PEQUEÑAS
SEMILLITAS
Año
21 - Número 6192 ~ Domingo 4 de Enero de 2026
Desde
la ciudad de Córdoba (Argentina)
¡Alabado sea Jesucristo!
“La paz comienza con una sonrisa”, decía Teresa de Calcuta. Así es: la
difícil meta de la paz mundial empieza cuando cada uno tiene tanta esperanza en
el corazón que puede expresarla con una sincera sonrisa. La paz anhelada y necesaria se construye
solamente con el aporte de todos. Aquí tienes unas buenas orientaciones para
ser un constructor de paz allí donde vives:
Mira a todos con respeto y benevolencia. No hables mal de nadie, no
condenes a ninguna persona, a ningún grupo, a ninguna institución, a ningún
pueblo. Perdona las injurias presentes y pasadas, líbrate de las garras del
odio, guarda la libertad de tu corazón para amar; para convivir; para comenzar
una vida nueva cada día. Desea sinceramente la paz con todos, la colaboración,
la convivencia, el gozo de la fraternidad y del servicio. Ten el valor de
negarte a colaborar con cualquier proyecto violento, apártate de los que
enseñan y practican el odio, la venganza, el chantaje y la violencia. Crea en
torno a ti sentimientos y actitudes de paz, de concordia, de convivencia, de
misericordia y de consuelo.
San Juan Pablo II animaba a los creyentes de todas las religiones, junto
con los hombres de buena voluntad a que, abandonando cualquier forma de
intolerancia y discriminación, se propusieran construir la paz. Al comenzar
este año y asegurarnos la paz, dejémonos impregnar de sentimientos y actitudes
fraternas que favorezcan la tan deseada paz social.
(PADRE NATALIO BÉRTOLO)
La Palabra de Dios
Lecturas del día
- DOMINGO 2 DESPUÉS DE NAVIDAD -
♡ Primera Lectura: Eclo 24,1-2.8-12
♡ Salmo: Sal 147
♡ Segunda Lectura: Ef 1,3-6.15-18
♡ Santo Evangelio: Jn 1,1-18
En el principio existía la Palabra y la Palabra estaba con Dios, y la
Palabra era Dios. Ella estaba en el principio con Dios. Todo se hizo por ella y
sin ella no se hizo nada de cuanto existe. En ella estaba la vida y la vida era
la luz de los hombres, y la luz brilla en las tinieblas, y las tinieblas no la
vencieron.
Hubo un hombre, enviado por Dios: se llamaba Juan. Éste vino para un
testimonio, para dar testimonio de la luz, para que todos creyeran por él. No
era él la luz, sino quien debía dar testimonio de la luz. La Palabra era la luz
verdadera que ilumina a todo hombre que viene a este mundo. En el mundo estaba,
y el mundo fue hecho por ella, y el mundo no la conoció. Vino a su casa, y los
suyos no la recibieron. Pero a todos los que la recibieron les dio poder de
hacerse hijos de Dios, a los que creen en su nombre; la cual no nació de
sangre, ni de deseo de hombre, sino que nació de Dios.
Y la Palabra se hizo carne, y puso su morada entre nosotros, y hemos
contemplado su gloria, gloria que recibe del Padre como Hijo único, lleno de
gracia y de verdad. Juan da testimonio de Él y clama: «Éste era del que yo
dije: El que viene detrás de mí se ha puesto delante de mí, porque existía
antes que yo». Pues de su plenitud hemos recibido todos, y gracia por gracia.
Porque la Ley fue dada por medio de Moisés; la gracia y la verdad nos han
llegado por Jesucristo. A Dios nadie le ha visto jamás: el Hijo único, que está
en el seno del Padre, Él lo ha contado.
♡ Comentario:
Hoy, el Evangelio de Juan se
nos presenta en una forma poética y parece ofrecernos, no solamente una
introducción, sino también como una síntesis de todos los elementos presentes
en este libro. Tiene un ritmo que lo hace solemne, con paralelismos,
similitudes y repeticiones buscadas, y las grandes ideas trazan como diversos
grandes círculos. El punto culminante de la exposición se encuentra justo en
medio, con una afirmación que encaja perfectamente en este tiempo de Navidad:
«Y la Palabra se hizo carne, y puso su morada entre nosotros» (Jn 1,14).
El autor nos dice que Dios asumió la condición humana y se instaló entre
nosotros. Y en estos días lo encontramos en el seno de una familia: ahora en
Belén, y más adelante con ellos en el exilio de Egipto, y después en Nazaret.
Dios ha querido que su Hijo comparta nuestra vida, y —por eso— que
transcurra por todas las etapas de la existencia: en el seno de la Madre, en el
nacimiento y en su constante crecimiento (recién nacido, niño, adolescente y,
por siempre, Jesús, el Salvador).
