domingo, 26 de febrero de 2012

Pequeñas Semillitas 1633

PEQUEÑAS SEMILLITAS

Año 7 - Número 1633 ~ Domingo 26 de Febrero de 2012
Desde la ciudad de Córdoba (Argentina)
   

“Convertíos, porque está cerca el reino de Dios”
¿Qué pueden decir estas palabras a un hombre o a una mujer de nuestros días? A nadie nos atrae oír una llamada a la conversión. Pensamos enseguida en algo costoso y poco agradable: una ruptura que nos llevaría a una vida poco atractiva y deseable. ¿Es realmente así?
El verbo griego que se traduce por “convertirse” significa en realidad “ponerse a pensar”, “revisar el enfoque de nuestra vida”, “reajustar la perspectiva”. Las palabras de Jesús se podrían escuchar así: “Mirad si no tenéis que revisar y reajustar algo en vuestra manera de pensar y de actuar para que se cumpla en vosotros el proyecto de Dios de una vida más humana”.
Convertirnos es “liberar la vida” eliminando miedos, egoísmos, tensiones y esclavitudes que nos impiden crecer de manera sana y armoniosa. “Corvertíos y creed en la Buena Noticia”, nos invita a descubrir la conversión como paso a una vida más plena y gratificante.
José Antonio Pagola.


La Palabra de Dios:
Evangelio del día


En aquel tiempo, el Espíritu empujó a Jesús al desierto, y permaneció en el desierto cuarenta días, siendo tentado por Satanás. Estaba entre los animales del campo y los ángeles le servían. Después que Juan fue entregado, marchó Jesús a Galilea; y proclamaba la Buena Nueva de Dios: «El tiempo se ha cumplido y el Reino de Dios está cerca; convertíos y creed en la Buena Nueva».
(Mc 1,12-15)

Comentario
Hoy, la Iglesia celebra la liturgia del Primer Domingo de Cuaresma. El Evangelio presenta a Jesús preparándose para la vida pública. Va al desierto donde pasa cuarenta días haciendo oración y penitencia. Allá es tentado por Satanás.
Nosotros nos hemos de preparar para la Pascua. Satanás es nuestro gran enemigo. Hay personas que no creen en él, dicen que es un producto de nuestra fantasía, o que es el mal en abstracto, diluido en las personas y en el mundo. ¡No!
La Sagrada Escritura habla de él muchas veces como de un ser espiritual y concreto. Es un ángel caído. Jesús lo define diciendo: «Es mentiroso y padre de la mentira» (Jn 8,44). San Pedro lo compara con un león rugiente: «Vuestro adversario, el Diablo, ronda como león rugiente buscando a quién devorar. Resistidle firmes en la fe» (1Pe 5,8). Y Pablo VI enseña: «El Demonio es el enemigo número uno, es el tentador por excelencia. Sabemos que este ser obscuro y perturbador existe realmente y que continúa actuando».
¿Cómo? Mintiendo, engañando. Donde hay mentira o engaño, allí hay acción diabólica. «La más grande victoria del Demonio es hacer creer que no existe» (Beaudelaire). Y, ¿cómo miente? Nos presenta acciones perversas como si fuesen buenas; nos estimula a hacer obras malas; y, en tercer lugar, nos sugiere razones para justificar los pecados. Después de engañarnos, nos llena de inquietud y de tristeza. ¿No tienes experiencia de eso?
¿Nuestra actitud ante la tentación? Antes: vigilar, rezar y evitar las ocasiones. Durante: resistencia directa o indirecta. Después: si has vencido, dar gracias a Dios. Si no has vencido, pedir perdón y adquirir experiencia. ¿Cuál ha sido tu actitud hasta ahora?
La Virgen María aplastó la cabeza de la serpiente infernal. Que Ella nos dé fortaleza para superar las tentaciones de cada día.
Rev. D. Joan MARQUÉS i Suriñach (Vilamarí, Girona, España)


Santoral Católico:
Santa Paula Montal
Fundadora de las Madres Escolapias


Santa Paula Montal de San José de Calasanz nació en Arenys de Mar, Barcelona, y fue una religiosa catalana fundadora de las Religiosas de las Escuelas Pías Escolapias.

Montal Fornés nació en el seno de una familia sencilla de artesanos, numerosa, compleja y muy cristiana. Pasó su infancia y juventud en su villa natal, trabajando desde los 10 años, a la muerte de su padre, como puntaire-encajera y colaborando activamente en la pastoral catequética de la parroquia con las niñas y jóvenes. En 1829, a los 30 años, fundó la Congregación de Hijas de María, Religiosas de las Escuelas Pías, abriendo en Figueras (Gerona) una escuela para niñas. A la escuela de Figueras siguieron otras siete fundaciones personales. Murió en Olesa de Montserrat (Barcelona), el 26 de febrero de 1889.

A su muerte, 308 monjas y 38 novicias pertenecían a su orden, educando a 3.464 alumnas en 19 colegios extendidos por todo el territorio español. El 18 de abril de 1993, fue solemnemente Beatificada por el Papa Juan Pablo II en Roma. Finalmente fue canonizada por el mismo Papa el 25 de noviembre de 2001 en Roma.

Biografía más amplia: clic acá

Oración

Padre nuestro que estas en los cielos.
te damos gracias porque nos diste
en Santa Paula Montal de San Jose de Calasanz
una imagen viva del evangelio de tu Hijo
Haz que sepamos ver en ella 
la madre que nos enseña con la palabra
y nos estimula con su ejemplo.
Para que podamos imitarla alcánzanos:
la fortaleza en las dificultades
la humildad en la verdad,
la fidelidad a la gracia,
la generosidad en la entrega por amor a Ti
y a nuestros hermanos los hombres,
concédenos por su intercesión la gracia...
(se indica la gracia que se desea)
Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo
como era en un principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.
Amén.


Palabras del Beato Juan Pablo II

“María, Madre de Misericordia, cuida de todos para que no se haga inútil la Cruz de Cristo, para que el hombre no pierda el camino del bien, no pierda la conciencia del pecado y crezca en la esperanza en Dios, «rico en Misericordia» (Ef 2, 4), para que haga libremente las buenas obras que Él le asignó (cf. Ef 2, 10) y, de esta manera, toda su vida sea «un himno a su gloria» (Ef 1, 12)".

Beato Juan Pablo II


Tema del día:
Desde el desierto hacia la conversión


Todos los años en el primer domingo de Cuaresma el evangelio nos habla de las tentaciones de Jesús en el desierto cuando se estaba preparando para su predicación. Eran como una especie de ejercicios espirituales preparatorios. Allí sufrió tentaciones por parte de Satanás; pero este año, en el ciclo B, el evangelista Marcos no nos dice qué clase de tentaciones tuvo. Por lo que nos da a entender en su vida, vemos que básicamente sería el deseo de vivir una vida cómoda huyendo del camino de la cruz.

