lunes, 2 de diciembre de 2019

Pequeñas Semillitas 4180

PEQUEÑAS SEMILLITAS

Año 14 - Número 4180 ~ Lunes 2 de Diciembre de 2019
Desde la ciudad de Córdoba (Argentina)
Alabado sea Jesucristo…
Jesús mío, gracias por tu Palabra porque ella me llena de fuerza y me da ánimo para seguir siempre firme en tu amor y la voluntad del Padre que me ama. Pasaste por este mundo haciendo el bien y nos mostraste al Padre en las obras que realizaste. Creo que el Padre está en Ti y Tú en el Padre y que junto al Espíritu Santo nos regalado la bendición de estar hecho a su imagen y semejanza. Amado Jesús, quiero pedirle al Padre en tu nombre que en este Adviento me dé la gracia de la conversión verdadera, esa que empuja al corazón a donarse en amor hacia el otro. Sé que Tú me amas y lo haces en extremo. Me quitas los miedos y me entrego con confianza a tu providencia, a tu amor de Padre. Amén.

¡Buenos días!
Un sentido más…
“La risa es salud. El buen humor es salud. ¿Estás seguro de pensar lo suficiente en este aspecto de tu bienestar? Si a causa de las preocupaciones envejece el corazón, también tu rostro aparecerá pronto lleno de arrugas. La risa libera. El humor relaja. La risa es capaz de liberarte de los falsos problemas.

Mi hermanita, la menor entre cinco hermanos, está en primer grado de escuela. Una tarde se pasó bastante tiempo estudiando para un examen. Cuando terminó de estudiar, le dijo muy contenta a la mamá: —Ahora me voy a jugar porque ya lo sé todo. —Vamos a ver. ¿Cuáles son los sentidos? Le preguntó su madre. —El sentido del gusto, el sentido de la vista… Y se detuvo,  mientras se empeñaba en recordar los otros sentidos… hasta que con mucho desparpajo y aplomo, exclamó: —Ya está: ¡el sentido del humor!

La risa es el mejor cosmético para tu belleza externa y una apropiada medicina para tu vida interna. Con carcajadas y risas, tu digestión se beneficia, tu apetito se estimula y tu presión arterial permanece estable. Además, la risa y el buen humor crean espacios nuevos para alegrías desconocidas”… San Pablo escribía: “estén siempre alegres”.
* Enviado por el P. Natalio

La Palabra de Dios
Lecturas del día
Primera Lectura: Is 4, 2-6

Salmo: Sal 121, 1-2. 4-9

Santo Evangelio: Mt 8,5-11
En aquel tiempo, habiendo entrado Jesús en Cafarnaúm, se le acercó un centurión y le rogó diciendo: «Señor, mi criado yace en casa paralítico con terribles sufrimientos». Dícele Jesús: «Yo iré a curarle». Replicó el centurión: «Señor, no soy digno de que entres bajo mi techo; basta que lo digas de palabra y mi criado quedará sano. Porque también yo, que soy un subalterno, tengo soldados a mis órdenes, y digo a éste: ‘Vete’, y va; y a otro: ‘Ven’, y viene; y a mi siervo: ‘Haz esto’, y lo hace».
Al oír esto Jesús quedó admirado y dijo a los que le seguían: «Os aseguro que en Israel no he encontrado en nadie una fe tan grande. Y os digo que vendrán muchos de oriente y occidente y se pondrán a la mesa con Abraham, Isaac y Jacob en el reino de los Cielos».

