PEQUEÑAS
SEMILLITAS
Año
21 - Número 6295 ~ Jueves 23 de Abril de 2026
Desde
la ciudad de Córdoba (Argentina)
¡Alabado sea Jesucristo!
Cuando tengas algún problema, hagamos como la tortuga. Ella entra dentro
de sí misma no tanto para huir como por entender que no puede enfrentar lo
externo. El ser humano es capaz de entrar dentro de sí mismo y observar un
mundo de oportunidades.
Estas oportunidades son valores y cualidades que existen como un recurso
infinito dentro de cada uno de nosotros. Al darnos cuenta de este recurso, podemos
nuevamente salir y enfrentar la situación, ahora con las armas que nos pueden
garantizar la victoria.
La Palabra de Dios
Lecturas del día
- JUEVES 3 DE PASCUA -
♡ Primera Lectura: Hechos 8, 26-40
♡ Salmo: Sal 65, 8-9. 16-17. 20
♡ Santo Evangelio: Jn 6,44-51
En aquel tiempo, Jesús dijo a la gente: «Nadie puede venir a mí, si el
Padre que me ha enviado no lo atrae; y yo le resucitaré el último día. Está
escrito en los profetas: serán todos enseñados por Dios. Todo el que escucha al
Padre y aprende, viene a mí. No es que alguien haya visto al Padre; sino aquel
que ha venido de Dios, ése ha visto al Padre. En verdad, en verdad os digo: el
que cree, tiene vida eterna. Yo soy el pan de la vida. Vuestros padres comieron
el maná en el desierto y murieron; éste es el pan que baja del cielo, para que
quien lo coma no muera. Yo soy el pan vivo, bajado del cielo. Si uno come de
este pan, vivirá para siempre; y el pan que yo le voy a dar, es mi carne por la
vida del mundo».
♡ Comentario:
Hoy cantamos al Señor de quien nos viene la gloria y el triunfo. El
Resucitado se presenta a su Iglesia con aquel «Yo soy el que soy» que lo
identifica como fuente de salvación: «Yo soy el pan de la vida» (Jn 6,48). En
acción de gracias, la comunidad reunida en torno al Viviente lo conoce
amorosamente y acepta la instrucción de Dios, reconocida ahora como la
enseñanza del Padre. Cristo, inmortal y glorioso, vuelve a recordarnos que el
Padre es el auténtico protagonista de todo. Los que le escuchan y creen viven
en comunión con el que viene de Dios, con el único que le ha visto y, así, la
fe es comienzo de la vida eterna.
El pan vivo es Jesús. No es un alimento que asimilemos en nosotros, sino
que nos asimila a nosotros. Él nos hace tener hambre de Dios, sed de escuchar
su Palabra que es gozo y alegría del corazón. La Eucaristía es anticipación de
la gloria celestial: «Partimos un mismo pan, que es remedio de inmortalidad,
antídoto para no morir, para vivir por siempre en Jesucristo» (San Ignacio de
Antioquía). La comunión con la carne del Cristo resucitado nos ha de
acostumbrar a todo aquello que baja del cielo, es decir, a pedir, a recibir y
asumir nuestra verdadera condición: estamos hechos para Dios y sólo Él sacia
plenamente nuestro espíritu.
Pero este pan vivo no sólo nos hará vivir un día más allá de la muerte
física, sino que nos es dado ahora «por la vida del mundo» (Jn 6,51). El
designio del Padre, que no nos ha creado para morir, está ligado a la fe y al
amor. Quiere una respuesta actual, libre y personal, a su iniciativa. Cada vez
que comamos de este pan, ¡adentrémonos en el Amor mismo! Ya no vivimos para
nosotros mismos, ya no vivimos en el error. El mundo todavía es precioso porque
hay quien continúa amándolo hasta el extremo, porque hay un Sacrificio del cual
se benefician hasta los que lo ignoran.
* Rev. D. Pere MONTAGUT i Piquet (Barcelona, España) © Textos de Evangeli.net
– Imagen: Misioneros Digitales Católicos.