Comienza el evangelio de hoy diciendo que “el Espíritu le empujó hacia el desierto”. Hay momentos en nuestra vida que el Espíritu nos impulsa a hacer algo extraordinario por nuestra salvación y por el bien de los demás. Pueden ser ejercicios espirituales o un cursillo de cristiandad u otra clase de encuentros cristianos. Lo de Jesús fueron unos ejercicios espirituales de 40 días. Yo una vez hice en mi vida ejercicios espirituales de 4 semanas. Puedo decir que es lo más imponente que he hecho en toda mi vida. Algo de esto es lo que la Iglesia quiere que sea la Cuaresma: una especie de pequeños ejercicios espirituales de 40 días. Por lo menos que hagamos, si puede ser cada día, algo especial que no solemos hacer en otros tiempos.

Jesús va al “Desierto”. No es solamente un lugar, sino una situación ante el Señor. Ciertamente que es un paraje solitario y silencioso; pero es sobre todo lo opuesto al ruido y algarabía del mundo, y también al consumismo, a la molicie, a la vida fácil y placentera. La palabra “desierto” era muy evocadora en el ámbito judío. Era el lugar del encuentro con Dios, evocando las figuras de Moisés, Elías y otros profetas que se preparaban en el desierto para el encuentro con Dios. Así se preparó el pueblo judío durante los 40 años de peregrinaje. El desierto es como un símbolo de la vida espiritual que es desprendimiento de todo lo superfluo, invitación a la austeridad y triunfo de lo esencial. Es el lugar de la prueba y de la purificación; pero es sobre todo el lugar más apto para el encuentro personal del alma con el Señor.

No todo es fácil, porque hay tentaciones. Las tentaciones o pruebas no son malas. Es necesario que haya para que el espíritu esté más pronto en el caminar hacia Dios. Si todo fuera fácil, amaríamos menos a Dios. Las dificultades son buenas, si las sabemos superar con la ayuda de Dios. El demonio no tiene necesidad de atacar a los suyos. Por eso, si no tenemos tentaciones, puede ser porque seamos de los suyos. Pero, si nos ataca y le hacemos frente, nada puede contra nosotros. Jesús sintió estas tentaciones como ejemplo para nosotros, para darnos fuerza en muchos momentos.

Termina el evangelio de hoy con el tema principal de las primeras predicaciones de Jesús. Dos cosas nos dice que debemos hacer, especialmente en la Cuaresma: convertirnos y creer en el Evangelio. Es necesaria la conversión porque ha llegado el Reino de Dios. Y con el Reino, la salvación. Si Dios viene a nosotros, hay que acogerle para participar en la Buena Nueva. Por eso hay que convertirse. Todos lo necesitamos. La primera conversión es creerse pecador. Lo contrario sería una tentación, que no nos dejaría cambiar hacia Dios. Convertirse es volverse hacia Dios de una manera incondicional, es cambiar la mentalidad para poder cambiar el camino, el rumbo de la vida.

Para ello debemos creer en el Evangelio. Por eso un deseo en estos días debe ser el estar atentos a la palabra de Dios, según nos lo va explicando la Iglesia. No se trata sólo de renunciar al pecado, sino de orientar nuestra vida según los criterios del evangelio. Criterios que serán diferentes de lo que nos da el ambiente mundano con sus hábitos de vida cómoda y egoísta. Lo importante es el amor; pero no olvidemos que somos muy humanos y necesitamos acciones externas. La Iglesia el miércoles de ceniza nos señalaba tres tradicionales: el ayuno, la oración y la limosna. No es fácil determinar acciones concretas para todos. Cada uno, según el espíritu que Dios le da, determine lo que quiere dar a Dios de renuncia, de oración y de ayuda fraternal.

Enviado por el P. Silverio Velasco (España)


Mensaje de María Reina de la Paz


Mensaje de María Reina de la Paz del 25 de febrero de 2012

¡Queridos hijos!
En este tiempo de manera especial los invito: oren con el corazón. Hijitos, ustedes hablan mucho pero oran poco. Lean, mediten la Sagrada Escritura y que las palabras allí escritas sean vida para ustedes. Yo los exhorto y los amo, para que en Dios puedan encontrar vuestra paz y la alegría de vivir. ¡Gracias por haber respondido a mi llamado!.

Oración
Virgen María, Reina de la Paz, nos encomendamos a ti, sabiendo que somos las niñas y los niños de tus ojos. Danos un corazón dócil, humilde y obediente como el tuyo, para que Dios pueda bendecirnos en todo; y cúbrenos, Madre, con tu manto, haciéndonos invisibles e inmunes a todo mal.


Nuevo video y artículo

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"Juan Pablo II inolvidable"
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Pensamientos sanadores


Hoy pide tener la experiencia del Infinito Amor

Como dice San Agustín, en ocasiones Dios no encuentra sitio en nosotros para derramar su amor, porque estamos llenos de nosotros mismos.
Sin embargo, debemos asumir la realidad de que el vacío no puede llenar otro vacío y que estamos incompletos si no estamos en comunión íntima y profunda con Dios, pues fuimos creados para ser continuamente llenados una y otra vez por el Amor infinito.
Por lo tanto, imagina ahora que eres un vaso que se va llenando de agua pura, fresca y cristalina, a tal punto que en él no queda ningún lugar vacío.
Ahora pídele al espíritu de Dios que llene tu espíritu, tu alma y tu cuerpo de su Infinito Amor.
Pídele que su amor sea como un halo que te rodee totalmente y que te acompañe a lo largo de este día, para transmitirlo a las personas con las cuales tú te encontrarás. Comenzando, antes que nada, por los de tu propio hogar.

…porque tu amor está siempre ante mis ojos, y yo camino en tu verdad. Salmo 26, 3


Nunca nos olvidemos de agradecer


Alguna vez leí que en el cielo hay dos oficinas diferentes para tratar lo relativo a las oraciones de las personas en la tierra:
Una es para receptar pedidos de diversas gracias, y allí los muchos ángeles que atienden trabajan intensamente y sin descanso por la cantidad de peticiones que llegan en todo momento.
La otra oficina es para recibir los agradecimientos por las gracias concedidas y en ella hay un par de ángeles aburridos porque prácticamente no les llega ningún mensaje de los hombres desde la tierra para dar gracias...
Desde esta sección de "Pequeñas Semillitas" pretendemos juntar una vez por semana los mensajes para la segunda oficina: agradecimientos por favores y gracias concedidas como respuesta a nuestros pedidos de oración.

Gisela R. desde Ciudad de la Habana, Cuba  da Gracias al Señor que estuvo todo el tiempo al lado de Jorgito un joven cubano que estuvo dos meses  atravesando países en condiciones en extremo peligrosas hasta llegar a USA. Gracias también a todos los que estuvieron acompañándolo en oraciones.

María Ignacia V. G. nos dice: Ayer hizo ocho días que empecé el tratamiento en mi ojo derecho y noto mejoría. El 14 de Marzo me hará un escáner para comprobar como están  la retina y la mácula. Estoy contenta del resultado y un poco más tranquila. Doy gracias a Dios y a mis amigo/as que pidieron por mi. La oración es el mejor regalo, gracias y un fuerte abrazo.


Cuaresma día por día


Confesión.

