemigos quieren matarlo a Él: «Sal y vete de aquí, porque Herodes quiere matarte» (Lc 13,31). —Si a quien pasó haciendo el bien, sus detractores intentaron dañarle, no te extrañe que también tú sufras persecuciones, como nos anunció el Señor.
«Cuando oyó que Juan había sido entregado, se retiró a Galilea» (Mt 4,12). Sería imprudente desafiar los peligros sin un motivo proporcionado. Solamente en la oración discernimos cuándo el silencio o inactividad —dejar pasar el tiempo— son síntomas de sabiduría, o de cobardía y falta de fortaleza. La paciencia, ciencia de la paz, ayuda a decidir con serenidad en los momentos difíciles, si no perdemos la visión sobrenatural.
«Recorría Jesús toda Galilea, enseñando en sus sinagogas, proclamando la Buena Nueva del Reino y curando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo» (Mt 4,23). Ni las amenazas, ni el miedo al que dirán o las posibles críticas pueden retraernos de hacer el bien. Quienes estamos llamados a ser sal y luz, operadores del bien y de la verdad, no podemos ceder ante el chantaje de la amenaza, que tantas veces no pasará de ser un peligro hipotético o meramente verbal.
Decididos, audaces, sin buscar excusas para postergar la acción apostólica para “después”. Dicen que «el “después” es el adverbio de los vencidos». Por eso, san Josemaría recomendaba «una receta eficaz para tu espíritu apostólico: planes concretos, no de sábado a sábado, sino de hoy a mañana (...)».
Cumplir la voluntad de Dios, ser justos en cualquier ambiente, y seguir el dictamen de la conciencia bien formada exige una fortaleza que hemos de pedir para todos, porque el peligro de la cobardía es grande. Pidamos a nuestra Madre del Cielo que nos ayude a cumplir siempre y en todo la voluntad de Dios, imitando su fortaleza al pie de la Cruz.
Rev. D. Josep RIBOT i Margarit (Tarragona, España)

Palabras del Beato Juan Pablo II

"Promover una espiritualidad de la comunión, exige ante todo una radical conversión a Cristo, una dócil apertura a la acción de su Espíritu Santo y una acogida sincera de los hermanos. Vestirse de Cristo, conlleva ponerle en el centro de la vida personal y comunitaria; en el centro de las actividades didácticas y de toda otra forma de apostolado".
Beato Juan Pablo II

Tema del día:
Llamado a la conversión
El evangelio nos presenta hoy el comienzo de la predicación de Jesús. En primer lugar nos señala una circunstancia especial que da motivo a que Jesús comience a predicar: el hecho de que Juan Bautista había sido encarcelado. Es un signo de delicadeza. No se trata de competir, sino de continuar, ampliar y mejorar. Hay otra circunstancia, que es importante para los israelitas: es el comenzar a predicar en “los términos de Zabulón y Neftalí”, que habían sido los primeros en ser conquistados por el rey persa hacía siglos; pero que eran signo de esperanza y de luz, como lo había anunciado el profeta. Se llamaba “Galilea de los gentiles”, porque, aunque había muy buenos israelitas, una gran parte de la población tenía muchas raíces paganas y por tanto necesitaba más la luz de la verdad y la fe. Ahora va a venir sobre estas tierras y sus habitantes la luz de la palabra de Dios por la predicación de Jesús.

El primer mensaje de Jesús fue: “Convertíos, porque está cerca el reino de los cielos”. Jesús y el Bautista anuncian que el Reino de Dios está cerca; pero en Jesús parece que ya está presente. De hecho está plenamente en Jesús; pero quien acepte su palabra, ya está bajo el Reinado de Dios. Las traducciones actuales suelen poner más “reinado” que “reino”, ya que “reino” puede confundirse con un territorio. Este primer mensaje es como la tónica dominante de toda la predicación de Jesús: la venida del reinado de Dios, que es la buena noticia que nos invita al cambio.

Este cambio o conversión es para todos nosotros. Para algunos será un cambio total de orientación en su vida y en su manera de pensar. Para los que creemos conocer y seguir a Jesús, es un continuo adentrarse más en el seguimiento de Cristo y es ajustar continuamente nuestro pensamiento y nuestra acción al pensar y hacer de Cristo, que se realiza sobre todo por la iluminación del corazón en el trato con el Señor.

