lunes, 25 de febrero de 2013

Pequeñas Semillitas 1964


PEQUEÑAS SEMILLITAS

Año 8 - Número 1964 ~ Lunes 25 de Febrero de 2013
- AÑO DE LA FE -
Desde la ciudad de Córdoba (Argentina)
   

Alabado sea Jesucristo…
“En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: Sed compasivos como vuestro Padre es compasivo; no juzguéis, y no seréis juzgados; no condenéis, y no seréis condenados; perdonad, y seréis perdonados; dad, y se os dará. La medida que uséis, la usarán con vosotros”
Abre mi corazón cerrado Señor, sánalo de sus miserias, para que no mire a los demás con ojos crueles o indiferentes, sino comprensivos, generosos; así como tú me miras comprendiendo mi debilidad  y llenándome de tus dones.


La Palabra de Dios:
Evangelio de hoy


En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «Sed compasivos, como vuestro Padre es compasivo. No juzguéis y no seréis juzgados, no condenéis y no seréis condenados; perdonad y seréis perdonados. Dad y se os dará; una medida buena, apretada, remecida, rebosante pondrán en el halda de vuestros vestidos. Porque con la medida con que midáis se os medirá».
(Lc 6,36-38)

Comentario
Hoy, el Evangelio de Lucas nos proclama un mensaje más denso que breve, ¡y eso que es muy breve! Lo podemos reducir a dos puntos: un encuadramiento de misericordia y un contenido de justicia.
En primer lugar, un encuadramiento de misericordia. En efecto, la consigna de Jesús sobresale como una norma y resplandece como un ambiente. Norma absoluta: si nuestro Padre del cielo es misericordioso, nosotros, como hijos suyos, también lo hemos de ser. Y el Padre, ¡es tan misericordioso! El versículo anterior afirma: «(...) y seréis hijos del Altísimo, porque Él es bueno con los ingratos y con los malos» (Lc 6,35).
En segundo lugar, un contenido de justicia. En efecto, nos encontramos ante una especie de “ley del talión” en las antípodas de (inversa a) la rechazada por Jesús («Ojo por ojo, diente por diente»). Aquí, en cuatro momentos sucesivos, el divino Maestro nos alecciona, primero, con dos negaciones; después, con dos afirmaciones. Negaciones: «No juzguéis y no seréis juzgados»; «No condenéis y no seréis condenados». Afirmaciones: «Perdonad y seréis perdonados»; «Dad y se os dará».
Apliquémoslo concisamente a nuestra vida de cada día, deteniéndonos especialmente en la cuarta consigna, como hace Jesús. Hagamos un valiente y claro examen de conciencia: si en materia familiar, cultural, económica y política el Señor juzgara y condenara nuestro mundo como el mundo juzga y condena, ¿quién podría sostenerse ante el tribunal? (Al volver a casa y leer el periódico o al escuchar las noticias, pensamos sólo en el mundo de la política). Si el Señor nos perdonara como lo hacen ordinariamente los hombres, ¿cuántas personas e instituciones alcanzarían la plena reconciliación?
Pero la cuarta consigna merece una reflexión particular, ya que, en ella, la buena ley del talión que estamos considerando deviene de alguna manera superada. En efecto, si damos, ¿nos darán en la misma proporción? ¡No! Si damos, recibiremos —notémoslo bien— «una medida buena, apretada, remecida, rebosante» (Lc 6,38). Y es que es a la luz de esta bendita desproporción que somos exhortados a dar previamente. Preguntémonos: cuando doy, ¿doy bien, doy mirando lo mejor, doy con plenitud?
Rev. D. Antoni ORIOL i Tataret (Vic, Barcelona, España)


Santoral Católico:

San Luis Versiglia
Obispo y Mártir

San Calixto Caravario
Presbítero y Mártir

Junto al río Beijiang, cerca de la ciudad de Shiuchow, en la provincia china de Guanddong, los santos mártires Luis Versiglia, obispo, y Calixto Caravario, presbítero, de la Sociedad Salesiana, sufrieron el martirio por causa de su acción pastoral en favor de las personas que les estaban confiadas (1930). Ambos fueron canonizados por Juan Pablo II el 1 de octubre de 2000.

Para conocer más sobre sus biografías:

San Luis Versiglia  hacer clic acá.
San Calixto Caravario hacer clic acá.

Fuente: Catholic.net


¡Buenos días!

La hormiga y el escarabajo

Las obligaciones asumidas constituyen lo que Dios espera de ti, porque son la expresión concreta de su voluntad. Son esas exigencias de la vida familiar, de tu trabajo o profesión, de las relaciones humanas que te envuelven. La paz y la felicidad no surgen de algunas grandes y espectaculares actuaciones, sino del cumplimiento de los deberes de cada día.

Llegado el verano, una hormiga que rondaba por el campo recogía los granos de trigo y cebada, guardándolos para alimentarse durante el invierno. La vio un escarabajo y se asombró de verla tan ocupada en una época en que todos los animales, descuidando sus trabajos, se abandonan a la buena vida. Nada respondió la hormiga por el momento; pero más tarde, cuando llegó el invierno y la lluvia deshacía las boñigas, el escarabajo hambriento fue a pedirle a la hormiga una limosna de comida. Entonces sí respondió la hormiga: —Mira escarabajo, si hubieras trabajado en la época en que yo lo hacía y tú te burlabas de mí, ahora no te faltaría el alimento. (Esopo).

Aprecia la virtud de la laboriosidad. Laboriosa es la persona que ama el trabajo y trata de hacerlo bien. La laboriosidad lleva consigo la decisión de aprovechar el tiempo, de concentrarte en el trabajo y de no abandonar actividades a medio hacer. Haz hoy tu trabajo con entusiasmo, de buena gana, con empeño, y así crecerás en esta virtud con traje de faena.

Padre Natalio


La frase de hoy

“Queridos hermanos y hermanas: en este momento de mi vida el Señor me llama a "subir al monte", a dedicarme aún más a la oración y a la meditación. Pero esto no significa abandonar a la Iglesia, al contrario, si Dios me pide esto es justamente para que yo pueda seguir sirviéndola con la misma dedicación y el mismo amor con el que lo he hecho hasta ahora, pero en un modo más adecuado a mi edad y mis fuerzas. Invoquemos la intercesión de la Virgen María: Ella nos ayude a todos a seguir siempre al Señor Jesús, en la oración y en la caridad activa”

Benedicto XVI
Ángelus 24-Feb-2013


Tema del día:
Un rico legado por herencia


1) Para saber

En una de nuestras reflexiones pasadas acudíamos a una de las últimas intervenciones del Papa Benedicto XVI donde se cuestionaba cómo hablar de Dios hoy en día, cómo anunciar el Evangelio en nuestro tiempo. Y se consideraba que, para hablar de Dios, se requiere tener familiaridad con Él, tratarlo en la oración.

Ahora el Papa nos indica el camino a seguir: el de la humildad que Jesús mismo vivió. Dios, al hacerse uno de nosotros, vivió la humildad en la casa de Nazaret y en la gruta de Belén, y nos mostró el gran amor de Dios. En la medida en que seamos humildes, conoceremos mejor a nosotros y a Dios y lo podremos mostrar fidedignamente a los demás.

2) Para pensar

El Papa no solo nos ha dicho que la humildad es la manera más apropiada para mostrar a Dios, sino que él mismo la ha vivido. Estando cierto de quien es Dios y es quien gobierna la Iglesia como Pastor eterno, nos ha dejado el ejemplo de una gran humildad al saberse apartar.

Así como nuestro Señor Jesucristo en todo momento cumplió la voluntad de su Padre, aunque eso le traía enemistades, tanto que lo llevaron a ser crucificado, ahora el Papa quiso cumplir en todo la voluntad de Dios, como nos lo dejó escrito: “Después de haber examinado ante Dios reiteradamente…” No le fue fácil, pues sabía que suscitaría muchos comentarios respecto a su persona, algunos nada agradables, como desgraciadamente lo hemos comprobado. Sin embargo, puso en primer lugar la voluntad de Dios, antes que a sí mismo.

Las personas hemos de luchar por no querer ser el centro de todo. El famoso pintor surrealista Salvador Dalí no se caracterizaba precisamente por su humildad. En una ocasión le presentaron en París a una actriz llamada Madeleine Reanud. Ella le dijo: “Maestro, créame que yo le admiro mucho”. Contestó el pintor: “Yo también, señora”. La actriz quiso aclarar: “¿Me ha visto actuar?” A lo que Dalí respondió: “No hablo de usted, señora, sino de mí. Yo también me admiro mucho de mí”.

Pensemos si nuestros actos no están dirigidos a ser el centro de todo, en vez de buscar hacer la voluntad de Dios.

3) Para vivir

El Papa con su renuncia nos comunica, además, que es a Cristo a quien seguimos, que es Dios quien realmente importa, y el Papa, sea quien sea, deberá siempre centrar su pontificado en poner a Cristo en el centro, no en sí mismo.