Papá y mamá están ocupados trabajando en el jardín y ruegan a la pequeña Sofía, su hija, que ponga la mesa. Sofía, que está viendo su programa favorito de televisión, dice que sí, pero continúa ante el televisor, de tal forma que cuando sus padres entran en casa, la mesa no está puesta. Aquello desagrada a los padres, pero no les ofende, porque en la desobediencia de Sofía ha habido poco interés, descuido, poca malicia, ir a lo suyo en algo pequeño.

Una noche, sin embargo, Vanesa, la hija mayor, ya en la puerta, se enfrenta a sus padres y les dice: "¡Ya estoy harta de que me digáis a qué hora tengo que regresar. Volveré cuando me apetezca, os guste o no!". Y, dando un portazo, desaparece. En este caso, está claro que hay mayor malicia, una desobediencia buscada y querida, que lleva consigo desprecio a los padres y rechazo de su autoridad. Entre la desobediencia de Sofía y la de Vanesa, hay una diferencia. Pues bien, tal es la diferencia que existe, desde el punto de vista de Dios, entre el pecado mortal y el pecado venial; una diferencia inconmensurable. El pecado mortal mata la presencia de Dios en mí; rompe y destruye mi relación con Dios: le doy un portazo y desaparezco.

Señor, te pido que me ayudes a darme cada vez más cuenta de que mis pecados, son actos míos que te duelen a ti, momentos en los que paso de ti, elijo lo que a mí me viene bien, dejándote a ti o a otros de lado; y por lo tanto mis pecados te duelen. Dame dolor de mis pecados, dolor de amor.

¿Esperas más de un día para confesarte si has cometido algún pecado mortal? ¿Te duelen de verdad los pecados veniales? ¡Madre mía, antes morir que pecar!

Continúa hablándole a Dios con tus palabras

P. José Pedro Manglano Castellary


"Intimidad Divina"

Domingo 1° de Cuaresma

La Cuaresma intenta especialmente despertar en el cristiano el recuerdo del bautismo, que le purificó del pecado y le comprometió a vivir “con una buena conciencia” siendo fiel a la promesa de renunciar a Satanás y servir a Dios solo. Para animarlo en este serio propósito viene muy oportuno el Evangelio del día (Mc 1, 12-15), con la tradicional escena del desierto donde Jesús lucha contra Satanás rechazando todas sus sugerencias. Marcos no se detiene a describir las diversas tentaciones sino que resume muy brevemente: “A continuación, el Espíritu le impulsa al desierto, y permaneció cuarenta días, siendo tentado por Satanás“.

Esto sucede inmediatamente después del bautismo en el Jordán: lo mismo que allí, Jesús quiso mezclarse entre los pecadores como si fuese uno más, necesitado de purificación. Ahora en el desierto quiere hacerse semejante a ellos hasta el límite máximo que permite su santidad, la tentación. Aceptando la lucha con Satanás, de la cual ha de salir absolutamente victorioso, Jesús enseña que ha venido a liberar al mundo del dominio del maligno. El cristiano, aunque bautizado, no está inmune de las tentaciones; al contrario, a veces cuanto más se empeñe en servir a Dios con fervor, más procura Satanás trancarle el camino, como hubiera querido trancárselo a Jesús para impedirle que cumpliera su misión redentora.

Entonces es necesario acudir a las mismas armas que usó Cristo: penitencia, oración, conformidad perfecta con la voluntad del Padre: “Está escrito, no sólo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios” (Mt. 4, 4). Quien es fiel a la palabra de Dios, que se alimenta constantemente de ella, no podrá ser vencido por el maligno.

Cristo Señor nuestro, tú que inauguraste la práctica de nuestra penitencia cuaresmal, al abstenerte durante cuarenta días de tomar alimento, y al rechazar las tentaciones del enemigo, nos enseñaste  a sofocar la fuerza del pecado, concédenos que celebrando con sinceridad el misterio de esta Pascua, podamos pasar un día a la Pascua que no acaba. (Cf. Prefacio)

P. Gabriel de Sta. M. Magdalena O.C.D.
Jardinero de Dios
-el más pequeñito de todos-
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sábado, 25 de febrero de 2012

Pequeñas Semillitas 1632

PEQUEÑAS SEMILLITAS

Año 7 - Número 1632 ~ Sábado 25 de Febrero de 2012
Desde la ciudad de Córdoba (Argentina)
   

Hola…
Cuida tu corazón para que sea siempre una permanente fuente de Amor y no de egoísmo. Si tu corazón es bondadoso y acogedor tus expresiones en relaciones con tus semejantes, serán acariciantes y animadoras.
Habla con Amor para que siembres alegría. El Amor es la base de la alabanza sincera, de la aprobación oportuna y de la acogida cordial. Las manifestaciones de cariño y el reconocimiento de los méritos ajenos son factores eficaces de integración comunitaria. Alegría compartida es doble alegría.


La Palabra de Dios:
Evangelio del día


En aquel tiempo, Jesús salió y vio a un publicano llamado Leví, sentado en el despacho de impuestos, y le dijo: «Sígueme». El, dejándolo todo, se levantó y le siguió. Leví le ofreció en su casa un gran banquete. Había un gran número de publicanos, y de otros que estaban a la mesa con ellos. Los fariseos y sus escribas murmuraban diciendo a los discípulos: «¿Por qué coméis y bebéis con los publicanos y pecadores?». Les respondió Jesús: «No necesitan médico los que están sanos, sino los que están mal. No he venido a llamar a conversión a justos, sino a pecadores».
(Lc 5,27-32)

Comentario
Hoy vemos cómo avanza la Cuaresma y la intensidad de la conversión a la que el Señor nos llama. La figura del apóstol y evangelista Mateo es muy representativa de quienes podemos llegar a pensar que, por causa de nuestro historial, o por los pecados personales o situaciones complicadas, es difícil que el Señor se fije en nosotros para colaborar con Él.
Pues bien, Jesucristo, para sacarnos toda duda nos pone como primer evangelista el cobrador de impuestos Leví, a quien le dice sin más: «Sígueme» (Lc 5,27). Con él hace exactamente lo contrario de lo que una mentalidad “prudente” pudiera considerar si quisiéramos aparentar ser “políticamente correctos”. Leví —en cambio— venía de un mundo donde padecía el rechazo de todos sus compatriotas, ya que se le consideraba, sólo por el hecho de ser publicano, colaboracionista de los romanos y, posiblemente, defraudador por las “comisiones”, el que ahogaba a los pobres para cobrarles los impuestos, en fin, un pecador público.
A los que se consideraban perfectos no se les podía pasar por la cabeza que Jesús no solamente los llamara a seguirlo, sino ni tan sólo a sentarse en la misma mesa.
Pero con esta actitud de escogerlo, Nuestro Señor Jesucristo nos dice que más bien es este tipo de gente de quien le gusta servirse para extender su Reino; ha escogido a los malvados, a los pecadores, a los que no se creen justos: «Para confundir a los fuertes, ha escogido a los que son débiles a los ojos del mundo» (1Cor 1,27). Son éstos los que necesitan al médico, y sobre todo, ellos son los que entenderán que los otros lo necesiten.
Hemos de huir, pues, de pensar que Dios quiere expedientes limpios e inmaculados para servirle. Este expediente sólo lo preparó para Nuestra Madre. Pero para nosotros, sujetos de la salvación de Dios y protagonistas de la Cuaresma, Dios quiere un corazón contrito y humillado. Precisamente, «Dios te ha escogido débil para darte su propio poder» (San Agustín). Éste es el tipo de gente que, como dice el salmista, Dios no menosprecia.
Rev. D. Joan Carles MONTSERRAT i Pulido (Sabadell, Barcelona, España)


Santoral Católico:
San Valerio, Eremita


Santo de heroicas virtudes y de invicta paciencia en la adversidad. Nacido en Astorga y cristiano desde pequeño. La región del Bierzo es el escenario de sus virtudes y de su vida. Quiso entrar en el monasterio que fundó san Fructuoso en Compludo, pero por razones todavía hoy desconocidas no pudo entrar.

