martes, 6 de enero de 2026

Pequeñas Semillitas 6194

PEQUEÑAS SEMILLITAS
 
Año 21 - Número 6194 ~ Martes 6 de Enero de 2026
Desde la ciudad de Córdoba (Argentina)
¡Alabado sea Jesucristo!
Celebramos hoy la Epifanía del Señor o Fiesta de los tres Reyes Magos, que, en frase de un humorista, ni fueron tres, ni fueron reyes ni fueron magos.
La tradición los llama Melchor, Gaspar y Baltasar, pero San Mateo ni da sus nombres ni dice que fueran tres. Habla de unos... Tampoco dice que fueran reyes. Y los llama ‘magos’ porque este era el nombre que los persas y los caldeos daban a los hombres doctos y sabios que cultivaban las ciencias, sobre todo la astronomía. Entre nosotros la magia es el arte de hacer juegos de manos.
Lo de la estrella pudo ser un milagro o un fenómeno natural. Pero sea lo que fuere, lo importante es la lección que nos dan los ‘magos’: su seguimiento a la luz de Dios. Imitemos su ejemplo: sigamos la llamada de Dios, que aunque nos traiga contratiempos, al final nos encontraremos con Jesús, que es lo importante.
Al recordar hoy este suceso, la Iglesia nos estimula a trabajar por la evangelización de todas las gentes. Este es un día misionero por excelencia, porque Jesús no sólo se manifestaba a los judíos, sino desde el principio nos enseñó que había venido para salvar a todos los pueblos.
Que María nos ayude en este caminar para que sea Ella la que nos presente a Jesús.
 
La Palabra de Dios
Lecturas del día
- EPIFANÍA DEL SEÑOR -
Primera Lectura: Is 60,1-6
 
Salmo: Sal 71
 
Segunda Lectura: Ef 3,2-3a.5-6
 
Santo Evangelio: Mt 2,1-12
Nacido Jesús en Belén de Judea, en tiempo del rey Herodes, unos magos que venían del Oriente se presentaron en Jerusalén, diciendo: «¿Dónde está el Rey de los judíos que ha nacido? Pues vimos su estrella en el Oriente y hemos venido a adorarle». En oyéndolo, el rey Herodes se sobresaltó y con él toda Jerusalén. Convocó a todos los sumos sacerdotes y escribas del pueblo, y por ellos se estuvo informando del lugar donde había de nacer el Cristo. Ellos le dijeron: «En Belén de Judea, porque así está escrito por medio del profeta: ‘Y tú, Belén, tierra de Judá, no eres la menor entre los principales clanes de Judá; porque de ti saldrá un caudillo que apacentará a mi pueblo Israel’».
Entonces Herodes llamó aparte a los magos y por sus datos precisó el tiempo de la aparición de la estrella. Después, enviándolos a Belén, les dijo: «Id e indagad cuidadosamente sobre ese niño; y cuando le encontréis, comunicádmelo, para ir también yo a adorarle».
Ellos, después de oír al rey, se pusieron en camino, y he aquí que la estrella que habían visto en el Oriente iba delante de ellos, hasta que llegó y se detuvo encima del lugar donde estaba el Niño. Al ver la estrella se llenaron de inmensa alegría. Entraron en la casa; vieron al Niño con María su madre y, postrándose, le adoraron; abrieron luego sus cofres y le ofrecieron dones de oro, incienso y mirra. Y, avisados en sueños que no volvieran donde Herodes, se retiraron a su país por otro camino.
 
Comentario:
Hoy vemos en tres “misteriosos gentiles” lo que no vio la inquieta Jerusalén: la manifestación del amor misericordioso de Dios por toda la humanidad. Hoy, la cultura, la astronomía y los dones persas acaparan la mayor parte de nuestra atención; pero Benedicto XVI también señala un enigma: en la narración de la llegada real de los Magos en Mateo (cf. Mt 2,11), la mención de José está “sorprendentemente ausente”. El Papa admitía: «Todavía no he encontrado una explicación completamente convincente».
Sin embargo, ¿por qué la sorpresa? José necesitaba mantener a su familia en Belén, durante los meses previos a la llegada de los Magos. Lejos del taller de Nazaret, José viajó a donde se encontraban las obras: cercas y corrales dañados, o nuevas construcciones. No era extraño que José estuviera en otro lugar cuando llegaron los Magos; incluso es posible que nunca los conociera. El trabajo de san José es tan crucial para la narración de la infancia de Jesús como su presencia en casa con María y el Niño.
El Papa León XIV lo señaló, refiriéndose al herrero, los posaderos, las lavanderas, etc., en la escena del pesebre del Vaticano: «Parecen ajenos al acontecimiento central, pero no es así: en realidad, cada uno participa tal como es, permaneciendo en su lugar y haciendo lo que tiene que hacer, su trabajo (…). Esto también puede ser cierto para nosotros en nuestras jornadas laborables: cada uno lleva a cabo su tarea, y alabamos a Dios precisamente realizándola bien, con compromiso».
Decidámonos este año a ofrecerle al Niño Jesús el don de nuestro trabajo. Agradezcamos el sacrificio de quienes, por su trabajo, deben dejar a sus familias para servirnos en días festivos. Y, si José falta en un pesebre, sepamos dónde encontrarlo: entre los jornaleros modernos que se congregan en los lugares de siempre con la incierta misión de obtener el pan de cada día para sus familias. Esperan nuestro aprecio y compasión, no el miedo de Jerusalén ni la virulencia de Herodes.
* Fr. Bill SHAUGHNESSY (Miami, Florida, Estados Unidos) © Textos de Evangeli.net – Imagen: Misioneros Digitales Católicos.
 