De esa manera, nos ha mostrado a Dios mismo: “Para hablar de Dios, tenemos que dejarle espacio en la esperanza de que es Él quien actúa en nuestra debilidad: dejar espacio sin miedo, con sencillez y alegría, en la profunda convicción de que cuanto más lo pongamos en medio, y no a nosotros, nuestra comunicación será más fructífera… Tenemos que ser cada vez más anunciadores de Cristo y no de nosotros mismos”.

El Papa nos afirma que mostrar a Dios será comunicar, con la palabra y la vida, al “Dios que nos ha mostrado un amor tan grande, de encarnarse, morir y resucitar por nosotros; ese Dios que nos invita a seguirlo y dejarnos transformar por su amor inmenso para renovar nuestra vida y nuestras relaciones; el Dios que nos ha dado a la Iglesia, para caminar juntos y, a través de la Palabra y los Sacramentos, renovar la entera Ciudad de los hombres”.

José Martínez Colín


Cuaresma día por día:
Día 13º. Lunes segundo


Amar al enemigo.

Perdonar todo y siempre. El 13 de mayo de 1981, fiesta de la Virgen de Fátima, miles de personas acuden a la plaza de San Pedro para ver a Juan Pablo II. Una niña rubia con un globo azul levanta sus manitas al Papa, que la toma en sus brazos y la levanta en alto sonriente. "Nada hacía presentir -comenta el secretario del Papa, don Estanislao- lo que iba a suceder. Cuando el Santo Padre daba la segunda vuelta a la plaza, el turco Alí Agca disparó contra él, (...). Yo estaba sentado como de costumbre detrás del Santo Padre, y la bala, a pesar de su fuerza, cayó entre nosotros en el automóvil, a mis pies ( ... )".

"¿Qué pensé? Nadie creía que una cosa así fuera posible (...) Vi que el Santo Padre había sido alcanzado. Entonces le pregunté:

¿Dónde está herido?" Me respondió: "En el vientre". Todavía le pregunté: "¿Es doloroso?". Y me respondió: "Sí"."

"El Santo Padre no nos miraba. Con los ojos cerrados, sufría mucho y repetía breves plegarias exclamatorias. Si no recuerdo mal, eran sobre todo: "¡María, Madre mía! ¡María, Madre mía!"

"Cuando llegamos al hospital todo era confusión. Una cosa era prepararse para recibir a un Papa, y otra verle llegar exangüe e inconsciente La operación duró cinco horas y veinte minutos, el pulso era casi imperceptible. Todos temíamos lo peor. Le administré el sacramento de la Unción, justo antes de la intervención. El Santo Padre estaba inconsciente."

"La esperanza renació durante la operación gradualmente. Al principio parecía que la muerte era inevitable: el Santo Padre había perdido las tres cuartas partes de su sangre".

"Es extraordinario que la bala no destruyese en su trayectoria ningún órgano esencial. Una bala de nueve milímetros es un proyectil de una brutalidad inaudita. Para no causar daños irreparables en una parte tan compleja del cuerpo, tuvo que seguir una trayectoria improbable. Pasó a unos milímetros de la aorta. Si la hubiera alcanzado, habría sido la muerte instantánea. No tocó la espina dorsal ni ningún punto vital. Digamos, entre nosotros, milagrosamente. "

El Papa estuvo en serio peligro de muerte hasta el 15 de julio. Pero en cuanto pudo, Juan Pablo II se desplazó hasta la cárcel donde estaba prisionero Alí Agca, quien le disparó. Habló con él, a solas, durante mucho tiempo. Le perdonó. Le ayudó.

Señor, qué ejemplo para mí. Como Tú, que perdonaste desde la Cruz a los que crucificaban: "Perdónales, Padre". iQue perdone siempre! ¡Ayúdame! Como cristiano no puedo guardar rencor nunca, me hagan lo que me hagan.

Continúa hablándole a Dios con tus palabras.

P. José Pedro Manglano Castellary


Pedidos de oración


Pedimos oración por la Paz del Mundo; por la Santa Iglesia Católica; por el Papa, los sacerdotes, diáconos, seminaristas, catequistas y todos los que componemos el cuerpo místico de Cristo; por la unión de los cristianos para que seamos uno, así como Dios Padre y nuestro Señor Jesucristo son Uno junto con el Espíritu Santo; por las misiones, por nuestros hermanos sufrientes por diversos motivos especialmente por las enfermedades, el hambre y la pobreza; por los presos políticos y la falta de libertad en muchos países del mundo, por la unión de las familias y la fidelidad de los matrimonios; por el aumento de las vocaciones sacerdotales y religiosas, y por las Benditas Almas del Purgatorio.

Pedimos oración por Isabel P., que vive en Santa Tecla, El Salvador, y está delicada de salud por insuficiencia renal bajo tratamiento de diálisis. Que Jesús Misericordioso la acompañe y la fortalezca en su dolor.

Pedimos oración por Patricia M., que vive en Cali, Colombia, y ha sido diagnosticada con cáncer de mama. Invocamos a la Santísima Virgen para que interceda por ella ante Jesús.

Pedimos oración por Esperanza (72 años, Miami USA) que en esta semana será sometida a pruebas médicas para evaluar el estado óseo y para descartar presencia de células malignas en su cuerpo. Rogamos a la Santísima Trinidad que las pruebas resulten favorables. Amén.

Pedimos oración por Mary de S., de Santa Fe, Argentina, (73 años), que va a ser operada para colocar una prótesis de cadera. Que Jesús bendiga las manos de los médicos y le conceda a Mary una pronta recuperación.

Tú quisiste, Señor, que tu Hijo unigénito soportara nuestras debilidades,
para poner de manifiesto el valor de la enfermedad y la paciencia;
escucha ahora las plegarias que te dirigimos por nuestros hermanos enfermos
y concede a cuantos se hallan sometidos al dolor, la aflicción o la enfermedad,
la gracia de sentirse elegidos entre aquellos que tu hijo ha llamado dichosos,
y de saberse unidos a la pasión de Cristo para la redención del mundo.
Te lo pedimos por Cristo nuestro Señor.
Amén

Nota de Redacción:
Para dar curso a los Pedidos de Oración es imprescindible dar los siguientes datos: nombres completos de la persona (habitualmente no publicamos apellidos), ciudad y país donde vive, y explicar el motivo de la solicitud de oración. Por favor: en los pedidos ser breves y concretos y enviarlos a pequesemillitas@gmail.com y deben poner en el asunto “Pedido de oración”, ya que los correos que llegan sin asunto (o con el asunto en blanco) son eliminados sin abrirlos. No se reciben pedidos de oración a través de Facebook ni por otro medio que no sea el correo antes señalado.
Los Pedidos de Oración se publican de lunes a sábados. Los domingos se publican los agradecimientos por las gracias concedidas.


El rincón de los lectores


Desde hace años hemos tenido esta sección llamada “El rincón de los lectores” destinada a dar cabida a los mensajes, opiniones y comentarios de las personas que leen Pequeñas Semillitas, que han podido expresarse libre y respetuosamente. Ahora, con nuestra presencia en Facebook, la posibilidad de manifestarse es mucho más abierta, directa y permanente.
Igual vamos a mantener esta sección para los que deseen expresarse por esta vía. Para que tu mensaje se publique debes dirigirlo por mail a pequesemillitas@gmail.com con el título "El rincón de los lectores" y deberá ser muy breve y no contener conceptos agraviantes para nada ni para nadie.
Los mensajes serán moderados por el propietario de esta página y se publicarán a medida que el tiempo y el espacio en la misma lo permitan, y no se admitirán réplicas o respuestas públicas a mensajes anteriores de otros lectores.

# Silvestre Villalba – 23 de Febrero de 2013 - San Lorenzo - Paraguay
Soy Catequista de la Capilla San Francisco de Asís (Reducto) - San Lorenzo, Paraguay. Todos los días desde mi lugar de trabajo para tener un día bendecido, estoy leyendo el Evangelio del día y las reflexiones y el Santoral que ayuda mucho a conocer más a nuestros Santos Católicos. Les agradezco por este hermoso servicio y desde la distancia les animo a seguir trabajando en pos de la Evangelización.
Silver Villalba

# Nota del autor:
Un abrazo en Cristo y abundantes bendiciones para ti…!!!
Felipe.


Oración por la Patria


Jesucristo, Señor de la historia, te necesitamos. Nos sentimos heridos y agobiados. Precisamos tu alivio y fortaleza. Queremos ser nación, una nación cuya identidad sea la pasión por la verdad y el compromiso por el bien común. Danos la valentía de la libertad de los hijos de Dios para amar a todos sin excluir a nadie, privilegiando a los pobres y perdonando a los que nos ofenden, aborreciendo el odio y construyendo la paz. Concédenos la sabiduría del diálogo y la alegría de la esperanza que no defrauda. Tú nos convocas. Aquí estamos, Señor, cercanos a María, que desde Luján nos dice: ¡Argentina! ¡Canta y camina! Jesucristo, Señor de la historia, te necesitamos. Amén.