Fallido el intento monacal, comienza una vida de oración y penitencia viviendo al estilo de los antiguos eremitas. Su modo de vivir, poco frecuente en la época, hace que de boca en boca vaya pasando la noticia de su existencia entre los habitantes del lugar que empiezan a visitarle en la ermita que hay junto al castillo llamado de la Piedra, en Astorga. Allá concurren con deseos de escucharle y de ser confortados en sus penas. El clérigo el cuidador de la ermita sólo comienza a interesarse por ella cuando advierte el sonar de las monedas y huele los pingües beneficios de las ofrendas; como se posesiona de ellas de mala manera, el santo se marcha para no facilitar su codicia extrema; pero hasta los pocos libros que tenía hubo de dejarlos en la ermita por considerar el clérigo chupón que fueron de ella.

La gente del lugar le echa de menos y le sugieren un nuevo sitio para vivir, rezar y predicar. En Ebronato le edifican los fieles un oratorio donde se instala y recomienza. Como la gente se arremolina en torno a él, el obispo nombra un presbítero para que atienda la pequeña iglesia construida; Justo se llama el pastor y su justicia en el nombre se queda. De nuevo queda Valerio sin techo y reducido a la miseria. La gente sigue queriéndole y sufre la mala envidia de Justo que en alguna ocasión llegó a emplear la violencia física contra Valerio.

En el mismo Bierzo, allí donde Fructuoso fundó el monasterio de san Pedro, encuentra un lugar tranquilo y puede reanudar una vez más su vida penitente y orante de eremita. El obispo de Astorga, Isidoro, le llama y pide su compañía para asistir al concilio de Toledo, al que no llegan por la muerte del prelado.

También escribió dejando por escrito testimonio de la época. Esta literatura se conservó en el monasterio de Carracedo y la mantuvo como tesoro la iglesia de Oviedo. Su pluma dejó a la posteridad la vida de san Fructuoso, un abundante grupo de máximas y consejos a los religiosos del Bierzo, las revelaciones de los monjes Máximo y Bonelo y la historia del abad Donadeo.

Terminó su vida a finales del siglo VII y sus reliquias se conservaron en el Altar Mayor de la iglesia del monasterio de san Pedro de los Montes, de la orden benedictina, cerca de Ponferrada.

A quien se interna en su vida le da la sensación de que Dios lo preparó para la contrariedad. Y lo muy curioso del caso es que sus enfrentados siempre fueron clérigos. ¿Tan feo les pareció Valerio? Muchos de los buenos afirman, con pueril benevolencia, que es muy difícil convivir en esta tierra con un santo verdadero; pero quizás no caen en la cuenta de que a quien seriamente le cuesta convivir con los demás es al que lleva vida recta.

Fuente: Catholic.net


La frase de hoy

"La virtud, como el arte,
se consagra constantemente
a lo que es difícil de hacer,
y cuanto más dura es la tarea,
más brillante es el éxito"


Cuentos de Mamerto Menapace:
El candil de la nona


Ha quedado en mi recuerdo como uno de esos objetos sin edad. Como si a fuerza de estar y de alumbrar, hubiera logrado vencer el tiempo y permanecer.

Era una lámpara antigua de bronce. Tampoco podría afirmar, al revivirla hoy en mi recuerdo, si lo que la adornaba eran dibujos o simplemente arrugas con las que la vida y los acontecimientos habían ido ganándole un rostro.

Tenía ese noble color del bronce, y la capacidad de alumbrar en silencio.

Era una lámpara con pie. Cuando se la encendía, se la colocaba siempre en el centro de la mesa familiar. De ahí que su recuerdo lo tengo acollarado a las noches de invierno. Porque en verano vivíamos a la intemperie, y entonces no se usaba la lámpara, sino un farol que se colgaba de las ramas del árbol del patio.

Pero la lámpara de bronce tenía esa rara cualidad de crear la intimidad. Objeto quedado, de entre miles de objetos idos, la vieja lámpara de bronce parecía haber asumido en lo más íntimo de sí su propia soledad, y quizá fuera de allí de donde sacara esa misteriosa fuerza para crear la comunión.

Cuando entrada la noche se encendía la lámpara, parecía que su luz quieta hiciera crecer a su alrededor el silencio, y no sé qué misterio viejo. Mirando su llamita, los niños dilatábamos las pupilas, y quietos de cuerpo y alma, remábamos tiempo adentro. Hacia esa época legendaria en que grandes vapores llenos de inmigrantes avanzaban por el mar hacia nosotros. En uno de ellos había venido a desembarcar en nuestra mesa aquella lámpara.

Entre nosotros su luz creaba esa misteriosa realidad de hacernos sentir con raíces, viniendo de un tiempo viejo. Sabíamos que en otros tiempos su luz había alumbrado fiestas bulliciosas; que en ocasiones había creado la sombra precisa para ocultar una mirada furtiva; y que su llama había mantenido la luz necesaria para alimentar las confidencias.

En aquellos tiempos viejos, quizá había sido en las noches de la llanura la única respuesta de luz en leguas a la redonda, para el diálogo de nuestros abuelos con las estrellas.

No la sentíamos vieja. Porque intuíamos que había superado el tiempo. De la misma manera no nos atrevíamos a llamar vieja a una fruta madura. Madura de alumbrar, había terminado por asumir la vida en sí misma. Uno sabía que esa madurez de vida era el combustible que le permitía seguir alumbrando quieto.

Porque tenía una rara manera de alumbrar sin hacer ruido: tenía una luz mansa.

Aparecía entre nosotros a eso de la oración; y su presencia en la mesa familiar convertía en liturgia esos ritos primordiales de partir en cada plato la polenta humeante y el guiso oscuro y fuerte.

Cuando luego de unos años de ausencia volví a mi familia, la vieja lámpara ya no estaba allí con su color bronce y su luz mansa. Pero su ausencia seguía creando ese hueco de silencio familiar.

El candil de la nona fue en mi vida uno de esos objetos vivientes que me enseñaron que los humanos también tenemos raíces.