Y continúa: «Hemos contemplado su gloria, gloria que recibe del Padre como
Hijo único, lleno de gracia y de verdad» (Ibidem). También en estos primeros
momentos, lo han cantado los ángeles: «Gloria a Dios en el cielo», «y paz en la
tierra» (cf. Lc 2,14). Y, ahora, en el hecho de estar arropado por sus padres:
en los pañales preparados por la Madre, en el amoroso ingenio de su padre
—bueno y mañoso— que le ha preparado un lugar tan acogedor como ha podido, y en
las manifestaciones de afecto de los pastores que van a adorarlo, y le hacen
carantoñas y le llevan regalos.
He aquí cómo este fragmento del Evangelio nos ofrece la Palabra de Dios
—que es toda su Sabiduría—. De la cual nos hace participar, nos proporciona la
Vida en Dios, en un crecimiento sin límite, y también la Luz que nos hace ver
todas las cosas del mundo en su verdadero valor, desde el punto de vista de
Dios, con “visión sobrenatural”, con afectuosa gratitud hacia quien se ha dado
enteramente a los hombres y mujeres del mundo, desde que apareció en este mundo
como un Niño.
* Rev. D. Ferran BLASI i Birbe (Barcelona,
España) © Textos de Evangeli.net
Pensamiento del día
para la
alegría plena y para la fiesta solemne:
Dios se
ha hecho hombre, y ha venido a habitar entre nosotros»
(LEONARDO
BOFF)
Predicación del Evangelio:
Profundizar el sentido de su nacimiento
La liturgia de este domingo nos vuelve a proponer, en el Prólogo del
Evangelio de san Juan, el significado más profundo del Nacimiento de Jesús. Él
es la Palabra de Dios que se hizo hombre y puso su «tienda», su morada entre
los hombres. Escribe el evangelista: «El Verbo se hizo carne y habitó entre
nosotros» (Jn 1, 14). En estas palabras, que no dejan de asombrarnos, está todo
el cristianismo. Dios se hizo mortal, frágil como nosotros, compartió nuestra
condición humana, excepto en
el pecado, pero cargó sobre sí mismo los nuestros, como si fuesen propios.
Entró en nuestra historia, llegó a ser plenamente Dios-con nosotros. El
nacimiento de Jesús, entonces, nos muestra que Dios quiso unirse a cada hombre
y a cada mujer, a cada uno de nosotros, para comunicarnos su vida y su alegría.
Así Dios es Dios con nosotros, Dios que nos ama, Dios que camina con
nosotros. Éste es el mensaje de Navidad: el Verbo se hizo carne. De este modo
la Navidad nos revela el amor inmenso de Dios por la humanidad. De aquí se
deriva también el entusiasmo, nuestra esperanza de cristianos, que en nuestra
pobreza sabemos que somos amados, visitados y acompañados por Dios; y miramos
al mundo y a la historia como el lugar donde caminar juntos con Él y entre
nosotros, hacia los cielos nuevos y la tierra nueva. Con el nacimiento de Jesús
nació una promesa nueva, nació un mundo nuevo, pero también un mundo que puede
ser siempre renovado.
Dios siempre está presente para suscitar hombres nuevos, para purificar el
mundo del pecado que lo envejece, del pecado que lo corrompe. En lo que la
historia humana y la historia personal de cada uno de nosotros pueda estar
marcada por dificultades y debilidades, la fe en la Encarnación nos dice que
Dios es solidario con el hombre y con su historia. Esta proximidad de Dios al
hombre, a cada hombre, a cada uno de nosotros, es un don que no se acaba jamás.
¡Él está con nosotros! ¡Él es Dios con nosotros! Y esta cercanía no termina
jamás. He aquí el gozoso anuncio de la Navidad: la luz divina, que inundó el
corazón de la Virgen María y de san José, y guio los pasos de los pastores y de
los magos, brilla también hoy para nosotros.
En el misterio de la Encarnación del Hijo de Dios hay también un aspecto
vinculado con la libertad humana, con la libertad de cada uno de nosotros. En
efecto, el Verbo de Dios pone su tienda entre nosotros, pecadores y necesitados
de misericordia. Y todos nosotros deberíamos apresurarnos a recibir la gracia
que Él nos ofrece. En cambio, continúa el Evangelio de san Juan, «los suyos no
lo recibieron» (v. 11). Incluso nosotros muchas veces lo rechazamos, preferimos
permanecer en la cerrazón de nuestros errores y en la angustia de nuestros
pecados.
Pero Jesús no desiste y no deja de ofrecerse a sí mismo y ofrecer su
gracia que nos salva. Jesús es paciente, Jesús sabe esperar, nos espera
siempre. Esto es un mensaje de esperanza, un mensaje de salvación, antiguo y
siempre nuevo. Y nosotros estamos llamados a testimoniar con alegría este
mensaje del Evangelio de la vida, del Evangelio de la luz, de la esperanza y
del amor. Porque el mensaje de Jesús es éste: vida, luz, esperanza y amor.