“Intimidad Divina”

Hemos sido rebeldes

El pecado de la desobediencia a Dios, a sus leyes, a sus representantes, es de los más frecuentes y menos valorados. Y sin embargo el hombre no conseguirá la salvación sino por el camino de la obediencia. Es éste el camino que ha recorrido el Hijo de Dios: “Bajado del cielo no para hacer mi voluntad sino la voluntad del que me ha enviado” (Jn 6, 38). Y aceptando libremente la voluntad del Padre que lo inmolaba por la salvación del mundo, quiso someterse a cuantos le representaban, dignos e indignos, hebreos o paganos, sacerdotes o funcionarios del imperio romano. Estilo de Dios es gobernar a los hombres sirviéndose de otros hombres que participan de su autoridad… Con mayor razón vale esto para los Pastores del rebaño, de quienes Jesús ha dicho: “Quien a vosotros escucha a mí me escucha, y quien a vosotros desprecia a mí me desprecia” (Lc 10, 16). En esta perspectiva el Concilio Vaticano II exhorta a todos los fieles a que “con cristiana obediencia abracen prontamente lo que los Pastores, en cuanto representantes de Cristo, ordenan como maestros y rectores en la Iglesia, siguiendo en esto el ejemplo de Cristo, quien con su obediencia hasta la muerte ha abierto a todos los hombres el camino libre de la libertad de los hijos de Dios” (LG 37).

No existe categoría alguna de personas que no tenga la obligación de practicar la virtud de la obediencia. “Sed sumisos los unos a los otros en el temor de Cristo –exhorta San Pablo–. Las mujeres se someten a sus maridos, como el Señor… Vosotros hijos, obedeced a vuestros padres en el Señor… Vosotros esclavos, obedeced a vuestros amos de este mundo con respeto y temor, con sencillez de corazón, como a Cristo” (Ef 5, 21-22; 6, 1-5). En estos textos, la obediencia se recomienda a toda clase de personas siempre por motivo del Señor; el orden familiar y social es algo que el Señor quiere. Por lo tanto se impone la conclusión: obedeced a los hombres como se obedece a Cristo. La obediencia cristiana se caracteriza precisamente por este espíritu sobrenatural, en virtud del cual el hombre pasando por encima de la creatura que manda, fija la mirada en Dios, en cuyo honor ofrece el obsequio de la sumisión. Semejante obediencia no es un ejercicio reservado sólo a quienes han hecho un voto o promesa especial, sino que es obligación de todos. De hecho la Iglesia exhorta a todos los fieles a tener entre sí los mismos sentimientos que tuvo Cristo, quien se despojó de sí mismo tomando condición de siervo… obedeciendo hasta la muerte (LG 42).

Es evidente que nuestra primera obediencia debe rendirse a Dios, de tal manera que si alguna autoridad quisiera imponer algo que fuese contrario a la voluntad de Dios, tendríamos que responder que no es lícito obedecer a los hombres antes que a Dios (Ac 4, 19). Hecha esta excepción, la obediencia debe practicarse siempre, también cuando contraría nuestra propia voluntad, especialmente si está en juego la voluntad expresa de Dios, su ley, el bien de la Iglesia, la sumisión a los superiores religiosos. Precisamente porque el cristiano no es un hombre aislado, sino que está integrado en la comunidad eclesial, el bien común puede a veces exigir la renuncia de criterios, de aspiraciones y proyectos personales; pero no hay duda que esta renuncia es más agradable a Dios que cualquier obra buena e incluso que cualquier acto de culto. ¿Acaso se complace el Señor en los holocaustos y sacrificios más que en la obediencia a su palabra? Mejor es obedecer que sacrificar” (1 Sm 15, 22). Así apostrofaba Samuel a Saúl que había ofrecido en sacrificio a Dios las primicias de sus rebaños, pero había quebrantado sus órdenes. La obediencia no es sacrificio de cosas, sino de la propia voluntad, que vale más que todas las cosas.

¡Oh cuán dulce y gloriosa es esta virtud de la obediencia, que entraña todas las demás virtudes, porque la caridad la concibe y de ella nace. En ella se funda la piedra angular de la santísima fe. Es una reina tal, que quien con ella se desposa no sufre mal alguno, sino que siente paz y quietud. Las olas del mar encrespado no pueden perjudicarle, ni dañarle puede tempestad alguna… No siente odio frente a la injuria, porque quiere obedecer, y se le ha mandado que perdone. No se apena al no ver satisfechos sus deseos porque la obediencia le hace desearte solamente a ti, Señor, que eres el único que puede, sabe y quiere cumplir sus deseos… Y así, en todo halla paz y quietud. ¿Oh obediencia, que navegas sin fatiga, y sin peligro llegas al puerto acogedor! ¡Concuerdas con el Verbo unigénito Hijo de Dios; subes a la navecilla de la santísima cruz para mantenerte… en la obediencia del Verbo y no apartarte nunca de su doctrina. (Santa Catalina, Diálogo 155).

P. Gabriel de Sta. M. Magdalena O.C.D.
Jardinero de Dios
-el más pequeñito de todos-
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domingo, 24 de febrero de 2013

Pequeñas Semillitas 1963


PEQUEÑAS SEMILLITAS

Año 8 - Número 1963 ~ Domingo 24 de Febrero de 2013
- AÑO DE LA FE -
Desde la ciudad de Córdoba (Argentina)
   

Alabado sea Jesucristo…
Los cristianos de todos los tiempos se han sentido atraídos por la escena llamada tradicionalmente "La transfiguración del Señor". Sin embargo, a los que pertenecemos a la cultura moderna no se nos hace fácil penetrar en el significado de un relato redactado con imágenes y recursos literarios, propios de una "teofanía" o revelación de Dios.
Todo sucede durante la oración de Jesús: "mientras oraba, el aspecto de su rostro cambió". Jesús, recogido profundamente, acoge la presencia de su Padre, y su rostro cambia. Los discípulos perciben algo de su identidad más profunda y escondida. Algo que no pueden captar en la vida ordinaria de cada día.
En la vida de los seguidores de Jesús no faltan momentos de claridad y certeza, de alegría y de luz. Ignoramos lo que sucedió en lo alto de aquella montaña, pero sabemos que en la oración y el silencio es posible vislumbrar, desde la fe, algo de la identidad oculta de Jesús. Esta oración es fuente de un conocimiento que no es posible obtener de los libros.
La escena culmina con una voz y un mandato solemne. Los discípulos se ven envueltos en una nube. Se asustan pues todo aquello los sobrepasa. Sin embargo, de aquella nube sale una voz: "Este es mi Hijo, el escogido. Escúchenlo". La escucha ha de ser la primera actitud de los discípulos.
Los cristianos de hoy necesitamos urgentemente "interiorizar" nuestra religión si queremos reavivar nuestra fe. No basta oír el Evangelio de manera distraída, rutinaria y gastada, sin deseo alguno de escuchar. No basta tampoco una escucha inteligente preocupada solo de entender.
Necesitamos escuchar a Jesús vivo en lo más íntimo de nuestro ser. Todos, predicadores y pueblo fiel, teólogos y lectores, necesitamos escuchar su Buena Noticia de Dios, no desde fuera sino desde dentro. Dejar que sus palabras desciendan de nuestras cabezas hasta el corazón. Nuestra fe sería más fuerte, más gozosa, más contagiosa.
José Antonio Pagola


La Palabra de Dios:
Evangelio de hoy


En aquel tiempo, Jesús tomó consigo a Pedro, Juan y Santiago, y subió al monte a orar. Y sucedió que, mientras oraba, el aspecto de su rostro se mudó, y sus vestidos eran de una blancura fulgurante, y he aquí que conversaban con Él dos hombres, que eran Moisés y Elías; los cuales aparecían en gloria, y hablaban de su partida, que iba a cumplir en Jerusalén.
Pedro y sus compañeros estaban cargados de sueño, pero permanecían despiertos, y vieron su gloria y a los dos hombres que estaban con Él. Y sucedió que, al separarse ellos de Él, dijo Pedro a Jesús: «Maestro, bueno es estarnos aquí. Vamos a hacer tres tiendas, una para ti, otra para Moisés y otra para Elías», sin saber lo que decía. Estaba diciendo estas cosas cuando se formó una nube y los cubrió con su sombra; y al entrar en la nube, se llenaron de temor. Y vino una voz desde la nube, que decía: «Este es mi Hijo, mi Elegido; escuchadle». Y cuando la voz hubo sonado, se encontró Jesús solo. Ellos callaron y, por aquellos días, no dijeron a nadie nada de lo que habían visto.
(Lc 9,28-36)