Pensamientos sanadores


Hoy busca agradar a Dios

Hay quienes consumen sus energías tratando de agradar a todos, y al final del día, terminan tristes y agotados, pues comprueban con pesar que no lo han logrado.
Algunos tienen este comportamiento no por verdadero amor al prójimo, sino porque ellos mismos están sedientos de amor y de aceptación, lo cual puede llevar a que resignen elementos valiosos de la propia identidad.
Deja de autoengañarte. Por mucho que te esfuerces, jamás agradarás a todo el mundo. Entre otras muchas cosas, porque es algo que en definitiva no depende de ti y que escapa a tu control.
Por lo tanto, haz lo que tengas que hacer, hazlo lo mejor que puedas, disfruta de lo que estás haciendo y deja en las manos de Dios los resultados.
Si intentas agradar a todos, no agradarás a nadie.

El Señor me premió porque yo era justo e inocente ante sus ojos. Tú eres bondadoso con los buenos y eres íntegro con el hombre intachable; eres sincero con los que son sinceros y te muestras astuto con los falsos. 2 Samuel 22, 25-27


Pedidos de oración

Pedimos oración por la Paz del Mundo; por la Santa Iglesia Católica; por el Papa, los sacerdotes y todos los que componemos el cuerpo místico de Cristo; por la unión de los cristianos para que seamos uno, así como Dios Padre y nuestro Señor Jesucristo son Uno junto con el Espíritu Santo; por las misiones, por nuestros hermanos sufrientes por diversos motivos especialmente por las enfermedades, el hambre y la pobreza; por la unión de las familias y la fidelidad de los matrimonios; por el aumento de las vocaciones sacerdotales y religiosas, y por las Benditas Almas del Purgatorio.

Pedimos oración por Laura A., de 42 años de edad, de Olavarría, Argentina, que ha tenido un accidente cerebro vascular y está muy grave, por lo que ha sido trasladada a Buenos Aires. Rogamos al Señor con nuestra oración para que le conceda la gracia de poder recuperarse sin secuelas.

Por las intenciones particulares y necesidades de Nora F., de Buenos Aires, Argentina.

Pedimos oración por la salud de Catalina, que es cubana y vive en Miami, tiene 75 años de edad, ha sido operada antes de cáncer de páncreas y ahora le han encontrado diseminación al hígado, por lo que rogamos al Buen Jesús que le dé fuerzas y si es Su voluntad llevarla, que al menos no tenga sufrimientos.

Tú quisiste, Señor, que tu Hijo unigénito soportara nuestras debilidades,
para poner de manifiesto el valor de la enfermedad y la paciencia;
escucha ahora las plegarias que te dirigimos por nuestros hermanos enfermos
y concede a cuantos se hallan sometidos al dolor, la aflicción o la enfermedad,
la gracia de sentirse elegidos entre aquellos que tu hijo ha llamado dichosos,
y de saberse unidos a la pasión de Cristo para la redención del mundo.
Te lo pedimos por Cristo nuestro Señor.
Amén

Nota de Redacción:
Para dar curso a los Pedidos de Oración es imprescindible dar los siguientes datos: nombres completos de la persona (habitualmente no publicamos apellidos), ciudad y país donde vive, y explicar el motivo de la solicitud de oración.


Oración por la Patria


Jesucristo, Señor de la historia, te necesitamos. Nos sentimos heridos y agobiados. Precisamos tu alivio y fortaleza. Queremos ser nación, una nación cuya identidad sea la pasión por la verdad y el compromiso por el bien común. Danos la valentía de la libertad de los hijos de Dios para amar a todos sin excluir a nadie, privilegiando a los pobres y perdonando a los que nos ofenden, aborreciendo el odio y construyendo la paz. Concédenos la sabiduría del diálogo y la alegría de la esperanza que no defrauda. Tú nos convocas. Aquí estamos, Señor, cercanos a María, que desde Luján nos dice: ¡Argentina! ¡Canta y camina! Jesucristo, Señor de la historia, te necesitamos. Amén.


Cuaresma día por día


Su Cruz y mi Cruz.

La cruz de Cristo no era sólo el leño que llevó a cuestas y en el que murió. La cruz de Jesús fue, junto a ésa, el dolor de la soledad, las injusticias que sufrió, los insultos que recibió... Los de aquel momento y los de toda la historia. El dolor que siente por lo que yo he hecho mal hoy contra otra persona, o contra mí mismo o contra Él. Esa es su cruz. Por eso yo soy RESPONSABLE DE LA CRUZ DE JESÚS.

Y mi cruz de cada día, la que tengo que coger para seguirle, no es un leño de madera. Mi cruz es el dolor de la enfermedad, las injusticias que sufro, el cansancio en el trabajo, el dolor que me supone luchar contra la pereza, el esfuerzo por ser generoso -porque me cuesta dar mis cosas-. Mi Cruz es trabajar bien cuando no me apetece. Y saber pisotearme y obedecer cuando no quiero, y...

Mi cruz es el dolor que supone a veces actuar de acuerdo con el amar a Dios, con el amar a los demás -más que a mí mismo- y con el amarme bien a mímismo para perfeccionarme y no destruirme.

Durante esta cuaresma, Señor, quiero coger mi cruz de cada día porque quiero seguirte. ¡Que sea generoso, Dios mío!

Continúa hablándole a Dios con tus palabras

P. José Pedro Manglano Castellary


 "Pequeñas Semillitas" por e-mail


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Las inscripciones son moderadas y pueden demorar un par de días, siendo importante que no te suscribas desde una computadora de tu oficina o lugar laboral, y que sólo te inscribas si de verdad estás dispuesto/a a leer todos los días nuestros mensajes e incluso compartirlos con tus amigos y conocidos reenviándoselos por correo electrónico.
Felipe de Urca


"Intimidad Divina"

Llamados a la penitencia

Jesús “vio a un publicano llamado Levi, sentado en el despacho de impuestos, y le dijo: Sígueme” (Lc 5, 27). Jesús es verdaderamente el Señor: llama a quien quiere y su llamada es capaz de arrancar a un recaudador de sus negocios, quizás no siempre honestos, y convertirlo en un discípulo, más aún, en un Apóstol, en uno de los doce: Mateo. Y aquel hombre, que se siente llamar, no tiene un momento de duda, sino que “dejándolo todo, se levantó y le siguió” (ib 28). Parecería que la condición básica para ser llamados por Jesús es la de ser pecadores… pero solamente los que tienen la humildad de reconocerlo, los que sienten necesidad de salvación, son aptos para responder como Mateo a la llamada del Señor.

El Señor llama a penitencia, a conversión. Quien se crea justo, como se lo creían los fariseos, y no admita que está necesitado de conversión, él mismo cierra su espíritu a la gracia de la salvación. Es éste el más insidioso de los pecados, el pecado del orgullo espiritual, que puede anidarse a veces también en las “personas devotas”. Pero el hombre que con humildad sincera reconoce pertenecer al grupo de los enfermos, de los pecadores, puede estar muy seguro de que Cristo no lo rechazará, al contrario, lo buscará para sanarlo, para convertirlo, para liberarlo del pecado. Vino precisamente para esto. Al médico no le interesan los sanos sino los enfermos; al Salvador no le interesan los justos –pero ¿quién es justo delante de Dios?– sino los pecadores.

