sábado, 2 de marzo de 2013

Pequeñas Semillitas 1969


PEQUEÑAS SEMILLITAS

Año 8 - Número 1969 ~ Sábado 2 de Marzo de 2013
- AÑO DE LA FE -
Desde la ciudad de Córdoba (Argentina)
   

Alabado sea Jesucristo…
“El padre le dijo: “Hijo, tú siempre estás conmigo, y todo lo mío es tuyo: deberías alegrarte, porque este hermano tuyo estaba muerto y ha revivido; estaba perdido, y lo hemos encontrado.”
Te adoro Padre mío, por tu corazón abierto, dispuesto siempre a la misericordia y al perdón, tu corazón que me desea libre del pecado pero que me espera con admirable paciencia; dame la gracia de tener un corazón compasivo con mis hermanos.


La Palabra de Dios:
Evangelio de hoy


En aquel tiempo, viendo que todos los publicanos y los pecadores se acercaban a Jesús para oírle, los fariseos y los escribas murmuraban, diciendo: «Este acoge a los pecadores y come con ellos». Entonces les dijo esta parábola. «Un hombre tenía dos hijos; y el menor de ellos dijo al padre: ‘Padre, dame la parte de la hacienda que me corresponde’. Y él les repartió la hacienda. Pocos días después el hijo menor lo reunió todo y se marchó a un país lejano donde malgastó su hacienda viviendo como un libertino. Cuando hubo gastado todo, sobrevino un hambre extrema en aquel país, y comenzó a pasar necesidad. Entonces, fue y se ajustó con uno de los ciudadanos de aquel país, que le envió a sus fincas a apacentar puercos. Y deseaba llenar su vientre con las algarrobas que comían los puercos, pero nadie se las daba. Y entrando en sí mismo, dijo: ‘¡Cuántos jornaleros de mi padre tienen pan en abundancia, mientras que yo aquí me muero de hambre! Me levantaré, iré a mi padre y le diré: Padre, pequé contra el cielo y ante ti. Ya no merezco ser llamado hijo tuyo, trátame como a uno de tus jornaleros’. Y, levantándose, partió hacia su padre.
»Estando él todavía lejos, le vio su padre y, conmovido, corrió, se echó a su cuello y le besó efusivamente. El hijo le dijo: ‘Padre, pequé contra el cielo y ante ti; ya no merezco ser llamado hijo tuyo’. Pero el padre dijo a sus siervos: ‘Traed aprisa el mejor vestido y vestidle, ponedle un anillo en su mano y unas sandalias en los pies. Traed el novillo cebado, matadlo, y comamos y celebremos una fiesta, porque este hijo mío estaba muerto y ha vuelto a la vida; estaba perdido y ha sido hallado’. Y comenzaron la fiesta.
»Su hijo mayor estaba en el campo y, al volver, cuando se acercó a la casa, oyó la música y las danzas; y llamando a uno de los criados, le preguntó qué era aquello. El le dijo: ‘Ha vuelto tu hermano y tu padre ha matado el novillo cebado, porque le ha recobrado sano’. Él se irritó y no quería entrar. Salió su padre, y le suplicaba. Pero él replicó a su padre: ‘Hace tantos años que te sirvo, y jamás dejé de cumplir una orden tuya, pero nunca me has dado un cabrito para tener una fiesta con mis amigos; y ¡ahora que ha venido ese hijo tuyo, que ha devorado tu hacienda con prostitutas, has matado para él el novillo cebado!’ Pero él le dijo: ‘Hijo, tú siempre estás conmigo, y todo lo mío es tuyo; pero convenía celebrar una fiesta y alegrarse, porque este hermano tuyo estaba muerto, y ha vuelto a la vida; estaba perdido, y ha sido hallado’».
(Lc 15,1-3.11-32)

Comentario
Hoy vemos la misericordia, la nota distintiva de Dios Padre, en el momento en que contemplamos una Humanidad “huérfana”, porque —desmemoriada— no sabe que es hija de Dios. Cronin habla de un hijo que marchó de casa, malgastó dinero, salud, el honor de la familia... cayó en la cárcel. Poco antes de salir en libertad, escribió a su casa: si le perdonaban, que pusieran un pañuelo blanco en el manzano, tocando la vía del tren. Si lo veía, volvería a casa; si no, ya no le verían más. El día que salió, llegando, no se atrevía a mirar... ¿Habría pañuelo? «¡Abre tus ojos!... ¡mira!», le dice un compañero. Y se quedó boquiabierto: en el manzano no había un solo pañuelo blanco, sino centenares; estaba lleno de pañuelos blancos.
Nos recuerda aquel cuadro de Rembrandt en el que se ve cómo el hijo que regresa, desvalido y hambriento, es abrazado por un anciano, con dos manos diferentes: una de padre que le abraza fuerte; la otra de madre, afectuosa y dulce, le acaricia. Dios es padre y madre...
«Padre, he pecado» (cf. Lc 15,21), queremos decir también nosotros, y sentir el abrazo de Dios en el sacramento de la confesión, y participar en la fiesta de la Eucaristía: «Comamos y celebremos una fiesta, porque este hijo mío estaba muerto y ha vuelto a la vida» (Lc 15,23-24). Así, ya que «Dios nos espera —¡cada día!— como aquel padre de la parábola esperaba a su hijo pródigo» (San Josemaría), recorramos el camino con Jesús hacia el encuentro con el Padre, donde todo se aclara: «El misterio del hombre sólo se esclarece en el misterio del Verbo encarnado» (Concilio Vaticano II).
El protagonista es siempre el Padre. Que el desierto de la Cuaresma nos lleve a interiorizar esta llamada a participar en la misericordia divina, ya que la vida es un ir regresando al Padre.
Rev. D. Llucià POU i Sabater (Vic, Barcelona, España)


Santoral Católico:
Santa Inés de Bohemia (Praga)
Princesa y Abadesa


Inés, hija de Premisl Otakar I, rey de Bohemia y de la reina Constancia, hermana de Andrés I, rey de Hungría, nació en Praga en el año 1211. En 1220, prometida en matrimonio a Enrique VII, hijo del emperador Federico II, fue llevada a la corte del duque de Austria, donde vivió hasta el año 1225, manteniéndose siempre fiel a los deberes de la vida cristiana. Rescindido el pacto de matrimonio, volvió a Praga, donde se dedicó a una vida de oración más intensa y a obras de caridad; después de madura reflexión decidió consagrar a Dios su virginidad.