Comentario:
Hoy, Cafarnaúm es nuestra ciudad y nuestro pueblo, donde hay personas enfermas, conocidas unas, anónimas otras, frecuentemente olvidadas a causa del ritmo frenético que caracteriza a la vida actual: cargados de trabajo, vamos corriendo sin parar y sin pensar en aquellos que, por razón de su enfermedad o de otra circunstancia, quedan al margen y no pueden seguir este ritmo. Sin embargo, Jesús nos dirá un día: «Cuanto hicisteis a uno de estos mis hermanos más pequeños, a mí me lo hicisteis» (Mt 25,40). El gran pensador Blaise Pascal recoge esta idea cuando afirma que «Jesucristo, en sus fieles, se encuentra en la agonía de Getsemaní hasta el final de los tiempos».
El centurión de Cafarnaúm no se olvida de su criado postrado en el lecho, porque lo ama. A pesar de ser más poderoso y de tener más autoridad que su siervo, el centurión agradece todos sus años de servicio y le tiene un gran aprecio. Por esto, movido por el amor, se dirige a Jesús, y en la presencia del Salvador hace una extraordinaria confesión de fe, recogida por la liturgia Eucarística: «Señor, yo no soy digno de que entres en mi casa: di una sola palabra y mi criado quedará curado» (cf. Mt 8,8). Esta confesión se fundamenta en la esperanza; brota de la confianza puesta en Jesucristo, y a la vez también de su sentimiento de indignidad personal, que le ayuda a reconocer su propia pobreza.
Sólo nos podemos acercar a Jesucristo con una actitud humilde, como la del centurión. Así podremos vivir la esperanza del Adviento: esperanza de salvación y de vida, de reconciliación y de paz. Solamente puede esperar aquel que reconoce su pobreza y es capaz de darse cuenta de que el sentido de su vida no está en él mismo, sino en Dios, poniéndose en las manos del Señor. Acerquémonos con confianza a Cristo y, a la vez, hagamos nuestra la oración del centurión.
Rev. D. Joaquim MESEGUER García (Rubí, Barcelona, España)

Santoral Católico:
Santa Bibiana (o Viviana)
Mártir
Santa Bibiana es de las últimas víctimas de la persecución anticristiana de Julián el Apóstata (361-363). En una Passio Sanctae Bibianae, no anterior al siglo VII, se lee que el gobernador Aproniano, después de haber hecho asesinar a Fausto y a Dafrosa, seguro de poderse adueñar de su patrimonio, trató de obligar a la apostasía a las jóvenes hijas de los mártires. Encerradas en la cárcel, Demetria murió antes de la terrible prueba. Bibiana, impávida y resuelta, enfrentó al gobernador, que, para debilitar su resistencia la confió inútilmente a una alcahueta. Entonces ordenó que Bibiana fuera atada a una columna y flagelada.
Llena de llagas por todo el cuerpo, finalmente la joven mártir entregó su alma a Dios. Echaron su cuerpo a los perros, pero unos cristianos lo rescataron y le dieron sepultura junto a la tumba de sus padres y de la hermana, cerca de su casa, en donde pronto construyeron una capilla y más tarde la actual basílica, sobre el monte Esquilino. De esto da cuenta el biógrafo del Papa Simplicio (468-83), atribuyendo a este pontífice la construcción de la basílica en honor de la bienaventurada mártir Bibiana "juxta Licinianum ubi corpus eius requiescit".
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© Aciprensa

Santoral Católico:
Beata Liduina Meneguzzi
Religiosa
Elisa Angela Meneguzzi nació el 12 de septiembre de 1901 en Padua a campesinos pobres y vivió en la granja con sus hermanos y hermanas. Su niñez se destacó por su consideración de la vida religiosa, así como por su talento para instruir a otros en el catecismo y asistir a misa con frecuencia. A la edad de catorce años, en 1915, comenzó a trabajar como sirvienta de familias de considerable riqueza en el área y también trabajó en los hoteles alrededor de las aguas termales cerca de la ciudad.
El 5 de marzo de 1926 se unió a las Hermanas de San Francisco de Sales, dedicada al santo de ese nombre, y en su profesión solemne asumió el nombre religioso de "Liduina". Ella trabajó en este momento en el internado de Santa Croce como ama de llaves y sacristán, además de su puesto como enfermera.
En 1937 se le concedió su ardiente deseo de unirse a las misiones en Etiopía y fue enviado a Dire Dawa. Más tarde se hizo conocida como "Hermana Gudda" (que significa "Grande") por su compromiso apasionado con las necesidades de los enfermos y los pobres de la ciudad mientras trabajaba como enfermera en el Hospital Civil Parini; al comienzo de la Segunda Guerra Mundial, ella vio a soldados heridos. Cuando la ciudad fue bombardeada, movió a los heridos a refugios y bautizó a los heridos. Ella se hizo conocida como el "Fuego Ecuménico" debido a sus fuertes esfuerzos en el ecumenismo con cristianos coptos y musulmanes, mientras que también atiende a los dos últimos y sus relaciones con los católicos de Dire Dawa.
Murió el 2 de diciembre de 1941 debido a un cáncer. Sus restos fueron trasladados a la casa madre de la congregación a la que sirvió en Padua en julio de 1961. El médico que la atendió antes de su muerte dijo: "Nunca he visto a alguien morir con tanta alegría y dicha". La beatificación se celebró en la Plaza de San Pedro el 20 de octubre de 2002.
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©  Aciprensa    

