martes, 3 de enero de 2012

Pequeñas Semillitas 1581

PEQUEÑAS SEMILLITAS

Año 7 - Número 1581 ~ Martes 3 de Enero de 2012
Desde la ciudad de Córdoba (Argentina)


Hola…
Cuando estamos iniciando el año, resulta importante analizar nuestro proyecto de vida (ver artículo principal en esta edición) y también revisar la actitud con que asumimos nuestros actos cotidianos. Pensando en esto me ha parecido interesante reproducir un sabio pensamiento atribuido a Albert Einstein, que dice:
“La vida es como jugar con una pelota en la pared. Si fuera jugada una pelota azul, ella volverá azul, si fuera jugada una pelota verde, ella volverá verde, si la pelota fuera jugada franca, ella volverá franca, si la pelota fuera jugada con fuerza, ella volverá con fuerza. Por eso nunca juegue una pelota de la vida, de manera que usted no esté preparado para recibirla. La vida no da, ni presta, no se conmueve, ni se apiada, Todo lo que ella hace es retribuir y transferir, aquello que nosotros le ofrecemos.”


La Palabra de Dios:
Evangelio del día


Al día siguiente Juan ve a Jesús venir hacia él y dice: «He ahí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo. Éste es por quien yo dije: ‘Detrás de mí viene un hombre, que se ha puesto delante de mí, porque existía antes que yo’. Y yo no le conocía, pero he venido a bautizar en agua para que él sea manifestado a Israel». Y Juan dio testimonio diciendo: «He visto al Espíritu que bajaba como una paloma del cielo y se quedaba sobre Él. Y yo no le conocía, pero el que me envió a bautizar con agua, me dijo: ‘Aquel sobre quien veas que baja el Espíritu y se queda sobre él, ése es el que bautiza con Espíritu Santo’. Y yo le he visto y doy testimonio de que éste es el Elegido de Dios».
(Jn 1,29-34)

Comentario
Hoy, este fragmento del Evangelio de san Juan nos adentra de lleno en la dimensión testimonial que le es propia. Es testigo la persona que comparece para declarar la identidad de alguien. Pues bien, Juan se nos presenta como el profeta por excelencia, que afirma la centralidad de Jesús. Veámoslo desde cuatro puntos de vista.
La afirma, en primer lugar, como un vidente que exhorta: «He ahí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo» (Jn 1,29). Lo hace, en segundo lugar, como un convencido que reitera: «Éste es por quien yo dije: ‘Detrás de mí viene un hombre, que se ha puesto delante de mí, porque existía antes que yo’» (Jn 1,30). Lo confirma como consciente de la misión que ha recibido: «He venido a bautizar en agua para que Él sea manifestado a Israel» (Jn 1,31). Y, finalmente, volviendo a su cualidad de vidente, afirma: «El que me envió a bautizar con agua, me dijo: ‘Aquel sobre quien veas que baja el Espíritu y se queda sobre Él, ése es el que bautiza con Espíritu Santo’. Y yo le he visto» (Jn 1,33-34).
Ante este testimonio que conserva dentro de la Iglesia la misma energía de hace dos mil años, preguntémonos, hermanos: —En medio de una cultura laicista que niega el pecado, ¿contemplo a Jesús como aquel que me salva del mal moral? —En medio de una corriente de opinión que sólo ve en Jesús un hombre religioso extraordinario, ¿creo en Él como aquel que existe desde siempre, antes que Juan, antes de que el mundo fuera creado? —En medio de un mundo desorientado por mil ideologías y opiniones, ¿admito a Jesús como aquel que da sentido definitivo a mi vida? —En medio de una civilización que margina la fe, ¿adoro a Jesús como aquel en quien reposa plenamente el Espíritu de Dios?
Y una última pregunta: —Mi “sí” a Jesús, ¿es tan absoluto que también yo, como Juan, proclamo a los que conozco y me rodean: «¡Os doy testimonio de que Jesús es el hijo de Dios!»?
Rev. D. Antoni ORIOL i Tataret (Vic, Barcelona, España)


Santoral Católico:
El Santísimo Nombre de Jesús


Honramos el Nombre de Jesús no porque creamos que existe un poder intrínseco escondido en las letras que lo componen, sino porque el nombre de Jesús nos recuerda todas las bendiciones que recibimos a través de Nuestro Santo Redentor. Para agradecer estas bendiciones reverenciamos el Santo Nombre, así como honramos la Pasión de Cristo honrando Su Cruz (Colvenerius, "De festo SS. Nominis", ix). Descubrimos nuestras cabezas y doblamos nuestras rodillas ante el Santísimo Nombre de Jesús; Él da sentido a todos nuestros afanes.

El Evangelio menciona la razón de ser de dicho nombre: “Porque va a salvar a su pueblo del pecado”. Jesús iba a obrar la Redención con los más atroces sufrimientos, “humillándose –dice San Pablo– no sólo hasta la muerte sino hasta la muerte de cruz. Por ello Dios lo exaltó y le dio un nombre sobre todo nombre, y al nombre de Jesús se doble toda rodilla”.

Un especial devoto del Santísimo Nombre fue San Bernardo, quien habla de él con especial ardor en muchos de sus sermones. Pero los promotores más destacados de esta devoción fueron San Bernardino de Siena y San Juan Capistrano. Llevaron consigo en sus misiones en las turbulentas ciudades de Italia una copia del monograma del Santísimo Nombre, rodeado de rayos, pintado en una tabla de madera, con el cual bendecían a los enfermos y obraban grandes milagros. Al finalizar sus sermones mostraban el emblema a los fieles y les pedían que se postraran a adorar al Redentor de la humanidad. Les recomendaban que tuviesen el monograma de Jesús ubicado sobre las puertas de sus ciudades y sobre las puertas de sus viviendas (cf. Seeberger, "Key to the Spiritual Treasures", 1897, 102). Debido a que la manera en que San Bernardino predicaba esta devoción era nueva, fue acusado por sus enemigos y llevado al tribunal del Papa Martín V. Pero San Juan Capistrano defendió a su maestro tan exitosamente que el papa no sólo permitió la adoración del Santísimo Nombre, sino que asistió a una procesión en la que se llevaba el Santo Monograma. La tabla usada por San Bernardino es venerada en Santa María en Ara Coeli en Roma.