Siempre, pero de un modo especial en Cuaresma, la Iglesia sigue llamando a los hombres a la penitencia… que exige un cambio de vida: del pecado a la virtud, de la tibieza al fervor; del fervor a la santidad. Para un cristiano seguir la llamada de la penitencia, abrirse a la gracia de la conversión, significa vivir el propio bautismo, un sacramento mediante el cual “los hombres se insertan en el misterio pascual de Cristo y con Él mueren, son sepultados y resucitan” (SC 6). Es éste el auténtico sentido de la penitencia, de la conversión. El cristiano no se mortifica ni renuncia a sí mismo por el gusto de renunciar y de morir, sino por la alegría de vivir en Cristo, de realizarse en plenitud participando de la resurrección de su Señor.

Inclina tu oído, Señor, escúchame, que soy un pobre desamparado. Protege mi vida, que soy un fiel tuyo; salva a tu siervo que confía en ti. Tú eres mi Dios, piedad de mi, Señor, que a ti te estoy llamando todo el día. Alegra el alma de tu siervo, pues levanto mi alma hacia ti; porque tú, Señor, eres bueno y clemente, rico en misericordia con los que te invocan. Señor, escucha mi oración, atiende a la voz de mi súplica. (Salmo 86, 1-6)

P. Gabriel de Sta. M. Magdalena O.C.D.
Jardinero de Dios
-el más pequeñito de todos-
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viernes, 24 de febrero de 2012

Pequeñas Semillitas 1631

PEQUEÑAS SEMILLITAS

Año 7 - Número 1631 ~ Viernes 24 de Febrero de 2012
Desde la ciudad de Córdoba (Argentina)
   

Hola…
"El alma es como un campo de batalla, donde Dios y Satanás no cesan de luchar. Es necesario abrir al Señor las puertas de nuestra alma de par en paré entregársela totalmente, fortificarla con toda clase de armamento, iluminarla con Su Luz para combatir las tinieblas del terror, revestirla de Jesús, con su verdad y justicia, con el escudo de la fe, con la Palabra de Dios, solo así triunfaremos contra el enemigo. Para revestirse de Jesús es necesario despojarse de sí mismos".
Este hermoso pensamiento del Padre Pío, me ha parecido una buena manera de abrir esta edición de “Pequeñas Semillitas”, para que su lectura y meditación nos ayude a conseguir en nuestros corazones el sentido penitencial de preparación para vivir intensamente la Cuaresma y llegar de la mejor manera a los días de la Semana Santa.


La Palabra de Dios:
Evangelio del día


En aquel tiempo, se le acercan los discípulos de Juan y le dicen: «¿Por qué nosotros y los fariseos ayunamos, y tus discípulos no ayunan?». Jesús les dijo: «Pueden acaso los invitados a la boda ponerse tristes mientras el novio está con ellos? Días vendrán en que les será arrebatado el novio; entonces ayunarán».
(Mt 9,14-15)

Comentario
Hoy, primer viernes de Cuaresma, habiendo vivido el ayuno y la abstinencia del Miércoles de Ceniza, hemos procurado ofrecer el ayuno y el rezo del Santo Rosario por la paz, que tanto urge en nuestro mundo. Nosotros estamos dispuestos a tener cuidado de este ejercicio cuaresmal que la Iglesia, Madre y Maestra, nos pide que observemos, y a recordar que el mismo Señor dijo: «Días vendrán en que les será arrebatado el novio; entonces ayunarán» (Mt 9,15). Tenemos el deseo de vivirlo no sólo como el cumplimiento de un precepto al que estamos obligados, sino —sobre todo— procurando llegar a encontrar el espíritu que nos conduce a vivir esta práctica cuaresmal y que nos ayudará en nuestro progreso espiritual.
Buscando este sentido profundo, nos podemos preguntar: ¿cuál es el verdadero ayuno? Ya el profeta Isaías, en la primera lectura de hoy, comenta cuál es el ayuno que Dios aprecia: «Parte con el hambriento tu pan, y a los pobres y peregrinos mételos en tu casa; cuando vieres al desnudo, cúbrelo; no los rehuyas, que son hermanos tuyos. Entonces tu luz saldrá como la mañana, y tu salud más pronto nacerá, y tu justicia irá delante de tu cara, y te acompañará el Señor» (Is 58,7-8). A Dios le gusta y espera de nosotros todo aquello que nos lleva al amor auténtico con nuestros hermanos.
Cada año, el Santo Padre Juan Pablo II nos escribía un mensaje de Cuaresma. En uno de estos mensajes, bajo el lema «Hace más feliz dar que recibir» (Hch 20,35), sus palabras nos ayudaron a descubrir esta misma dimensión caritativa del ayuno, que nos dispone —desde lo profundo de nuestro corazón— a prepararnos para la Pascua con un esfuerzo para identificarnos, cada vez más, con el amor de Cristo que le ha llevado hasta dar la vida en la Cruz. En definitiva, «lo que todo cristiano ha de hacer en cualquier tiempo, ahora hay que hacerlo con más solicitud y con más devoción» (San León Magno, papa).
Rev. D. Xavier PAGÉS i Castañer (Barcelona, España)


Santoral Católico:
San Modesto, Obispo


Su apelativo bien pronunciado indica al poseedor de una virtud altamente costosa de conseguir y dice mucho con relación a la templanza que ayuda al perfecto dominio de sí. Buen servicio hizo esta virtud al santo que la llevó en su nombre. El pastor de Tréveris trabaja y se desvive por los fieles de Jesucristo, allá por el siglo V. Lo presentan los escritos narradores de su vida adornado con todas las virtudes que debe llevar consigo un obispo.

Al leer el relato, uno va comprobando que, con modalidades diversas, el hombre continúa siendo el mismo a lo largo de la historia. No cambia en su esencia, no son distintos sus vicios y ni siquiera se puede decir que no sea un indigente de los mismos remedios ayer que hoy. Precisamente en el orden de la sobrenatural, las necesidades corren parejas por el mismo sendero, las virtudes a adquirir son siempre las mismas y los medios disponibles son idénticos. Fueron inventados hace mucho tiempo y el hombre ha cambiado poco y siempre por fuera.

Modesto es un buen obispo que se encuentra con un pueblo invadido y su población asolada por los reyes francos Merboco y Quildeberto. A su gente le pasa lo que suele suceder como consecuencia del desastre de las guerras. Soportan todas las consecuencias del desorden, del desaliento, del dolor de los muertos y de la indigencia. Están descaminados los usos y costumbres de los cristianos; abunda el vicio, el desarreglo y libertinaje. Para colmo de males, si la comunidad cristiana está deshecha, el estado en que se encuentra el clero es aún más deplorable. En su mayor parte, están desviados, sumidos en el error y algunos nadan en la corrupción.

El obispo está al borde del desaliento; lleno de dolor y con el alma encogida por lo que ve y oye. Es muy difícil poner de nuevo en tal desierto la semilla del Evangelio. Humanamente la tarea se presenta con dificultades que parecen insuperables.