Pensamiento del día
“El demonio se alegra, sobre todo, cuando logra arrebatar la alegría del corazón del servidor de Dios. Llena de polvo las rendijas más pequeñas de la conciencia que puedan ensuciar el candor del espíritu y la pureza de la vida. Pero cuando la alegría espiritual llena los corazones, la serpiente derrama en vano su veneno mortal”
(San Francisco de Asís)

Tema del día:
Adviento, tiempo de silencio
Creo que el Adviento es un tiempo de silencios sagrados. En los que callo para oír la voz de Dios en el desierto de mi alma. El silencio y el amor están unidos.

Leemos en Amoris Laetitia: En el amor los silencios suelen ser más elocuentes que las palabras. Es Dios en ese silencio en el que me debato buscando respuestas. Ese silencio incómodo en el que espero oír su voz cuando permanece callado. O una señal que me indique cómo seguir buscando.

Comenta el Papa Francisco: En estos tiempos inquietos en que vivimos el misterio de la Encarnación nos recuerda que Dios siempre nos sale al encuentro y es el Dios-con-nosotros, que pasa por los caminos a veces polvorientos de nuestra vida y, conociendo nuestra ardiente nostalgia de amor y felicidad, nos llama a la alegría.

Ese Dios que está conmigo, que sale a mi encuentro. Ese Dios que acampa en mi alma. Que viene a buscarme a mi silencio. Allí donde no hay voces. Donde apenas oigo. Viene para que haga silencio acallando mis gritos. Calmando mis ansias y agobios. Levantando mi desánimo en medio de mi tristeza. Quiero aprender a guardar silencio.

Comenta Carmen Serrat: Aprender a meditar nos ayuda a encontrarnos con nosotros mismos y disfrutar del silencio y la soledad.

Sé que no siempre es tan sencillo disfrutar del silencio y la soledad. Son más cómodos los ruidos, las voces del mundo, la música, los tiempos inquietos.

Me duele hacer silencio, contemplar. Me duele permanecer solo, sin nadie a mi lado que me sostenga. Prefiero volcarme en el mundo para no pensar. Porque sé que si pienso sufro. Si callo me agobio. Me abismo en la oscuridad del alma buscando resquicios de una luz sagrada que me calme.

Callo, porque no quiero hablar demasiado. Porque en el amor que Dios me tiene sus silencios son más elocuentes que sus palabras. Como el silencio que guardan los amigos verdaderos en medio de sus pasos. O los cónyuges en un paseo a orillas de la vida. O ese padre que acompaña a su hijo enfermo. No hacen falta palabras.

El silencio del amor es elocuente. ¿Qué haces? Me preguntan. Nada. Respondo. Y acompaño la vida del que amo. Del que sufre a mi lado. Del que me necesita. Porque necesita más mi presencia que mis palabras. Porque las palabras no pueden contener todo lo que siento, lo que amo y lo que sufro. Porque en una palabra no cabe toda la eternidad. Quedaría reducida a un concepto vano y frío, demasiado pequeño.

Me gusta el silencio de María y José buscando posada. Un silencio inmenso. En medio de la incertidumbre de la vida que no controlo. Callan José y María. Yo también callo. Quiero guardar silencio ante mi amado que me busca. En esa cueva llena de silencios en la que Dios se vuelca. Y se hace carne. Y se hace noche llena de paz y plena de esperanza. Y se hace luz y estrella.