A través de los franciscanos, que iban a Praga como predicadores itinerantes, conoció la vida espiritual que llevaba en Asís la virgen Clara, según el espíritu de San Francisco. Quedó fascinada y decidió seguir su ejemplo. Con sus propios bienes fundó en Praga entre 1232 y 1233 el hospital de San Francisco y el instituto de los Crucíferos para que los dirigieran. Al mismo tiempo fundó el monasterio de San Francisco para las “Hermanas Pobres o Damianitas”, donde ella misma ingreso el día de Pentecostés del año 1234. Profesó los votos de castidad, pobreza y obediencia, plenamente consciente del valor eterno de estos consejos evangélicos, y se dedicó a practicarlos con fervorosa fidelidad, durante toda su vida.

La virginidad por el Reino de los cielos siguió siendo siempre el elemento fundamental de su espiritualidad, implicando toda la profunda afectividad de su persona en la consagración del amor indiviso y esponsal a Cristo. El espíritu de pobreza, que ya la había inducido a distribuir sus bienes a los pobres, la llevó a renunciar totalmente a la propiedad de los bienes de la tierra para seguir a Cristo pobre en la Orden de las “Hermanas Pobres”. El espíritu de obediencia la condujo a conformar siempre su voluntad con la de Dios, que descubría en el Evangelio del Señor y en la regla de vida que la Iglesia le había dado. Trabajó junto con santa Clara para obtener la aprobación de una Regla nueva y propia que, después de confiada espera, recibió y profesó con absoluta fidelidad. Constituida, poco después de la profesión, abadesa del monasterio, conservó esta función durante toda la vida y la ejerció con humildad, sabiduría y celo, considerándose siempre como “la hermana mayor”.

Amó a la Iglesia, implorando para sus hijos los dones de la perseverancia en la fe y la solidaridad cristiana. Se hizo colaboradora de los Romanos Pontífices, que para el bien de la Iglesia solicitaban sus oraciones y su mediación ante los reyes de Bohemia, sus familiares. Amó a su patria, a la que benefició con las obras de caridad individuales y sociales y con la sabiduría de sus consejos, encaminados siempre a evitar conflictos y a promover la fidelidad a la religión cristiana de los padres. En los últimos años soportó inalterable los dolores que la afligieron a ella, a la familia real, al monasterio y a la patria.

Murió santamente en su monasterio el 2 de marzo de 1282. El culto tributado desde su muerte y a lo largo de los siglos a la venerable Inés de Bohemia, tuvo el reconocimiento apostólico (confirmación de culto) con el decreto aprobado por el Papa Pío IX el 28 de noviembre de 1874.

Fuente: Catholic.net


¡Buenos días!

Felices los padres…

Un hijo escribió a su padre: “No me des todo lo que te pida; pues, a veces yo sólo pido para ver cuánto puedo obtener. No me des siempre órdenes; si a veces me pidieras las cosas, lo haría con más gusto. Cumple tus promesas; si me prometes un premio o un castigo, dámelo. No me compares con nadie; si me haces sentir peor que los demás, seré yo quien sufra”.

Felices los padres comprensivos, porque obtendrán la amistad de sus hijos. Felices los cariñosos, porque serán amados por sus hijos. Los que dan buen ejemplo, porque los imitarán con alegría. Felices los que son comprensivos, porque sus hijos los comprenderán. Los que acompañan a sus hijos,  porque no se sentirán solos. Los que apoyan a sus hijos, porque éstos serán su apoyo. Los que escuchan a sus hijos, porque siempre serán atendidos. Felices los que velan por sus hijos, porque podrán cada noche dormir tranquilos.

“No me corrijas delante de los demás, enséñame a ser mejor cuando estemos a solas. No me grites, te respeto menos cuando lo haces y me enseñas a gritar. Déjame valerme por mí mismo o nunca aprenderé. Cuando estés equivocado admítelo, y crecerá la opinión que tengo de ti. Quiéreme y dímelo, me gusta oírtelo decir”. Una buena lección en pocas palabras.

Padre Natalio


La frase de hoy

"Hijo es un ser que Dios nos prestó para hacer un curso intensivo de cómo amar a alguien más que a nosotros mismos, de cómo cambiar nuestros peores defectos para darles los mejores ejemplos y, de nosotros, aprender a tener coraje. Sí. ¡Eso es! Ser madre o padre es el mayor acto de coraje que alguien pueda tener, porque es exponerse a todo tipo de dolor, principalmente de la incertidumbre de estar actuando correctamente y del miedo a perder algo tan amado. ¿Perder? ¿Cómo? ¿No es nuestro? Fue apenas un préstamo... El más preciado y maravilloso préstamo ya que son nuestros sólo mientras no pueden valerse por sí mismos, luego le pertenecen a la vida, al destino y a sus propias familias. Dios bendiga siempre a nuestros hijos pues a nosotros ya nos bendijo con ellos"

José Saramago


Tema del día:
La Iglesia en números


Los católicos en el mundo son cerca de 1.196 millones, al registrarse un incremento del 1,3 % en 2010 frente a los 1.181 millones de 2009, según el Anuario Estadístico de la Iglesia publicado en 2012.