Santoral Católico:
Mártir
La figura de este mártir
nos llega desde la remota antigüedad cristiana envuelta en leyenda. Nacido en
Capadocia y educado en la fe cristiana por su madre, dejó su cargo en el
ejército imperial, cambiándolo por la profesión de la milicia cristiana; repartió
sus bienes entre los pobres, se enfrentó a los cultos paganos y sufrió cruel
martirio durante la persecución de Diocleciano a comienzos del siglo IV. Ya en
ese siglo fue objeto de veneración en Dióspolis o Lidda (Palestina), donde
había una iglesia construida en su honor, en la que se veneraba su sepulcro. Su
culto se difundió ampliamente desde muy antiguo por Oriente y Occidente. La
tradición popular y el arte lo representan como el caballero que hace frente al
dragón, símbolo de la fe intrépida que triunfa sobre la fuerza del maligno.
Oración: Señor,
alabamos tu poder y te rogamos que san Jorge, fiel imitador de la pasión de tu
Hijo, sea para nosotros protector generoso en nuestra debilidad. Por
Jesucristo, nuestro Señor. Amén.
Para más información hacer clic acá.
(Directorio Franciscano – ACI Prensa – Catholic.net)
Pensamiento del día
dará
cien granos por uno la espiga de primavera.
Mirad
que es dulce la espera cuando los signos son ciertos;
tened
los ojos abiertos y el corazón consolado:
si
Cristo ha resucitado, ¡Resucitarán los muertos! Amén».
(LITURGIA
DE LAS HORAS)
Historias:
El anillo del maestro
Vengo, maestro, porque me siento tan poca cosa
que no tengo fuerzas para hacer nada. Me dicen que no sirvo, que no hago nada
bien, que soy torpe y bastante tonto. ¿Cómo puedo mejorar? ¿Qué puedo hacer
para que me valoren más?
El maestro sin mirarlo, le dijo:
-Cuánto lo siento muchacho, no puedo ayudarte,
debo resolver primero mi propio problema. Quizás después... y haciendo una
pausa agregó: si quisieras ayudarme tú a mí, yo podría resolver este problema
con más rapidez y después tal vez te pueda ayudar.
- Encantado, maestro- respondió el joven, pero
sintió que otra vez era desvalorizado y sus necesidades postergadas. Bien,
asintió el maestro. Se quitó un anillo que llevaba en el dedo pequeño y
dándoselo al muchacho, agregó:
- Toma el caballo que está allá afuera y cabalga
hasta el mercado. Debo vender este anillo porque tengo que pagar una deuda. Es
necesario que obtengas por él la mayor suma posible, pero no aceptes menos de
una moneda de oro. Ve y regresa con esa moneda lo más rápido que puedas.
El joven tomó el anillo y partió. Apenas llegó,
empezó a ofrecer el anillo a los mercaderes. Estos lo miraban con algún
interés, hasta que el joven decía lo que pretendía por el anillo. Cuando el
joven mencionaba la moneda de oro, algunos reían, otros le daban vuelta la cara
y solo un viejito fue tan amable como para tomarse la molestia de explicarle
que una moneda de oro era muy valiosa para entregarla a cambio de un anillo. En
el afán de ayudar, alguien le ofreció una moneda de plata y un cacharro de cobre,
pero el joven tenía instrucciones de no aceptar menos de una moneda de oro y
rechazó la oferta. Después de ofrecer su joya a toda persona que se cruzaba en
el mercado, más de cien personas, abatido por su fracaso montó su caballo y
regresó. ¡Cuánto hubiera deseado el joven tener esa moneda de oro! Podría
entonces habérsela entregado él mismo al maestro para liberarlo de su
preocupación y recibir entonces su consejo y ayuda. Entró en la habitación.
- Maestro -dijo- lo siento, no se puede
conseguir lo que me pediste. Quizás pudiera obtener dos o tres monedas de
plata, pero no creo que yo pueda engañar a nadie respecto del verdadero valor
del anillo.