Santoral Católico:
La Epifanía del Señor
En la devoción popular se celebra como día de los Reyes Magos. Epifanía significa manifestación, y hoy celebra la Iglesia la manifestación del Señor a todas las gentes, representadas en los Magos, que no pertenecían al pueblo elegido de Israel, pero que, guiados por una estrella, acudieron a Belén donde adoraron al Niño y le ofrecieron sus dones. La solemnidad de la Epifanía se cuenta entre las máximas festividades del año litúrgico, ya que ella celebra, en el Niño nacido de María, la revelación de Aquel que es el Hijo de Dios, Mesías prometido y Luz de las naciones. Según la tradición, los Magos eran tres, Melchor, Gaspar y Baltasar, hombres sabios, entendidos en astrología, venidos de los países de religión pagana del entorno de Israel.
Oración: Señor, tú que en este día revelaste a tu Hijo unigénito a los pueblos gentiles, por medio de una estrella, concede a los que ya te conocemos por la fe poder contemplar un día, cara a cara, la hermosura infinita de tu gloria. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.
Para más información hacer clic acá.
(Directorio Franciscano – ACI Prensa – Catholic.net)
 
Palabras de San Juan Pablo II
«En la Epifanía los Magos fueron desde Oriente para adorar al Rey de los judíos siguiendo la luz que los guiaba. La Epifanía celebra la aparición en el mundo de esta luz divina, con la que Dios salió al encuentro de la débil luz de la razón humana. El mundo, en el umbral del tercer milenio, tiene gran necesidad de experimentar la bondad divina, de sentir el amor de Dios a toda persona»
 
Tema del día:
¿A quién adoramos?
Los magos vienen del «Oriente», un lugar que evoca en los judíos la patria de la astrología y de otras ciencias extrañas. Son paganos. No conocen las Escrituras Sagradas de Israel, pero sí el lenguaje de las estrellas. Buscan la verdad y se ponen en marcha para descubrirla. Se dejan guiar por el misterio, sienten necesidad de «adorar». 
 
Su presencia provoca un sobresalto en todo Jerusalén. Los magos han visto brillar una estrella nueva que les hace pensar que ya ha nacido «el rey de los judíos» y vienen a «adorarlo». Este rey no es Augusto. Tampoco Herodes. ¿Dónde está? Esta es su pregunta.
 
Herodes se «sobresalta». La noticia no le produce alegría alguna. Él es quien ha sido designado por Roma «rey de los judíos». Hay que acabar con el recién nacido: ¿Dónde está ese rival extraño? Los «sumos sacerdotes y letrados» conocen las Escrituras y saben que ha de nacer en Belén, pero no se interesan por el niño ni se ponen en marcha para adorarlo.
 
Esto es lo que encontrará Jesús a lo largo de su vida: hostilidad y rechazo en los representantes del poder político; indiferencia y resistencia en los dirigentes religiosos. Solo quienes buscan el reino de Dios y su justicia lo acogerán.
 
Los magos prosiguen su larga búsqueda. A veces, la estrella que los guía desaparece dejándolos en la incertidumbre. Otras veces, brilla de nuevo llenándolos de «inmensa alegría». Por fin se encuentran con el Niño y, «cayendo de rodillas, lo adoran». Después, ponen a su servicio las riquezas que tienen y los tesoros más valiosos que poseen. Este Niño puede contar con ellos pues lo reconocen como su Rey y Señor.
 