Por continentes, el mayor número de católicos está en América, con unos 586 millones, seguido de 285 millones en Europa, 186 millones en África, 130 millones en Asia y 9,5 millones en Oceanía.

Los últimos datos sobre el número de católicos aparecen en el Anuario Estadístico de la Iglesia, actualizado al día 31 de diciembre de 2010 y que fue presentado el año pasado por el ya renunciado papa Benedicto XVI.

El análisis, elaborado con los datos de las 2.966 circunscripciones de la Iglesia católica, muestra que la distribución de los católicos ha descendido en América del Sur, que pasó en 2010 del 28,54 al 28,34 % del total.

También disminuyó en Europa, que en 2009 contaba con el 24,05 % y un año después tenía el 23,83 %, frente a los aumentos registrados en Asia suroriental y África.

El número de obispos aumentó en 2010 hasta los 5.104, frente a los 5.065 de 2009, lo que supone una subida del 0,77 %.

La tendencia al aumento en el número de sacerdotes continuó en 2010 y ascendía a 412.236, 1.643 más que en 2009.

El documento refleja una disminución en Europa (unos 905 menos), frente a los aumentos en África (con 761 más), América (40 más), Asia (1.695 más) y Oceanía (52 más).

También subió el número de religiosos no sacerdotes: de 54.229 en 2009 a 54.665 en 2010; y el de diáconos permanentes: de 38.155 en 2009 a 39.564 en 2010.

Sin embargo, el número de religiosas profesas disminuyó de 729.371 en
2009 a 721.935 en 2010.

Brasil continúa como el país más católico del mundo, con unos 163 millones de bautizados, seguido por México con 99 millones, Filipinas (77 millones) y Estados Unidos (69 millones).

En Europa, el país con mayor número de bautizados es Italia (con 55 millones), seguido de Francia (47 millones) y España (42 millones).

Entre 2009 y 2010 la cifra de bautizados católicos en el mundo ha permanecido estable, en torno al 17,5 % de la población mundial.

Por continentes, han disminuido en América del Sur, pasando del 28,54 al 28,34 % y en Europa, del 24,05 al 23,83 %.

Se ha incrementado en África (del 15,15 al 15,55 %) y en el sur oriental de Asia (del 10,41 al 10,87 %).

En Oriente Medio, Líbano es el único país donde más de la mitad de sus habitantes (52 %) son católicos.

En África el país con mayor número de católicos es la República Democrática del Congo, con un 55 %, seguido de Nigeria (50 %).

Enviado por J.L. Nores
Imagen: Google


Cuaresma día por día:
Día 18º. Sábado segundo


No mucho: ¡todo!

Habrás visto la película de "Los 7 magníficos": A Yul Briner le quieren contratar unos mejicanos para que les defienda de unos bandidos; son campesinos; muy pobres. Le ofrecen todo lo que tienen, envuelto en un paño. Yul lo ve y dice: "Siempre me han ofrecido mucho, pero nunca todo". Aceptó, ¡claro! Dile ahora a Jesús: Con lo que Tú me amas (has dado la vida por mí), no puedo quedarme corto dándote sólo muchas cosas; te doy toda mi vida: quiero todo lo que Tú quieras.

Continúa hablándole a Dios con tus palabras.

P. José Pedro Manglano Castellary


Pedidos de oración


Pedimos oración por la Paz del Mundo; por la Santa Iglesia Católica; por el Papa, los sacerdotes, diáconos, seminaristas, catequistas y todos los que componemos el cuerpo místico de Cristo; por la unión de los cristianos para que seamos uno, así como Dios Padre y nuestro Señor Jesucristo son Uno junto con el Espíritu Santo; por las misiones, por nuestros hermanos sufrientes por diversos motivos especialmente por las enfermedades, el hambre y la pobreza; por los presos políticos y la falta de libertad en muchos países del mundo, por la unión de las familias y la fidelidad de los matrimonios; por el aumento de las vocaciones sacerdotales y religiosas, y por las Benditas Almas del Purgatorio.

Pedimos oración por la salud de Concha M., que vive en Chiquinquira, Colombia, a quien le iniciaron la quimioterapia para tratarle un linfoma no hodgking. También oramos por bendiciones para el hogar de Germán G. y Claudia C.

Pedimos oración por Rosa Margarita D. S., de Managua, Nicaragua, quien actualmente se encuentra con una férula en su pierna derecha por una fractura no avanzada del Fémur, rogándole a Dios que la sane y a la Virgencita de la Medalla Milagrosa la cubran con su manto e interceda por ella ante su amadísimo Hijo; también por Lucía Margarita G. U., de 3 años de edad, de la misma ciudad, para que el Señor le conceda salud y un buen crecimiento y la Virgen la proteja. Y finalmente por Cristhian Margarita U. D., de la misma ciudad, rogándole a Dios fortaleza y ayuda para cargar la cruz que le toca, siempre bajo la protección de la Virgen de la Medalla Milagrosa.

Tú quisiste, Señor, que tu Hijo unigénito soportara nuestras debilidades,
para poner de manifiesto el valor de la enfermedad y la paciencia;
escucha ahora las plegarias que te dirigimos por nuestros hermanos enfermos
y concede a cuantos se hallan sometidos al dolor, la aflicción o la enfermedad,
la gracia de sentirse elegidos entre aquellos que tu hijo ha llamado dichosos,
y de saberse unidos a la pasión de Cristo para la redención del mundo.
Te lo pedimos por Cristo nuestro Señor.
Amén

Nota de Redacción:
Para dar curso a los Pedidos de Oración es imprescindible dar los siguientes datos: nombres completos de la persona (habitualmente no publicamos apellidos), ciudad y país donde vive, y explicar el motivo de la solicitud de oración. Por favor: en los pedidos ser breves y concretos y enviarlos a pequesemillitas@gmail.com y deben poner en el asunto “Pedido de oración”, ya que los correos que llegan sin asunto (o con el asunto en blanco) son eliminados sin abrirlos. No se reciben pedidos de oración a través de Facebook ni por otro medio que no sea el correo antes señalado.
Los Pedidos de Oración se publican de lunes a sábados. Los domingos se publican los agradecimientos por las gracias concedidas.