Reacciona haciendo cada día más suyo el camino que bien sabía habían tomado con éxito los santos. Se refugia en la oración; allí gime en la presencia de Dios, pidiendo y suplicando que aplaque su ira. Apoya el ruego con generosa penitencia; llora los pecados de su pueblo y ayuna. Sí, son muchas las horas pasadas con el Señor como confidente y recordándole que, al fin y al cabo, las almas son suyas.

No deja otros medios que están a su alcance y que forman parte del ministerio. También predica. Va poco a poco en una labor lenta; comienza a visitar las casas y a conocer en directo a su gente. Sobre todo, los pobres se benefician primeramente de su generosidad. En esas conversaciones de hogar instruye, anima, da ejemplo y empuja en el caminar.

Lo que parecía imposible se realiza. Hay un cambio entre los fieles que supo ganar con paciencia y amabilidad. Ahora es el pueblo quien busca a su obispo porque quiere gustar más de los misterios de la fe. Ya estuvieron sobrado tiempo siendo rudos, ignorantes y groseros.

Murió -y la gente decía que era un santo el que se iba- el 24 de febrero del año 486.

Fuente: Catholic.net


La frase de hoy

"La cuaresma da testimonio de la realidad de la oscuridad, de la duda, del temor y del dolor, y nos lleva desde esas experiencias y lugares de la vida real hacia una realidad que es más verdadera y plena: la realidad de la Resurrección, de la Luz y de la Vida"
Kimberlee Conway


Tema del día:
Cuarenta días otra vez


Cuarenta días, otra vez, me pregunto:

¿Qué haré este año? ¿Dejaré de fumar? ¿Dejaré de tomar cerveza, o refrescos? ¿Dejaré de comer dulces, o golosinas? ¿Dejaré de ver la televisión? pero... ¿Y las fiestas, aquella boda o aquel 15 años que ya está programado? ¿No me conviene entonces? ¿Dejaré de...? No, no, nada de esto es buena idea, definitivamente que no.

Ya sé, tomaré el café sin azúcar, la leche sin chocolate, no comeré tortillas de harina, no veré películas entre semana.

¡Cuarenta días otra vez! y es que ésta es, verdaderamente la misma vieja historia que se repite, año con año, tratar de resignarme y vivir este tiempo de cuaresma, con la "Ley del menor esfuerzo", y como siempre, dará resultado por unos cuantos días. Y es que estoy perdiendo de vista el objetivo. Pero yo mismo me río ¿Cuál objetivo?

¡Señor!, ¿No te das cuenta de que estoy perdido? ¡Cuaresma! ¡Cuarenta días, otra vez!
Oración, ayuno, penitencia, conversión, limosna, confesarse, comulgar, ser mejor, cambiar, ¿Ayudar a los demás? ¿Indulgencias? ¿De qué se trata todo esto?

Jesús, realmente no entiendo, no creo ni lo acepto, ¿Por qué es tan difícil? ¿Por qué batallo tanto?

“Es Jesús mismo quien te responde”

- Yo soy el camino, la verdad y la vida. Todo lo que pido de ti es que me sigas. Que vengas conmigo adonde yo vaya en este camino de la cruz. Cuarenta días, si, otra vez. Porque te necesito a ti. No necesito tus cigarros, ni tus bebidas, ni tus refrescos, ni el azúcar, ni el café, ni el chocolate.

Si, claro, todo esto te ayuda a vivir el espíritu de sacrificio, pero lo que yo necesito eres "TÚ".

Necesito tus pies, necesito tus manos, necesito tus ojos, necesito tu libertad, tu memoria, tu voluntad, necesito tu comprensión, necesito tu mente, tu corazón y tu alma.

¡Cuarenta días... otra vez!

Déjame sanarte interiormente, déjame darte mi Amor, déjame mostrarte mi perdón y mi misericordia.

Esto es lo que te pido: Déjame entrar a tu corazón; acércate a mí en el silencio de tu alma y en la quietud de tu conciencia, ahí estoy yo, sediento de ti, esperándote con los brazos abiertos.

¡Cuarenta días... otra vez!

Sé que no es fácil, pero ciertamente es posible, el camino es largo y a ratos puede parecer aburrido y sin sentido, te vas a cansar, muy pronto te vas a desanimar, puede ser doloroso y difícil pero acuérdate que estoy contigo, siempre contigo.

Para convertir tu cansancio en ánimo, tu tristeza en alegría, tu pecado en gracia, tu soledad en compañía. No fue nada fácil para mí hacerlo hace ya dos mil años, estaba solo, hambriento, cansado, tuve tentaciones pero tenía la seguridad de que mi Padre no me abandonaría, escuché dentro de mi corazón:

"Confía en MI" No dejes que estos cuarenta días sean nada más un cambio cuaresmal, "otra vez".

Arriésgate a caminar conmigo, se valiente y acepta el reto, haz de este camino de la cruz algo muy especial... TÚ y YO, un camino desde dentro del corazón.

¡Cuarenta días... si, otra vez, pero distintos!

"Confía en Mi", Caminaremos juntos, sufriremos juntos, moriremos juntos al pecado en la cruz, para resucitar y VIVIR juntos mi GRACIA en la LUZ de la PASCUA.

"TENGO HAMBRE Y SED DE TI"

Desconozco su autor


Pensamientos sanadores


Hazlo todo por amor a Dios

En este día, decídete a amar a Jesús generosamente. Ámalo confiadamente y sin temor. Entrégate totalmente a Él y entrégale lo que has de realizar a lo largo de toda la jornada.
Desea amarlo mucho, ya que, como decía San Francisco, “el Amor no es amado”.
Amar a Dios es buscar complacerlo en todo, por lo cual no vale la pena que andes preocupado. En todo caso, ocúpate serenamente de lo que te toca hacer, sabiendo que Dios tendrá cuidado de ti más de lo que puedes llegar a imaginar.
Pero ten presente que la desconfianza y el interés es como si atasen las manos del Señor.
No hagas lo que tengas que hacer esperando que los demás reconozcan y elogien tu labor, pues, si te elogian, ya habrás recibido tu recompensa, y si no lo hacen te sentirás desdichado.
Haz lo que debas hacer sintiendo que en ello estás alabando a Dios y que te abres a su gracia que te colma, te renueva y te hace sentir pleno. Ésa será tu mayor recompensa.

¡Feliz de ti, porque ellos no tienen cómo retribuirte, y así tendrás tu recompensa en la resurrección de los justos! Lucas 14, 14


Pedidos de oración

Pedimos oración por la Paz del Mundo; por la Santa Iglesia Católica; por el Papa, los sacerdotes y todos los que componemos el cuerpo místico de Cristo; por la unión de los cristianos para que seamos uno, así como Dios Padre y nuestro Señor Jesucristo son Uno junto con el Espíritu Santo; por las misiones, por nuestros hermanos sufrientes por diversos motivos especialmente por las enfermedades, el hambre y la pobreza; por la unión de las familias y la fidelidad de los matrimonios; por el aumento de las vocaciones sacerdotales y religiosas, y por las Benditas Almas del Purgatorio.

Pedimos oración por la salud del niño Pol M. R. que vive en Barcelona, España, tiene un añito y está afectado de una enfermedad desconocida; hace poco lo operaron por que no se desarrolló todo su esófago y no puede comer. Que el señor le de fuerzas a su familia (originarios de Paraguay) y mire por ese niño que mucho esta sufriendo por no poder crecer como un niño de su edad.