Como escribe Jorge Luis Borges: Toda casa es un candelabro. Y esa cueva, ese establo, se hizo casa, se hizo hogar. Y en medio del silencio el amor se volvió candelabro, luz, esperanza, destello de una vida que nace. En la oscuridad llena de silencios. Brota el llanto de un niño que se vuelve candelabro. Para mostrar lo densa que es la noche. Para dejar ver las siluetas sagradas de mi historia.
Carlos Padilla Esteban

Meditaciones de “Pequeñas Semillitas”
En este tiempo de Adviento, estamos invitados a contemplar a María, una niña entre muchas otras de Nazaret (...) que pudo haber dicho no a las misteriosas proposiciones del Ángel Gabriel, el Mensajero de Dios. Ciertamente Dios habría respetado su libertad, porque  nuestro Dios nos quiere y nos ha creado completamente libres, tanto que incluso podemos decirle que no y cerrarle las puertas de nuestro corazón.
María pudo haber dicho libremente no a la Palabra de Dios, sin embargo, respondió: "He aquí la sierva del Señor; hágase en mí según su palabra "(Lc 1, 38). Esta respuesta de María es una libre adhesión a la voluntad de Dios, al proyecto del Amor de Dios. No se trata de un sí de conveniencia (...)
María es consciente de que con su sí, tomará parte en este proyecto de Amor deseado por Dios desde la eternidad. María entendió que ella también fue pensada por el Señor para integrar este propósito, que fue concebida y predispuesta a hacer que este proyecto se realizara. Este es el verdadero significado de la festividad de la Inmaculada Concepción en unos días vamos a celebrar en medio del Adviento.
María es el ícono que nos ha sido dado para acompañarnos en la espera de Navidad. Ella es el ícono de la Esperanza, del Amor y la Fe. Contemplémosla para que nos obtenga estas tres virtudes teologales, para permitir que el Señor nazca en nosotros todos los días, libremente y en confianza.
(Padre Joseph Bravura Bahati)

Pedidos de oración
Pedimos oración por la Santa Iglesia Católica; por el Papa Francisco, por el Papa Emérito Benedicto, por los obispos, sacerdotes, diáconos, seminaristas, monjas, religiosas, novicias, catequistas y todos los que componemos el cuerpo místico de Cristo; por la unión de los cristianos para que seamos uno, así como Dios Padre y nuestro Señor Jesucristo son Uno junto con el Espíritu Santo; por las misiones; por el triunfo del Sagrado Corazón de Jesús y del Inmaculado Corazón de María;  por la conversión de todos los pueblos; por la Paz en el mundo; por los cristianos perseguidos y martirizados en Medio Oriente, África, y en otros lugares; por nuestros hermanos sufrientes por diversos motivos especialmente por las enfermedades, el abandono, la carencia de afecto, la falta de trabajo, el hambre y la pobreza; por los niños con cáncer y otras patologías graves; por el drama de los refugiados del Mediterráneo; por los presos políticos y la falta de libertad en muchos países del mundo; por las víctimas de catástrofes naturales; por la unión de las familias, la fidelidad de los matrimonios y por más inclinación de los jóvenes hacia este sacramento; por el aumento de las vocaciones sacerdotales y religiosas; y por las Benditas Almas del Purgatorio.

Cinco minutos con Jesús
Diciembre 2
La luz es Jesucristo, porque él es la verdad. Él mismo nos lo afirma, al decirnos: Yo soy la luz del mundo; el que me siga no caminará en la oscuridad, sino que tendrá la luz de la vida (Jn 3,12).
Es verdad que repetidas veces se nos dice que también nosotros debemos ser luz: Ustedes son la luz del mundo (Mt 5,14). Antes, ustedes eran tinieblas, pero ahora son luz en el Señor (Ef 5,8); pero no somos la luz por nosotros mismos, sino en cuanto poseemos a Jesús. La luz de Jesús, la doctrina de Jesús, el espíritu de Jesús; todo eso debe estar en nosotros como en una lámpara, ése debe ser el aceite que alimente la llama de esa lámpara que, según el Evangelio, arde y resplandece.
No sólo Juan el Bautista estuvo llamado a ser lámpara, sino todo cristiano que a su alrededor y con el brillo de sus obras debe desterrar las tinieblas del error y de la maldad; cuando las obras no son claramente buenas, cuando las actitudes no aparecen notoriamente correctas, lejos de dar luz, aumentan las tinieblas.
(Padre Alfonso Milagro)
FELIPE
-Jardinero de Dios-
(el más pequeñito de todos)

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domingo, 1 de diciembre de 2019