El emblema o monograma que representa el Santísimo Nombre de Jesús consiste de las tres letras: IHS. En la mal llamada Edad Media el Nombre de Jesús se escribía: IHESUS; el monograma contiene la primera y la última letra del Santísimo Nombre. Se encuentra por primera vez en una moneda de oro del siglo VIII: DN IHS CHS REX REGNANTIUM (El Señor Jesucristo, Rey de Reyes). Algunos equivocadamente sostienen que las tres letras son las iniciales de "Jesús Hominum Salvator" (Jesús Salvador de los Hombres). Los jesuitas hicieron de este monograma el emblema de su Sociedad, añadiéndole una cruz sobre la H y tres clavos bajo ella. Consecuentemente se inventó una nueva explicación del emblema, pretendiendo explicar que los clavos eran originalmente una "V", y que el monograma significaba "In Hoc Signo Vinces" (En Esta Señal deben Conquistar), palabras que, de acuerdo a un registro muy antiguo, vio Constantino en los cielos bajo el signo de la Cruz antes de la batalla en el puente Milvian (312).


La frase de  hoy
  
"Dios no habla con personas apresuradas y sin tiempo.
Sólo tendré todo de Dios, cuando Él tenga todo de mí.
Solamente soy un detalle, pero con Jesús, hago la diferencia.
La fe se ríe de las imposibilidades"


Tema del día:
Proyecto de vida


La vida de todo hombre precisa de un norte, de un itinerario, de un argumento. La vida no puede limitarse a una simple sucesión fragmentaria de días sin dirección y sin sentido. El hombre necesita saber para qué vive. Ha de procurar conocerse cada vez mejor a sí mismo y así encontrar sentido a su vida, proponerse proyectos y metas a las que se siente llamado y que llenarán de contenido su existencia.

Toda persona tiene su propia misión o vocación específica en la vida. Y en esa misión no puede ser reemplazada por nadie, ni su vida puede repetirse.

Para que la vida tenga sentido y merezca la pena ser vivida, es preciso esforzarse por ir eliminando en nosotros los detalles de contradicción o de incoherencia que vayamos detectando, esos obstáculos que nos descaminan del itinerario que nos hemos trazado. Porque si nos falta coherencia, o si con demasiada frecuencia nos proponemos una cosa y luego hacemos otra, es fácil que estén fallando las pautas que conducen nuestra vida.

—A todos nos gustaría hacer todo lo que nos proponemos, pero luego viene la realidad de la vida, con su rebaja...

Es verdad que nadie logra todo lo que se propone, y que a veces la vida parece tan agitada que no nos da tiempo a pensar qué queremos realmente, o por qué lo queremos, o cómo podemos conseguirlo. Pero hay que pararse a pensar, sin achacar a la complejidad de la vida –como si fuéramos sus víctimas impotentes– lo que muchas veces no es más que una turbia complicidad con la debilidad que hay en nosotros.

Somos cada uno de nosotros los más interesados en averiguar cuál es el grado de complicidad con todo lo inauténtico que hay en nuestra vida. Si apreciamos en nosotros mismos una cierta inconstancia vital, como si anduviéramos por la vida un poco desnortados, sin terminar de tomar las riendas de nuestra existencia, parece claro que esa actitud está comprometiendo seriamente nuestro acierto en el vivir.

Es verdad que las cosas no siempre son sencillas, y que en ocasiones resulta realmente difícil mantenerse fiel al propio proyecto, pues surgen dificultades serias, y el desánimo se hace presente con toda su paralizante fuerza. Pero hay que mantener la confianza en uno mismo, no decir "no puedo", porque no suele ser verdad, porque casi siempre se puede. Además, la dispersión, el excesivo activismo, la frivolidad, la renuncia a aquello que vimos con claridad que debíamos hacer, todo eso, tarde o temprano, puede terminar arruinando nuestra vida.

Por ejemplo, muchas personas consumen su existencia luchando por ganar más dinero, o por gozar de una mayor fama o reconocimiento, o por disfrutar de más poder, y al cabo de unos años descubren que su ansiedad por alcanzar esas metas les ha privado de cosas que importaban realmente mucho más, y que ahora, lamentablemente, han quedado ya fuera de sus posibilidades.

Es la trampa del exceso de actividad, del dejarse absorber por el ajetreo y el torbellino de la vida. Es –como apunta Stephen Covey– el afán de trabajar cada vez más, para trepar más rápido por la escalera del éxito, para descubrir al final que... la escalera estaba apoyada en una pared equivocada. Si la escalera no está apoyada en la pared correcta, cada peldaño que subimos es un paso más hacia un lugar equivocado.

Si uno quiere construir un chalé, revisa antes con detalle los planos, para asegurar que se adecúa a lo que desea para su familia. Si lo que quiere es lanzar un proyecto empresarial, primero estudia con detalle los mercados, la financiación, los equipos humanos, etc. Si uno quiere educar bien a sus hijos, debe tener claro qué valores busca comunicar cuando trata con ellos día a día. Si queremos dar una charla o una conferencia, primero pensamos qué queremos transmitir a las personas que nos van a escuchar, luego vemos cómo decirlo, y finalmente hacemos un guión suficientemente detallado, o la escribimos por entero. Si vamos a emprender un viaje profesional, estudiamos el recorrido, vemos cómo resolver el alojamiento, y programamos las entrevistas o reuniones que queremos mantener.

Si no hacemos eso mismo con el proyecto de nuestra vida, y no nos paramos a pensar qué buscamos en cada una de sus facetas, entonces iremos por la vida como de oídas, improvisando, y acabaremos asumiendo irreflexivamente los modelos que el azar, la moda o las circunstancias nos presenten. Entonces nos sucederá algo parecido a lo que pasa a quien construye un chalé copiando los planos de otro muy bonito, pero sin haber pensado bien lo que él necesitaba; o a quien crea una empresa aplicando criterios que quizá eran muy válidos, pero para otro tipo de negocios; o al que divaga vaporosamente pronunciando una conferencia, y a los cinco minutos del final advierte que se ha ido por las ramas y no ha logrado transmitir lo que quería decir; o al que sale de viaje sin haber concertado las entrevistas y reuniones, ni hecho las reservas necesarias, y se encuentra con que al final no ha podido cumplir los objetivos que lo motivaron.