- Qué importante lo que dijiste, joven amigo
-contestó sonriente el maestro-. Debemos saber primero el verdadero valor del
anillo. Vuelve a montar y vete al joyero. ¿Quién mejor que él para saberlo?
Dile que quisieras vender el anillo y pregúntale cuanto te da por él. Pero no
importa lo que ofrezca, no se lo vendas. Vuelve aquí con mi anillo. El joven
volvió a cabalgar.
El joyero examinó el anillo a la luz del candil
con su lupa, lo pesó y luego le dijo:
- Dile al maestro, muchacho, que si lo quiere
vender ya, no puedo darle más que 58 monedas de oro por su anillo.
- ¡58 MONEDAS! -exclamó el joven.
- Sí, -replicó el joyero- yo sé que con tiempo
podríamos obtener por él cerca de 70 monedas, pero no sé... si la venta es
urgente...
El joven corrió emocionado a la casa del maestro
a contarle lo sucedido.
- Siéntate -dijo el maestro después de
escucharlo- Tú eres como este anillo: Una joya, valiosa y única. Y como tal,
sólo puede evaluarte verdaderamente un experto. ¿Qué haces por la vida
pretendiendo que cualquiera descubra tu verdadero valor? Y diciendo esto,
volvió a ponerse el anillo en el dedo pequeño.
- Todos somos como esta joya, valiosos y únicos
y andamos por los mercados de la vida pretendiendo que gente inexperta nos
valore.
Siempre recuerda lo mucho que tú vales, aunque
quizás, algunas personas a tu alrededor no te lo demuestren.
(Web Católico de Javier)
Meditaciones de “Pequeñas Semillitas”
El viejo cacique de la tribu charlaba junto al fuego
con sus nietos acerca de la vida, y en ese momento les dijo:
— ¡Una gran pelea está ocurriendo dentro de mí!...
¡Es entre dos lobos! Uno de los lobos es
maldad, cobardía, rencor, falsedad, vagancia…
El otro es bondad, valor, paciencia, perdón, diligencia… Esta misma pelea está ocurriendo dentro de
cada uno de ustedes y dentro de todos los hombres de la tierra.
Los indiecitos se quedaron pensando por un rato,
hasta que uno de los niños le preguntó a su abuelo:
— ¿Y cuál de los dos lobos crees que ganará?
El viejo cacique respondió simplemente:
— El que alimentes más, muchacho.
Excelente respuesta: ¡No hay que alimentar los
vicios! Ahí está lucha, el sacrificio, la cruz… De este modo nuestras malas
inclinaciones no tomarán fuerza en nosotros.
🌸
Creo en mis sueños, hablo sobre mis sueños, pienso en mis sueños, hago
planes para mis sueños, creo oportunidades para mis sueños y me veo ya en mis
sueños.
La única manera de lograr que un sueño se haga realidad, es hablar acerca
de él, creer en él, verse a uno mismo en él y crear oportunidades para él.
Hay un gran poder de voluntad que sigue a lo que imaginamos. Este poder de
la voluntad nos permite seguir adelante a pesar de todos los obstáculos y los
sueños que debieran tomarnos diez a veinte años en lograrlos, se cumplen en
menos tiempo.
¡Los planes en papel no son suficientes para los sueños! Simplemente
veámonos actuando en lo que nos hemos imaginado y para cuando estemos
involucrados pensaremos que todavía estamos en el proceso de imaginárnoslo.
Con la ayuda de Dios, lo que creemos es lo que logramos. Lo que imaginamos
es lo que llegamos a ser. Lo que pensamos es lo que experimentamos.
Los cinco minutos de San Francisco
Abril: Ser peregrinos
Día 23
Si uno de los hermanos, esté donde esté, se enferma,
los otros hermanos no lo abandonen, sino elijan a uno o más, si fuera necesario
para que lo atiendan como a ellos les gustaría ser atendidos.
(Textos seleccionados por Murray Bodo ofm)
FELIPE
-Jardinero de Dios-
(el más pequeñito de todos)
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