Pequeñas Semillitas 4179

PEQUEÑAS SEMILLITAS

Año 14 - Número 4179 ~ Domingo 1 de Diciembre de 2019
Desde la ciudad de Córdoba (Argentina)
Alabado sea Jesucristo…
Empieza hoy el primer año del ciclo litúrgico trienal, llamado año A. En él nos acompaña el Evangelio de Mateo. Algunas características de este Evangelio son: la amplitud con la que se refieren las enseñanzas de Jesús (los famosos sermones, como el de la montaña), la atención a la relación Ley-Evangelio (el Evangelio es la «nueva Ley»). Se le considera como el Evangelio más «eclesiástico» por el relato del primado a Pedro y por el uso del término «Ecclesia», Iglesia, que no se encuentra en los otros tres Evangelios.
La palabra que destaca sobre todas, en el Evangelio de este primer domingo de Adviento, es: «Velad, pues, porque no sabéis qué día vendrá vuestro Señor... Estad preparados, porque en el momento que no penséis, vendrá el Hijo del hombre». La incertidumbre de la hora no debe llevarnos a vivir angustiados sino atentos.
Podríamos recordar, como conclusión de esta reflexión, las palabras que santa Teresa de Ávila dejó como una especie de testamento espiritual: «Nada te turbe, nada te espante. Todo se pasa. Sólo Dios basta».
(Padre Raniero Cantalamessa)

¡Buenos días!
Oración del enfermo
Un golpe inesperado nos duele, un revés de fortuna nos abate, una enfermedad grave nos desconcierta, y nosotros nos quejamos amargamente a Dios. Si prestásemos atención entonces a una voz que percibimos en nuestro corazón, oiríamos: “¿Y tú, hijo mío, por qué me has olvidado? ¿Por qué estabas adormecido en el bienestar de una vida sin sentido?”.

Señor tú conoces mi existencia, conoces mi dolor. Has visto mis ojos llorar, mi rostro triste, mi cuerpo doliente y mi alma atribulada. Seguiré tus pasos, Señor, porque “Tu yugo es suave y tu carga es ligera”. Hazme comprender tus sufrimientos, tu amor hacia los hombres. Sé que estoy cumpliendo en mi vida lo que falta a tu dolorosa pasión. Ayúdame a sufrir, con paz y alegría, sin quejarme. Ayúdame a sufrir con amor. Te pido por todos los que sufren, los pobres, los que no reciben ni siquiera un poco de cariño. Señor, sé que transformarás en rosas todas mis espinas, sé que todo, también el dolor, lo dispones para el bien de los que te aman. Te amo Jesús mío. Amén.

La escuela del dolor ayuda a ejercitarse en virtudes heroicas. Las pruebas que cayeron sobre Job, lo hicieron perfecto; la ceguera formó y santificó a Tobías; la calumnia inmortalizó a José; la persecución purificó a David; los leones dieron a conocer la virtud de Daniel. “Tus dolores son como astillas de la cruz de Cristo; no está bien que adorando esa cruz, maldigas sus astillas”.
* Enviado por el P. Natalio

La Palabra de Dios
Lecturas del día
Primera Lectura: Is 2, 1-5

Salmo: Sal 121, 1-2. 4-9

Segunda Lectura: Rom 13, 11-14a

Santo Evangelio: Mt 24, 37-44
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Como en los días de Noé, así será la venida del Hijo del hombre. Porque como en los días que precedieron al diluvio, comían, bebían, tomaban mujer o marido, hasta el día en que entró Noé en el arca, y no se dieron cuenta hasta que vino el diluvio y los arrastró a todos, así será también la venida del Hijo del hombre. Entonces, estarán dos en el campo: uno es tomado, el otro dejado; dos mujeres moliendo en el molino: una es tomada, la otra dejada.
»Velad, pues, porque no sabéis qué día vendrá vuestro Señor. Entendedlo bien: si el dueño de casa supiese a qué hora de la noche iba a venir el ladrón, estaría en vela y no permitiría que le horadasen su casa. Por eso, también vosotros estad preparados, porque en el momento que no penséis, vendrá el Hijo del hombre».