Pedimos oración por salud y trabajo para Carlos Luciano, de Buenos Aires, Argentina. Él tiene ahora 35 años y no consigue empleo en su especialidad de comercio exterior, situación que lo tiene muy angustiado y además ha tenido algunos problemas de salud en relación con el estrés. Que el Señor le conceda en este tiempo central del año cristiano, la posibilidad de satisfacer sus expectativas laborales y cuide su salud.

Tú quisiste, Señor, que tu Hijo unigénito soportara nuestras debilidades,
para poner de manifiesto el valor de la enfermedad y la paciencia;
escucha ahora las plegarias que te dirigimos por nuestros hermanos enfermos
y concede a cuantos se hallan sometidos al dolor, la aflicción o la enfermedad,
la gracia de sentirse elegidos entre aquellos que tu hijo ha llamado dichosos,
y de saberse unidos a la pasión de Cristo para la redención del mundo.
Te lo pedimos por Cristo nuestro Señor.
Amén

Nota de Redacción:
Para dar curso a los Pedidos de Oración es imprescindible dar los siguientes datos: nombres completos de la persona (habitualmente no publicamos apellidos), ciudad y país donde vive, y explicar el motivo de la solicitud de oración.


Cuaresma día por día


Rechazar excusas.

El cardenal Mindszenty era cardenal en Hungría cuando este país fue tomado por los comunistas. En seguida lo metieron en la cárcel, donde pasó muchos años, años que fueron un martirio. Salió de la cárcel cuando Hungría se independizó de la Rusia comunista; era ya muy mayor y murió al poco tiempo.

Durante los muchos años que pasó encarcelado fue un ejemplo como cristiano por su fortaleza y fidelidad a Dios y a la Iglesia. Una muestra, es, por ejemplo, su firmeza en vivir la abstinencia, que es el mandamiento de la Iglesia que nos manda a los cristianos mayores de 14 años, que vivamos la mortificación de no comer carne los viernes de todo el año. Como sabes, fuera de la Cuaresma la abstinencia de carne se puede sustituir por otro acto penitencial (oración, mortificación o limosna); pero durante la cuaresma no.

Todos los viernes, y sólo los viernes, le daban carne para comer y cenar. El cardenal sabía perfectamente que en sus circunstancias no le obligaba esa ley de la Iglesia, pero jamás tomaba aquella carne. Quería libremente vivir aquella mortificación.
En sus "memorias" escribe este diálogo con el Comandante de la prisión, un día en que el policía no pudo aguantar más aquella actitud:
- ¿Cree usted que son los presos quienes dictan el reglamento en la cárcel?
- No; no creo semejante cosa.
- Pues entonces coma lo que se le da.
- Los viernes no como carne.
- No le daré otra cosa.
- Tampoco pido que me dé otra comida. Pero si me da carne no la comeré los viernes.
- En tal caso, le castigaré.
- Estoy dispuesto a aceptar cualquier castigo.
Aquel día la comida se quedó sobre la mesa. Se la llevaron poco antes de la cena, que también consistió en un poco de carne, La escena se repitió en los sucesivos viernes, hasta que acabaron por dársela los domingos.

Puedes decirle ahora a Dios lo que sigue, pero dándote cuenta de que le estás hablando y ÉL te está escuchando.

Señor, cuántas veces yo tengo compasión de mí mismo, y me busco excusas para no mortificarme, o no obedecer a mi madre la iglesia. A veces, por el deporte o por el estudio soy capaz de esforzarme y sufrir, y sin embargo cuando lo tengo que hacer por ti me echo para atrás. Si te amase más, sería más generoso y fuerte. Te amo, Señor, pero quiero amarte más. La próxima vez que ante una mortificación me venga a la cabeza una excusa, la rechazaré "porque te quiero". Y, en concreto, seré en la abstinencia de comer carne porque te quiero.

P. José Pedro Manglano Castellary


"Intimidad Divina"

El ayuno que agrada al Señor

A través de la palabra del Señor la Iglesia adoctrina a sus hijos sobre el verdadero sentido de la penitencia cuaresmal: “inútilmente se quita al cuerpo el alimento si el espíritu no se aleja del pecado” (San León). Si la penitencia no lleva al esfuerzo interior que elimina el pecado y a practicar las virtudes, no puede ser agradable a Dios, que quiere ser servido con corazón humilde, puro, sincero. El egoísmo y la tendencia a afirmar el propio yo impulsan al hombre a querer ser como el centro del mundo, pisoteando la ley de los derechos de los demás y transgrediendo por lo tanto la ley fundamental del amor fraterno. Poco o nada sirve imponerse privaciones corporales si uno después es incapaz de renunciar a los intereses propios para respetar y favorecer los del prójimo.

“¿Sabéis qué ayuno quiero yo? Dice el Señor: partir tu pan con el hambriento, albergar al pobre sin abrigo, vestir al desnudo y no volver tu rostro ante el hermano. Entonces brotará tu luz como aurora, y pronto germinará tu curación” (Is 58, 6-8). Así la luz de la buena conciencia resplandecerá delante de Dios y de los hombres y la herida del pecado será curada por un amor verdadero a Dios y a los hermanos. Para los hebreos el ayuno era señal de dolor, de penitencia; y se practicaba especialmente en las épocas de desgracia para alcanzar la misericordia de Dios o expresar el arrepentimiento por los pecados.

Sin embargo el ayuno cristiano no es sólo señal de dolor por la lejanía del Señor; es también señal de fe y de esperanza en Él que se queda invisiblemente en medio de sus amigos, en la Iglesia, en los sacramentos, en la palabra, y que un día volverá de manera visible y gloriosa. “El ayuno cristiano es señal de vigilia, una vigilia alegre en la bienaventurada esperanza de la manifestación gloriosa del gran Dios y Salvador nuestro, Cristo Jesús”. El ayuno, como cualquier otra forma de penitencia corporal, tiene como fin realizar un desprendimiento más profundo de las satisfacciones terrenas, para que el corazón esté más libre y sea capaz de saborear las alegrías de Dios y por lo tanto de la Pascua del Señor.

¡Oh Dios!, tu Verbo, por el que fueron hechas todas las cosas, es, en efecto, alimento no sólo para los hombres, sino también para los ángeles. Nutrido con sólo este alimento, Moisés, tu siervo, ayunó cuarenta días y cuarenta noches, absteniéndose de alimentos materiales, para hacerse más capaz de gustar tu inefable dulzura. Tanto fue así, que ni siquiera sintió el hambre del cuerpo, y se olvidó de los alimentos terrenos, porque le iluminaba la virtud de tu gloria y le nutría la palabra fecunda del divino Espíritu. ¡Ah, no nos dejes nunca a falta de este pan, del cual nos exhortas a tener siempre hambre, de este pan que es Jesucristo nuestro Señor! (Sacramentario Gregoriano)

P. Gabriel de Sta. M. Magdalena O.C.D.
Jardinero de Dios
-el más pequeñito de todos-
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