El rincón de los lectores


Desde hace años hemos tenido esta sección llamada “El rincón de los lectores” destinada a dar cabida a los mensajes, opiniones y comentarios de las personas que leen Pequeñas Semillitas, que han podido expresarse libre y respetuosamente. Ahora, con nuestra presencia en Facebook, la posibilidad de manifestarse es mucho más abierta, directa y permanente.
Igual vamos a mantener esta sección para los que deseen expresarse por esta vía. Para que tu mensaje se publique debes dirigirlo por mail a pequesemillitas@gmail.com con el título "El rincón de los lectores" y deberá ser muy breve y no contener conceptos agraviantes para nada ni para nadie.
Los mensajes serán moderados por el propietario de esta página y se publicarán a medida que el tiempo y el espacio en la misma lo permitan (una o dos veces por semana), y no se admitirán réplicas o respuestas públicas a mensajes anteriores de otros lectores.

# Conchita Rodríguez – 25 de Febrero de 2013- Las Tunas - Cuba

Soy Catequista de la Capilla Religiosas de María Inmaculada – Las Tunas  Cuba. No tengo la posibilidad de recibir directamente “Pequeñas Semillitas” pero gracias al Señor y una buena amiga, que me las reenvía diariamente puedo orar con el Evangelio del día. Más aún orar también por tantas personas que salen en los pedidos de oración. Pertenezco también al Movimiento Laico de Santa Vicenta María, quien dedicó su vida a la prevención y salvación de la Juventud, este movimiento trabaja unido con las RMI. Gracias por este maravilloso servicio que nos proporcionan. 
Pidiéndole al Señor que esto siga llegando hasta nosotros para poder seguir nutriendo nuestros conocimientos y poderlo trasmitir a otros.
Conchita Rodríguez

# Cristina Cantarelli - 28 de Febrero de 2013 – Buenos Aires - Argentina

Muy estimado Jardinero…
Me uno a tu despedida de Benedicto VXI, Papa de una época trágica a la que dio Luz en diversas Encíclicas, Homilías y actos públicos.
Nuestro Benedicto se va a compartir las 24 hs de sus días con Jesús y María, y muchas almas estaremos unidas a él, en la oración profunda y devota.
Jamás me avergonzaré de nuestra Iglesia, por mucho mal que algunos de sus sacerdotes o laicos puedan hacer… Soy de las que creo que Dios puede hacer brillar el Bien nacido de un mal que deseaba destruir al hombre y separarlo de Él.
Nos esperan tiempos duros y oscuros pero si nuestra Fe es dura como la roca, no nos hará mella.
Redoblemos la oración, la entrega, el cambio de conductas, la humildad… y tengamos presente que Jesús y María nunca nos abandonan !!
Jesús jamás se bajó de la barca de Pedro que es Su Iglesia. Él la llevará a buen puerto…
El Señor y María te bendigan y guarden.
Caia Cantarelli


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Felipe de Urca


“Intimidad Divina”

El Padre y los hijos

La parábola [del hijo pródigo] demuestra que cuando el hombre está sinceramente arrepentido de sus pecados, aunque éstos sean muy graves –abandono de la casa paterna, vida disoluta, impiedad y desprecio de toda ley–, Dios los destruye y olvida, como algo que se pisotea y se arroja a lo hondo del mar. Dios ha creado al hombre libre, y cuando éste, con un gesto de independencia y de rebelión, se aleja de él para ir a gozar de la vida a su capricho, no le constriñe al bien, no le detiene a la fuerza, sino que le espera y sigue amándolo. Como el padre de la parábola, apenas le divisa en el camino del retorno, corre a su encuentro. Hace todavía más: previene el retorno mismo suscitando en el corazón del hijo el pesar y el arrepentimiento, efectos de su gracia. Y cuando el pecador, cediendo al impulso interior, se decide a cambiar de vida y se abre a una confesión humilde y sincera de su pecado, inmediatamente Dios le acoge y le festeja; le devuelve sus derechos de hijo, le reviste de su gracia, vuelve a admitirle en su amistad.

La parábola habla también de la misericordia para con los hijos que quedaron en casa, fieles a sus deberes, pero un poco mezquinos, pobre de amor. La costumbre les hace insensibles al beneficio de vivir en la casa paterna, de gozar continuamente de la compañía del Padre, por eso pecan de desamor hacia él. Están demasiado convencidos de ser buenos hijos, muy distintos de aquellos disolutos que se fueron por los caminos de la vida en busca de aventuras, por eso pecan de desamor hacia los hermanos lejanos, no sufren al verles perdidos, y cuando éstos vuelven arrepentidos, se asombran, y tal vez se irritan, al ver que se les perdona inmediatamente. Es la mentalidad del fariseo que condena al publicano, la de los operarios de la primera hora que se indignan porque los últimos llegados reciben el mismo trato que ellos.

También estos hijos necesitan de la misericordia de Dios para curarse de su pecado, tanto más engañoso cuanto menos conocido. Y Dios les trata con la misma misericordia con que trata a los hijos pródigos. Ved cómo el padre sale al encuentro del hijo mayor, el cual, indignado se niega a entrar en casa; le suplica, escucha sus desahogos y las protestas de haber obedecido siempre, de haber trabajado mucho y de no haber dispuesto nunca, sin embargo, de “un cabrito” para tener un banquete con sus amigos, no tiene más que una respuesta: “Hijo, tú estás siempre conmigo, y todo lo mío es tuyo” (Lc 15, 31). El padre quiere vencer con su amor el desamor del hijo; quiere hacerle comprender que es amado, pero quiere también que comprenda que deba amar al hermano, hacer fiesta y “alegrarse… porque estaba muerto y ha revivido” (ib. 32). Dios quiere a sus hijos vivos en su amor, por eso les sigue, les acoge y trata con amor. De él deben ellos aprender a amar, esto es esencial.