Comentario
Hoy, segundo domingo de Cuaresma, la liturgia de la palabra nos trae invariablemente el episodio evangélico de la Transfiguración del Señor. Este año con los matices propios de san Lucas.
El tercer evangelista es quien subraya más intensamente a Jesús orante, el Hijo que está permanentemente unido al Padre a través de la oración personal, a veces íntima, escondida, a veces en presencia de sus discípulos, llena de la alegría del Espíritu Santo.
Fijémonos, pues, que Lucas es el único de los sinópticos que comienza la narración de este relato así: «Jesús (...) subió al monte a orar» (Lc 9,28), y, por tanto, también es el que especifica que la transfiguración del Maestro se produjo «mientras oraba» (Lc 9,29). No es éste un hecho secundario.
La oración es presentada como el contexto idóneo, natural, para la visión de la gloria de Cristo: cuando Pedro, Juan y Santiago se despertaron, «vieron su gloria» (Lc 9,32). Pero no solamente la de Él, sino también la gloria que ya Dios manifestó en la Ley y los Profetas; éstos —dice el evangelista— «aparecían en gloria» (Lc 9,31). Efectivamente, también ellos encuentran el propio esplendor cuando el Hijo habla al Padre en el amor del Espíritu. Así, en el corazón de la Trinidad, la Pascua de Jesús, «su partida, que iba a cumplir en Jerusalén» (Lc 9,31) es el signo que manifiesta el designio de Dios desde siempre, llevado a término en el seno de la historia de Israel, hasta el cumplimiento definitivo, en la plenitud de los tiempos, en la muerte y la resurrección de Jesús, el Hijo encarnado.
Nos viene bien recordar, en esta Cuaresma y siempre, que solamente si dejamos aflorar el Espíritu de piedad en nuestra vida, estableciendo con el Señor una relación familiar, inseparable, podremos gozar de la contemplación de su gloria. Es urgente dejarnos impresionar por la visión del rostro del Transfigurado. A nuestra vivencia cristiana quizá le sobran palabras y le falta estupor, aquel que hizo de Pedro y de sus compañeros testigos auténticos de Cristo viviente.
Rev. D. Jaume GONZÁLEZ i Padrós (Barcelona, España)


Santoral Católico:
San Modesto
Obispo de Tréveris


Su apelativo bien pronunciado indica al poseedor de una virtud altamente costosa de conseguir y dice mucho con relación a la templanza que ayuda al perfecto dominio de sí. Buen servicio hizo esta virtud al santo que la llevó en su nombre.

El pastor de Tréveris trabaja y se desvive por los fieles de Jesucristo, allá por el siglo V. Lo presentan los escritos narradores de su vida adornado con todas las virtudes que debe llevar consigo un obispo.

Al leer el relato, uno va comprobando que, con modalidades diversas, el hombre continúa siendo el mismo a lo largo de la historia. No cambia en su esencia, no son distintos sus vicios y ni siquiera se puede decir que no sea un indigente de los mismos remedios ayer que hoy. Precisamente en el orden de la sobrenatural, las necesidades corren parejas por el mismo sendero, las virtudes a adquirir son siempre las mismas y los medios disponibles son idénticos. Fueron inventados hace mucho tiempo y el hombre ha cambiado poco y siempre por fuera.

Modesto es un buen obispo que se encuentra con un pueblo invadido y su población asolada por los reyes francos Merboco y Quildeberto. A su gente le pasa lo que suele suceder como consecuencia del desastre de las guerras. Soportan todas las consecuencias del desorden, del desaliento, del dolor de los muertos y de la indigencia. Están descaminados los usos y costumbres de los cristianos; abunda el vicio, el desarreglo y libertinaje. Para colmo de males, si la comunidad cristiana está deshecha, el estado en que se encuentra el clero es aún más deplorable. En su mayor parte, están desviados, sumidos en el error y algunos nadan en la corrupción.

El obispo está al borde del desaliento; lleno de dolor y con el alma encogida por lo que ve y oye. Es muy difícil poner de nuevo en tal desierto la semilla del Evangelio. Humanamente la tarea se presenta con dificultades que parecen insuperables.

Reacciona haciendo cada día más suyo el camino que bien sabía habían tomado con éxito los santos. Se refugia en la oración; allí gime en la presencia de Dios, pidiendo y suplicando que aplaque su ira. Apoya el ruego con generosa penitencia; llora los pecados de su pueblo y ayuna. Sí, son muchas las horas pasadas con el Señor como confidente y recordándole que, al fin y al cabo, las almas son suyas.

No deja otros medios que están a su alcance y que forman parte del ministerio. También predica. Va poco a poco en una labor lenta; comienza a visitar las casas y a conocer en directo a su gente. Sobre todo, los pobres se benefician primeramente de su generosidad. En esas conversaciones de hogar instruye, anima, da ejemplo y empuja en el caminar.

Lo que parecía imposible se realiza. Hay un cambio entre los fieles que supo ganar con paciencia y amabilidad. Ahora es el pueblo quien busca a su obispo porque quiere gustar más de los misterios de la fe. Ya estuvieron sobrado tiempo siendo rudos, ignorantes y groseros.

Murió -y la gente decía que era un santo el que se iba- el 24 de febrero del año 486.

Fuente: Catholic.net


¡Buenos días!

La paz de Dios

La paz interior tiene enemigos: son los pensamientos y sentimientos negativos que confunden y agitan de tal modo que turban el cielo tranquilo de tu corazón. Hombres sabios que sondearon su interior con la luz del Espíritu los han especificado: insatisfacción, ansiedad, irritación, miedo, odio, tristeza, etc. La Reina de la Paz te invita a vivir la paz del corazón.

“¡Queridos hijos! Hoy les doy las gracias y deseo invitarlos a la paz de Dios. Yo deseo que cada uno de ustedes experimente en su corazón esa paz que sólo Dios da. Hoy quiero bendecirlos a todos; los bendigo con la bendición del Señor. Les suplico, queridos hijos, que sigan y que vivan mi camino. Yo los amo, queridos hijos, y les agradezco todo lo que ustedes están haciendo por mis intenciones. Les suplico que me ayuden, para que yo pueda ofrecerlos al Señor para que El los salve y los guíe por el camino de la salvación. Gracias por haber respondido a mi llamado!”

Confía en el Señor y vigila tu mente para que no echen raíces ideas o emociones funestas que pueden dañarte y trabar las fuerzas de tu espíritu. Por una parte, mantén la vigilancia y, por otra, fortalece con la meditación los valores perdurables del amor, la paciencia, la serenidad y la alegría profunda. Que el Señor te bendiga y proteja en este crecimiento.

Padre Natalio


Palabras del Beato Juan Pablo II

“Durante la oración realizamos
una especie de ascensión a la luz divina
y, a la vez, experimentamos un descenso de Dios,
que se adapta a nuestro límite
para escucharnos y hablarnos,
para encontrarse con nosotros y salvarnos”

Beato Juan Pablo II


Tema del día:
Ver el rostro del Señor


Todos los años en el 2º domingo de Cuaresma la Iglesia nos pone a consideración la escena de la Transfiguración del Señor. Este año el evangelista que lo narra es san Lucas, pues estamos en el ciclo C. Nos lo pone en este 2º domingo de Cuaresma, pues encierra una gran enseñanza para este tiempo. Se supone que hemos comenzado la Cuaresma con verdadero sentido cristiano de unirnos con Cristo, a quien consideramos ofreciéndose al Padre por nosotros en la Semana Santa. Por lo tanto debemos sentir más vivamente el arrepentimiento de nuestros pecados. La gran lección es que, si a Dios le parece bien que suframos un poco por nuestros pecados, no es porque quiera para nosotros el dolor, sino que es un paso para llegar a la felicidad de su gloria.

Habían pasado pocos días desde que Jesús les había dicho a los apóstoles que iban hacia Jerusalén donde iba a sufrir y morir por nosotros. Claro que también les había dicho que al tercer día iba a resucitar. Los apóstoles, sin embargo, habían atendido demasiado a la parte de los sufrimientos y no podían comprender cómo Jesús, a quien le tenían por Mesías, como lo había proclamado Pedro, podía morir tan pronto y de forma tan degradante. Estaban tristes. Ahora Jesús les quiere dar a los tres discípulos más íntimos como un pequeño adelanto de lo que será la resurrección y enseñarles la verdad de que su muerte dolorosa iba a ser un paso necesario o muy conveniente para la resurrección. Después de la resurrección de Jesús, darían una gran importancia a este suceso, como se verá en la predicación y cartas de san Pedro.