La manera de actuar Jesús no era dando recetas concretas o prácticas para un cambio, sino iluminando los corazones, abriendo la visión para que cada uno comience a actuar como El, que era “reflejo del Padre”. Y luego incorporando a algunas personas para que, contando con la iluminación y la fuerza del Espíritu, puedan seguir su tarea en el mundo. Por eso, al mismo tiempo que predicaba, Jesús fue reuniendo junto a sí hombres sencillos, trabajadores, a quienes les iba a infundir esta ilusión. Los cuatro primeros fueron cuatro pescadores. Es de notar que en aquel tiempo la pesca era uno de los trabajos más arriesgados. Ahora les proponía un trabajo más arriesgado: ser pescadores de hombres o de personas, que era el trabajo mismo de Jesús y que será el de todo aquel que quiera ser plenamente discípulo suyo.

Predicar el Reino de Dios no es ser predicador de calamidades o denunciador de males e injusticias. Alguna vez tendrá que ser en parte; sino que es sobre todo construir, dar aliento y perdón y esperanza. La palabra de Dios siempre es salvadora, constructiva, alentadora y eficaz. La esencia del cristianismo no son esencialmente ideas o prácticas. Es Cristo, su persona. Por eso no es tan importante el saber cuánto la vivencia sentida. Claro que para sentir hay que saber. De alguna manera nos llama a todos no sólo para preocuparnos por salvar nuestra alma, sino para que seamos luz que ilumine a otros. Son todas las almas las que Dios quiere salvar.

Para ello comencemos con nuestra propia conversión. Este cambiar con relación al Reino de Dios se puede entender de dos maneras: Hay que cambiar porque viene el Reinado de Dios, o hay que cambiar “para que” venga, porque cambiando, en el hecho de nuestro mismo cambio, ya está viniendo ese Reinado.

Para extender este Reinado de una manera humana Jesús comenzó a llamar a quienes serían los predicadores de esta fe, los apóstoles. Hoy nos trae el evangelio la llamada a Pedro y Andrés, a Juan y Santiago. Pidamos hoy por los continuadores de los apóstoles y estemos dispuestos a escuchar las continuas llamadas del Señor.
P. Silverio Velasco (España)

Mensaje de María Reina de la Paz
 
Mensaje de María Reina de la Paz del 25 de Enero de 2014

¡Queridos hijos! Oren, oren, oren para que el reflejo de su oración influya en las personas que encuentren. Pongan en sus familias la Sagrada Escritura en un lugar visible y léanla para que esas palabras de paz fluyan en sus corazones. Oro con ustedes y por ustedes, hijitos, para que día tras día estén aún más abiertos a la voluntad de Dios. Gracias por haber respondido a mi llamado.

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Oración por la Patria
Jesucristo, Señor de la historia, te necesitamos. Nos sentimos heridos y agobiados. Precisamos tu alivio y fortaleza. Queremos ser nación, una nación cuya identidad sea la pasión por la verdad y el compromiso por el bien común. Danos la valentía de la libertad de los hijos de Dios para amar a todos sin excluir a nadie, privilegiando a los pobres y perdonando a los que nos ofenden, aborreciendo el odio y construyendo la paz. Concédenos la sabiduría del diálogo y la alegría de la esperanza que no defrauda. Tú nos convocas. Aquí estamos, Señor, cercanos a María, que desde Luján nos dice: ¡Argentina! ¡Canta y camina! Jesucristo, Señor de la historia, te necesitamos.

Un estímulo todos los días
Enero 26
Todos estamos llamados a renunciar a algo por el bien común. ¿Pero cómo alguien podría ser capaz de renunciar a algo por los demás si sólo vive dominado por la obsesión del placer, del confort, del tener y del poder? ¿Cómo podemos renunciar a algo si no desarrollamos otros valores más altos? ¿Por qué razón uno va a ser injusto o corrupto, si eso le sirve para mantener y desarrollar un bienestar personal sin límites?
Cuando el valor exclusivo de los ciudadanos es tener una satisfacción inmediata sin compromisos, ¿de dónde podrán salir las fuerzas para ser honestos, generosos, ciudadanos responsables? Sólo la fuerza de la ley y de la policía podría protegernos unos de otros. Pero eso nunca será suficiente, porque la ley siempre puede ser violada. Terminaremos comiéndonos unos a otros.
Los cristianos tratamos de obrar bien y de ser mejores, no porque hay una ley que lo ordena, sino porque queremos responder a un amor infinito que ha tomado nuestra vida. Eso nos permite ir más allá de nuestros placeres y necesidades superficiales, y nos estimula a esforzarnos, a ser honestos y a entregarnos por un mundo mejor. ¿Ese es realmente tu ideal? ¿Eso se refleja en tus opciones concretas?
Mons. Víctor Manuel Fernández
Jardinero de Dios
-el más pequeñito de todos-