¿Quién soy yo y cómo soy? ¡Qué no hubo de malo en mis obras, o si no en mis obras, en mis palabras, o si no en mis palabras, en mis deseos! Mas tú, Señor, te mostraste bueno y misericordioso, poniendo los ojos en la profundidad de mi muerte y agotando con tu diestra el abismo de corrupción del fondo de mi alma. Todo ello consistía en no querer lo que yo quería y en querer lo que tú querías. Te amaré, Señor, y te daré gracias y confesaré tu nombre por haberme perdonado tantas y tan nefandas acciones mías. A tu gracia y misericordia debo que hayas deshecho mis pecados como hielo y no haya caído en otros muchos. ¿Qué pecados, realmente, no pude yo cometer, yo, que amé gratuitamente el crimen? Confieso que todos me han sido ya perdonados, así los cometidos voluntariamente como los que dejé de hacer por tu favor. ¿Quién hay de los hombres que, conociendo su flaqueza, atribuya a sus fuerzas su castidad y su inocencia, para por ello amarte menos, cual si hubiera necesitado menos de tu misericordia, por la que perdonas los pecados a los que se convierten a ti?... Antes, sí, debe amarte tanto y aún más que yo, porque el mismo que me sanó a mí de tantas y tan graves enfermedades, ése le libró a él de caer en ellas. (San Agustín, Confesiones)

P. Gabriel de Sta. M. Magdalena O.C.D.
Jardinero de Dios
-el más pequeñito de todos-
.

viernes, 1 de marzo de 2013

Pequeñas Semillitas 1968


PEQUEÑAS SEMILLITAS

Año 8 - Número 1968 ~ Viernes 1° de Marzo de 2013
- AÑO DE LA FE -
Desde la ciudad de Córdoba (Argentina)
   

Alabado sea Jesucristo…
“Por eso os digo que se os quitará a vosotros el reino de Dios y se dará a un pueblo que produzca sus frutos” Los sumos sacerdotes y los fariseos, al oír sus parábolas, comprendieron que hablaba de ellos. Y, aunque buscaban echarle mano, temieron a la gente, que lo tenía por profeta…
Señor, libérame de mis falsas seguridades, no dejes que me quede envuelto y asfixiado en mis propios proyectos que no me dejan ver tu luz, que no me permiten escuchar esa palabra que me llama a la entrega, al cambio, a la vida nueva.
No permites que te elimine de mi vida para que no perturbes mis estructuras y mis planes.


La Palabra de Dios:
Evangelio de hoy


En aquel tiempo, Jesús dijo a los grandes sacerdotes y a los notables del pueblo: «Escuchad otra parábola. Era un propietario que plantó una viña, la rodeó de una cerca, cavó en ella un lagar y edificó una torre; la arrendó a unos labradores y se ausentó. Cuando llegó el tiempo de los frutos, envió sus siervos a los labradores para recibir sus frutos. Pero los labradores agarraron a los siervos, y a uno le golpearon, a otro le mataron, a otro le apedrearon. De nuevo envió otros siervos en mayor número que los primeros; pero los trataron de la misma manera. Finalmente les envió a su hijo, diciendo: ‘A mi hijo le respetarán’. Pero los labradores, al ver al hijo, se dijeron entre sí: ‘Este es el heredero. Vamos, matémosle y quedémonos con su herencia’. Y agarrándole, le echaron fuera de la viña y le mataron. Cuando venga, pues, el dueño de la viña, ¿qué hará con aquellos labradores?».
Dícenle: «A esos miserables les dará una muerte miserable y arrendará la viña a otros labradores, que le paguen los frutos a su tiempo». Y Jesús les dice: «¿No habéis leído nunca en las Escrituras: La piedra que los constructores desecharon, en piedra angular se ha convertido; fue el Señor quien hizo esto y es maravilloso a nuestros ojos? Por eso os digo: se os quitará el Reino de Dios para dárselo a un pueblo que rinda sus frutos».
Los sumos sacerdotes y los fariseos, al oír sus parábolas, comprendieron que estaba refiriéndose a ellos. Y trataban de detenerle, pero tuvieron miedo a la gente porque le tenían por profeta.
(Mt 21,33-43.45-46)

Comentario
Hoy, Jesús, por medio de la parábola de los viñadores homicidas, nos habla de la infidelidad; compara la viña con Israel y los viñadores con los jefes del pueblo escogido. A ellos y a toda la descendencia de Abraham se les había confiado el Reino de Dios, pero han malversado la heredad: «Por eso os digo: Se os quitará el Reino de Dios para dárselo a un pueblo que rinda sus frutos» (Mt 21,43).
Al principio del Evangelio de Mateo, la Buena Nueva parece dirigida únicamente a Israel. El pueble escogido, ya en la Antigua Alianza, tiene la misión de anunciar y llevar la salvación a todas las naciones. Pero Israel no ha sido fiel a su misión. Jesús, el mediador de la Nueva Alianza, congregará a su alrededor a los doce Apóstoles, símbolo del “nuevo” Israel, llamado a dar frutos de vida eterna y a anunciar a todos los pueblos la salvación.
Este nuevo Israel es la Iglesia, todos los bautizados. Nosotros hemos recibido, en la persona de Jesús y en su mensaje, un regalo único que hemos de hacer fructificar. No nos podemos conformar con una vivencia individualista y cerrada a nuestra fe; hay que comunicarla y regalarla a cada persona que se nos acerca. De ahí se deriva que el primer fruto es que vivamos nuestra fe en el calor de familia, el de la comunidad cristiana. Esto será sencillo, porque «donde hay dos o más reunidos en mi nombre, yo estoy allí en medio de ellos» (Mt 18,20).
Pero se trata de una comunidad cristiana abierta, es decir, eminentemente misionera (segundo fruto). Por la fuerza y la belleza del Resucitado “en medio nuestro”, la comunidad es atractiva en todos sus gestos y actos, y cada uno de sus miembros goza de la capacidad de engendrar hombres y mujeres a la nueva vida del Resucitado. Y un tercer fruto es que vivamos con la convicción y certeza de que en el Evangelio encontramos la solución a todos los problemas.
Vivamos en el santo temor de Dios, no fuera que nos sea tomado el Reino y dado a otros.
Rev. D. Melcior QUEROL i Solà (Ribes de Freser, Girona, España)