Jesús en aquel monte, delante de sus tres discípulos, se pone a orar. Pero es una oración tan sublime y mística que deja transparentar parte de su esencia divina. Esto se expresa por lo de los vestidos blancos y la presencia de la nube. Tan contentos están los discípulos que san Pedro está dispuesto a hacer unas tiendas para quedarse allí por mucho tiempo. Dice el evangelio que no sabía lo que decía, porque estaba como trasportado a otro mundo. Esta es una primera enseñanza: que Dios está con nosotros cuando nos ponemos en oración. A veces deja traspasar un poquito de su grandiosa presencia dando una felicidad que no lo pueden dar las cosas externas.

Pero Jesús les quería dar la principal lección: que todos los sufrimientos le llevarán a la gloria. Por eso aparecieron allí Moisés y Elías conversando sobre lo que iba a significar la muerte de Jesús. Nos viene a decir el evangelio que todo el misterio de la vida y muerte de Jesús es la culminación de todo lo enseñado en el Antiguo Testamento, simbolizado por la ley y los profetas. Y es la gran lección que hoy nos da la Iglesia: que todos nuestros sufrimientos, llevados por amor a Jesús y llevados con El, nos reportarán una gloria, que un día lo veremos cuando estemos con Cristo en el cielo.

Jesús quería confirmar en la fe a aquellos apóstoles que no acababan de comprender las palabras de Jesús; y que de hecho no comprenderían hasta después de la resurrección. Hasta entonces el sufrimiento de la cruz sería para ellos un escándalo, cuando debería ser una esperanza en el triunfo definitivo. Así pasa hoy con mucha gente. Es muy difícil conocer el misterio de la vida de la Iglesia. Muchos sólo ven la parte externa y por lo tanto todo lo ven bajo su prisma materialista.

Hoy pedimos en el prefacio de la misa que el Señor nos dé a entender que “la pasión es el camino de la resurrección”. En el salmo responsorial se habla de “ver el rostro del Señor”. Ese debe ser nuestro anhelo de toda nuestra vida. Y como dice san Pablo en la 2ª lectura, esperamos que Cristo transfigure nuestro cuerpo en cuerpo glorioso como el suyo. A veces Dios nos da en esta vida pequeñas alegrías, que son como anticipos de la gloria futura. Sepamos agradecérselo a Dios. Pero sepamos que luego, como aquellos tres apóstoles, debemos ir a la vida ordinaria a ser testigos de Jesucristo. Y mientras tanto atendamos a la voz del Padre que nos dice: “Escuchadle”. Escuchando a Jesús y siguiéndole tendremos un día la gloria eterna.

P. Silverio Velasco (España)


Nuevo video y artículo

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"Juan Pablo II inolvidable"
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Nunca nos olvidemos de agradecer


Alguna vez leí que en el cielo hay dos oficinas diferentes para tratar lo relativo a las oraciones de las personas en la tierra:
Una es para receptar pedidos de diversas gracias, y allí los muchos ángeles que atienden trabajan intensamente y sin descanso por la cantidad de peticiones que llegan en todo momento.
La otra oficina es para recibir los agradecimientos por las gracias concedidas y en ella hay un par de ángeles aburridos porque prácticamente no les llega ningún mensaje de los hombres desde la tierra para dar gracias...
Desde esta sección de "Pequeñas Semillitas" pretendemos juntar una vez por semana (los domingos) todos los mensajes para la segunda oficina: agradecimientos por favores y gracias concedidas como respuesta a nuestros pedidos de oración.

Desde Chile, nos agradecen oraciones hechas por Paula, joven madre que está mejorando paulatinamente, a la vez que solicitan que sigamos rezando por ella.

Desde Las Tunas, Cuba, nos escriben dándole gracias a Dios por Yannelis A., porque le ha dado negativa la biopsia de hígado que le realizaron… Gracias Señor sabemos que ahí está tu mano.


“Intimidad Divina”

Domingo 2 de Cuaresma

La liturgia de este domingo está iluminada por los resplandores de la transfiguración del Señor, preludio de su resurrección y garantía de la del cristiano. A modo de introducción, la primera lectura (Gn 15, 5-12, 17-18) narra la alianza de Dios con Abrahán. Después de haberle profetizado por tercera vez una numerosa descendencia “Mira el cielo y cuenta las estrellas… Así será tu descendencia” (ib. 5), Dios le señala la tierra que le dará en posesión; y Abrahán con humilde confianza le pide una garantía de esas promesas. El Señor condesciende benévolamente y hace con él un contrato según las costumbres de los pueblos nómadas de aquellos tiempos; Abrahán prepara un sacrificio de animales sobre el cual baja de noche el Señor en forma de fuego sellando así la alianza.

Sobre el Tabor (Evangelio Lc 9, 28-36) ante Jesús transfigurado el Señor una vez más se compromete en favor de los hombres a quienes presenta a su Hijo muy amado: “Este es mi Hijo, mi Elegido: escuchadle” (ib. 35); se lo entrega como Maestro; pero en el Calvario se lo entregará como Víctima. San Lucas precisa que la transfiguración aconteció sobre el monte mientras Jesús oraba. Jesús permite que por un momento su divinidad resplandezca a los ojos estáticos de sus discípulos como realmente es: “resplandor de la gloria del Padre, imagen de sus sustancia” (Hb 1, 3). Contemplar el rostro de Dios fue siempre el anhelo de los justos del Antiguo Testamento y de los santos del Nuevo: “Señor, yo busco tu rostro. No me ocultes tu rostro” (Salmo Resp.) Pero cuando Dios concede semejante gracia no deja de ser más que un instante que, lo mismo que en la visión del Tabor, está ordenada a robustecer la fe y a infundir nuevo valor para llevar la cruz.

La segunda lectura (Flp 3, 17-4, 1) es una fervorosa exhortación a llevar con amor la cruz de Cristo, a fin de ser un día partícipes de su gloria. “Muchos viven según os dije tantas veces, y ahora os repito con lágrimas, como enemigos de la cruz de Cristo” (ib. 18). El Apóstol se queja de los cristianos que se entregan a los placeres terrenos, a las satisfacciones de la carne con el pensamiento preocupado solamente de las cosas de la tierra. Y he aquí que el Apóstol toma el vuelo hacia la altura y nos recuerda la visión del Tabor. Pero nosotros somos ciudadanos del cielo, de donde esperamos como Salvador al Señor Jesucristo, el cual transfigurará este miserable cuerpo nuestro en un cuerpo glorioso como el suyo (ib. 20-21). La transfiguración del cristiano será realmente plena sólo en la vida eterna, pero ya se inicia aquí abajo por medio del bautismo; la gracia de Cristo es la levadura que desde las entrañas nos transforma y transfigura en su imagen, si aceptamos llevar con él nuestra cruz.

Señor, busco tu rostro, tu rostro deseo, Señor. Enséñame, pues, ahora, Señor Dios mío, dónde y cómo buscarte, dónde y cómo encontrarte. Señor, si no estás aquí, ¿dónde te buscaré ausente? Y si estás en todas las partes, ¿por qué no te veo presente? Más, ciertamente, tú habitas en una luz inaccesible… ¿Quién me llevará e introducirá en esa luz para que yo te vea?  Señor, enséñame a buscarte y muéstrame a mí, que te busco, pues no puedo buscarte, si tú no me enseñas a hacerlo, ni puedo encontrarte, si tú no te manifiestas. ¡Oh Señor!, que yo te busque deseando, que te desee buscando, que te encuentre amando, que te ame encontrándote. (San Anselmo)

P. Gabriel de Sta. M. Magdalena O.C.D.
Jardinero de Dios
-el más pequeñito de todos-
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sábado, 23 de febrero de 2013

Pequeñas Semillitas 1962


PEQUEÑAS SEMILLITAS

Año 8 - Número 1962 ~ Sábado 23 de Febrero de 2013
- AÑO DE LA FE -
Desde la ciudad de Córdoba (Argentina)
   

Alabado sea Jesucristo…
Yo os digo: “Amad a vuestros enemigos, y rezad por los que os persiguen”. Así seréis hijos de vuestro Padre que está en el cielo, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y manda la lluvia a justos e injustos. Por tanto, sed perfectos, como vuestro Padre celestial es perfecto.”
Jesús, tú que eres modelo perfecto de amor que se entrega a todos y que perdona, dame la gracia de desear la perfección del amor para ser capaz de superar los rencores y los conflictos poniendo el amor sobre todo, respondiendo al mal con el bien.