Alfonso Aguiló
Fuente: Fluvium


Nuevo artículo

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"Juan Pablo II inolvidable"
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Pensamientos sanadores


Hoy tienes derecho a ser feliz.

Fuiste creado para la felicidad.
Fuiste creado para vivir en plenitud tu paso por la tierra.
Fuiste creado para Dios, para esta vida y para toda la eternidad.
Por lo tanto, si sientes que todavía no estás viviendo con esa plenitud interior que tú te mereces, pregúntale al Señor cuál es el motivo. Él te irá mostrando las heridas que aún quedan por sanar, las ataduras a las que hay que renunciar, los cambios que necesitas hacer, y confía profundamente en la guía providente del Señor.

Anda, come tu pan con alegría y bebe con alegre corazón tu vino, porque ya se complace Dios en tu obra. Lleva en todo tiempo, vestidos blancos, y que el perfume no falte sobre tu cabeza. Eclesiastés 9, 7-8


Pedidos de oración

Pedimos oración por la Paz del Mundo; por la Santa Iglesia Católica; por el Papa, los sacerdotes y todos los que componemos el cuerpo místico de Cristo; por la unión de los cristianos para que seamos uno, así como Dios Padre y nuestro Señor Jesucristo son Uno junto con el Espíritu Santo; por las misiones, por nuestros hermanos sufrientes por diversos motivos especialmente por las enfermedades, el hambre y la pobreza; por la unión de las familias y la fidelidad de los matrimonios; por el aumento de las vocaciones sacerdotales y religiosas, y por las Benditas Almas del Purgatorio.

Pedimos oración por Rodrigo, de Guatemala, internado en estado crítico por neumonía, rogando a Jesús Misericordioso que derrame sobre él sanación física y espiritual. Amén.

Pedimos oración por estas personas de la ciudad de Resistencia, Argentina: por Olga, que padece cáncer de colon y se acerca a su tercera operación; por Elfio que padece queratocono en ambos ojos, por Oscar, Facundo y Johanna, familia de los anteriores, y por Gladys que tiene cáncer de mama y por su esposo que padece de alcoholismo. Que Dios, con su infinito amor, derrame sus gracias sobre todas estas personas, miembros de una misma familia, para poder atender a sus necesidades físicas y espirituales haciéndolos crecer en la fe.

Tú quisiste, Señor, que tu Hijo unigénito soportara nuestras debilidades,
para poner de manifiesto el valor de la enfermedad y la paciencia;
escucha ahora las plegarias que te dirigimos por nuestros hermanos enfermos
y concede a cuantos se hallan sometidos al dolor, la aflicción o la enfermedad,
la gracia de sentirse elegidos entre aquellos que tu hijo ha llamado dichosos,
y de saberse unidos a la pasión de Cristo para la redención del mundo.
Te lo pedimos por Cristo nuestro Señor.
Amén


"Intimidad Divina"

Único Mediador

“Cuando llegó la plenitud de los tiempos envió Dios a su Hijo, el Verbo hecho carne… Mediador entre Dios y los hombres. En efecto, su humanidad, unida a la persona del Verbo, fue instrumento de nuestra salvación. Por esto, en Cristo se realizó plenamente nuestra reconciliación” (SC 5). Por su función de Mediador, Él se encuentra verdaderamente “en el medio” de la Divinidad y de la humanidad. En Él y por Él son admitidos de nuevo todos los hombres a la amistad con el Padre celestial.

El Padre Eterno se dignó revelar este admirable misterio a Santa Catalina de Siena: “Yo deseo que mires el puente que os he construido en mi Unigénito Hijo y que observes su grandeza que llega desde la tierra hasta el cielo, porque en Él la grandeza de la divinidad está unida a la tierra de vuestra humanidad. Todo esto fue necesario para rehacer el camino que se había interrumpido y para que los hombres, a través de las amarguras de este mundo, puedan llegar a la vida eterna” (Diálogo 22)

La acción  de Cristo Mediador se lleva a cabo en el Calvario, donde derramará su sangre en precio de nuestro rescate; pero ya se inicia en Belén, donde el Verbo realiza, por decirlo así, ese inefable paso de gigante que lo hace bajar del cielo a la tierra y de verdadero Dios lo hace también verdadero hombre. Aquel terrible abismo que el pecado había producido entre Dios y los hombres ha sido ya llenado por este Niño que nos tiende los brazos desde el pesebre.

Si queremos llegar a Dios, no podemos hacerlo sino por medio de Él, nuestro Mediador, nuestro puente, nuestro camino. Jesús mismo lo ha dicho: “Yo soy el camino” (Jn 14, 6) “Yo soy la puerta,; quien entrare por mí será salvo” (Jn 10, 9)

¡Oh Cristo Jesús! Yo creo que tú eres verdadero Dios y verdadero hombre, que tú eres un camino de eficacia infinita para hacerme sobrepasar el abismo que me separa de Dios. Creo que tu santa humanidad es tan perfecta y poderosa que no obstante mis miserias, lagunas y debilidades, puede atraerme a donde tú estás, en el seno del Padre. Haz que escuche tus palabras, que siga tus ejemplos y que nunca me separe de ti.

P. Gabriel de Sta. M. Magdalena O.C.D.
Jardinero de Dios
-el más pequeñito de todos-
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lunes, 2 de enero de 2012

Pequeñas Semillitas 1580

PEQUEÑAS SEMILLITAS

Año 7 - Número 1580 ~ Lunes 2 de Enero de 2012
Desde la ciudad de Córdoba (Argentina)
   

Hola!!!
Mira tu vida. Evalúate a la luz de lo que eres hoy y de lo que puedes ser mañana. Separa lo bueno de lo malo. Cuando termines, decide mejorar lo malo y utilizar al máximo lo bueno en tu vida. Cuando no le simpatices a alguien, considera que ese es problema de él.
Algunas personas no simpatizarán contigo independientemente de lo que hagas o de quien seas. Un hecho lamentable de la vida es que no todo el mundo simpatizará contigo. Si honestamente puedes admitir que tienes defectos y que éstas haciendo un esfuerzo por mejorar, entonces no debes preocuparte por lo que la gente pueda pensar o decir de ti. Es problema de ellos si aún no simpatizan contigo.