Comentario:
Hoy, «como en los días de Noé», la gente come, bebe, toma marido o mujer con el agravante de que el hombre toma hombre, y la mujer, mujer (cf. Mt 24,37-38). Pero hay también, como entonces el patriarca Noé, santos en la misma oficina y en el mismo escritorio que los otros. Uno de ellos será tomado y el otro dejado porque vendrá el Justo Juez.
Se impone vigilar porque «sólo quien está despierto no será tomado por sorpresa» (Benedicto XVI). Debemos estar preparados con el amor encendido en el corazón, como la antorcha de las vírgenes prudentes. Se trata precisamente de eso: llegará el momento en que se oirá: «¡Ya está aquí el esposo!» (Mt 25,6), ¡Jesucristo!
Su llegada es siempre motivo de gozo para quien lleva la antorcha prendida en el corazón. Su venida es algo así como la del padre de familia que vive en un país lejano y escribe a los suyos: —Cuando menos lo esperen, les caigo. Desde aquel día todo es alegría en el hogar: ¡Papá viene! Nuestro modelo, los Santos, vivieron así, “en la espera del Señor”.
El Adviento es para aprender a esperar con paz y con amor, al Señor que viene. Nada de la desesperación o impaciencia que caracteriza al hombre de este tiempo. San Agustín da una buena receta para esperar: «Como sea tu vida, así será tu muerte». Si esperamos con amor, Dios colmará nuestro corazón y nuestra esperanza.
Vigilen porque no saben qué día vendrá el Señor (cf. Mt 24,42). Casa limpia, corazón puro, pensamientos y afectos al estilo de Jesús. Benedicto XVI explica: «Vigilar significa seguir al Señor, elegir lo que Cristo eligió, amar lo que Él amó, conformar la propia vida a la suya». Entonces vendrá el Hijo del hombre… y el Padre nos acogerá entre sus brazos por parecernos a su Hijo.
Mons. José Ignacio ALEMANY Grau, Obispo Emérito de Chachapoyas (Chachapoyas, Perú)

Palabras de San Juan Pablo II
“El Adviento mantiene viva la espera de Cristo, que vendrá para visitarnos con su salvación, realizando plenamente su Reino de justicia y de paz. La evocación anual del nacimiento del Mesías en Belén renueva en el corazón de los creyentes la certeza de que Dios es fiel a sus promesas. El Adviento es, por tanto, un poderoso anuncio de esperanza que afecta en profundidad a nuestra experiencia personal y comunitaria”.

Predicación del Evangelio:
”Una luz en la noche”
Imagínate que vas de viaje por de noche y por un camino desconocido. Te basta ver una luz o una casa para sentirte seguro. Es lo mismo que cuando pasas periodos difíciles. Buscas una luz en la noche. En las tres lecturas de hoy se habla del sueño, la noche y la luz.

“¡Vamos, dice el profeta Isaías, marchemos a la luz del Señor.” Y san Pablo escribe: “Ha llegado la hora de despertar del sueño... La noche ha terminado y se acerca el día...” Jesús añade: “Estad preparados: es hora que penséis en la venida del Hijo del hombre.” Y para subrayar la importancia de este mensaje, propone tres ejemplos en los que la gente no se preocupa de nada, siendo así que se le viene encima un acontecimiento desastroso.

En la narración del Génesis, se plantea una situación extraordinaria que va a acabar con la humanidad, salvo una persona llamada Noé.

Junto a él, la gente se casa y bebe como si no fuera a ocurrir nada. Noé, sin embargo se sube en un barco en pleno campo. Hay que saber que era ya muy anciano y sin duda la gente se divertía viendo lo que hacía. Jesús añade: “La gente no dudaba de nada hasta que el diluvio universal se le vino encima. Así pasará con la venida del Hijo del hombre.”

¿Qué pasará? Dos hombres estarán en el campo haciendo su trabajo ordinario: “uno se toma y al otro se deja.” Dos mujeres estarán en el molino trabajando duro moviendo la piedra. Y de nuevo dice Jesús: “una se toma y otra se deja.”

¿Pero qué acontecimiento nos va a venir a nosotros? ¿Por qué hay que despertarse de nuestro sueño y tener que ir a buscar la luz?