La Palabra de Dios:
Evangelio de hoy


En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «Habéis oído que se dijo: ‘Amarás a tu prójimo y odiarás a tu enemigo’. Pues yo os digo: Amad a vuestros enemigos y rogad por los que os persigan, para que seáis hijos de vuestro Padre celestial, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y llover sobre justos e injustos. Porque si amáis a los que os aman, ¿qué recompensa vais a tener? ¿No hacen eso mismo también los publicanos? Y si no saludáis más que a vuestros hermanos, ¿qué hacéis de particular? ¿No hacen eso mismo también los gentiles? Vosotros, pues, sed perfectos como es perfecto vuestro Padre celestial».
(Mt 5,43-48)

Comentario
Hoy, el Evangelio nos exhorta al amor más perfecto. Amar es querer el bien del otro y en esto se basa nuestra realización personal. No amamos para buscar nuestro bien, sino por el bien del amado, y haciéndolo así crecemos como personas. El ser humano, afirmó el Concilio Vaticano II, «no puede encontrar su plenitud si no es en la entrega sincera de sí mismo a los demás». A esto se refería santa Teresa del Niño Jesús cuando pedía hacer de nuestra vida un holocausto. El amor es la vocación humana. Todo nuestro comportamiento, para ser verdaderamente humano, debe manifestar la realidad de nuestro ser, realizando la vocación al amor. Como ha escrito Juan Pablo II, «el hombre no puede vivir sin amor. Él permanece para sí mismo un ser incomprensible, su vida está privada de sentido si no se le revela el amor, si no se encuentra con el amor, si no lo experimenta y lo hace propio, si no participa en él vivamente».
El amor tiene su fundamento y su plenitud en el amor de Dios en Cristo. La persona es invitada a un diálogo con Dios. Uno existe por el amor de Dios que lo creó, y por el amor de Dios que lo conserva, «y sólo puede decirse que vive en la plenitud de la verdad cuando reconoce libremente este amor y se confía totalmente a su Creador» (Concilio Vaticano II): ésta es la razón más alta de su dignidad. El amor humano debe, por tanto, ser custodiado por el Amor divino, que es su fuente, en él encuentra su modelo y lo lleva a plenitud. Por todo esto, el amor, cuando es verdaderamente humano, ama con el corazón de Dios y abraza incluso a los enemigos. Si no es así, uno no ama de verdad. De aquí que la exigencia del don sincero de uno mismo devenga un precepto divino: «Vosotros, pues, sed perfectos como es perfecto vuestro Padre celestial» (Mt 5,48).
Rev. D. Joan COSTA i Bou (Barcelona, España)


Santoral Católico:
San Policarpo de Esmirna
Obispo y Mártir


San Policarpo, obispo de Esmirna, conoció de cerca al apóstol Juan y a los otros que habían vista al Señor", y fue "instruido por testigos oculares de la vida del Verbo". Por eso él se presenta a nosotros como el testigo de la vida apostólica y como el hombre de la tradición viva "siempre de acuerdo con las Escrituras". Los trozos citados pertenecen a una carta suya a los cristianos de Filipos en Macedonia, que le habían pedido alguna exhortación y la copia de eventuales cartas del santo obispo de Antioquía, Ignacio, del que él había sido amigo.

Policarpo era sobre todo un hombre de gobierno. No tenía la cualidad de escritor y pensador como San Ignacio, ni deseaba como él ser "triturado" por las fieras del circo para "llegar a Dios". Al contrario, se mantuvo escondido "a causa de la humilde desconfianza en sí mismo". Era anciano y sabía que no se podía confiar mucho en sus fuerzas. Pero cuando fue descubierto en un granero y reconducido a la ciudad, demostró la serena valentía de su fe.

Conocemos la conmovedora conclusión de su vida gracias a un documento fechado un año después del martirio de San Policarpo, que tuvo lugar el 23 de febrero del año 155. Es una carta de la "Iglesia de Dios peregrinante en Esmirna, a la Iglesia de Dios peregrinante en Filomelio y también a todas las parroquias de cualquier lugar de la Iglesia santa y católica". Es una narración muy importante bajo el aspecto histórico, hagiográfico y litúrgico. Al procónsul Stazio Quadrato, que lo exhorta a renegar de Jesús, contesta moviendo la cabeza: "Desde hace 86 años lo sirvo y nunca me ha hecho ningún mal: ¿cómo podría blasfemar de mi Rey que me ha redimido?". "Te puedo hacer quemar vivo", insiste el procónsul. Y Policarpo: "EL fuego con que me amenazas quema por un momento, después pasa; yo en cambio temo el fuego eterno de la condenación".

Mientras en el anfiteatro de Esmirna se está quemando vivo, "no como una carne que se asa, sino como un pan que se cocina", el mártir eleva al Señor una estupenda oración, breve pero intensa: "Bendito seas siempre, oh Señor; que tu nombre adorable sea glorificado por todos los siglos, por Jesucristo pontífice eterno y omnipotente, y que se te rinda todo el honor con él y con el Espíritu Santo, por los siglos de los siglos". De improviso ese cuerpo quemado quedó reducido a cenizas. "A pesar de esto – escribe el autor de esa carta, que recomienda hacer leer a las otras Iglesias – nosotros recogimos uno que otro hueso, que conservamos como oro y piedras preciosas".

Fuente: Catholic.net


¡Buenos días!

Pedalea

Confiar en Dios es depositar toda tu fe en él. Dejarle el cuidado de tus cosas. Permitirle disponer de tu futuro, porque sabes que te ama más que tú mismo. Reposar en él “como un niño en brazos de su madre”, (salmo 131).Confía sobre todo en las pruebas, cuando las cosas resultan incomprensibles.

Aquel día estaba sentado junto a un camino que conducía a lo alto de una colina. Observé a un muchacho montado en bicicleta que se esforzaba en subir por la colina teniendo incluso el viento en contra. Evidentemente el esfuerzo que tenía que hacer era tremendo. Cuando estaba más fatigado apareció afortunadamente un ómnibus que subía la colina en la misma dirección. Su marcha no era muy acelerada y el joven pudo agarrarse con una mano de los barrotes de subida de la parte trasera del autobús. Puedes imaginarte lo que sucedió. El muchacho subió la cuesta a las mil maravillas.

Cuántas veces tú también estás pedaleando cuesta arriba contra toda clase de oposiciones y te encuentras casi extenuado por el esfuerzo. Recuerda que tienes a mano un poder disponible, la energía que te da la confianza en Dios. Ora así: “El Señor es mi fuerza y mi poder, confiaré y no temeré”. El transformará tu debilidad en fortaleza y tu cansancio en renovado vigor.

Padre Natalio


La frase de hoy

“Vuelvan a Dios, déjense reconciliar con Dios.
No endurezcan su corazón, escuchen la voz del Señor.
Hagan sitio en el corazón por medio de la oración,
la penitencia y la limosna para que venga el Señor”

Cardenal Jorge Bergoglio SJ


Tema del día:
Cuaresma, tiempo para cambiar y convertirse


Buenos Aires (AICA): 
¨La Cuaresma se nos presenta como grito de verdad y de esperanza cierta que nos viene a responder que sí, que es posible no maquillarnos y dibujar sonrisas de plástico como si nada pasara. Sí, es posible que todo sea nuevo y distinto porque Dios sigue siendo ¨rico en bondad y misericordia, siempre dispuesto a perdonar¨ y nos anima a empezar una y otra vez. Nuevamente somos invitados a emprender un camino pascual hacia la Vida, camino que incluye la cruz y la renuncia; que será incómodo pero no estéril. Somos invitados a reconocer que algo no va bien en nosotros mismos, en la sociedad o en la Iglesia, a cambiar, a dar un viraje, a convertirnos¨, aseguró el arzobispo de Buenos Aires y primado de la Argentina, cardenal Jorge Mario Bergoglio, en su carta pastoral para este tiempo litúrgico.

También estimó que, en el marco del Año de la Fe, es también ¨la oportunidad que Dios nos regala para crecer y madurar en el encuentro con el Señor que se hace visible en el rostro sufriente de tantos chicos sin futuro, en la manos temblorosas de los ancianos olvidados y en las rodillas vacilantes de tantas familias que siguen poniéndole el pecho a la vida sin encontrar quien los sostenga¨.

El arzobispo de Buenos Aires y primado de la Argentina, cardenal Jorge Mario Bergoglio, aseguró que "poco a poco nos acostumbramos a oír y a ver, a través de los medios de comunicación, la crónica negra de la sociedad contemporánea, presentada casi con un perverso regocijo, y también nos acostumbramos a tocarla y a sentirla a nuestro alrededor y en nuestra propia carne. El drama está en la calle, en el barrio, en nuestra casa y, por qué no, en nuestro corazón. Convivimos con la violencia que mata, que destruye familias, aviva guerras y conflictos en tantos países del mundo. Convivimos con la envidia, el odio, la calumnia, la mundanidad en nuestro corazón".

"El sufrimiento de inocentes y pacíficos no deja de abofetearnos; el desprecio a los derechos de las personas y de los pueblos más frágiles no nos son tan lejanos; el imperio del dinero con sus demoníacos efectos como la droga, la corrupción, la trata de personas - incluso de niños - junto con la miseria material y moral son moneda corriente. La destrucción del trabajo digno, las emigraciones dolorosas y la falta de futuro se unen también a esta sinfonía. Nuestros errores y pecados como Iglesia tampoco quedan fuera de este gran panorama", escribió en su carta pastoral para el inicio de la Cuaresma.