La Palabra de Dios:
Evangelio del día


Éste fue el testimonio de Juan, cuando los judíos enviaron adonde estaba él desde Jerusalén sacerdotes y levitas a preguntarle: «¿Quién eres tú?». El confesó, y no negó; confesó: «Yo no soy el Cristo». Y le preguntaron: «¿Qué, pues? ¿Eres tú Elías?». El dijo: «No lo soy». «¿Eres tú el profeta?». Respondió: «No». Entonces le dijeron: «¿Quién eres, pues, para que demos respuesta a los que nos han enviado? ¿Qué dices de ti mismo?». Dijo él: «Yo soy voz del que clama en el desierto: Rectificad el camino del Señor, como dijo el profeta Isaías».
Los enviados eran fariseos. Y le preguntaron: «¿Por qué, pues, bautizas, si no eres tú el Cristo ni Elías ni el profeta?». Juan les respondió: «Yo bautizo con agua, pero en medio de vosotros está uno a quien no conocéis, que viene detrás de mí, a quien yo no soy digno de desatarle la correa de su sandalia». Esto ocurrió en Betania, al otro lado del Jordán, donde estaba Juan bautizando.
(Jn 1,19-28)

Comentario
Hoy, en el Evangelio de la liturgia eucarística, leemos el testimonio de Juan el Bautista. El texto que precede a estas palabras del Evangelio según san Juan es el prólogo en el que se afirma con claridad: «Y la Palabra se hizo carne, y puso su Morada entre nosotros» (Jn 1,14). Aquello que en el prólogo —a modo de gran obertura— se anuncia, ahora en el Evangelio, paso a paso, se manifiesta. El misterio del Verbo encarnado es misterio de salvación para la humanidad: «La gracia y la verdad nos han llegado por Jesucristo» (Jn 1,17). La salvación nos viene por Jesucristo, y la fe es la respuesta a la manifestación de Cristo.
El misterio de la salvación en Cristo está siempre acompañado por el testimonio. Jesucristo mismo es el «Amén, el Testigo fiel y veraz» (Ap 3,14). Juan Bautista es quien da testimonio, con su misión y mirada de profeta: «En medio de vosotros está uno (…) que viene detrás de mí» (Jn 1,26-27). Y los Apóstoles así entienden la misión: «A este Jesús, Dios le resucitó; de lo cual todos nosotros somos testigos» (Hch 2,32).
La Iglesia toda ella, y por tanto todos sus miembros, tenemos la misión de ser testigos. El testimonio que nosotros traemos al mundo tiene un nombre. El Evangelio es el mismo Jesucristo. Él es la “Buena Nueva”. Y la proclamación del Evangelio a lo largo de todo el mundo hay que entenderla también en clave de testimonio que une inseparablemente el anuncio y la vida. Es conveniente recordar aquellas palabras del papa Pablo VI: «El hombre contemporáneo escucha mejor a quienes dan testimonio que a quienes enseñan (…), o, si escuchan a quienes enseñan, es porque dan testimonio».
Mons. Romà CASANOVA i Casanova Obispo de Vic (Barcelona, España)


Santoral Católico:

San Basilio Magno
Doctor de la Iglesia


San Gregorio Nacianceno
Doctor de la Iglesia



La frase de  hoy
  
“Todos somos ángeles, de una sola ala.
Por eso, debemos abrazarnos para poder volar”


Tema del día:
Para el año que comienza


Soy un convencido que nada cambia por el simple hecho de cambiar los calendarios y costarnos un poco el cambiar el 1 por el 2. Pero no puedo evitar desearle LO MEJOR para este año que comienza.

No se necesita ser muy lúcido para saber que el año ha de transcurrir con su carga de muchas instancias de todos los signos. Vendrán instancias que uno desearía se continuasen interminablemente. Vendrán instancias que uno desearía pasasen a toda prisa. Ello es una realidad inevitable. Lo importante es nuestra postura ante cada una de esas realidades.

Desear lo mejor no es desear que no existan situaciones difíciles sino que, las mismas, se puedan vivir de la mejor manera. A lo largo del año nos encontraremos con personas que son un verdadero de placer y también con las otras.

Desear lo mejor no es desear nos encontremos únicamente con seres positivos sino que sepamos vivir correctamente nuestra relación con todos.

Desear lo mejor es que, ante las diversas realidades que le toquen vivir, pueda actuar movido por el sentido común. Es desear que con sus actitudes pueda ayudar a los demás a que se descubran como personas dignas de ser tratadas como tales. Es desear saber poner lo mejor de uno en cada una de sus tareas para ser constructor de un hoy más justo y fraterno.

Desear lo mejor es augurar uno pueda aprender de cada una de las instancias que le toque enfrentar. Nada de lo que nos sucede es por pura casualidad. Cada uno de los momentos de nuestro año está cargado de lecciones y debemos aprender a leerlos y asimilarlos. Cada situación nos acerca una palabra que, constantemente, nos está invitando a ser mejores seres humanos y debemos saber involucrarnos con ellas.

Debemos transitar cada momento de nuestro año con la certeza de que podemos ser útiles en cuanto agentes de transformación pero, también, con la certeza de que esa transformación comienza a ser realidad en la medida que seamos capaces de transformarnos. Todos, absolutamente todos, tenemos mucho para aprender y cambiar. Para asumir esta realidad debemos estar muy atentos a la realidad en la que estamos inmersos.

Desear lo mejor es desear que nuestro actuar sea respetuoso de la originalidad del otro. No es nada simple respetar al otro tal como es ya que, en oportunidades, su actuar es totalmente distinto al nuestro. En oportunidades necesitamos de mucho tiempo para llegar a aceptar los códigos que guían el actuar de otros y muchísimo más cuando se mueve con ausencia de códigos.

Respetar al otro no quiere decir apoyar todos los comportamientos ajenos pero sin ese elemental respeto es muy difícil poder ayudar a que el otro crezca y madure. Cuando pretendemos imponernos o avasallamos al otro no hacemos otra cosa que lograr que el otro se encierre en su realidad y se aparte de nosotros o se encierre en sí mismo. Todo esto es un empeño de nuestra parte que se hace esfuerzo constante en cada uno de nuestros actos.