En su aparente ingenuidad, este relato nos plantea preguntas decisivas: ¿Ante quién nos arrodillamos nosotros? ¿Cómo se llama el «dios» que adoramos en el fondo de nuestro ser? Nos decimos cristianos, pero ¿vivimos adorando al Niño de Belén? ¿Ponemos a sus pies nuestras riquezas y nuestro bienestar?¿Estamos dispuestos a escuchar su llamada a entrar en el reino de Dios y su justicia? En nuestras vidas siempre hay alguna estrella que nos guía hacia Belén.
(Padre José Antonio Pagola)
 
Meditaciones de “Pequeñas Semillitas”
Estrella resplandeciente de la mañana, Virgen María, tu luz se eleva antes de que llegue el día, porque tu venida precede a la de Jesucristo, tu Hijo bendito, Él que es luz y día. Y si la luna y las estrellas desaparecen cuando llega la luz del sol, tú que brillaste al amanecer, todavía brillas cuando aparece el Sol, y su luz no te hace perder tu claridad: tú que diste a luz al Sol, brillas con Él, tu Hijo bendito.
Y cuanto más espléndida sea su dignidad, más espléndida será la tuya, tú que eres su Madre; y debido a que el honor del Hijo es el honor de la Madre, en la excelencia de tu bendito Hijo la tuya resplandece, pues eres la Madre que mereció engendrar a tal Hijo.
Estrella de la mañana, a mí que estoy sujeto a la corrupción, llévame hacia ti, tú que eres la Incorrupta. Estoy vacío de toda gracia, ante ti que eres llena de gracia; yo que soy imperfecto, ante ti que eres perfecta; yo que soy pequeño, ante ti que eres grande; yo que soy débil, ante ti que eres fuerte. Así, cuando caiga, no me voy a romper nada, porque tú, Madre de la Divina Misericordia, me protegerás, ahora y por la eternidad. (Raymond Jordán)
🌸
Que tu mirada gane en hondura y detalle para que puedas ver más claramente tu propio viaje con toda la humanidad como un viaje de paz, unidad y esperanza.
Que seas consciente de todos los lugares por los que caminas y vas a caminar en el nuevo año, y que conozcas, por experiencia, qué bellos son los pies del mensajero que anuncia la buena noticia.
Que des la bienvenida con una sonrisa a todos los que estrechan tu mano: las manos extendidas forman redes de solidaridad que alegran y enriquecen con su presencia protectora.
Que sea tuyo el regalo de todas las cosas creadas; que sepas disfrutarlas a todas las horas del día; y que te enfrentes, con valentía y entusiasmo, a la responsabilidad de cuidar la tierra entera.
Que el manantial de la ternura y la compasión mane sin parar dentro de ti, noche y día, hasta que puedas probar los gozos y las lágrimas de quienes caminan junto a ti, tus hermanos.
Que despiertes cada mañana sereno y con brío, con la acción de gracias en tus labios y en tu corazón, y que tus palabras y tus hechos, pequeños o grandes, proclamen que todo es gracia, que todo es don.
Que tu espíritu esté abierto y alerta para descubrir el querer de Dios en todo momento; y que tu oración sea encuentro de vida, de sabiduría y de entendimiento de los caminos de Dios para ti.
Que tu vida este año, cual levadura evangélica, se mezcle sin miedo con la masa y haga fermentar este mundo en que vivimos, para que sea realmente nuevo y tierno.
Y que la bendición del Dios que sale a tu encuentro, que es tu roca, tu refugio, tu fuerza, tu consuelo y tu apoyo en todo momento, lo invoques o no, descienda sobre ti y te guarde de todo mal. (Ulibarri, Fl)
 
Los cinco minutos de San Francisco
Enero: Francisco y sus hermanos
Día 6
Traten de no ser soberbios, vanidosos, envidiosos, avaros, preocupados y ávidos por las cosas de este mundo; no difamen, ni hable de los demás. Y si no han podido estudiar, tampoco se preocupen. Busquen, en cambio, aquello que deberían anhelar por encima de todo: tener el espíritu del Señor, que su gracia obre en ustedes, orar continuamente con un corazón puro, tener humildad y paciencia cuando los rechacen, y amar a los que los persiguen, critican y acusan; porque dice el Señor: “Amen a sus enemigos, rueguen por sus perseguidores” (Mt 5,44). “Felices los que son perseguidos por practicar la justicia porque a ellos pertenece el Reino de los Cielos” (Mt 5,10). “Aquel que persevere hasta el fin se salvará” (Mt 10,22). (Regla de 1223).
(Textos seleccionados por Murray Bodo ofm)
FELIPE
-Jardinero de Dios-
(el más pequeñito de todos)
 
BLOG de ”PEQUEÑAS SEMILLITAS”
FACEBOOK de “FELIPE DE URCA”
FACEBOOK de “PEQUEÑAS SEMILLITAS”
Canal de WHATSAPP de “PEQUEÑAS SEMILLITAS”
”X” (ex TWITTER) de “PEQUEÑAS SEMILLITAS”
INSTAGRAM: FELIPE DE URCA

No hay comentarios:

Publicar un comentario

¡Gracias por participar comentando! Por favor, no te olvides de incluir tu nombre y ciudad de residencia al finalizar tu comentario dentro del cuadro donde escribes.