"Los egoísmos más personales justificados, y no por ello más pequeños, la falta de valores éticos dentro de una sociedad que hace metástasis en las familias, en la convivencia de los barrios, pueblos y ciudades, nos hablan de nuestra limitación, de nuestra debilidad y de nuestra incapacidad para poder transformar esta lista innumerable de realidades destructoras", agregó.

El purpurado sostuvo que "la trampa de la impotencia nos lleva a pensar: ¿Tiene sentido tratar de cambiar todo esto? ¿Podemos hacer algo frente a esta situación? ¿Vale la pena intentarlo si el mundo sigue su danza carnavalesca disfrazando todo por un rato?", pero afirmó que "sin embargo, cuando se cae la máscara, aparece la verdad y, aunque para muchos suene anacrónico decirlo, vuelve a aparecer el pecado, que hiere nuestra carne con toda su fuerza destructora torciendo los destinos del mundo y de la historia".

"La Cuaresma se nos presenta como grito de verdad y de esperanza cierta que nos viene a responder que sí, que es posible no maquillarnos y dibujar sonrisas de plástico como si nada pasara. Sí, es posible que todo sea nuevo y distinto porque Dios sigue siendo "rico en bondad y misericordia, siempre dispuesto a perdonar" y nos anima a empezar una y otra vez. Hoy nuevamente somos invitados a emprender un camino pascual hacia la Vida, camino que incluye la cruz y la renuncia; que será incómodo pero no estéril. Somos invitados a reconocer que algo no va bien en nosotros mismos, en la sociedad o en la Iglesia, a cambiar, a dar un viraje, a convertirnos", subrayó.
 
Al iniciar la Cuaresma "son fuertes y desafiantes las palabras del profeta Joel: 'Rasguen el corazón, no los vestidos: conviértanse al Señor su Dios". Y enumeró:

* Rasguen el corazón y no los vestidos de una penitencia artificial sin garantías de futuro.
* Rasguen el corazón y no los vestidos de un ayuno formal y de cumplimiento que nos sigue manteniendo satisfechos.
* Rasguen el corazón y no los vestidos de una oración superficial y egoísta que no llega a las entrañas de la propia vida para dejarla tocar por Dios.
* Rasguen los corazones para decir con el salmista: "hemos pecado".
* Rasguen los corazones para que por esa hendidura podamos mirarnos de verdad.
* Rasguen los corazones, abran sus corazones, porque sólo en un corazón rasgado y abierto puede entrar el amor misericordioso del Padre que nos ama y nos sana.
* Rasguen los corazones dice el profeta, y Pablo nos pide casi de rodillas "déjense reconciliar con Dios". Cambiar el modo de vivir es el signo y fruto de este corazón desgarrado y reconciliado por un amor que nos sobrepasa.

El primado argentino recordó que este tiempo litúrgico "no es sólo para nosotros, sino también para la transformación de nuestra familia, de nuestra comunidad, de nuestra Iglesia, de nuestra Patria, del mundo entero. Son cuarenta días para que nos convirtamos hacia la santidad misma de Dios; nos convirtamos en colaboradores que recibimos la gracia y la posibilidad de reconstruir la vida humana para que todo hombre experimente la salvación que Cristo nos ganó con su muerte y resurrección".

Cardenal Jorge Bergoglio SJ


Cuaresma día por día:
Día 11º. Sábado primero


Muerte.

Tal vez hayas asistido alguna vez a la proyección de un video en casa de un amigo que quiere mostrarte lo mucho que ha disfrutado en su último viaje por el Caribe. De repente, para hacerse el gracioso, da el interruptor y la cinta se detiene; en la pantalla queda la imagen congelada en su acción: Una expresión bobalicona, un ceño fruncido, una ingenua sonrisa... Resulta cómico y todo el mundo se ríe. Sin embargo, no nos entrará la risa cuando Dios interrumpa la cinta de nuestra vida y quedemos captados para siempre en nuestra fealdad o en nuestra hermosura. Por eso debemos estar preparados, en gracia, para recibir a la muerte, que es un cambio de casa. Por eso repetía Jesús: Velad y orad, porque no sabéis el día ni la hora.

¿Eres consciente de que Jesús puede que te llame en cualquier momento? ¿Y de que vale la pena morir bien porque comparado con la tierra el cielo dura infinitamente más?

Madre mía, ayúdame a estar preparado para cuando me llame Jesús. Pero no de cualquier manera: con toda la gracia que me sea posible. Tú eres la llena de gracia, esto es, que Dios te llenaba, no había nada tuyo personal que se opusiese a Dios; Él hacía a través de ti todo lo que quería, porque le dejabas. Así quiero vivir y morir yo.

Coméntale a Dios con tus palabras algo de lo que has leído. Después termina con una oración final.

P. José Pedro Manglano Castellary


Pedidos de oración


Pedimos oración por la Paz del Mundo; por la Santa Iglesia Católica; por el Papa, los sacerdotes, diáconos, seminaristas, catequistas y todos los que componemos el cuerpo místico de Cristo; por la unión de los cristianos para que seamos uno, así como Dios Padre y nuestro Señor Jesucristo son Uno junto con el Espíritu Santo; por las misiones, por nuestros hermanos sufrientes por diversos motivos especialmente por las enfermedades, el hambre y la pobreza; por los presos políticos y la falta de libertad en muchos países del mundo, por la unión de las familias y la fidelidad de los matrimonios; por el aumento de las vocaciones sacerdotales y religiosas, y por las Benditas Almas del Purgatorio.

Oración por la Iglesia
Oh Espíritu Santo, Creador, Esposo de María, ten misericordia de la Iglesia Católica. Por tu Poder Celestial, hazla fuerte y segura contra los ataques de sus enemigos exteriores e interiores. Renueva en caridad y en gracia el espíritu de tus siervos, a quienes has revelado que deben glorificarte a Ti y al Padre, y a su Hijo Unigénito, Jesucristo, Nuestro Señor.
María, Virgen Inmaculada, Madre de Dios y Madre nuestra, Tú que ves como la Fe Católica es asaltada por el diablo y el mundo, esa Fe en la cual nos proponemos, con la ayuda de Dios, vivir y morir. A Ti encomendamos nuestro firme propósito de nunca unirnos a asambleas de herejes o a sociedades secretas. Tú, Santísima Virgen Madre de Dios, ofrece a Tu Hijo Divino nuestras resoluciones y obtén de Él las gracias necesarias para que las guardemos hasta el final de nuestras vidas. Amén.
María, Auxilio de los Cristianos, ruega por nosotros. Amén.

Oración por los Cardenales, Obispos y Sacerdotes
Sagrado Corazón de Jesús, Divino y Eterno Sumo Sacerdote, haz fluir las aguas vivientes de tu amor en los corazones de tus Cardenales, Obispos y Sacerdotes y transfórmalos en imágenes vivientes de Ti. Por tu Gracia, hazlos verdaderos apóstoles de tu Sagrado Corazón y aléjalos del peligro de transigir con la herejía modernista.
Salva a las almas a través de tus Cardenales, Obispos y Sacerdotes; acompáñalos a lo largo de su vida. Dales la gracia especial de llevar a los pecadores a tu Sagrado Corazón, refugio de los pecadores, para que puedan encontrar perdón y salvación.
Sagrado Corazón de Jesús, ruego por el cumplimiento de la promesa que Tú hiciste a Santa Margarita María: “Daré a los sacerdotes el don de conmover los corazones más endurecidos.” Venga Tu Reino a los corazones de los hombres por la actividad de Obispos y Sacerdotes verdaderamente santos.
Protege, Tú, oh María, Madre del Sumo Sacerdote, a todos los Cardenales, Obispos y Sacerdotes de los peligros contra sus santas vocaciones y su fe. Sea tu Inmaculado Corazón su refugio y consuelo durante las tentaciones, pruebas y soledades, para que podamos pronto ver “todo instaurado en Cristo.”
Sabemos que para combatir el terror espiritual que asalta a la Santa Madre Iglesia en nuestros tiempos, la Sabiduría Encarnada envió al Inmaculado Corazón de María a Fátima a ayudarnos, a aconsejarnos, a iluminarnos y a proteger a todos los fieles de Jesucristo, para que podamos salvar nuestra propia alma y las almas de aquellos que Dios pone en nuestro camino.
Reconocemos que la Santísima Virgen también hizo un pedido muy importante al Papa y a los Obispos para que pública y solemnemente consagren en forma específica a Rusia, el mismo día, al Inmaculado Corazón de María. Rezamos para que todos ellos reciban las gracias necesarias para cumplir pronto este deber, para que podamos alcanzar la paz mundial y la salvación de millones de almas. Amén.
Jesús, Salvador del mundo, santifica a tus sacerdotes y sagrados ministros. Danos muchos pastores según tu Corazón.
María, Reina del Clero, ruega por ellos y por nosotros; apártalos y apártanos de los errores modernos y de las herejías infiltradas en la Iglesia; danos Cardenales, Obispos y Sacerdotes santos y fieles a la doctrina de la Iglesia Católica. Amén.