Basta, para comprenderlo que nos preguntemos: ¿qué retiene nuestra atención? Muchos se instalan lo mejor que pueden en el mundo que pasa. La comodidad proporciona sin duda un gran bienestar, pero la vida pasa y nada es más frágil que las promesas de este mundo actual. Tenemos que despertarnos: ¡el Señor viene!

Tenemos que ajustarnos a la venida próxima del Reino de Dios.
Padre Felipe Santos SDB

Nuevo vídeo

Hay un nuevo vídeo subido al blog
de "Pequeñas Semillitas" en internet.
Para verlo tienes que ir al final de esta página

Ofrecimiento para sacerdotes y religiosas
  
Formulo el siguiente ofrecimiento únicamente para sacerdotes o religiosas que reciben diariamente "Pequeñas Semillitas" por e-mail: Si desean recibir los comentarios del Evangelio del domingo siguiente con dos o tres días de anticipación, para tener tiempo de preparar sus meditaciones, homilías o demás trabajos pastorales sobre la Palabra de Dios, pueden pedírmelo a feluzul@gmail.com  
Sólo deben indicar claramente su nombre, su correo electrónico, ciudad de residencia y a qué comunidad religiosa pertenecen.
  
Agradecimientos
Imaginemos que en el cielo hay dos oficinas diferentes para tratar lo relativo a las oraciones de las personas en la tierra:
Una es para receptar pedidos de diversas gracias, y allí los muchos ángeles que atienden trabajan intensamente y sin descanso por la cantidad de peticiones que llegan en todo momento.
La otra oficina es para recibir los agradecimientos por las gracias concedidas y en ella hay un par de ángeles aburridos porque prácticamente no les llega ningún mensaje de los hombres desde la tierra para dar gracias...
Desde esta sección de "Pequeñas Semillitas" pretendemos juntar una vez por semana (los domingos) todos los mensajes para la segunda oficina: agradecimientos por favores y gracias concedidas como respuesta a nuestros pedidos de oración.

 De Argentina llega un agradecimiento a Dios y a los que han rezado por las siguientes personas: Ángela, que luego de tres años de permanecer en cama por un problema óseo, ya puede caminar con asistencia; Irma, que va mejorando luego de un año de quimioterapia; y María Angélica, que luego de muchos meses de incertidumbre ha tenido finalmente el diagnóstico de su afección arterial y podrá ser tratada.

Desde Paraguay llega un agradecimiento por las oraciones hechas en favor de Andrea, que está muy feliz porque por la gracia de Dios y la intercesión de María, ha podido vencer al cáncer. ¡Gloria a Dios!

Un minuto con María
En Cannes (Côte d'Azur, Francia), en el año 1639, el hijo de quince años de Jacques Arluc, el cirujano de la ciudad, es víctima de un derrame cerebral que lo priva de la vista, del habla y de toda sensibilidad. Durante tres días, el joven está al borde de la muerte con mucha fiebre.
Después de tres días, desesperando de la ayuda de su propio arte y de la ayuda de los médicos de la época que consideran que el joven está muerto, Jacques Arluc se arrodilla y pide la intercesión de la Virgen María bajo la advocación de Nuestra Señora de Bargemon, en una oración intensa y llena de confianza. Promete a la Virgen llevarle a su hijo si vuelve a la vida.
Pues, incluso antes de que terminara su oración, la fiebre abandonó al paciente que volvió en sí, recuperando la vista y el uso de la palabra. Unos días más tarde, tras haber recuperado perfectamente la salud, el joven acompañado por su padre fue a Bargemon (Var) para agradecer él mismo su curación.

Cinco minutos con Jesús
Diciembre 1
Juan vino para dar testimonio de la verdad y cumplió con esa su misión. Admirable figura del cristiano, que está llamado también a ser testigo de la verdad, a ser testigo de la Palabra de Jesús; ésa es su misión: ser la palabra viviente de Jesús; y el cristiano, como Jesucristo, debe poder afirmar: “Mis obras dan testimonio de mí”.
¿Son tus obras siempre testimonio? ¿Son pruebas que convencen de la autenticidad de tus creencias? No lo olvides: tú, como Juan, estás llamado a “dar testimonio de la verdad” y la verdad es Jesús.
(Padre Alfonso Milagro)
FELIPE
-Jardinero de Dios-
(el más pequeñito de todos)

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