Santoral Católico:
San Albino de Angers
Obispo


Etimológicamente Albino significa "blanco". Viene de la lengua latina.

La gran popularidad de San Albino se debe menos a su vida, sin ningún hecho notable, que a los múltiples milagros que se le atribuyeron, sobre todo después de su muerte. Su culto se propagó por Francia, Italia, España y Alemania y llegó hasta Polonia. El santo es titular de numerosas parroquias en Francia.

Nació en la diócesis de Vannes en Bretaña, de una familia originaria de Inglaterra o de Irlanda, según se dice. Muy joven, entró en el monasterio de Tincillac, del que sabemos muy poco, y llevó ahí una vida de gran santidad. Hacia los treinta y cinco años de edad, fue elegido abad; bajo su gobierno floreció extraordinariamente el monasterio y se convirtió en un verdadero jardín de virtudes. Nada tiene, pues, de extraño que las miradas del clero y el pueblo de Angers se hayan vuelto hacia san Albino cuando la sede quedó vacante, el año 529. Para gran pena suya y contento de san Melanio, obispo de Rennes, san Albino fue elegido obispo de Angers y demostró ser un hábil e inteligente pastor.

El santo predicaba todos los días, era muy generoso con los pobres y menesterosos, pero especialmente con las viudas que tenían muchos hijos. Otra de sus obras predilectas era el rescate de esclavos y gastó enormes sumas de dinero en rescatar a los prisioneros que los bárbaros habían hecho en sus numerosas invasiones. Según la tradición, san Albino rescató a un cautivo, no de los bárbaros, sino del propio rey Childeberto. Se trataba de una hermosa muchacha en quien Childeberto había puesto los ojos y a la que había mandado raptar y encerrar en una fortaleza. Tan pronto como la noticia llegó a oídos de san Albino, fue éste personalmente al castillo a exigir la libertad de la joven. La figura del obispo inspiró tal respeto a los guardias, que pusieron inmediatamente en libertad a la muchacha. La leyenda añade que uno de los soldados intentó detener a la joven, usando de amenazas y violencia; pero el obispo sopló sobre él y el soldado cayó muerto. El rey no trató de apoderarse de nuevo de la joven, llamada Eteria; pero cometió la villanía de exigir que el obispo pagase el rescate. Prescindiendo de la verdad dudosa de esta leyenda, lo cierto es que el rey Childeberto profesaba gran veneración a san Albino; en cambio la popularidad del obispo era menor entre algunos de sus súbditos, porque había puesto en ejecución los decretos de los dos Concilios de Orléans (538 y 541) contra los matrimonios incestuosos.

Se atribuyeron a san Albino muchos milagros. Además de varias curaciones de enfermos y de ciegos, se cuenta que resucitó a un joven llamado Albaldo. En otra ocasión, después de haber intercedido sin éxito por unos prisioneros, se derrumbó durante la noche una parte del muro de la prisión y éstos pudieron escapar; inmediatamente fueron a ver al santo y le prometieron cambiar de vida.

Fuente: Catholic.net


¡Buenos días!

En medio de su pueblo

¡Qué simpático sería un Presidente o un Rey que, vestido como una persona común, subiera al ómnibus de la esquina para trasladarse y entrara en el supermercado para comprar lo que desea! ¿No has pensado que Jesús, el mismo Hijo eterno de Dios, vino a nuestro encuentro y compartió nuestra vida común en medio de nosotros?

Un soldado norteamericano viajaba un día en ómnibus haciendo turismo por Suecia. El sueco que viajaba junto a él parecía ser muy amable, y el soldado empezó a dialogar familiarmente con el simpático acompañante. Hablaron de todo un poco, hasta que el soldado le dijo:
—Mi país es el más democrático de todo el mundo. Cualquier ciudadano es recibido cordialmente en la Casa Blanca para ver al presidente y ventilar cualquier problema o queja con él en persona.
El sueco, para no quedar en inferioridad, añadió enseguida:
—Eso no es nada, aquí en Suecia, el rey viaja en el mismo ómnibus que la gente corriente.
Cuando poco después el acompañante bajó del vehículo, los otros pasajeros le informaron al norteamericano que había viajado junto al rey Gustavo Adolfo VI.

Esto es lo que hizo Jesús, al dejar a un lado su categoría de Dios y asumir nuestra condición humana en toda su humildad. San Juan lo destaca en la introducción a su Evangelio: “El Verbo de Dios se hizo carne y habitó en medio de nosotros” (Juan 1, 12). ¡Como para meditarlo, y llenarte de admiración y gratitud! Que pases un día muy sereno y tranquilo.