Que María, Madre de Dios y nuestra Madre de ternura, nos sostenga siempre,
para que permanezcamos fieles a la vocación cristiana y podamos realizar los
deseos de justicia y de paz que llevamos en nosotros al inicio de este nuevo
año.
Papa Francisco
(Texto del Papa Francisco, Ángelus del
5 de enero de 2014 - Imagen de Misioneros
Digitales Católicos)
Agradecimientos
Imaginemos que en el cielo hay dos oficinas diferentes para
tratar lo relativo a las oraciones de las personas en la tierra:
Una es para receptar pedidos de diversas gracias, y allí
los muchos ángeles que atienden trabajan intensamente y sin descanso por la
cantidad de peticiones que llegan en todo momento.
La otra oficina es para recibir los agradecimientos por las
gracias concedidas y en ella hay un par de ángeles aburridos porque
prácticamente no les llega ningún mensaje de los hombres desde la tierra para
dar gracias...
Desde esta sección de "Pequeñas Semillitas"
pretendemos juntar una vez por semana (los domingos) todos los mensajes para la
segunda oficina: agradecimientos por favores y gracias concedidas como
respuesta a nuestros pedidos de oración.
💕 Desde cada lugar del
mundo, agradezcamos a Dios que nos ha cuidado durante el año 2025 y renovemos
el pedido de transitar el 2026 de la mano de Jesús y de María.
💕 Desde Banfield, Buenos Aires, Argentina,
llega un agradecimiento al Sagrado Corazón de Jesús y a la Virgen de Fátima, por
Natalia Jimena M., de 37 años de edad, cuyo nódulo de mama resultó
negativo luego de ser biopsiado.
💕 Desde
San Salvador, El Salvador, nuestro lector amigo Jesús Amado C. S.,
agradece al Señor y a la mediación de la Santísima Virgen María, por el éxito
de su operación de cataratas en ojo derecho, que se suma al excelente resultado
anterior en el ojo izquierdo. ¡Alabado sea el Señor!
💕 Desde
Córdoba, Argentina, Andrea S., agradece a Dios y a la Virgen de Lourdes,
por los buenos resultados de su reciente cirugía. Nos sumamos a la plegaria de
acción de gracias.
Oremos: Bendito seas,
Dios mío, porque a pesar de ser yo indigno de toda ayuda, tu generosidad e
infinita bondad nunca dejan de otorgar el bien aún a los ingratos y a los que
se han apartado de ti. Conviértenos a ti, para que seamos agradecidos, humildes
y piadosos, pues Tú eres nuestra salud, nuestra fortaleza y nuestra salvación.
Meditación dominical
En este domingo —segundo después de Navidad y
primero del año nuevo— me alegra renovar a todos mi deseo de todo bien en el
Señor. No faltan los problemas, en la Iglesia y en el mundo, al igual que en la
vida cotidiana de las familias. Pero, gracias a Dios, nuestra esperanza no se
basa en pronósticos improbables ni en las previsiones económicas, aunque sean
importantes. Nuestra esperanza está en Dios, no en el sentido de una
religiosidad genérica, o de un fatalismo disfrazado de fe. Nosotros confiamos
en el Dios que en Jesucristo ha revelado de modo completo y definitivo su
voluntad de estar con el hombre, de compartir su historia, para guiarnos a
todos a su reino de amor y de vida. Y esta gran esperanza anima y a veces
corrige nuestras esperanzas humanas.
Por lo tanto, dirijámonos a la Virgen María, para
aprender de ella esta actitud espiritual. El Hijo de Dios tomó carne de ella,
con su consentimiento. Cada vez que el Señor quiere dar un paso adelante, junto
con nosotros, hacia la "tierra prometida", llama primero a nuestro
corazón; espera, por decirlo así, nuestro "sí", tanto en las pequeñas
decisiones como en las grandes. Que María nos ayude a aceptar siempre la
voluntad de Dios, con humildad y valentía, a fin de que también las pruebas y
los sufrimientos de la vida contribuyan a apresurar la venida de su reino de
justicia y de paz.
(Benedicto XVI)
Los cinco minutos de San Francisco
Enero: Francisco y sus hermanos
Día 4
¡En el nombre del Señor! Comienza la vida de los
hermanos menores. La regla y vida de los hermanos menores es ésta: observar el
santo Evangelio de nuestro Señor Jesucristo viviendo en obediencia, sin nada
propio y en castidad. (Regla de 1223).
(Textos seleccionados por Murray Bodo ofm)
FELIPE
-Jardinero de Dios-
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