Pedimos oración por la salud de María L. L., bebé de dos meses que será intervenida quirúrgicamente del páncreas; y por la salud de María Elvira M. P., a quien están haciendo estudios por fuertes dolores, aparentemente piedras en la vesícula biliar y para que el Señor provea los medios en caso que sea necesaria una operación. Ambas personas son de Guatemala.

Pedimos oración por Eva Luz O., de Guadalajara, Jalisco, México, a quien le diagnosticaron cáncer en sus pulmones. Que nuestro Señor la ilumine junto con su familia en éste tiempo de prueba y le conceda sus gracias de sanación.

Pedimos oración por Concha M., de Chiquinquira. Colombia, que el día de hoy empieza quimioterapia por  un linfoma no hodgkin en el estómago, rogando a Jesús que la acompañe, la proteja y la cure.

Seguimos orando por la completa recuperación de Victorio, de 25años de edad, padre de 2 hijos, domiciliado en Villa de Merlo, San Luis, Argentina, que tuvo un accidente y su estado llegó a ser gravísimo. Gracias a Dios y a la Santísima Virgen ya ha salido de terapia intensiva y está en vías de lenta recuperación.

Tú quisiste, Señor, que tu Hijo unigénito soportara nuestras debilidades,
para poner de manifiesto el valor de la enfermedad y la paciencia;
escucha ahora las plegarias que te dirigimos por nuestros hermanos enfermos
y concede a cuantos se hallan sometidos al dolor, la aflicción o la enfermedad,
la gracia de sentirse elegidos entre aquellos que tu hijo ha llamado dichosos,
y de saberse unidos a la pasión de Cristo para la redención del mundo.
Te lo pedimos por Cristo nuestro Señor.
Amén

Nota de Redacción:
Para dar curso a los Pedidos de Oración es imprescindible dar los siguientes datos: nombres completos de la persona (habitualmente no publicamos apellidos), ciudad y país donde vive, y explicar el motivo de la solicitud de oración. Por favor: en los pedidos ser breves y concretos y enviarlos a pequesemillitas@gmail.com y deben poner en el asunto “Pedido de oración”, ya que los correos que llegan sin asunto (o con el asunto en blanco) son eliminados sin abrirlos. No se reciben pedidos de oración a través de Facebook ni por otro medio que no sea el correo antes señalado.
Los Pedidos de Oración se publican de lunes a sábados. Los domingos se publican los agradecimientos por las gracias concedidas.


El rincón de los lectores


Desde hace años hemos tenido esta sección llamada “El rincón de los lectores” destinada a dar cabida a los mensajes, opiniones y comentarios de las personas que leen Pequeñas Semillitas, que han podido expresarse libre y respetuosamente. Ahora, con nuestra presencia en Facebook, la posibilidad de manifestarse es mucho más abierta, directa y permanente.
Igual vamos a mantener esta sección para los que deseen expresarse por esta vía. Para que tu mensaje se publique debes dirigirlo por mail a pequesemillitas@gmail.com con el título "El rincón de los lectores" y deberá ser muy breve y no contener conceptos agraviantes para nada ni para nadie.
Los mensajes serán moderados por el propietario de esta página y se publicarán a medida que el tiempo y el espacio en la misma lo permitan, y no se admitirán réplicas o respuestas públicas a mensajes anteriores de otros lectores.

# Sary Lafosse - 22 de Febrero de 2013 – Lima - Perú

Soy Legionaria de María Santísima, Agente Pastoral de salud del Hospital de Enfermedades Neoplásicas y Franciscana Seglar.
Leer sus  artículos,  llenan mis días de luz y alegría, van formándome espiritualmente, sus pps muchas veces los reenvío a mis amigos, así voy compartiendo el Amor de Dios que encuentro en ellos. Gracias por su página, que Dios los bendiga por tan bella misión.
Sary ofs

# Nota del autor:
Felicitaciones Sary por tus actividades pastorales llenas de entrega y amor por el prójimo. Que el Señor te bendiga.
Felipe


“Intimidad Divina”

Obedecerás su voz

La alianza entre Israel y Yahvé [se basa en] fidelidad y obediencia por parte de Israel, cumplimiento de las promesas por parte de Dios. En virtud de la obediencia Israel será un pueblo privilegiado, consagrado, es decir perteneciente a su Dios, quien tendrá de él un cuidado especial y lo salvará. En lugar de Israel hace ya siglos entró la Iglesia, nuevo pueblo de Dios, y hoy, como ayer, la condición para ser “pueblo de Dios” es la obediencia. El primer motivo de la obediencia se funda en el hecho de ser el hombre una creatura y que como tal recibe de Dios “la vida, el aliento y todas las cosas” (Ac 17, 25), por lo que de ninguna manera puede ser independiente de él… El Hijo de Dios que por amor del Padre y por la salvación de la humanidad ha obedecido hasta la muerte de cruz hizo que la obediencia del hombre no sea solamente la de la simple creatura que se somete al Creador por imposición de su mismo ser, sino obediencia de hijo inspirada en el amor.

Perfeccionando la ley antigua, Jesús ha presentado las relaciones del hombre con Dios no en cuanto creatura que depende del creador sino en cuanto hijo que mira al Padre. En el Antiguo Testamento la obediencia a la ley divina estaba dominada por la idea del señorío de Dios: “Él será tu Dios… y tú escucharás su voz”. En el Nuevo Testamento esta idea permanece inmutable ciertamente; el primer mandamiento sigue formulándose así: “Yo soy el Señor tu Dios” (Dt 5, 6); pero es completada y se carga de amor por la idea de la paternidad de Dios. En consecuencia la obediencia y la observancia de la ley toman un aspecto filial. La figura del Padre está siempre presente en las enseñanzas de Jesús: los deberes de la limosna, de la oración, del ayuno, han de ser observados bajo la mirada del Padre que ve en lo secreto (Mt 6, 1-8); las obras de los discípulos han de ser tales que hagan glorificar al Padre (Mt 5, 16).

Este sentido original sobresale especialmente en el anuncio de la original ley de la caridad: “Amad a vuestros enemigos y rogad por los que os persiguen, para que seáis hijos de vuestro Padre celestial” (ib. 44-45)… La idea de la paternidad reclama inmediatamente la idea de la bondad, del amor y precisamente por esto Jesús da tanta importancia a la ley del amor, sea como respuesta al amor infinito del Padre celestial, sea como imitación de su bondad en las relaciones recíprocas. El hecho de que Dios sea Padre y el hombre su hijo no disminuye, sin embargo, el deber de la obediencia, más bien lo hace especialmente empeñativo, porque derivará no ya de un temor servil sino del amor filial. “La caridad –enseña Santo Tomás– es inconcebible sin la obediencia… Y la razón es que la amistad hace querer y no querer las mismas cosas” (S.T. 2-2, 104,3). La obediencia es el fruto del amor, de la amistad con Dios y juntamente es su testimonio práctico. Cuanto más el hombre, renunciando a su voluntad, se conforma en todo con la voluntad de Dios, más se une a él en comunión perfecta.

He aquí el único fin que han de tener todos nuestros pensamientos, todas nuestras acciones, todos nuestros deseos y todas nuestras plegarias: darte gusto a ti, ¡oh Señor! Este debe ser el camino de nuestra perfección. Seguir tu voluntad. Tú quieres que cada uno de nosotros te ame con todo su corazón… Te ama con todo el corazón quien repite sinceramente lo que te dijo el Apóstol: ¿Qué debo hacer Señor? (Act 22, 10). Señor, dame a entender qué es lo que quieres de mí, que yo quiero hacer todo lo que tú quieras. Hazme entender que cuando quiero lo que tú quieres, entonces quiero mi mayor bien, pues ciertamente tú no quieres más que lo mejor para mí… Dios mío, sé, pues, tú el único Señor de mi corazón: poséelo todo; y que mi alma sólo te ame a ti, que a ti sólo te obedezca y trate de complacer… Jesús mío, te doy enteramente mi corazón y toda mi voluntad. Un tiempo te fue rebelde, pero ahora toda te la consagro a ti… Dispón de mí y de mis cosas como te plazca; lo acepto todo y a todo me resigno. ¡Oh Amor digno de infinito amor! Tú me amaste hasta morir por mí; yo te amo con todo mi corazón, te amo más que a mí mismo, y a tus manos abandono mi alma. (San Alfonso María de Ligorio, Práctica del amor a Jesús, 13)

P. Gabriel de Sta. M. Magdalena O.C.D.
Jardinero de Dios
-el más pequeñito de todos-
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