Padre Natalio


La frase de hoy

“Vamos a experimentar durante unos días lo que es “una Iglesia sin Papa”. El mismo Papa va a dejar de serlo. Y en la liturgia, cuando llegue el momento, no tendremos nombre que mencionar. Nuestro Papa será desde el 28 de febrero a las 20.00 horas hasta el momento de la elección de un nuevo papa, ¡Jesucristo!, ¡el Sumo Pastor! ¡El Espíritu de Jesús y del Abbá! Será otro sábado santo eclesial. Y María estará aquí con nosotros, convertida en Iglesia orante en todas las Iglesias locales, suplicando y ahuyentando demonios”

P. José Cristo Rey García Paredes
Sacerdote Claretiano de España


Tema del día:
En la barca de la Iglesia


La historia de la Iglesia es apasionante. Desde su nacimiento, tras la Muerte y Resurrección de Cristo. Desde sus primeros años, con esperanzas y con persecuciones. Desde su larga historia, escrita con páginas de santidad y de amor, con debilidades, pecados y misericordia.

En la nave sopla el viento del Espíritu. La estrella polar, María, indica el camino hacia Cristo. Dios Padre convoca, desde Oriente hasta Occidente, a quienes más ama, a los hijos de los hombres.

En esa nave están Pedro y sus sucesores, los Papas. Cada uno, con su carácter diferente y con su amor a Cristo y a su redil, ha predicado para conservar viva la fe, ha trabajado para sostener la esperanza, ha sufrido y luchado para encender el amor.

La barca sigue su travesía. Las tormentas no dejan de arremeter contra la nave. Algunos sucumben. Otros se levantan tras la caída y vuelven a formar parte del pequeño rebaño.

"No temas", dijo Jesús a Pedro. "No temas", susurra el Maestro a cada generación de bautizados. "No temas", repetían Juan Pablo II y Benedicto XVI. "No temas", escucho dentro de mi alma.

No seguimos en la nave apoyados en seguridades humanas: lo que es frágil no garantiza certezas ni robustece las rodillas vacilantes. La fuerza de la Iglesia católica viene de lo alto y nos permite navegar seguros, hacia la Jerusalén celestial.

Desde la fe, la esperanza y la caridad seguimos nuestro viaje. Permanecemos unidos, confirmados en la sana doctrina, gracias al Papa.

No importa su nombre ni su origen. Se llamará Juan o Pablo o Juan Pablo, se llamará Pío o Benedicto, vendrá de Italia, de Polonia, de Alemania o de algún otro lugar de la amplia geografía católica. Nos basta con saber que Jesús lo eligió y le dice, como al primer Papa: "Apacienta mis ovejas... Sígueme" (cf. Jn 21,15-19).

Sopla el viento del Espíritu. Las velas sienten el empuje. El timón se mantiene firme, desde la fe de una Iglesia milenaria y siempre joven.

En el horizonte, un banquete: el Cordero ha dado su Sangre para que entremos con Él, vencedores, en la gran fiesta de los cielos.

Autor: P.Fernando Pascual LC
Fuente: Catholic.net


Cuaresma día por día:
Día 17º. Viernes segundo


Amar hasta el martirio.

Los bandidos encuentran al padre Bressini en Canadá con un ladrón que se acababa de convertir al cristianismo, y a los dos los torturan. Fue un martirio lento y refinado: Un día es una uña arrancada, al día siguiente la falange de un dedo y así durante semanas. El padre Bressin¡ mandaba escribir así al Superior de los jesuitas: "No me queda más que un dedo entero, me han arrancado algunas uñas con los dientes. En seis veces han quemado seis falanges. Sólo en las manos me han aplicado el fuego y el hierro más de dieciocho veces y me obligaban a cantar durante el suplicio".

Cuando le tocó el suplicio al ladrón decía: "Padre Bressini, ya no puedo más. Veo que voy a flaquear. ¡Pronto, pronto, Padre, muéstrame tus manos! Ellas me dicen cómo hay que amar a Dios".

Cuando miramos un crucifijo, al ver clavadas las manos y los pies y la cabeza con las espinas deberíamos decir como el joven ladrón:
"En tu Cruz veo cómo me has amado, Señor. Tus llagas me darán fuerzas para seguir aguantando -amando- las pequeñas cruces que permitas en mi vida".

Continúa hablándole a Dios con tus palabras.

P. José Pedro Manglano Castellary


Desde el Monasterio del Cristo Orante


Con la emoción aún de lo vivido, que gracias a la tecnología, pudimos seguirlo desde aquí muy bien, los saludo en el Señor.

La historia de la Iglesia conoce unos cuántos casos de monjes que terminaron Papas... y un solo caso inverso, que hoy nos ha tocado presenciar: un Papa que se hace monje, que ingresa libremente a la fortísima raza de los cenobitas, como dice san Benito. No va por menos, sino por más; no se baja de la Cruz, sino que trepa más alto: audazmente ha dado un paso adelante (no al costado) para afrontar los inmensos retos de la Iglesia con mejor armamento que el que le posibilitaba la sede de Pedro: la plegaria, la omnipotencia suplicante. Como dice un famoso texto de Chesterton: al revés de lo que se cree, cuando las cosas andan realmente mal, ya no se necesita al hombre práctico; es la hora del hombre teórico, del contemplativo. Por eso este inmenso Papa que Dios nos ha regalado deja el valle y sube a la montaña. Aún no se ha entendido del todo el gesto. Nos llevará seguramente algunos años. Sólo me atrevo a adelantar que decir "me retiro para orar por la Iglesia" no fue un mero eufemismo para decir sin más "me retiro". Tal vez sea más bien como decir: no me retiro nada; me adentro en pos de una misión más ardua y determinante. Que otro, más joven, con menos fuerzas, se ocupe de la cosa práctica. Yo me ocupo de los dragones.

Si san Gregorio fue el primer Papa monje; Benedicto es el primer monje Papa. Tal vez, el Papa más agudo de los últimos mil años. La Barca de Pedro, en breve, tendrá nuevo timonel... y tendrá un vigía nocturno en la punta de su palo mayor.