El año que comienza nos presentará un sin número de oportunidades para ejercitarnos en todo aquello que nos irá permitiendo hacer aflorar lo mejor de nosotros. Es evidente que esto no lo habremos de lograr de un momento a otro. Requerirá de nosotros todo un proceso que debemos vivir con sencillez y tenacidad.

Los errores son parte integrante de nuestro proceso de crecimiento y será en la atenta lectura de ellos y en el humilde reconocimiento de tales cosas que podremos ir acercándonos a lo mejor de nosotros.

Por eso, para este año que comienza, LO MEJOR. Sentido común, respeto y proceso. Viviendo estas realidades, sin lugar a dudas, habremos de tener un AÑO NUEVO que estará pleno de FELICIDAD.

Padre Martín Ponce de León SDB.


Pensamientos sanadores


Hoy pide a Dios el don del buen humor.

¡Es tan importante el buen humor! Es lo opuesto a la ironía, a la amargura y al enojo.
Con el buen humor, los males se minimizan y predisponemos a Dios para que derrame nuevas bendiciones en nuestras vidas.
Con el santo sacerdote jesuita Alberto Hurtado, en cada dificultad, podemos decir: “Contento, Señor, contento”, para recordarnos que, en ningún momento debemos perder el buen humor y la alegría.
Hay quienes erróneamente piensan que la virtud es sinónimo de seriedad y rigidez, pero nada más lejano y opuesto a la verdadera santidad.
Recordemos a Santa Teresa de Jesús, quien en una oportunidad, cuando le llegó una carta con noticias contrarias a una fundación que ella deseaba realizar, sacó a relucir su buen humor expresando: “Parece que el diablo se metió de cartero”. También nosotros, cuando algo quiera angustiarnos, cantemos y proclamemos que Nuestro Señor es más grande que nuestro problema.

El corazón alegre es un excelente remedio; un espíritu abatido seca los huesos. Proverbios 17, 22.


Pedidos de oración

Pedimos oración por la Paz del Mundo; por la Santa Iglesia Católica; por el Papa, los sacerdotes y todos los que componemos el cuerpo místico de Cristo; por la unión de los cristianos para que seamos uno, así como Dios Padre y nuestro Señor Jesucristo son Uno junto con el Espíritu Santo; por las misiones, por nuestros hermanos sufrientes por diversos motivos especialmente por las enfermedades, el hambre y la pobreza; por la unión de las familias y la fidelidad de los matrimonios; por el aumento de las vocaciones sacerdotales y religiosas, y por las Benditas Almas del Purgatorio.

Pedimos oración por una nenita llamada Sofía, que está internada en Buenos Aires en el Sanatorio de la Trinidad con un cuadro de meningitis, para que el Niño Jesús esté junto a ella y le dé la gracia de sanarse. También pedimos por su abuela Isabel, para que a través de este momento difícil que tiene que vivir con la enfermedad de su nietita, descubra el amor infinito de Jesús y María y pueda tener paz.

Pedimos oración por Nachito, de Buenos Aires, Argentina, que tiene 19 años de edad y padece de osteosarcoma (tumor maligno en huesos) bajo tratamiento de quimioterapia. Que el Señor lo apoye y le dé fuerzas para afrontar esta difícil situación y le permita salir curado de la misma.

Pedimos oración por Maruca, de 89 años de edad, de Córdoba, Argentina, afectada por una infección intestinal sumada a problemas crónicos de reumatismo artrósico, rogando a la Virgen de Lourdes que interceda por ella ante Jesús para su recuperación si es Su voluntad.

Tú quisiste, Señor, que tu Hijo unigénito soportara nuestras debilidades,
para poner de manifiesto el valor de la enfermedad y la paciencia;
escucha ahora las plegarias que te dirigimos por nuestros hermanos enfermos
y concede a cuantos se hallan sometidos al dolor, la aflicción o la enfermedad,
la gracia de sentirse elegidos entre aquellos que tu hijo ha llamado dichosos,
y de saberse unidos a la pasión de Cristo para la redención del mundo.
Te lo pedimos por Cristo nuestro Señor.
Amén


"Intimidad Divina"


El nombre que salva

“Cuando se hubieron cumplido los ocho días para circuncidar al Niño, le dieron el nombre de Jesús, impuesto por el Ángel antes de ser concebido en el seno” (Lc 2, 21). Este nombre no fue elegido en la tierra sino en el cielo y fue anunciado por voluntad de Dios tanto a María como a José. Ningún nombre, como éste asignado al Hijo del Altísimo, expresa tan cabalmente la realidad profunda del que lo lleva: Jesús, como dice su nombre, es por naturaleza el Señor que salva.

“Ningún otro nombre nos ha sido dado bajo el cielo, entre los hombres, por el cual podamos ser salvos” (Hc 4, 12) declara San Pedro después de haber curado en nombre de Jesús al tullido que pedía limosna en la puerta del templo. Jesús mismo había dicho: “Cuanto pidiereis al Padre, os lo dará en mi nombre… Pedid y recibiréis” (Jn 16, 23-24). No es el nombre en sí mismo lo que vale, sino lo que el nombre expresa y significa, y el nombre de Jesús es omnipotente porque designa el misterio, el poder, la misión del Hijo de Dios hecho hombre para ser el Salvador del mundo. Invocar con confianza su santo nombre es siempre eficaz porque esa invocación sube a Dios apoyada en los méritos infinitos de Jesús Salvador.