Bienvenido Abba Benito XVI a la fortísima raza monacal. Con Usted, Santidad, acaudillando nuestra plegaria, los monjes del mundo entero nos sentimos más fuertes, más acompañados, mejor orientados.


Nuevo artículo

Hay nuevo material publicado en el blog
"Juan Pablo II inolvidable"
Puedes acceder en la dirección:


Estadísticas de los Blogs

 
El siguiente es el estado demostrativo de la cantidad de visitas registradas en los dos blogs que llevamos adelante en internet: "Pequeñas Semillitas" y "Juan Pablo II inolvidable". Esta información se publica el primer día de cada mes.

Debe recordarse que las visitas se cuentan desde el inicio de cada uno de ellos que ha sido en fechas distintas:

   Desde el 1º de Marzo de 2007 hasta hoy ha sido visitado por 1.841.117 lectores. Durante el último mes (febrero 2013) registró 14.268 visitas.

   Desde el 25 de Diciembre de 2009 hasta hoy ha sido visitado por 343.146  lectores. Durante el último mes (febrero 2013) registró 5.797 visitas.


“Intimidad Divina”

La viña del Señor

Lo mismo que Jeremías, el profeta perseguido por su pueblo, así José, el hebreo odiado por sus hermanos, es figura del Mesías paciente. Recordando las historias dolorosas de aquellos personajes bíblicos, la liturgia cuaresmal quiere ayudar a sus fieles a que comprendan más profundamente el misterio de Jesús y a descubrir mejor la hondura de la malicia humana, con la finalidad de una conversión saludable. En la triste aventura de José lo que domina es la envidia de sus hermanos que han decidido liberarse, matándolo, del joven soñador; la piedad de uno de ellos les detiene de cometer el delito, y entonces terminan vendiéndolo por “veinte siclos de plata” (Gn 37, 28). Un precio poco inferior a aquel que, muchos siglos más tarde, será pactado por Judas para entregar a Jesús en manos del Sanedrín. También Cristo será víctima de la envidia y del odio de sus hermanos: los nazaretanos fueron los primeros en querer apedrearlo, un apóstol lo venderá, sus connacionales, a quienes tanto había beneficiado, lo colocarán en la cruz. El mismo Jesús sintetizó esta triste historia en la parábola de los malos viñadores, los cuales por dos veces mataron a los siervos de su amo y la tercera llegaron a matar a su hijo. El pueblo elegido, llamado antes que todos a la salvación, no sólo rechazó y asesinó a los profetas enviados por Dios, sino que reservó incluso el mismo destino al Hijo de Dios.

La parábola de los viñadores se abre refiriéndose a la célebre alegoría de Isaías: la viña plantada por Dios, objeto de sus amorosos cuidados, pero que llegado el tiempo de la cosecha no da más que uvas amargas. Dios se queja: “¿Qué más se puede hacer ya a mi viña, que no se lo haya hecho yo? Yo la esperaba que diese uvas. ¿Por qué ha dado agraces?” (Is 5, 4). Es la imagen transparente de la ingratitud del pueblo elegido que en olvidando los grandes beneficios recibidos de Dios, le vuelve las espaldas y se hace tan duro de corazón que rechaza al Hijo de Dios, persiguiéndolo y crucificándolo. Esta  historia sigue repitiéndose. Otros hombres son llamados por Dios a cubrir los puestos que dejara vacíos el antiguo Israel; el Señor les ha dado su Reino, les ha agraciado con vocaciones privilegiadas, les ha convertido en su nuevo pueblo, la Iglesia; pero también son pocos los que rinden los frutos esperados y muchos simplemente no corresponden. Las pasiones siguen infiltrándose en la viña del Señor y transforman a los viñadores de siervos e hijos fieles en hombres ingratos, avariciosos, rebeldes, traidores. Entonces, ¿no se repetirá todo lo que un día se verificó para Israel?.

La parábola invita a un serio examen de conciencia, a no cerrar nuestros ojos sobre los movimientos descontrolados de las pasiones, a controlar con cuidado la propia conducta y así prevenir los estragos del mal. Pero por mucho que el hombre se vigile y se examine con sinceridad, es incapaz de descubrir todos los pliegues y las sombras de su corazón; necesita una luz muy superior, que solamente Dios puede concederle. He aquí por qué el examen de conciencia no puede reducirse a una fría introspección, sino que debe consistir más bien en ponerse cara a cara con Dios, mirarse en él, verse a la luz de su verdad y de su infinita bondad, de su amor eterno, de sus innumerables gracias y dones. En esta actitud, resaltan con mayor facilidad incluso los más pequeños defectos, y sobre todo el hombre se siente impulsado más fuertemente al arrepentimiento, a la conversión, y al mismo tiempo una fuerza nueva le lleva a confiar más en Dios que en sí mismo.

¡Ven, oh Señor Jesús! Extirpa todo escándalo de este tu reino, que es mi alma, y reina en él, pues tienes todo el derecho. Mira: sale a flote la avaricia, y reclama un puesto en mí; el orgullo, y quiere dominarme; la soberbia, y quiere erigirse en reina; la lujuria, y grita: “aquí mando yo”; la ambición, la maledicencia, la envidia y la rabia se pelean dentro de mí por ver a quién doy la preferencia. Por mi parte, hago todo lo posible por resistir, lucho para desfallecer; te invoco, Jesús, Señor mío, me defiendo por tu causa, pues sé que te pertenezco. Quiero que seas tú mi Dios y mi Señor, y grito: ¡No tengo a otro rey fuera de mi Señor Jesús! Ven, pues, ¡oh Señor!, destruye con tu poder a estos enemigos y reinarás en mí, porque tú eres mi Rey y mi Dios. (San Bernardo).

P. Gabriel de Sta. M. Magdalena O.C.D.
Jardinero de Dios
-el más pequeñito de todos-
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