“El Señor –afirma el Concilio- es el fin de la historia humana, punto de convergencia hacia el cual tienden los deseos de la historia y de la civilización, centro de la humanidad, gozo del corazón humano y plenitud total de sus aspiraciones” (GS 45)

San Bernardo no se cansa de cantar las glorias del nombre de Jesús: “Este dulcísimo nombre brilla predicado, alimenta rumiado, unge y mitiga los males invocado… Pues invoque este nombre vital y al punto respirará de nuevo aires de vida”

P. Gabriel de Sta. M. Magdalena O.C.D.
Jardinero de Dios
-el más pequeñito de todos-
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domingo, 1 de enero de 2012

Pequeñas Semillitas 1579

PEQUEÑAS SEMILLITAS

Año 7 - Número 1579 ~ Domingo 1° de Enero de 2012
Desde la ciudad de Córdoba (Argentina)
   

Te damos gracias Señor porque nos permites iniciar un año más en nuestras vidas y te pedimos tu compañía y protección a lo largo de este nuevo tiempo que vamos a transitar. Invocamos a María, Madre tuya y Madre nuestra, para que desde su Inmaculado Corazón nos guarde de todo mal y reprenda con su fuerza santísima a todo enemigo de Dios y de su santa Iglesia. Ángeles de Dios, bajo cuya custodia nos puso el Señor con amorosa piedad, guárdennos, diríjannos y acompáñennos. Amén

Por gracia de Dios estamos comenzando el séptimo año calendario de existencia de “Pequeñas Semillitas”, contando siempre con la ayuda de nuestro “equipo de redacción” integrado por Jesús, por Nuestra Señora de Lourdes, por San José y por el Beato Juan Pablo II, seguros de que con su celestial ayuda podremos seguir sembrando estas semillitas en el corazón de los miles de lectores a los que llegan cada día en todo el mundo.

El esquema básico de la página seguirá siendo el mismo, iniciándose con un breve saludo, seguido del Evangelio de cada día, el Santoral, una frase elegida para cada jornada, luego el artículo central de cada edición, los pedidos de oración (de lunes a sábados), los agradecimientos por los favores recibidos (los domingos) y dos secciones nuevas que incorporamos este año: todos los días incluiremos un “Pensamiento Sanador” tomado del libro del P. Gustavo E. Jamut, sacerdote argentino de la Congregación Oblatos de la Virgen María y asesor de la Renovación Carismática Católica de Buenos Aires. Y por último, el cierre de cada edición de “Pequeñas Semillitas”, que durante todo el año pasado estuvo dado por la transcripción del libro “Camino” de San Josemaría Escrivá de Balaguer, este año estará constituido por una meditación diaria resumida del libro “Intimidad Divina” escrito por el carmelita descalzo P. Gabriel de Sta. María Magdalena, que es una verdadera joyita de la literatura católica y que seguramente permitirá a los lectores que la sigan a lo largo del año, iniciarse en un coloquio amoroso con Dios, ser más generosos y estar más disponibles para el servicio de la Iglesia y de todos los hermanos.

Comencemos entonces con la tarea en nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.


La Palabra de Dios:
Evangelio del día


En aquel tiempo, los pastores fueron a toda prisa, y encontraron a María y a José, y al Niño acostado en el pesebre. Al verlo, dieron a conocer lo que les habían dicho acerca de aquel Niño; y todos los que lo oyeron se maravillaban de lo que los pastores les decían. María, por su parte, guardaba todas estas cosas, y las meditaba en su corazón. Los pastores se volvieron glorificando y alabando a Dios por todo lo que habían oído y visto, conforme a lo que se les había dicho. Cuando se cumplieron los ocho días para circuncidarle, se le dio el nombre de Jesús, el que le dio el ángel antes de ser concebido en el seno.
(Lc 2,16-21)

Comentario
Hoy, la Iglesia contempla agradecida la maternidad de la Madre de Dios, modelo de su propia maternidad para con todos nosotros. Lucas nos presenta el “encuentro” de los pastores “con el Niño”, el cual está acompañado de María, su Madre, y de José. La discreta presencia de José sugiere la importante misión de ser custodio del gran misterio del Hijo de Dios. Todos juntos, pastores, María y José, «con el Niño acostado en el pesebre» (Lc 2,16) son como una imagen preciosa de la Iglesia en adoración.
“El pesebre”: Jesús ya está ahí puesto, en una velada alusión a la Eucaristía. ¡Es María quien lo ha puesto! Lucas habla de un “encuentro”, de un encuentro de los pastores con Jesús. En efecto, sin la experiencia de un “encuentro” personal con el Señor no se da la fe. Sólo este “encuentro”, el cual ha comportado un “ver con los propios ojos”, y en cierta manera un “tocar”, hace capaces a los pastores de llegar a ser testigos de la Buena Nueva, verdaderos evangelizadores que pueden dar «a conocer lo que les habían dicho acerca de aquel Niño» (Lc 2,17).
Se nos señala aquí un primer fruto del “encuentro” con Cristo: «Todos los que lo oyeron se maravillaban» (Lc 2,18). Hemos de pedir la gracia de saber suscitar este “maravillamiento”, esta admiración en aquellos a quienes anunciamos el Evangelio.
Hay todavía un segundo fruto de este encuentro: «Los pastores se volvieron glorificando y alabando a Dios por todo lo que habían oído y visto» (Lc 2,20). La adoración del Niño les llena el corazón de entusiasmo por comunicar lo que han visto y oído, y la comunicación de lo que han visto y oído los conduce hasta la plegaria de alabanza y de acción de gracias, a la glorificación del Señor.
María, maestra de contemplación —«guardaba todas estas cosas, y las meditaba en su corazón» (Lc 2,19)— nos da Jesús, cuyo nombre significa “Dios salva”. Su nombre es también nuestra Paz. ¡Acojamos en el corazón este sagrado y dulcísimo Nombre y tengámoslo frecuentemente en nuestros labios!
Rev. D. Manel VALLS i Serra (Barcelona, España)


Santoral Católico:
Santa María Madre de Dios


La Iglesia Católica quiere comenzar el año pidiendo la protección de la Santísima Virgen María. La fiesta mariana más antigua que se conoce en Occidente es la de "María Madre de Dios". Ya en las Catacumbas o antiquísimos subterráneos que están cavados debajo de la ciudad de Roma y donde se reunían los primeros cristianos para celebrar la Misa, en tiempos de las persecuciones, hay pinturas con este nombre: "María, Madre de Dios".

Si nosotros hubiéramos podido formar a nuestra madre, ¿qué cualidades no le habríamos dado? Pues Cristo, que es Dios, sí formó a su propia madre. Y ya podemos imaginar que la dotó de las mejores cualidades que una criatura humana puede tener.

Pero, ¿es que Dios ha tenido principio? No. Dios nunca tuvo principio, y la Virgen no formó a Dios. Pero Ella es Madre de uno que es Dios, y por eso es Madre de Dios.

Y qué hermoso repetir lo que decía San Estanislao: "La Madre de Dios es también madre mía". Quien nos dio a su Madre santísima como madre nuestra, en la cruz al decir al discípulo que nos representaba a nosotros: "He ahí a tu madre", ¿será capaz de negarnos algún favor si se lo pedimos en nombre de la Madre Santísima?

Al saber que nuestra Madre Celestial es también Madre de Dios, sentimos brotar en nuestro corazón una gran confianza hacia Ella.

Cuando en el año 431 el hereje Nestorio se atrevió a decir que María no era Madre de Dios, se reunieron los 200 obispos del mundo en Éfeso (la ciudad donde la Santísima Virgen pasó sus últimos años) e iluminados por el Espíritu Santo declararon: "La Virgen María sí es Madre de Dios porque su Hijo, Cristo, es Dios". Y acompañados por todo el gentío de la ciudad que los rodeaba portando antorchas encendidas, hicieron una gran procesión cantando: "Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén".

El título "Madre de Dios" es el principal y el más importante de la Virgen María, y de él dependen todos los demás títulos y cualidades y privilegios que Ella tiene.

Los santos muy antiguos dicen que en Oriente y Occidente, el nombre más generalizado con el que los cristianos llamaban a la Virgen era el de "María, Madre de Dios".

Fuente: EWTN

La frase de  hoy

«La paz no es sólo ausencia de guerra y no se limita a asegurar el equilibrio de fuerzas adversas. La paz no puede alcanzarse en la tierra sin la salvaguardia de los bienes de las personas, la libre comunicación entre los seres humanos, el respeto de la dignidad de las personas y de los pueblos, la práctica asidua de la fraternidad».

Catecismo de la Iglesia Católica 2304


Tema del día:
Cuatro celebraciones


Hoy tenemos varias celebraciones: comienza el nuevo año, es la octava de Navidad con la circuncisión de Jesús e imposición de su nombre, es una gran fiesta de la Virgen con el título de Madre de Dios, y es la jornada mundial sobre la paz.

1. Comienza el nuevo año. Esto no es una celebración litúrgica, sino algo sólo convencional en el calendario civil. En otras civilizaciones o culturas comienza el año en otras fechas. Lo nuestro del 1 de Enero viene de una costumbre romana en que comenzaban a regir los cónsules. Pero es una ocasión y una oportunidad para pensar que el tiempo pasa y que debemos hacer realidad lo de: “año nuevo, vida nueva”. El tiempo no es algo fijo, nosotros pasamos por él y ya no lo podemos recuperar, sólo podemos aprovechar mejor el que va a venir. “El tiempo es un círculo, decía el cardenal Ratzinger, hoy papa. La tierra realiza su carrera, prescindiendo del sufrimiento y de las esperanzas de los hombres que sobre ella viven. Sin la fe, nuestro calendario no es otra cosa que la medida de las rotaciones de la tierra. Pero la fe transforma el tiempo”. Por eso aprovechemos el comienzo de un nuevo año para una mayor limpieza de nuestras culpas y un hermoso deseo de aprovechar esta oportunidad que nos da Dios.

2. A los ocho días circuncidaron a Jesús. A nosotros nos puede decir muy poco; pero era muy importante para los israelitas: era el día de la entrada y aceptación legal en la comunidad de Israel y de hacerse responsable de la carga que supone la ley. Era como otro nacimiento. Decía el cardenal Ratzinger: “Un hombre no nace propiamente con su nacimiento biológico, porque no consta sólo de lo biológico, sino de espíritu, de lenguaje, de historia, de comunidad. Pero para ello necesita de los otros, que le otorgan el lenguaje, la comunidad, la historia y el derecho. Por eso el día octavo Jesús se naturalizó legalmente con su pueblo, recibe un nombre y se muestra ciudadano de nuestra historia”.   La circuncisión es también símbolo de nuestro bautismo.

El nombre de Jesús se lo puso el mismo Dios. Así el ángel se lo dijo a María y a José. Los israelitas daban mucha importancia al significado, y Jesús significa “Dios salva”. Debemos poner mucho amor y confianza al pronunciar este bendito nombre.

3. Celebramos hoy también la solemnidad de María Madre de Dios. Es el mayor título que un ser creado puede tener. Ha habido muchos que dicen ser impropio de María llevar ese nombre porque a Dios nadie lo ha hecho. En parte tienen razón; pero María es la madre de Jesús y, como Jesús, además de hombre, es Dios, a su madre la podemos llamar Madre de Dios. Así lo entendieron los obispos reunidos en Éfeso en el año 431. Y desde entonces así la proclamamos, señalando la unión tan profunda con su Hijo “en las penas y alegrías”, y también en la redención y en las gracias que Dios nos va dando. Por eso es también nuestra madre espiritual y madre de la Iglesia. En este día nos alegramos por las maravillas que Dios ha hecho en su madre. Pero ella, aun colmada de dones, siguió siendo libre y cooperó generosamente. Si María es nuestra madre, la contemos nuestros problemas y pidamos su ayuda para superarlos; pero sobre todo hagamos en este nuevo año lo que gustaría a nuestra madre del cielo.

4. Jornada mundial de la paz. Así se llama este día desde 1967. La paz fue el deseo de los ángeles el día de Navidad. En la 1ª lectura de hoy se desea la paz, shalom. Esta palabra hebrea, que tantas veces pronunciaría Jesús, no indica sólo una ausencia de guerra, sino un deseo de paz interior y exterior, indica acogida y fraternidad, armonía consigo mismo, con la naturaleza y sobre todo con Dios. Es obra de la justicia y del amor. En este año el papa Benedicto XVI ha puesto como lema: “Educar a los jóvenes para la justicia y para la paz”. Los jóvenes, dice el papa, deben formarse para que promuevan sociedades más justas. Esta formación es obra de todos, ayudando especialmente las instituciones públicas. Que María, madre de Dios y madre nuestra nos ayude a conseguirlo.

P. Silverio Velasco (España)


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Pensamientos sanadores


Hoy pide tener el corazón de Dios latiendo en tu pecho.

El amanecer más bello, el paisaje más hermoso, sólo puede ser profunda y plenamente disfrutado si, en el corazón de quien lo contempla, habita Dios.
Que a lo largo de cada día, hora, minuto y segundo de este año, la bendición de Dios te acompañe para que puedas verlo todo a través de sus ojos.
Ten presente y confía en que éste será un año colmado de bendiciones.
De ti, en gran parte, depende desarrollar la capacidad de asombro y el don de la alabanza, dando gracias al Señor en toda circunstancia y bendiciendo, incluso en los días más oscuros que pudiesen presentarse, de manera tal que, junto a Dios, puedas ser victorioso en todas tus empresas.

Porque tú, Señor, eres mi auxilio y a la sombra de tus alas me recreo. Salmo 63, 8


Nunca nos olvidemos de agradecer


Alguna vez leí que en el cielo hay dos oficinas diferentes para tratar lo relativo a las oraciones de las personas en la tierra:
Una es para receptar pedidos de diversas gracias, y allí los muchos ángeles que atienden trabajan intensamente y sin descanso por la cantidad de peticiones que llegan en todo momento.
La otra oficina es para recibir los agradecimientos por las gracias concedidas y en ella hay un par de ángeles aburridos porque prácticamente no les llega ningún mensaje de los hombres desde la tierra para dar gracias...
Desde esta sección de "Pequeñas Semillitas" pretendemos juntar una vez por semana los mensajes para la segunda oficina: agradecimientos por favores y gracias concedidas como respuesta a nuestros pedidos de oración.

Nuestra lectora Silvia, de Las Higueras, Córdoba, Argentina, agradece a Dios y a las personas que rezaron por ella pues el día 13 de diciembre fue operada. Jesús y María Inmaculada estuvieron en todo momento junto a ella estando ahora en proceso favorable de recuperación.

Desde Rosario, Argentina, nos agradecen las oraciones hechas por Clelia, de 90 años de edad, que se encuentra mejor aunque persisten sus dolores articulares. Demos gracias a Dios.

Desde Lima, Perú, agradecen las oraciones hechas en favor de Carola, cuya afección resultó ser hepatitis y parece no haber ningún cuadro oncológico como se había pensado. Que Dios la siga protegiendo.

Nuestro amigo Carlos, de Bogotá, Colombia escribe lo siguiente como agradecimiento a Dios por el año 2011 que ha finalizado: Agradezco al Señor este año lleno de venturas, de amor, de paciencia, de solidaridad, a pesar de las penurias, los lutos, los momentos de angustia y de dolor. Agradezco  al Señor la vida de mi Familia, reflejada en la salud, la unidad, la comprensión y la paz; en una sola palabra, agradezco al Señor el Amor que prodigó durante el año, y el que estoy seguro, continuará dando el próximo, y durante toda la vida y la existencia. Agradezco al Señor el contacto permanente que tuve con “Pequeñas Semillitas”; contigo, apreciado Felipe, pues todo Pedido de Oración que hice, fue atendido oportunamente, y en la oración de quienes lo hicieron, con constancia, paciencia, fortaleza, tenacidad y templanza, se reflejó siempre el milagro de la salud, del bienestar, de la paz y de la cercanía siempre al Señor y a su Madre querida, la Santísima Virgen María, presencias que estuvieron siempre a mi lado, y al de los seres queridos por quienes solicité plegarías.


Oración por la Patria


Jesucristo, Señor de la historia, te necesitamos. Nos sentimos heridos y agobiados. Precisamos tu alivio y fortaleza. Queremos ser nación, una nación cuya identidad sea la pasión por la verdad y el compromiso por el bien común. Danos la valentía de la libertad de los hijos de Dios para amar a todos sin excluir a nadie, privilegiando a los pobres y perdonando a los que nos ofenden, aborreciendo el odio y construyendo la paz. Concédenos la sabiduría del diálogo y la alegría de la esperanza que no defrauda. Tú nos convocas. Aquí estamos, Señor, cercanos a María, que desde Luján nos dice: ¡Argentina! ¡Canta y camina! Jesucristo, Señor de la historia, te necesitamos. Amén.


"Intimidad Divina"


Solemnidad de Santa María Madre de Dios

La liturgia consagra a la Madre de Dios la octava de Navidad que coincide con el comienzo del año civil y que, según el Evangelio, es el día en que fue impuesto el nombre a Jesús: “Cuando se hubieron cumplido los ocho días le dieron el nombre de Jesús” (Lc. 2, 21)

La consideración de un niño “de ocho días” no puede separarse del recuerdo de su madre; y por eso la liturgia se dirige hoy espontáneamente a María, la Virgen Madre, presente siempre, aunque discretamente, donde quiera que se encuentre su Hijo divino. Mirando a Cristo la Iglesia invoca la intercesión maternal de María sobre todos los creyentes. Somos bendecidos en Jesús por intercesión de María, porque solo la pureza y el amor de esta humilde Virgen nos hace dignos “de recibir al autor de la vida”, Jesús, Hijo de Dios.

La presencia de María aflora con insistencia en los varios textos litúrgicos, pero siempre de forma velada, perfectamente entonada a su carácter, todo silencio y humildad. María es madre de Jesús no sólo porque le ha dado la carne y la sangre, sino también porque ha penetrado íntimamente en su misterio y se ha unido a él de la manera más profunda: “se consagró totalmente a si misma… a la persona y a la obra de su Hijo, sirviendo al misterio de la redención con Él y bajo Él“. Por eso María es nuestra Madre en el orden de la gracia.

¡Oh Mujer toda amable y mil veces bienaventurada! Tú eres bendita entre las mujeres, y bendito es el fruto de tu seno. ¡Oh Mujer, hija del rey David, rey universal! Obra maestra viviente, en quien Dios creador se complace y cuyo espíritu es guiado sólo por Dios y a Él sólo atiende… Por Él tú viniste a la vida y en gracia a Él servirás a la salvación universal, para que por medio tuyo se cumpla el antiguo designio de Dios, que es la encarnación del Verbo y nuestra divinización. (San Juan Damasceno).

P. Gabriel de Sta. M. Magdalena O.C.D.
Jardinero de Dios
-el más pequeñito de todos-
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